Había una vez una ser llamado Krampus, una criatura monstruosa que castiga a los niños que se portaron mal a diferencia de Santa Clous, quien premia a los niños buenos en navidad. Este monstruo tiene un hijo quien será su sucesor, un chiquillo con apariencia de 10 años, colmillos y cuernos pequeños, cabello y ojos color negro, llamado Shinnosuke, este 6 de Diciembre sería su año de práctica para ser su sucesor.
Bajó a la tierra, más específicamente un pueblo alemán, con una lista de los niños mal portados, se supone que sería fácil encontrarlos solo leyendo sus nombres, pero Shinnosuke aún tenía un pésimo sentido de la orientación, entró a la primera casa que creyó sería de uno de los niños que se portaron mal, guardó la lista sacando su látigo, traía puesto un traje de cuero negro. Busco por toda la casa siendo cauteloso en no hacer ningún sonido, llegó a la habitación del niño y de un tirón le quitó las mantas de encima, dándose cuenta de que no estaba allí.
Suspiró pensando que el trabajo sería más difícil ahora, tal vez esté con sus padres. Mientras se dirigía al que creía era el cuarto de los padres, se fijó en la habitación donde está el arbolito, encontrando al dichoso crío ojeando las dedicatorias en los regalos de navidad, sonrió malévolo estirando su látigo, se acercó, pero hizo sonar el piso de madera alertando al chico.
- ¿Q-Quién eres?.- preguntó asustado pegándose al árbol.-
- ¿Qué quien soy?.- dijo acercándose más.- Ya deberías saberlo.-
- ¿K-Krampus?...- dijo asustado por los pequeños cuernos en la cabeza del chico, pero luego cayó en cuenta de algo importante.- ¡Espera, espera!¿Por qué estás en mi casa?.-
- ¿No es obvio?.- preguntó de vuelta estirando el látigo otra vez y sacando la lengua con un sonrisa.- Para castigarte.- dijo haciendo sonrojar al otro chico, este sacudió la cabeza intentando alejar esos pensamientos raros que pasaron por su mente.-
- O-Oye, yo no me he portado mal en todo el año, soy el hijo perfecto.- reclamó por el malentendido.-
- Todos dicen lo mismo para safarse.- dijo como si fuese un hecho.-
- ¡Pero estoy diciendo la verdad!¡Tienes una lista!¡Buscame y verás que no estoy! Me llamo Kazama Tooru.-
- Está bien, está bien.- dijo cediendo de mala gana, sacó la lista del bolsillo desplegándola ante el chico, quien quedó boquiabierto, fácilmente esa lista alcanzaba los 10 metros.- Pero avisó que tardaré mucho.- Kazama suspiró aceptando que tendría que esperar.-
Ambos se sentaron en el suelo mientras Shinnosuke leía uno por uno los nombres, fácilmente se quedó 4 horas ocupado en eso hasta que terminó la lista completa, sin rastro del nombre del oji-azul.
- Vaaaya, tenías razón.- dijo calmado para luego ponerse de pie.- Bueno, me tengo que ir, ni siquiera he empezado con mi trabajo, papá se enojará.- dijo de mala gana.-
- ¡Espera! ¿No me vas a compensar el que tuviera que esperar horas a que te dieras cuenta de tu propio error? Pensé que el Krampus sería más inteligente que esto.- le reclamó frunciendo el ceño.- Es injusto que le dieras un susto así a un niño de sólo 10 años que está solo en casa.-
- Umm... entiendo, entonces...- se acercó a él y tomándolo de su barbilla le plantó un beso que dejó paralizado a Kazama.- ¿Con esto es suficiente?.-
- E...E...- dijo boquiabierto.- ¡¿ESTÁS LOCO?!.- le gritó reaccionando al fin, sonrojado hasta las orejas.-
- Oye, no me grites, después de todo, es un honor ser besado por el Krampus, ¿no te parece?... Bueno, más bien su hijo.- explicó.-
- ¿Hijo?.-
- Sí, es mi primera práctica para ser su sucesor.- dijo orgulloso.- Pero, me perdí apenas empezar y llegué a tu casa.-
- Ahora eso explica porque tienes la apariencia de un niño de mi edad y que además seas tan estúpido.- dijo cruzado de brazos.-
- Oye, no me insultes que yo tengo el látigo.- dijo mostrando su arma blanca.- Aunque no te pegaría... digo, al menos que quisieras.- río con un toque coqueto que hizo sonrojar al otro.-
- ¡E-Eres un pervertido!.-
- Un poco, me llamaste mucho la atención, Tooru.- se acercó a él.-
- N-No te di permiso de llamarme por mi nombre.- dijo nervioso.-
- Pero, te gusto, ¿verdad? Se nota en tu mirada.- dijo acariciando su mejilla.-
- A-Algo así... ¡Pero no me mal entiendas! Es solo que esperaba que el Krampus fuera, ya sabes, un ser feo, horrible y despiadado que castiga a los niños y se los lleva al inframundo.- explicó sonrojado.-
- Entonces... ¿qué soy para ti?.- preguntó con curiosidad.-
- Ah... eh...- pronunció desviando su mirada hacia todos lados y tragó en seco, nervioso.- ... Un chico apuesto.- dijo y Shinnosuke sintió sus mejillas arder, rascó su rostro.-
- V-Vaya, no pensé que Tooru sería un chico tan lanzado... siento que me estoy enamorando.- dijo con una sonrisa traviesa en su rostro.-
- ¡N-No digas tonterías! Literalmente me conoces hace casi 5 horas.- lo regañó frunciendo el ceño.-
- ¿Ah no? Pero, es lo que siento...- dijo tomando su rostro otra vez y besándolo tiernamente, Kazama correspondió agarrando suavemente la ropa de Shin a la altura de su cintura.- No sé que hacer, me pierdo en el azul de tus ojos.- dijo con un toque dramático pero con sinceridad.- ¿Debería visitarte en otra ocasión?.-
- N-No seas tonto, no puedes hacer eso, eres el Krampus y solo puedes bajar una vez al año.- le regañó sin intenciones de separarse.- Además, ni siquiera sé tu nombre... si es que tienes uno.-
- Soy Shinnosuke...- se presentó y besó la frente de Kazama.- y prometo que nos volveremos a ver el próximo año.- sonrió.- ya me debo ir.- dijo y el oji-azul asintió algo triste.-
Ambos se despidieron y Shinnosuke se marchó a atormentar a los niños que se habían portado mal ese año, pero pensando en el pequeño humano que conoció en aquella casa, esperando poder verlo una próxima vez.
