Hola, soy el narrador.
De seguro ahora tienes muchas preguntas en la cabeza con respecto a los personajes que vimos en el capítulo pasado. ¿Quienes son? ¿Qué hacen allí? ¿Qué es esto de vainas con gente en animación suspendida?
Para responder a esas preguntas, mejor empecemos desde el principio… para eso retrocedamos casi un año en el tiempo para ver lo que pasaba con Dante y los sucesos que lo motivaron a iniciar tan largo viaje.
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—Defold detectado. Multiples contacto emergiendo desde el espacio subdimensional en los sectores catorce al veintitrés.
El radar holográfico sufrió una violenta sacudida mientras el sistema recalibraba la proyección haciendo un gigantesco zoom hacia atrás para mostrar el enorme frente de refuerzos enemigos que acababa de aparecer frente a ellos.
—Eso es… —dijo uno de los operarios de radar girando la cabeza hacia su Superior.
En el centro del puente de mando un joven observaba en silencio los datos que habían aparecido en el radar. A decir verdad todos eran muy jóvenes en aquella enorme nave capital que avanzaba lentamente a la cabeza de una flota de interdicción y varias naves de transporte. Aquella improvisada flota de rescate se encontraba cruzando por entre los millones de fragmentos de rocas y minerales que conformaban los anillos interiores del planeta rocoso desde donde habían tenido que evacuar de emergencia a todos los colonos de un pequeño asentamiento minero.
—Comandante.
Quien estaba al mando de aquella nave se volvió hacia uno de los oficiales, otro joven de la misma edad quien sentado en un puesto de operador trabajaba con tres pantallas simultáneamente llenas de datos y gráficos. —Es una flota Zentradi, con seguridad la misma que inteligencia nos advirtió que rondaba la zona de búsqueda.
En ese mismo instante una de las jóvenes a cargo del radar confirmó la corazonada del joven oficial. —Contactos identificados; flota Zentradi de afiliación desconocida.
El Comandante y Capitán de la nave sonrió. —Parece que su información era correcta después de todo.
El oficial no respondió, absorto en los datos que fluian en las pantallas frente a sus brillantes ojos negros.
La flota se detuvo de inmediato y todas las luces externas se extinguieron en cuanto las naves se declararon en estado de combate. En menos de un minuto las siluetas oscuras se confundian con los enormes trozos de hielo y roca que formaban aquellos anillos alrededor del desierto planeta.
—¿Con qué números estamos tratando aquí? —preguntó el joven Comandante dirigiéndose hacia los operadores del radar.
—El análisis preliminar señala aproximadamente unos tres mil a tres mil quinientos contactos. —exclamó una de las jóvenes. —Composición irregular, no se detecta una formación coherente.
—Así que estamos ante un resto, un rejunte de naves Zentradi vagando por el espacio en busca de problemas… ¿El remanente de alguna antigua flota decimada…?
A medida que nuevos datos llegaban, la información del radar se tornó más precisa. Los recién llegados formaban una especie de nube y avanzaban sin ninguna clase de orden o formación coherente, como si un enorme enjambre de langostas se tratase.
—Vienen hacia aquí. —afirmó el joven acariciando su barbilla. —Estas rocas y polvo espacial nos mantienen ocultos de sus sensores de largo alcance, pero cuando estén lo suficientemente cerca nos verán irremediablemente… ¿Cuanto tiempo..?
—Dos horas aproximadamente si mantienen esa velocidad y rumbo. —informó la operadora de radar mientras el puente de mando se sumía en un silencio sepulcral.
—Comandante… el Capitán Homs solicita hablar con usted. —informó una de las oficiales encargada de las comunicaciones rompiendo el silencio.
—En pantalla.
El rostro de otro joven capitán apareció justo frente al puente de mando. —Comandante Hughs.—exclamó haciendo un saludo militar. —¿Cuales son sus órdenes?
El Comandante Sebastian Hughs se cruzó de brazos mientras esbozaba una sonrisa. —Estaba a punto de discutir nuestras opciones con nuestro oficial estratega… pero creo que no será necesario… solo veo una opción posible.
El Capitán Homs asintió desde la pantalla. —Son demasiados… aún para todo el poder combinado de nuestros dos portanaves capitales Battleclass.
—Espero que no esté sugiriendo una retirada. —respondió Hughs mirando seriamente a la pantalla.
El nerviosismo del joven del otro lado de la ventana de comunicación era evidente. —Solo estoy diciendo que estamos en seria desventaja numérica, señor. —dijo tragando saliva.
—Hay una sola forma de salir de esta trampa mortal y es yendo al encuentro de esos salvajes. —afirmó el Comandante señalando hacia la difusa nube verdosa en el radar. —¿Verdad, Dante?
El oficial de estrategia levantó la vista de una de las pantallas. —Afirmativo Comandante: no podemos ejecutar un FOLD dentro de los anillos que rodean el planeta, tenemos que salir primero de de la zona de escombros o no tendremos la suficiente energía para consolidar la burbuja para toda la flota.
Los ojos del Capitán Homs miraron rápidamente los mismos datos que en esos momentos eran compartidos entre las dos enormes naves. —Si salimos de los anillos para iniciar la maniobra de salto FOLD…
—Caerán sobre nosotros de inmediato. —afirmó Hughs. —Y si no me equivoco, no nos dan los tiempos para ejecutar una maniobra como esa.
Dante se puso de pie. —En efecto… iniciar un procedimiento FOLD para toda la flota demandaria aproximadamente una hora y diez minutos solo para energizar la burbuja WARP, durante los cuales estaríamos completamente vulnerables al ataque enemigo.
Se había hecho un silencio total en el puente de mando. Los oficiales en cada uno de los puestos de control se miraron entre sí y luego miraron a su capitán.
Hughs se acomodó la gorra y cruzándose de brazos se volteó hacia cada uno de los miembros de la tripulación. —¿Alguien tiene alguna idea?
Una joven que en esos momentos estaba a los mandos del timón de la enorme nave levantó la mano pidiendo permiso para hablar. —¿No podríamos intentar algún tipo de Shock Cultural? —preguntó.
El Comandante Hughs se cruzó de brazos. —Interesante. —dijo. —¿Sabe usted cantar? —preguntó inquisitivo.
—¿Yo..? No… no señor. —respondió nerviosa la joven. —Pero… podríamos transmitir un video o alguna canción por los canales…
—Veamos que opina la oficial de comunicaciones. —respondió el joven volteandose hacia la oficial, quien de inmediato sacudió la cabeza. —Necesitamos desencriptar primero el canal de comunicaciones de esa flota hostil antes de poder transmitir algo.
—¿No tenemos una base de datos con todas las frecuencias Zentradi? —preguntó Homs desde la pantalla.
—Si es una flota desconocida, sus códigos no están en nuestra base de datos. —respondió la joven. —He comenzado a desencriptar sus transmisiones pero le llevará tiempo a la computadora resolver los algoritmos de…
—Dejame adivinar… más de dos horas con seguridad. —la interrumpió Hughs suspirando.
—Once horas. —respondió la joven bajando la vista.
—Adiós a nuestro plan de transmitir el último álbum de las Walküres a nuestros enemigos. —dijo Hughs sacudiendo la cabeza. —Así que todo depende ahora de nuestro oficial experto en táctica y estrategia. —agregó volteandose hacia el muchacho llamado Dante. —¿Cual es la estrategia más adecuada para este escenario? —preguntó.
El joven volvió a tomar asiento y tras acomodar las pantallas señaló los anillos que rodeaban el planeta. —Nuestra única ventaja es el reducido tamaño de la flota… si esparcimos todas nuestras naves entre los asteroides y material de los anillos y mantenemos un completo silencio de radio… si, entonces es posible que pasemos desapercibidos a sus radares de rastreo y vigilancia, podríamos tener hasta un treinta y dos por ciento de probabilidades de escondernos de ellos.
El Capitán miró con desagrado el rostro del joven. —¿Solo treinta y dos por ciento? ¿Eso es lo mejor que un estratega con sus estudios puede darme?
Dante se encogió de hombros. —El subterfugio es una táctica válida.—se defendió. —Además un treinta y dos por ciento de probabilidades es mucho mejor que un cero punto cero cero cero cero cero tres por ciento de probabilidad de éxito en el caso de un ataque frontal— dijo el joven contando cada cero con un dedo de la mano para acentuar aún más su punto.
—Nadie mencionó un ataque frontal. —respondió el Capitán caminando hacia una de las consolas. —Situaciones como estas requieren medidas firmes y contundentes, especialmente si queremos salir con vida de este pedrerio. —dijo haciendo que un diagrama del planeta y sus anillos circundantes apareciera proyectado en tres dimensiones en el centro del puente de mando.
La flota apareció resaltada en azul en uno de los anillos exteriores y el hombre usó sus dedos para seleccionar un grupo de naves que en ese momento se encontraba ocupando el centro de formación. —La clave señores, son estas naves de aquí. —dijo.
—¿Los refugiados? —preguntó extrañado el Capitán de la otra nave. —¿Qué sucede con ellos?
Los veinte transportes clase Mercury quedaron resaltados y se desplegaron en forma ortográfica en una ventana independiente. —Su masa nos impide generar la burbuja WARP de forma rápida, por lo que la evasión por medio de un salto FOLD de emergencia es imposible.
El Capitán Homs asintió. —Sus reactores de clase civil solo pueden generar energía a una fracción de la velocidad que los nuestros. —comentó mirando el gráfico.
—Lastre. —respondió Hughs. —Así que como verán la solución es muy sencilla.
Dante se puso de pie de golpe y el brusco movimiento hizo que su Pad callera al piso, atrayendo todas las miradas sobre sí. —¡Comandante! —grito abriendo grande los ojos. —No… no se atrevería.
—Ellos ya están muertos de todas formas. —dijo mirando con seriedad al joven estratega. —Todos estamos muertos incluso si nos ocultamos como conejos entre esas rocas… ¿o acaso no lo confirmó usted con su "análisis"?
Dante apretó el puño. —Nuestra misión… nuestra misión es rescatar a esa gente. —dijo mirando directamente a los ojos de su Capitán.
—Carnada. —dijo Homs bajando la vista. —Comandante, quiero dejar bien en claro que me opongo completamente a semejante…
—Se opone… ¡Claro que se opone! —alzó la voz el Comandante dirigiéndose hacia su camarada. —Esta perfecto que su consciencia se oponga… ¡Pero eso no quitará que al finalizar el dia todos estaremos muertos!
El hombre de la pantalla no supo que contestar a ello y desvió la mirada en silencio.
—Aun… aún así. —balbuceó al cabo de unos segundos. —Lo que propone es…
—Inmoral. —dijo Dante quien permanecía aún de pie al lado de su puesto sin quitar la vista del hombre que tenía delante. —Comandante… vuelvo a repetirle que nuestra misión es rescatar a esa gente, no puede utilizarlos como carnada.
El Comandante Hughs lo señaló con el dedo índice extendido. —La misión ha fracasado.—dijo elevando la voz.—Lo que tenemos que hacer ahora es reagruparnos con la flota principal para juntos arrasar a esos Zentradi de la faz de la galaxia. ¿No lo comprende?
—Lo único que comprendo es que deberíamos hacer algo por esa gente… lo que sea, pero no a costa de sus vidas. —respondió Dante.
Hughs sonrió y sacudió la cabeza. —Es por eso que yo soy el Comandante y tu un simple oficial de inteligencia. —dijo suspirando. —No estás capacitado para tomar una decisión como esta y lo comprendo. —de inmediato su mirada se tornó fría como el hielo y la voz se endureció. —Pero no toleraré que cuestionen mis órdenes. Saldremos de este sistema sea como sea y nos reuniremos con la flota principal. Esas son mis órdenes ¿Comprendido?
Dante permaneció en silencio con los puños apretados frente al Comandante. Sentía su pistola automática al costado de uniforme pegada a su cuerpo… ¿Pero era esa la respuesta? Tal vez otra persona podría haber tomado aquella decisión, pero no él.
Esa no era una batalla que pudiera ganar.
—Comprendido…. señor. —dijo Dante bajando la cabeza.
—Bien, era hora que mostraran algo de profesionalismo. —afirmó Hughs. —Tenemos que lograr que vayan todos tras esas naves de diversión y necesito que me des la mejor forma de hacerlo.
El joven se sentó derrotado. No tenía otra opción más que seguir las órdenes de su superior… ¿O tal vez no?
El ambiente en el puente de mando se había enfriado considerablemente. Todos los oficiales permanecian en sus puestos pero Dante podía ver como de vez en cuando lanzaban miradas penetrantes al Comandante. Nadie aprobaba aquello, era evidente ¿Acaso alguien podría hacer algo?
—Dante.
El joven se sobresaltó. —¿Si Señor? —preguntó al advertir al hombre parado a su lado.
—Concentrate… tenemos que trabajar juntos en esto. ¿Cómo hacemos para que esos Zentradis sigan a las naves de transporte y se traguen el anzuelo?
El oficial de inteligencia apretó los puños y aquello no pasó desapercibido al Comandante. —Hay… hay varias formas de aumentar las probabilidades de un subterfugio exitoso. —dijo desplegando una nueva pantalla.
—¿Y cuales son?
Dante trató de alejar sus sentimientos y se concentró en sus estudios. —Debemos pensar como nuestros oponentes y ya que nuestros oponentes son Zentradis sin exposición a la cultura, sus tácticas son extremadamente bien conocidas. Solo responderán de una forma predeterminada ante una situación y si creamos un escenario acorde a nuestros planes, las chances de que lo sigan al pie de la letra son definitivamente posibles.
—Bien. —respondió Hughs. —¿Qué escenario tienes en mente?
—Primero es camuflar el tipo de nave a sus radares, el campo de asteroides hará una buena parte de ese trabajo gratis por nosotros, pero podemos hacer algo más para aumentar el engaño.
Usando ambas manos introdujo una serie de instrucciones en el teclado holográfico y varios diagramas con las veinte naves civiles aparecieron frente a ellos.
—Dispondremos a la flota en una típica configuración de ataque… por ejemplo de punta de flecha. —dijo mientras las pequeñas formas geométricas que representaban los transportes se posicionaban en una formación cerrada. —Este tipo de formación de ataque no dejará dudas sobre sus intenciones.
—¿Qué hay de su ruta? —preguntó el Comandante.
Dante volvió a desplegar el mapa de los anillos y sobrepuso la posición de su propia flota con la de los contactos hostiles. —Haremos que intenten cortar un vector por aquí. —dijo trazando una recta con su dedo índice.
Hughs frunció el ceño. —¿Quieres que parezca que están escapando? —preguntó.
—Con esos números no podríamos pretender otra cosa. —dijo Dante encogiéndose de hombros. —Necesitamos que los Zentradi cambien de rumbo y la única forma es que inicien la persecución en aquella dirección.
—¿Y qué hay de nosotros?
—Nuestras naves pueden moverse en modo silencioso usando solo la repulsión gravitacional de la fuerza de marea del cinturón de asteroides que rodea el planeta… es lento sí, pero en cuanto la distancia a la flota enemiga sea la adecuada podremos entrar en FOLD sin que puedan alcanzarlos.
—¿Por qué no entrar en FOLD desde aquí mismo? —preguntó el Comandante rascándose la barbilla. —¿Por qué arriesgarnos a movernos?
—Mire alrededor. —dijo Dante señalando los enormes ventanales. —Estamos en un cinturón de asteroides de hierro y otros elementos metalicos… toda esa masa extra hará que nuestra burbuja WARP tarde entre cuatro y cinco veces más tiempo en formarse… si vamos hacia los anillos externos formados por hielo y polvo no tendremos ese problema.
—Comprendo. —respondió el Comandante cruzándose de brazos.
Dante trazó la ruta que seguirán los civiles y la flota de la NUNS utilizando verde para los transportes y azul para las militares, los Zentradi eran una enorme cinta roja que se acercaba directamente a ellos desde la parte superior de la pantalla.
—Esa ruta nos llevará a un curso paralelo al cuerpo principal de su formación. —dijo el Capitán Homs, quien había estado observando la planificación en silencio. —Si nos descubren estaremos en una posición de desventaja completa justo frente al grueso de sus fuerzas.
Dante movió el plano de inclinación del diagrama y señaló la concentración enemiga. —Si. —dijo marcando una sección de la misma. —Pero mire… en caso de que algo salga mal, podremos cortar en dos sus fuerzas atacando justo por el medio… nuestros dos cañones de energía pueden destruir perfectamente todo lo que esté frente a nosotros.
—Cómo cortar una serpiente en dos. —dijo Hughs sonriendo.
Homs sacudió la cabeza. —Esta clase de serpiente no morirá solo con ser cortada en dos… esas dos partes se volverán dos serpientes individuales y nos rodearan por ambos flancos, será una carnicería.
—Y aun así… es la única chance que tenemos. —dijo Dante rascándose la cabeza. —Si tuviéramos más tiempo podríamos correr unas simulaciones pero…
—No hay tiempo. —lo apremió Hughs. —Estoy de acuerdo con el plan. ¿Alguien tiene algo que agregar o criticar?
Nadie dijo nada, todos estaban con los rostros sombríos ante la atrocidad que estaban a punto de cometer.
—Hay un problema. —dijo Homs carraspeando.
—¿Qué sucede?
—Los capitanes de las naves de transporte… no van a ofrecerse como sacrificio a su… "táctica". —respondió el Capitán del otro portanaves. —Eso es seguro.
—Tendremos que operar las naves remotamente usando el protocolo de mando de la flota. —aseguró Hughs. —Utilizaremos un bloqueo de seguridad y no podrán tomar el control ni aunque sospechen algo.
La mirada que lanzó el Capitán Homs desde la pantalla dejaba en claro lo que pensaba de aquello. —Cuando comprendan lo que está sucediendo…
—Ya será demasiado tarde para que hagan algo… bien, eso está resuelto. —dijo el Comandante cruzándose de brazos.
Mientras tanto Dante había terminado de trazar en la interfaz de su terminal de datos las maniobras junto con las velocidades y vectores que cada una de las naves civiles debía seguir al pie de la letra para engañar a los Zentradi. Era una coreografía complicada y aparentemente caótica, pero aquellas líneas y figuras geométricas cobraban sentido en la cabeza del joven.
—Las maniobras están cargadas en el plan maestro. —informó Dante dirigiéndose hacia Hughs. —Estamos listos para comenzar.
El Comandante se acercó hacia el puesto del joven y extendió la mano con la palma hacia arriba. —¿Quieres hacer los honores, entonces?
—¿Eh?
Hughs se rascó la cabeza debajo de la gorra de Comandante. —La flota está en modo automático. —dijo señalando el puesto del timonel. —Eres tú el que va a mover todas las naves, debes hacerlo desde allí.
Quien operaba el timón de la enorme Battle Class era la misma joven que había sugerido la idea del Shock Cultural unos momentos antes. De inmediato cruzó su mirada con la de Dante y comprendió por lo que estaba pasando aquel joven en ese apremiante momento. Sin decir una palabra se apartó de su puesto y dejó que el oficial estratega se sentara frente a los controles, mas no fué muy lejos y en cambio quedó de pié justo detrás de la silla que antes había ocupado.
—Lo siento. —dijo Dante girando la cabeza para mirar a la joven. —No… no se si realmente pueda volar una de estas cosas.
—Solo procura no estrellarla contra ningún asteroide. —respondió la joven con una sonrisa. —Cada abolladura o raspón son puntos restados a mi historial de campaña.
Dante devolvió la sonrisa a la timonel y ocupó el lugar frente a los grandes controles. De pronto sintió el tremendo poder que tenía entre sus manos; no solo estaba a los mandos de una de las naves más poderosas y formidables de toda la NUNS, lo estaba en realidad de dos de ellas; La Battle 35, donde estaban ellos en ese momento y la Battle 36, naves hermanas recién entradas en servicio activo tras una largo viaje desde los astilleros orbitales de la luna terrestre.
Toda la flota estaba ahora en modo esclavo pendiente de las órdenes de navegación que había introducido en la computadora.
El Comandante había vuelto su atención hacia los escuadrones de Valkyries en caso que la huida fracasara y debieran entablar un combate directo con la flota enemiga. De pronto Dante se encontraba siendo ignorado por casi todos mientras miraba con el ánimo desolado la pantalla donde la muerte de tantos civiles estaba siendo programada en la computadora.
—Lástima que esa idea no fuera posible de implementar. —dijo la joven suspirando tras el asiento de Dante.
—¿Eh?
—Lo del Shock Cultural. —explicó la joven. —En las series y películas siempre es tan efectivo.
—Ah… eso… bueno, en realidad si es algo muy difícil… lo que sucedió durante la Primera Guerra Espacial fué prácticamente un milagro.
Ella lo miró con curiosidad. —¿Un milagro?
El joven se quitó la gorra de oficial y la dejó sobre uno de los brazos de la silla. —Los Zentradi que no han estado en contacto con la cultura no son verdaderamente susceptibles a la música pop. —afirmó cruzándose de brazos. —Si pudiéramos transmitir música a esa flota. —dijo señalando los puntos rojos del radar. —Solo causariamos un poco de confusión en sus canales de radio, pero la mayoría de ellos trataría la canción como un simple ruido.
Los ojos de la timonel se abrieron como platos. —Pero… ¿Entonces Minmay…?
—Como decía, se necesita algo más que música… en el caso de Minmay… bueno, ella es una leyenda y todo eso que se habla sobre la Sound Energy tiene una base científica sólida.
—Comprendo. —dijo la joven bajando la vista. —Realmente no es solo la música, se necesita también de alguien con la habilidad necesaria.
—Eso… y un poco de ayuda de la líbido.
Ahora la mirada de la joven se había vuelto de verdadera confusión. —¿Líbido? ¿A qué te refieres?
Dante se encogió de hombros y pareció querer hundirse en la silla mientras su rostro se enrojecia. —Bueno.. es algo más una teoría que un hecho histórico pero… ¿Nunca haz oído del incidente Lolicón?
—El incidente… lolicón. —repitió la joven incrédula. —No… yo nunca había escuchado algo como eso… ¿Es una broma? No creo que sea el momento...
El joven oficial sacudió la cabeza. —Te juro que no, es algo que se toma bastante en serio entre los que estudiamos historia y tácticas militares.
—Un incidente… con Lolicones. —repitió la joven. —Explicate.
—No te guies por el nombre… pero se trató de un incidente con los tres Zentradi que se convirtieron en los primeros en ser expuestos a la cultura humana… y por alguna extraña casualidad sus nombres eran Warera, Rory y Konda… y eso suena mucho como…
—Somos Lolicones. —respondió la timonel sonriendo. —Comprendo. (1)
Dante se relajó al ver que la chica había entendido. —Al parecer estos tres Zentradi estuvieron expuesto a imágenes… "inapropiadas" generadas por las transmisiones civiles de los refugiados a bordo de la Macross. Esa exposición activó de alguna forma la líbido dormida (o mejor dicho reprimida) que los Zentradi poseen, lo que más tarde contribuiría a que el "Shock Cultural" surtiera el poderoso efecto que finalmente causó.
La joven miró al Comandante mientras discutía con uno de los oficiales. —No creo que sea muy difícil encontrar pornografia a bordo de esta nave. —dijo pensativa. —¿Pero como se la enviamos a los Zentradi?
El joven oficial volvió a encogerse de hombros. —Con proyectores holográficos de esos que usan las Walküre para sus LIVE en el espacio podríamos pero… dudo que esa clase de equipo sea algo estándar en esta clase de naves.
La joven suspiró. —Lo que significa que ese hijo de puta de Hughs va a salirse con la suya y sacrificará a los civiles con tal de salvar su maldito pellejo.
—Shhh… va a escucharte. —dijo Dante haciendo un gesto con la mano. —No hay otra forma me temo. —reconoció mirando pensativo la pantalla donde la computadora había culminado de transmitir todas las instrucciones a cada una de las naves que formaban la flota.
¿O tal vez había otra opción?
Hughs despidió al oficial y se volvió hacia Dante. —¿Como va eso?
—Estamos listos. —respondió el joven levantando la vista de la pantalla. —La misión puede comenzar en cuanto de la orden.
—Inicien la operación. —ordenó el Comandante.
Las luces del puente de mando se tornaron rojas como la sangre. Las compuertas de refuerzo se levantaron y todo el personal que no estaba ya sentado en una silla se abrochó los cinturones de seguridad que eran obligatorios durante el combate. El Comandante se sentó en su sillón en el centro del puente y observó en silencio la operación.
Las naves civiles se pusieron en movimiento de inmediato. En el radar dimensional los veinte pequeños puntitos azules comenzaron lentamente a asumir una formación parecida a una punta de flecha mientras cambiaban su curso y aceleraban alejándose de la flota militar.
—Hay una reacción en la flota enemiga. —informó la operadora de radar.
En efecto, la nube de puntos rojos sufrió una especie de sacudida y comenzó lentamente a virar en dirección de intercepción de las naves civiles.
—¿Han mordido el anzuelo? —preguntó Hughs rascándose la barbilla.
Una serie de vectores aparecieron en el radar mostrando el movimiento predictivo de los contactos. —Punto de intersección estimado en T menos veinte minutos. —comunicó uno de los oficiales.
—Inicien Repulsión gravitatoria. —ordenó el Comandante. —Mantengan total silencio de radio.
Los motores gravitacionales de las naves que conformaban la flota entraron en modo de repulsión, lo que significaba que contrarrestaban el empuje gravitacional del planeta y creaban un vector de movimiento utilizando aquella fuerza de marea. Lenta y silenciosamente comenzaron a avanzar entre las grandes rocas metálicas en dirección contraria a los desprevenidos civiles.
—Ya deben haberse dado cuenta de lo que está sucediendo. —dijo Dante mirando la pantalla. —En estos momentos los capitanes de esos cargueros han comprendido que los abandonamos y que sus vidas tienen ahora el mismo valor que el de la carnada fresca.
—Así es la guerra. —respondió Hughs. —Pero no te preocupes: los vengaremos, te doy mi palabra.
—Lindo consuelo. —murmuró la timonel apartando la mirada con asco del rostro sonriente del Comandante.
Las luces exteriores de todas las naves estaban apagadas pero el enorme cristal que se extendía por todo el frente del puente del mando aumentaba significativamente la poca luz que llegaba a ellos, por lo que los asteroides y el resto de la flota era perfectamente visible para toda la tripulación que aguantaba la respiración en ese momento.
—La flota Zentradi está a diez minutos de interceptar a los transportes. —anunció el oficial.
—No estamos lo suficientemente lejos. —gruñó Hughs viendo el radar. —¿Podemos hacer que se alejen más rápido?
Dante movió sus manos sobre el teclado. —iniciaré el procedimiento de energización de las burbujas WARP de los transportes… es inútil, pero al menos hará que los Zentradi se sientan más apremiados para interceptarlos.
Los resplandores de las burbujas de los veinte transportes brillaron a lo lejos entre las miles de rocas que se interponian entre ellos.
La enorme sombra de la Battle 36 apareció cubriendo casi la mitad del panorama que se veía por el cristal. Los oficiales se miraron entre ellos preocupados.
—¿No estamos demasiado cerca? —preguntó Hughs mirando a Dante.
—La flota se mueve simulando patrones de rotación diferentes para imitar el comportamiento de las rocas que nos rodean. —respondió el joven. —No chocaremos, pero si introduzco alguna corrección de rumbo podríamos aparecer en sus radares.
—Continua entonces. —ordenó el hombre algo más aliviado.
El silencio había vuelto a formarse en el puente del mando mientras los minutos pasaban con lentitud mientras una veintena de pares de ojos seguían con impotencia el movimiento de aquellas pocas naves a punto de ser aniquiladas por aquellos monstruos sedientos de sangre.
—Los transportes han abandonado el cinturón de asteroides. —dijo la operadora de radar.
—Estarán al alcance de las armas enemigas en cinco minutos. —agregó otro de los oficiales… —No lo lograrán. —agregó sacudiendo la cabeza resignado ante la tragedia que estaban a punto de presenciar..
—Pero nosotros sí. —afirmó el Comandante seguro de sí mismo.
—Yo no estaría tan seguro de eso. —respondió Dante pulsando una tecla. Su tono de voz era extraño.
Sonreía.
En ese momento comenzaron a pasar muchas cosas.
Las luces de toda la flota se encendieron por completo y de improviso, las dos enormes naves clase Battle iniciaron el proceso de transformación.
El rostro de Hughs se puso blanco por completo.
—¿Que…? ¿Que está sucediendo? —dijo poniéndose de pie.
La Battle 35 y la Battle 36 se transformaron en modo de Ataque mientras la flota hostil se detenía por completo justo frente a ellos. De inmediato el radar holográfico brilló como un sol rojo debido a todas las emisiones de radar que apuntaron hacia los enormes robots que se erguía imponente por sobre el disco de rocas que rodeaba al planeta. Casi de inmediato la Battle 35, donde el Comandante y el resto de los oficiales aún estaban boquiabiertos por lo sucedido, comenzó a darle la espalda a su compañera mientras el enorme cañón de energía dimensional flotaba abandonado a un lado del enorme brazo que debería sostenerlo.
El rostro desencajado de Homs apareció en una pantalla enorme frente a Hughs mientras este abría la boca sin poder articular una palabra.
—¡Comandante! —gritó el otro capitán. —¿Qué rayos está sucediendo? ¿Es esto parte del plan? ¡Responda!
Pero Hughs ignoró al hombre de la pantalla y en cambio se dió vuelta furioso hacia el puesto del timonel. —¡Oficial Dante! —gritó con la boca desencajada por la rabia. —¿Que demonios significa esto?
Dante levantó un mano y lo señaló con el dedo. —Será mejor que se sujete de algo, Comandante. —dijo moviendo el dedo de un lado a otro. —Las cosas se van a sacudir un poco de un momento a otro.
—¿Pero que mierda…?
La sacudida fue terrible. Hughs cayó de espaldas debido al tremendo impacto que la Battle 36 produjo al colisionar de frente con la nave donde estaban ellos. El caos y confusión eran terribles y los gritos de toda la tripulación ahogaron todos los demás sonidos.
—¡Comandante Hughs! —gritaba Homs desde la pantalla. —¿Qué está pasando? ¡Devuelva el control de mi nave de inmediato! ¿Que clase de maniobra es esta? ¿Porque nuestras dos naves están…? ¡OH POR TODOS LOS SANTOS!
—It's Show Time. —exclamó Dante por sobre el griterío mientras activaba una pantalla holográfica para que todos pudieran ver lo que estaba sucediendo desde una perspectiva más general.
Frente a todos los presentes apareció una escena surreal.
La Battle 36 estaba violando a la Battle 35.
Los enormes robots no eran demasiado articulados, pero la posición y el movimiento eran inconfundibles. Los enormes brazos de la Battle 36 rodeaban el cuerpo de la nave nodriza y regularmente empujaba su casco con poderosos estampidos de sus enormes impulsores principales.
Cada poderosa embestida de la Battle 36 hacía que el puente de mando se sacudiese como en un terremoto. Hughs yacía tirado boca arriba en el suelo con los ojos abiertos como platos contemplando la escena en la pantalla.
—¿Que…? ¿Que les haz hecho a mi flota..? —alcanzó a balbucear con la boca abierta. —¿¡QUE LE HAZ HECHO A MI FLOTA!?
La operadora de radar bajó la vista un momento hacia su pantalla y quedó aún más sorprendida. —¡Señor! —gritó. —Los… ¡Los Zentradi están paralizados!
—¿Que?
—Sus naves… sus naves se han detenido por completo… ¡Están en shock!
Dante se volvió hacia la joven timonel y le guiño un ojo. —Espero no haberme excedido. —dijo.
En ese preciso momento la flota de cargueros culminó de consolidar la enorme burbuja WARP y con un enorme estallido multicolor iniciaron el FOLD. La onda de luz de un millón de arcoiris hizo que la escena de los dos enormes robots copulando por sobre el cinturón de asteroides fuera aún más irreal, si es que acaso aquello fuera posible.
Hughs se puso de pie y avanzó a paso vivo hacia el puesto del timonel mientras sacaba su arma. Tenía la mirada de un loco y los ojos inyectados de sangre. Dante se puso de pié sin dejar de sonreír e hizo el saludo militar. —Misión cumplida Comandante; los civiles están a salvo. —exclamó cuando el hombre se puso delante de él.
El Comandante apuntó a la cabeza del joven y apretó el gatillo. Mientras Dante caía al suelo en medio de una explosión de sangre, los Zentradi abrieron fuego simultáneamente con todas sus armas de energía.
(1)Los personajes hablan en Japonés.
