Shinnosuke de 17 años se preparaba mentalmente para lo que iba a ocurrir en unos minutos, hoy en la noche sería la fiesta que compañeros y profesores organizaron para navidad. Hoy sería el día en que confesaría sus sentimientos a Kazama, le sudaban las manos de los nervios, jamás creyó estar en esta situación, pero la verdad es que ya era hora de decirlo, el oji-azul se iría a Australia luego de esa fiesta, eso lo tenía muy triste y a la vez decidido a decirle sus sentimientos antes de que se fuera, si le rechazaba no tendría que sufrir viéndolo todos los días y terminaría olvidando al chico. O eso pensaba él. Ahora se encuentra en su habitación poniéndose su traje negro, con la camisa color roja y su corbata también de color negro, se abrochó el saco y suspiró para luego dar algunas vueltas frente al espejo, asintiendo en silencio. Se veía bien, pero aún así está nervioso a morir, después de todo se declarará a un hombre, que además es su amigo y a quien molestaba de pequeño.
Luego de un rato estando perdido en sus pensamientos decidió marcharse si no llegaría tarde a la fiesta, se despidió de su madre y de Himawari, se puso sus zapatos y se fue en su bicicleta, el lugar de la fiesta quedaba algo lejos pero prefería ir así para ahorrar dinero, después de todo gastó bastante en el traje que lleva puesto.
Llegó al lugar y aparcó su bicicleta, entró mostrando su invitación al guardia, quien lo dejó pasar, adentro había un sonido estridente y muchísima gente, mientras buscaba a sus amigos o preferiblemente a Kazama, se acercó a la mesa donde había aperitivos para empezar a comer. Observó a todos bailar, de repente vio una cabellera azul asomarse, sonrió y se acercó a él.
- ¡Kazama!¡Al fin te encuentro!.- gritó para que le escuchara, pero aún estando al lado de él no le hacía caso.- ¡Oye, ¿me escuchas?!.- preguntó gritando pero el oji-azul se veía perdido y sonrojado.-
- ¡Shin!.- gritó Nené acercándose.- Hasta que llegas, estuvimos casi media hora buscándote.-
- Ah sí, me fui temprano de casa pero llegué tarde porque vine en bici y este lugar está muy lejos.- explicó haciendo que Nené suspirara.-
- Siempre igual... debiste llegar más rápido.-
- Ay mujer, solo son 30 minutos.- dijo restándole importancia.-
- ¡Eres un idiota!¡¿No ves como está Kazama por creer que no ibas a venir?!.- lo señaló.- tomó tanto que ya no sabe ni donde está parado y estaba cuidándolo de lejos hasta que se perdió de vista.-
- Bueno... muy bien no lo cuidaste sabes...-
- Otro comentario así y juro que no vivirás para contarlo.- le amenazó con una cara tenebrosa.-
- S-Sí, perdón.- dijo asustado.-
- Bien, será mejor que lleves a Kazama a su casa.-
- ¡¿Qué?!¡Pero acabo de llegar!.- se quejó.-
- Oye, dime, ¿te importa más la fiesta o la seguridad de Kazama?.- le preguntó seriamente.- Eres mi amigo pero jamás permitiría que lastimaras a Kazama porque también es mi amigo, ¿entiendes eso?.-
- Lo sé, Nené... solo, no estoy listo para estar a solas con él, menos si está en ese estado.- dijo mirando al ebrio Kazama.- ¡Además me tomó media hora llegar hasta aquí, ni siquiera he comido la mitad de lo que gasté en este puto traje!.-
- ¡Solo vete, ya!.- le ordenó, Shinnosuke suspiró.-
- Vale vale, qué se le va a hacer.- dijo bajoneado pasando el brazo de Kazama por sus hombros y llevándolo para afuera.- Te veo después.-
Ambos salieron y Shinnosuke pensó que era imposible llevarse a Kazama en la bici apenas se podía parar él solo, suspiró y con Kazama encima soltó su bicicleta, caminó con el objeto a un lado y su acompañante al otro lado, y así se fueron caminando hacia la estación, las calles estaban silenciosas y poco iluminadas, se respiraba tranquilidad en el aire y Shinnosuke se sentía algo nervioso de tener que cuidar de Kazama, después de todo era terrible cuidando de otras personas, eso no había cambiado desde que era un niño, pero intentaría dar lo mejor por el bien de su amor. Llegaron a la estación y se sentaron a esperar el siguiente tren.
- Kazama, ¿quieres agua?.- preguntó tomándole del rostro para que lo mirara, este asintió un poco más consciente de lo que sucedía. Shinnosuke se levantó y fue hacia la máquina expendedora, compró el agua para luego ir con Kazama.- Aquí tienes.- le pasó la botella de agua pero este no pudo abrirla, hasta se le cayó.-
- Jo, hombre, y yo que traigo las cosas especialmente para ti.- se hizo el ofendido mientras recogía la botella y la abría el mismo.- Toma, bebe.-
- N...no es... necesaaario.- habló Kazama por primera vez en toda la noche.-
- Claro que sí, no seas tonto y tómalo.- le dijo para luego darle de beber, Kazama tomó el agua.- Eso, muy bien.- le felicito volviendo a cerrar la botella, el oji-azul aún se sentía muy borracho, al menos ya está siendo consciente de donde está parado.-
Llegó el tren y otra vez Shinnosuke agarró el brazo de Kazama y lo pasó por sus hombros caminaron hasta entrar a uno de los vagones para luego sentarse, obviamente con la bici incluida, cosa que le molestaba a los demás pasajeros pero como siempre a Shinnosuke le chupa un huevo. Viajaron en silencio mientras el peli-negro se encargaba de vigilar muy bien a Kazama, cuidando de que no le dieran náuseas por el movimiento, cuando llegaron a su destino se bajaron y caminaron hacia la casa del oji-azul.
- Sabes, nunca imaginé que tendría que cuidar de un Kazama borracho.- comentó mientras caminaban.- Sé que me tardé mucho y lo lamento, supongo que sigo siendo el idiota impuntual de siempre... pero, la verdad nunca se me ocurriría no ir sabiendo que estabas allí...- dijo sintiéndose como un tonto por hablar con un Kazama totalmente ebrio, que seguro ni lo estaba escuchando.- ... Al final, no creo tener la valentía para decirlo si estás consciente...- tragó duro sintiéndose nervioso.- Me gustas mucho, Tooru... jamás te lo dije directamente, pero ahora te lo confieso... Qué tonto, ¿no?, ni siquiera te lo puedo decir a la cara... pero, está bien, de todos modos sé que me rechazarías... así es mejor.- terminó de hablar y suspiró dándose cuenta de que se sentía muy deprimido, tenía ganas de llorar, sin embargo se aguantó y llevó a Tooru hasta su casa, la madre del chico abrió la puerta, lo dejó ahí y se fue en la bicicleta a su casa.-
Cuando al fin llegó no saludó a nadie, solo se largó a su cuarto, se quitó el saco, puso su futón en el suelo y se acostó, dormiría y dormiría, tal vez así no despertaría nunca más, tener a Kazama tan cerca, a su lado y cuidarlo le hizo darse cuenta de cuánto lo ama, también de como su compañía se volvió necesaria en su vida diaria, sentía que si su Tooru se iba ya no habrían motivos para vivir.
Al día siguiente...
Kazama se despertó con un gran dolor de cabeza, se tapó evitando la luz solar que se colaba por la ventana, después de un rato quejándose del dolor se destapó un poco ya que no podía quedarse todo el día ahí, en la tarde se irían de la ciudad para alcanzar su vuelo a Australia. Se estiró y desvió su mirada hacia su buró viendo un vaso de agua y una pastilla, justo debajo había una nota de su madre pidiendo que se la tomara y descansara, obedeció y luego se volvió a recostar.
Estuvo unos minutos tranquilo tratando de quitarse esa jaqueca hasta que, de golpe, se vinieron todos los recuerdos de la noche anterior en pequeños fragmentos que de a poco se iban juntando entre sí, recordaba claramente cómo Shinnosuke le ayudo, lo cuidó y lo llevó a su casa, además la confesión que le hizo, se sentía tan avergonzado, sus mejillas enrojecieron, tapó su rostro no sabiendo que hacer ni como sentirse, Kazama admite que siente algo por él... pero hoy se iría a Australia, suspiró tratando de solucionar su problema.
Luego de tanto pensar de todas formas no llegó a nada, tendría que irse aunque no quisiera... pero en su interior quería que Shinnosuke supiera que correspondía sus sentimientos.
Decidido se puso lo primero que encontró y salió de su casa ignorando lo que le decía su madre, corrió y corrió lo más rápido que pudo hasta llegar a la casa de Shin, iba a tocar el timbre pero escuchó una voz en el patio trasero, se acercó y vio al peli-negro jugando con su viejo amigo Nevado.
- Nevado, la pata.- ordenó y este obedeció poniendo su pata sobre la mano de Shin, este lo felicitó y le dio un premio.- ¡Bien hecho!.- Kazama se acercó algo miedoso hasta que Shinnosuke notó su presencia.- Ah, Tooru.- dijo sorprendido de que estuviera ahí luego de la noche anterior, se levantó.-
- Hola Shin.- dijo algo cabizbajo.-
- ¿Pasó algo?.- preguntó y este asintió.-
- ¿Podemos hablar en un lugar más privado?.- preguntó.-
- Tooru~ ¿qué cosa estás planeando hacerme?~.- preguntó coqueto.-
- ¡Tómate en serio lo que te digo!.- le regañó.-
- Ay... pues mi madre y Himawari salieron de compras, me dejaron solito.- se quejó y abrió la ventana.- Pasa, no nos escucharán dentro.- le guiñó un ojo haciendo sonrojar a Kazama.-
Entraron ambos y se acomodaron frente a frente sentados en el suelo.
- Dime, ¿qué pasa? No esperé que vinieras... digo, te vas hoy...- dijo rascando su nuca.-
- Sí,yo...- miró a todos lados sintiéndose nervioso.- yo... quería decirte...- dijo captando la atención del peli-negro.-
- ¿Qué cosa?.- preguntó haciendo suspirar al chico, reunió valor y se acercó más a Shin abrazándolo.- ¿Q-...- no pudo decir nada ya que el oji-azul junto sus labios con los de él, besando desesperadamente su boca como si fuera la primera y última vez que lo haría, el moreno algo desorientado no dudó en corresponder, no entiende que sucede, hasta cree estar soñando.- Tooru...-
- ¡Me gustas, ¿está bien?!¡Eres un idiota pero me gustas tanto que no puedo controlarlo!.- alzó la voz confesando sus sentimientos.- Y sé que me debo ir... pero no quería irme sin que lo supieras...- dijo triste.-
- Oh, Tooru~.- pronunció su nombre tan feliz de saberse correspondido por su amor platónico.- No estoy soñando, ¿verdad?.-
- Claro que no, idiota.- dijo avergonzado.- Es tu culpa... no iba a decírtelo, pero recordé lo que dijiste ayer.- dijo haciendo sonrojar a Shin.-
- Ah... ¿entonces lo recuerdas?.- preguntó apenado, Kazama asintió.- No pensé que lo recordaras, pero te lo diré de nuevo, me gustas.- le sonrió mientras acariciaba su rostro.- Pero ¿qué haremos? Debes irte.- preguntó igual de triste que él.-
- No lo sé.- dijo aún aturdido de que todo pasara tan rápido, Shinnosuke de repente lo empujó y con cuidado lo dejó en el suelo.- ¡¿Q-Qué haces?!.- preguntó alterado.-
- Jumm, no se me ocurre nada para evitar que te vayas, así que quiero que te vayas con un buen recuerdo.- dijo relamiéndose los labios, besó a Kazama metiendo su lengua, se abrazaron y se quedaron así unos cuantos minutos, Shinnosuke no le daba tregua al oji-azul, apenas separaron sus labios, besó sus mejillas y su oreja.-
- ¡L-La oreja no!.- le regañó avergonzado.-
- Solo quería que te sintieras bien.- dijo con un puchero.-
- N-No quiero.- dijo nervioso.-
- Esta bien... para otra vez será.- se resignó.-
- ¿Otra ve...- Shin lo besó de nuevo cortando sus palabras, cerraron sus ojos y siguieron devorándose. Había pasado un par de horas entre besos y caricias, no querían separarse, pero tarde o temprano tendrían que hacerlo, se sentaron, Shinnosuke tomó su rostro y volvió a besarlo, ambos tenían los labios hinchados y las mejillas rojas, sus cuerpos se estremecían mientras compartían su amor de una forma tan inocente como intensa.
- Juro que...- lo besó de nuevo- iré a buscarte, Kazama...- le prometió entre besos, el oji-azul asintió, siguieron besándose hasta que notaron que se hacía tarde.-
- Me tengo que ir...- susurró con tristeza mientras lo abrazaba.-
- Lo sé... un último beso y te dejaré en tu casa.- susurró también, ambos juntaron sus labios de nuevo, prometiendo que se verían en un tiempo más.-
Luego de eso ambos salieron por la ventana del patio y caminaron tomados de las manos hasta la casa de Kazama, su madre ya había subido todo el equipaje al auto, ya se iban.
- Prométeme que nos volveremos a ver.- le dijo a Shinnosuke.-
- Sí, lo prometo, iré a buscarte cueste lo que cueste, Kazama.- le sonrió, aunque por dentro se sentía triste.- Tooru, cuídate y no te enfermes, ¿está bien?.- dijo y Kazama asintió a punto de llorar.-
- Sí, lo haré, tú también cuidate.- dijo limpiando sus ojos para evitar llorar. Shinnosuke se aseguró de que la madre de Kazama no los estuviera viendo y lo tomó de la barbilla besándolo.-
- Hasta pronto.-
- Hasta pronto.- dijo dándose un último abrazo y Kazama se subió al auto marchándose.-
Shinnosuke se quedó observando como el amor de su vida se alejaba de él, llorando sin poder detenerlo, su vista se empañaba mientras pensaba en cuando lo volvería a ver.
