Maretta: Hasta yo me sorprendí de escribir esto tan rápido, es que cuando me ajusto a la personalidad de uno de los personajes escribir se me hace más sencillo. Le puse esmero ojalá les guste y muchas gracias a Merline Ainswoth, KairiKn y SayumiShirobara por los Reviews ^^ me animaron mucho. Y sin mas que agregar al capítulo.
Capítulo 2: Mala suerte, buena idea.
Luego de una leve discusión con Alya, la azabache se encontraba mirando por la ventana del avión con destino a Cancún, México. Sí estaba muy lejos pero eso era lo que necesitaba, sobre todo cuando Luka llamó a la policía acusándola de ladrona y pirómana.
Se planteó dejar Paris y vivir en un nuevo lugar, pero no era tan cobarde como para huir, además el internet está en todas partes no podía ocultar lo sucedido.
"Vamos Marinette, hay millones de fotos de mujeres así en el mundo, nadie le tomaría importancia a un par más ,además eran para tu dizque novio"
Respiró profundamente y cerró los ojos dispuesta a dormir un poco. Hasta que una vocecita incómoda la sacó de trance.
—¡Hey Kiara! ¿Qué te dijo Damian?—preguntó una chillona voz a su lado, la mujer con la que tenía que compartir fila parecúa tener micrófono integrado.
—¡Quiere invitarme a salir! ¿Puedes creerlo Denisse?—respondió de la misma manera la aludida, se notó de inmediato que aquellas chicas no pudieron conseguir boletos en la misma fila y que no estaban dispuestas a cesar su conversación.
"Maténme"
La animada plática de las féminas era cada vez más molesta y ruidosa, y estuvo a punto de gritar pero alguien se le adelanto.
—¡Quieren callarse par de fastidiosas! ¿No ven que la gente decente queremos paz?
Marinette observó a un atractivo hombre rubio de ojos verdes con el rostro rojo del coraje, por lo que veía el vecino de viaje de la tal Kiara tampoco iba conforme y sin pena alguna ella aplaudió animando al sujeto y no fue la única.
—Si hubieran sido más inteligentes hubieran comprado boletos en asientos consiguientes, a nadie le interesa si el tal Damian las invita a salir.
Las chicas sólo bajaron la cabeza apenadas.
—Es que no pudimos...
La franco-china rápidamente se levanto y apuntó al rubio.
—Disculpa ¿Te molestaría cambiar de asiento? A sí este par de comadritas no andan gritando su vida—el chico asintió y se levantó de su lugar para sentarse junto a la ojiazul.
—Lo sentimos—dijeron las regañadas al unísono y siguieron platicando en un tono más bajo.
En cuanto al muchacho de ojos esmeralda volteó a ver a su nieva compañera de viaje más que agradecido.
—Ojalá la azafata no nos diga nada—habló el rubio primero.
—Sí nos dice algo la sobornamos.
—Excelente idea...disculpa ¿Tu nombre es?
—Marinette Dupain-Cheng ¿Y usted señor...?
—Agreste, Adrien Agreste.
—Cálmate James Bond.
—Lo sientoSiempre quise decir eso.
—Lo haría pero no quedaría tan bien mi nombre. Es un poco largo
—Y dime Marinette ¿Que te trae a prontamente tierras mexicanas?
—Un hijo de puta que según me amaba.
—Bienvenida al club.
—¿Eres gay?
El Agreste puso su mano en el pecho indignado.
—Para tu información soy muy hombre, a lo que yo me refería es que también me traicionó la que yo creía el amor de mi vida.
—¿Tanto así?
—Luego de dos años de matrimonio decidimos tener un hijo y cuando porfin lo logramos resultó no ser mío sino de mi estúpido primo, quien se cogía a mi casi ex-esposa desde antes de casarnos.
—Uff...
—Cuando la enfrenté me dijo que era muy buen hombre, pero que nunca me amó y sólo estuvo conmigo porque me parecía a mi primo. Solicité el divorcio y estamos en ese proceso así que de mientras vine aquí a relajarme, dicen que la comida es buena. Y a ti ¿Qué te pasó?
—Mi ex novio era el sueño de cualquier chica, guapisímo y con un gran sentido del humor, cuando fui con una amiga a una cita a ciegas doble sin querer me confundí de prospecto y terminamos intercambiando parejas, parecía el destino, los primeros meses fueron fantásticos todo fue perfecto, me trataba como reina y yo intentaba complacerlo en todo eramos muy felices, hasta que todo empezó a cambiar.
—Adivinaré, te engaño con tu hermana o tu mejor amiga.
—No tengo hermanas y mi mejor amiga cree en el amor tipo cuento de hadas, no sé con quien rayos me engañaba pero si terminó enviando mis fotos íntimas a todos sus amigos, las pegó y repartió en el centro comercial y sumado a eso me enteré que tenía mis contraseñas y leía mis conversaciones donde yo me quejaba de él.
—¡Qué imbecil! A esos tipos no se les debería llamar hombres.
—Lo sé, lo sé y al igual que tu decidí venir aquí a despejar la mente, vi la oferta para viajar a México y aquí estoy.
—El amor apesta, siempre es lo mismo, si tuviera un centavo por cada desastre amoroso sería millonario.
—Te entiendo, en mi familia todos son afortunados, mis padres estan felizmente casados, mis primas igual, una se va a casar pronto, les he presentado a sus novios y resultan ser las parejas perfectas. Doy buena suerte en el amor a otros. Por eso decidí morir sola.
—Somos dos. Mejor solo que mal acompañado.
—Por cierto...¿De donde eres? Por tu apellido me suenas francés.
—Soy francés, exactamente de la capital mundial del amor
—¡No inventes! ¡También yo!
—Parisina ¿Eh? Con razon te me hiciste inteligente desde el primer momento
Ambos contuvieron una risita, continuaron platicando lo que parecieron minutos y en realidad fueron horas, eran muy similares en su personalidad y disfrutaban atacar a gente que les caía mal. Él realmente no entendía como una mujer tan guapa y graciosa pudo haber sido tratada tan mal, mientras que ella consideraba que la ex-esposa del rubio era una completa estúpida, el hombre era y estaba bueno. Pero ni modo que hacer.
—¿Donde te vas a quedar?—preguntó el Agreste.
—En el Hotel Royal—respondió Mari.
—Vaya, otra coincidencia.—sonrió visiblemente sorprendido.
—Cuando lleguemos ¿Quieres ir al bar por unas bebidas?Un poco de daño al hígado no me vendría mal.
—Me parece perfecto, capaz nos ligamos a alguien por ahí.
—Yo paso, no quiero saber nada de hombres y experimentar con mujeres menos. Si quieres ve tu.—Lo alentó.
—No. Al igual que tú ya tuve suficiente de mujeres y tampoco me volveré gay, además luego querrán que les pague todo y es lo último de mi herencia.
—¿Tu herencia?—preguntó la azabache extrañada—¿Que herencia?
—Mi padre es un tipo adinerado, me dijo que cuando me casara me daría parte de mi herencia y si tenía un hijo sería completa pero ya me estoy divorciando y no tengo hijos así que luego de estas vacaciones regresaré a Paris como esclavo de su compañia para sobrevivir. La mala suerte siempre me acompañara.
Escuchar aquella historia sólo provocó que la joven estuviera más tranquila y segura en la decisión de no volverse a enamorar, quizás debería avisar a sus padres de una vez que nunca tendrían nietos, al menos que se conformaran con los de cuatro patas claro.
Una risita quiso escapar de sus labios al imaginar a su padre consintiendo unos gatitos como si fuern niños, incluso trataría de enseñarles a hornear.
"Sería adorable"
Entonces fue cuando todo ocurrió."
"La mala suerte siempre me acompañara..."
"Doy buena suerte en el amor..."
Si tuviera un centavo por cada desastre amoroso sería milonario.
Tales pensamientos hicieron ese momento a Marinette se le ocurriera una loca idea, si funcionaba podría ser el negocio del siglo.
—Adrien—iterrumpió subitamente la azabache—¿Que tan enserio es eso de si tuvieras un centavo por cada amor fallido serias millonario?
—¿La verdad?—pensó el chico colocando la mano en su barbilla—Es muy, muy en serio.
Ella sonrió con complacencia.
—Entonces escucha, esto podría interesarte.
Si se preguntan porque mandé a Adrien y Marinette a México, la respuesta es porque siempre los mandan a Estados Unidos y me dije bueno, que lleguen a mi país lindo y querido estaria muy genial, la idea ya esta casi puesta sobre la mesa, a ver que opina el rubio. ¿Que pasará entre ellos? Bueno pronto se sabrá.
Sin nada más que decir me despido.
Xoxo, Maretta.
