Máximo Duval se volvió hacia Dante. —Permíteme presentarlos. —dijo con un gesto de la mano. —El Doctor Malkovich es el representante legal de un grupo de jugadores en Calypso y suele visitarnos con frecuencia para comunicarnos las inquietudes de las personas que representa… aunque sera de agradecer que tuviera la cortesía de anunciarse primero. —dijo lanzando una mirada al profesional.
El recién llegado ignoró la indirecta y extendió una mano hacia el joven. Dante se sorprendió al ver que usaba un curioso guante blanco de lo que parecía ser seda; un detalle bastante peculiar en un profesional de las leyes. —Dante Sebastian Joyner. —respondió contestando el saludo mientras apretaba la mano enguantada. —Es un gusto conocerlo Doctor.
El abogado retiró la mano y se volvió hacia Duval. —Me imagino que ahora su Staff está finalmente completo. —observó. —Ha sido algo realmente inoportuno el perder a tantos profesionales en una etapa tan crítica del proyecto.
El rostro del enorme Director no mostraba signos de ira ni ninguna otra emoción visible, pero Dante notó como el puño del hombre se cerraba con fuerza. —No se preocupe por mi Staff. —respondió. —Todos los puestos necesarios están cubiertos y tenemos a toda la gente que necesitamos.
—Por el bien del proyecto, espero que así sea. —contestó el abogado. —Mis clientes están algo preocupados por las decisiones que la administración de Calypso ha tomado recientemente y les gustaria tener algun tipo de respuesta desde los responsables directos.
—Para eso existe el Concilio. —cortó Duval de forma abrupta. —Los asuntos internos del juego se resuelven DENTRO del mismo juego.
Malkovich le dirigió una sonrisa. —Por supuesto que sí. —respondió. —El problema es que el Concilio no tiene la competencia adecuada para tratar los asuntos "externos" del juego. —dijo volviéndose hacia la piloto O'Higgins. —¿Verdad, Teniente?
La joven frunció el entrecejo, pero no respondió. Tenía la mirada fija en el hombre de la silla de ruedas.
—¿A que se refiere con eso? —preguntó en cambio Duval.
—Me han llegado informes sobre una disrupción del juego por parte de la veedora oficial de la NUNS en Calypso. —explicó el abogado volviéndose hacia el Director. —Un jugador ha reportado que vió su actividad lúdica violentamente interrumpida por un robot que no tiene nada que ver con el universo fantástico en el que este juego se basa… ¿Me explico?
Dante tuvo suficiente con aquello y dió un paso al frente. —Ese jugador intentó pisarme como a una hormiga sin ninguna clase de provocación. —afirmó. —¿Que clase de "juego" es ese.
Malkovich se encogió de hombros. —¿Qué tiene eso de malo? Es algo perfectamente legal y permitido en este juego… ¿O acaso no lo sabía?
—El señor Joyner no conoce aún el juego. —lo justificó el Director. —Así que su desconocimiento lo excusa de esto… pero en lo que respecta a la Teniente O'Higgins… ¿Es verdad eso? —preguntó volviéndose hacia la piloto.
—El Jugador estaba interfiriendo con mi misión de recoger al Señor Joyner. —respondió la joven cruzada de brazos. —El protocolo de interacción con los jugadores me permite ejercer la fuerza en casos de no-cooperación de las personas o criaturas-no-jugadores.
—¿Realmente fué necesario asesinar a un jugador? —preguntó el abogado haciendo un gesto de impotencia con ambas manos. —¿No podía usar simplemente su robot para recoger al Señor Joyner y salir de la zona sin causar tantas interferencias? Le recuerdo que el Protocolo especifica claramente que las interacciones con los personajes y el mundo de Calypso deben mantenerse al mínimo… claramente usted se ha propasado con su reacción y ahora un jugador reporta que ha sufrido lo que legalmente se tomaría como un asalto a su libertad… esto bien podría considerarse un abuso de autoridad y algo que merecería ser reportado a sus superiores.
—Haga lo que se le cante. —respondió la piloto sin cambiar de expresión.
Dante miró a Duval y vió que este se rascaba la cabeza pensativo. —Un momento. —dijo extendiendo la mano. —El accionar de la Teniente fué correcto y en ningún momento intervino en el juego. Sus acciones fueron en respuesta a una provocación intencionada.
El abogado lo miró con curiosidad. —¿Ah sí? —preguntó.
—El jugador que usted nombra fué quien usó palabras denigrantes hacia la milicia y hacia la Teniente… creo que los registros de la sesión de juego serán suficientes para probar lo que digo. —afirmó.
Malkovich frunció el ceño pero no dijo nada y dejó proseguir al joven. —El jugador agravió a la teniente y usó insultos de índole sexual y discriminatorios... yo puedo salir de testigo del hecho si es necesario.
Duval lo miró seriamente. —¿Estás seguro de eso? —preguntó.
—Si.
El abogado levantó ambas manos de los respaldos de su silla. —Calma calma señores… no es necesario hacer tanto problema por un simple episodio de esta clase… estoy seguro que todo se resolverá con una simple disculpa por ambas partes. —opinó cambiando rápidamente de idea.
El Director sacudió la cabeza. —Buena suerte logrando que la Teniente se disculpe con alguien. —dijo. —Será mejor que olvidemos este malentendido y nos dediquemos a asuntos más importantes.
—Coincido plenamente con su observación. —contestó Malkovich.
Duval se volvió hacia Dante. —Iré a la sala de conferencias con el Doctor para arreglar esos… "asuntos importantes" que tanto le preocupan. Willy.
—¿Si Señor? —respondió el joven girando su cuerpo desde su silla.
—Dale a Joyner una explicación del juego… ya sabes, la idea general y cómo funciona. Necesitamos que se ponga al día lo más pronto posible con los conceptos generales.
El joven se rascó la calva y suspiró resignado. —¿No puedo simplemente darle el vídeo de orientación?
—No, de seguro Joyner necesita algo más que eso. —respondió el enorme Director mientras abría una puerta ubicada a un lado de la oficina. —Por aquí Doctor.
Del otro lado de la puerta se veía una habitación algo más pequeña y mucho más ordenada que la oficina plagada de equipos en la que estaban en ese momento. Malkovich hizo un gesto con la cabeza hacia Dante y el jóven ingeniero e hizo avanzar su silla de ruedas a través de la puerta. —Volveré pronto. —dijo Duval cerrando la puerta.
Los tres jóvenes quedaron solos en la enorme oficina y Willy fue el primero en romper el silencio al cabo de un momento. —Bueno… supongo que tengo que cumplir las órdenes del jefe… ¿Hay algo que quieras preguntarme directamente o quieres que empiece a hablar sobre Calypso? —preguntó mirando a Dante.
—Solo una pregunta. —respondió Joyner. —¿Ese tipo es así de cretino todo el tiempo o solo cuando tiene público alrededor?
—¿Malkovich? Alégrate de haber visto su lado amable hoy. —respondió haciendo girar su silla. —Es verdaderamente insufrible… el día que renunció a Alpha Corporation el jefe abrió una botella de Sidra para festejar.
Dante lo miró asombrado. —¿Ese tipo fué compañero de trabajo de ustedes?
—Por poco tiempo, por suerte. —respondió Willy. —Era el consultor legal de la compañía en Edén y trabajó en este edificio en cuanto la Flota 41 partió desde aquel planeta…. fueron los siete meses más desgraciados de toda mi vida para serte sincero.
Dante se rascó la cabeza. —Ahora que lo pienso el haber estado tanto tiempo de viaje fuera de la vista de ese tipo no me pareció un tiempo tan malgastado. —reconoció. —¿Qué sucedió? ¿Lo despidieron por comer gatitos o robar dulces a los niños?
—Renunció por voluntad propia. —respondió Willy poniéndose serio de pronto. —Ahora trabaja para el Enjambre.
Antes que Joyner pudiera hacer otra pregunta ambos se asombraron al ver que la Teniente O'Higgins se había acercado en silencio a ellos.
—¿Que…? ¿Qué sucede? —preguntó el joven estratega en cuanto la chica se detuvo frente a él.
—No necesitaba tu ayuda. —respondió ella mirándolo fijamente con aquellos penetrantes ojos verdes. —No le tengo miedo a ese hombrecillo.
Dante apretó los puños sintiendo una frustración indescriptible. ¿Así lo trataba esa chica luego de querer ayudarla? —No lo hice por ti. —dijo en cambio devolviendo la mirada desafiante. —Solo quise que se supiera la verdad y se hiciera justicia.
—Eres la persona menos indicada para hablar de justicia. —contestó ella con la mirada relampagueante de odio. —Y un hipócrita por añadidura.
Joyner no supo qué decir. La joven se dió media vuelta y salió de la habitación por la puerta principal dando un fuerte portazo.
Los dos jóvenes se miraron en silencio.
—Explícate ahora. —dijo Willy señalando la puerta.
—Me trata asi desde que nos conocimos ayer en Calypso. —confesó Dante cruzándose de brazos. —No tengo ni idea que puede haber hecho para generar tanta hostilidad en ella… realmente no la entiendo.
—¿Estás seguro que no es una antigua amiga de la infancia? ¿Alguien a quien humillaste en el pasado o le propusiste matrimonio para luego olvidarla…?
—Mi vida todavía no ha caído en esos "clichés" de telenovelas. —dijo el joven suspirando. —Realmente no conocía a la Teniente O'Higgins hasta ayer y te juro que no se que pude haber hecho para ofenderla así… aunque tal vez…
—¿Tal vez?
Dante sacudió la cabeza. —Me hice un par de enemigos dentro de los altos mandos de la NUNS antes de venir hacia aquí… es posible que esto tenga alguna relación con eso.
El joven ingeniero asintió en silencio. —Al menos tengo que reconocer eres bueno en eso.
—¿En qué cosa? —preguntó intrigado Dante.
—En buscarte enemigos de alto nivel. —respondió el joven. —La Teniente O'Higgins es, nada más ni nada menos, que la hija única del Capitán de la Macross 41, dudo mucho que pudieras encontrar un enemigo de más alto nivel que ese en toda la flota.
Dante se golpeó la frente. —¡Deculture! —exclamó. —¿Pero el Capitán de esta nave no es Abraham Simmons? No comprendo…
—Evidentemente la Teniente no quiere usar el apellido de Papi para escalar rangos en la milicia. —respondió Willy encogiéndose de hombros. —O'Higgins parece ser el apellido de su madre.
—Así que he empezado con el pie izquierdo. —reconoció el joven.
—El "Easy Mode" no es lo tuyo. —respondió Willy. —En fin, será mejor que no provoques más a la Teniente y trates de no empeorar las cosas… la chica aprecia que la dejen tranquila y con esa premisa tanto el Director como yo mismo nos hemos llevado muy bien con ella desde que la asignaron a esta función.
—Haré lo posible. —prometió Dante mientras tomaba asiento junto a su nuevo compañero de trabajo.
El Ingeniero hizo un gesto con la mano. —Ahora volviendo al juego… ¿Tienes alguna pregunta con respecto a cómo funciona?
Dante pensó un momento pero supo de inmediato cuál era la pregunta que más le estaba haciendo ruido en aquel momento. —La SDF-1. —dijo. —¿Que hace orbitando Calypso?
Willy se recostó en su silla. —Ah. —dijo asintiendo con la cabeza. —Me imaginé que me preguntarías tarde o temprano por eso. Digamos que la SDF-1 es "Legacy Code"
—¿Legacy Code? —preguntó Dante confundido.
—Osea es algo que ya estaba cuando llegamos. —respondió el joven programador. —Te sorprendería saber que gran parte del código que conforma el software de Calypso fué escrito en el siglo veinte.
Aquello realmente sorprendió al joven estratega. —¿El siglo veinte? ¿Osea antes de la Primera Guerra Espacial?
—Mil Novecientos Ochenta y Tres, para ser exactos. —respondió Willy.
Dante se rascó la cabeza. —¿Existían las computadoras en esa época? —bromeó. —Estamos hablando de casi un siglo atrás.
—Ochenta y seis años. —lo corrigió el joven. —Y si… aunque no lo creas los ochentas fueron la década donde las computadoras personales comenzaron a masificarse a lo largo y ancho del mundo. Los orígenes de la arquitectura del UniEngine se remontan a ese año.
El joven estratega sacudió la cabeza. —Es difícil de creer algo así. —dijo. —Perdona pero... simplemente no puedo entender como algo que simula un planeta entero pueda haber sido creado con las computadoras primitivas del siglo veinte.
—Oh, claro que Calypso no fué programado en esa época. —explicó Willy. —Es muchisimo mas reciente, al igual que el resto del software que usamos en la simulación, pero si hablamos del núcleo lógico que controla todos los diferentes programas que forman el UniEngine, poco ha cambiado de esa época.
—Explicame. —rogó el joven girando la silla mientras apoyaba sus brazos en el respaldo. —Me imagino que debe haber una historia detrás de eso.
Willy se rascó la barbilla pensativo. —La hay claro, pero algo me dice que te vas a aburrir como una ostra escuchandola.
Dante echó una mirada hacia la puerta cerrada en donde Duval y Malkovich habían entrado hacia unos minutos y suspiró. —¿Tienes algo mejor que hacer? —preguntó.
—Podría trabajar en el maldito juego. —respondió el ingeniero soltando una carcajada. —Pero tengo órdenes del Director de contestar tus preguntas asi que… que diablos, te lo contaré.
Antes de empezar a hablar, Willy hizo un gesto hacia una de las paredes y lo que parecía ser un refrigerador de tamaño medio encendió un par de luces azules y comenzó a acercarse a la terminal donde ambos jóvenes se encontraban sentados.
—Será mejor que te sirvas algo. —dijo el Ingeniero mientras elegía una bebida energizante de la pantalla ubicada frente al robot dispensador.
Dante seleccionó una botella de jugo de naranja y la bebida apareció por una pequeña compuerta debajo de la pantalla. Luego de recoger la botella hizo una seña y el robot volvió a su lugar junto a la pared.
—¿Sabes lo que es un Engine o Motor de Software? —preguntó Willy tomando un trago de la lata.
Dante asintió. —Creo que es así como llaman a todo un paquete de programas… como una especie de generalización que abarca varias funciones en las que se basa un determinado software.
—Sería mejor decir que es una colección de librerías más que de programas individuales. —explicó el joven. —Pero más o menos estas acertado en algo; es un término muy general que abarca muchas cosas, no solamente código o datos de usuario.
—Y en el caso de Calypso… ese "Engine" es el famoso "UniEngine" que mencionaste antes. ¿Verdad? —preguntó Dante.
—Si. UniEngine fué la idea de una sola persona a principios de la década de los ochentas. ¿Alguna vez has escuchado hablar de Waltz?
Dante negó con la cabeza.
—Fué un brillante programador Polaco, un pionero entre los entusiastas usuarios de las computadoras de 8 bits que comenzaron a hacerse accesibles a lo largo de aquella época alrededor del mundo… pero especialmente en Europa y Estados Unidos.
Wladyslaw Waltz tenía apenas 13 años cuando recibió su primera computadora en 1983… una Commodore 64 de procedencia Inglesa seguramente… el chico quedó fascinado con las capacidades de la computadora y el impresionante catálogo de juegos que podía correr. Hasta ese entonces los videojuegos eran toscos y simples. Variaciones del clásico tenis de mesa "Pong" y por el otro lado los arcades que ya eran clásicos como "Pacman" y "Space invaders". Aquella máquina de 8 bits podía correr juegos de toda clase, a todo color y con verdaderos sonidos y música, no solo bips y bops como antes.
Arcades, juegos de lucha, carreras, incluso aventuras gráficas… la variedad de juegos era ENORME y salían novedades todos los meses. Fué una de las primeras eras doradas de la industria del videojuego.
Pero había otro género que apenas había tocado las primitivas consolas y prometedoras, pero aún poco potentes computadoras hogareñas… me refiero claro a los Juegos de Rol, o RPG's como se los conoce en la jerga del gaming.
Waltz comenzó a jugar al rol con sus compañeros de Secundaria en aquella época, justo cuando todo lo relacionado con Calabozos y Dragones se volvió increíblemente popular entre los jóvenes (y no tan jóvenes) y obras monumentales como El Señor de los Anillos se volvieron clásicos indiscutidos de toda una generación de "nerds" que jugaban largas sesiones sumergidos en los mundos de fantasía imaginados por Tolkien en la seguridad de los sótanos de su padres.
Estos mundos comenzaron a ser trasladados a las pantallas de las computadoras y consolas de aquella época, pero las limitaciones técnicas molestaban a Waltz.
Acostumbrado a usar su imaginación para recrear a la perfección los mundos donde Humanos y Elfos combatian contra Dragones y Orcos, los simples pixels y las limitadas paletas de colores de aquellos procesadores dejaban una amarga sensación en la boca del joven.
Aun así continuó compartiendo su tiempo libre con ambas aficiones y cerrando la brecha que había entre ambas. Sus primeros pasos como programador fueron copiando programas que venían impresos en las páginas de las revistas de papel que circulaban en aquellos días. Su primer lenguaje fue BASIC y tras copiar centenares de líneas de código a mano y corregir decenas de errores a ojo, pudo compilar sus primeros programas.
No sabemos bien cual fué su primer programa, pero basados en algunas anécdotas de sus amigos en aquella época seguramente fueron pequeños programas para ayudar en su tarea de Game Master cuando era su turno de dirigir una partida. Sin lugar a dudas uno de sus primeros programas fué un lanzador de dados. Algo indispensable para los directores de juego, quien debían hacer cientos de tiradas por partida para definir los destinos de sus jugadores, atados por completo al azar que aquellos dados de muchas caras dispensaban cada noche entre comida chatarra y bebidas carbonatadas.
Waltz copió sus primeros programas de las páginas de aquellas revistas, tal y como lo hicieron miles de programadores novatos que comenzaron poco a poco a aprender a programar en sus casas, linea por linea, aprendiendo sobre la marcha como exprimir las humildes capacidades de sus pequeñas computadoras hogareñas.
Sus programas escritos en BASIC para controlar el progreso de los jugadores e incluso su posición en el mapa junto con los enemigos y aliados eran una verdadera maravilla. Los juegos de Waltz eran, a menudo, presenciados por grupos de gente que se sorprendían de la increíble versatilidad de aquella computadora conectada a una simple televisión a color. Los mapas que antes eran representados por trozos de papel garabateados y, en algunos casos, con pequeñas figurillas de plomo pintadas a mano de pronto aparecían a todo color en una pantalla con efectos especiales como el volar de las flechas, las manchas de sangre y una barra indicativa del estado de salud del personaje sobre su cabeza.
Pero pronto se vió que aquellas computadoras de 8 bits se quedaban cortas en capacidad de cálculo. Esto lo descubrió el joven Waltz cuando durante una sesión de juego de un nivel particularmente alto debió renunciar a usar su fiel computadora para volver a las tablas impresas y calculadora de mano.
Una gárgola atacó al grupo de aventureros que Waltz guiaba aquella noche. Aquel monstruo podía volar a varios metros de altura y arrojarse sobre los aventureros para atacar con sus garras a toda velocidad. Uno de los magos de su grupo recitó un hechizo de vuelo sobre uno de los pícaros del grupo y usando la asombrosa agilidad de su personaje más la magia del hechicero derivó en un combate en las alturas que resultó demasiado para el humilde procesador de la Commodore 64.
De pronto el mundo de juego había pasado a ser de tres dimensiones en vez de solo dos. Los programas de Waltz solo podían calcular las posiciones de cada jugador y monstruo en un plano bidimensional. Al agregar a la ecuación el factor de la altura, la arquitectura de la computadora simplemente no pudo resolver todas las ecuaciones.
Cuando casi de madrugada los amigos de Waltz se fueron a sus propios hogares, el joven quedó tendido en el piso del sótano de la casa de sus padres mientras miraba el techo de madera sobre su cabeza.
Al cabo de unos minutos se incorporó y tomó la calculadora portátil que había quedado en la mesa. Hizo un cálculo rápido y se quedó mirando el resultado que aparecia en números verdes en la pequeña pantalla.
—Mierda. —dijo sacudiendo la cabeza.
Los procesadores de 8 bits apenas podían manejar las posiciones de una docena de personajes en un plano bidimensional. La arquitectura de 16 bits estaba pronta a llegar, con los nuevos modelos anunciados para 1985… ¿Pero sería eso suficiente? La tercera dimensión podría requerir de procesadores de 32 bits solo para procesar todos los datos en una cantidad de tiempo accesible para un Director de Juego que quisiera llevar una partida fluida sin pausas entre cada acción de un jugador. Pero 32 bits era algo que se pronosticaba recién podría llegar para fines del siglo veinte, al menos a los mercados hogareños.
— ¿Y aún así habrá potencia de cálculo suficiente? Volvió a preguntarse el joven. Tomó nuevamente la calculadora e introducía las cifras adecuadas. Por supuesto la pequeña máquina no tenía la capacidad para mostrar un número de cifras tan grande y la "E" apareció en la pantalla.
—32 bits no serán suficientes. —dijo el adolescente mirando el plástico amarillento de su vieja computadora. —Tal vez 64 bits tampoco lo sean.
En ese momento supo que su deseo era construir algo para lo que ni siquiera existia la tecnologia en aquella época. Waltz quería crear un verdadero mundo de juego, donde absolutamente todo estuviera computado y atado a voluntad del programa. Ningún factor debería quedar librado al azar, el juego perfecto no debía dar ninguna concesión.
¿Era posible crear un juego asi? ¿Y de tener éxito… sería realmente un juego?
Su cuerpo estaba agotado por la larga sesión de juego, pero no así su mente, que trabajaba como una turbina a toda potencia. Mientras por fuera de la pequeña ventana que daba al patio de su casa la débil luz del amanecer había empezado a filtrarse por los gruesos cristales, el joven barrió de un solo movimiento de su brazo todas las hojas y fichas que habían quedado sobre la mesa luego de la partida. Quería empezar de cero y para ello necesitaba una hoja en blanco, un espacio vacío.
Tomando un lápiz y una hoja de la pila que había derramado desde la mesa, el joven se sentó a escribir lo que sería el inicio de algo que aún estaba por gestarse.
Necesitaba un punto de inicio y eso solo lo podía dar un nombre.
«UniEngine». Escribió. —El Motor que mueve al Mundo.
El lunes fué a hablar con el Jefe del laboratorio de informática de la escuela a la que concurría, un joven casi tan entusiasta como el que había participado en alguna de las sesiones de juego que a veces se armaban en la escuela. Waltz fue al grano y contó su idea al docente que escuchó atentamente y en silencio mientras el resto de la clase completaba sus ejercicios en las viejas computadoras PET que todavía se utilizaban en las escuelas públicas de toda Europa.
— Lo que necesitas es precisión. — respondió el maestro interrumpiendo a Waltz en medio de su idea. — Y no de cualquier clase; BASIC te permite operar con números de hasta 15 dígitos… pero eso no es ni remotamente suficiente para manejar las operaciones que algo de la escala que propones requiere.
Waltz asintió. — Necesito una precisión milimétrica en las operaciones que requieran movimiento y seguimiento de objetos y entidades en un mundo tridimensional, es la única forma de lograr el realismo que busco… a escala planetaria.
El profesor lo miró intrigado. ¿Estaba hablando en serio? ¿A escala planetaria? —Entonces hablamos de una representación en coma flotante de números que exceden con facilidad los 32 bits de arquitectura de un procesador de la clase de los Mainframes que usan en la universidad… 64 bits podrían bastar para procesar números como esos, pero el poder de cálculo necesario… podrían pasar treinta o cuarenta años hasta ver una arquitectura lo suficientemente potente para procesar instrucciones de ese tipo.
El joven lo miró con expresión decidida. — No voy a esperar treinta años. — afirmó.
— No. — respondió el maestro. — Pero si comienzas un proyecto de esa escala ahora mismo es como querer construir un rascacielos con tus propias manos; No dispones de las herramientas necesarias y tampoco sabes cuando alguien las creará.
El joven se encogió de hombros. —Entonces comenzaré a limpiar el terreno de piedras y maleza con mis propias manos. —dijo levantando ambas mientras sonreía. —Y mientras tanto iré dibujando los planos.
El maestro lo miró perplejo, pero el entusiasmo del joven era tan sincero que solo pudo responder con una sonrisa. —De acuerdo, pero búscate alguien mas que comparta tu sueño; Hay piedras que requieren ayuda para moverse.
En los siguientes tres años, Waltz dedicó todo su tiempo libre a refinar y traspasar sus ideas a papel, pero también a relacionarse con colegas a lo largo y ancho de Europa que compartían sus mismas pasiones. La introducción de los módems como expansiones en las computadoras hogareñas facilitó la entrada de los jóvenes a la BBS, un lugar que antes solo se reservaba para los estudiantes de las universidades locales.
Una vez que el intercambio de ideas se estableció entre la comunidad, la ambición de Waltz se disparó sin límites.
Para 1988 había formado un grupo de nueve colegas de todas partes de Europa, todos jóvenes talentosos como él, quienes armados con las nuevas computadoras de 16 bits que habían proliferado en aquella época, comenzaron a romper los paradigmas de la programación y la forma en la que encarar problemas para los que ni siquiera existía un marco teórico que los describiera.
A medida que la década tocaba a su fin, también lo hicieron algunos de los lenguajes en los que estos pioneros desarrollaron su faraónico proyecto. Waltz había previsto que las herramientas de programación, tal como sus contrapartes del mundo real, caerían en desuso y serían reemplazadas por versiones más modernas, versátiles y poderosas. Su visión le permitió definir reglas estrictas a la forma en la que se trabajaba en el proyecto, documentando todos y cada uno de los sistemas que empezaron a surgir a medida que el trabajo abandonó la etapa teórica y comenzó a producir los primeros cimientos en los que se apoyaría la verdadera estructura del UniEngine.
Cuando la última década del siglo comenzó, la mayoría del trabajo había pasado casi exclusivamente al lenguaj los compatibles PC que ofrecían las mejores capacidades de cálculos para las operaciones cada vez más complejas del proyecto UniEngine. Atrás quedaban BASIC, Pascal y otros lenguajes más oscuros que sirvieron su propósito durante los primeros años de desarrollo.
Y luego, repentinamente. El proyecto desapareció.
Waltz nunca había sido demasiado abierto con el desarrollo de su proyecto. Solo hablaba de sus ambiciones con gente que él creía estaban a la altura de comprender al verdadero objetivo al que apuntaba UniEngine. Por ello y por lo cerrado que era en general el grupo de los programadores, cuando la WWW se popularizó entre los estudiantes universitarios de ciencias de la programación y otras carreras vinculadas a la informática, Waltz y su grupo de 9 colegas habían desaparecido por completo.
Willy se reclinó en la silla y miró a Dante con una sonrisa en el rostro. —¿Te imaginas como se llamaba ese grupo de nueve programadores del UniEngine? —preguntó.
—Ni idea. —reconoció el joven estratega.
—¡Oh vamos! —lo recriminó su compañero. —¡Nueve misteriosos hombres en las sombras! ¡El Engine Unico! ¡Todos amantes de los juegos de Rol! ¿No te suena de algo?
Dante se encogió de hombros.
—Ahora tengo dudas de que seas el hombre adecuado para este trabajo. —reconoció el joven. —Pero el Jefe va a matarme si pido un reemplazo justo ahora, en fin… por supuesto me refiero a los Nazgûl, ósea los Espectros del Anillo.
—Oh… creo que vi esa película. —dijo Dante de pronto.
—Debería matarte aquí y ahora. —suspiró Willy. —En fin… Waltz asumió (O mejor dicho, "Roleó") el papel de Sauron, observando y controlando el desarrollo del UniEngine mientras los Nueve Espectros completaban y documentaban cada una de las librerías y código que conformaban el proyecto.
Todo esto se desarrolló tras las sombras del anonimato y muy poca gente supo lo que se estaba gestando en las profundidades de lo que, muchos años más tarde, se llamaría la "DarkWeb", osea la parte de la red que no estaba catalogada o indexada por los motores de búsqueda más conocidos.
Pero al llegar el fin de la década, el proyecto sufrió el primer gran revés de su largo desarrollo.
—Déjame adivinar. —dijo Dante. —La caída de la ASS-1 en Julio de 1999.
Willy asintió. —Mira.
Una nueva pantalla holográfica se desplegó en su terminal y el joven usó el teclado para localizar un punto específico en una larga cadena de líneas de código que cubrían a pantalla de lado a lado. —Aquí.
Tras una línea de código uno de los programadores había agregado una nota que decía lo siguiente "Acabo de confirmar la muerte de Dark_Zero y su última actualización ha sido archivada en la bóveda, con él son tres de los nuestros que murieron tras el cataclismo que desató el asteroide en toda Europa. Siguiendo el protocolo de supervivencia, he entregado mis tres recomendaciones para los reemplazos con mi próxima actualización."
—Ni siquiera sabían todavía lo de la nave extraterrestre. —comprendió Dante sorprendido de aquello. —¿Waltz también murió durante el evento?
—No. —respondió Willy. —Si bien no tenemos pruebas directas de ello, su forma de programar y escribir código siguen presentes en los sucesivas actualizaciones del proyecto, al menos hasta antes del 2010.
—La destrucción del Planeta Tierra. —dijo Dante. —¿Cómo sobrevivió el proyecto a la aniquilación total?
El joven ingeniero señaló la pantalla e hizo que el cursor se moviera a toda velocidad hasta una línea de código donde otro comentario estaba resaltado en naranja.
«La orden de ramificar UniEngine ha sido dada y el respaldo de la base de datos principal ha sido copiada a un almacenamiento seguro, a partir de aquí todo lo que viene a continuación será considerado como la version 0.7446234b»
La fecha correspondía al día del primer contacto con las fuerzas Zentradi.
Dante observó aquellas palabras y comprendió mucho de lo que implicaba. —¿Este fué uno de los únicos programadores que sobrevivió? ¿Pudo abordar la Macross antes del ataque Zentradi?
—La Macross o uno de los ARMD. —respondió. —Casi con seguridad sabemos que fué alguien con acceso a la red de los militares, probablemente un Oficial de Comunicaciones o Inteligencia quien descargó uno de los respaldos del proyecto a la flota que escapó de la destrucción de La Tierra…. qué tanto difiere esta rama de la versión que se perdió durante el ataque… eso nunca lo sabremos.
Dante miró la pantalla en silencio. —Waltz murió durante la Primera Guerra Espacial.
—Definitivamente. —respondió Willy.
—¿Y un solo "Espectro" continuó el desarrollo mientras duró la diáspora de los pocos sobrevivientes?
—El y al menos un nuevo Espectro siguieron trabajando en el proyecto hasta el fin de la Primera Guerra Espacial. —explicó el joven. —Pasarían casi diez años más hasta que un nuevo miembro del grupo fuera agregado al proyecto.
Dante asintió. —La humanidad quedó reducida a unas pocas miles de personas… supongo que la escasez de programadores fué la causa más probable.
—Si, pero mira esto. —observó Willy. —Mira esta parte del código.
El estratega miró donde su compañero indicaba pero solo veía líneas de código de diferentes colores. —¿Que estoy viendo? —preguntó.
—A partir de la aparición de este nuevo Espectro se introduce la arquitectura computacional derivada del conglomerado OTec y toda la tecnología que fué recuperada de la ASS-1.
—Computación Cuántica. —observó Dante.
—La arquitectura de 256 Bits. —respondió su compañero. —De pronto todas las barreras físicas en el procesamiento de información quedaron destruidas. La fuerza bruta computacional que otorgaba la arquitectura derivada de la OT era tal que volvió a cambiar el paradigma de la programación… y Waltz también lo había previsto.
Dante lo miró sorprendido. —¿Previsto? ¿Cómo es posible?
Willy se encogió de hombros. —Imposible saberlo… es un misterio tal y como lo fué que haya previsto el reclutar a un Espectro que abordase alguna de las naves espaciales que sobrevivieron a la Aniquilación… el caso es que UniEngine aprovechó aquella ilimitada capacidad de cálculo y por primera vez en sus más de treinta años de gestación el Engine pudo ser compilado y ejecutado en tiempo real.
En ese momento las líneas de código terminaban abruptamente y una leyenda anunciaba que la versión 1.0 de UniEngine había sido creada con éxito.
—Osea final feliz. —dijo Dante pero su compañero sacudió la cabeza. —No. —respondió abruptamente. —No fué un final feliz.
—Explícate.
—El desarrollo se dividió entonces en dos ramas: la encargada de mejorar el engine en si y la de crear las subrutinas de simulación para cada una de las entidades y sistemas que Waltz había envisionado.
—No comprendo.
—Osea aplicar las leyes de la física del universo ya conocidas para que el UniEngine pudiera simularlas a la perfección.
—Osea la gravedad y todo eso. —comentó Dante.
—De hecho las cuatro fuerzas o interacciones fundamentales están simuladas. —lo corrigió el joven. —Son parte del núcleo de la simulación y cada vez que una entidad o sistema realiza un cambio de estado y requiere una actualización de cómputo, primero debe pasar por las reglas de esas cuatro fuerzas.
—¿Qué hay de la Quinta Fuerza del modelo extendido?—preguntó Dante. —No me digas que Waltz predijo también la aparición de la Energía Dimensional.
—No directamente, pero dejó abierta la posibilidad de incorporar una quina interacción, más que nada porque el modelo estándar de la física del siglo pasado aún estaba incompleto y faltaban completar varias huecos en la física de partículas.
—Comprendo. ¿Y cuál fue la otra rama?
—La creación de un sistema de Inteligencia Artificial Avanzado para dar vida al mundo simulado. —respondió Willy.
Dante se rascó la cabeza y miró la pantalla llena de caracteres incomprensibles. —Empiezo a comprender hacia dónde te diriges y el porqué hablas de un final poco feliz. —observó. —Me imagino que todo este avance no pasó desapercibido a los Altos Mandos Militares.
—Bingo. —aplaudió el joven.
Antes que Dante pudiera preguntar otra cosa la puerta de la pequeña oficina auxiliar se abrió y vieron cómo Duval y Malkovich salían de ella en completo silencio.
—Mira la cara del jefe. —susurró Willy a Dante. —Podría agriar la leche que todavía está dentro de una vaca.
El hombre de la silla de ruedas avanzó hasta la salida y volteandose dirigió un saludo con la cabeza hacia los dos jóvenes, quienes contestaron igualmente el saludo con el mismo gesto. Cuando el abogado desapareció tras las grandes puertas de madera Duval se acercó a ellos.
—Tiene la cara más verde que de costumbre. —observó Willy.
—Cierra la boca o voy a dejarte la tuya teñida de sangre. —respondió el Director. —¿Han aprovechado el tiempo al menos?
El joven programador asintió. —Al menos Joyner ya sabe quien fué Wladyslaw Waltz. —respondió.
El enorme Director torció la boca. —Genial, a lo mejor si encuentra al fantasma de Waltz dentro de Calypso podrá reconocerlo y pedirle ayuda.
Willy se volvió hacia Dante. —Oh no le hagas caso… por cierto no hay «Easter Eggs» en UniEngine, asi que ni te molestes en buscarlos.
—¿«Easter Eggs»?
—Mensajes secretos que dejan los programadores. —respondió Duval. —Como las anotaciones del código pero dentro del programa ya compilado, no obstante Willy tiene razón; no hay de esa clase de mensajes en Calypso.
—¿Cómo pueden estar seguros de eso? —preguntó Dante.
—Porque nosotros tenemos el código fuente tanto de UniEngine como de Calypso. —explicó el joven ingeniero. —Y no hay nada ni en uno ni en el otro.
El Director miró el reloj que se proyectaba sobre la termina de datos y bufó con fuerza. —Estamos perdiendo el tiempo con esto. —dijo. —Será mejor que le demos al Señor joyner algo de experiencia de Campo.
—¿Quieres enviarlo a Calypso como un jugador normal? —preguntó Willy.
—Si. Elimina su estatus de visitante de Alpha Corporation y crea un perfil temporario con atributos al azar… que experimente el juego como cualquier otro jugador.
—Entendido. —respondió el joven. —¿Algo más?
—Si. ¿Dónde está la Teniente O'Higgins...?
Cuando Duval vió la forma en la que los dos jóvenes se miraban entre sí, supo que las cosas solo podrían empezar a complicarse de allí en más.
