Soy algo más Cap. 2

Bueno, espero les vaya gustando esta historia, de todas formas lo hago tanto por falta de ideas en sus historias originales como que el escribirlo me hace mucho ilusión en sí, así que lo hago más por ilusión y amor a la escritura.

Al fic.


Los rayos del sol golpeaban ferozmente el rostro del joven rubio que yacía en la cama, tendido y abriendo difícilmente los ojos, intento cubrirse con su brazo izquierdo, pero era en vano, era como si el sol estuviera envidioso del brillo de su cabello y de su belleza para, al menos, vengarse arrancándolo de su sueño.

Sentía los parpados pesados y ligeramente hinchados, había dormido profundamente y descansado bien, una de esas pocas noches que en verdad descansaba, había noches que solo había llegado, completamente agotado a su cuarto a dejarse caer dormido, exhausto, sin tan siquiera haberse quitado la máscara de lo cansado que estaba, comía muy poco, aunque lo suficiente para rendir (si con suficiente es hacer 2 comidas al día… y no muy abundantes) pero el descanso era a veces lo que menos tenia, viéndolo desde ese punto de vista, el sol en verdad era cruel levantándolo.

Alcanzo con su mano izquierda, desde la mesa de noche, su máscara y se la coloco, por lo menos aliviaba un poco la agonía mientras sus ojos iban acostumbrándose a la luz de la mañana, se irguió sobre su codo derecho y conforme su vista mejoraba, vio en el suelo su ropa de la noche anterior, él no la había dejado ahí, pero apenas iba a apoyarse en su mano derecha para sentarse bien en la cama, sintió algo duro en su puño semi-cerrado, al voltear a ver, noto que era Hydranoid, y sonrió a lo bajo.

En más de una ocasión, Hydranoid le había ayudado en esos mismos días, donde su cabeza no reaccionaba ni siquiera para quitarse los zapatos, y en efecto, noto que tenía la cobija de la cama puesta en su regazo arrugada por sentarse en la cama, cubriéndolo por la noche.

Masquerade: Gracias viejo amigo (sujetando frente a él al Bakugan)

Hydranoid: hmmhmhhm (completamente adormilado)

Masquerade: Jeje, tranquilo, descansa colega.

El enmascarado acerco su mano y le dio un rápido y gentil beso a la esfera antes de dejarla de vuelta en la mesa de noche, últimamente, cuando solía despertar a veces hacia lo mismo, le lada un gentil beso, no sabía porque exactamente, ¿quizás afecto? No lo sabía y no se había detenido a pensarlo, sin mencionar que mientras Hydranoid no lo supiera ni hiciera preguntas al respecto, no tenía la menor importancia darle sentido, disfrutaba de hacerlo y eso era toda la explicación y razón que necesitaba.

Se levantó, estirándose y sintiendo el calor del sol entrar por la ventana, la cual su luz se sentía más cálida y gentil en su piel, quería sentir aunque fuera un rato más esa cálida caricia, pero sabía que si no se apresuraba, estaría seguramente en problemas, apenas termino de estirarse, tomo su ropa, sus zapatos y se dirigió al baño a cambiarse, deshaciéndose de su pants que usaba para dormir y cambiarlo por el pantalón más ajustado y colocarse su camiseta de tirantes azul antes de ajustarla por debajo del pantalón y sus tres cinturones, la falta de comer si era notorio en su cintura, aunque eso no quitaba el hecho de que hacer ejercicio no afectara también, pero una regla clara en el ejercicio era el comer bien también para equilibrar, y al no hacer una bien, tal vez… estaba un poco en problemas en aspectos de salud.

La razón por la cual fue a vestirse al baño en vez de vestirse en su cuarto con total tranquilidad, era porque sin duda su peto de metal estaba en el baño justo donde lo dejo, hablando de estar algo débil de salud por su constante andar de peleas, era el hecho de ser atacado, sería muy vulnerable, se lo coloco, esperando un día no necesitarlo más… aunque de una buena bala se agradecía la protección o de un intento de ser apuñalado, cosas que el estar ejercitado, para ser honestos, no detenían.

Terminando de abrocharse a los costados y poniendo sus zapatos, solo fue cuestión de segundos ponerse su gabardina, Heh, le gustaba a pesar de parecer la bata de un laboratorio, era delgada, fresca, suave y sin duda alguna, lo hacía ver más atractivo ante el espejo.

Salió del baño y fue caminando hacia la cocina, pasando por el pasillo (véase el capítulo donde Runo y Marucho despertaron en la casa de Masquerade) viendo por las ventanas el sol paseando por las hojas de los arboles cálidamente, ese día había amanecido especialmente soleado y agradable, y el color que brillaba en las hojas era sin duda agradable y hermosa, lo hacia sonreír y sentirse feliz, no como normalmente se sentía al ganar una batalla… sino de verdad, era en verdad feliz por mas ridículo o insignificante fuera solo ver ese paisaje en el bosque, a través del sol e incluso escuchar ligeros murmullos de aves, llego a las escaleras y noto lo tranquila y solitaria que se sentía esa enorme casa… pero con las luces completamente apagadas y con el sol iluminando en su lugar, era como un auténtico hogar, vaya que era hermoso, sin duda su mente y su cuerpo agradecían días así y los deseaba más a menudo, era una sensación gloriosa y dulce, casi placentera, su sonrisa no se había borrado, solo al bajar todas las escaleras dejo soltar un ligero suspiro y se dirigió a la cocina a la izquierda de sus pasos.

La cocina no era exageradamente grande, aunque una pequeña mesa si había ahí y algunos estantes vacíos y un modesto refrigerador, como de esos hogares de catálogo que quieren venderte la idea de tenerla… supuestamente.

En algún momento llenaría esos muebles con cosas, algo dentro de él le daban ganas de hacerlo de inmediato, y no solo por decoración precisamente, pero ya habría tiempo para eso, ahora toda su atención estaba en la última reliquia que había conseguido andando por ahí… una cafetera.

La simple idea era absurda, pero solo una vez tuvo la oportunidad de probar el café y una vez supo lo que era y como conseguirlo, busco la forma de encontrar ese aparato y leídas a detalle las instrucciones (se preguntaba qué pensarían los peleadores de ver al jugador Bakugan No. 1 experto en el juego, dominador absoluto de las reglas y estrategias, leyendo un instructivo buscando el idioma que él pudiera entender, incluso a él la idea le parecía ligeramente graciosa), se puso en marcha con los ingredientes necesarios y desde entonces no podía empezar una mañana sin una buena taza de café, mientras veía el café hacerse, se preguntaba como sabría esa bebida llamada té y le tenía el ojo puesto como si fuera su siguiente objetivo, en especial porqué tenía más sabores que el café en sí, aunque de momento el café simple y negro le agradaba, eso sí: bien cargado, no quería agua caliente color marrón.

Abrió uno de los estantes de arriba y saco la única taza qué había en toda la casa (de momento) y una vez la cafetera había terminado, se sirvió y se dispuso a disfrutar de su café, al bajar la taza, mientras sentía la cálida bebida bajar por su garganta, noto por el rabillo del ojo como iba entrando Hydranoid a la cocina volando.

Masquerade: Buenos días colega.

Hydranoid: Buenos días maestro, ¿descanso bien?

Masquerade: Hacia mucho tiempo qué no dormía así de profundo (dándole otro sorbo a su café) el baño en verdad me relajo.

Hydranoid: me alegro mucho maestro, es una pena que no pueda disfrutar así más seguido.

Masquerade: Es verdad, pero (mirando lo que le restaba de café y bebiéndolo en un último sorbo profundo y soltando un suspiro apenas bajo la taza de sus labios) hoy será un muy buen día.

Hydranoid: ¿Por qué lo dice maestro?, ¿Acaso tiene una idea de donde está el núcleo de Infinidad?

Masquerade: No (llevando la taza al lava trastes y dejándolo para después) pero tengo un plan.

Hydranoid: ¿De qué plan se trata?

Masquerade: (acercándose a su amigo y tomándolo en su palma para mirarlo frente a frente) El maestro Naga quiere que le demos más poder llevando a Bakugans a la dimensión de la perdición, ¿no es así? Quiere tener todo el poder posible.

Hydranoid: En efecto, maestro.

Masquerade: Pero JAMAS dijo que debíamos de ser nosotros quien los lleváramos directamente… ¿Verdad?

Hydranoid ya deducía que quería decir su amo, no en vano, había hecho ciertos experimentos antes, con los primeros seguidores que Masquerade había puesto en práctica con las cartas de más que le había pedido a Hal-G de la Carta de la perdición, sus experimentos habían sido un éxito, el problema era que al ser derrotados, estos dejaban la Carta de la perdición tirada o algunos osados las tiraban por el drenaje o las rompían, acabando siendo derrotados por Daniel Kuso u otros de sus amigos, era frustrante, solo una vez uno de sus seguidores había ganado (cuando Dan no tuvo al Dragonoid una vez, nunca supo el porqué) y el efecto había durado junto con que Reaper le había echado una mano esa vez, pero debía hacer el efecto duradero, de seguir queriendo derrotar a los peleadores y mandar Bakugans a su propia perdición, así perdieran la batalla, era la energía oscura del núcleo Silente la que ayudaría, pero contaminar de esa energía las cartas podría ser arriesgado, no, su plan era esta vez dar esa energía a seres vivos, sabía que por lo menos eso sería menos… arriesgado.

Los invitados estaban a punto de llegar, la trampa la había planeado hacia unas semanas una vez vio resultados de sus experimentos, y había convencido a Naga por medio de que al hacerlo, saldría beneficiado… en realidad, el beneficiado sería otro, sin que este lo supiera.

Su plan estaba centrado en 5 de los mejores puestos de los primeros 10, ¿y la decoración de la casa?, la ´´invitación´´ decía una fiesta, pero una verdadera fiesta no estaba en los planes de Masquerade, socializar con las demás personas no era lo suyo y no empezaría ahora, sus planes eran incluso ajenos a lo que Naga y Hal-G querían, y el único que lo sabía era Hydranoid.

Masquerade: Vamos amigo, debo ponerte en un lugar seguro, el espectáculo está por comenzar.

El tiempo comenzó a correr y los individuos comenzaron a llegar, y al llegar todos, cual cabezas de pollo, lo único que podían pensar era en una batalla grupal, tal como Masquerade lo había imaginado, la tentación de demostrar quién era mejor entre ellos y subir de puestos era una idea demasiado tentadora como para resistirla, y una vez estaban en el campo de batalla junto a sus Bakugans, era la hora, la conexión entre Vestroia, Naga y sus nuevos peones estaba hecha, fue tan fácil que Masquerade no podía evitar tomarlo como una broma.

Una vez Naga les ´´contamino´´ con la energía negativa, el simplemente darles la orden de derrotar a Dan y a sus amigos fue algo ridículamente fácil, eran manipulables, y su plan había salido incluso mejor de lo que él esperaba, una vez salieron de su casa y se dirigieron a su misión, escucho desde lo más alto de las escaleras el automóvil irse a lo lejos y no pudo contener una risa… irónicamente, no era malvada, era de auténtico jubilo cual niño recibiendo el juguete que quería en navidad, incluso salto victorioso en las escaleras, subiendo el resto de estas y dirigiéndose a su sala de comando donde la computadora estaba junto a Hydranoid poniéndolo a salvo, si su Bakugan se veía afectado por la energía del núcleo silente,enloquecido y maniático de encontrar pura pelea, así como ahora estaban los Bakugans de sus nuevos aliados, no se lo podría haber perdonar hasta que este volviera a la normalidad… pero como era algo que ni él había probado, no sabía si serían los efectos temporales… o permanentes, pero de momento, todo había salido a pedir de boca que olvido incluso que podía usar la TD Card (La carta tele transportadora) para llegar más pronto y fácilmente con Hydranoid, una vez llego al sótano a pie, su Bakugan lo esperaba, incrédulo por ver a su maestro incluso tan lleno de alegría.

Masquerade: Ah funcionado, en verdad ha funcionado mi plan, Hydranoid (sentándose frente a la computadora con una amplia sonrisa, que con la máscara puesta parecía sicótica y aterradora).

Hydranoid: ¿De qué está hablando, maestro?

Masquerade: Míralo tú mismo (Abriendo el gran globo terráqueo computacional que tenía donde podía ver la localización de los Bakugans, peleadores y demás información) allá van, hambrientos de poder y de pelea, derrotando a todo aquel a su paso, junto con obedecer mis órdenes, y todos tienen la carta de la perdición y no dudaran en usarla… es perfecto.

Hydranoid: Pero… maestro, ¿que está planeando?

Masquerade: Dime algo, Hydranoid (sacando lentamente su máscara de su rostro y revelándole a Hydranoid una mirada no solo llena de confianza, sino incluso traviesa) hoy… ¿dónde quieres ir?


Espero les haya gustado el capítulo, en el siguiente más travesuras y aventuras de este travieso joven enmascarado

Hasta la próxima.

LunaDarkus.