¡Feliz navidad!

Voy un poco retrasada pero no quería dejar esto atrás. Espero que estéis pasando un año bueno, al menos todo lo bueno que podáis. Y que estas navidades os vayan de maravilla.

He estado un tiempo desanimada, y sin ganas de escribir. Al final acabé perdiendo toda inspiración y dejé de escribir. Pero me he propuesto volver a escribir y he querido empezar con algunas historias sobre la época navideña, ya que me encanta esta época del año.

Ya sabéis todo sobre los derechos de autor, tanto de Fairy Tail como de la historia. Uno es de Hiro Mashima, el otro mío.

Recordad algo MUY importante: esta historia tiene contenido de adultos, por eso lo pondré en rango M.

Animo a todas las personas a las que le guste la historia a hacérmelo saber, tengo otra historia navideña pensada para esta pareja, pero quiero saber si esta ha gustado para encuadrarla por un camino parecido o no.

¡Disfrutad de la lectura!

Desenvolver un regalo

− ¿Qué demonios…?

Gajeel se quedó mirando el desastre formado en la planta baja del gremio.

Como siempre, el maestro había anunciado a bombo y platillo durante varias semanas que se realizaría una fiesta el día de navidad. Había dicho que habría mucha comida, mucha bebida y mucha diversión.

Realmente no es que le importara, de normal el gremio siempre estaba de fiesta. Pasará lo que pasará, todo daba lugar a una fiesta. Incluso que un maldito perro le ladrara a Makarov.

Así pues, cada miembro del gremio estaba obligado a ir. Por eso tanto él, como Levy como Lily habían salido de la casa en la que vivían juntos hacia el gremio a las cinco de la tarde.

A las seis estaban todos los miembros del gremio reunidos y la fiesta había empezado. Todo se estaba desarrollando bien. Ellos tres en una mesa bebiendo y comiendo tranquilamente; Jet y Droy molestándoles a cada rato; la coneja yendo a la mesa para hablar de la evolución de su libro; Natsu molestando a Lucy; Gray persiguiendo a Natsu; a él lo perseguía Juvia…

Luego Mira había dicho que había que ir a por bebidas arriba. Levy le pidió ir él para que Mirajane no cargara peso, porque Mirajane podía ser una maga de rango S y ser superior en fuerza y poder que él, pero cuando no luchaba para todo el gremio solo era la dulce y débil Mirajane.

Ironías del gremio.

Él había subido con Laxus por las bebidas, era bastante obvio que Laxus iría también. En el camino, uno había dicho que aguantaba más que él otro con las bebidas. No recordaba bien quién había sido.

Al final, se habían quedado en la parte de arriba, bebiendo cerveza para ver quien ganaba al otro. Básicamente habían casi empatado. Casi porque Laxus había aguantado una cerveza más que él. Para su vergüenza, él había caído dormido al instante de acabar mientras que Laxus había cogido las bebidas restantes y había bajado como si nada. Y ahora seguía bebiendo cerveza en la barra.

Acababa de despertarse y desperezarse, y según el reloj, llevaba como media hora durmiendo.

Y el desastre había ocurrido en ese corto periodo de tiempo.

Él obviamente no se había enterado. La cuestión era que había dejado a la enana en una mesa bebiendo refresco y picoteando unos canapés junto a Lily. Con un maldito vestido morado y azul.

Ahora, cuando había vuelto a la vida, se había encontrado a su novia en un ajustadísimo y cortísimo vestido rojo. Estilo Santa. Con tela de pelito en los extremos del vestido. El vestido casi ni le cubría. Era de manga larga y ajustada. Tenía poco escote, cosa que agradeció. Sin embargo, cuando ella se dio la vuelta y le pudo ver la espalda, maldijo el vestido. Tenía toda la maldita espalda al aire. El vestido bajaba por los laterales hasta unirse en la cadera.

Y por lo que podía ver, su mujer no era la única con ese problema. La conejita también estaba igual vestida.

Ambas estaban bailando mientras que una Titania muy bebida e igualmente vestida les gritaba.

Seguramente esa horrible y alcohólica pelirroja era la culpable de todo el lio.

Bajó corriendo las escaleras y cruzó el gremio hasta el escenario. En el camino golpeó, empujó y pisoteó a todo el que se le cruzaba. Sus acciones desencadenaron peleas aquí y allá. Pero no le importó.

Subió de un salto al escenario, agarró a Levy y se la colgó del hombro mientras Lucy gritaba del susto.

En menos de un minuto, corrió hacia la puerta saliendo del gremio. Y una mierda que él iba a permitir que esa panda de idiotas viese de más el cuerpo de su chica.

−Levy-chan…

− Pero ¿quién demonios se cree ese idiota que es? −la pelirroja dio un pisotón y se cruzó de brazos. − ¡Lucy, tendrás que esforzarte el doble!

− ¡Ekk! − la rubia empezó a llorar− ¡No quiero! ¡Naaaaatsu sálvameeee!

-/-/-/-/-

− ¡Maldita sea!

−Gajeeel… me estoy mareando.

El chico paró de golpe, y bajo a Levy de su hombro.

− ¿Me puedes explicar qué diablos ha pasado?

− ¿Me podrías decir tú qué ha pasado contigo? − la chica se cruzó de brazos−Fuiste a por unas bebidas y no volviste. Luego apareció Erza y nos obligó a Lu y a mí a bailar con estos ridículos trajes.

− ¿Y por qué no pusiste resistencia?

− ¿Cuántas veces te has opuesto tú a Erza… ehh?

−E-eso no tiene nada que ver.

−Bueno, ¿y ahora qué, genio?

−No volveremos a ese gremio de idiotas. −soltó un gruñido que dejó claro su opinión sobre regresar al gremio−Mataré a cada idiota que te vea con una mirada lujuriosa en sus ojos.

−Gajeel… realmente no creo que nadie me mirara o me mirará nunca de forma lujuriosa.

− ¿Acaso no ves cómo vas vestida?

− ¿Y?

−Pues…

El chico recorrió con la mirada a Levy. Empezó por los pies, y fue subiendo lentamente fijándose muy bien en las torneadas y blancas piernas. Sabia a ciencia cierta que el mordisco que le había hecho en el interior del muslo derecho se podría haber visto. Aunque no le importaba mucho que eso ocurriera. Siguió subiendo por la cintura estrecha y los pechos pequeños que tanto le gustaban.

Aunque pudiera parecer mentira, él prefería los pechos pequeños que se pueden cubrir con una mano que los pechos exuberantes que no puedes tocar por completo. Levy ponía una cara realmente seductora cuando le murmuraba eso al oído mientras que le masajeaba esa deliciosa parte del cuerpo.

Siguió subiendo y, si, esa era la cara que ponía su Levy. La boca entreabierta y temblando ligeramente, los ojos entrecerrados, las mejillas sonrojadas, la respiración entrecortada y pesada.

− ¿Lev…?

− ¿Qué diablos haces poniendo esa cara mientras me miras fijamente, estúpido Gajeel? − Levy dio un paso atrás mientras se abrazaba su cuerpo fuertemente− ¿Y p-por qu-qué e-estas reaccionando a-así…?

− ¿M-mi cara? ¿Reacción?

Y entonces Gajeel dejo de lado el cuerpo de Levy para centrarse en el suyo. Su sangre corría caliente y rápido por todo el cuerpo. Él mismo sentía su respiración pesada. Al igual que el cuerpo, pareciera como si le hubieran echado un conjuro de gravedad.

Bajo la mirada y se dio cuenta de que Levy tenía razón.

Algo estaba reaccionando.

−Sabes… eres el único que me mira con esa cara lujuriosa.

−Giheee− el chico se acercó y la cogió cargándola en sus brazos− Sabes pequeña, es hora de que volvamos a casa y te muestre cuan lujuriosa es mi cara.

Seis minutos.

Levy los había contando internamente. Habían tardado seis minutos en volver a casa. Lo cual era una proeza sabiendo que la casa que compartía con Gajeel y Lily estaba a veinte minutos andando del gremio. Tal vez diez si corrías lo suficiente. Sin embargo, Gajeel había reducido ese tiempo, cargando con ella, además.

La había soltado suavemente en la cama que compartían para después ponerse de cuclillas y mirarla fijamente. Levy sabía qué pasaría a continuación. Estaba preparada y ansiosa. Tanto que su sangre se estaba caldeando más aun, su respiración era tan pesada y cargada que casi no podía ni respirar bien. Y sentía como su entrepierna estaba empezando a mojarse de anticipación. Pero Gajeel seguía mirándola sin moverse.

−Gajeel…

−Sabes, en realidad no estas nada mal. Si solo te miro yo, claro. − Gajeel sonrió mientras ponía una mano en la pierna desnuda de la chica y movía el pulgar en lentos círculos− Ese vestido rojo es muy sexy, sabes. Me dan ganas de desenvolverte como si fueras mi regalo. Mio, y solo mío, ¿entiendes?

−S-si.

Aunque quería que su voz saliera normal, ella no pudo evitar gemir. Algo que a Levy se le daba fatal era hacer crecer la anticipación, por suerte Gajeel no tenía ese problema. Unas palabras, un roce aquí o allá o una simple mirada bastaban para que su cuerpo ardiera en llamas.

−Si, claro que lo entiendes− Gajeel se inclinó y le rozo los labios. Fue suave y rápido y ella se quedo anhelando por más. Y no tuvo que hacerlo durante mucho tiempo. Él la empujo hasta acostarla y se puso encima de ella, de rodillas en la cama. Y entonces comenzó el beso de verdad.

Él empujó con su lengua, y ella abrió los labios instintivamente. Empezaron una lucha por ver quien recorría antes la boca del otro. Después de unos instantes, Gajeel saco su lengua y comenzó a succionar, mordisquear y lamer su labio inferior. Mordisco, lamida, succión. Mordisco, lamida, succión. Mordisco, lamida, succión.

Una y otra vez. Y ella solo pudo apretar sus manos fuertemente tras la cabeza masculina, entrelazando sus dedos y recogiendo parte del largo cabello negro entre ellos.

Gajeel se incorporó de golpe, y al estar sujeta, ella se levantó con él. Se quedo colgando de su cuello, sentada sobre sus piernas. Apenas podía respirar y mucho menos pensar. Quería seguir. No quería que él parara.

−Levy…−Gajeel el volvió a dar un beso de mariposa mientras la sujetaba de las caderas y la apretaba contra su cuerpo− Dame cinco minutos. No, mejor dame dos. Vengo sudado de la carrera y quiero darme una d…

−No importa.

Ella le arrastro hacia abajo tirando de su cuello para imitar su beso anterior. Al incorporarse había notado perfectamente como la parte más masculina de Gajeel se apretaba contra su vientre. Y había caído en la cuenta de que ninguno de los dos podía esperar. Se separo lentamente, vio como los ojos del chico se habían oscurecido y humedecidos. Así como su boca que estaba roja y algo de saliva le escurría en un fino hilo hasta el mentón.

−Sudarás mucho más en un momento. Y a mi me encanta bañarme en tu sudor.

−¡Joder enana!

Olvidando por completo su idea, Gajeel se sacó de un tiron la camiseta y la lanzo a algún lado. Luego volvió a besar Levy. Rápido y fuerte. Cuando se separó, bajo su lengua desde el labio superior de ella, delineándolo, hasta la barbilla que mordisqueo suavemente.

Mientras estaba en ello, le había arrancado el ridículo gorro de santa de la cabeza y la sujetaba por el pelo, haciendo que inclinara la cabeza hacia arriba. Intentó no tironear muy fuerte, mientras dejaba de mordisquear su barbilla y empezaba a recorrer su cuello. Pronto lo dejo mojado y con algún débil mordisco. Durante todo ese proceso, Levy no había dejado de temblar, estremecerse y gemir. Y cuando dejó de sujetarla, ella se cayo hacia atrás.

Se quedó mirándola fijamente. Tenía sus pequeñas piernas entre las suyas, que eran mucho mas grandes. El vestido se había subido lo suficiente para que se viera un poco de su ropa interior. Era de encaje rojo. Aunque eso no duró demasiado ya que ella empezó a apretar fuertemente las piernas mientras las frotaba.

−Ga-Gajeel… Gajeel por favor… ne-necesito…

Sus pequeñas manos se fueron a su pecho, y empezó a bajarlas y subirlas, repartiendo caricias por todo su cuerpo y deteniéndose para tocar sus pezones.

− ¿Sabes? −Gajeel volvió a dejarse caer encima de ella sujetando su peso con sus rodillas y una de sus manos− Yo también lo necesito… pero antes necesito quitarse eso de encima.

Él le cogió del hombro y le dio la vuelta. Luego junto más sus piernas, dejándola atrapada y sin poder moverse.

−Despacio… iremos despacio para disfrutarlo más.

−N-no…no puedo−la chica se retorció intentando moverse, pero él la tenía fija por las piernas y el hombro−Gajeel… duele…

−Lo sé, sé que ahora duele. Pero pasara pronto, lo prometo.

Gajeel mordió su cadera lo suficientemente fuerte como para que Levy tuviera una marca en su cuerpo. Otra más, era como su juego privado, dejarle marcas de mordiscos aquí y allá para que ella las fuera descubriendo. Eso provocó que ella gritara. Pero no de dolor, era de puro y absoluto placer.

Luego de darle un par de lamidas a la mordedura, fue recorriendo su columna con la lengua, lentamente. Acabó en su nuca, succionándola. Se separo un momento para soplar sobre la piel húmeda, y el suspiro de Levy le indico que le gustaba. Siguió eligiendo lugares de su espalda al azar para lamer, chupar y soplar. Mientras, la chica solo se estremecía y gemía suavemente, suplicándole por más.

Él terminó su amoroso trabajo sobre el símbolo del gremio y cuando dio por concluido su trabajo vio el desastre de saliva y pequeñas marcas que le había dejado por toda la espalda mientras ella disfrutaba. Oh siii, era imposible que no se notara que ella era suya.

− ¿Cómo diablos se quita esta cosa? −Gajeel agarró el vestido por ambos laterales y tironeo de el− ¡Diablos!

−Ti-tiene botones a ambos lados− ella había tenido su cara contra la almohada todo el rato hasta ahora, que la había volteado. Su cara estaba toda sonrojada, sus labios rojos y mojados por haberlos mordido y su vista estaba oscurecida.

−Eres lo más bonito que hay en mi vida.

−Lo sé. Lo sé−ella movió sus manos para ponerlas sobre las del chico y guiarlas hasta la tela de pelo blanco donde estaban bien escondidos los pequeños botones−¡Ahora quítame el vestido y sigue con lo que has empezado!

− ¿Humm…? Claro que sí, giheee

Aunque Levy solía ser tranquila, siempre se ponía ansiosa cuando él empezaba a juguetear con ella. Y eso a él le encantaba y encendía aún más.

Tanteo por la zona donde ella le había puesto las manos hasta que dio con los pequeños botones y tironeó de ellos para sacarlos del ojal. Cuando lo consiguió, tiro hacia abajo del vestido fuertemente hasta que se lo sacó por las piernas y lo lanzó al suelo.

Aprovechando que estaba a la altura de sus piernas, fue subiendo lentamente y con las manos extendidas por ellas. También lamiendo, y mordisqueando aquí y allá. Le cogió la pierna derecha y la movió para volver a voltearla y ponerla boca arriba. Una vez hecho, se colocó la delicada pierna en el hombro y se fijó en el mordisco que estaba cicatrizando en el interior del muslo. Lo volvió a morder, exactamente como la primera vez. Y como todas las veces después de esas.

−Ahhh…

Al oír el gemido, Gajeel se separo da la pierna de la fémina y dirigió su vista hacia ella.

Estaba acostada boca arriba, aún tenía sujeta su pierna derecha sobre su hombro. La izquierda descansaba estirada entre las suyas. Tenía el cuerpo encorvado hacia arriba, apoyado sobre los hombros y su cadera. Todo su cuerpo poseía un delicioso sonrojo, y no paraba de estremecerse. Su cabeza estaba volteada a la derecha, toda sonrojada. Y respiraba tan rápido que su pecho subía y bajaba a toda velocidad.

Él se inclino hacia su boca, teniendo cuidado de que no se hiciera daño al estirar su pierna derecha.

− ¿Esas bien?

−Mmmm…

Se besaron profundamente, y ella empezó a recorrer la espalda del chico con sus manos. Llegando a cada rincón y deteniéndose en cada cicatriz, dando suaves caricias con sus dedos. Se retorció lo justo para que su espalda estuviera apoyada en la cama y su pierna derecha bajara y se apoyara también en la cama, para disgusto del chico. Aunque esa sensación no duro mucho ya que ella, en cuanto pudo, metió sus manos entre ambos cuerpos. Entonces empezó a recorrer el pecho del chico.

−Levy…− Gajeel corto el beso y se separó de ella. Apoyó su frente en la almohada, justo al lado de la cabeza de Levy mientras ella jugueteaba con su pecho y empezaba a repartir pequeños besos por su cuello.

Gajeel le dejo hacer lo que quisiera con su cuerpo un largo lapso de tiempo. Pero todo tenía un límite, hasta su paciencia en esa situación lo tenía. Y ese límite se cruzó justo cuando Levy metió una de sus bajó el pantalón del chico para acariciar su trasero mientras que la otra tanteaba la parte delantera buscando el botón.

Se separo lentamente de ella, cogiendo ambas manos y apretándolas sobre la cabeza de la chica. En la posición en la que ella se encontraba ahora mismo, parecía una ofrenda especialmente para que él la disfrutara.

− Querías quitarme esto, ¿verdad? − Gajeel le soltó las manos y abrió el botón de su pantalón y tironeo un poco de el− ¿Levy? Responde. ¿Era esto lo que querías?

−S-si− ella intentó llevar sus manos con las masculinas pero el Dragon Slayer de hierro las cogió de forma rápida y las volvió a colocar sobre la cabeza azul− Gajeel… mmm…

−Shhh… espera pequeña. Déjalas ahí un rato, por mí, ¿sí? − él le soltó las manos y colocó las suyas sobre el vientre femenino, provocando que ella comenzara a temblar levemente− Si no lo haces, no me quedará mas remedio que arrestarte.

Aun con una sonrisa, él volvió a su anterior tarea confiando en que ella le haría caso. Recorrió su vientre con la lengua, desde el elástico donde comenzaban esas diminutas braguitas de encaje rojo, hasta el lazo que unía las copas del sujetador a juego. Una y otra vez, de arriba a abajo y de abajo arriba. Parando en su ombligo. Parando bajo su pecho izquierdo. Parando en su cadera.

Ella se retorcía entre gemidos y suspiros aunque Gajeel la seguía teniendo apresada con su cuerpo.

−Muy bien… has aguantado muy bien− el chico llevo sus manos has las muñecas de ella que se habían mantenido donde las había dejado −Dime Lev, ¿no crees que es hora de que tú estés sin ropa?

−Es... es injusto que tu digas eso. Tienes más ropa encima que yo…

−Bueno, tu cuerpo desnudo es una vista preciosa.

−E-el tuyo también.

−Si, sé que te encanta ver y tocar mi cuerpo desnudo− él se rio ante la vergüenza repentina de ella y su quejido al oírlo− Pero por hoy, déjame desenvolver el regalo que mi preciosa Santa Claus me ha traído.

Tras decir eso, entrelazó los dedos de sus manos con las de Levy y volvió a bajar dando besos por su cuerpo. Beso ambos pechos por encima del sujetador, y después de un ligero mordisco en el pezón izquierdo, se dirigió al broche del sujetador. Por suerte, y experiencia, sabía que tenía un broche delantero.

Así, sin soltar las manos de su chica, abrió el broche con ayuda de su lengua y dientes y dejó que ambas copas cayeran a cada lado del cuerpo de la chica.

−Ga-Gajeel

−Shhh… déjame jugar un rato.

Y él jugó absolutamente con su cuerpo. Tras haber soltado su sujetador y esas palabras, se había dirigido rápidamente a lamer sus pechos. No había separado sus manos, y no parecía tener prisa por hacerlo. Y a ella no le importaba, Gajeel sabía dar tanto placer con su boca como con sus manos.

−Ahhhh, mmmm… ¡Gajeel! − al oírla soltó con un ¡pop! el pezón que estaba succionando. Se había dedicado a saborear uno de sus pechos, así que ahora debía mimar al otro.

Y mientras estaba en ello, se dio cuenta de que Levy no solo estaba gimiendo y suspirando de placer. Sus caderas se levantaban y movían frenéticamente, buscando fricción con su entrepierna.

Dejó de atender ambas preciosidades y soltó las manos de ella. Ambos estaban cubiertos por una fina capa de sudor además de respirar erráticamente. A ella se le estaba empezando a poner la voz ronca de todos los suaves chillidos que estaba soltando. Además de estar estremeciéndose hasta por del ligero aire que corría por la habitación.

Gajeel volvió a mirar sus pechos y se felicitó por su buen trabajo. Estaban enrojecidos, con algo de saliva y los pezones estaban levantados, esperando por mas atención. Pero tendrían que esperar un rato. Ahora mismo, tenia otro objetivo en mente. Se mantuvo masajeándolos con las manos y pellizcando de vez en cuando ambos picos. Tras haber soltado sus manos, Levy se había agarrado fuerte a las sábanas y las tenía arrugadas bajo sus manos mientras volvía a elevar su pecho, suplicando por más.

Él empezó otra vez un recorrido desde su pecho hasta su bajo vientre. Luego se dirigió hasta su cadera, más concretamente hacia uno de los lazos que unía ambas partes de la única prenda que le quedaba aun puesta. Cogió entre sus dientes uno de los extremos y tiró de él. El nudo se deshizo inmediatamente. Le dio un lengüetazo a la marca que el nudo había dejado en la delicada y suave piel. Luego se dirigió al otro lado para hacer lo mismo con el nudo que quedaba. Cuando termino de desatar ambos lados, recogió la prenda por el elástico con los dientes y arrastró la prenda fuera del cuerpo de su compañera. Cuando se incorporó, abrió la boca y dejó caer la prenda como si nada.

−Por fin todo mi regalo esta desenvuelto −Gajeel paró de masajear ambos senos para coger los muslos de la chica y levantarlos hasta que los apoyó en sus hombros. La chica quedo suspendida sobre su espalda, con la boca abierta y apretando tan fuerte sus manos que casi no sentía correr la sangre por sus dedos. Ella sabía perfectamente lo que haría Gajeel a continuación− No sé si te lo habré dicho alguna vez, pero me encanta tu olor.

Tras esas palabras, Gajeel dio un lametazo que recorrió toda su entrepierna. Y luego repitió el acto una y otra vez hasta que ella empezó a llorar de placer y de agonía por no acabar. Rodeándole las piernas con los brazos, uso sus dedos para separar ambos labios y dejar al descubierto su perla que se había hinchado de placer. Él hizo lo que llevaba haciendo toda la noche, mordisqueo suavemente su clítoris haciendo que un relámpago de placer recorriera todo su cuerpo y acabando en un orgasmo que la dejó desmadejada.

Él se separó suavemente de ella con una sonrisa mientras se lamia los labios. Ahora mismo, cualquier movimiento hacía que Levy se estremeciera de pies a cabeza y su cuerpo comenzara a convulsionarse, consecuencia del placer que le había recorrido minutos atrás y aun continuaba presente.

Mientras la miraba abrazarse su cintura y apretar las piernas para tratar de parar las sacudidas que recorrían su cuerpo, él se acabo de quitar el pantalón junto con su ropa interior. Levy era lo más jodidamente bello y bueno que había en toda la tierra. Y había aceptado a un idiota que caminó por la oscuridad y llegó a maltratarla. Solo se merecía cosas buenas, y él haría cualquier cosa porque eso se cumpliera. Incluso en el plano sexual.

Cogió uno de sus tobillos y lo separó del otro cuidadosamente, su entrepierna estaba mojada y eso hacía que brillara, le paso un dedo y ella volvió a estremecerse. Repitió el movimiento unas cuantas de veces hasta que ella volvió a estirazarse en la cama, tensa a la espera de lo que él haría a continuación.

La escucho suspirar mientras se acercaba a besarla. Cuando se separo de ella, ambos gimiendo, penetró su centro con el dedo que a esas alturas estaba empapado. Movió de forma lenta el dedo, después del orgasmo anterior ella estaba sensible y el interior de su cuerpo estaba contraído y tenso. Debía relajarla antes de ir hasta el final.

Empezó a sacar y meter el dedo despacio mientras que movía el pulgar en círculos sobre su clítoris. Ella intentó cerrar las piernas, pero él se coló entre ellas de rodilla y siguió tocándola hasta dilatarla lo suficiente para que pudiera usar tres dedos. Durante el tiempo que estuvo preparándola, no dejo de besarla y acariciarla con la otra mano.

−Gajeel…−en algún momento, ella había cruzado las piernas sobre su cintura y se había colgado de su cuello− Ahhh… por favor, Gajeel. Ya estoy…mmmm.

Entendiendo el mensaje, alejó suavemente los dedos de su resbaladizo interior, un par de gotas del líquido que salía de ella y que le cubría los dedos cayó en las sábanas. Toda la habitación olía al sudor de ella y a él. Pero sobre todo a la excitación de ella.

Gajeel empezó a mover la mano que había tenido dentro de ella sobre su miembro, expandiendo levemente el líquido que se había quedado en sus dedos sobre su pene. Mientras que su otra mano había ido a la cadera de la chica y la había levantado para acercarla más a él y posicionarla.

Levy por su parte se incorporó ligeramente con las manos y le ayudó a ponerse más cerca. Justo donde debía estar para que él pudiera entrar en ella sin problemas. Sus piernas seguían cruzadas en la cadera del chico, pero no muy fuerte con lo que quedaba un poco de espacio entre ellos.

− ¿Lista? −Gajeel mordisqueo la oreja de ella mientras le susurraba.

−Mmmm…

La respuesta de ella y el movimiento sutil que hizo con sus caderas haciendo que ambas partes íntimas se frotaran, le hizo entender que ella estaba más que lista. Sin soltar su miembro ni su cadera, empujo con suavidad hasta que la mitad del miembro entro en ella. Luego volvió a coger las manos de ellas para entrelazarlas, y termino de empujar su cadera hasta que quedo enterrado en su interior por completo.

Ella empezó a gemir y moverse, apretando más sus piernas y empujándolo a él en el proceso. Él empezó entonces a moverse. Primero pausadamente, dejando que ella tomara un ritmo más rápido. Luego, empezó a aumentar su ritmo, apoyándose en sus rodillas y empujando la cadera hasta que ambos se movían a la misma velocidad.

Comenzó a gruñir cuando el interior de ella empezada a tensarse, acercándose al segundo orgasmo. Salía de ella casi por completo, hasta que solo quedaba dentro la punta de su miembro, luego empujaba con todas sus fuerzas mientras ella se elevaba hacía el. Ambos estaban goteando sudor, el pelo corto y claro de ella se extendía y mezclaba con el oscuro y largo de él. Por su frente y mejillas resbalaban gotas de sudor que acababan en su mentón hasta que finalmente el movimiento las hacía desprenderse y acabar sobre ella.

−Gajeeel, ¡sí! − ella soltó sus manos y se cogió a sus hombros, apretando y dejando que sus uñas se clavaran en la piel de él− Si-sigue, a-así.

− ¡Oh, si!

Ella cada vez subía más y más el tono de su voz y su interior estaba apretándole tanto que él mismo estaba a punto de acabar por ello. Se dejó caer en sus antebrazos y juntó sus labios contra los de ella, saboreando tanto ambas salivas como el sudor que había sobre sus labios.

Tras unas cuantas fuertes y profundas embestidas más, ella acabo teniendo un orgasmo entre gemidos que morían dentro de su boca. Se movió un poco más provocando que la tirantez de su interior apretara su miembro hasta conducirlo a un orgasmo.

Sin salirse, ni moverse de encima de ella, se quedo quieto. Ambos estaban tratando de normalizar su respiración. Ella separó con cuidado sus dedos de los hombros de él.

−Creo que he vuelto a hacerte sangre con mis uñas.

−Hummm…

−Sabes, me siento algo mal− ella aun recuperándose y con estremecimientos empezó a retorcer un mechón del cabello de él en su dedo− Hoy me he quedado quieta y has hecho tú todo el trabajo.

−Te puedo asegurar que te has movido justo cuando debías hacerlo, y muy bien de hecho. Además, puedes tomarlo como la devolución de hace dos días− empujándose con una mano acabó por tumbarse en la cama, arrastrando a Levy encima suya− Ya sabes, cuando te ocupaste tú de mi en la biblioteca del gremio.

−Podrías por favor no hacerme recordar eso− ella se escondió en el pecho masculino mientras él soltaba su característica risa− Lu−chan casi nos pilla.

−Creo que Salamander se olió algo y por eso la arrastró fuera.

− ¿Q-qué Natsu, qué? Dime que no es verdad. Dime que no podéis oler… eso.

−Humm−él se encogió de hombros mientras formaba dibujos con sus dedos en la espalda de ella− Bueno, la excitación tiene un olor. Y los Dragon Slayers somos bastantes sensibles a ello. Podrías salir ahora de aquí y Natsu, Laxus o Wendy podrían olerte e imaginar qué hemos hecho. Puede que se pueda saber aun después de ducharte.

− ¿Qué? − ella se incorporó quedando sentada sobre él− ¿Quieres de-decir que p-podrían saber las v-veces que no-no-nosotros lo hemos hecho?

−Bueno, solamente cuando nos los cruzamos tras hacerlo. Además, no te preocupes por ello, a Salamander le gusta hacerlo con la coneja por las mañanas, y por la peste que se queda encima de ella, creo que lo hace a posta.

−Oh… ¡no me cuentes esas cosas! −Levy se sonrojó hasta las puntas del pelo− ¡No quiero saber cuándo mi ami...! Gajeel, ¿Por qué estas otra vez…?

−Giheee−él entendió rápido su pregunta− Bueno sigues encima mía. Estas moviéndote. Y yo sigo clavado en tu interior.

Él la cogió de las caderas para empujarla hacia abajo en movimientos rotativos. Ella se dejó caer hacia atrás, apoyando cada mano al lado de las piernas de Gajeel dejándole que la moviera a su gusto. Gajeel era insaciable en la cama tanto como en el campo de batalla y se recuperaba con demasiada rapidez, pero ella disfrutaba tanto de sus caricias y de lo que hacían que no le importaba lo más mínimo todo el esfuerzo. Ni siquiera cuando al día siguiente tenia que quedarse en cama porque tenía un delicioso dolor por todo el cuerpo que le recordaba lo que habían hecho.

−Estas toda resbaladiza− Gajeel dejó de estar tumbado y se sentó, apretándola contra su torso− Creo que he hecho un desastre en tu interior. Estas goteando bastante, ¿lo sabi…ouch?

−Cállate.

−Giheee…ahora llevaremos marcas de mordisco a juego− él se miró el hombro y al hacerlo vio de reojo algo apoyado en la almohada. Se inclinó hasta cogerlo sin soltar a Levy ni separarse de su interior− Se me olvidaba… ¡Feliz navidad!

Le colocó el gorro rojo de Santa Claus mientras ella reía y le besaba.

− ¡Feliz navidad a ti también Gajeel!

Entonces empezaron otra vez a moverse, besarse, tocarse… hasta que solo pudieron sentir placer recorriendo todo su cuerpo.

Mientras tanto en el gremio…

−Estoy aliviada de que por fin Erza se calmara y me dejara tranquila. ¿Por qué no me salvaste como Gajeel hizo con Levy?

− No creo que Gajeel salvara a Levy exactamente… Por cierto, ¿por qué no te quitas esa ropa?

El chico más idiota del gremio miró a su compañera fijamente. Desde la punta del lazo que solía llevar en el pelo hasta la punta de las botas

− ¡Porque Erza se deshizo de mi ropa y no sé dónde está! −ella le vio formar una sonrisa, de esas que le decían que no iba a suceder nada bueno− ¿Qué estás pensando?

−Que me gusta más esta ropa que la de antes.

−Eh…

−Pero si tan poco te gusta, te puedo ayudar a quitártela. Ya sabes que se me da bien desvestirte… ¡Vamos!

−Ahhh…

Y así Natsu se largaba arrastrando a Lucy y dejando a todo el gremio, menos a Laxus y Wendy, que los habían escuchado con la boca abierta y preguntándose cuando demonios aprendió Natsu a desvestir a una mujer.

FIN