«Simulación Finalizada» «Simulación Finalizada»

Los enormes ventanales comenzaron a elevarse y el sol primaveral inundó el oscuro recinto donde los cadetes debieron cubrirse los ojos con las manos luego de haber estado tanto tiempo en aquel ejercicio intensivo.

Lo primero que Dante vió al abrir los ojos fue al mismísimo Hughs (Ahora un simple cadete que vestía el mismo traje gris que él, con los sensores y equipamiento para entrenamiento inmersivo) aún de pie frente a él con el brazo extendido. La única diferencia es que su mano estaba vacía y el dedo índice apretaba un gatillo que ya no estaba ahí.

Al menos su rostro desencajado era el mismo que recordaba dentro de la simulación.

Todos estaban aún en esa especie de estado de shock cuando los ayudantes y personal de mantenimiento comenzó a entrar en el recinto para comenzar la limpieza. Al cabo de casi un minuto los estudiantes comenzaron a abandonar sus lugares en silencio para dirigirse hacia la salida.

Dante se tocó la frente con una mano y se miró los dedos. Sabía que no había sangre en su cabeza y que todo había sido una ilusión… aún así se había sentido demasiado real. Cuando volvió a levantar la vista Hughs ya no estaba frente a él. Lo vió fugazmente mientras salía por la puerta dando grandes zancadas.

Nadie dijo una sola palabra, pero Dante vió como todos le dirigian miradas cargadas de una mezcla de extrañeza, pero también de alivio.

«El Debriefing se realizará a las 1600 horas en el Aula Magna» informó la voz de los altoparlantes. «Hasta entonces se requiere que los estudiantes se abstengan de abandonar el Campus»

El joven se incorporó y tras sacudirse la ropa se dirigió caminando lentamente hacia la salida. Quería ir al baño y darse una ducha; el ejercicio había durado cinco días con sus noches y todos estaban cansados y transpirados.

Mientras avanzaba hacia la salida vió como el recinto se transformaba por completo a medida que los estudiantes dejaban sus lugares. Todos los puestos de control, sillas, escritorios… incluso las mismas paredes que formaban el puente de mando de la enorme BattleClass que acababa de manejar con sus propias manos, todo estaba formado por bloques grises que salían del piso para formar los objetos sólidos con los que los estudiantes interactuaban en la simulación. Estos bloques comenzaron a descender y desaparecieron en el piso como si nunca hubieran estado allí. Era una tecnología verdaderamente asombrosa.

Salió a un enorme pasillo y caminó varios minutos siguiendo la línea en el piso que indicaba el camino para los estudiantes. Había varias salas a cada lado del pasillo dedicadas a los entrenamientos en entornos simulados, pero la mayoría eran pequeñas estancias que simulaban algunos puestos de control, quedando completamente eclipsadas en tamaño por los casi quinientos metros cuadrados del salón principal que podía albergar a doscientos estudiantes ejercitando conjuntamente en misiones de gran complejidad.

Al llegar al final del mismo se encontraban los cambiadores para hombres y mujeres respectivamente. Dante siguió por la puerta que le correspondía y entró esperando que sus problemas no comenzaran allí mismo.

Para su sorpresa nadie le dirigió la palabra. Algunos estudiantes ya se habían comenzado a quitar los trajes mientras que otros conversaban sentados en bancos cerca de los casilleros. Dante suspiró y se dirigió hacia su puesto asignado, tras lo cual comenzó a quitarse el traje especial para simulaciones. Mientras lo hacía sonrió pensando en que era el mismo traje que usaban las Idols en sus conciertos… con solo unas pocas líneas de código podría transformarse en lo que quisiera como por arte de magia.

Al levantar la cabeza descartó aquella idea y solamente quiso hacerse invisible. Homs y dos oficiales más estaban a su lado todavía con sus trajes puestos y por la expresión de sus rostros, Dante supo exactamente lo que querían.

—Oh… denme un respiro.—dijo levantando las manos en gesto de sumisión. —Solo quiero darme una ducha.

Homs suspiró y sacudió la cabeza. —Nos conoces poco si piensas que hemos venido a hacer "Bullying" por lo que hicistes alla atras. —dijo mientras se sentaba en el banco junto a Dante.

—En realidad no los conozco.—respondió con sinceridad el chico. —Es la primera vez que hacemos una simulación conjunta entre los planes de estudio.

Homs sonrió y comenzó a quitarse el calzado. —Muestrale, Tom. —dijo señalando a uno de sus acompañantes.

Uno de los cadetes sacó un Pad y se lo alcanzó a Dante. —Mira la tabla de "Score" dijo.

Dante examinó las columnas y de inmediato comprendió lo que sucedía. —¿Pendiente? —preguntó volviendo la vista hacia el cadete llamado Tom. —¿Aún no han asignado el puntaje? Se supone que es instantáneo…

—Y eso no es todo. —agregó el otro acompañante. —Han solicitado una junta evaluadora. —dijo señalando su propio Pad donde aparecía la portada de la red social que usaban los estudiantes de la Academia. —Eso solo quiere decir una cosa…

—La has cagado. —afirmó Homs mirandolo directamente a los ojos..

Dante se quitó los pantalones y quedó solo con los calzoncillos puestos. —¿Crees que mi acción perjudicará a los demás estudiantes? —preguntó girando la cabeza hacia Homs.

El cadete se encogió de hombros. —Vaya uno a saber… pero lo que sí queda claro es una cosa: se perdió una flota completa y dos portanaves capitales… eso son muchos puntos menos en nuestra hoja de valuación. —dijo sacudiendo la cabeza.

El joven estudiante de Táctica y Estrategia se acarició la barbilla mientras abría la puerta de su casillero. —La misión estaba diseñada para ser perdida. —dijo tras revolver en busca de su toalla y los implementos de higiene. —No había ninguna chance de escapar con vida de esa flota enemiga.

—Ya lo sabemos. —dijo Tom. —Pero no creo que tu "estrategia" haya sido la forma correcta de resolver ese escenario.

El otro cadete dió de pronto un grito de exclamación mientras miraba la pantalla del pad.

—¿Que sucede Lin? —preguntó Homs mirando a su compañero.

—Bradley acaba de confirmar que encabezará la Junta Evaluadora. —dijo mirando a Dante.

—¿El Coronel Bradley? Oh mierda. —exclamó Tom

Homs terminó de desvestirse y tras poner toda la ropa en una canasta se volvió hacia Dante. —Diría que estamos jodidos, pero ni cerca a lo que vas a estar tu en un rato. —dijo.

El joven lo miró sin comprender. —¿A qué te refieres?

—A Hughs… lo has humillado alla atras. —respondió frunciendo el ceño. —Y eso te traerá consecuencias; el tipo es de una familia con más de doscientos años de tradición en el ejército… nadie de la plana mayor va a quedarse de brazos cruzados al conocerse lo que pasó en este ejercicio.

—Solo hice lo que tenía que hacer. —respondió Dante.

—Tal vez. —respondió Homs. —Pero algo me dice que tu vida en esta academia ya no será lo mismo a partir de ahora… espero equivocarme pero…

Dante sonrió y apoyó su mano el hombro del cadete. —Comprendo. —dijo. —Gracias por la advertencia.

Homs devolvió el gesto afectuoso en forma de sonrisa. —No daría dos créditos por tu vida, pero al menos me has dejado una flor de anécdota para compartir cada vez que salga a tomar algo. —dijo entre carcajadas.

—No cualquiera puede presumir que le rompió el culo a Hughs en un ejercicio. —dijo Lin sonriendo.

—Literalmente. —lo corrigió Tom.

Los cuatro jóvenes rieron ante aquello y se despidieron de Dante con grandes muestras de afecto. En cuanto el joven volvió a estar solo suspiró profundamente y se dirigió a la ducha meditando sobre aquella advertencia.

Dante era el único cadete que se había presentado para la carrera de oficial en aspectos de Estrategia, Recursos y Tácticas Avanzadas. La mayoría de los estudiantes que cursaban en el mismo edificio seguían las carreras más tradicionales, orientadas a recibirse como Oficiales en las diferentes ramas de las fuerzas de la NUNS.

Así que Dante estaba solo, algo que en realidad no era del todo extraño en aquella Academia que, como muchas instituciones de las fuerzas armadas que quedaban en el planeta Tierra, estaban en proceso de desmantelamiento.

Había por supuesto un motivo para ello: La NUNS deseaba mantener al planeta originario de la raza humana lo más protegido posible, para ello había comenzado lentamente a mover sus bases de operaciones cada vez más lejos del planeta azul.

La amenaza de una masiva flota Zentradi (Las mas grandes detectadas rondaban en los treinta millones de naves, pero había sospechas que podrían existir aún más grandes) era algo muy real en la mente de aquellos militares y si bien la humanidad había logrado enormes avances en armamento y tácticas de batalla, la apabullante cantidad de flotas hostiles que rondaban los sectores centrales de la Vía Láctea era una amenaza extremadamente seria.

Luego de la desaparición de la Megaroad, la primera gran nave de Emigración que se dirigió al centro de la Vía Láctea, todos los esfuerzos de expansión se centraron en, justamente, evitar el centro de la galaxia. La humanidad comenzó a recorrer los brazos exteriores y colonizar los planetas que la Protocultura había descubierto y, en algunos casos, intervenido con sus sondas de modificación genética. Por eso mismo el centro de poder neurálgico de la NUNS comenzó lentamente a moverse, dejando detrás a La Tierra como un Santuario protegido en busca de expandirse por el resto de la galaxia, pero siempre observando lo que sucedía en el centro mismo, donde todas aquellas fuerzas hostiles se concentraban alrededor de algún misterioso fenómeno inexplicable.

Dante por supuesto sabía bastante de aquello, ya que buena parte de sus lecturas eran sobre la historia de las guerras espaciales, especialmente en cómo el poderío Zentradi se había extendido por toda la galaxia siguiendo el colapso del Imperio de la Protocultura.

Había muchos puntos oscuros en aquella historia y cada pieza de información, cada nueva ruina de la Protocultura descubierta agregaba un misterio más a toda esa misteriosa raza de seres casi omnipotentes que durante miles de años dominaron la vida (y muerte) en la Galaxia.

Muchos de los grandes pensadores actuales temían justamente aquello; que la humanidad estaba siguiendo demasiado cerca los pasos de la Protocultura y que, al hacerlo, corría el mismo riesgo de desatar su propia destrucción.

Dante se hubiera reído de aquellas teorías apocalípticas, pero los eventos que se habían sucedido en el Cúmulo Globular Brísingr hacia unos pocos años habían despertado el temor en más de un escéptico de aquellas teorías.

La Protocultura había utilizado música para manipular a los Zentradi, algo que hasta entonces se había creído que solo los humanos habían intentado hacerlo (Aunque de forma bastante ineficiente e impredecible).

Pero lo más preocupante era el tamaño de su ambición; las ruinas encontradas eran una especie de sitio de pruebas, un modelo escala para la construcción de un sistema desde donde se podría influenciar a toda la galaxia, sin dejar un solo sitio fuera del control de aquellos semidioses.

Esa clase de poder había aterrorizado a los altos mandos.

Los detalles eran confusos y el secreto militar todavía pesaba sobre muchas cosas que habían sucedido en aquel lejano rincón de la galaxia. Pero algo era seguro: se había perdido una flota entera y la vida de varios millares de hombres para descubrir aquel misterioso proyecto de control a escala galáctica.

La lluvia de la ducha se cortó automáticamente y Dante tuvo que accionarla nuevamente para quitar los restos de espuma que quedaban en su cabello. La ducha lo había relajado bastante como para enfrentarse sin estar temblando como una hoja a esa bendita junta examinadora… ¿Pero el mismo Bradley en persona? ¿Realmente había ido tan lejos?

Alejó los pensamientos que lo habian llevado a lejanos mundos donde caballeros del viento y chicas-gato recorrian extraños paisajes y se concentró en el asunto más urgente.

Salió del cubículo en medio de una nube de vapor y rápidamente se envolvió con una toalla mientras trataba de encontrar la vuelta al asunto. ¿Debería defender sus acciones? ¿O simplemente aceptar las consecuencias y bajar la cabeza? Había estado pensando en ello desde que terminara la simulación y comprendió que estaba bastante seguro de cuál era el verdadero escenario que los instructores habían creado para los cadetes. Aquello no le gustaba para nada.

Al llegar frente a su taquilla vió que ya se habían llevado su traje de simulación. Dante se vistió lentamente pensando en el rostro desencajado de Hughs mientras apuntaba el arma a su cabeza. Ese tipo había querido matarlo de veras, no estaba haciendo un Roleplay.

Cuando terminó de ponerse los zapatos vió que todavía faltaban más de treinta minutos para el Debriefing, no obstante prefería llegar con tiempo y atraer la menor cantidad posible de miradas.

Cosa que sabía iba a ser completamente imposible.

Salió del vestidor y caminó directamente hacia la salida del edificio destinado a los simuladores y salones de realidad aumentada. El Debriefing estaba programado para hacerse en el aula magna de la Academia; un enorme edificio circular que dominaba la cima de una pequeña colina rodeado de oficinas administrativas y la biblioteca y archivos generales de la NUNS. Una serie de largas escalinatas llevaban hasta la cima de aquella achatada elevación y ya una pequeña multitud caminaba a paso tranquilo por los anchos escalones de mármol. Varios rostros se dieron vuelta para mirarlo, pero la mayoría no lo conocían y era muy probable que era la primera vez que lo vieran en persona.

Aquello cambiaría definitivamente una vez que entrara al aula magna.

Las enormes puertas dobles estaban abiertas de par en par y estudiantes de todos los cursos entraban solos o en pequeños grupos para participar de aquella sesión extraordinaria. Dante se detuvo justo en la entrada y miró nervioso a la multitud ¿Que estaba pasando allí? ¿Por qué había tanta gente? Aquel Debriefing debía ser solo para los participantes de la simulación, pero allí había maestros y alumnos de otras carreras.

Sintió deseos de salir corriendo de allí, de bajar saltando los escalones de mármol y desaparecer en el edificio de los dormitorios para esconderse debajo de la cama… o dentro del placard al menos.

Suspirando entró con paso seguro al edificio.

El aula magna era enorme. Las gradas que rodeaban el escenario tenían más de treinta niveles de asientos y enormes palcos colgaban casi como si levitaran bajo la enorme cúpula decorada con vitrales multicolores que dejaban pasar la luz del sol quebrandola en docenas de colores diferentes. La capacidad del recinto era de unas dos mil personas sentadas, pero esa capacidad podría ampliarse de ser necesario reemplazando las butacas por bancos continuos, cosa que podía hacerse automáticamente con solo presionar un botón. Dante se sintió aliviado al ver que no había tanta gente como esperaba, aun así calculaba que unas quinientas personas estaban sentándose de forma uniforme en las gradas superiores. Los sectores cercanos al nivel del escenario y podio habían quedado reservados para los estudiantes que habían terminado el simulacro.

Tras respirar hondo caminó tranquilo hasta el pasillo que descendía hasta las gradas inferiores y eligió un lugar cerca a una pequeña pared divisoria. No podría desaparecer por completo pero al menos evitaría que una parte del público lo viera cuando llegara la hora de rendir cuenta ante la junta.

Desde su lugar miró a sus compañeros de simulación que se habían congregado al otro lado, un poco a la derecha de la posición frente a la que estaba sentado. Reconoció a la Timonel del BattleClass que de forma tan osada había profanado. ¿Estaría molesta con el? Estaba seguro que con esas embestidas del Battle 36 más de una abolladura había sido causada en la parte trasera del enorme robot.

Estaba a punto de llamar su atención cuando Hughs se sentó justo al lado de la chica. De inmediato desistió de todo intento de comunicación y en cambio se encogió lo más que pudo contra el muro que tenía a su lado.

Cuando apareció Hughs algunos murmullos se habían producido en ciertas partes de la sala. Mala señal… eso significaba que los rumores habían comenzado a extenderse.

Tras varios minutos de espera las puertas se cerraron al tocar exactamente las 1600 horas en el enorme reloj antiguo que colgaba sobre el escenario. Las campanadas resonaron en el recinto y los murmullos y conversaciones se acallaron de repente.

Los primeros en ingresar al estrado fueron los técnicos encargados de monitorear el ejercicio. Una media docena de hombres de uniforme se sentaron en una serie de puestos dispuestos alrededor de un podio central y activaron sus terminales de datos. Mientras tanto una serie de pantallas holográficas comenzaron a flotar varios metros por encima de sus cabezas.

El siguiente en entrar fué el Director del Centro de Simulaciones Avanzadas, quien ocupó el podio central mientras la interfaz gráfica comenzaba a crear los hologramas de control a su alrededor.

Cuando los murmullos cesaron por completo y todas las cabezas se levantaron hacia el palco superior que dominaba toda el aula magna, Dante supo que Bradley había llegado.

El problema es que no estaba solo.

Había dos hombres en el palco. El cabello rojo de Bradley lo hacia resaltar de inmediato, en cambio su compañero era un hombre de lo más común que podría existir… tal vez lo único destacable era su avanzada edad. Unos pocos cabellos grises todavía colgaban a los lados de su cabeza y le daban un aire bastante solemne, pero fuera de eso parecía un simple jubilado que se hubiera equivocado de lugar..

El desconocido vestía ropas de civil ¿Que rayos estaba haciendo ahí arriba junto al Coronel Bradley? Sin poder imaginarse la respuesta vió como los hombres tomaban asiento y se preparaban para observar el Debriefing en forma normal.

Tras unos pocos minutos de silencio el Director miró a ambos lados del atril y esperó las señales de los técnicos. Una vez que estos dieron el asentimiento el hombre se aclaró la garganta y dió inicio al Debriefing de la misión.

Dado que todo el procedimiento duró más de tres horas, daremos un pequeño resumen del mismo. Básicamente se citó a cada oficial del puente de ambas naves capitales y se le informó de su desempeño así como de (si lo hubiesen) errores u omisiones que podría haber cometido durante la misión. Finalmente se le asignaba un puntaje que pasaba a formar parte permanente del legajo de ese cadete y se llamaba al próximo oficial.

En general, el desempeño de los hombres había sido muy bueno en las condiciones extremas de una misión extraordinaria de esa clase. Tras cinco días de simulación muchos de ellos estaban agotados, pero de alguna manera lo que había sucedido en los últimos veinte minutos de la misión había bastado para despabilar a los más cansados.

La misión había comenzado como un simple patrullaje y cada Capitán había llevado su nave a un sector diferente mientras supervisaban los movimientos de una flota de emigración que atravesaba una zona llena de perturbaciones dimensionales. El primer día había sido completamente rutinario, pero entonces comenzó el verdadero escenario que los profesores habían preparado.

Hubo un intento de golpe de estado en la flota colonial y un grupo numeroso de rebeldes logró hacerse con el control de la Battleclass que remolcaba la isla Colonial. Tras desactivar la energía y asegurar el control del armamento a reacción, resistieron el contraataque de las fuerzas leales hasta que tanto la flota de Hughs como la Homs respondieron al pedido de ayuda y se acercaron para restaurar el orden.

Superados en fuerza y recursos, los rebeldes desacoplaron la enorme nave de la isla y escaparon mediante un FOLD de largo alcance hacia una zona en donde se sospechaba que podría haber presencia de una flota Zentradi de las denominadas "salvajes" (Aunque oficialmente no se usaba ese nombre por considerarlo racista)

Durante los siguientes tres días ambas flotas jugaron un mortal juego del gato y el ratón, ya que si bien los rebeldes debían esconderse de sus perseguidores, Hughs y Homs debían hacerlo también de la flota Zentradi, que al parecer estaba en marcha y ya había detectado la presencia de los intrusos cuando irrumpieron en el espacio dimensional.

La desquiciada carrera se adentró cada vez más en territorio colonizado por la humanidad y puso a los perseguidores en un dilema: de continuar la persecución se arriesgaban a guiar una flota Zentradi desconocida hacia un planeta habitado, lo que podría culminar en un desastre. Hughs decidió jugarse el todo por el todo y envió a Homs en un FOLD de intercepción tomando un atajo a través de una nebulosa que los rebeldes habían preferido rodear. Era una maniobra peligrosa, pero se estaban quedando sin tiempo.

Homs logró navegar indemne por la peligrosa zona del espacio y emergió del otro lado en posición ventajosa para una interdicción en el espacio dimensional.

Los misiles especiales disparados desde la propia burbuja WARP del Battle 36 impactaron en la burbuja rebelde desestabilizandola, forzando a la nave hostil a emerger al espacio convencional sufriendo graves daños en el proceso.

Cuando Hughs y la Battle 35 llegaron al lugar las tropas de Homs ya habían abordado la nave y neutralizado a todos los rebeldes, desactivando en el proceso varios artefactos de reacción que habían sido activados para autodestruir la nave como medida desesperada.

Ahora solo quedaban los Zentradi.

Una flota Principal con más de una docena de portanaves de batalla y medio millar de cruceros y acorazados pesados estaban en camino para interceptar a los invasores, pero tardarian varios días en llegar a la zona y mientras tanto los oficiales de inteligencia informaron sobre un planeta con un asentamiento minero que estaba en la ruta de los Zentradi. Hughs decidió evacuar a la gente a pesar del poco tiempo disponible y tras una carrera desesperada logró llegar al planeta a tiempo para meter a todos los civiles dentro de los pocos transportes que quedaban en el planeta.

Lo demás ya lo saben ustedes.

Los últimos oficiales fueron pasando por la mesa examinadora y ya quedaban solo los Capitanes… y Dante. Esto incomodaba de manera alarmante al joven, quien pensaba que su turno sería reservado para lo ultimo, como si fuera la atracción principal del día.

El siguiente turno fue el de Homs y recibió excelentes calificaciones por su labor, especialmente a la hora de tomar decisiones rápidas y trazar sus planes de batalla reaccionando a los cambios en el teatro de operaciones con total fluidez. No obstante sus puntos se vieron enormemente reducidos al final, cuando la pérdida de la flota y la muerte de todos los hombres fué restada del total de puntos.

Incluso con aquella drástica reducción de puntaje debido al desastre del final, la mayoría de los cadetes habían obtenido entre diez y quince puntos, lo que equivalía a lo obtenido en una misión normal de esas que se realizaban en el dia.

Cuando Hughs fue llamado a la mesa examinadora, los murmullos en la sala se acrecentaron, lo que obligó al Director a pedir silencio elevando la voz.

Dante miró hacia el palco y vió a Bradley, quien miraba a los estudiantes y cada cierto tiempo se volteaba a hablar con el hombre desconocido. Al chico le pareció que su actitud era la de alguien que está bastante nervioso por estar en el lugar equivocado con la persona menos indicada.

Hughs recibió también excelentes calificaciones por su desempeño y la correcta toma de decisiones. Todos los objetivos principales de la misión habían sido cumplidos en tiempo y forma y tanto el Comandante como los oficiales a su mando habían demostrado una extraordinaria pericia y profesionalidad a la hora de resolver las numerosas crisis a las que habían sido sometidos por el ejercicio.

El Cadete Hughs obtuvo veinticinco puntos, cinco más que Homs y su legajo fue actualizado con todos los logros de la misión.

Tras tomar un sorbo de su vaso de agua, el Director cerró la interfaz donde se mostraba el archivo del estudiante y se dirigió hacia la mesa examinadora. —Antes de entrevistar al último estudiante, creo que es el momento indicado para discutir los pormenores que desencadenaron en la pérdida total de la flota. —dijo moviendo una mano sobre el teclado.

Tras un minuto de silencio el hombre se volvió hacia el estudiante. —¿Podría dar su versión de lo sucedido, Cadete Hughs?

El estudiante hizo el saludo militar mientras mantenía la posición de firme en el sitio. —Señor. —dijo tras dar un rápido vistazo hacia el palco donde los ojos de Bradley estaban clavados en el. —Admito la responsabilidad absoluta por lo sucedido y la pérdida de la flota. —dijo con el rostro perfectamente inmóvil mientras se inclinaba en una reverencia de disculpas.

Una ola de murmullos se sucedió por toda la estancia. El Director volvió a pedir silencio, esta vez golpeando el estrado con su propio puño.

—Prosiga. —ordenó el Director al cabo de un minuto.

—El plan de batalla y la estrategia que uno de mis oficiales propuso eran los correctos. —afirmó el joven incorporándose —A pesar de tener todas las probabilidades en nuestra contra, el plan fue la decisión correcta y no me arrepiento en nada de haberlo puesto en práctica.

¿Que rayos estaba pasando? Dante sintió un escalofrío correr por su espalda. ¿Que estaba tramando ese tipo?

—Le recuerdo, Cadete Hughs, que el accionar… poco ortodoxo de uno de sus oficiales fue el causante de la muerte de todos sus hombres y la pérdida de dos naves insignia de la flota de la NUNS. —dijo el Director frunciendo el ceño.

—Lo se Señor. —respondió el joven. —Pero como le aseguro, no había fallas en el plan propuesto y defiendo con mi honor la elección realizada.

—¿Entonces? ¿Cómo puede explicar lo sucedido?

El Cadete Hughs dió unos pasos hasta el centro de la tarima justo frente al estrado y extendió ambas manos hacia los lados en un gesto casi teatral. —Es muy simple Señor. —dijo. —Lamentablemente la mente de uno de mis hombres no pudo soportar la presión de la situación y en consecuencia ocurrió el dramático desenlace que ustedes han observado.

Los murmullos se elevaron nuevamente de todos los rincones, esta vez más fuerte que las otras veces.

—¡Silencio! —bramó el Director volviendo a golpear el estrado frente a el. —¡Es la última vez que lo digo! —Sin esperar que el disturbio se extinguiera se volvió nuevamente hacia el estudiante. —¿Colapso Mental? ¿Está insinuando que uno de sus oficiales sufrió un tipo de crisis nerviosa? —preguntó. Los técnicos se miraron entre ellos confundidos.

Hughs asintió con un gesto de cabeza. —La presión a la que fueron sometidos mis hombres fue extrema. —se justificó. —Si bien la mayoría pudo soportarlo, me temo que no todos poseen la fortaleza mental para afrontar una crisis de este tipo… creo que esta misión ha sido un testamento de la fidelidad con la que estos ejercicios reproducen las verdaderas condiciones de combate. Todo ha sido extremadamente realista… más de lo que algunos de mis hombres han podido resistir.

Dante se incorporó de golpe en su sitio y sus manos golpearon el escritorio frente a él atrayendo de inmediato todas las miradas del salón sobre el. Ese hijo de mil putas…. iba a usarlo de chivo expiatorio para salirse con la suya.

—Siéntese. —ordenó el hombre del estrado señalandolo con el dedo. —Aún no ha llegado su turno. —dijo clavando los ojos en el cadete que apretaba los puños impotente frente a todas las miradas del aula, incluidas las del propio Bradley. Dante no dijo nada pero no se movió, desafiante.

—Siéntese o llamaré a los guardias. —amenazó el Director. —No volveré a repetirlo.

El joven se dejó caer derrotado en el asiento ante la mirada de victoria de Hughs, quien sonreía como si fuera su propio cumpleaños desde la tarima.

El Director introdujo algunos comandos en los controles frente a su estrado y luego se giró hacia uno de los técnicos. —¿Es posible un... escenario como ese en esta clase de ejercicio? —preguntó.

El hombre que estaba a cargo del grupo se puso de pie para contestar. —Si señor— respondió. —El desempeño de cada estudiante también incluye una evaluación de su tolerancia y fortaleza mental. Es posible incorporar esa variable a la hora de evaluar los resultados en este tipo de ejercicios, especialmente cuando hablamos de sesiones que sobrepasen las cuarenta y ocho horas de duración.

—¿Esa evaluación debe hacerse en forma personal? ¿No puede hacerlo la computadora? —preguntó el hombre desde el estrado.

—Afirmativo. —respondió el técnico. —El sistema solo puede evaluar los parámetros técnicos y operativos de cada participante, pero en lo que respecta a la psicología de cada persona, solo un profesional de la salud mental puede hacerlo de forma adecuada.

—Comprendo. —respondió el Director haciendo un gesto con la mano para que el técnico volviera a su inmediato se volvió hacia el Cadete que esperaba en el centro de la tarima —¿Aún así asume usted, Cadete Hughs, la responsabilidad por la pérdida de la flota?

Hughs volvió a inclinarse. —Si Señor. Ha sido mi responsabilidad no haber detectado cuando uno de mis hombres estaba al límite de sus fuerzas. De haber podido reconocer los síntomas hubiese tomado medidas mucho antes.

Dante miró el palco y vió como Bradley parecía… aliviado. ¿Realmente iban a tragarse aquello? El chico se mordió el labio tan fuerte que sintió la sangre en su boca.

Tras deliberar unos cuantos minutos más con los miembros del equipo técnico, el Director volvió a su tarima y anunció los resultados. —Hemos llegado a la decisión que no se modificarán los puntos del Estudiante Hughs ya que no consideramos que haya existido una responsabilidad directa en los hechos posteriores.

Los murmullos que se elevaron por toda el aula fueron perfectamente audibles, también las caras de los presentes mostraban signos de no haberse tragado aquella "explicación" razonable.

El Director ignoró los murmullos y continuó hablando, su voz pronto se interpuso sobre los susurros. —Entrevistaremos ahora al último estudiante y luego la junta Examinadora evaluará los pasos siguientes….Cadete Dante Sebastian Joyner, pase al centro del estrado por favor, Cadete Hughs, puede retirarse a su asiento.

Hughs hizo un saludo y se retiró hacia su lugar con una sonrisa de triunfo en los labios. Al cruzarse con Dante solo le susurró tres palabras al pasar.

—No la cagues.

El joven lo ignoró y se encaminó hacia la tarima. Al subir los escalones que llevaban al sector elevado sabía que no solo todos los estaban mirando, sinó que estaba siendo juzgado y condenado casi simultáneamente por aquellos hombres y mujeres. Se sentía enfermo, pero lo que más le hacía revolver el estómago era que Hughs creyera que le había hecho un favor… que con su excusa le había salvado la vida.

Las pantallas que flotaban sobre su cabeza mostraron el contenido de su legajo y sus datos de campaña. Tras los saludos de rigor el debriefing de Dante transcurrió de forma rutinaria. El joven se había desempeñado de forma profesional y todas sus evaluaciones de datos que habían sido sometidas a su escrutinio durante la misión habían resultado acertadas. Incluso cuando el sistema deliberadamente introdujo errores en la información de inteligencia, Dante identificó correctamente las discrepancias y proveyó a sus superiores con datos fidedignos y análisis acertados.

Hasta entonces su puntaje reflejaba exclusivamente un buen desempeño y ninguno de los técnicos cuestionó las decisiones que el joven había tomado a la hora de suministrar la información a sus superiores.

Tras unos veinte minutos de exhaustivo análisis, el Director dió por terminada la evaluación de desempeño y se propuso a entrevistar al joven directamente. Dante sabía que aquello iba a ser más un interrogatorio que otra cosa, pero ya estaba preparado y había tomado una decisión.

—Cadete Joyner. —dijo el hombre desde el estrado. —¿Como se encuentra usted?

—Me encuentro bien, Señor. —respondió el joven estudiante.

El Director asintió con un gesto de la cabeza. —Cómo ha escuchado previamente, el Cadete Hughs se ha hecho cargo de lo sucedido al final de la misión y nos ha dado una explicación coherente de lo sucedido. ¿Comprende?

—Si Señor. —respondió Dante.

—¿Coincide usted con ese análisis? ¿Los hechos y las acciones que usted realizó durante la parte final del ejercicio se ajustan a lo planteado por el Cadete Hughs?

—No, Señor.—respondió el joven sin mover un músculo. —No coincido en absoluto con esa afirmación.

En ese preciso momento en el palco que dominaba el aula, Bradley tragó saliva nervioso, en cambio su compañero se asomó un poco más al borde del balcón y miró con interés al solitario joven que estaba de pié frente al estrado a la vista de todos.

—Por favor explíquese. —exigió el Director.

—Mis facultades mentales y mis capacidades cognitivas no sufrieron ninguna clase de alteración durante el desarrollo del ejercicio, Señor. —aseguró el joven.

Los técnicos se miraron entre ellos y el Director frunció el ceño. —¿Está absolutamente seguro de lo que dice, Cadete Joyner?

—Si Señor.

Tras una breve deliberación, el hombre de la tarima volvió a tomar la palabra. —Comprenderá que si su afirmación de haber actuado adrede contra las órdenes de su superior es verídica, nos veremos obligados a asumir que usted ha realizado una acción de insubordinación y sabotaje a la misión. ¿Entiende la gravedad de este asunto, Cadete Joyner?

—Si Señor.

—Esto podría anular por completo su puntaje y, de hecho, sería muy probable que toda su hoja de expediente se vea afectada por un resultado negativo… ¿Realmente desea continuar?

—Así es, Señor.

El hombre sostuvo la mirada con Dante pero comprendió que el joven hablaba en serio. Tras bajar la vista hacia la pantalla que en ese momento reproducía la… "maniobra" de las enormes naves BattleClass, suspiró resignado. —De acuerdo. Queda asentado en el registro que el Oficial de Planificación e Inteligencia Dante Sebastian Joyner, en total control de sus facultades mentales, cometió un acto de desobediencia y sabotaje en perjuicio de la flota y la misión que ella realizaba. ¿Tiene algo que decir sobre estas acusaciones, Cadete?

—Si Señor. —respondió el joven. —Mis acciones tuvieron como único y principal objetivo el salvaguardar la vida de los civiles que en esos momentos estaban en peligro de morir en manos de la flota Zentradi.

El silencio se había producido en toda el aula magna. Todos miraban las enormes pantallas donde se reproducian los momentos finales del combate. Afortunadamente solo se mostraban las señales de radar y la "escena" íntima de las dos naves gigantes solo estaba representada por los dos enormes iconos en el radar que indicaba que ambas naves estaban en la línea de fuego de las miles de naves enemigas.

—La vida de esos civiles no era su responsabilidad. —afirmó el Director. —La decisión pesaba sobre los hombros de Hughs. —agregó.

—Me alisté en esta academia para proteger a la gente dando lo mejor de mi. —respondió muy seguro de si mismo. —Aunque mi trabajo sea servir café o barrer los pasillos de una nave de carga, la vida de los civiles siempre será prioridad a la hora de cumplir con mi deber.

—Su deber es seguir ÓRDENES. —exclamó Bradley desde el palco poniéndose de pie, el rostro rojo de ira mientras lo señalaba con el dedo. —Si es incapaz de entender algo tan simple, usted no tiene lo necesario para estar aquí. ¿Comprende?

Dante se volvió hacia el hombre que lo miraba desde lo alto. —Comprendo Señor, pero también comprendo que era el único que podía hacer algo en esa situación y era algo muy por encima del deber o el honor de ser un soldado… era algo que tenía que hacer como SER HUMANO.

Bradley abrió la boca para contestar pero de pronto se dió cuenta que estaba solo en el palco. Su acompañante se había levantado sin que el Coronel se diera cuenta y había salido por atrás, dejando al hombre gritando solo al joven que lo miraba desde abajo.

—Pero… ¿Donde…? —comenzó a decir dándose la vuelta.

Para entonces el caos se había desatado en el recinto. Varios estudiantes en las gradas superiores habían comenzado a abuchear a Bradley y los murmullos se habían convertido en palabras dichas en voz alta, pero muchas de esas palabras eran acusaciones directas con nombres y apellidos.

El Director comenzó a golpear el podio con violencia para acallar el alboroto pero de pronto sintió que alguien por detrás lo agarraba por los hombros.

—Déjame probar a mi. —dijo el hombre de avanzada edad señalando la multitud. —Creo que se como resolver esto.

El Director abrió la boca para decir algo pero la cerró de golpe al ver quien era la persona que lo estaba invitando gentil pero firmemente a bajarse del podio.

—General Sutherland…. ¿Que…?

—Retirado. —lo corrigió el ex-militar. —Vaya a sentarse junto a la mesa examinadora, solo tomará un minuto o dos.

El hombre asintió sin nada mas que decir y tras bajar de la tarima tomó asiento junto al Técnico que se había levantado para responder sus preguntas.

El hombre se acomodó en el estrado y observó los controles con los diferentes gráficos y diapositivas que se habían usado en el Debriefing de los alumnos. Tras revolver entre los ficheros encontró lo que buscaba y lo proyectó en las tres pantallas gigantes que flotaban por encima del escenario.

—Vamos a ver ese famoso "Plan" del que todo el mundo habla. —dijo mirando hacia arriba.

La escena de los dos enormes robots copulando por sobre el anillo de asteroides apareció de forma tan repentina que los presenten quedaron en el mismo estado de shock que habían estado los Zentraedis en la simulación. La única diferencia es que las carcajadas y aplausos estallaron al cabo de unos pocos segundos de incredulidad.

El rostro de Bradley estaba más rojo que su cabello, pero se sofrenó lo suficiente como para quedarse callado en su sitio. Los técnicos y el Director trataba de mantener la seriedad y el decoro acordes a su postura, pero al menos en el caso de los miembros más jóvenes, les estaba costando horrores no reirse como los demás.

Robert Sutherland dejó que las risas se extinguieran solas, pero dejó la imagen de los enormes robot en "loop" mientras levantaba la mano pidiendo silencio.

—Tratemos de resolver este conflicto lo más pronto posible. —dijo señalando al joven Dante aun parado en el medio del escenario. —Se está haciendo tarde y no podemos quedarnos aquí toda la noche.

Una vez que el silencio fue restaurado, Sutherland se volvió hacia el joven estudiante. —Dante ¿Verdad?

—Si Señor.

—Vamos a aclarar algo rápidamente… ¿Que opinas de esta clase de simulación? ¿Cual es tu opinión sincera sobre cómo se ha desarrollado este ejercicio?

—Que es muy similar a un videojuego. —respondió de inmediato el joven sin pensarlo.

Hubo una andanada de murmullos como respuesta a esas palabras. El Director de la simulación se puso de pié de inmediato. —¿Qué rayos está diciendo? ¿Un Videojuego? ¿Se da cuenta de lo ofensiva que semejante afirmación es para todo el equipo que trabaja en estas simulaciones?

Dante se encogió de hombros. —Lo siento. —dijo. —Pero es lo que pienso.

Mientras tanto, Sutherland había estado poniendo en las pantallas diferentes secuencias de la misión. Podían verse ahora el asalto a la nave copada por rebeldes así como la evacuación de los civiles y la llegada de los Zentradi. —Yo estoy de acuerdo con lo que dice el Cadete Joyner. —afirmó el hombre mayor volviéndose hacia el equipo de simulación. —¿Se han puesto a ver toda esta… historia? ¡Parece un maldito guión de una película interactiva!

—Toda misión simulada se basa en crear un escenario creíble, donde los estudiantes se encuentren completamente inmersos y puedan actuar con normalidad. —se justificó el Director.

—Y ahí es donde se equivoca. —le contestó Sutherland apuntandolo con el dedo. —Los ejercicios no están hechos para engañar al estudiante y hacerle creer que "está ahí", los ejercicios son para que practiquen lo que deben hacer en una situación REAL.

—Pero eso es justamente…

—Lo que usted está creando es un libreto, no una situación. —continuó diciendo el hombre desde el estrado. —Toda esa escenificación extra solo hace que los estudiantes piensen en la misión como un juego, no como una experiencia educativa que puedan aplicar al mundo real o… Dios nos libre, en un enfrentamiento verdadero.

Los técnicos se miraron entre sí confundidos y los murmullos en la sala subieron en intensidad.

—No veo como una experiencia realista pueda ser perjudicial en el entrenamiento de estos jóvenes. —dijo de pronto Bradley desde su palco elevado. —Es cierto que en el caso de esta misión lo sucedido pueda parecer… cinematográfico. —dijo como excusándose. —Pero…¿Acaso ese no es el objetivo de esta Academia? ¿No preparamos a nuestros hombres para afrontar toda clase de situaciones? Por muy pintoresca que parezca, estas cosas pueden pasar en la vida real y como dicen, la realidad puede superar a la ficción.

—La diferencia. —dijo Sutherland apoyándose en el estrado. —La diferencia es que en la vida real uno no pierde un puñado de puntos si las cosas salen mal… lo que se pierden son vidas.

Bradley arrugó el ceño. —¿A que se refiere?

—Se refiere a que Hughs "Gamificó" la misión. —respondió Dante.

Todos se voltearon hacia el joven y el rostro de Sutherland se iluminó. —Bien. —dijo señalando al joven. —Eso es exactamente lo que estaba pensando.

—No comprendo. —dijo el Director de simulaciones.

Dante dió un paso al frente y señaló las pantallas. —Lo que quiero decir es que se prioriza más el acumular puntos que en cumplir la misión… es decir que los Comandantes van por el "High Score" en vez de centrarse en realizar los objetivos de la forma más eficiente posible.

Hughs se puso de pie de inmediato. —¡Lo que dice es una vulgar mentira! —exclamó golpeando el escritorio frente a su asiento. —¡Exijo que retire lo dicho!

—¡Siéntese! —ordenó el Director lanzando una mirada fulminante al estudiante. El joven Cadete, todavía con el rostro rojo de furia, tomó asiento de forma automática.

El viejo Ex-militar sonreía desde el podio. Levantó una mano para acallar a la multitud y el silencio volvió a hacerse en el recinto. —La carga de la prueba recae ahora en el Cadete Joyner. —dijo mirando al estudiante. —¿Puede venir aquí y demostrar su afirmación?

—Si Señor. —respondió el joven encaminandose hacia el estrado. —Será un placer.

Sutherland se bajó del podio y tomó asiento junto al Director de la Simulación mientras Dante ocupaba su lugar y comenzaba a buscar entre los archivos las imágenes que necesitaba. Al cabo de unos pocos minutos de tenso silencio el joven se aclaró la garganta antes de comenzar a hablar.

—La clave en esta situación fueron los civiles. —comenzó diciendo el muchacho mientras proyectaba una fotografía del planeta en donde se encontraba la colonia minera que habían evacuado. —Dado que no formaban parte de la misión original, se convirtieron a los ojos de mi Comandante en una especie de oportunidad de generar puntos extra… podemos llamarlos un "Bonus" de la misión.

Hubo murmullos y gestos de indignación en el público, pero Hughs se mantuvo sentado con la vista fija en el joven.

—Usted mismo ha dicho antes que las vidas civiles siempre deben ser prioridad para el soldado. —señaló el Director. —¿Por qué afirma que la decisión de Hughs de rescatar a esa gente no se debió al mismo código de honor que usted citó?

Dante hizo un zoom al planeta y señaló el puerto espacial usado por los cargueros espaciales. —Porque Hughs no tomó la decisión final hasta no estar seguro que obtendrá el máximo posible de puntos con los civiles. —afirmó.

—¿Puedes probar eso? —preguntó Sutherland.

El joven asintió con un gesto de la cabeza y desplegó la imagen de una veintena de cargueros civiles en una de las pantallas. —Lo primero que Hughs quería saber es si había naves de transporte capaces de llevar a la gente fuera del planeta. —dijo mostrando los logs de comunicaciones donde todas y cada una de las miles de órdenes que los Capitanes habían dado durante la misión estaban perfectamente catalogadas y resaltadas. —Una vez que estuvo seguro que podía evacuar al cien por ciento de la gente del planeta, entonces los civiles se convirtieron en un instrumento más de la flota.

—¿Instrumento? —preguntó el Director.

—Rescatar a los civiles reportaría una gran cantidad de puntos al final de la misión. —explicó Dante. —Pero Hughs sabía que obtendría aún más puntos si los utilizaba de forma inteligente… al crear artificialmente una nueva situación de crisis, aumentaba el puntaje base que se sumaría al culminar la simulación.

—Continue. —ordenó el Director frunciendo aún más el ceño.

Dante bebió un poco de agua y se dirigió nuevamente hacia los técnicos de la misión. —Hughs sabia desde el principio que ganaria puntos extra rescatara o no a los civiles, ya que el simple intento y la logística del rescate sumarían una buena cantidad, incluso si todos ellos murieran durante la huida… para ello era necesario que la flota pudiera escapar sana y salva, es por eso que necesitaba esas naves de transporte civil lentas y pesadas como lo son para que, al abandonarlas a su suerte, la acción resultara creíble. Eran la excusa perfecta para usarlas de carnada y garantizar el escape de todos nosotros.

—¿Está insinuando que el escenario fue deliberadamente manipulado para beneficiar el puntaje final de la misión? —preguntó Bradley.

Dante asintió. —Como dije, se trató de una "Gamificación" de la misión… el Comandante Hughs jugó con las reglas a su disposición y preparó el escenario que le garantizara la mayor cantidad de puntos posibles… no es que haya hecho nada ilegal o prohibido. —se corrigió de inmediato mirando hacia donde estaba Sutherland. —Pero no fué algo… ético.

El rostro de Hughs estaba blanco como la leche. Tras una breve pausa el Director sacudió la cabeza y miró nuevamente a Dante. —No es suficiente. —dijo. —Toda la evidencia y análisis que ha presentado es demasiado circunstancial. Esas naves de transporte estaban ahí para ser usadas, fueron específicamente colocadas allí para esa función ¿Porque no habría de hacerlo?

—Porque no hacían falta. —dijo Sutherland suspirando.

El hombre lo miró confundido. —¿Como que no hacían falta…?

—Hughs podría haber evacuado a los civiles en cualquiera de las dos Battleclass de la flota. —explicó Dante. —Hay lugar de sobra en ambas naves para transportar el doble de gente de la que metieron en esos veinte transportes… Hughs nunca tuvo intención de rescatarlos.

Los gritos de indignación llenaron el tenso ambiente. El alboroto fue tan intenso que el Director llamó a la guardia para que con su presencia calmara un poco los ánimos. Cuando una docena de guardias de la policía militar se puso alrededor del recinto entonces los gritos se silenciaron y una tensa calma volvió al interior del aula magna.

Tras varios minutos de deliberación, el Director se puso de pie y miró a Dante, quien permanecía aún tras el podio. —Es una acusación grave la que ha realizado. —dijo sacudiendo la cabeza. —Mi equipo y yo investigaremos el caso en detalle, pero aún queda resolver el asunto de su desobediencia y sabotaje.

El joven asintió en silencio pero Sutherland se puso de pié junto al Director y llamó su atención palmeando su hombro. —¿Está seguro que lo que hizo el cadete Joyner puede ser considerado un sabotaje?

—También puede llamarlo travesura infantil si lo desea. —respondió el hombre dándose la vuelta. —Dejando de lado el asunto del Cadete Hughs y su posible intento de manipulación del ejercicio, creo que debemos tratar este asunto disciplinario de una buena vez por todas.

Tras un breve silencio Dante abandonó el podio y se dirigió al centro de la tarima mientras los hombres encargados de su caso discutían sobre como abordar el tema. Sutherland había permanecido de pie junto a la mesa y parecía estar pensando algo.

El Director asintió en dirección a uno de los técnicos y se volvió hacia el estudiante. —Comenzaremos evaluando la… "maniobra" realizada. —dijo carraspeando. —Comprendo que su estrategia se basó en crear un Shock en las fuerzas enemigas… ¿Es esto correcto?

—Si Señor.

—¿Y comprendía también que ese tipo de estrategias han resultado en rotundos fracasos en docenas de intentos pasados? —inquirió el hombre poniendo la palma de la mano sobre la mesa. —El Shock Cultural es un efecto que solo se produce bajo una serie de condiciones muy específicas. ¿Lo sabia Usted?

—He leído mucha bibliografía sobre el tema. —respondió el joven. —Los estudios sobre los efectos de la líbido en el acondicionamiento de la Protocultura han sido probados en forma sistemática en sujetos bajo estrictas condiciones de pruebas científicas.

—Si se refiere a la teoría de los tres Lolicones, se a que se refiere. —respondió el hombre lanzando una mirada fría a las tribunas superiores desde donde llegó el sonido de unas risas apagadas. —Pero vuelvo a repetirle que se trató de casos extraordinarios, eventos fortuitos cuyas causas se desconocian por completo en el momento de ocurrir… ¿Y usted diagramó una ESTRATEGIA en base a algo tan poco confiable?

—Solo pude hacer lo mejor que podía con los recursos que tenía a mano. —se justificó el joven estudiante.

El Director hizo una gesto con la mano agitandola en el aire. —¿Así que simplemente "improvisó"? —preguntó enfatizando la palabra. —¿A eso quiere llegar?

El joven le devolvió la mirada sin miedo. —Si. —reconoció. —Dadas las condiciones y el peligro inminente para esos civiles, si, admito que lo hice… por suerte todo funcionó como lo esperaba.

—¿Funcionó? —preguntó el hombre haciendo una mueca. —¡Cuatro mil trescientos cincuenta y dos compañeros de armas suyos murieron a causa de su "improvisación" —exclamó señalando los gráficos que mostraban las pérdidas totales de la flota. —¿Eso es como se vé una estrategia exitosa para usted?

Dante se encogió de hombros. —Se suponía que el Shock debería haber durado el tiempo necesario para que pudiéramos escapar. —dijo… tal vez tuvimos mala suerte.

—Mala suerte. —repitió el Director llevándose la mano a la frente. —Si por supuesto… fue simplemente mala suerte.

Sutherland había estado revisando una copia de los logs durante aquel interrogatorio y apenas había prestado atención a las palabras del joven, pero aquella última frase había llamado su atención. Levantó la vista y se encontró con los ojos cansados de Dante.

—¿Por qué crees que duró tan poco el shock? — le preguntó el veterano General al joven estudiante.

Dante volvió a encogerse de hombros. —No lo se. —respondió.

El Ex-Militar esbozó una sonrisa. —Claro que no lo sabes… tu no estabas en la mente de esos Zentradi… pero ellos si. —dijo señalando a la mesa de técnicos. Los hombres se miraron nerviosos entre si.

—Director. —dijo Sutherland rodeando la mesa mientras se acercaba a Dante. —Usted dice que el Shock no funcionó… pero sin embargo es indudable que hubo una reacción atípica de los Zentradis, una pausa de tan solo unos minutos que bastó para que los civiles escaparan de las garras de la muerte… ¿Verdad?

El hombre asintió con la cabeza. —Es verdad. —respondió. —Pero al fin y al cabo fué una pequeña pausa, de inmediato reanudaron el ataque y liquidaron a toda la flota del Comandante Hughs.

—¿Y eso por que? —preguntó.

La pregunta descolocó al técnico. —¿Como que "por que…"? La IA que maneja las rutinas de comportamiento de los Zentradi hizo lo que todo Zentradi hubiera hecho en esa situación… atacar.

—Espere un segundo. —exclamó Sutherland volviéndose hacia la pantalla.—¿Esta usted afirmando que su Inteligencia Artificial simuló al pié de la letra el comportamiento de esos alienígenas y que el ataque posterior responde a una especie de… lógica de comportamiento…?

—Así es. —respondió orgulloso el hombre. —Nuestra IA es una de las más avanzadas del Consorcio Macross y permite simular a la perfección…

Sutherland levantó la palma de la mano y el hombre guardó silencio de inmediato. —Alto. —dijo levantando el dedo índice para remarcar lo que estaba a punto de decir. —Eso… no tiene ningún maldito sentido.

—¿No lo tiene? —preguntó confundido el Director.

—¡Claro que no lo tiene! —exclamó Dante en medio de una carcajada.

El rostro del Director mostraba una total confusión. Tras mirar al resto de los técnicos e incluso al Coronel Bradley, quien permanecía en silencio en el palco elevado, se volvió hacia Dante aun mas confundido que antes. —Explíquese.

Dante señaló la pantalla. —¿En serio piensa que su programa de computadora pudo analizar y reaccionar de forma PROGRAMADA a nuestro pequeño espectáculo?

El hombre abrió la boca pero no supo que responder.

—Dos robots de más de un kilómetro de altura teniendo sexo anal sobre un anillo de asteroides… —comenzó a decir Dante pero fue interrumpido por Sutherland. —Sexo Gay. —lo corrigió el hombre. —Recuerda que estamos hablando de dos de nuestros más finos portanaves de batalla

—Sexo Anal Gay. —se corrigió Dante haciendo un gesto con la cabeza. —¿Realmente me está diciendo que su IA pudo reaccionar a eso de forma programada…?

El hombre había quedado sin palabras y su frente se había perlado de sudor. Sutherland se rascó la calva y se dirigió hacia los demás técnicos que miraban la escena igual de boquiabiertos. —¿Quien de ustedes es el encargado de esa famosa IA? —preguntó.

Uno de los más jóvenes del equipo, un chico de no más de veinte años, cabellos parados y un pequeño e incipiente bigote peludo sobre los labios levantó la mano —Yo… yo señor.

El veterano soldado se acercó al joven y señaló la pantalla de su terminal. —¿Puedes mostrarnos los registros de lo que esa IA estaba pensando al momento de ver la escena que creó el Oficial Joyner? —pregunto.

—Si… es decir No, Señor. —respondió nervioso el joven.

—¿No? No me gusta esa palabra. —dijo el hombre inclinándose sobre el aterrado técnico. —¿Y por qué "no"? —le preguntó muy cerca del oído.

Robert Sutherland estaria retirado, pero aparentemente no dejaba que ese pequeño detalle se interpusiera a la hora de obtener lo que quería de las personas. El joven técnico temblaba como una hoja. —S-son… son datos confidenciales y… y… no podemos…

—Hazlo. —dijo el Director mientras se pasaba un pañuelo de seda por la frente llena de sudor. —No hagas perder más tiempo al Señor Sutherland.

El joven asintió y tecleó nervioso sobre la interfaz holográfica. Los datos "volaron" desde su terminal hasta las enormes pantallas que dominaban todo el espacio superior del enorme recinto.

Una serie de ventanas con líneas de código aparecieron representadas en las pantallas como enormes columnas de verde esmeralda mientras el video que mostraba la escena desde una perspectiva más general se reproducía a un lado.

El Director se cruzó de brazos y sacudió la cabeza. —No se que espera ver en el registro del sistema. —dijo resignado al ver los rostros de incertidumbre, tanto de Dante como del propio Sutherland. —Todo lo que la IA procesa lo hace en forma de código cerrado para… ¿Que sucede?

De pronto las líneas de texto cambiaron de color y una palabra en rojo brillante comenzó a cubrir toda la pantalla, repitiendose a intervalos regulares hasta cubrir todo el espacio visible.

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Sutherland se acercó a Dante y le dió un golpe amistoso en el hombro con el puño. —Tu Show Gay se cargó a la IA más avanzada del Consorcio Macross. —dijo con una sonrisa.

Los técnicos y el resto del personal habían quedado paralizados al ver aquello, pero el hombre que estaba a cargo de la simulación reaccionó de inmediato, casi corriendo hacia donde el joven programador estaba emitiendo aquellos archivos. —¡Tu! —grito el Director señalandolo con el dedo. —¿Como no informaste antes de esto? ¿Que rayos estabas pensando?

Mientras tanto los mensajes de error se habían detenido en la pantalla unos instantes luego que la flota de cargueros civiles hubiera realizado el salto FOLD, entonces una serie de comandos aparecieron inmediatamente después de los mensajes de error.

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Ctrl-C

/restart

El rostro del joven técnico estaba blanco como la nieve, en cambio el Director no podía creer lo que estaba viendo. —¿Hicieron un "Break" y reiniciaron las rutinas de la IA en medio de la misión? —preguntó mirando uno a uno a todos los hombres sentados en la mesa. —¿Cómo es que nadie me lo dijo…?

El silencio que se hizo entre los técnicos fue la única respuesta que el hombre necesitaba. Tras suspirar profundamente se incorporó y se volvió hacia el palco donde Bradley contemplaba la escena en silencio. —Coronel, me temo que tendremos que invalidar los resultados de este ejercicio en lo que respecta a las acciones del Cadete Joyner. —dijo haciendo una reverencia de disculpa. —El sistema ha sido claramente manipulado y no puedo garantizar un resultado imparcial por parte de la computadora.

—¿Que significa eso? —quiso saber Bradley.

—Significa que las acciones de Dante rompieron la simulación… esos Zentradi no debieron haberse movido y menos que menos atacado como lo hicieron. Por consiguiente la flota de Hughs debió haber escapado sin problemas. —explicó Sutherland con una sonrisa.

El Coronel Bradley apretó los puños debido a la frustración que sentía. —¿Que aconseja hacer, Director? —preguntó al cabo de unos segundos.

—Propongo eliminar las penalizaciones por la pérdida de la flota y las vidas humanas. —respondió el Director visiblemente humillado. —De no haber existido esa manipulación por parte de mi equipo, el resultado de la misión hubiera sido completamente diferente.

Varios gritos de júbilo y algunos aplausos aislados se escucharon en la sala.

—Pero hay un problema. —dijo Sutherland rascándose la cabeza.

El silencio volvió a hacerse en toda la estancia y el Director lo miró confundido. —¿Un problema?

—Dante está muerto. —respondió el ex-militar sacudiendo la cabeza. —Hughs le voló los sesos de un disparo… ¿Lo recuerdan?

El recién nombrado había pasado de un color blanco a un tono casi verde. Sus manos comenzaron a temblar y tuvo que esconderlas debajo de la mesa.

—Una ejecución sumaria. —dijo Bradley acariciándose la barbilla. —Una acción verdaderamente desgraciada.

El Director se aclaró la garganta y continuó hablando. —Las acciones del Comandante Hughs no forman parte de la anomalía causada por la manipulación del sistema. —explicó el hombre. —Por lo que la muerte del Oficial Joyner es, en lo que a mi respecta, real y los puntos deben ser descontados.

—Ni siquiera yo puedo revivir a los muertos. —se disculpó Sutherland mientras se encogía de hombros. —Pero creo que en lo que respecta a los puntos… ¿Cada acción que la flota realiza tiene un número de puntos asignado previamente que luego se reparten entre los tripulantes, verdad?

—Así es. —respondió el Director.

—¿Y cuántos puntos corresponden al salvataje de los rehenes? —preguntó.

—Trescientos. —contestó el hombre. —¿Por qué lo pregunta?

Sutherland sonrió satisfecho. —Creo que esos puntos le corresponden por derecho a nuestro oficial de Estrategia. —dijo el ex militar mientras se cruzaba de brazos. —Ya que el fué el único responsable de planificar y ejecutar dicha maniobra, es justo que sea recompensado con la totalidad de ellos.

Dante no podía creer lo que estaba oyendo. Trescientos puntos eran casi dos años completos de ejercicios y simulacros. De pronto todo el aula magna estalló en aplausos y gritos de júbilo que venían de todos los palcos. El sonido era casi embriagador y la cabeza del joven empezó a dar vueltas.

Lo último que vió antes de caer inconsciente fue el rostro sonriente de Sutherland