¡Hola a todos! Como estan? Mil disculpas por la tardanza pero pues ya ven que entre a estudiar (por fiiin) y no me da tiempo de escribir nuevos caps, pero por fin y despues de tanto tiempo vuelvo aca para continuar con este drama.
El soundtrack para este cap es: a su criterio, sinceramente no se me ocurre nada mas que una cancion algo dramatica cuando vean esto [*] (SPOILER) piensen en Alice y María juntas. ;)
Tengo mucha tarea u.u
DISCLAIMER:: Los personajes no son mios, pertenecen a la querida Stephenie Meyer.
En cuanto la idea llego a su cabeza no dudo en dirigirse hacia el lugar más cercano en donde pudiese encontrar algo tan fino, delicado, impactante y elegante, tal y como era Alice a sus ojos. Con el dinero que recién había recibido y algo de sus ahorros en el banco le servirían para llevar a cabo algo que ya tenía pensado desde hacía un tiempo atrás.
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Su móvil sonó, lo tomo enseguida y contesto sin saber de quién podría tratarse.
-¿Si?- pregunto ella con dulce voz.
-Llamo para avisarle que tiene una cita mañana a las 5 en punto- le dijo Tyler con orgullo en la voz pues era un halago que su jefa aceptara una de sus recomendaciones, aunque esta le hubiese prohibido rotundamente dar demasiada información por teléfono y mucho menos nombres.
-¿En dónde?- pregunto ella sin comprenderlo bien aun, aunque una parte de ella solo quisiera escuchar la corroboración de su sospecha.
-En Nueva York por supuesto, le enviaré la dirección al correo que nos proporcionó- dijo Tyler con obviedad. Ella cubrió la bocina y grito de emoción, compuso su voz y hablo de nuevo.
-Bien, allí estaré- dijo ella y al escuchar como al otro lado colgaban la línea ella también lo hizo sin borrar aquella sonrisa digna del gato de Alicia de su rostro.
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-Vamos, solo quiero una cita con un agente de bienes raíces de toda mi confianza- le dijo Royce con una sonrisa mientras caminaba hacia su auto rentado.
-Tengo compañeros muy buenos, podría contactarte con alguno de ellos- le dijo el chico al otro lado del teléfono.
-Vamos, quien mejor para ayudarme a encontrar un buen lugar en donde vivir de hoy en adelante que mi primo del alma- le dijo Royce que subía a su Mercedes Bens kompressor.
-Siempre y cuando te vayas de mi departamento- dijo Emmett con resignación.
-Perfecto, ¿Tengo que hacer una cita contigo?- le pregunto él con algo de arrogancia. Emmett bufó ante su tono de voz.
-No seas ridículo Royce, te veré más tarde en casa- le dijo su primo y colgó. Royce arranco su auto y se dirigió a una agencia de autos de lujo para ver cual podría estar al alcance de su bolsillo pero más que nada de su status de playboy.
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El teléfono de su oficina sonó y contesto automáticamente.
-Ya llame a la modelo y me confirmo su asistencia a la cita mañana- le aviso Tyler.
-Y aunque no te hubiera confirmado, ella debe de venir- dijo Alice con desgana y colgó.
La encargada de vestuario entro con algunos adelantos de temporada de Chanel, Louis Vuitton, Christian Dior y Michael Kors. Echó un vistazo rápido y con certeza descarto lo que simplemente no veía como digno de aparecer en la siguiente edición.
Bree que estaba presente le entrego dos bolsas grandes, una con Louis Vuitton impresa al frente y otra de Michael Kors.
-Son regalos para usted- le dijo Bree haciendo entrega de las bolsas.
-Gracias, llévense esto- le indico a la encargada de vestuario, la cual salió con la ropa seguida de Bree.
Alice saco aquellos presentes y los analizo, de Loui Vuitton era un hermoso bolso al igual que de Michael Kors a diferencia de que había visto otro destino muy diferente al de su dúplex para el proveniente de LV, pues lo enviaría a L.A., el MK definitivamente lo usaría al día siguiente y pediría otro para L.A.
Alice comenzó a escribir una carta en su iPad, la reviso y la envió sin dudar.
Tomo su móvil y marco, le contestaron al segundo timbrazo.
-¿Qué pasa jefa?- le pregunto Riley que conducía de vuelta al edificio, después de haber ido al banco.
-Necesito que envíes un paquete- le dijo ella. –Mandare el paquete a recepción, lo tomas y lo llevas al correo a la dirección que te enviare- le dijo y colgó sin decir más ni dejarlo hablar. Ella misma le entrego el bolso a Bree para que lo llevase a recepción.
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Jasper llego unos minutos antes como era costumbre, abrió su computadora como era costumbre sin pensar con la sorpresa que le esperaba, al leer la dirección de e-mail sintió un escalofrío pues sabía que un documento escrito proveniente de esa dirección no podía ser de nadie más que de aquella mujer.
Lo abrió dubitativo y comenzó a leerlo, poco a poco comenzó a sonreír.
-No cabe duda eres sutil hasta para ser mala, sutil pero villana a fin de cuentas- dijo sonriendo y negando con la cabeza ligeramente. Lo imprimió como decía al final del correo en la posdata.
Y en cuanto salió de la impresora lo firmo y lo escaneo para enviarlo de vuelta.
Renata tenia de unos 5 minutos de haber llegado cuando Jasper llego para saludarla como solía hacerlo cada mañana. Solo que ahora lucia una gigante y brillante sonrisa.
-Buenos días- le dijo él llegando junto a ella besándola en la mejilla por lo que ella se sonrojo a sobremanera.
-¿Qué te tiene de tan buen humor?- le pregunto ella con extrema curiosidad. Jasper sonrió y le mostro el papel, ella lo leyó con atención y como era de esperarse sonrió ampliamente.
-¿Qué tal las nuevas noticias?- le pregunto Jasper mirándola con interés.
-Las mejores- dijo ella emocionada claramente feliz.
-Convocare una junta en el sótano para informárselo a todo el personal- le dijo y se fue para hablar con cada jefe de área, la junta se llevaría a cabo en 10 minutos. Jasper se dirigió hacia allá y en menos de 9 minutos ya habían llegado todos los empleados o al menos los que podían abandonar su área de trabajo, pues Renata no había asistido aunque aun así, ella ya sabía la increíble noticia que les tenía el gerente.
-Buenos días a todos, los llame a esta pequeña junta para avisarles de que un integrante del personal a presentado su renuncia- les dijo e hizo una pausa, algunos buscaron entre ellos tratando de saber quién podría ser. Jasper suspiro ligeramente. –María Sandino a dejado de ser parte del Four Seasons, recibí su renuncia esta mañana- dijo finalizando su aviso.
-Ahora entiendo porque todo estaba tan tranquilo- dijo Lucy. Jasper le miro raro.
-¿Qué no se llevaban bien?- le pregunto extrañado de ser la primera en comentar algo al respecto. Ella exhalo divertida.
-Más vale tener a tus amigos cerca, pero a tus enemigos aun más cerca- le dijo con un guiño.
-Bien, entonces Lucy a partir de hoy eres el ama de llaves- le aviso él con una sonrisita. –Ve a mi oficina antes de irte para cambiar tu contrato- le dijo a lo que ella sonrió ligeramente.
-Gracias- le dijo ella con sinceridad.
-Ahora vuelvan a sus labores- les dijo con un simple aplauso de entusiasmo. Y salió de allí, con el alivio marcado en su rostro.
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María estaba ansiosa, sin poder dejar de moverse sentada en una de las sillas en la sala de abordar del aeropuerto, a solo 20 minutos de abordar su avión directo a New York. Ya había terminado su café Starbucks y ahora jugaba con su móvil.
-Todos los pasajeros para el vuelo 935 con destino a la ciudad de New York favor de abordar por la puerta 7- dijeron a través del altoparlante al cabo de unos 10 minutos, los cuales parecieron eternos para María que anhelaba estar en ese avión. Tomo su equipaje de mano y fue con paso controlado hacia la puerta que la llevaría al destino que ella siempre había soñado.
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-Muchas gracias por el asenso- le dijo Lucy después de firmar su contrato nuevo. Jasper sonrió y le tomó la mano.
-No me lo agradezcas tu lo mereces más que nadie y además, el aumento de salario te ayudara con los gastos de tu hijo- le dijo él con una sonrisa conciliadora. Lucy se levanto de la silla y se aproximo a la puerta.
-De nuevo gracias- le dijo ella y salió de allí. Jasper salió y fue directo a la recepción.
-Por el rostro de todos dedujo que les ah caído bien la noticia- bromeó Renata, Jasper sonrió.
-Si, por cierto, estaba pensando en ir a tomar algo después del trabajo, ¿Quieres acompañarme?- le pregunto no muy seguro de su invitación, notó como Renata abría los ojos como platos ante su inesperada invitación.
-Umm claro- dijo ella parpadeando. Jasper suspiro y asintió.
-Te veré al final de la jornada- le dijo y fue a comenzar con sus labores. Renata estaba insegura, pero eso no quitaba que sonriera ante, después de tanto tiempo haber captado la atención de su jefe.
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-Bree llama al aeropuerto y me dices cuando el avión haya aterrizado- le pidió Alice, que estaba nerviosa aunque lo suficientemente confiada en su decisión.
-Si claro Srita. Gray- le respondió Bree, Alice tomo su bolso y bajo a donde ya la esperaba Riley para ir a ver unos Prefall de accesorios.
-Ya sabes la dirección Riley- le dijo ella sonriendo al tiempo que se ponía sus lentes de sol.
Llegaron al lugar 5 minutos después de la hora acordada, debía ver una colección de bolsos y joyería. Su móvil sonó.
-¿Ya llego?- le pregunto Alice al ver el numero de Bree.
-Si Alice, el avión acaba de aterrizar- le informo su secretaria.
-Dile a Tyler que baje a recepción hasta el momento en que ella llegue y que no la deje ir por ninguna circunstancia- le dijo seriamente y colgó. Su compromiso no duro tanto como ella esperaba y volvió a la oficina resignada.
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María respiraba el éxito en cuanto piso la acera del aeropuerto de New York, tomo un taxi y le dio la dirección al chofer, llegando así justo a tiempo para su cita, pago el pasaje y al entrar a aquel gran edificio se detuvo al ver el nombre del piso al que iría.
-¡María Sandino!- le grito un hombre de tez morena y ojos obscuros con el cabello muy corto y sin embargo se notaba lo rizado, en cuanto la vio dudar fue tras ella.
-Lo siento, me equivoque de lugar- se excuso tratando de huir. Tyler la tomo del brazo.
-No, no. Estamos esperándote, anda vamos apresúrate- le dijo sin dejarla ir, llevándosela casi a jalones. –Querida, guarda esto mientras la señorita baja- le pidió Tyler a la recepcionista del edificio dándole el equipaje de María. Subieron al elevador, llegaron en lo que fueron 2 minutos al piso que debían. María no decía nada, no le agradaba para nada la idea de estar en ese lugar. La dirigió hacia una puerta deteniéndose en un pequeño pero elegante escritorio.
-Avísale que está aquí- le dijo a Bree, ella llamo por teléfono.
-Está aquí- dijo la chica, colgó y después de mirar de pies a cabeza a María les hizo una seña para que pasara.
-¿No vendrás conmigo?- le pregunto a Tyler que alzo las manos y se alejo de allí, María suspiro y entro con cierto recelo. Observo con detenimiento la elegante oficina y al final a la persona que le había citado.
-Siéntate llegas tarde- le dijo a manera de saludo.
-Solo son las 5:03- dijo con irritación. Alice sonrió negando con la cabeza.
-Cuando te diga que te quiero aquí a las 5, me refiero a las 5 en mi oficina, no en el lobby- le dijo secamente y con arrogancia. María bufo con humor.
-No cabe duda que estás en tu zona de confort- dijo casi a manera de burla mirando una vez más alrededor.
-¿Disculpa?- dijo Alice mirándola de forma incrédula ante la manera en la que le hablaba, aunque no le sorprendía en lo más mínimo. Alguien toco a la puerta. –Adelante- dijo Alice con monotonía. Tyler entro con dos carpetas en la mano, una más gruesa que la otra.
-Aquí está el contrato y su libro- le dijo él señalando cada una. Miro a María y le sonrió ligeramente.
-Puedes irte- le dijo Alice sacando el contrato de la carpeta delgada. Tyler salió sin decir nada más de la oficina de Alice.
-¿Qué pasó con la amable Alice?- preguntó María con ironía.
-Ya no existe- le dijo sin siquiera mirarla.
-Vaya si hasta pareciera que temieran de ti- se burlo María. –Quien lo diría-
-A eso que tú llamas temor, en mi mundo se le dice respeto- le dijo ella con superioridad y desdén.
-Podrás engañarte a ti misma pero no a mí, temen de ti- le dijo María, sisañosa pero Alice sonrió ligeramente apoyando su barbilla entre sus manos entrelazadas. [*]
-Y tu deberías temer querida- le dijo de una manera que hizo sentir insegura a María, la primera vez que provocaba algo así en ella.
-¿Qué planeas? ¿Para qué me trajiste aquí?- le dijo María desviando el tema. Alice sonrió negando con la cabeza.
-Necesito una modelo y decidí contratarte- le dijo ella sacando una pluma negra y dándosela junto con el contrato.
-No, algo tramas- le atajó.
-Para nada- le dijo Alice, hizo una pequeña pausa y continuó. -No tengo tu tiempo así que te diré las clausulas importantes del contrato- le dijo Alice con fastidio. –Tendrás que ser puntual y no llegar tarde como el día de hoy; Deberás llevar una dieta estricta; te someterás a un examen médico para saber si tienes algún desorden alimenticio o enfermedades venéreas; NO consumirás ningún tipo de droga y se te realizará un anti doping por tu pasado; tendrás exclusividad solo con nosotros; tendrás un photoshoot de prueba para saber si eres lo suficientemente buena para pertenecer a esta revista, es decir para saber si de verdad tienes talento- le dijo pero María le interrumpió.
-Tienes mi book en donde esta todo mi trabajo, con eso puedes darte cuenta de mi talento- le dijo ella de mala gana, altanera. Alice le miro fijamente con dureza.
-Eso no prueba nada, debo verlo por mi misma, comprobar que no fue una pérdida de tiempo tenerte aquí- le dijo ella casi a manera de regañó.
-No tengo ninguna enfermedad venérea- le atajó María indignada.
–También deberás de renunciar a tu antiguo trabajo y por ultimo no tienes tolerancia así que no me importa si estas moribunda en un hospital y si te rompiste un hueso, debes venir cuando te necesite- le dijo ella con una maliciosa sonrisa ignorando su comentario.
-¿Estas demente? ¿Cómo puedes decir tanta estupidez? ¿Quieres que venga con gripa? ¿Enyesada? ¿Con ojeras?- le dijo de forma casi retadora.
-Para eso existe el maquillaje querida- le dijo Alice a punto de exaltarse.
-Estas mal de la cabeza, completamente loca esa clausula de tu contrato es una tontería- le dijo María sin dejar de lado su altanería.
-Te recuerdo que soy tu superior en este momento y por mucho, sin mencionar que tu carrera de modelo casi caduca puede comenzar o terminar aquí- le advirtió subiendo su tono de voz solo una octava más alta.
-No puedes hacer eso- le dijo María con cierto deje de duda. Alice sonrió ampliamente mirándola con fijeza.
-¿Quieres apostar?- le dijo retadoramente. –Tienes 5 minutos para firmar o irte de aquí- le ordeno Alice. María trato de leer el contrato rápidamente para verificar que firmaba lo correcto. 4 minutos y medio más tarde Alice le arrebato el contrato de las manos.
-¡Espera! ¿Cómo que tienes poder de presentar mi renuncia? Eso no es justo- le dijo María molesta levantándose de la silla.
-Sí, olvide decírtelo, desde esta mañana estas fuera del personal de Four Seasons- le dijo Alice con una sonrisita victoriosa.
-¿Qué? Cómo pudiste hacer eso…- dijo y después comenzó a reír. –Que estúpida fui, todo esto es solo para alejarme de Jasper, ¿Por qué no lo vi antes?- dijo golpeando el escritorio con la palma de sus manos.
-¿Crees que pierdo mi tiempo solo para alejarte de él? No soy tan patética como tú. Ya no me importa, no me interesa lo que haga con su vida si vive o muere me da igual, ¿Entendido?- le dijo Alice con tal severidad que hizo callar a María. –Vaya hasta que logras quedarte sin palabra- le dijo sin expresión alguna.
-Solo sigues siendo una mosca muerta, una niñita inofensiva que se oculta dentro de una elegante oficina y un alto puesto editorial, abusas de tu poder, crees que puedes hacer que la gente te tenga miedo solo porque llegaste a donde estas pero solo es una maldita mascara, apuesto a que en este momento mueres por atacarme de alguna manera porque sabes perfectamente que todo lo que digo es cierto o tal vez estés reprimiendo las ganas de llorar y salir corriendo. ¿Cómo llegaste a este puesto? O mejor dicho ¿Por cuantos pasaste para llegar hasta aquí?- le dijo María mirándola con odio puro y veneno destilando en cada palabra que decía. Alice sin embargo le daba la razón en una cosa pero no se rebajaría a tal grado de atacarla aunque fuera lo que más quisiera.
-Nunca supongas nada de mí ¿Cómo te atreves a decir tal cosa? Yo no soy tu María, yo no necesite acostarme con alguien para lograr lo que tengo hasta ahora. Sinceramente deberías de controlar esos celos enfermizos que tienes, ¿Has considerado visitar a un psiquiatra?- le recomendó ella tragando la bilis. María estallo en carcajadas.
-Celosa ¿Yo de ti? Por favor- dijo burlándose sin vergüenza alguna de sus risas, algo que solo alimento la ira de Alice.
-¿Por qué no? Tengo éxito, fama, renombre, y sin embargo tu eres una desconocida y pues jamás pasaras de la recamara de un hotel, de la categoría que más te guste, si sabes a lo que me refiero- le dijo ella con una ligera sonrisa en su rostro con veneno en su voz pero no tanto como el que su enemiga utilizaba.
-Tal vez, pero yo querida Alice se que has pasado por varias recamaras y no puedes negármelo, tengo pruebas- le dijo María con aire triunfal al ver la expresión atónita de Alice que trato de componer al instante.
-Me extraña la seguridad con la que lo afirmas porque no tengo tal historial, blasfemias nada mas, además ¿a ti que te importa si sea cierto o no?- le dijo casi riendo. María le miro con ojos entrecerrados y una sonrisa.
-A mi no me importaba pero a Jasper si- le susurro con complicidad haciendo que Alice exhalara de sorpresa y borrara si expresión triunfal.
-Es su problema y mantengo mi palabra de que no tengo un pasado como el tuyo, experimentada zorrita- murmuro de la misma forma.
-Mustia, al menos yo aun tengo a mis padres, no como tú que perdiste a tu mamá y tu padre no quiere saber nada de ti- dijo María con ponzoña y las palabras cargadas de pesadez, la cual pudo aplastar a Alice, sin embargo sonrió tomando el contrato y su book.
-¿Recuerdas lo que te dije sobre que tu carrera casi caduca?- le pregunto con un nuevo aire. María frunció el ceño.
-¿A qué te refieres con caduca?- le pregunto María con desdén.
-Que tu carrera máximo podría durar un año- dijo Alice con simpleza. -¿En verdad creíste que lograrías algo a los 29 años en el mundo del modelaje? Que ingenua eres- le dijo la Srita. Gray con tono burlón.
-Tengo talento- le recrimino María golpeando el escritorio con ambas manos dejándolas allí.
-Y un acta de nacimiento también- le dijo Alice rompiendo el contrato frente a sus ojos. –Las otras modelos son mínimo 4 años menores que tú y mucho mejores- le dijo ella mirándola de arriba a abajo. –Pero a lo que me refería era que tu carrera podría comenzar o verse arruinada gracias a mi o mejor dicho gracias a ti- le dijo ella con una ligera sonrisita, escribió algo en su tableta y a los segundos entro Bree con una maquina.
-¿Qué es eso?- pregunto María asustada, tratando de ocultarlo fallidamente.
-Mi padre solía decir ''Jamás te hagas de enemigos pues nunca sabrás para quien trabajaras''- dijo ella citándolo con melancolía. Y desgarro hojas del libro de María para deslizarlas por la trituradora.
-¡¿Pero qué haces?!- grito María furiosa.
-Solo te hago aprender una lección- le dijo Alice con simpleza sin mirarla. María vio como su libro quedaba hecho tiritas.
-¡Eres una estúpida! ¡Vete al infierno maldita niñita de porcelana!- le grito María furiosa y con lagrimas de impotencia, de forma casi desgarradora.
-Después de ti querida. Déjame anunciarte que es oficial, tu carrera como modelo a llegado a su fin, despídete de tu sueño para siempre- le dijo Alice levantándose de su silla de piel con una sonrisa.
-Ahora entiendo porque Jasper prefirió quedarse conmigo en vez de ir detrás de ti, eres tan frívola e insensible- le dijo María tratando de calmarse sabiendo que tal vez eso podría herirla… y no se equivocaba pues era un golpe directo a su ego aun cuando Alice supiese que no era así… o tal vez sí lo era.
-¿Cruel? Pues aprendí de la mejor María, lo aprendí de ti y como dicen, el aprendiz siempre supera al maestro y acabo de hacerlo- le dijo Alice encarándola retadoramente pues María se había levantado de la silla y Gray fue a la puerta para abrirla. –Ahora vete de mi oficina- le ordenó Alice, María tomó su bolso y antes de salir le soltó una bofetada que le dejo la mejilla roja.
–Por cierto, solo para que no haya dudas no trates de buscar trabajo en el mundo editorial o del modelaje pues desde este momento estas vetada en la mayoría del país- le dijo y le lanzo un beso lleno de odio.
-¡Te odio! ¡Esto no se va a quedar así, atente a las consecuencias Alice Brandon! ¡Te veré en el infierno!- le grito María mientras caminaba dando tumbos hacia el elevador.
-Tu primero querida- murmuro Alice en voz baja. –Nada paso aquí y vuelvan a su trabajo- les indico a todos los que miraban la dramática escena, haciendo caso omiso del ardor en su mejilla hasta que entro en su oficina.
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María salió con lágrimas en los ojos y un odio que le carcomía por dentro.
-¡María!- dijo Riley que estaba a unos pocos metros sorprendido de la escena.
-Riley- dijo en voz baja y fue a abrazarlo. Soltando las lagrimas de enojo, impotencia y frustración, pero más que nada llenas de odio.
-Pero ¿Qué sucedió? ¿Qué haces aquí?- le pregunto el estrechándola entre sus brazos.
-Esa maldita mojigata- fue lo único que pudo pronunciar. –Ayúdame Riley- le dijo ella casi suplicante.
-Siempre ¿Qué necesitas?- le pregunto él preocupado al ver su rostro desencajado.
-Dime donde quieres que nos veamos, necesito hablar contigo- le pidió y se volvió para ver como Riley le miraba fijamente y asentía ante su petición.
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-¿Está bien señorita Gray?- le pregunto Bree preocupada a Alice cuando entro en su oficina con un té y una bolsa de hielo. Alice miraba por la ventana, cuando se volvió pudo notar que tenia lagrimas marcadas en sus mejillas.
-Si estoy bien, gracias Bree- le dijo sentándose en su silla pasando su índice por el borde de la taza.
-Acabo de ver a tu chofer con la modelo que al parecer no empleaste- le dijo Pierre entrando en su oficina sin tomarse la molestia de llamar a la puerta.
-¿Qué?- le pregunto Alice con sumo interés. Pierre se sentó en una silla frente a su escritorio. -¿Qué viste?- le insistió ella.
-Pues baje al Lobby para ver a… una persona y vi a tu chofer abrazando muy cariñosamente a esa mujer- le explico Pierre con simpleza, Alice se quedo pensativa, considerando en lo que eso podría significar. Según le había dicho Riley había terminado con su amistad con esa mujer por ella. Era algo que no le gustaba nada.
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Carmen terminaba de preparar la cena, y como solía hacerlo fue a ver que Tanya ya hubiese terminado sus labores, vaya sorpresa la que se llevo cuando se dio cuenta de que su hija de 9 años estaba recostada sobre la cama con las cortinas cerradas y la cabeza oculta entre las almohadas.
-Tanya, ¿Te sientes mal?- le pregunto Carmen acariciando su cabello. La pequeña se volvió y se acurruco a su lado negando con la cabeza pegada a su costado, noto que sostenía unas fotos entre sus manitas.
-¿A quienes abrazas?- le pregunto su mamá tomando las fotos que ella abrazaba con tal fervor como si fueran las personas reales. Una de ellas era la foto que tenia con Alice y la otra la de su príncipe, sonrió ante lo gracioso de la situación…
-Billy me dijo lo que paso en la escuela, no les hagas caso, lo único que en verdad importa es que tu sepas que dices la verdad, los demás mueren de envidia por no tener una foto con Alice, o con su ídolo y puede también que sientan envidia de que tu tengas un guapo príncipe y ellas no- le dijo ella acariciando su cabello obscuro.
-¿Tú crees mami?- le pregunto la pequeña secándose las lágrimas con la manga de su blusa de mi pequeño pony.
-Por supuesto que si mi vida, ellas morirían por tener la suerte y la vida que tú tienes- le dijo Carmen besando su frente.
-Pero todo el mundo cree que miento- dijo la pequeña Tanya afligida. Carmen rio en silencio.
-Billy hará algo para que dejen de molestarte así- le susurro Carmen disimulando la sonrisita, Tanya se sentó enseguida con un brillito en los ojos que no era por las lagrimas.
-¿Qué?- pregunto completamente animada, Carmen sonrió y acaricio su mejilla.
-Mañana lo descubrirás, ahora termina tus labores- le dijo ella con voz más seria. Tanya sonrió ampliamente.
-Ya las termine- dijo orgullosa de sí misma. Carmen sonrió de la misma manera y se levanto de la cama.
-En ese caso, ¿Quieres algo en especial para cenar?- le pregunto ella con un guiño, Tanya pensó un poco y luego asintió energética.
-Un poco de pastel con leche- dijo ella sonriendo angelicalmente, Carmen rio por lo bajo.
-Bien, ya vuelvo- le dijo en tono de complicidad y salió de la habitación de su pequeña la cual escucho encendió el televisor para ver su película de 'Monster High Scaris'.
Billy entro por la puerta principal justo detrás de Harry.
-Buenas noches Harry, ¿Quieres algo en especial para cenar?- le pregunto Carmen, él negó con la cabeza sonriendo levemente.
-Más tarde Carmen- le dijo y se fue directo a su recamara. Billy se acerco a donde Carmen.
-Hable con el 'príncipe azul'- le murmuro cuidando que una pequeña no llegara de improvisto. Carmen se volvió.
-¿Y?- pregunto Carmen.
-Estará aquí por la mañana- dijo con un guiño provocando una feliz sonrisa en ella.
-Gracias, la harás muy feliz- dijo Carmen, corto un pedazo de pastel y sirvió la leche para luego ponerlos en una charola. -¿Qué tal si se lo llevas tu? Pero sin decir una sola palabra- le dijo Carmen en una verdadera advertencia.
-Descuida- dijo Billy y le dio un sorpresivo beso en la mejilla ganándose así una mirada desaprobatoria de Carmen.
Tanya veía sin parpadear aquella película que había visto más de 20 veces y repetía los diálogos en voz baja casi inaudible, Billy sonrió y entro para sentarse junto a ella en la cama.
-¡Billy!- grito y lo abrazo con fuerza. –Mi mamá me dijo que me tienes una sorpresa, ¿Qué es?- le pregunto ella con su carita de cachorrito.
-No puedo decírtelo, tu mamá me regañaría si lo hago- le dijo y después sonrió al ver el mohín de Tanya. -¿Tu cual de todas eres?- le pregunto para distraerla y lo logro pues la atención de la pequeña se volvió hacia la película.
-Yo soy Clawdeen, porque quiero ser una gran diseñadora de grande- dijo casi soñadora, Billy la estrecho aun mas a su costado. –Pero ni creas que olvide el asunto- murmuro Tanya y rio junto con Billy. Él se quedo hasta el término de la película.
-Listo a lavarse los dientes y a dormir- le dijo èl con un aplauso, ella asintió y corrió a su pequeño baño. Volvió y se puso la pijama de princesas, se recostó y Billy la arropo.
-Que duermas bien pequeña- le dijo antes de besar su frente. –Que sueñes con los angelitos- le dijo él.
-No, quiero soñar con mi príncipe- dijo con una sonrisita traviesa, Billy refunfuño y suspiro. Tanya se puso seria. -¿Sabes? Me gustaría tener un papa como tu- dijo suspirando ligeramente, Billy solo sonrió levemente y salió de allí.
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-¿Lista para irnos?- le pregunto Jasper llegando corriendo a la recepción. Renata le miro aún incrédula y asintió. –Bien, vamos te llevo- le dijo Jasper con camaradería. -Está bien- dijo ella simplemente, nerviosa y ansiosa, tomo su bolso y salió de su lugar de trabajo. Caminaron el silencio hasta el auto de Jasper, quién le abrió la puerta y cerro después de que ella hubiese entrado. Pasó frente al auto y subió para salir del estacionamiento.
...Pues nos leemos de nuevo jajaja, que tal el cap? les gusto? Como vieron el enfrentamiento de Alice y María, pero mas que nada, que creen que pase despues de esto?; notaron algo raro en la casa del papá de Alice?; que estara planeando Riley?; pero ahora ... qe pasara con Jasper y Renata?. Me encantaria saber que piensan.
Espero que les haya gustado el cap, y haya valido la pena la espera de tanto tiempo por la actualizacion ;)
...Muchisimas gracias por su apoyo y sus reviews y favs! me hacen verdaderamente feliz!
Debo irme, ya saben escuela y asi jajaja... cuidense mucho! Un abrazo! xoxo!
PD: Recuerden que pueden encontrar algunas curiosidades en mi pag. en FB la cual pueden dar like buscandola como: Chica RatHale y sus fanfics, ó dandole click al link en mi perfil ;D
PD: les comparto que tengo un blog y pues les invito a darse una vuelta, son varios POVS sobre varias cosas. ;)
