Hoy para Shinnosuke será su primera navidad fuera de Japón, hace un año que se mudó a Canadá persiguiendo a su amado Tooru, al fin son una pareja formal y viven juntos, pero a veces echa de menos a su familia, hoy que es Nochebuena, en realidad no es un día que le importe tanto, en sus tradiciones japonesas este día no tiene tanta relevancia, pero, estando en un país donde se celebra tan cálidamente esta festividad en ambiente familiar, empieza a extrañar desesperadamente a su propia familia. Y eso Kazama lo sabe muy bien, él no tiene ese problema porque se mudó con sus padres apenas empezó la universidad, pero para Shinnosuke esto era distinto, se lanzó a la vida, compró ese boleto de avión y voló hacia Canadá sin pensarlo dos veces, completamente solo. A veces sentía culpa de que hizo esa locura sólo por él, y que ahora se sienta mal por no poder ver a la gente que ama, le cala por dentro.
- Shinnosuke.- le llamó mientras el peli-negro se encontraba sentado en el sofá del comedor, mirando hacia la ventana con su codo apoyado en el marco de la misma y su cabeza sobre la mano.-
- Dime.- le respondió algo distraído.-
- Ya casi es media noche, ¿y si abrimos los regalos?.- le preguntó.-
- ¿Ah?.- dijo desviando su mirada hacia Kazama.- Pensé que ya habíamos acordado que la cena que tuvimos hoy sería nuestro regalo.- dijo confundido, el oji-azul asintió.-
- Lo sé, pero quería regalarte algo más.- dijo decidido y con sus mejillas rojas.-
- Woo.- exclamó sorprendido pero suspiró.- pero yo no tengo nada para ti.- dijo triste.-
- ¡No importa, hombre!.- le sonrió.-
- ¿De verdad?.-
- Claro.- Shinnosuke volvió a suspirar, pero esta vez aliviado.-
- Que bueno... ya pensaba que la había cagado.- dijo haciendo reír a su pareja.- Eres tan bello cuando sonríes, Tooru.- le dijo cohibiendo al chico.-
- ¡Que cosas dices!.- dijo nervioso, Shinnosuke le sonrió, se inclinó hacia él para besarlo un momento y luego separarse.-
- ¡Ya quiero ver los regalos!.- dijo sin poder ocultar su emoción.-
- Está bien.- dijo y trajo ambos regalos dejándolos encima del sofá, Shinnosuke emocionado empezó a desenvolver uno de ellos revelando una figurita limitada de Ultrahéroe, sus ojos brillaron exageradamente mirando el objeto.-
- K-Kazama, ¿cómo lo conseguiste?.- preguntó impactado.-
- Se lo encargué a Bo.- dijo con una sonrisa.- Sabía que lo querías, pero es difícil conseguirlo fuera de Japón, así que le pedí a Bo que me lo mandara.-
- ¡Eres un ángel, Tooru!.- exclamó haciendo sonrojar a su pareja.-
- Ya...- susurró, Shinnosuke con una sonrisa abrió el otro regalo, que era más grande, específicamente una caja, Kazama con un cuchillo le ayudó a abrirla y Shinnosuke casi se muere del entusiasmo al ver el contenido... muchísimas cajas de chocobi.-
- Kazama... no puedo creerlo.- dijo a punto de llorar, el oji-azul sonrió y abrazó a su novio, el otro correspondió su abrazo y se besaron.- Es más de lo que pude haber pedido, gracias amor mío.- le agradeció mirándolo a los ojos.-
- Si esto te hace feliz, lo haría mil veces más... lo sabes.- susurró apenado, Shinnosuke lo besó otra vez.-
- Gracias... me las comeré todas y cuidaré mucho a Ultrahéroe.- prometió.-
- Lo sé.-
- Eres el mejor, Tooru.- dijo con las mejillas rojas.-
- Tonto.- dijo acariciando su cabello, rozaron sus labios una vez más y se abrazaron fuerte, disfrutando la compañía del otro, sabiendo que ellos dos contra el mundo sería suficiente, no necesitan a nadie más, aún extrañando a familia o amigos, ambos se harán compañía hasta el final de sus días, sobretodo en fechas donde se echa de menos el calor familiar como en navidad. Siempre estarán juntos.-
