Maretta: Bueno chicos :3 ya llegó, ya está aquí un nuevo capítulo. Me tardé un poco más de lo normal pero es que no salía la idea jajaja ojalá les guste.

Como siempre quiero agradecer los Reviews de Lady Naia, Rebeca, Yue, Satorichiva, SayumiShironbara y Chatonette. ¡Gracias por seguirme! Por cierto aprovecho a promocionarme xD a ver si quieren leer mi otro fanfic: Cielo, está en mi perfil y si no son libres de hacer lo que deseen jaja.

En fin, proseguimos. Por cierto Yue, consideraré tu requerimiento.

Disclaimer: Miraculois: Las aventuas de Ladybug y Chat Noir no me pertenecen, si no ya hubiera pateado a Gabriel por ser un mal padre e hipócrita.


Capítulo 10: Propuestas.

Marinette abrió los ojos abruptamente sorprendiéndose al verse en una extraña y extremadamente lujosa habitación, y sí, hubiera azotado en el piso si no fuera por un par de fuertes brazos que la tenían bien agarrada por la cintura, al voltear y ver a Adrien durmiendo como un ángel recordó todo.

—Demonios...—susurró intentando poner en orden sus pensamientos. Intentó levantarse, pero el rubio no cedía, además se sentía muy agradable en esa posición. Buscó su celular a tanteo sobre la mesa y lo tomó par abrir los mensajes.

Lo primero que vió fue un mensaje de Alya:

"Nena ¿Dónde estás? Ayer al fin encontré el vestido perfecto, dile a Adrien que Nino quiere hablar con él, perdió su celular y no se sabe ningún número"

El segundo que vió que un mensaje de Timothy Grayson, su representante legal:

"Ya quedó todo, pero el próximo viernes necesitaré la firma de ambos para darle seguimiento a lo de la empresa por cierto, ¿Ya tienen el tema de la fiesta? Para empezar con ciertos arreglos"

Otro de Kyle:

"Marinette, buenas noticias, habra un torneo de exhibición en 1 mes allá en Paris, será perfecto para presentarte oficialmente como parte de Altmare ¡Seguro serás un éxito!

Y el último de su madre:

"Cariño, para recordarte que en 3 días es el cumpleaños de tu abuela, mañana quedamos en ir a buscar el regalo, no se te ocurra faltar, por favor, te amo y saludos a Adrien"

La chica quedó conmocionada a punto de un paro cardíaco, se le juntaban los compromisos y no estaba muy segura de lo que pasaría con la familia de Adrien ¡Tenían que salir de ahí de inmediato!

—Adrien...Adrien...—la azabache lo movía con desesperación sin resultado— ¡Adrieeen! ¡Levántate rubia teñida!

Las esmeraldas del rubio se abrieron de inmediato y aún somnoliento reclamó:

—¡Ya te dije que no me digas así enana!.

—¡Ni tú a mi así!

—Bueno ya...¿Que pasa?

—Lee esto—la chica le dió su teléfono para que viera los mensajes, la preocupación no tardó en apoderarse del chico.

—Mierda...¿Qué hacemos ahora?

—Debes hablar con tu padre pronto, mientras más rápido sepas lo que quieres
más rápido podremos irnos. ¡Así que apúrate!
—¡Sí!—el rubio saltó de la cama, tomó una toalla y se dirigió al baño.

Mientras tanto Marinette buscaba su ropa, para meterse después de él.

Un nuevo sonido en su celular la alertó. Al principio creyó que era otro mensaje de su madre, pero era número desconocido

"Qué raro" pensó confundida.

Sin embargo al abrir el contenido del mismo, sintió unas horribles ganas de vomitar.

"Hola Marinette, te preguntarás como conseguí tu número, pero es algo que me gustaría hablar contigo en persona, sé que seguro no quieres saber de mí pero me urge que nos reunamos, respóndeme cuando puedas"

Atte. Luka Couffaine

Si no fuera porque no acabado de pagar su celular y este no tenía la culpa hubiera estrellado contra la pared. ¿Cómo se atrevía ese imbécil a buscarla luego de lo que le hizo?

Lo bloqueó inmediatamente.

"Y todavía tiene el descaro de decir que le responda"

Los fantasmas del pasado amenazaban con regresar y ella no quería saber más de ellos, ya tenía demasiado con lo que estaba sucediendo. Prefirió sentarse en la cama y ver un poco la televisión, no había nada bueno pero ya tampoco tenía ganas de mirar su teléfono y arriesgarse a encontrar más mensajes de su tóxico ex novio. Al final encontró una telenovela que de la cual no entendía el idioma, aparentemente estaba en portugués. Pero la trama se veía muy interesante y las peleas eran mejores aún.

—¿Cuánto me tardé?—preguntó Adrien apareciendo repentinamente junto a ella.

—¡Ahhhh! ¡Idiota me espantas!

—¿Estás viendo una telenovela Dupain?—se burló el chico.

—¡Era lo único que había...uhhh

Un horrible sonrojo apareció en el rostro de la chica al mirar mejor a su compañero quién estaba cubierto únicamente con una toalla. Su cuerpo parecía tallado en granito, cada pedacito de él era perfecto en especial su bien trabajado abdomen y su rasguñable espalda ancha, y esas gotas de agua recorriendo su sexy cuerpo. Porque claro será su mejor amigo pero eso no quitaba que se deleitara la pupila con él de vez en cuando. ¡Vamos, no estaba ciega!

En esas ocasiones es cuando se planteaba proponerle a su amigo una amistad con derechos, pero luego se acordaba que eso podría arruinarlo todo y se le pasaba. Afortunadamente el de ojos verdes estaba ajeno a lo que provocaba en ella, o al menos eso esperaba. Tardó un poco en recuperar la compostura.

—¿Y cuanto me tardé?—preguntó el Agreste nuevamente.

—¡No te conté el tiempo!.

—¿Al menos viste el reloj?

—¿Y al menos tú te bañaste bien?

—Obvio, nena.

—Pfff, vístete...ahora es mi turno.

Marinette se metió al baño y decidió darse un duchazo frío, algo le decía que lo iba a necesitar.


Adrien ya arreglado, respiraba erráticamente mientras con pasos torpes se acercaba al estudio de su padre decidido a obtener respuestas.

No podía ser tan difícil, quizás sus miedos eran demasiado tontos. Ya un poco más seguro tocó la puerta.

—Adelante Adrien.

Vaya, en serio nada podía sorprender a Gabriel Agreste. Empujó la puerta sin dudar para morar a su padre sentadoen un pequeño sofá.

—Padre, aquí estoy como prometí.
—Siéntate por favor.—y el chico obedeció—Ya sabrás por boca de Félix mi estado de salud.
—Algo me comentó.
—Iré a Estados Unidos en las próximas semanas a realizarme unos estudios, a ver si hay un tratamiento para mí, pero en caso de que no haya nada que hacer, el patrocinio quedaría a cargo de Félix.

Esto último lo dijo con verdadera amargura.
—Pero si Félix no sabe nada sobre moda.
—No hijo, no. No me refiero al Imperio de Modas Gabriel, sino al porcentaje de socio que mi madre obligó a mi padre a invertir en mi marca al inicio de mi carrera.
—¿Qué?
—No eres el único al que su padre le negó la ayuda con su negocio, también me comporté como un patán contigo. Y no quiero repetir esos errores nunca más. Cuando mencionaste que tu novia era diseñadora me dejó muy intrigado y si es buena podría contratarla y brindar esa ayuda que yo te negué por años, pero tuvo una manera muy clara de rechazarlo. Es admirable.
—Ella es maravillosa...
—Sin duda—el hombre mayor sonrió al ver la cara de bobo de su hijo—Pero las cosas hoy no dependen de mí sino de mi padre.
—¿Cómo?
—El Imperio Agreste original se trata de metalurgia, energía, automóviles, presentes desde épocas de la segunda guerra mundial. El poder de Christopher Agreste es demasiado en el país. Tu conoces a tu abuelo, nunca dejará morir eso. Por eso está buscando un reemplazo, alguien que lleve las cuentas y ese alguien fue Félix hasta hace poco.
—¿Ya no lo es? ¿Que pasó con él?
—Tuvo un accidente hace un par de meses, quedó parcialmente estéril.

Adrien abrió la boca sorprendido. ¿Estéril? No podía creerlo.

—Y por lo tanto por más tratamientos que esté llevando, es casi seguro que no habrá un heredero de su parte que maneje el negocio, así que lo sacó del testamento.

—Pero Félix tiene una hija.

—Tu abuelo es un machista de primera, jamás dejaría su "magnifíco imperio" a una mujer, por eso pasó de Margret y le dió preferencia a tu tío Amed cuando se casó con ella, a tu madre no la tolera por ser extranjera, y te aseguro que tampoco le agradó Marinette, su herencia asiática se nota mucho y más con su segundo apellido.

—¿Y Nathalie?

—Nathalie es hija de unos amigos en común, prácticamente fue comprada por él. Pero nadie puede decirle nada, el poder de ese hombre es demasiado.

—¿Y a que entro yo aquí?

—Tu eres un muchacho fuerte y sano, y si Félix no puede concebir un heredero varón deberás hacerlo tú.

El ojiverde se paró como resorte.

—¿Qué? ¡No, no, no, no! ¡No puedo hacer eso! Marinette y yo...no..no..so...¡Aún no queremos hijos!

—Lo entiendo, pero si no hay heredero antes de que muera tu abuelo habrá personas que no deberian tener el poder que se quedarán con ello y nos quedaremos en la calle. Y sabes que haría lo que fuera por ustedes, piénsalo.

Gabriel se levantó del sofá y salió del estudio dejando a su hijo en mucho que pensar.


Luego de un "relajante" baño Marinette se alistó y decidió salir a buscar algo de comer. Había una larga lista de pendientes que debía resolver ya.

Tenía a Alya en una llamada, donde la chica de cabellos rojizos no paraba de gritar sorprendida

—¡Sabía que ustedes terminarían juntos!—Celebró la Césaire para luego adoptar un tono tristón—¿Y no me dijiste a mí? ¡Tu mejor amiga!
—No estamos realmente juntos Alya, es para aparentar ante su familia.
—¿Y hasta cuando? Además debes reconocer que entre él y tú hay magia, algo milagroso.
—Ja ja muy graciosa.
—¿Entonces será una sexy navidad verdad?
—Así es, nosotros creemos que en 2 semanas volveremos a Miraculous, necesito que avises a Timothy por si estoy ocupada.
—Dalo por hecho Mademoiselle Agreste.
—¡Alya!
—Jajajaja vamos no te enojes. Prepararé todo, por cierto mi prima Jasmine viene de visita y desea hablar con la famosa Ladybug a ver si al fin consigue algo.
—¡Dalo por hecho!

"Toc toc" el sonido de la puerta la alertó inmediatamente.
—Bueno nena te dejo, capaz que es Adrien que ya terminó de hablar con su padre.
—Suerte Agreste...—y colgó.

La azabache sólo bufó desesperada antes de abrir.

—Adrien que pa...
—Hola—dijo un rubio de ojos grises en un tono muy extraño—¿Qué tal?
—Hola...ehhh ¿Félix no?
—Vaya que rápido me olvidas cuando bien que me gritaste ese día.
—Te lo merecías...
—Soy mucho mejor que mi primo ¿Sabes? Más guapo, más rico, mejor en la cama.

Marinette observaba asqueada aquel sujeto, pero en ningún momento retrocedió.

—Se te da mucho eso de querer acostarte con las mujeres del prójimo ¿Verdad? Sobre todo de Adrien.

—Conmigo no tendrías que trabajar nunca más.—se acercó y tomó uno de los mechones de su cabello, ella inmediatamente le apartó la mano.
—¡No me toques!
— Eres toda una fiera
—Y tu un imbécil ¿Tienes esposa e hija no? Respétalas.
—Lila es una inútil, y Laurie necesita a alguien que si valga la pena.

El puño de la chica se cerró con una enorme fuerza dispuesta a cerrarle la boca para siempre a ese hijo de puta. Pero la voz burbujeante de Emilie Agreste salvó el momento.

—¿Que haces aquí Félix?—preguntó la mujer muy confundida.

—Nada Tía Emilie, sólo vine a ver como estaban Adrien y Marinette, pero él no está.

—Fue a hablar su padre—habló la azabache.

—Mmmm—Emilie Agreste observó el panorama con desconfianza, por lo que prefirió ignorar a su sobrino para centrarse en su nuera—¡Marinette, ven vamos a desayunar!

—Madame no creo que sea correcto.—dijo la Dupain apenada.

—Tonterías, eres de esta familia por lo tanto comerás a mi lado y si Margret y la Lila te dicen algo yo las pongo en su sitio.

—Esta bien.

Bajaron por el elevador, hasta el elegante desayunador allí esperaban los chef con unos curiosos pero apatecibles platillos. Sólo estaban ellas y los empleados, nada de viboras venenosas a la vista cosa que tranquilizó a la francochina.

Algo que compartían Madame Agreste y Marinette era su amor por la comida, así que cuando empezaron se atiborraron sin pena alguna y de manera similar, fue imposible no arrancar unas enormes sonrisas a los presentes.

—¡Te lo digo! Bali es bellísismo, tienen unos mariscos para morirse ¡Debes venir con nosotros el próximo verano! Es más, mañana habrá un festival temático de eso y quisiera que vinieras conmigo. Por lo regular son entre madres e hijas, pero yo no tengo hijas. Bueno hasta ahora.

Marinette sonrió conmovida. Casi se le salen las lágrimas de tan bellos comentarios de tan bella mujer hacia su persona. Emilie Agreste era demasiado para el mundo. Pero, sabía que debía declinar la oferta.

—Me imagino... pero de verdad no podemos quedarnos más tiempo, no es por no querer lo juro ,sería un gran honor ir con usted, pero temo que me es imposible.—bajó la cabeza con tristeza

—Oww—se lamentó Emilie— ¿Pero porque?

—Es que el lunes es cumpleaños de la mi abuela y prometí acompañar a mi madre a buscar el regalo. Si no estoy mañana, quedará muy decepcionada,.

—¡Haberlo dicho antes!—celebró la rubia—Yo las acompañaré y así aprovecharé para conocer a mi consuegra.

Por unos segundos Marinette olvidó como respirar.


Bueno eso es todo po4 r ahora y sin nad más que decir me deapido.

Xoxo, Maretta.