¡Hola monitos y monitas! Pues yo acá actualizando jajaja finalmente pude terminarlo! :D ... Espero que les guste, noe sta tan largo como el anterior pero tiene varios detalles que por cierto creo que me odiaran un poco :/ pero era necesario.

En esta ocasion, como ya saben les doy una cancion como ''soundtrack'' para ambientar mucho mas el cap y en este mi consejo es que escuchen: ''HATE THAT I LOVE YOU'' de Rihanna feat. Ne-yo en la parte donde mas crean conveniente y cuantas veces quieran jojojo ;)

DISCLAIMER: LOS PERSONAJES PERTENECEN A NUESTRA QUERIDISIMA STEPHENIE MEYER AUTORA DE LA SAGA DE CREPUSCULO...


-¿Pelear?- le pregunto Alice acompañado de un bufido irónico. Emmett se encogió de hombros.

-Solo digo, yo si los pongo en su lugar- dijo Emmett muy serio.

-Ya- le dijo su chofer sin mirar en ningún momento al asiento trasero, arranco y condujo hasta el restaurante ''Providence'' en Melrose. Bajaron y entraron.

-Buenas noches- les dijo el host. –Síganme por favor- les pidió y los guió hacia su mesa, le acerco la silla a Alice y les entrego el menú.

-Gracias- murmuraron los tres a destiempo. Casi enseguida llego un mesero.

-¿Les ofrezco algo de beber?- les pregunto expectante mirándolos a los 3

-Cabernet sauvignon del '97 por favor- dijo Emmett recibiendo una mirada de aceptación de su amiga.

-Enseguida señor- le dijo con cierta admiración. -¿Les ofrezco una copa o prefieren la botella?- pregunto antes de irse. Los 3 se miraron entre sí.

-Botella- murmuraron los 3, el joven asintió con cierta gracia y se fue.

-¿Y qué haces aquí?- le pregunto Alice a Jasper mirando de reojo a Emmett.

-Es el hermano ¿No?- le respondió Emmett. Alice refunfuño incomoda y algo irritada.

-Por lo que sé, Vera también la conoce muy bien- dijo ella con toda intención hiriendo al hombre que estaba frente a ella por mera ''Coincidencia''.

–No te preocupes, lo traje con una condición- le dijo él en tono tranquilizador.

-¿Cuál?- le pregunto directamente a Jasper.

-No hablara más de la cuenta- sentencio Emmett sonriente, Alice ahogo una risita y suspiro con alivio al menos no iba a intentar hablar del pasado. -¿Entonces?- le pregunto Emmett a Alice con el interés brillando en su mirada.

-¿Qué?- pregunto ella sin comprender.

-¿Por qué tan sonriente?- le pregunto de nuevo Alice dejo la carta de lado y suspiro.

-Conocí a una pequeña niña que me ha hecho pensar las cosas y… me ha hecho ver que debo cambiar- dijo ella con una sonrisa. Jasper prestaba atención indirectamente.

-¿Cómo que cambiar?- le pregunto su amigo. Alice miro incómodamente a Jasper a sabiendas que su decisión iba a usarse en su contra. Emmett al ver su indecisión la animo a continuar.

-El saber que tengo una fan de 9 años, me hizo recapacitar y tratare de ser un poco más amable con la gente- le dijo ella dando por terminada la conversación. Jasper sonrió por lo bajo al imaginarse a quien se refería.

-Pues puedes comenzar tu transformación aquí- dijo Emmett con repentino entusiasmo, Alice lo miro de forma amenazante pero eso no lo detuvo. –Te propongo algo- le dijo él volviéndose para mirarla bien de frente.

-Emmett tenemos que empezar con lo de la luna de miel- le dijo ella sacando su iPad.

-Espera, déjame contarte primero- le dijo Emmett cubriendo la tableta con la palma de su mano. Alice le miro mal nuevamente.

-Emmett basta- le dijo Jasper hablando por primera vez desde que lo detuvo en el auto.

-Gracias- le dijo Alice sin mirarlo directamente.

-Perfecto, eso era justo lo que iba a proponerte- le dijo Emmett con satisfacción, llevaron la botella de la uva y cosecha que Emmett había pedido, sirvieron sus copas.

-En un momento vuelvo para tomar su orden- les dijo y se retiro de allí. El silencio reino mientras todos veían sus menús eligiendo su cena. Alice tomo un sorbo de su copa.

-Me dijo Jasper que no vuelves hasta el próximo año- dijo Emmett rompiendo el hielo, Alice parpadeo un par de veces y asintió.

-Si probablemente vuelva una semana antes de la boda- dijo ella pensativa, pues aun no tenía claro eso. Jasper suspiro con pesadez.

-Demasiado tiempo, supongo que después de la boda vendrás con más frecuencia- dijo el novio con tanta curiosidad como entusiasmo. Alice le miro con ternura y negó con la cabeza, como quien le dice una verdad a un niño de la mejor forma para no herirlo.

-No Emm, después de la boda no voy a volver a menos que sea una emergencia- le dijo ella tomándolo de la mano con una sonrisa desganada. Miro a Jasper discretamente y pudo ver como su rostro se crispaba, no se sintió nada mal al ver su reacción.

-¿Por qué?- pregunto Emmett confundido. –Pensé que la pasabas bien- dijo aun confundido con el rostro reflejando un poco de tristeza. Alice le acaricio la mejilla al tiempo que respiraba profundamente.

-La paso muy bien con ustedes, pero a la vez me trae muchos malos recuerdos estar en L.A- le explico mirando en dirección a Jasper sin mirarlo a la cara.

-Eso se arregla- dijo Emmett confiado.

-No Emmett, cuando creo que estaré relajada alguien lo trae de vuelta, lo mejor es que no regrese a menos que sea de alta prioridad hacerlo- le dijo negando con la cabeza y un atisbo de reclamo en la mirada. No se molesto en aclarar que también le dolía estar en Los Ángeles pues recordaba aquellas peleas con su padre.

-Te voy a extrañar- le dijo el gran chico derrotado.

-También yo- le dijo ella con una sonrisa melancólica. Ninguno de los dos se volvió para ver que el rubio que estaba sentado con ellos ponía su mano sobre su frente con pesar al escuchar lo que Alice había dicho. El mesero volvió.

-Yo quiero el frutti di mare- le pidió Alice con su ya característica seriedad o frialdad, aun no se acostumbraba a seguir su decisión recién tomada.

-¿Para ustedes?- les pregunto el mesero a ambos hombres. Algunas personas no veían muy bien que ella cenara con 2 hombres sola y ella podía sentir aquellas miradas.

-Pasta con sarde por favor- dijo Jasper sin mirar al mesero.

-Frutti di mare también, por favor- le respondió Emmett.

-En un momento estará lista su cena- les dijo el mesero y se retiro.

El Smartphone de Emmett timbro.

-Rayos, debo salir es Rose- les dijo a ambos y salió del lugar con prisa. Alice suspiro incomoda.

-¿Y quién es tu pequeña admiradora?- le pregunto Jasper sacándola de sus cavilaciones, ella parpadeo varias veces y respiro hondo.

-Pensé que no hablarías mas de la cuenta- murmuro sin mirarlo acomodándose el cabello, él bufó.

-No estoy hablando más de la cuenta- le dijo él con tranquilidad. Alice exhalo con ironía.

-A mi me parece que si- refunfuño Alice.

-¿Por qué estas molesta?- le pregunto él sin poderlo evitar, ella siguió sin mirarlo.

-No estoy molesta- dijo ella pero no engañaba a nadie, ni siquiera a ella misma.

-Te conozco bien- le recordó él y ahora si se volvió para mirarlo. -¿Por qué? Pensé que habíamos hecho un trato- volvió a preguntarle.

-Estás hablando más de la cuenta, tu lo has dicho… teníamos un acuerdo, pero si quieres saberlo bien- le dijo decidida mirándolo de frente muy seriamente, Jasper esperó atento. –Estoy molesta porque estúpidamente pensé que cenaría sola con Emmett, estoy molesta porque olvide que tu venias incluido en el paquete, estoy molesta porque decidí ser más amable y mas gentil con la gente a mi alrededor pero contigo cerca simplemente no puedo serlo, estoy así porque pase media hora contigo esta tarde por una treta de Emmett, estoy molesta porque a donde vaya escucho tu nombre o simplemente estas allí- le soltó Alice frustrada sacando todo lo que llevaba en su mente una octava más alta al final de frustración. Jasper miro de lado, herido.

-No pensé que te molestara tanto mi presencia- dijo él sin mirarla aún, ella se acomodo de nuevo en su silla sin el menor indicio de arrepentimiento de lo que acababa de decir, al contrario su semblante no era más que orgulloso y arrogante.

-Deberías pensar más seguido, ¿Después de lo que me hiciste crees que iba a ser como lo era antes? Gracias al cielo que no tendré que verte dentro de mucho tiempo y después de eso hasta nunca. Ya supéralo, olvídame- le dijo ella casi escupiendo las palabras y se fue al tocador solo para no estar allí con el después de lo que acababa de decir. No se arrepentía de haberle dicho todo eso, pero no se sentía mejor al haberlo soltado de esa manera pues su corazón se había partido en mil pedazos una vez más con cada palabra que había dicho, con ver su rostro desencajado y culpable, pero necesitaba decírselo tarde que temprano.

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Emmett volvió y se sentó mirando a todos lados.

-Fue al tocador- le dijo Jasper pasando su dedo índice por debajo de su ojo en un rápido movimiento. Emmett lo miro con el ceño fruncido.

-¿Estas llorando?- le pregunto Emmett incrédulo. Jasper suspiro y se levanto de su asiento.

-Sera mejor que me vaya, cuando tengas algo llámame- le dijo serio.

-Espera ¿qué paso?- le pregunto Emmett extrañado. –¿A dónde vas?- le pregunto él después.

-Mi casa no está lejos. Buenas noches- le dijo y se fue del lugar, camino sin rumbo fijo por un buen rato pensando y llorando, aceptando la idea de que las palabras eran el peor arma pues las heridas que la confesión de Alice le había hecho lo dejarían marcado como cicatrices de batalla en la piel por el resto de sus días. Tomo el camino a su casa y se sentó en el porche arrepentido y culpable por el pasado y triste por el presente pues toda esperanza de algún tipo de acercamiento o reconciliación con Alice se había ido después de todo, toda esperanza se desvaneció como humo. Sabrá el cielo cuanto tiempo estuvo sentado allí sin moverse solo pensando y recordando lo sucedido aquella noche.

-Debí de haberla seguido a toda costa- se murmuro a sí mismo arrepentido de haber vuelto a la fiesta y embriagarse por la pena perdiéndose en la inconsciencia siendo fácil para María.

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Alice después de unos 10 minutos en el baño volvió a la mesa y le sorprendió ver que Jasper no estaba mas lo disimulo bastante bien.

-Se fue- dijo con seriedad y falsa indiferencia, respirando hondo.

-Sí, alguien lo corrió de aquí de una manera para nada cortés- le regaño a Alice por primera vez desde aquella ruptura. Ella se sentó con cautela sin mirar a Emmett pues sabía que no estaba nada feliz con ella.

-El se fue solo- dijo ella sintiéndose algo mal al respecto sin mirar a Emmett poniéndose la servilleta de tela en su regazo, al tiempo que trataba de convencerse a sí misma de que aquello no le causaba ningún dolor.

-Alice- le dijo Emmett con una seriedad absoluta, ella se volvió hacia él negando con la cabeza.

-No, Emmett por favor no ahora- le dijo ella con cierto deje de suplica y tristeza. Les llevaron la cena.

-El caballero que estaba aquí tuvo que retirarse- le aviso Emmett al mesero y se llevo el plato que había pedido Jasper. Alice sintió como si la hubieran lanzado una piedra justo al pecho. Les dejo su cena a cada uno.

-Gracias- murmuraron ambos.

-Buen provecho- les dijo el mesero. La cena fue silenciosa, Emmett porque ya estaba harto de verlos así y Alice porque re memorizó lo que había dicho y cayó sobre ella la culpabilidad. El mesero volvió para llevarse los platos.

-Gracias- murmuro Emmett al mesero que relleno sus copas, miro a Alice y sonrió ligeramente. –Así que, ¿Cuál es tu idea sobre la luna de miel?- le dijo con un nuevo humor, Alice sonrió y saco su iPad.

-Había pensado en algo paradisiaco como Jamaica, específicamente playa Negril dicen que es muy bella y como ustedes dos son… bueno son ustedes- dijo sonriendo por lo bajo puesto que Emmett no pudo negarlo y también sonrió.

-Me gusta esa idea- le dijo Emmett con aprobación. Alice comenzó a mostrarle algunas fotos del lugar.

-También había considerado en algo un poco más exótico como un tour por algunos países del medio oriente, los que están en paz claro- dijo ella apresurándose, abriendo otra carpeta con imágenes. –Grecia es un buen lugar, además de que una vez Rosalie me dijo que te parecías a Poseidón, podría ser divertido tú sabes… Te diría un tour por Europa pero Rose no es de clichés- dijo ella al finalizar, Emmett asintió a cada una de sus propuestas.

-Me quedo con Grecia y Jamaica, las revisare con Jasper y te hare saber lo que decidimos- le dijo y ella asintió satisfecha. Siguieron charlando hasta que pidieron el postre y terminaron la botella de vino. Emmett pidió la cuenta.

-Ah, ah yo te invite- le dijo a Alice que sacaba su tarjeta de crédito. Salieron y Emmett le abrió la puerta del copiloto a Alice que subió extrañada pues tenía mucho tiempo sin ir en la parte delantera de un auto. Condujo hasta una calle muy conocida por ambos.

-¿Qué haces?- le pregunto Alice con la voz temblorosa. Emmett apago las luces y se acerco a 10 km/h a sabiendas de que tendría razón.

-¿Ves esa sombra en el porche de la casa?- le pregunto Emmett señalándole el porche de la casa de su prometida. Ella trago con dificultad sintiendo un pinchazo en el brazo izquierdo y en el pecho y asintió, mirando a otro lugar.

-¿Qué tiene?- pregunto ella evadiendo la evidencia de la situación.

-Ve bien- le dijo Emmett, ella apenas miro en esa dirección. Él al ver que no miraba tomo su rostro con suavidad y lo volvió hacia la dirección que Alice temía ver con concentración -Dime que estas feliz y sin ningún remordimiento, dime que no te sientes mal en tu interior- le dijo Emmett algo severo. Alice abrió la boca pero no pudo emitir ningún sonido, pues aquella imagen hacia que su corazón se estrujara y que su interior doliera.

-Emmett por favor ahora no- le dijo después de luchar contra aquel nudo en la garganta, aun así su voz sonó estrangulada.

-Observa bien Alice y no me digas que ahora no porque he callado por mucho tiempo y es hora de que por fin hable al respecto- le dijo él, pero ella miro hacia otro lugar.

-No me tortures así- le pidió ella con la voz igual de ahogada, parpadeo para sofocar el ardor de las lágrimas en sus ojos.

-¿Sabes porque esta así?- le pregunto él sin soltar su rostro, que apenas sostenía pues el rostro de Alice no hacia amago de moverse de allí por más que la imagen de Jasper sentado en el porche de su casa mirando a la nada le atormentara.

Ella conocía bien esa reacción que apenas había visto unas 2 veces, después de haber llorado se quedaba pensando de la manera en la que estaba en ese momento, recordó como lo abrazo y acariciaba su cabello el día que le avisaron su abuela había fallecido. Volvió en si cuando sintió una lágrima correr por su mejilla y se la seco apresuradamente.

-Ya entendí- dijo con la voz quebrada y severa. –Por favor Emm- le pidió secando otra lágrima que cayó. Emmett encendió la camioneta y se alejaron de allí en silencio.

-Lo siento pero debía hacerlo, pero eso sí esto no ha terminado- se disculpo Emmett ofreciéndole un pañuelo desechable.

-Descuida- dijo Alice controlando su voz y sus sentimientos, callando la voz que susurraba en su mente que le pidiera a Emmett volver para disculparse con Jasper, combatiendo aquel impulso de correr hacia él y consolarlo entre sus brazos…

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En el departamento de Bella, ella y Edward comían unos brownies con helado de vainilla después de la cena que él había preparado. Bella dejo su plato sobre la mesita de la sala.

-¿Qué pasa?- le pregunto Edward al verla tan pensativa.

-Es la tensión que hay con Alice aquí, el ambiente es muy pesado- dijo ella con un mohín. Edward la abrazo por un costado.

-Lo sé, eso te afecta y necesitas relajarte- le dijo cuando presiono sus tensos hombros al tiempo que los besaba y desabotonaba su blusa poco a poco.

-Se como desnudarme sola- le dijo ella mirándolo con una traviesa sonrisita en el rostro, él sonrió de esa forma torcida que le fascinaba a Bella.

-Pero yo lo hago mucho mejor- le dijo él, se besaron de forma tierna. –Iré a preparar la bañera- le dijo contra sus labios y se fue camino al baño por el pasillo.

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-Oye mami, ¿Enserio me parezco a Alice cuando era pequeña?- le pregunto Tanya sentada en la mesa de la cocina mientras Carmen le daba su tazón de cereal de chocolate. Carmen sonrió sentándose frente a ella con un vaso de leche entre sus manos.

-Si mi vida, se parecen mucho las dos son tiernas, adorables, soñadoras- le dijo ella sonriendo mirando un punto invisible en la mesa recordando a la pequeña Alice, luego se volvió a su pequeña hija. –También son necias, tramposas, traviesas- le dijo sonriendo, Tanya sonrió con una carita tierna. –Y también tienen su propia manera de convencer a alguien con tiernas caritas de cachorritas- le dijo acariciando sus rizos, Tanya sonrió ampliamente y soltó una ligera risita.

-¿Por qué no la conocía?- le pregunto la niña frunciendo el ceño tomando una cucharada de su cereal.

-Tiene una vida ocupada- le respondió su mamá con nostalgia.

-¿Por qué no vino cuando estuviera su papá?- le pregunto la niña de la misma manera.

-Haces muchas preguntas y ya es tarde así que termina tu cereal para que subas a dormir, mañana tienes escuela- le recordó su mamá mirándola con una suave reprimenda. Tanya hizo un mohín.

-Ni me lo recuerdes… ¿Y si me enfermo?- le dijo al niña con inocencia y una sonrisita tierna, Carmen rodo los ojos sonriendo.

-¿No querías enseñarle a todas en tu salón que te tomaste una foto con Alice?- le pregunto y los ojitos de la niña brillaron al recordar ese detalle, devoro su cereal lo más rápido que pudo, dejo el tazón en el lavaplatos y corrió escalera arriba. Carmen no evito reír mientras la seguía a su paso.

-¿Ya arreglaste tus cosas de la escuela?- le pregunto entrando en su habitación pintada de lila con unicornios impresos en las paredes. Tanya asintió energética y sonriendo.

-Mami, ¿Cuándo va a venir mi guapo príncipe?- le pregunto a su mamá en un suspiro soñador con brillo en sus pequeños ojos. –Hace mucho que no viene a jugar conmigo- dijo haciendo un ligero puchero, Carmen sonrió conciliadoramente.

-Ya vendrá, recuerda que trabaja mucho- le dijo arropándola, sonriendo de otra semejanza entre su pequeña hija y su ''hija'' mayor.

-No quiero ser mayor, siempre trabajan y no se divierten- se quejó sin sentirlo verdaderamente. -Buenas noches mami- le dijo la niña acurrucada en su cama de rosadas sabanas con bailarinas impresas en la tela de algodón. Carmen se sentó junto a ella y beso su frente.

-Buenas noches mi hermosa princesita- le dijo acariciando su rostro. Tanya se acomodo de nuevo.

-Te quiero mucho mami- le dijo y cerró sus ojos.

-También yo mi niña- le dijo Carmen dándole otro beso en su cabecita apagando la lámpara de su mesita de noche y salió dejando la puerta medio abierta para que así pudiera colarse la luz del pasillo.

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Emmett estaciono fuera de una tienda de autoservicio a la vuelta de la casa de Rose y se volvió para mirar a Alice que tenia marcas de lagrimas en sus mejilla por lo poco que la luz del anuncio luminoso del lugar le proporcionaba.

-¿Quieres algo?- le pregunto él, ella negó con la cabeza sin decir ni media palabra. El se fue y a los 5 minutos volvió con dos coca-colas. Alice la tomo y sonrió por lo bajo.

-Tengo 2 años y medio sin tomar una- dijo con algo de ironía. Emmett la abrió por ella y le dio un sorbo. –Extrañaba esto- murmuro y volvió a tomar de la botella entre sus manos disfrutando de lo dulce de la bebida.

-¿Por qué?- le pregunto Emmett con el ceño fruncido. Alice rio por lo bajo.

-¿Sabes cuanta azúcar tiene?- le pregunto en respuesta, Emmett asintió comprendiendo su razón, pero se puso serio casi inmediatamente, se acomodo en el asiento quedando casi de frente a Alice lo más que el reducido espacio le permitía.

-Alice, es hora- le dijo seriamente, ella cerró los ojos y asintió.

-Emmett- le pidió ella una vez más.

-No Alice, ya me canse de esto los quiero mucho, a ambos, son como de mi familia y me duele ver como lastimas a mi hermano, lo he visto llorar por ti Alice, me ha llamado a mitad de la noche para saber si he hablado contigo, un día antes de que se fuera a Nueva York nos fuimos de fiesta se embriago un poco y tuve que dejarlo en su casa con una caja de pañuelos desechables a un lado. Sufrió mucho por ti, te fuiste y le creíste todo a María ni siquiera le diste la oportunidad de explicarte lo que paso realmente solo te fuiste dejándole una carta y ya. Alice, para que un hombre llore por una mujer es porque la ama de verdad- le dijo él de forma severa, casi en regaño, Alice miraba su regazo grabando en su mente cada palabra que le decía su amigo.

-Emmett le llame al día siguiente y me contesto María, me envió esas fotos ¡De ellos dos en la cama!. Volví a contactarlo hace unos años ¿Y adivina quién me respondió? ¡Olvido su celular en su casa! ¡Ella trabaja con él!- le dijo Alice con frustración.

-Es que no sabes lo que en realidad paso Alice, María se metió en su cama pero jamás paso nada el estaba completamente inconsciente- le dijo Emmett con una voz de quien quiere que alguien entienda algo finalmente, Alice negó con la cabeza negándose a aceptar esa explicación. –De la segunda vez que lo llamaste no sé nada pero apostaría todo lo que tengo a que no es lo que tú crees, de aquel día hace 10 años lo sé todo María me lo dijo, la hice confesar y admitió que jamás paso nada entre ellos. Si trabaja con él fue porque iban a extraditarla a Colombia, Jasper tuvo que ayudarla en ese entonces era el único que podía hacerlo, se la debía- le explico el grandote tratando de que entendiera. Alice por más que le daba vueltas al asunto en su cabeza, se convencía de que no era cierto. Una nueva pregunto se formulo en su mente.

-¿Cómo que se la debía?- le pregunto ella con tal curiosidad que era imposible ocultarla.

-No me corresponde a mí decírtelo, solo Jasper puede hacerlo- le dijo su gran amigo con seriedad total. Alice suspiro pesadamente.

-Lo siento Emmett, pero no puedo creerte- le dijo ella con pesar, provocando una mueca de sorpresa en el rostro de su amigo. –Eres capaz de inventar todo eso con tal de que él y yo estemos juntos o mínimo para que seamos amigos de nuevo- le dijo Alice sin creerse sus palabras, Emmett tomo su rostro y lo alzo para mirarla de frente, en sus ojos pudo ver el dolor que todo lo que decía le causaba a Alice.

-No te lo crees ni tú misma. Lo peor de todo es que también tu sufres con esto, sufres tanto como él, no lo has superado, lo amas demasiado como para que tu indiferencia sea real, toda esa barrera de frialdad y distancia que pones entre tú y Jasper es solo una defensa porque no quieres afrontar el problema, tienes miedo a volver a sentir aquel dolor que sentiste hace ya tantos años. Por más que trates de disimularlo, todo ese enojo y falso odio que sientes hacia él es solo una pantalla de que aun lo amas y temes demostrarlo- le dijo Emmett casi en reprimenda, él tenia razón y las lagrimas de Alice volvieron a deslizarse por sus mejillas. –Alice, ¿Es más grande tu orgullo?- le preguntó él, pero ella no respondió ni hizo amago de hacerlo. –Dime que ya no lo amas, mírame y dime que esa tensión cuando estas cerca de él no significa nada, acepta que lo sigues amando- le insistió él, ella parpadeo un par de veces, respiro hondo y negó con la cabeza.

-Lo odio Emmett, lo odio con todo el alma- le dijo ella decidida.

-¡Le destrozaste el corazón y aun sigue queriéndote después de todos estos años! Tú no sabes lo que nosotros – le dijo Emmett unas octavas más altas, Alice se volvió bruscamente, notablemente molesta por su reclamo.

-¡¿Qué yo le destroce el corazón?! ¡El me destrozo a mí! ¡No te imaginas lo que sentí con cada engaño! Me rompió el corazón, cambio todo mis proyectos a futuro, todo mi plan de vida se vino abajo, cambio todo ¡¿Y tú me dices que fui yo quien lo hirió?! ¡El me lastimo mucho más de lo que obviamente podrías imaginar! Es tu amigo, casi hermano lo entiendo, comprendo que por ser hombre lo defiendas pero se neutral Emmett, la que salió peor de esa relación ¡Fui yo! ¡Todo por su culpa! ¡Maldigo el día en que me enamore de él! ¡Y espero con ansias el día en que deje de hacerlo!- le dijo Alice gritando con lagrimas en los ojos de enojo, dolor y desesperación, cayendo en la cuenta de la última frase que había dicho cubriéndose la boca con la mano. Emmett la miro con ternura de forma reconfortante.

-Bien- dijo él simplemente.

-No, no quise decir eso, no pensé lo que decía… yo no…- quiso explicarse Alice respecto a su inesperada confesión pero ni siquiera ella encontraba las palabras para hacerlo.

-Tranquila- le dijo Emmett acariciando su mejilla y beso su frente. –Por el bien de ambos, hablen al respecto, deja tu orgullo de lado verás que todo va a salir bien- le pidió él, pero ella negó con la cabeza limpiándose las lagrimas.

-No Emmett, lo mejor para ambos es que nos olvidemos el uno del otro… y olvidemos lo que paso entre nosotros- dijo ella convencida.

-Pero…-

-No, por favor ya déjalo así- le pidió ella tomando de la botella en su mano.

-¿Quieres que volvamos a su casa? Apuesto a que no se ha movido un centímetro- le propuso él, pero ella negó rápidamente. –¿No crees que al menos podrías disculparte con él? Seguro fuiste muy dura- le dijo Emmett con una mirada inquisidora. Alice suspiro y decidió irse por la tangente.

-No lo hare a menos que traigas un post-it cuadrado y pequeño- le dijo confiada pues sabía que de esa manera tendría que llevarla a su hotel. Emmett sonrió ampliamente y fue cuando Alice se arrepintió.

-Tu decide preciosa, ¿amarillo, azul o verde?- le dijo sacando los post–it's de la guantera. Alice iba a hablar pero Emmett le cubrió la boca con la mano. –Dijiste que solo lo harías de esta manera ¿O no tienes palabra?- le pregunto con una ceja en alto de forma retadora provocando el orgullo de Alice, ella gimió y Emmett le descubrió la boca.

-Bien- le dijo ella, tomo los post-its, Emmett le pasó un bolígrafo y encendió la luz interior del auto. Alice terminó de escribir y le regreso el bolígrafo a su amigo. Emmett volvió hacia la casa de su prometida, riendo a mitad del camino.

-¿Qué es tan gracioso?- le pregunto Alice de mala gana.

-Que jamás te forcé para que lo hicieras- le respondió él con una gran sonrisa. Cuando estuvieron cerca de la casa de Rose, Emmett apago las luces y estaciono unos metros antes. –Como dije, ni un centímetro- le dijo a Alice mirando a la silueta del porche quitando los seguros de las puertas. Ella respiro hondo y abrió la puerta.

-Te odio- le dijo justo antes de bajar de la Land Rover y fue hasta donde se encontraba aquella persona con su corazón latiendo fervientemente. Estaba dormido y apenas ronroneando ligeramente, ella suspiro y se puso a su altura pegando el pequeño papel azul en su saco, lo miro con detenimiento sin considerarlo siquiera se acerco peligrosamente a su rostro, luchando contra aquel impulso que a nada del rostro del amor de su vida logro controlar y volvió al auto de Emmett pensativa. Cuando subió al auto su amigo la veía con una ceja en alto y una sonrisa picara. –No me tienes nada contenta- le dijo ella terminando su coca-cola. -¿Qué es lo que no se que ustedes si?- le pregunto recordando aquella extraña afirmación. Emmett no supo que decir enseguida.

-Algún día lo sabrás- le contesto al cabo de unos segundos de duda sobre que podría responder son decir más. -¿Qué escribiste?- le pregunto su curioso amigo camino al Ritz.

-Algo- dijo ella simplemente cerrando la conversación pero con una sonrisita traviesa en el rostro.


Bueno pues nos leemos de nuevo! :D

¿Como les parecio este cap? ¿Les gusto? ¿Que piensan de todas esas confesiones? (entiendo su alguna llega a odiarme poquito u.u). Tanya es adorable, ¿No creen? jijii. ¿Creen que Emmett hizo bien al hablar por fin sobre todo ese drama entre Alice y Jasper?

Muchisimas gracias a todas por su apoyo, su seguimiento a este fic, MIL GRACIAS POR SUS REVIEWS! :D y tambien le agrdezco muchisimo a quienes siguen añadiendo ''Conflictos mutuos'' a su lista de favs ;D

Cuidense y nos leemos en el proximo cap... xoxo

PD: recuerden que pueden encontrar fotos de algunos outfits, links de las canciones, regalos y algunos adelantos de este y proximos fics en mi pagina de: Chica RatHale y sus fanfics en facebook :)