Dr Stone No me pertenece
Amatis
Kohaku siempre ha sido una chica muy diferente a lo que otros esperaban de ella. Desde su padre que siempre deseo que fuera más femenina o su hermana mayor que se preocupara más por ella misma, Kohaku demostró que era algo marimacha y con una gran devoción por sus seres queridos. Desde que su madre murió, sintió la necesidad de ser fuerte para proteger a su familia. Desde muy pequeña las artes marciales y el kendo siempre fueron su pasión, aunque admitía ser buena en casi cualquier deporte que intentara, ganando diferentes medallas a lo largo de los años. Con tan solo 10 años, podría ser considerada un prodigio en el físico.
De manera intelectual, no es que fuera estúpida, simplemente se considera en una media donde no destaca mucho, pero pasa con un lindo 8.
Estaba tan acostumbrada a depender de sí misma, que cuando se encuentra acorralada en un callejón, con muchos niños de años mayores, sabe que tiene problemas. Uno de sus problemas es que suele ser demasiado sincera, lo cual muchos podrían asumir que es alguien grosera y que desprecia a otros. Kohaku no tiene filtros desde niña, siempre diciendo lo que piensa y sin meditar sobre las posibles consecuencias.
Por eso cuando se hace enemigos de unos chicos, a quienes ha pateado por haberles dado una paliza cuando molestaron al amigo de su hermana Chrome, no había meditado que sería un problema para ella. Kohaku se defiende como un animal salvaje, ignorando todos sus entrenamientos y solo intentando huir, pero son muchos más de los que puede manejar.
Entonces es cuando lo conoce.
Con el cabello más extraño que ha visto en su vida y ojos de color rojo, un niño aparece en la entrada del callejón, hace unas cosas que no sabe que son, y de pronto los demás niños se van corriendo. Por otro lado, ella esta aun en el suelo, sobre sus rodillas, con un ojo hinchado, su cabello cortado (a los niños les pareció divertido jugar con su cabello y cortarlo desigual) y sangre saliendo de su boca.
—Vaya sin duda te han dejado como un queso rallado leona—dice el niño con cierta diversión, pero sus ojos parecen verla algo preocupado.
No le gusta el apodo de leona, pero está cansada y este niño le ha ayudado. Lo ve fijamente notando que no es muy fuerte, pero no presto mucha atención cuando este hizo algo para salvarla, en su lugar solo estaba pensando en no quedar inconsciente e huir.
Se miró ella notando sus heridas, hizo una mueca.
Su padre y hermana se preocuparían al verla en ese estado. Se puso de pie sintiendo todo su cuerpo doler, a pesar del esfuerzo noto que su tobillo parecía casi con un esguince, su brazo probablemente estaba dislocado y sentía un dolor profundo en su pierna derecha.
Si.
Su familia estaría muy preocupada.
—Gracias por tu ayuda—dijo haciendo una reverencia rápida.
El niño hizo una mueca al verla.
—No debes ser tan formal, tus heridas parecen graves y no se mucho sobre medicina para ayudarte en este momento, deberíamos ir a un hospital—comenta este con una mano en su mentón, como buscando la posibilidad de ayudarle rápidamente.
Niega rápidamente, un hospital seria lo último, si llamaban a su padre y estaba en un hospital…no.
No podía permitirse eso.
—Muchas gracias por tu ayuda, prometo pagarte algún día—dice rápidamente, antes de salir corriendo antes que el niño decidiera llevarla al hospital, en su estado podría ser fácilmente llevada.
¿O tal vez no?
Piensa al ver al niño intentar correr detrás de ella, una gota de sudor cae por su nuca al verse herida, pero aun así superando al niño. Claramente no es del tipo atlético, ella aprovecha esa oportunidad para correr aun con el dolor de su cuerpo, empeorando sus heridas.
Su padre la reprende unas horas después.
Su hermana parece preocupada.
Ella por otro lado recuerda levemente al niño de ojos rojos, antes de recuperarse lo más pronto que puede, entrenar hasta desfallecer y darle una paliza a los que la lastimaron.
Si.
Fue reconfortante.
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La próxima vez que ve al niño de extraño cabello, es tan solo unos cuantos meses después del incidente, está cerca de un rio con otros dos niños a su alrededor. Uno de cabellera castaña que parece musculoso para su edad y una niña de apariencia tierna. Pero eso no es lo que nota, sino a los chicos que claramente se están burlando de ellos, antes de empezar una pelea…unilateral. Le toma unos segundos ver que el niño de cabello castaño no se defiende y solo soporta los golpes.
Bueno, es una buena forma de regresarle el pago por su ayuda hace algún tiempo.
Pero antes que tomara el impulso para correr y ayudar, nota como otro niño aparece de la nada, un poco mayor, con fuerza y agilidad, destrozando a los molestos chicos en un segundo. Los ojos de Kohaku se abren levemente al reconocerlo, Tsukasa Shishio, el niño que le ha destrozado en el último torneo de artes marciales infantiles.
Ve a los cuatro sonreír cuando todo termina.
No necesitan su ayuda.
Quiere caminar, acercarse y agradecerle nuevamente al chico que la salvo, porque eso es lo correcto, pero no lo hace. Por algún extraño motivo, se siente excluida de esa escena, los cuatro se ven como grandes amigos, en cambio ella no parece calzar en nada en esa escena. Desde que tiene memoria ella no tiene amigos, solamente su hermana Ruri es la única cercana a ella. Incluso cuando en su escuela hay muchos niños fascinados con su fuerza, no se siente unida a ninguno. En su barrio hay muchos chicos de su edad con los que suele jugar si tiene tiempo libre, pero nada más.
Que solitario sentimiento.
Como si sintiera su mirada, el niño de ojos rojos que la salvo alza la mirada, hay una especie de leve reconocimiento en sus ojos, pero ella da la vuelta para irse corriendo.
No la necesitan, entonces no tiene nada que hacer, debe entrenar, debe ser más fuerte.
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Si bien no viven en el mismo barrio, tal parece que su salvador es de la misma ciudad, piensa Kohaku aburrida cuando lo ve entrar al restaurante de ramen donde ella esta cenando con su familia. Este entra con un hombre mayor de cabellera blanca, que parece reír a carcajadas mientras le llama por su nombre. Senku. Al menos ya tiene un nombre para su salvador, aunque sea un nombre algo extraño. Los ojos del niño parecen verla de reojo cuando toma una mesa al lado de la suya, por casualidad por la falta de mesas en la hora donde todos salen de trabajar. Quiere saludarlo, pero no siente que tienen nada en común.
—¿Kokuyo? —dice el hombre que viene con Senku, sorprendido al ver a su padre.
O tal vez si tienen algo en común.
—Byakuya—contesta su padre pareciendo resignado.
Kohaku ve sorprendida, como en un rápido giro de los eventos, los cinco terminan en una mesa, con el padre de Senku presentándose con una gran sonrisa. Mientras el padre de Kohaku comenta abatido que han sido compañeros de preparatoria o algo similar, aunque el padre de Senku claramente es una mariposa social, cuando Kokuyo claramente no lo es. Ruri se presenta amablemente con una sonrisa cuando es su turno, ella lo hace un poco más aburrida en la espera de su ramen.
Nota la mirada de Senku en ella unos segundos, antes que este también parezca aburrido cuando ambos padres comienzan a charlar. La charla se resume en Byakuya contando anécdotas vergonzosas de Kokuyo, Kohaku solo pone atención cuando Byakuya comenta sobre su madre fallecida, alabando ambas niñas por parecerse tanto a ella.
Eso la hace sonreír feliz.
No tiene ningún recuerdo de ella como Ruri, ella era muy niña, pero en fotos ha visto a su madre como una mujer preciosa.
Que la comparen con ella, la hace feliz.
—Parece más bien un gorila—dice Senku rascando su oreja, haciendo que ella voltee a verlo mal, al tiempo que su padre le reprende.
Algo sobre tratar bien a las damas.
Senku lo ve incrédulo.
—¿Dama? Pero si ella golp… ¡ITE! —gruñe el niño abrazando levemente la pierna que le ha pegado una patada.
Los adultos parecen confundidos, pero Ruri la ve con clara sospecha, pero no le importa. Cuando el niño conecta una mirada con la suya, su rostro promete una muerte fría y dolorosa si sigue hablando. Su padre no sabe toda la historia, piensa que ha sido un accidente lo que paso con ella, entonces no ocupa que nadie saque su tapadera.
Incluso si este niño la salvo.
Este bufo antes de murmurar algo sobre Gorilas y Leones.
Pero no dice nada.
Chico listo.
El resto de la cena ambos se dan malas miradas, claramente sin agradarse para nada el uno del otro.
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Kohaku se siente bien cuando puede pagar la deuda con Senku, han pasado algunas semanas de la noche de ramen en familia donde lo conoció formalmente, pero ella logra encontrar una manera de pagar su deuda. En una extraña ocasión donde el niño parece solo, sin sus usuales amigos, parece que alguien lo ha tomado por el cuello y lo arrastra a un callejón. Sabe que el niño debe tener alguna manera de zafarse de la situación, como lo hizo cuando la salvo a ella, pero sabe que es su oportunidad de retribución.
Cuando corre detrás de ellos, se asoma unos segundos justo a tiempo para ver como un grupo de cuatro niños mayores lo acorralan para pedirle dinero o lo harán sufrir, se sorprende un poco de notarlo tranquilo, casi aburrido. Cuando el primer niño da un claro intento a pegarle, es cuando ella sale del escondite y con una fuerte patada lo manda a volar.
Los otros niños duran incluso menos.
Al terminar la situación mira al niño con curiosidad, Senku parece estar de brazos cruzados y mirada de pez muerto.
—Te tardaste mucho leona, casi me pegan—comenta este aburrido.
Se crispa por el nombre de leona, aunque es menos ofensivo que Chrome quien siempre le llama gorila.
—¿Sabías que estaba ahí? —no se molesta en ocultar su sorpresa, pero este sonríe de forma que lo confirma incluso cuando aún no habla.
—10 mil millones de puntos Leona, es obvio que me sigues hace algunos días, supongo que tu honor o alguna estupidez ilógica sobre pagar por aquella vez, te mantuvo buscando el momento para ayudarme—comento este casi como si le leyera como un libro abierto.
Se sintió incomoda por eso.
No le gusto.
Frunció el ceño, pero no grito, en su lugar aprovecho para tomar aire.
—Entonces ya estamos a mano—
—Técnicamente te salve de un número mayor de personas en una situación mucho más desventajosa, pero si eso te hace sentir tranquila, por mi bien—
Quiso gruñirle como un perro rabioso, pero tenía razón. Lo salvo de un pequeño grupo de niños sin experiencia en técnicas de artes marciales, cuando este logro hacer que muchos otros chicos mayores corrieran mientras ella estaba herida.
Soltó un bufido, el niño sonrió divertido.
—Eres una molestia—mascullo caminando fuera del callejón.
Escucho las risas del niño, si, podría irse al carajo.
.
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Kohaku comenzó a sudar nervioso su primer día de secundaria, su padre había sentido que era buena idea que ingresara a uno de los mejores institutos de Japón. Si bien sus notas no eran tan excelentes, su condición deportiva la hizo parecer un gran partido para la institución, quienes la vieron como una pequeña mina de oro al pensar en las futuras competencias. Estaba algo nerviosa porque la mayoría de sus conocidos (su hermana y Chrome entre ellos) iban a otro instituto mucho más cerca de su casa.
Pero cuando entro al instituto en su primer día, como muchos otros niños, sus ojos casi se salen de sus cuencas cuando vio pasar por los pasillos a Senku Ishigami. Este no la noto, tan metido como estaba en su libro, para su suerte pudo esconderse a tiempo, casi golpeando su cabeza contra la mesa.
Puta suerte.
Pensó con resignación.
Ahora tenía 12 años y desde hace varios meses jamás volvió a toparse con él, casi pensando que su suerte estaba mejorando, pero ahora notaba que no. Aunque el chico según escucho entre los rumores de sus compañeros, iba un año más adelante que ella, un punto a favor.
No todo sería tan malo.
Tsukasa también estaba en ese instituto, podría aprender muchísimas cosas de él.
Si.
No podría ser tan malo.
¿Verdad?
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Kohaku no duda en entrar al club de artes marciales y de kendo al mismo tiempo, los profesores parecen preocupados por el tiempo que eso le tome, pero al ver su currículo extracurricular, lo permiten fácilmente. Tsukasa parece reconocerla al verla entrar esa tarde, lo que la hace chillar internamente, no es que tenga un enamoramiento ni nada, pero para ella ese chico es su modelo a seguir. Como presidente del club de artes marciales y de boxeo (lo cual le parece interesante probar), la toma rápidamente bajo su tutela y ella no puede evitar reír algo tonto cuando la presenta como una gran adquisición al resto del club.
Esa la mejor tarde de su vida.
Si bien no puede hacerle un daño real a Tsukasa y este parece contenerse (para su eterna frustración) ha pasado mucho tiempo desde que tuvo un oponente de ese calibre. Cuando su partido termina, ella promete que antes que este termine la secundaria, ella lograra derrotarlo, haciéndolo sonreír divertido por su orgullo.
Con sudor, moretes en todo su cuerpo y una mejilla hinchada.
Ella sale de clases como si hubiera ganado la lotería.
Que se detiene cuando ve como Senku estaba en el pasillo tomando una bebida de una máquina expendedora, este pestañea un momento al verla, antes de sonreír divertido y ella hace una mueca en su dirección. Cuando este camina en su dirección, ella toma la intensión de salir corriendo, pero no es una cobarde.
Este pasa de lado sin saludarla, con una sonrisa divertida, ella lo fulmina con la mirada antes de seguir su camino.
Ya pagará su deuda y estará tranquila.
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La idea de pagar su deuda se empeora cuando su profesor ve sus calificaciones en sus asignaturas de ciencia y matemática, ella realmente no es mala, Kohaku sabe que podría esforzarse un poco más y obtener un lindo 8, pero practicar con Tsukasa sin duda ha sido una distracción muy fuerte. Mientras Kohaku escucha sobre su profesor luciendo preocupado por su desempeño, Senku entro al salón de profesores pidiendo algunas firmas para hacer un proyecto, que incluso si ella no sabe de ciencia, suena peligroso. Fue cuando nota el brillo en los ojos de su profesor, cuando Senku se congela antes de que hable, que incluso ella sabe que algo no está bien.
Tutor.
Senku como su tutor.
Tal parece que Senku le debe algunos favores al profesor, que ha cubierto algunos de sus incidentes, por lo cual no tiene más remedio que aceptarla como su alumna temporal. Ella casi quiere suplicarle al profesor que elija cualquier otra persona, pero este dice con orgullo que tendrá al tutor más inteligente del instituto.
Cuando sale del lugar, se siente casi derrotada.
—Vamos leona no tengo tiempo libre, tendrás que venir conmigo al club de ciencias y te explicare mientras avanzo en mi proyecto—dice este con aburrimiento.
Quiere gritarle, pero se contiene y camina detrás de él con molestia.
Ahora le deberá más favores, odia deber favores, ella nunca ha dependido de nadie.
Pero si no mejora sus notas, su padre y Ruri se preocuparán.
Debió aceptar la ayuda de Chrome cuando pudo.
Cuando llego al club de ciencias, noto que estaba vacío, por lo que siguió al chico hasta la mesa donde este comenzó a trabajar. Algo molesta por su falta de iniciativa, tomo asiento frente a él, sacando su tarea de química y preguntándole por las respuestas, se sorprendió cuando este comenzó a decirlas sin dejar de trabajar. Es como si fuera un libro andante y todo parecía de memoria en su cerebro.
Debía admitirlo, estaba algo impresionada por eso.
Ella no era para nada buena para retener información.
Cuando las tareas de sus materias estaban resueltas, a un tiempo record, noto que el chico simplemente no le importaba mucho que ella aprendiera y se limitó a contestar todo. Sabe que ella podría irse rápidamente del lugar sin decir nada, pero sin poder evitarlo, tuvo curiosidad.
—¿Qué estas haciendo? —cuestiono viendo en que trabajaba el chico, este por primera vez la vio con un brillo en sus ojos.
Un brillo diferente.
—Combustible para cohetes—admitió este con una sonrisa de reto en sus labios.
Ella ladeo la cabeza, antes de seguir preguntando, por cada pregunta, había una respuesta. Fue fascinante, no estaba segura de que ellos vieran alguna vez nada de lo que él explico en clases, pero la forma en que este hablaba, como si la ciencia fuera fácil, como si fuera todo su mundo, este parecía fascinado con la ciencia. Reconocía esa pasión como la suya por las artes marciales.
El chico molesto y fastidioso, desapareció frente a sus ojos. Aunque este solo tenía 13 años, había logrado fascinarla por la pasión y el amor que le tenía a la ciencia.
Kohaku era alguien por naturaleza que se preocupaba más por otros que por ella misma, era difícil encontrar alguien tan apasionado por algo.
Cuando vio el reloj, noto impresionada que se había quedado hasta muy tarde, su padre iba a matarle. Salto de la silla viendo al chico, que parecía mascullar sobre haber perdido más tiempo del esperado. Pero a pesar que hace menos de cinco horas lo veía como el chico más molesto del mundo.
Ahora era diferente.
—Creo que me he enamorado de ti—dice ella de pie al lado del chico.
Ya saben, no es que tenga un filtro en su cabeza.
El niño la ve como si hubiera dicho la cosa más estúpida del mundo, pero luego de haber pasado tanto tiempo con él, no lo toma como una ofensa.
—Lo siento Leona no me interesa, el romance es de las cosas más ilógicas de los humanos y muy problemática, no es para mí—responde este con tranquilidad.
Ella ladea la cabeza, antes de negar con la cabeza.
—No hablo románticamente, me gustas, me gusta la pasión que tienes por la ciencia, quiero ser tu amiga—dice sorprendiéndose a ella misma.
Nunca ha buscado eso, nunca ha buscado amistad, incluso cuando se siente sola, ella solo piensa en su familia.
Pero Senku.
Es diferente, le gustaría conocerlo más, estar a su lado y ayudarlo en esa famosa ciencia.
Ve al chico verla con seriedad, casi buscando la mentira en sus palabras, pero ella lo ve con grandes ojos brillantes. Este suspira al final, antes de rascar su nuca pensativa.
—Bueno si es amistad, está bien…supongo—
Entonces ella tiene su primer amigo.
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.
Su amistad con Senku no evoluciona rápidamente, se basa en las pocas veces donde ella se queda luego del club de artes marciales y el chico está en el club de ciencias. A pesar que ella dura mucho más que otras personas, este dura incluso más en sus experimentos, lo cual ella aprovecha para entrar y preguntar sobre cualquier cosa que haga, e incluso ayudarle de ser necesario. Durante al menos dos meses pasan en ese juego, hasta que un día ella entra y esta Taiju Oki, siente la necesidad de irse ya que claramente el niño está ocupado, pero este grandulón la detiene curioso cuando Senku admite que son amigos de alguna forma.
No es hasta que conoce a Taiju que entiende como Senku es su amigo o porque la tolera, este chico que tampoco parece ser tan inteligente como el de ojos rojos, parece ser un buen tipo que ayuda a Senku de forma eficiente. Entre ambos logran ayudarle un poco, pero en general hablan entre ellos. Taiju parece ser alguien más físico que ella, pero cuando este habla sobre una chica llamada Yuzuriha, no puede evitar preguntar…
—¿Te gusta la chica? —dice Kohaku con la cabeza ladeada.
Taiju se pone rojo como un tomate, al tiempo que Senku comienza a reírse descaradamente, haciendo al chico estar más rojo.
—Sin filtros en tu boca Leona, por eso me caes relativamente bien—no está segura si es una burla o un cumplido—10 mil millones de puntos para ti, este idiota está enamorado y no se quiere declarar—habla Senku con diversión, haciendo a Taiju retorcerse de la vergüenza.
Kohaku los mira detenidamente, es curioso, a pesar que Senku anteriormente ha descrito el romance como algo sin importancia, parece apoyar a su amigo para que se declare.
Curioso.
Y algo confuso.
—Tu puedes hacerlo Taiju-sempai, debes esforzarte y ser un hombre—dice Kohaku con un puño en alto.
Senku la ve mal cuando nota como Taiju parece tomar bien sus palabras.
—A mí no me dices Sempai leona, me siento herido—
—Si no me lo dijeras con esa cara de aburrimiento te hubiera creído—
.
.
Aunque ahora pasa más tiempo con Senku, Taiju y Yuzuriha, no ha dejado de lado su entrenamiento. Cuando el torneo de artes marciales está a la vuelta de la esquina, deja de pasar tiempo con ellos para entrenar el triple con la intensión de ganar. Cuando llega la hora del torneo se siente algo nerviosa al ver como Tsukasa también está ahí, aunque la semana pasada ha ganado un torneo de boxeo, parece verse inmutado, siendo ya conocido como el primate más fuerte, según los medios de noticias. Si bien ella también es famosa por premios y trofeos, claramente Tsukasa es imparable. No solamente él, ese chico Hyoga, también es problemático, no lo ha enfrentado, pero ha visto sus batallas.
Si.
Ese año no sería nada fácil. .
Sus batallas no son tan intensas y vencerlos no es difícil en realidad, pero con forme más avanza se siente más preocupada por ganar. Casi cuando era su turno para la semi final, donde le tocaría enfrentarse a Hyoga, nota un cabello blanco destacar entre el público. No se emociona mucho de ver a Senku, ya que sabe que Tsukasa es un amigo cercano de este, aunque al lado de este Taiju y Yuzuriha estaban gritando su nombre animándola, nota la mirada del chico en ella.
Este sonríe.
Ella siente algo en su interior.
Ruri no suele asistir a sus partidos al igual que su padre, el segundo porque no parece interesarle y la primera porque se preocupa demasiado por ella y no quiere verle herida. Tiene otros conocidos, pero no tan cercanos a ella para invitarlos a sus partidos, por eso, aunque esos 3 estén ahí para apoyar a Tsukasa, no puede evitar sonreír enternecida al verlos apoyándola a ella.
Se detiene frente a Hyoga que parece incluso aburrido, ella se siente nerviosa.
Ella tiene solo 13 años, mientras que este tiene 14.
No debería preocuparse tanto, pero es mucho más alto que ella y sus músculos son notorios. Con las batallas que ha visto de él, sabe que no está muy por debajo del nivel de Tsukasa, al cual no le ha ganado en ninguna batalla de practica hasta el momento.
Se siente nerviosa, siente su corazón latir en sus orejas.
Pero no piensa escapar.
No cuando la están apoyando.
Cuando la batalla inicia, siente el golpe de Hyoga en menos de un segundo y un fuerte dolor en su vientre, que apenas logra contener cuando es lanzada contra el otro lado del ring. Una parte de ella siente un fuerte dolor en todo su cuerpo, mientras el otro sonríe al notar que no la está subestimando y va por todo contra ella.
Bien.
Odia que la subestimen.
Se levanta de inmediato y se abalanza contra el chico, en una serie de complejas patadas, los puños no funcionaran ya que este es más alto que ella, en cambio las patadas tienen más alcance. Eso le da un mayor margen de esquivar, aunque sabe que este es más fuerte, por lo cual otro golpe podría significar la victoria del chico.
La patada del chico impacta su quijada, pero no la saca del combate, aunque el golpe es fuerte, ella ha recibido peores golpes.
Pero a tan solo 5 minutos del combate, ella está muy herida y este aún se mantiene estable.
Mierda.
Respira agitada sintiendo la frustración de encontrar un rival de mayor nivel que ella, este parece verla fijamente en espera de su movimiento, examinando cualquier apertura. Quiere llorar un poco, su deseo era llegar a la final, para ver si por fin podría ganarle a Tsukasa, pero sabe que es un sueño ridículo, sabe que no podría ganarle, pero el segundo lugar no era bueno, ahora probablemente no obtenga ni un tercero.
Se siente humillada.
Pero no piensa rendirse hasta el último segundo.
Hyoga se abalanza sobre ella, haciéndola trastabillar y con un agarre está a punto de llevarla al suelo, lo cual significaría que perdería. No es que no fuera fuerte para dar la vuelta en el suelo con un peso sobre ella, ha hecho caer a hombres mucho más fuertes que ella, pero sabe que con Hyoga será diferente.
Bueno, Kohaku suele ser muy competitiva, incluso para su propia salud.
Sabe que este giro tendrá consecuencias, piensa mientras realiza un giro sobre su cuerpo sujeto, que le da una patada en la quijada al chico y hace un sonido grotesco de su brazo. El dolor es jodidamente insoportable y salta para alejarse del chico. Este quien ha caído de espaldas, se sienta para verla con cierta diversión y sonrisa leve, mientras sujeta su brazo ahora dislocado…probablemente roto, por el dolor que ella misma se ha producido para escapar.
El público está en silencio, el árbitro parece confundido al ver que ella sigue de pie.
—Nada mal—musita Hyoga con interés.
Kohaku desata la cinta que tiene su cabello atado, haciendo que este se alborote un poco mientras ella con su mano derecha logra lanzar la cinta sobre su espalda. Rápidamente y sin que Hyoga parezca que va intervenir, hace una venda improvisada que mantiene su brazo herido contra su espalda.
Duele, como nunca nada ha dolido en su vida, pero se niega a llorar.
Cuando lo siente completamente inmovilizado, se coloca en una posición para seguir la lucha. No piensa rendirse hasta el final, aunque no pueda caminar, piensa seguir luchando.
¿Por qué?
Piensa su mente traicionera por un segundo, si bien siempre fue fuerte para ganar en las batallas, antes parecían incluso algo aburridas. La ilusión de las batallas era solamente una coartada para demostrarle a su familia que ella puede defenderse sola, para que no se preocupen por ella, para quitarles el peso de encima. Lo que estaba haciendo ella ahora era ir más allá de ese límite.
Mucho más lejos.
¿Por qué?
El recuerdo de Senku quien las últimas semanas ha trabajado muy seriamente en su cohete, que piensa hacer volar en unos cuantos días, llega a su mente. Este nunca se rinde, incluso cuando falla, solamente lo vuelve a intentar, su pasión por la ciencia la dejan maravillada, al igual que a Taiju y Yuzuriha, una parte de ella solamente puede admirarlo.
Ella quiere ser igual.
Kohaku quiere tener esa misma pasión en lo que hace, aunque no es la ciencia, ella ama las artes marciales. Siente que así sería Senku, jamás rindiéndose y logrando obtener el premio al final.
Es por ese pensamiento que su vista se desvía unos segundos al público, Yuzuriha la ve con ambas manos en su boca y rostro aterrado, a su lado Taiju parece al borde de su asiento, casi como si quisiera correr para protegerle, y Senku…solo permanece mortalmente serio.
Su rostro vuelve a Hyoga, antes de ponerse serio y que este volviera a su postura de lucha.
Ambos vuelven arremeter contra el otro.
Durante los siguientes 20 minutos, ella logra soportar más la lucha, hasta que su brazo finalmente si se rompe (aunque ella nota que Hyoga nunca fue contra su brazo herido) y el árbitro da por finalizado la lucha. Se siente molesta porque quiere seguir luchando, aunque era claro que no hubiera ganado, aun así, Hyoga se ve claramente agotado al final.
Kohaku está a punto de quejarse, cuando el dolor por fin se vuelve insoportable y ella se desmaya del dolor.
Ruri-nee se va enojar.
Es el ultimo pensamiento antes de entrar a la oscuridad.
.
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Cuando despierta en el hospital horas después, efectivamente Ruri está sobre ella llorando sobre lo tonta que fue. Su padre no parece mejor, pero claramente se nota su preocupación ante la idea de un brazo tan herido, un poco más y tuvo que recibir una cirugía. Ambos se quedan un poco, antes de explicar que sus amigos la han estado esperando, se sorprende cuando lo primero que recibe es un abrazo de Yuzuriha, poco antes de que Taiju las abrazara a ambas preocupado. Senku parece aburrido detrás de ellos y menciona que Tsukasa ha ganado.
Se frustra.
Luego la puerta se abre y Suika su adorable vecina de 5 años, corre junto con Chrome quien parece preocupado por ella. Este si bien siempre es más amigo de su hermana que de ella, es con quien ha jugado de niña más tiempo, por lo cual parece preocupado de verla en ese estado.
Presenta a Chrome con Senku, ambos viéndose de reojo curiosos, antes de hablar sobre ciencia.
El resto de la tarde es un escándalo y ella quiere irse, cuando un yeso es colocado en su brazo, no puede evitar gruñir porque ahora no podrá entrenar. Cuando todos están por marcharse, ella no puede evitar notar que Senku se acerca a ella, para darle un leve golpe en la frente que le hace gruñir.
Los anestésicos no son tan fuertes para evitarle el dolor.
—Supongo que eres más ilógica de lo que te daba crédito, seguir una lucha con tu brazo en ese estado—menciona este con cierto grado de burla y seriedad que no ha escuchado antes.
Lo ve mal, sintiéndose algo mareada por el medicamento.
—Bueno, en otro tiempo no lo hubiera hecho, es tu culpa—dice descaradamente señalándolo con su brazo bueno.
Este parece casi indignado de sus palabras.
—¿Eres idiota? —musita este con sarcasmo.
Ella niega con la cabeza.
—No, tú lo eres, simplemente pensé que eso sería algo que tu harías—
—¿Luchar con una extremidad casi destrozada contra un oponente claramente superior? —
Ignoro que este comentara que Hyoga era superior a ella, porque, aunque a su ego le doliera, tenía razón.
—No rendirse hasta el final—susurra ella antes de comenzar a caminar.
Senku no la sigue, ella está bien con eso.
.
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Debido a su brazo roto, no puede entrar al club de artes marciales, Tsukasa le prohíbe entrenar y se ve rondando el club de ciencias a menudo. Incluso los miembros comunes la saludan cuando entra, dejándola estar al lado de Senku preguntando por toda clase de cosas, este como si ignorara su última conversación en el hospital, responde todo con una sonrisa como siempre. Al menos en los siguientes días sus notas de varias materias mejoran gradualmente. Cuando logra tener su brazo de regreso, su entrenamiento regresa.
Nota con diversión como Chrome suele ahora visitar la escuela de ella regularmente, al parecer Senku y Chrome se hacen buenos amigos.
Ambos son unos nerds de la ciencia.
El club de Kendo también comienza a absorberla. Si bien prefiere las artes marciales, el kendo parece más interesante para su padre pensando que no saldría tan herida.
Una semana después llega con una costilla rota.
Su padre casi se desmaya.
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Cuando cumple 15 años siente que algo cambia, pero no sabe definir que es, pero su instinto grita que algo es diferente. Sigue reuniéndose con sus amigos, que parecen ir en aumento, aunque no por ella sino más bien por Senku que parece siempre atraer personajes interesantes a su alrededor. Ukyo es un chico más interesante, Gen…sin comentarios. No sabe en qué categoría entraría Ryusui, pero prefiere no pensar tanto en este último. Incluso aunque los separaba a veces salones diferentes, años escolares o gustos, todos parecían siempre orbitar alrededor de Senku.
Incluso el mismo Hyoga termino alrededor de ellos en ocasiones, quien parecía respetarla por algún motivo desde aquella primera pelea. Si bien jamás pudo ganarle en artes marciales, tenía alguna que otra victoria en kendo contra Hyoga. Este parecía más interesado en las lanzas…no sabía por qué.
Regresando al tema, algo había cambiado y ella no sabía que. Todo había comenzado hace un mes cuando Taiju y Yuzuriha por fin eran una pareja oficial. Todos habían celebrado la relación de ambos, quienes era obvio que estaban enamorados desde hace tiempo. Kohaku hizo burlas mordaces contra Chrome en espera que se pusiera los pantalones e hiciera lo mismo con Ruri.
Pero no lo hacía.
Cobarde.
Bueno, desde entonces algo había cambiado, pero ella aun no lograba describir que era.
—Hay algo raro, no sé qué, pero se siente algo raro en el aire—musito esa tarde que estaba en el club de ciencias.
Noto de reojo que Senku la vio con leve grado de curiosidad, antes de regresar a sus experimentos. Generalmente la dejaba hablar sola, solamente limitándose a contestar cuando hiciera alguna pregunta directa, que fuera de ciencia para hablar.
—No debe ser nada Leona—responde este fuera del patrón que ella tiene programado para él.
Ella frunce el ceño.
Kohaku no entiende que pasa, ella siente que ha conocido a Senku por un largo tiempo, tal vez no es su mejor amiga, pero se considera una amiga cercana del chico. Todos a su alrededor parecen acostumbrados a sus excentricidades, a veces al punto de no sorprenderse por las locuras que salen de su boca, pero igualmente conociendo algunos detalles del chico. Gustos sobre la ciencia, su forma de ignorarlos a todos por enfocarse en un proyecto o incluso la forma en que una vez tuvieron que rescatarlo del mar cuando cayó al rio por leer su libro.
Pero últimamente parecía hacer cosas fuera de lo normal, muy sutiles, pero que Kohaku había prestado atención con el paso del tiempo.
Bueno, ella le prestaba mucha atención a Senku.
Kohaku puede admitir en voz alta que está enamorada del chico, supone que casi desde el inicio de su amistad ella parece tener un gran grado de admiración que simplemente evoluciono a amor, tal pokemon. Pero es la primera y única cosa que no dice en voz alta, a pesar que su forma de ser es sincera sin importar que. Por el simple hecho que eso molestaría al chico, este parece reticente a todo relacionado por amor, viéndolo rechazar a chicas todo el tiempo.
Además, aunque está enamorada del chico, su amistad es mucho más importante.
—Leona si sigues pensando tan fuerte quemaras todas tus neuronas—dice Senku sin verla y ella bufa aburrida al tiempo que mira por la ventana.
Tiene razón, ella misma había decidido no meditar mucho sobre los sentimientos.
Ve a Senku palpar la mesa sin dejar de ver su microscopio, ella aburrida le pasa una de las muestras sin que este lo pida en voz alta. Este no le agradece y ella piensa que es grosero, al ver el reloj nota que es hora de irse a su trabajo de medio tiempo.
Sale corriendo con un leve adiós, antes de chocar con Chrome y Gen que parecen ir para ver a Senku. Chrome se había transferido el año pasado simplemente por el hecho de que este instituto tiene un mejor departamento de ciencias.
Además, que todos sus amigos están ahí.
Esquiva sin piedad a Ryusui quien dijo alguna estúpida palabra coqueta. Se ríe en el camino pensando que Senku o podría trabajar tranquilo con todos sus amigos buscándolo.
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Ruri está enferma, siempre desde niña ha sido de cuerpo muy débil, pero aun así ha logrado sobrevivir con una vida relativamente común. Pero cuando su padre informa que se mudaran a Estados Unidos para un tratamiento de su hermana y una mejor posición de trabajo, se siente algo incomoda cuando ella acepta. Nota la mirada desesperada de su hermana, que no quiere irse, sobre todo porque, aunque no hay nada dicho, Chrome la quiere y ella quiere a ese idiota. También piensa en sus amigos que jamás pensó que tendría, pero que ahora de alguna forma tendrá que dejar atrás.
Existen las redes sociales, probablemente no los deje del todo, pero se siente como si fuera a pasar.
—No le digas nada a Chrome por favor—pide su hermana mayor.
Ella asiente, tampoco con muchas ganas de decir nada.
El viaje seria en una semana, lo cual hace que pase todo ese tiempo meditando sobre su mala suerte en clases, pero pasando el triple del tiempo con sus amigos. Estos parecen curiosos cuando no la ven en el club de artes marciales, pero ella solamente se pone nervios ay cambia de tema. A pesar de ser alguien sincera, la idea de ser sincera ahora, es asfixiante.
Porque no quiere que nada cambie.
Pero si ella dice algo, inevitablemente cambiara.
Además, es pésima con las despedidas.
—Pronto se estrenará esta película, deberíamos ir todos a verla—habla Yuzuriha mostrando una imagen en su celular.
Suena interesante, piensa Kohaku al ver una película llena de acción y explosiones. A pesar que Yuzuriha es alguien muy femenina, está rodeada de muchos chicos, por lo que sabe que haría feliz a la mayoría, incluyéndola a ella.
—Se estrena en dos semanas, pero deberíamos comprar los boletos ya que parece ser muy popular—habla la chica en medio de la azotea donde están almorzando.
Ah.
Dos semanas.
Mierda, si fuera antes podría llevar un último recuerdo lindo con ellos. Había intentado comentar a los chicos sobre una salida entre todos, pero para su desgracia todos parecían muy ocupados. También algunos como Gen parecían demasiado sospechosos por ese repentino interés de ella en salir, por lo cual tuvo que guardar algunas ideas con mucho recelo.
Su grupo de amigos era demasiado inteligente, para mala suerte de ellos, había aprendido algunas cosas entre ellos para guardar secretos. A pesar de su forma de ser, era una chica, Yuzuriha había sido amable con compartir la técnica infalible sobre como ocultar secretos a los chicos.
Cosas de chicas.
Cuando le preguntaron sobre porque estaba tan ansiosa, había comentado algo sobre su periodo menstrual y la mayoría de chicos habían cambiado rápidamente el tema. Probablemente solo Senku sería un idiota para preguntar, pero este estaba demasiado inmerso en un proyecto de robótica.
Perfecto.
Aun así, gracias a que todos estaban ocupados, con solo unas pocas horas ese viernes, comenzó a sudar nerviosa. Su vuelo seria a las once de la noche y ella estaba ahí en el club de ciencias, sin haberle dicho nada a nadie. Su hermana estaba ahora en una cita improvisada con Chrome donde le diría todo, pero ella estaba sentada con el rostro pensativo al lado de Senku, quien tenía la cabeza dentro del robot que estaba fabricando.
Comenzó a sudar nerviosa.
Quería decirle, pero al mismo tiempo tenía miedo.
¿Qué podría decirle?
Ella era un asco con las palabras.
Luego de gimotear mentalmente durante unos minutos, no fue hasta que algo exploto que regreso a la realidad. A pesar de sus nervios no pudo evitar sonreír al ver el rostro negro del chico, quien comentaba distraídamente sobre un error técnico antes de suspirar por su nuevo fallo. Mientras este meditaba sobre algunos arreglos, ella lo observo detenidamente.
Extrañaría esos momentos.
—¿Qué pasa Leona? —comento este viéndola de reojo con curiosidad, haciendo que ella suspirara.
Pasaban muchas cosas.
Bueno.
No tenía mucho más tiempo.
—Ya debo irme—medito bajando de la silla al ver la hora, tenía todo listo en su casa.
Su padre probablemente pasaría en unos minutos para ir directo al aeropuerto, siempre frenético sobre llegar a tiempo y no perder el vuelo. Hizo una mueca de disgusto ante la idea que no se despidió de nadie ese día, antes de partir le había dado un fuerte abrazo a Yuzuriha cuando nadie vio, haciendo que la chica luciera confundida, pero sin decir nada. Suika había llorado esa mañana que se despidió de ella.
Ahora era un momento perfecto.
Pero mientras más veía a Senku, más se convencía de que no quería irse.
Este parecía notar que algo estaba mal, pero cuando iba comentar algo, ella sonrió levemente deteniéndolo. Casi como un deja bu de la primera vez que se conocieron hace algunos años, cuando ella declaro estar interesada en él, se sintió en esa misma posición.
Camino para estar frente a él, este ladeo el rostro confundido, casi queriendo leer sus pensamientos.
Una idea estúpida llego a su mente.
Ilógica, diría Senku, pero que era algo que le gustaría llevarse para recordar.
—Me gustas Ishigami Senku—hablo con firmeza, alegre de poder decir por primera vez esos pensamientos en voz alta.
Para su eterna molestia el chico no parecía en lo absoluto sorprendido, lo que la hizo enojarse un poco, pero se contuvo cuando lo atrajo del cuello de su camisa para darle un beso. Su primer beso (no del chico, había tenido una acosadora muy ingeniosa el año pasado) que era como lo imagino, torpe, baboso y vergonzoso, pero muy en el fondo, bastante tierno a pesar que solo era un roce de labios.
Al separarse se rio levemente ante el rostro levemente incrédulo del chico, que claramente no había esperado eso. Lo cual tenía sentido, en cualquier otro escenario no hubiera hecho lo que hizo, pero esta era una despedida. Ya no serían amigos tan cercanos, la distancia los llevaría por caminos separados, si bien siempre lo recordaría con gran cariño, este no la quiere de la misma forma.
Ella podría dejar estos sentimientos por fin, no volvería incomodarlo y si volvía a verlo, esperaba esto solo fuera un recuerdo divertido para ellos.
Sonrió con ternura al chico, antes de prácticamente irse corriendo cuando sintió el teléfono vibrar en su pantalón.
Su padre había llegado.
Senku lógicamente no la siguió.
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El viaje fue horrible, casi 15 horas de viaje por culpa de algunos problemas técnicos. Llegar a la ciudad era peor, ya que no era donde iban a vivir, entonces pasaron la noche en un hotel donde los tres cayeron como piedras. Mientras Ruri comentaba con tristeza la despedida con Chrome y una sutil promesa de volverse a ver, Kohaku no admitió que sus amigos no sabrían que pasaba con ella hasta el lunes probablemente. Luego de ese viaje, su padre rento un carro para poder viajar hasta su nuevo hogar. Agradecida con Gen (por primera vez en su vida) y Ukyo que le ayudaron en la materia de inglés, no fue tan difícil el viaje.
Su nuevo hogar era acogedor, pero se sentía ajeno cuando dejo todo en su nueva habitación. Su padre comento que la mañana siguiente irían al hospital por el nuevo tratamiento de Ruri, así que ambas tendrían un tiempo para descansar. Viendo que su teléfono tenía ahora una nueva línea y que la vieja estaba muerta, encendió su computadora algo temerosa.
Tal vez nadie notaria que pasaba, era apenas domingo.
Se equivocó.
Culpo a Chrome de todo.
Los mensajes más escandalosos y preocupados eran de Yuzuriha, Taiju, Ryusui, además de un sorprendido Gen (este comento algo sobre arruinar la ship suprema), eran en su correo personal, así que tomo unos cuantos minutos para contestar esos mensajes, esperando que no lo vieran a tiempo y poder librarse de esto sin problemas. Se disculpó con sus amigos por irse sin despedir, sobre todo con Tsukasa con un profundo pesar, pero prometiendo mantenerse en contacto.
Senku no envió ningún mensaje, así que supuso que no sabría.
O eso quería creer.
Sabía que sería tonto que este no supiera nada, probablemente no le importaría.
Se acostó algo molesta esa noche.
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Cuando Kohaku cumplió 17 años, casi un año y medio de vivir en américa, puede contar con los dedos de sus manos los pocos correos que ha compartido con Senku. El primero llego una semana luego de llegar a su nuevo hogar, donde este comento sobre los beneficios de estados unidos que debería aprovechar, que le deseaba un buen viaje y que esperaba que no matara a nadie con su fuerza de gorila. Fue un mensaje tan informal y común, que le lastimo un poco, pero no hizo nada, ella sabía desde el principio que el chico no buscaba nada de romance.
Ese beso fue solo de su parte, un recuerdo para ella.
No debería pensar tanto en lo que paso, porque no pasó nada.
Eran aun amigos, pero como había estimado, sus mensajes eran variados y muy escasos. No eran para su cumpleaños o alguna fecha importante, solo eran de manera random cuando menos lo espera. El resto de sus amigos solían ser más constantes, pero como imaginaba, la distancia provocaba que no fuera lo mismo. Curiosamente conversaba más con Tsukasa y Hyoga sobre nuevos métodos de lucha, lo cual era muy extraño.
A veces Gen mandaba mensajes diciendo que Senku estaba deprimido por su perdida, pero era difícil de creer cuando este chico mentía por cualquier cosa cuando estaba aburrido.
Ruri estaba mejorando, eso era lo único importante.
—¿Estas segura de venir? —no pudo evitar preguntar Kohaku cuando vio a Ruri en medio de la gradería de su torneo de kendo.
Si bien el esgrima era más popular en América, el kendo tampoco era del todo subestimado, lo cual ella aprovechaba al máximo para liberar estrés. Su hermana que no era amante de la violencia, estaba ahí porque sabe que es la primera vez de ella en un torneo público en este país, ha pasado diferentes fases, pero este es la nacional.
También sería televisado.
Había estado nerviosa cuando le comento a Tsukasa sobre que sería en vivo y grabado, este había mostrado un poco de interés, pero comentado que esperaba estar libre para poder verlo ese día. Con suerte solamente Tsukasa sabría, no era muy hablador con los demás.
Miro a Ruri que parecía nerviosa, lo que la hizo alzar una ceja.
Sospechoso.
—No me lo perdería por nada—había dicho Ruri a su lado emocionada, su padre estaba sentado al otro lado de Ruri, luciendo preocupado.
Uno de los árbitros la llamo, los vio con duda unos segundos, antes de encogerse de hombros y caminar. En medio de todos, ella estaba de pie al lado de un chico problemático. Mozu, un chico que había estado entrenando en su mismo centro y que era tan fuerte como Hyoga o Tsukasa. Si bien su técnica había sido pulida por el paso de los años, temía que en esta ocasión no lograra ganar.
No podría permitirlo.
Pronto el torneo empezó, haciéndola sentir viva de nuevo. Durante todo este tiempo en américa, solamente el kendo y artes marciales, habían logrado mantenerla cuerda. Siempre extrañaba a sus amigos, desenado verlos de nuevo y tener algunas estúpidas aventuras. Acompañar a Yuzuriha con algunas compras de tela, correr con Taiju por el parque, competir con Ukyo sobre tiros en el blanco, entrenar con Tsukasa y Hyoga, hablar con Chrome de su hermana, ver los experimentos de Senku.
Si.
Extrañaba mucho eso último.
Los partidos eran demasiado fáciles para ella, cuando llego a la final no pareció impresionada, pero al ver a Mozu su ceño se frunció. Este parecía sonreírle descaradamente lo que le hizo sentir incomoda. Entonces este le guiño el ojo y su instinto asesino hizo que casi se abalanzara sobre este.
Amaryllis, una hermosa chica que era lo más cercano a amiga que tenía en este lugar, que también había ido a ver la competencia, logro detenerla de irse sobre el chico. Que curiosamente también era una especie de amigo de la infancia de ella.
—Kohaku-chan no lo mates—suplicaba la adorable chica, pero ella solo rio tétricamente.
Si.
Mataría a Mozu.
Cuando ambos estuvieron de frente, justo para empezar la batalla, un chillido hizo que ambos se desequilibraran. Kohaku miro confundida en dirección del sonido, solo para ver a su hermana con las mejillas rojas, mientras sostenía una Tablet en sus manos. Solamente ella con su vista de agila, pudo ver cómo era una video llamada con todos sus amigos de Japón, gritando en su idioma nativo sobre que diera lo mejor de ella.
Se sonrojo de la vergüenza.
Pero sonrió.
Tal vez Tsukasa había hablado de más, tal vez Ruri le comento a Chrome, no importaba.
Alzo la espada de bambú.
No puede perder ahora.
—Inicio—grito el árbitro.
Ella se dejó llevar y se abalanzo con rapidez alarmante. Su estilo era sobre todo velocidad, la fuerza si bien superando el promedio, jamás podría ser igual a la de Tsukasa, entonces se había enfocado en mejorar la velocidad. Mozu era bueno, a pesar de ser un mujeriego y coquetearle descaradamente, tenía una técnica demasiado bien hecha que contrarrestaba la suya.
Se sintió…viva.
Con sus amigos gritando su nombre, con el calor de la batalla, con cada musculo moviéndose.
Si.
Ella debía ganar.
Con una sensación de energía extra, comenzó a atacar a Mozu con mayor ferocidad, sintiéndose totalmente en control de cada parte de su cuerpo. Este pareció notarlo ya que dejo el coqueteo de lado para concentrarse en la lucha. Sintió el cambio de inmediato cuando se puso serio, sintió que ahora era ella la que era presionada. Apretó los dientes en una sonrisa feroz ante la idea de la batalla.
Entonces casi pudo escucharlo hablar.
"No importa que edad tengas. Es muy común que personas mayores, en sus 70s, puedan vencer sin problema a los jóvenes. ¿Qué crees que significa esto?"
Había dicho Senku una vez que la vio tirada sobre la manta, luego de estar entrenando toda la tarde con la espada de bambú.
"Juego mental: Experiencia, Tácticas y Estrategia"
Quiso golpearlo, porque este chico no tenía ninguna idea del Kendo, pero como siempre, el chico parecía tener una especie de conocimiento básico en casi todo, incluso en eso. Ahora en medio de la batalla, sentía curiosidad de que este hubiera investigado sobre el tema, este solamente investigaba sobre temas que le interesaba, lo que significaba ciencia por todos lados.
El Kendo, no parecía ser eso.
"Esto prueba que el kendo tampoco es sobre velocidad. Necesitas experiencia no solo en el kendo, y en la vida también. Y también necesitas tácticas y estrategias. En realidad, es un juego mental. Si deseas ser buenos en kendo, debes entrenar no solamente la parte física de nuestro cuerpo, pero también la parte mental de nuestro cuerpo. Necesitas aprender sobre cómo controlar tus emociones. Mientras más calmado estés, te haces mejor en kendo. Si tienes tendencia a perder tu autocontrol, tu oponente vencerá sin esfuerzo alguno. No deseas eso. Así que deberías entrenar el autocontrol al mismo tiempo que aprendes técnicas de kendo."
Como siempre Senku tenía razón, a pesar que para ella todo era físico, sabe que esto también tiene ciencia, lo sabe. Tsukasa logro mejorar demasiado en su físico gracias a Senku, ella misma en su tiempo con él, aceptaba sus consejos porque algo de verdad tenían ellos.
Ahora.
También.
Tomando nuevamente control de su mente, notando su clara desventaja, logro hacer un giro sobre su eje que evito el ataque de Mozu. No era un giro común, parecía más al baile o a la gimnasia rítmica, pero Senku había comentado una vez que eso podría confundir a un oponente por ser tan sorpresivo, además que solamente alguien como ella con una vista de águila podría hacer algo así incluso con sus uniformes y cascos.
El siguiente golpe que le dio, no fue tampoco una parte espontanea, fue practicada por Senku. Este había dicho que, si peleaba con un oponente más fuerte, esa posición haría una pequeña palanca dado su enorme fuerza. Haciendo que Mozu soltara su arma por un segundo.
Lo único que necesitaba.
Ahora aplicando toda la fuerza, dio el golpe final.
Todo quedo en silencio, incluso ella respirando agitada parecía no creerlo. Mozu desde el suelo vio también impresionado cuando el árbitro declaraba ese último punto valido.
Ella gano.
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Después de abalanzarse sobre Ruri y su padre emocionados, dar una leve entrevista y hablar con sus amigos por la video llamada donde todos le felicitaron, llego a su casa con una sonrisa algo estúpida. Se arrojó sobre su cama con una expresión de felicidad, habían pasado a comer ramen para festejar y ella sentía que estaba a punto de rodar por la puerta. Fue por ese cansancio que no noto la llamada y cuando lo hizo contesto rápidamente preocupada que colgaran. Estaba por saludar, cuando el saludo llego desde el otro lado del teléfono, congelándola en su lugar.
—¿Oye leona estas ahí? —fue la burla implícita de Senku que la hizo apartar su teléfono con duda y verlo antes de volverlo a pegar a su oreja.
Los últimos mensajes habían sido de su parte, en una vaga felicitación del cumpleaños del chico, habían hablado vagamente.
Había pensado que esto había funcionado, que un año y medio era suficiente para olvidar a alguien. Kohaku odio que aun sintiera el interior palpitar y sus mejillas levemente sonrojadas, para ella esto del romance era casi tan igual de problemático que para Senku.
Suspiro internamente.
Aunque le doliera prefería fingir que lo que paso el día de su no despedida, ya que no se despidió, aunque igualmente se marchó, quedara en el olvido. Si este mencionaba algo, ella actuaria de forma esquiva diciendo que estaba enamorada de él en ese entonces, pero ahora no, si, eso sería lo mejor.
—Senku veo que estas con vida—habla ella con algo de nerviosismo, pero sinceramente feliz de hablar con este.
¿Cuál sería la ocasión?
—Bueno si, es algo ilógico asumir que estoy muerto, que no hablemos seguido solo significa que ambos estamos ocupados con la vida, ya sabes la vida hace referencia a la duración de las cosas o a su proceso de evolución—comenta Senku con aburrimiento.
Ella se ríe, sí, eso suena mucho a él.
—Pero, aunque no vi todo el torneo, logre ver la final por un canal de deportes…tal parece que has ganado, felicitaciones—exclama este con una media sonrisa, puede sentirla a través del teléfono.
Casi quiere suspirar en voz alta, pero se lo traga.
—Fue una batalla difícil, fueron el recuerdo de los consejos de Tsukasa, Hyoga y tuyo que pude ganar—
—¿Pensando en mí? —
Casi parece una pequeña rama en el camino, pero ella estaba preparada para eso.
—Sí, somos amigos después de todo—admite con algo de nervios, para ella siguen siendo amigos, espera que él piense lo mismo de ella.
Durante unos segundos, hay un leve silencio, antes que Senku suspire.
—Amathís—pronuncia el chico haciendo que ella ladee la cabeza.
—¿Disculpa? —esa es una forma de decirle que no son amigos o que lo son.
Esta confundida.
—Según el diccionario de la real academia Amathís significa: Que ignora o desconoce algo o Que carece de cultura o conocimientos. También tiene diferentes significados u ámbitos filosófico, pedagógico y jurídico. ¿Cuál quieres saber? —cuestiona este aun pareciendo algo aburrido.
Eso la hace sentirse cada vez más incómoda, pero admite para su molestia, que siente curiosidad.
—No entiendo—se rinde sin saber que debería preguntar.
Humillante, pero tristemente no es la primera vez que pasa.
—Me besaste cuando te ibas a ir, habría supuesto que tendrías una leve inteligencia superior a la hora de unirte a mi grupo de amigos amantes de la ciencia, pero no tome en cuenta que tienes un poco de Amathís—
—¿Qué rayos es Amathís? —
—Ignorante—
Sin dudarlo un segundo a pesar de que llevaba mucho tiempo esperando hablar con este, corta la llamada con un aura negra, por dicha viven en continentes separados o lo hubiera buscado para matarle. No es hasta que vuelve a llamar por quinta vez, que se molesta en contestar a punto de colgarle si dice alguna idiotez.
Pero este solamente comienza hablar rapidamente
— Para la ciencia, se define como un proceso neurológico que se produce en el cerebro gracias a la acción de diferentes secciones: hipotálamo, amígdala, núcleo accumbens, corteza cerebral y área tegmental frontal. A todo esto hay que añadirle dos sustancias clave en todo este proceso: la oxitocina y la casopresina. Se trata de dos hormonas liberadas por la glándula pituitaria que están estrechamente relacionadas con la sensación amorosa. Unas sustancias que influyen de igual forma en hombres y mujeres consiguiendo que el sistema de recompensa dopaminérgico estimule la liberación de dopamina a través del hipotálamo. Según algunos expertos, neurotransmisores tan importantes como la serotonina, la oxitocina o la adrenalina se unen a un proceso en el que el cuerpo humano puede llegar a experimentar numerosos cambios. Las investigaciones más reputadas señalan que la primera vez que nos sucede los niveles de serotonina disminuyen y el incremento de dopamina crece hasta unos rangos excesivamente altos. Sin duda, un efecto similar al que puede producir una droga—dice Senku con su voz de pez muerto que tiene a la hora de explicar algo.
¿Eso es alguien ignorante?
No parece ser el caso.
—¿Senku? —cuestiona algo confundida entre cortarle o seguir hablando.
Lo escucha reírse.
—Lo siento, supongo que me excedí, estoy algo incómodo, esto no es lo mío—musita este algo molesto.
—…—
—…—
—…—
No sabe si es momento para decir algo, pero antes de hablar este nuevamente la detiene.
—Kohaku—sus palabras se detienen, ya que es la primera vez que le llama por su nombre en mucho tiempo—sé que es ilógico, estúpido y que ha pasado mucho tiempo (aunque es tu culpa por no dejarme hablar hace un año y medio) pero hay mil millones de posibilidades de que este enamorado de ti—dice Senku como si hablara del clima.
Kohaku se queda con la boca abierta, antes de golpear su palma contra su frente ante la estupidez que tiene por amigo. La incredulidad y los nervios se transforman en una risa nerviosa, antes de caer contra su cama de manera un poco más tranquila.
También algo divertida como nerviosa.
Vaya forma de declararse.
Se pregunta desde cuando seria eso, o si solamente hoy el chico se dio cuenta y decide llamarle para decirle, hay muchas posibilidades.
—También me gustas, pero eres alguien inteligente, supongo que ya sabias—admite ella sin ninguna vergüenza.
Este suelta una leve risa.
—Tenía mis sospechas, pero me lo dejaste difícil leona, te fuiste sin decir nada y durante mucho tiempo pensé que tal vez me había equivocado. Pero bueno, supongo que al verte hoy por la pantalla quise hacer un último intento—
—¿Último intento? —
—Bueno parece que fuiste la única que no noto que durante los últimos meses antes de tu partida, te estaba…cortejando—
—…—
—Bueno eso responde mi pregunta, aunque todos parecían darse cuenta obviamente tu no lo harías, no te estoy llamando estúpida, solamente que muy despistada—
—Eso explicaría algunas cosas—
—Bien por ti, solo te tomo un año y medio, además que yo te lo dijera—
—Si estuvieras a mi lado te patearía el trasero—
—Si bueno, supongo que no será por al menos dos a tres semanas—
—…—
—Cierto no te lo dije, bueno quería que fuera sorpresa, pero estuve trabajando un poco sobre algunos proyectos junto con Chrome, iremos a trabajar con la Nasa por dos años en algunos días. Este no le ha dicho a Ruri así que será sorpresa, pero a mi si me gusta decir algunas cosas—
—Idiota—
—Amathís—
Aunque quiere matarlo, no puede evitar sonreír.
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Tres semanas exactamente, ella corre por el aeropuerto para abrazar a ambos chicos cuando llegan por fin al país. No se sorprende cuando ambos comentan que es probable que los otros los alcancen pronto, pero ella no puede evitar sonreír. Incluso cuando Chrome camina nervioso ante la idea de ver de nuevo a Ruri y no solo video llamadas, también cuando Senku toma descuidadamente su mano sin decir nada.
Si.
Se reprende por no haberse dado cuenta de nada antes, pero no puede evitar la sonrisa tonta al lado del chico.
Si.
Estar enamorada la hace idiota, ilógica y algo Amathís, pero parece que no es la única. Piensa cuando el chico la ve de reojo y sonríe de forma socarrona como siempre.
Lo había extrañado.
Fin
Espero les gustara.
Me estoy volviendo a leer el manga de Doctor Stone, por lo cual pensé que debería escribir algo de ellos. Pero para mi es un poco difícil la parte de Senku, ya que no conozco muchos términos que él usaría, para mi todo desde el punto de Kohaku parece un poco más fácil.
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
