Quedaban unos pocos días para navidad. Shinnosuke de 14 años despertó más temprano que de costumbre sintiendo frío, se tapó hasta la cabeza temblando como gelatina.
- ¡Shinnosuke!.- le llamó su madre entrando a la habitación.-
- ¿Qué quieres Misae? Es domingo.- se quejó por no poder dormir a gusto.-
- Eso no es excusa, ayúdame a quitar la ropa que colgué afuera ayer.- le ordenó quitándole la manta de encima.-
- ¿Por qué no te ayudan Himawari o papá?.- siguió quejándose.-
- Himawari está ocupada haciendo tarea y tu padre descansa hoy, ahora sé un buen niño y tráeme la ropa.- le sonrió mientras Shin suspiraba.-
- Ya voy.- se resignó a que no lo dejarían en paz, se arrastró por la habitación hasta llegar a la ventana, la abrió y se sentó en el piso de madera a despavilarse mientras se ponía sus zapatos, de repente sintió como algo mojado y frío cayó en su nariz.- ¿Ah?.- miró hacia arriba, montones de copos de nieve caían del cielo.- ¡Misae, está nevando!.- dijo levantándose emocionado y entrando a la casa.- ¡Misae!.-
- Es mamá, y ya lo sé, por eso te dije que recojas las ropa.- dijo Misae mientras hacía la comida.-
- ¡Si!.- exclamó haciendo pose de soldado y se marchó a recoger la ropa, una vez fuera de la casa comenzó con su tarea.-
Luego de recoger la ropa y lanzarla descuidadamente en la cesta, pensó en una gran idea de en qué podría entretenerse hoy, dejó la cesta dentro de la casa y buscó en el clóset su abrigo y bufanda, además de unas botas para la nieve.
- ¡Misae, ya regresé!.- avisó abriendo la puerta y marchándose.-
- ¡Se dice "ya vuelvo" y no te he dado permiso de salir, Shinnosuke!.- gritó aunque sabía que era en vano, el chico ya se había ido.-
Shinnosuke corrió directo a la casa de Kazama emocionado de pasar un rato al lado de su amor, en cuanto llegó tocó el timbre.
- ¿Quién será a esta hora?.- se preguntó la madre de Kazama mientras terminaba el almuerzo. Fue a abrir la puerta encontrándose con Shinnosuke.- Oh, Shinnosuke, cariño, ¿qué te trae por aquí?.- le preguntó con una sonrisa.-
- Pensé que le podría hacer compañía a Kazama.- dijo Shinnosuke colocando su dedo índice en su barbilla.-
- Eres un buen amigo, Shinnosuke, de hecho llegas justo a tiempo, si quieres puedes quedarte a comer y lo acompañas, debo hacer unas compras navideñas y me da pesar dejar a mi niño solo.- explicó con un gesto triste.-
- No se preocupe, mamá de Kazama, yo cuidaré muy bien de Tooru.- prometió.-
- ¿Que haces aquí?.- preguntó Kazama de mala gana metiéndose en la conversación, estaba muy tranquilo viendo sus DVD de Moepi cuando sintió un escalofrío por la espalda y sus sospechas fueron confirmadas al ver a Shinnosuke hablando con su madre.-
- Tooru, te he dicho que no trates así a tus amigos, Shinnosuke vino a verte y a hacerte compañía cuando me vaya de compras, tendrías que estar agradecido de tener un amigo tan bueno como él.- regañó a Kazama mientras Shinnosuke asentía a cada palabra que decía.-
- ¡Pero mamá...!.-
- Nada de peros, ahora comeremos y luego saldré, te quedarás con Shinnosuke.- dijo su madre para luego irse a la cocina, Kazama vio al peli-negro, muy molesto por haber sido regañado injustamente.-
- Siempre todas mis desgracias son por culpa tuya.- susurró molesto.-
- ... Yo solo quería venir a pasar el rato contigo... está nevando y creí que te gustaría verlo...- dijo triste y a punto de llorar, Kazama sintió una punzada en el pecho, pensando que se pasó un poco al tratar a Shinnosuke de esa manera.-
- Shinnosuke... no era mi intención hacerte sentir así.- dijo acercándose a él.-
- Entonces...- dijo mientras Kazama puso la mano en su hombro.-
- ¿Entonces?.- preguntó con curiosidad, Shinnosuke tomó su rostro y le dio un beso, el oji-azul se quedó inmóvil y sorprendido.-
- Esta es mi compensación~.- dijo para luego recibir un puñetazo en su cabeza.-
- ¡¿Quién te dio permiso para hacer una cosa así?!.- le gritó frunciendo el ceño y sonrojado.-
- O sea que si te hubiera pedido permiso si me hubieras dejado.- afirmó haciendo enojar más al chico.-
- ¡En tus sueños, idiota!.-
La madre de Kazama avisó a Misae que Shinnosuke comería allí y que se quedaría toda la tarde para acompañar a Kazama, luego de almorzar ambos se fueron a la habitación del chico y la mujer se marchó dejándolos solos.
- Tu habitación está igual que la ultima vez que vine.- comentó Shinnosuke observando todo el lugar y hurgando sin permiso en los cajones del escritorio de Kazama, este lo detuvo dándole un manotazo y cerrándolos.-
- Es obvio, viniste hace solo un par de días y ya te he dicho que no andes tocando mis cosas.- le dijo serio.-
- ¡Ah, es verdad!.- dijo dándose cuenta de su error, Kazama se dio una palmada en la cabeza pensando que Shinnosuke no tenía remedio.- ¡Ehh! ¿Qué es eso de ahí?.- preguntó acercándose a la cama, el oji-azul se dio cuenta que olvidó guardar una de sus figuritas de Moepi, estaba entre las mantas de la cama, corrió y llegó antes que Shin, se sentó delante de la figurita tapándola con su cuerpo.-
- ¡N-No es nada!.- le dijo apresurado.-
- ¿Ah?¿Estás seguro?.- dijo con una diversión oculta por lo que trataba de esconder.-
- Claro que sí, hombre, deja de molestar.- dijo seguro de sus palabras, Shinnosuke colocó un dedo índice en su barbilla y de la nada jaló de los hombros a Kazama besándolo apasionadamente con lengua incluida, el oji-azul no conseguía soltarse de su agarre sintiéndose extraño al tener ese músculo dentro de su boca, su cuerpo se estremecía y se le erizó la piel, Shinnosuke luego de unos minutos se separó con un leve sonrojo en sus mejillas, Kazama estaba más rojo que un tomate, ambos con los labios un poco hinchados por el constante roce.- ¡¿Qué crees que estás haciendo, idiota?!.- reaccionó Kazama molesto empujando a Shin haciendo que casi se cayera de espaldas.-
- Ay, Tooru~ solo quería probar tus labios una vez más~.- dijo Shinnosuke en un tono coqueto.-
- ¡No me interesa!¡Deja de hacer tonterías!.- le gritó para luego desviar la mirada y fruncir aún más el ceño, molesto.-
- Ay, vamos Tooru~ que no te de pena~.- siguió hablando mientras a Kazama le hervía la sangre, se levantó y abrió la puerta de su habitación.- ¿Qué pasa, Tooru?.-
- Vete ya, no quiero verte.- le dijo cortante, Shinnosuke sintió como su corazón dolía.-
- ¿Por qué?.- preguntó.-
- Tú sabes porqué, ahora vete.- le abrió más la puerta, Shinnosuke se levantó.-
- Esta bien.- dijo cabizbajo para luego ir hacia la puerta y salir, inmediatamente Kazama la cerró.-
Shinnosuke se sentía algo culpable por lo que hizo, obviamente jamás veía las consecuencias de sus actos, pero esta vez sí le dolió la forma en la que Kazama reaccionó, tampoco lo culpaba, para el oji-azul solo es un chico molesto que siempre lo acosa sin parar. "Debe estar cansado de mi" pensó sintiendo ganas de llorar.
Kazama al otro lado de la puerta también se sentía culpable por tratar a Shinnosuke así, pero ya no podía seguir soportando que lo tratara de forma tan insensible, sin pensar en sus sentimientos, se sentía usado y ridículo cada que Shinnosuke empezaba con sus tonterías.
- Tooru...- le llamó mientras ponía la palma de su mano en la puerta, no está seguro de que decir.- Yo...-
- No insistas, Shinnosuke...- dijo Kazama dolido.-
- Pero... de verdad lo lamento... no era mi intención hacerte sentir mal.- se disculpó mirando la puerta lleno de tristeza.-
- No te creo... siempre haces lo mismo...- dijo sintiéndose muy dolido.- no entiendo que pasa por tu cabeza Shinnosuke...-
- ¡Estoy diciendo la verdad!.-
- Shinnosuke, nunca se sabe qué es verdad y qué es mentira contigo...-
- Kazama...-
- Me siento tan ridículo, usado, estúpido...- susurró lo suficientemente fuerte para ser escuchado.-
- ... No era mi intención.- dijo sintiéndose peor al saber que lo que hacía le provocaba algún daño al chico que le gusta.-
- ¡Pues es lo que provocaste!.- alzó la voz mientras sus ojos empezaban a humedecerse.-
- Lo siento...- dijo profundamente arrepentido.- ... Por favor... hablemos... te juro que no haré más cosas así...-
- ... Está bien...- cedió a abrir la puerta pensando en que se arrepentiría después de su decisión.-
- Tooru...- le llamó mientras volvía a entrar a la habitación.-
- Habla rápido.- dijo evitando mirarlo.-
- ... De verdad lo siento, si me hubiera dado cuenta que te hago daño habría parado...- dijo para luego sonrojarse un poco.- Porque... no quiero verte triste.-
- Creo que tantos años haciendo lo mismo debieron ser suficientes para que te dieras cuenta de las cosas...- dijo aún molesto.-
- Lo sé... pero soy muy despistado... e impulsivo... y no puedo evitar querer estar siempre a tu lado, Tooru.- explicó.-
- Pero... ni siquiera consideraste lo que siento, nunca lo hiciste...-
- ¡Lo sé!... solo, me gustas ¿está bien? No es una broma, ni te estoy molestando, simplemente me gustas y no puedo controlar lo que siento...- dijo mirándolo con tristeza, Kazama levantó la vista para verlo a los ojos.-
- ¿De verdad?...- dijo esperanzado.-
- Sí, te lo juro.- afirmó sonrojado y vulnerable por confesar sus sentimientos.- Si no sientes lo mismo entenderé y me alejaré... no quiero incomodar más.- Kazama negó sonrojado.-
- N-No... tú también me gustas.- dijo el oji-azul muerto de vergüenza, Shinnosuke le miró sorprendido para luego abrazarlo.-
- ¡Tooru!¡De verdad creía que me odiabas!.- gritó mientras lloraba, Kazama sorprendido tardó en reaccionar pero luego de unos segundos correspondió el abrazo.-
- Claro que no te odio, idiota... no podría.- dijo soltando unas lágrimas también, Shinnosuke lo miró a los ojos y lo besó, separándose al instante.-
- ...P-Perdón, te prometí que no lo volvería a hacer.- dijo con miedo de haberla cagado otra vez.-
- ... Idiota... ya dijimos lo que sentimos... está bien.- dijo con la voz temblorosa por los nervios.-
- ¿En serio?.- Kazama asintió haciendo sonreír a Shinnosuke, el moreno secó sus propias lágrimas con la manga de su suéter.- Me gustas mucho, Tooru.- le dijo serio, Kazama no sabía como reaccionar, solo sabía que hasta sus orejas se habían sonrojado por el calor que sentía en ellas.- Quiero estar para siempre a tu lado.-
- Y-Ya.- dijo nervioso colocando sus manos en la boca de Shin. "¡No digas más cosas así!¡Mi corazón no lo resistirá" pensó sintiendo ese órgano latiendo a mil.-
- ¿Por qué me callas?.- preguntó luego de quitar las manos del otro de su boca.- Jo, y yo que me estoy esforzando en decir lo que siento.-
- N-No... es que...- tapó su rostro avergonzado.- No sé como reaccionar.- dijo.-
- ... Quiero besarte.- dijo con simpleza al ver la reacción tan tierna de Kazama, no le dio tiempo de hacer nada, tomó sus manos quitándolas de su rostro y lo besó, suave, transmitiendo todos sus sentimientos.-
En cuanto termino el beso, empezó otro y otro y otro más mientras Kazama rodeaba el cuello de Shin con sus brazos y él su cintura, no tenían ni idea si su sentir era correcto o no, solo disfrutaban el momento y el nuevo sentimiento que florecía en sus corazones, tan puro e inocente, tan inexperto pero lleno de vida. Afuera seguía nevando, hacía frío pero ellos no lo sentían en absoluto.
- Tooru...- le llamó con anhelo una vez se separaron, besó su mejilla y estrechó su abrazo en la cintura del chico, Kazama cerró sus ojos, su corazón latía muy rápido, al igual que el de Shin, ambos se dejaron llevar por esas sensaciones tan nuevas para ambos. El peli-negro besó su rostro sin parar y llegó a la oreja de su amado, rozándola con sus labios, Kazama se estremeció.- Me gustas.- le susurró haciendo suspirar al oji-azul del gustito, sentir el sonido de su voz, los roces en la piel de su oreja y la respiración de Shinnosuke chocando contra ella, le volvía loco.-
- Shin...- dijo sujetándose más fuerte de su cuello y agarrando su ropa.- Tú también... me gustas.- susurró.-
- Eso me hace feliz, Tooru...- le sonrió aunque sabía que no podría verlo, Shinnosuke apoyó la frente en su hombro y ambos estrecharon más su abrazo, si es que eso era posible. Kazama miró hacia la ventana mirando los copos de nieve caer, sonrió sintiéndose calientito y seguro en los brazos de Shinnosuke, su amado Shinnosuke.-
