Soy algo más Cap. 4
El pequeño Bakugan veía desde la ventana como el cielo azul se iba oscureciendo, dándole lugar a la noche y el final a un día agradable junto a su maestro.
Hydranoid agradecía poder ser el único que conocía de verdad a Masquerade, mirando la ventana y el atardecer, desde que se encontraron en aquel bosque, estar a su lado fue su total felicidad, pero… también recordaba y volvía a su memoria con cierta amargura y rencor a Reaper, el antiguo compañero de su maestro, ese Bakugan era poderoso, sí, pero a los ojos de Hydranoid, era un imbécil. Claro, respetaba y adoraba como él (casi) a su maestro, pero como si fuera una deidad, adoraba aún más a Naga, lo escuchaba como si fuera un predicador del futuro y estaba en verdad obsesionado con el poder, quería ser uno de los destructores del mundo, recordaba un día, de hecho, en que ambos Bakugans estaban en el hombro de su maestro, estaban uno a cada lado y Masquerade estaba en un museo, era un evento privado, por lo cual, Masquerade no se molestó ni siquiera en estar disfrazado de una persona normal, llevaba su gabardina e incluso su máscara puesta como siempre, miraban cuadros y objetos de gran valor y belleza, Hydranoid estaba casi perdido, viendo las reliquias humanas y algunos objetos le parecían tan brillantes y bellos, como algunas pinturas alrededor.
Esa vez, recuerda que su maestro susurro ¨hermoso¨ frente a una pintura, estaba igual de embelesado y fascinado como Hydranoid en ese lugar, a lo cual, Hydranoid asintió con un susurro igual de gentil y suave, pero… Reaper estaba completamente callado, no parecía fijarse en los objetos, estaba más interesado en los pasillos de ese lugar y en la gente que pasaba alrededor.
Una vez salieron, Masquerade se sentía relajado y exclamo ¨un hermoso lugar sin duda, ¿no creen?¨ Hydranoid asintió, comentando que era un lugar interesante, pero Reaper exclamo con toda la sinceridad ''Pero no estaba ningún peleador ahí, creí que veníamos por ese idiota ricachón de Maruchan, Marucho o como se llame, pero el idiota no vino, que frustrante'', esa vez, tanto Hydranoid como Masquerade se quedaron callados ante el comentario de Reaper, aunque Masquerade cambio su semblante a uno especialmente... disgustado por lo dicho.
Al volver a la mansión, Reaper no dejaba de decir sobre el escritorio de Masquerade, que la próxima vez que viera a ese Dragonoid o a cualquiera de los peleadores, les mandaría a la dimensión de la perdición, y esa era, básicamente: Toda la conversación que uno podía obtener con Reaper en cualquier día.
Esos días, Hydranoid noto que el rubio se mantenía especialmente callado, serio… completamente en su mundo, y notaba que con los experimentos, Reaper era dado por los peleadores, dándole gusto a Reaper de pelear y volverse fuerte, una vez Reaper se mantenía lejos de la presencia de Masquerade o Hydranoid, era como si Masquerade pudiera respirar de nuevo, como si las ganas de sonreír volvieran a él, pero no esa sonrisa que Masquerade dejaba ver en batalla, si no una más... amable.
Una noche, el Bakugan despertó en medio de la oscuridad, y al aclarársele sus ojos rojizos, noto que la cama de su maestro estaba vacía, Reaper dormía al lado de él, pero decidió investigar el solo y recorrer la casa, bajando al primer piso (recuerden que la casa de Masquerade es de dos pisos, y tanto él como sus Bakugans duermen en el piso de arriba), volando, vio que la puerta estaba abierta, asomo su cuerpo entero y noto que su maestro estaba sentado en las escaleras de la entrada, mirando hacia la oscuridad del bosque, en completo silencio.
Hydranoid: Maestro…
Masquerade se volteó, mirando como desde el suelo, el pequeño Bakugan se acercaba con cautela hasta donde estaba sentado.
Hydranoid: Maestro, ¿se encuentra bien?... ¿ocurre algo?
Masquerade sonrió tranquilo, mirando a su compañero de peleas.
Masquerade: No Hydranoid, estoy bien… solo quise salir a respirar.
Hydranoid en ese tiempo, no se ganaba aun del todo la confianza de su maestro, aun no veia por primera vez los verdaderos ojos de su Masquerade, pero sin duda si tenía más de la que Reaper poseía en ese momento, por lo cual, salto con cierto cuidado al hombro de su maestro, mirando en la misma dirección que él, en silencio.
Apenas pasaron unos segundos, para darse cuenta de qué en medio del bosque, allá donde su maestro miraba, estaban volando cientos de luces parpadeantes, amarillas y se movían suavemente.
Hydranoid: Maestro, ¿Qué son esas cosas?, ¿Son Bakugans Haos?
Masquerade sonrió a lo bajo por la idea, pero no por burlarse de su compañero, sino porque la idea parecía incluso posible.
Masquerade: No, se llaman ´´luciérnagas´´, leí de ellos en un libro hace poco… solo se encuentran en la noche en las partes más boscosas… creí que habría algunas por acá, parece qué tengo suerte.
Hydranoid: Increíble… podemos…
Hydranoid titubeo un momento, pensando que diría algo inapropiado, pero la curiosidad de Masquerade hizo que este volteara a verlo para saber qué era lo que su Bakugan quería.
Hydranoid: ¿Podemos… acercarnos a verlas más?
A Masquerade se le ilumino la cara en una sonrisa agradable, no necesito de contestar, este se levantó cauteloso con el Bakugan aun en su hombro derecho y con paso firme, pero lento y suave, fueron acercándose hasta estar prácticamente ambos entre los arbustos y el césped, de los árboles se encendían y apagaban algunas de sus pequeñas luces, mientras algunas se mantenían volando alrededor de ellos, en búsqueda de roció del césped en la frescura de la hermosa noche que se desplegaba ante ellos.
Masquerade se acercó a uno de los árboles y acerco sus dedos al árbol, una de las luciérnagas se subió a sus dedos, dejando ver al pequeño insecto más de cerca, con su suave luz parpadeante y acercándose ligeramente hacia el Bakugan, dejando que este lo observara también.
Hydranoid: Hermoso (susurro con suavidad).
El pequeño insecto voló con suavidad hacia otro árbol, dejando que Masquerade bajara su mano y observaran las luces revoloteando y de entre las hojas, entrara la luz de la luna.
Hydranoid volteo ligeramente a ver a Masquerade, mirando que este sonreía con total tranquilidad y pureza, El pequeño Bakugan veía la luna reflejada en su máscara y parte de las luces en ella… era como si parte del cosmos y las estrellas se le revelaran ahí mismo, solo para él, llamo a su maestro en voz baja de manera involuntaria, solo quería decir ´´maestro´´ para sus propios adentros, pero este volteo a verlo, avergonzando al pequeño Bakugan ligeramente.
Hydranoid: Emm… maestro… ¿podría pedirle un favor?
Masquerade: ¿Qué es lo que deseas? (Pregunto con voz serena, pero a Hydranoid se le pusieron los nervios de punta)
Hydranoid: ¿Podría… emm… p-podría después, si usted quisiera, mostrarme ese libro donde c-conoció a… estos seres brillantes?... c-creo que podría ser… interesante. (El hecho de verse reflejado en la máscara y a la vez sentir a su maestro tan de cerca, lo ponía más avergonzado en ese entonces)
Masquerade se quedó un momento mudo, como sorprendido, pero después este sonrió a lo bajo y con su mano izquierda, tomo al Bakugan en su palma para verlo directamente a la cara.
Masquerade: Contéstame algo antes Hydranoid… dime… ¿Yo te agrado?
El Bakugan se quedó un momento enmudecido, una pregunta como esa no la hubiera esperado ni en un millón de años, pero la respuesta tampoco estaba lejos de su alcance.
Hydranoid: Por supuesto que si maestro, estoy a su total y absoluto servicio.
Masquerade: Sabes que no me refiero a eso (la voz de Masquerade se oscureció ligeramente, poniendo más de nervios a Hydranoid,), pregunte si YO te agrado, no el pelear para mi… el ir a todos lados… el deseo de conocer el mundo, el ser que soy en mi totalidad, el monstruo que soy al acabar a los mismos de TU especie y estar dispuesto a acabar también con MI especie en el proceso…
Hydranoid: No es un monstruo, maestro.
Masquerade se detuvo, prestando toda la atención al pequeño en su palma.
Hydranoid: Yo… jamás podría verlo como un monstruo mi señor, usted sabe lo que hace y quien es… y yo decidí por cuenta propia estar con usted… si usted es un monstruo por pelear por sus motivos… por favor (mirando directamente a donde creía estaban los ojos de Masquerade) déjeme ser también un monstruo para usted… quiero vivir por y para usted… por favor, déjeme acompañarlo en la vida… Maestro.
Masquerade se quedó enmudecido ante lo declarado por su compañero, pero más que por incomodidad… estaba conmovido, había sido plenamente sincero su compañero, y una sonrisa salió de sus labios, y en su mente quedo plenamente claro: Hydranoid era totalmente diferente a Reaper, Hydranoid era… más como él, era su compañero, su mascota, pero no como su inferior, sino que en algún lugar escucho que cada mascota se parece a su dueño, así era como veía a Hydranoid… su igual.
Unos días después, fue que ocurrió la batalla contra Dan y Shun, ahí, cuando fue oficialmente presentado y ¨El tercer juicio¨ fue activado en la batalla, Hydranoid no dudo en atravesar el pecho de su ¨compañero¨ (véase el capítulo 13 en japonés, sin la censura) y mandarlo casi muerto a la dimensión de la perdición, podía sentir lo mismo que su amo, Reaper no le agradaba, jamás le agrado quien era y a él tampoco, y un sentimiento nuevo nació en su pecho, algo que a la vez le aterro, pero le hizo notar el alma oscura que poseía: No quería compartir a su maestro, No quería que nadie más lo tocara, lo hiriera o lo tuviera, y sabia que su maestro sentía lo mismo.
A Reaper lo prestaba y lo dejaba en manos de otros peleadores, como si fuera una herramienta, un objeto… algo sin valor, pero a Hydranoid jamás lo dio prestado a nadie, su poder, su servicio, su lealtad, era solo para el rubio enmascarado, nadie más podría tener a su mascota más que él mismo… estaban conectados.
Hydranoid veía la luna con esperanza, lleno de sueños de seguir y servir a su amo, deseando estar a su lado por siempre.
Masquerade: Hermosa, ¿no lo crees?
Hydranoid volteo a ver a su maestro, sin el disfraz de la feria puesto, usaba su camiseta azul puesta, sin su peto de metal y con sus pantalones morados de siempre, pero lo más increíble de todo, aun no se molestaba en ponerse su máscara.
Hydranoid: Si, es hermosa.
Masquerade: Hydranoid (bajando su mirada hacia su compañero), ¿extrañas Vestroia?, ¿echas de menos tu antiguo hogar?
Hydranoid: A veces, pero… (Titubeando un poco) junto a usted me siento en mi hogar, así que, soy feliz, Maestro.
Masquerade: Gracias, Hydra… también soy feliz junto a ti.
El joven rubio le tendió la mano a su compañero, y este se subió con total gusto y sintiéndose honrado.
Masquerade: Descansemos por esta noche, compañero, mañana será otro día.
Ambos se dirigieron al cuarto a descansar y dejar que los sueños los hicieran navegar en su mundo de paz.
Hasta aquí el capítulo 4, espero en verdad lo disfruten tanto como yo lo hago haciéndolo, que tengan un hermoso día.
LunaDarkus.
