De la autora:

La historia se ubica temporalmente al final de Hanyo no Yashahime como un posible desenlace.

Créditos de los personajes a su creadora Rumiko T.

Cualquier plagio háganme favor de denunciarlo.

Espero que les guste, disfrútenlo.


"Mamá"

El destino es una rueda que gira continuamente…

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—¡No!

—Setsuna, por favor… —clamaba Towa bastante nerviosa mientras la tomaba del brazo.

—¡No! ¡No! ¡No!

En el suelo se posaba una figura masculina, kimono blanco, armadura, larga cabellera. Las heridas en su cuerpo lucían como pruebas de una gran batalla. Allí, de rodillas, ante el majestuoso árbol, la figura sostenía entre sus brazos el inerte cuerpo de su ser más amado. Su abrazo era suave, procurando, de la manera más cuidadosa, no lastimarla, como si pudiese deshacerse en cualquier momento. La veía… y su pecho se encogía, poco a poco. Su mente acusaba con vehemencia "No pudiste hacer nada, no pudiste hacer nada, de nuevo… "

¡Era tu único trabajo! —gritó con furia, mientras que su hermana trataba de contenerla sujetándola con ahínco —¡Era lo único que tenías que hacer! — su garganta dolía. Lo odiaba, lo odiaba con todas sus fuerzas. Y su odio salía escupido por sus palabras, por su cuerpo, por sus uñas que se encarnaban en su piel al apretar los puños — ¡De qué sirvió eh! ¡El gran daiyōkai, el más fuerte de todos! ¡Eres un fracaso! —las lagrimas escurrían por sus mejillas.

—¡Setsuna! ¡Estás siendo muy dura! ¡Detente! —Towa no comprendía lo que sus ojos veían, lo que sucedía a su alrededor. Estaba perpleja ante la disyuntiva, trataba de detener a su hermana, pero no sabía por qué, no conocía a las personas allí, no podía resolver lo que sucedía allí.

—¡Yo me encargaría de los sueños! —su voz resonaba con rabia— ¡Tú tenías que proteger su vida! — No podía parar, quería acabar con él, allí mismo, quería que desapareciera.

Forcejeaban bruscamente ya que Towa no la soltaba, y es que era lo único que su cuerpo conseguía hacer, no dejarla ir. No la sueltes, le indicaba su mente con claridad aún después de escuchar e intentar procesar la revelación de su hermana.

¡Te odio! ¡te odio Sesshomaru! ¡te odio! —exclamó con violencia y cayó de rodillas, jadeaba del cansancio. Towa la miraba, sus oídos zumbaban, la miraba llorar y sentía el cuerpo de su hermana aflojarse, detener su lucha, y extrañamente lo entendió. No era odio lo que ella sentía, era dolor.

El abrazo de Sesshomaru se hizo más fuerte, como si quisiera aferrarse a Rin para hacerla permanecer con él, como si le pidiera perdón; perdón por ser un fraude, perdón por fallar de nuevo, perdón por no haberla protegido. Y en su garganta se arraigaba el dolor contenido, la frustración, la sofocante verdad de sentirse inútil, un fiasco. Y su pecho se encogía más ante la realidad, la fuerza lo abandonaba. Y unió su rostro al de ella, rozaba su mejilla buscando consuelo. Mantenía los ojos cerrados en su afán de no mirar a la muerte pidiéndole un ajuste de cuentas. Y una lagrima se asomó, cristalina, buscaba escapar con premura de su ojo que ya se encontraba inundado.

—…Rin… —su voz fue apenas audible, ahogada. El destello recorrió todo el camino por su mejilla hasta perderse.

Setsuna lo miró y su rostro se contrajo, sintiendo una presión en su pecho, sus ojos se cerraron y su boca exclamó por última vez…

—Madre…

Towa contempló impávida el momento que pasaba lento frente a ellas. Observó las ropas de ambos, el rostro de él lleno de pequeñas heridas que no parecían cicatrizar y el rostro de ella terso, en completa calma, como si sólo durmiese. Él, la sostenía dulcemente entre sus brazos, y ante tal escena no le cabía duda de que la amaba. Eso pensó. La amaba porque así lucían los enamorados en las películas, la amaba porque así se narraba una tragedia romántica en los libros de literatura, y sobre todo la amaba porque así acariciaba papá Sota la mejilla de mamá Mou cuando esta se sentía triste. Volvió la mirada, hacía su hermana, quien lloraba como si de un bebé indefenso se tratase. Lloraba y su respiración era lastimosa, su pecho parecía sofocarse, pero recuperaba el aire de golpe, su cuerpo temblaba como si de escalofríos se tratase. Y en un instante Setsuna cayó derrotada; la cara sucia por la batalla mirando al suelo buscaba cubrirse por la obscenidad de su falla, de su incompetencia, y su sollozo se volvía más sonoro, salía estrepitoso de su garganta, sus pulmones apenas sincronizaban.

Los ojos de Towa se pusieron borrosos de repente, su vista parecía empañada, nublada sin objeto aparente. Conscientemente se pasó el antebrazo por encima para intentar aclarar la imagen, pero cayó en cuenta de que lloraba. Sintió las gotas pesadas cayendo sobre su blusa y no había necesidad de reflexionar profundamente. Lloraba. Lloraba porque lo comprendía, comprendía a aquellas dos personas frente a ella. Y lo comprendía todo, porque lo sentía… sentía… el dolor.

—Ma-má… —Musitó sin pensar. Y empezó a frotar sus ojos con furia, quería detener las lágrimas, no quería llorar, pero asimilaba de manera tan repentina el motivo de su vacío, de su soledad. Y sorbía un moco y su llanto desenfrenado la orillaba a cubrirse la cara con ambas manos. Y la razón de por qué se sentía desligada del mundo actual era simple y clara; ella ya tenía un lugar allí y no había estado, no lo había ocupado. Y su verdad también la miró a la cara, pensó en el hecho de que ellos se habían esforzado tanto, habían luchado tanto por esa mujer mientras ella había desperdiciado su tiempo en la comodidad, en la banalidad, en peleas sin sentido con jóvenes estúpidos, gozando de la ignorancia. La vergüenza la incriminó. No tenía derecho a llorar, ella no lo tenía, porque era evidente. Debió ser más fuerte, debió cuidar a Setsuna, debió buscar el modo de volver al pasado, debió ser más inteligente y descifrar la situación, debió hallar la mariposa en lugar de jugar y perder el tiempo, debió actuar con rapidez, ella debió… debió… debió ayudar a papá… debió salvar a mamá.

Ma-má…

Y sus ojos ya no pudieron ocultar su tristeza…

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El destino es una rueda que gira continuamente…

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FIN


De la autora:

Pero qué triste me salió. :'(

Me gustaría escribir una continuación o algo así como el final feliz. ¡Déjenme un comentario si les gustó, también su opinión, por favor! ¡Y muchas gracias, sus comentarios me motivan mucho!