Sesshomaru vio desde el trono dorado a su corte reunida. La mayoría eran partidarios del emperador tardío pero apoyaban con recelo al Príncipe heredero que hoy ascendía al trono.
Detrás suyo estaban dos jóvenes de hermoso aspecto. Una hermosa joven dama envuelta en ropas de seda doradas, de largos cabellos ébano, atados en una alta coleta. El joven frente a ella vestía de la misma manera, con el mismo peinado. Ambos lanzaron una mirada dorada a los funcionarios en la corte. Los youkais en la corte estaban nerviosos, pues a diferencia del emperador tardío que tenía un temperamento tranquilo, su hijo tenía métodos bastante crueles y despiadados.
—Anunciando a su alteza la Emperatriz viuda y su alteza el Segundo príncipe.
Vieron entrar de pronto al salón imperial a una hermosa mujer de cabellera plateada y ropas de fina seda de nube en verde jade. Detrás de ella marchaba un pequeño niño vestido igual que los jóvenes detrás del trono.
— ¡Larga vida a la Emperatriz viuda! ¡Larga vida a su Alteza el Segundo Príncipe!
La emperatriz viuda, Irasue, vio a todos los youkais de la sala arrodillarse ante ella y su nieto. Con gestos hábiles y agraciados dijo a la multitud: —Todos pueden levantarse.
—Madre imperial—. Dijo Sesshomaru.
La multitud al instante se levantó. Un ligero temor estuvo en el corazón de los funcionarios. Esa mujer no podía ser subestimada. El joven segundo Príncipe que no aparentaba más de ocho años humanos caminó rápidamente al trono y al ver a sus hermanos mayores de pié detrás de su padre desvió su camino y con confianza se sentó en el regazo de su padre imperial.
Su hermano mayor al ver esto le dio una mirada de reproche y su hermana mayor disimuló una pequeña sonrisa. La emperatriz viuda se guardó sus quejas para sí misma, pues ese hijo que había criado y por el cual había luchado por sentar en el trono era ahora el emperador. Sesshomaru dejó que este hijo suyo hiciera lo que le plazca. Mientras la familia debatía el atrevimiento del príncipe más joven, un funcionario se adelantó en la sala de la luna.
—Su Majestad, este humilde funcionario siente dudas en su corazón al no ver a su Señoría la emperatriz junto a usted —. Dijo el ministro de izquierda, Lord Ryuukotsusei, quien tenía una posición sólida y era pueblo del emperador tardío.
Pero aunque esto se dijo de buena manera lo que Ryuukotsusei quería era agitar las aguas, después de todo la emperatriz Kagome era humana. Aunque provenía del país Edo, donde la familia imperial Higurashi vivía siete veces más que un humano promedio, no por eso dejaba de ser humano. La emperatriz viuda arrugó sus cejas, hablar de esa humana era la mancha de su linaje imperial, después de todo el país Sengoku era habitado en su mayoría por youkais, fue hasta el ascenso de Touga Taisho que los humanos comenzaron a llegar.
Los murmullos no se hicieron esperar, pues todos estos funcionarios tenían hijas que ansiaban enviar como concubinas al palacio interior. A esos funcionarios poco les importaba esas hijas, lo que querían era subir a las ramas más altas del poder imperial. El palacio interior era un nido de víboras y la única que tenía una posición segura era la emperatriz.
—Su Señoría se encuentra actualmente luchando ferozmente en la frontera con Heisei. La muerte del emperador tardío aún sigue en investigación, es posible que el mensajero que se envío hace unos meses apenas encontrara a su Señoría. La distancia entre la capital Sen y el primer puesto fronterizo es de cientos de millas.—Comentó lord Bukosenou, ministro de derecha.
En efecto, el país Heisei estaba al sur de la capital Sen, los cientos de millas hacían que el viaje dure alrededor de tres meses, pero los mensajeros imperiales podían completar dicho viaje en dos meses. Desde el ataque hasta la muerte del Emperador tardío había pasado cuatro meses, pues Touga Taisho no murió al instante. Fue una muerte lenta y agonizante.
—Las contribuciones que la emperatriz Higurashi ha dado al país de Sengoku hablan por sí mismas. Además ella es madre de este príncipe... —, quién habló fue el joven youkai detrás del trono. Su cabellera azabache estaba atada en una coleta alta, sus fieros ojos dorados evaluaron a los funcionarios frente a él causando sudores fríos en ellos.—La madre imperial ha dado a luz dos príncipes y una princesa para Sengoku, y ha defendido la frontera con Jidai y Meiji en los últimos cuarenta años junto al padre imperial.
Nadie podía refutar las palabras de Sesshotsugo. Era mejor decir que nadie quería hacerlo.
—El Príncipe heredero ha hablado correctamente. —dijo Sesshomaru con pereza. Ahora que era emperador debía ejercer moderación y no matar a sus funcionarios con un latigazo, él sabía que la vida fue más libre cuando era Príncipe, pero dejarle el trono a InuYasha no era una opción.
En eso su sirviente personal, Jaken, entró apresuradamente a la sala. Sesshomaru quería patearlo por ser tan obvio, esperaba noticias de Kagome. Jaken subió hasta el trono y pasó una nota a Sesshomaru, ya que las palabras podían ser oídas y los labios leídos, se acostumbraba este método. Al ver la nota un intento de sonrisa apareció en la cara del youkai. La última vez que vió a Kagome fue hace casi tres años.
—Su Majestad, aunque la emperatriz Higurashi ha dado a luz a dos príncipes, se pide a su Majestad tener al menos tres príncipes para la sucesión, para extender las ramas es necesario llevar hermanas para su Señoría al Palacio interior... —. Ryuukotsusei no dejaría de lado el asunto. Pero lejos de enojar a Sesshomaru hizo que su sonrisa se torciera más.
—Este Sesshomaru ha recibido una noticia muy importante... —vio a los funcionarios de la corte murmurar un momento, luego arrugó el papel y lo arrojó en medio de la sala. Ryuukotsusei apretó los puños con impotencia pues a él le tocaba recoger dicho papel como si fuera un sirviente cualquiera. Al leer las palabras dentro del papel su expresión de volvió cenicienta de ira.
—Su Señoría está regresando y trae con ella al joven tercer príncipe y segunda princesa,fruto de Su Majestad cuando visitó el puesto fronterizo—. El Lord dragón parecía morir de rabia al leer el papel.
—Este Sesshomaru no tomará ninguna otra mujer que no sea la emperatriz Higurashi. Ustedes pueden mandar a sus hijas, pero ellas nunca recibirán el favor de este Sesshomaru.
Luego de esto se levantó con el niño en sus brazos y salió de la sala seguido de sus hijos mayores. Nadie esperaba que Kagome daría a luz un hijo y una hija para Sesshomaru, ni siquiera se sospechaba que estaba embarazada. Irasue se sintió tan insatisfecha en su corazón. Ella que había vivido más de mil años con muchos esfuerzos logró dar a luz a un único hijo, pero esa pequeña humana había logrado en los pocos cincuenta años que tenía de ser wangfei dar a luz cuatro hijos. Le recordaba a esa maldita consorte humana, Izayoi, la madre de InuYasha. Favorecida hasta el día de su muerte, si ella no le hubiera dado la droga para la esterilización y las otras concubina celosas no hubieran actuado, temia que no sólo hubiera un InuYasha que amenace el trono de Sesshomaru.
En el Palacio de la primera princesa, Cold Moon Palace. El emperador y sus hijos tomaban el té.
—Kimi-chan, el té que has preparado hoy es muy delicioso.— El Príncipe heredero daba pequeños sorbos al té de hibisco que su hermana le sirvió.—Uno puede decir que ya estás lista para pensar en matrimonio.
Sesshomaru dio una significativa mirada a su hijo mayor. —Sesshokimi es todavía muy joven para casarse, uno cree que si se habla de esto frente a Kagome la hará enfadarse.
—Papá, ¿Cuándo volverá mamá?—. Interrumpió el más joven.
—Debes llamarlos "Padre imperial" y "Madre imperial", eres un Príncipe Sesshoki y la etiqueta es importante dentro de la familia imperial, si la emperatriz viuda te escucha, te mandará al salón ancestral a arrodillarte por días—. Regañó Sesshotsugo.
—Sé tolerante con él, Sesshotsugo—, dijo Sesshomaru—. Sesshoki apenas cumplió diez años.
—Padre imperial tiene razón, Tsugo-Nii sama. Nosotros no usamos etiquetas cuando estamos en privado, pero está bien recordarlo.—Sesshokimi trató de estar de ambos lados pues un deliz del miembro más joven de la familia podía atraer las críticas en tan delicado período.
Sesshotsugo suspiró y decidió cambiar de tema: — ¿La madre imperial ha informado el nombre de los hermanos menores?
—Ella no lo ha hecho, debe estar muy molesta conmigo por hacerla tener dos hijos mío. Kagome es después de todo una mujer muy singular.
Cuando de Kagome se hablaba los joven youkais sólo podían recordar sus primeros años de vida, cuando los tiernos y protectores brazos de su madre los abrazaba hasta que ya tenían uso de razón y eran dejados atrás para criarse con su abuela, Irasue. Mientras sus padres se preparaban para viajar a innumerables expediciones fronterizas.
—Sus nombres seran similar al nuestro, la madre imperial tiene en su corazón al padre imperial y por esa razón está regresando antes de tiempo.
El corazón de Sesshomaru dio un salto imperceptibles. Estaba deseando ver a Kagome.
— La madre imperial debe ansiar vernos pronto. Sus cartas siempre están llenas de preocupación por si estamos comiendo bien, si no somos maltratados por algun funcionario o algún emisario extranjero, por la salud del padre imperial, si el padre imperial no ha matado o torturado a alguien y por las cartas de cortejo. —dijo Sesshotsugo.
—¿Cartas de cortejo?—repitió Sesshokimi.
—Si, ¿Qué son cartas de cortejo?—preguntó Sesshoki.
—Bueno, Kimi-chan ya está en edad de contraer matrimonio. Pero el padre imperial y yo hemos leído algunas de esas cartas y las hemos tirado todas, no hace falta decir que fue una total pérdida de tiempo...
—Estamos rechazando todas las cartas sin necesidad de abrirlas... Sesshokimi es muy joven para abandonar el Palacio.—completó Sesshomaru dando un sorbo a su taza de té.
—¡Todavía no se pueden llevar a la hermana mayor! ¡Padre, hay que matar a esos que se atreven a llevarse a mi hermana mayor. ¡Haz algo Nii-sama!—Sesshoki se levantó alarmado de su lugar y corrió a tirar de las mangas de Sesshotsugo.
Sesshomaru sonrió.—Matarlos a todos no es tan mala idea...
—Padre imperial, seré llamada estrella del desastre si provocan una masacre, entonces nunca podré casarme... —dijo la joven mientras sonreía tiernamente.
—Este Príncipe no se casará si tu no te casas primero, así, veremos quien se atreve a rechazar la mano de mi preciosa hermana menor, este Príncipe le sacará los ojos para que pueda ver mejor.
Comentó el mayor mientras tomaba unas uvas del tazón. Por su parte Sesshoki también asintió. En eso un guardia oculto trajo una nota para la primera princesa de Sengoku, al leerla la chica amplió su sonrisa.
—Sesshonao y Sesshotami... —anunció—. Un lindo nombre...
Y mientras su hija tocaba el arpa para entretener a su familia, la mente del actual emperador se remontaba a ese tiempo donde detestaba a los humanos, donde era un príncipe temido por todos, donde ni por sospecha pensó que un par de ojos azules podían hacerlo cambiar de opinión.
Hola a todos, espero que sea de su agrado está pequeña novela que incorpora elementos de la China feudal y el Japón feudal. Los leo en otro capítulo!
Familia Imperial
Irasue -Emperatriz viuda.
Touga - Emperador tardío.
Sesshomaru -Emperador Taisho.
InuYasha -Príncipe Han de primer rango.
Kikyo -Primera princesa de Edo, Wangfei de InuYasha
Kagome - Segunda princesa de Edo. Emperatriz de Sengoku.
Sesshotsugo - Príncipe Heredero de Sengoku.
Sesshokimi - Primera princesa de Sengoku.
Sesshoki - Segundo Príncipe de Sengoku.
