ADVERTENCIA: M-PREG*

Hoy es un día frío pero soleado, se acercan las fechas navideñas y una adorable pareja que vive en un mismo techo, se encuentran entusiasmados por ello. Nohara Shinnosuke y Kazama Tooru están casados desde sus 26 años, se mudaron a Canadá para poder cumplir ese sueño y muchos más que en Japón eran imposibles de realizar. Ahora con 33 años y un hijo en camino ambos están más felices que nunca.

- Tooru, cariño.- le llamó Shinnosuke, Kazama decoraba el árbol navideño.-

- ¿Qué pasa?.- volteó a verlo.-

- Ten cuidado, no quisiera que alguno de ustedes les pase algo.- dijo preocupado, Kazama sonrió y miró su vientre mientras le daba suaves caricias, recién lleva un par de semanas de gestación, pero aún así siente como una vida se forma de a poco en su interior.-

- No exageres, Shin, puedo hacerlo, no estoy enfermo.- dijo tratando de que no se preocupara en exceso por cosas tan insignificantes como decorar un árbol.-

- Joo, solo quiero que nuestro hijo y tú estén a salvo.- dijo ofendido.- Iré a hacer la cena, ten cuidado.- le repitió y se marchó a la cocina.-

Kazama suspiró con una sonrisa, Shinnosuke siempre fue tan idiota y descuidado en todo, pero ahora se comporta de otra manera, trata de darle el gusto en todo, lo mima más que antes y constantemente cuida de que el oji-azul no haga nada peligroso. Siguió poniendo los adornos en ese árbol, este año la decoración era azul y dorada, así que combinaba bolas de ambos colores, por último debía poner la estrella dorada en la punta.

Shinnosuke con una sonrisa cocinaba la cena, pavo relleno, en Japón no se suele celebrar la navidad como en Canadá, para los japoneses es más importante año nuevo que navidad, pero ya se adecuaron a las costumbres de ese país, el peli-negro metió el pavo al horno y volteó la mirada hacia el comedor viendo a Kazama tomar un banquito e irse, se preocupó un poco, cerró el horno y fue detrás de su esposo.

El oji-azul tomó un banquito y volvió hacia el árbol, se subió despacio con la estrella en la mano y estiró su cuerpo para colocarla, le costó un poco llegar porque el árbol era bastante grande, pero un vez alcanzó la punta puso la estrella en ella, en su mente se felicitó por lograrlo pero luego sintió que por estar en puntillas el banquito perdió estabilidad, cayó hacia atrás y cerró los ojos pensando que se daría un gran golpe pero alguien lo agarró a tiempo.

- ¡Tooru, cariño!¡¿Estás bien?!.- preguntó asustado Shinnosuke estaba arrodillado con Kazama en su regazo.-

- Estoy bien, fue un descuido.- le dijo para calmarlo, se incorporó un poco.- Gracias.- le sonrió.-

- Kazama, te dije que tuvieras cuidado.- dijo aún asustado por la situación.- si no hubiera llegado...-

- Shin, tranquilo, estoy bien.- dijo acariciando su mejilla.-

- Pero...-

- Estamos bien.- volvió a decir y Shin suspiró.-

- Lo sé y me alegra.- sonrió un poco mientras colocó su mano en el vientre de Kazama.- Ya quiero ver como será...-

- Yo también.- dijo con un pequeño sonrojo en sus mejillas.-

- Debe tener tus ojos azules.- dijo decidido a que su hijo o hija tuviera los hermosos ojos de su Tooru.-

- Y tus cejas.- comentó Kazama observando las gruesas y pobladas cejas de Shinnosuke.-

- ¡Obvio! Es un arma secreta, con estas cejas atraerá a muchas chicas.- dijo con soberbia, Kazama quiso golpearlo pero se contuvo.-

- Espero que no estés cortejando chicas guapas mientras no estoy.- dijo frunciendo el ceño.-

- C-Claro que no, Tooru~.- dijo nervioso al saber que la había cagado.- Sabes que ya no me fijo en chicas... tú eres el único para mi.-

- Lo sé... no soy un celópata.- aclaró con sus mejillas sonrojadas de la vergüenza.- es solo que... por el embarazo me siento extraño.- Shinnosuke lo abrazó.-

- Entiendo, Tooru~, prometo hacer que todos los días te sientas amado, te consentiré y siempre te protegeré.- dijo transmitiéndole tranquilidad al oji-azul.-

- Idiota... eso ya lo haces.- dijo correspondiendo el abrazo.- No tienes porque esforzarte más por mi.-

- Claro que sí... porque eres mi esposo.- dijo y tomó el rostro de Kazama entre sus manos.- Te amo y eres mi tesoro más preciado.- dicho esto lo besó.-

- T... Te amo, Shinnosuke.- dijo con algo de timidez, el moreno sonrió pensando en lo feliz que es al lado de Kazama y lo bendecido que se siente todos los días por saber que viene un bebé en camino. Juntaron sus frentes y entrelazaron sus manos, tenían el arbolito justo detrás de ellos completamente decorado, recordándoles que pronto podrían celebrar esta festividad junto a un nuevo miembro de esta familia.-