Soy algo más Cap. 5
Memorias del pasado, Parte 1
La mañana había pasado, casi nublada, y después de una rápida revisión, sus peones seguían peleando, a pesar de tener una muy posible derrota, pero seguían peleando en una área de E.E.U.U. en un lugar llamado ´´Valle Bakugan´´, Incluso el efecto de envenenamiento del núcleo Silente funcionaba así tuviera que enfrentarse con conocidos, si esa era la orden (capítulo 15, Véase a Billy vs Julie) todo iba perfectamente, así que, en efecto: El día era todo suyo.
Hubo madrugadas en las qué no podía dormir y el sol no tardaría en salir, y antes de las peleas y encuentros con los peleadores, iba a la derecha de las escaleras, a lo que era una biblioteca moderadamente grande, y ahí mismo se encontraba ahora nuestro rubio enmascarado.
La máscara estaba elegantemente puesta sobre una mesa circular, brillando gentilmente con la luz del foco que desplegaba rayos color naranja desde el techo, y no estaba sola, una tetera caliente con una serie de hierbas dentro estaban tomando color lentamente y una taza de té vacía, esperando a ser llenada en cualquier momento estaban junto suyo, y en un sofá cercano, estaba sentado el rubio, leyendo con cientos de repisas y libros rodeándole, una escena digna de una pintura.
Masquerade, aunque estaba claramente sentado en ese sofá, su mente no estaba en ese lugar, desde que llego al puesto uno de la lista de peleadores (lista que no le interesaba en lo más mínimo, pues su objetivo no era ser el mejor, era darle poder a Naga y punto), Hal-G le concedió un capricho y aunque este lo concedió de mala gana, ya que creía que el joven Rubio pediría el poder del núcleo o algo así, este pidió una biblioteca para él solo, cosa que al ya anciano doctor le parecía una tontería, pero él había cumplido con su trabajo con Naga y a él le tocaba cumplir su premio ahora.
Solamente unas veces había entrado a una biblioteca, fascinándose con que había miles de temas y miles de historias que los humanos guardaban y escribían en sí, se había enamorado del concepto, pero a pesar de comportarse en un lugar como las bibliotecas públicas y estar sentado y callado como un buen chico (cosa que del enmascarado nunca se hubiera esperado), no faltaba el idiota de turno en reconocerlo y retarlo a una batalla, obviamente él quería volver a su lectura lo más pronto posible, y si podía cumplir mientras, con un poco de su trabajo para estar en paz, sería mejor para él, pero los chicos que lo encontraban, no lo dejaban en paz, sin mencionar que el rumor se transmitía como pólvora encendida y lo acosaban sin dejarlo leer más de dos párrafos seguidos, y el escándalo de los chicos, queriendo volverse los nuevos número uno de la lista era insoportable, sacándolos a ellos del lugar, esto no hubiera sido malo… de no ser porque a él también lo sacaban a patadas de la biblioteca, pues era él la razón por la cual una biblioteca parecía una plaza en un par de segundos, aunque él se mantuviera en total silencio y educación.
No importaba a cual biblioteca fuera, casi tenía el tiempo medido de poder estar en su lectura una media hora aproximadamente, apenas sentía una mirada sobre él y bajaba para descansar un poco su lectura, el idiota de turno estaba esperando a mirarlo, justo frente a él, en la misma mesa (ni siquiera tenían la discreción de guardas distancia o esconderse bien), solo para confirmar que era él, aun no sabía ni decidía si era correcto disfrazarse en ese entonces, y los murmullos de duda cuando iban en pareja o en grupo de jóvenes dentro de la biblioteca, era casi tan audible como si gritaran desde lejos, advirtiendo de su presencia por la calle, otra de las razones por la que en primer lugar había comprado una cafetera propia.
Una vez lo empujaron al suelo estando en una fila de una cafetería sin meterse con nadie, esto le molesto mucho, el peto le había protegido de algunos golpes durante la pelea física que tuvo esa vez, pero algunos moretones y la mala actitud e ira guardada era algo de lo que no se había salvado al verse negado de su único pedido, un maldito café, y un idiota creyéndose la gran cosa, estaba de mal humor una vez de vuelta en casa.
A Masquerade le gustaban varias cosas de los humanos, pero LOS HUMANOS en sí, NO, eran su ira de cada día, la música era agradable, los libros eran increíbles, la comida era deliciosa y los modales eran algo que quería aprender incluso a detalle… pero los idiotas nunca faltaban, hmm, una razón muy válida para que Naga tuviera el poder sobre todos, él solo se dedicaría a disfrutar de los restos después de la caída de la humanidad sin duda.
Normalmente leía poesía y devoraba libros enteros por horas, aunque esta vez se había desafiado a si mismo con un libro de 1500 páginas, era de un supuesto escritor llamado ´´Stephen King´´, la obra se llamaba IT, se había enterado hace poco que sacaron 2 películas del libro, pero no quería ir a un cine donde MUY probablemente también lo reconocieran y no le dejaran ni siquiera ver la película en paz, así que el libro era una opción más cómoda, y más completa por lo que había escuchado por ahí, de que el libro era mejor que cualquier película, así que decidió probarlo por sí mismo.
La lectura de dicha novela le parecía interesante y en ciertos puntos, increíble y un reto memorizarse los lugares de los eventos y el regresar de un flashback al presente y viceversa… pero en ciertos puntos de la historia, era inevitable hacer una expresión de asco en algunas escenas sexuales o bizarras como la de la pelirroja siendo golpeada y violada por su esposo gordo y asqueroso, o la escena del leproso queriendo dar una mamada (busco el significado de la palabra ¨mamada¨ en internet… no le pareció divertido ni agradable en lo más mínimo los resultados), le hacía obligar a tomar un descanso de la lectura, intentando mentalizar algo mejor y después retomar su lectura.
Se quedó pausado en la página 427, al principio del capítulo 8 (leía la versión en español), dándole un descanso a sus ideas, respirando y volviendo a la realidad… pero pensando en la idea de los flashback y de los recuerdos de cada uno… no pudo evitar pensar en los suyos propios.
Recordaba el suelo frio, el dolor de cabeza, el frio entrando de algún lugar, pasando por su piel y sintiendo la dureza del suelo y levantándose completamente confundido y adolorido, con la vista semi nublada, mirando a su alrededor, viendo el lugar que después sabría que era un laboratorio, pero completamente confundido, mirando alrededor, acomodándose, sintió algo cálido que toco con su mano, volteo para ver que era también una mano, subía, mirando un brazo, una prenda amarilla, una melena pelirroja, de pronto, notar que era una chica que estaba exactamente igual de acostada a como él lo estaba hace un par de segundos, pero dándole la espalda, inconsciente, pero… ¿que no ella, era él? Podía comenzar a recordarlo, toda su vida, su historia, pero… sentía diferente todo, sus emociones, su forma de ser… todo lo contrario a lo que ella había vivido y sido; odio, orgullo, soberbia, todas las emociones malas y una seguridad absoluta sentía en el cuerpo… su cuerpo ahora, comenzaba a hacer memoria, recordaba una explosión, una cantidad inmensa de energía había llegado del portal frente a ellos, pero una inusual carga llego directa a ella, los había primero diferenciado, definiéndolo a él como su contrario de la energía negativa, y después… separado.
Un hombre mayor a él estaba levantándose, conforme se reía y era más extraño de lo que él creía que era al verlo, su piel era color verdoso, la del rubio era igual de pálida que la de la chica, sabía que era el abuelo de la joven, pero al parecer, el doctor no había corrido con la suerte que él si había tenido, hablaba hacia la cámara, grabando, hablando sobre un tal Naga, sobre la energía que se acababa de desatar y proclamándose como el que traería el final a este mundo, él se quedó callado detrás de él, pero porque no entendía que demonios estaba pasando ahora, todo era… nuevo.
Apenas termino la grabación y todo lo dicho, el viejo se volteó hacia el rubio, dispuesto a darle órdenes.
Hal-G: Vamos muchacho, hay mucho trabajo por hacer.
Masquerade: ¿Qué hay de ella?
Masquerade estaba confundido y tenía muchas preguntas, pero eso no quitaba que recordaba ciertas cosas y que dejar a la que se supone era la nieta de ese doctor ahí, tirada en el piso, no era precisamente lo correcto, o la mejor idea.
Hal-G: Aghh, es débil, no nos servirá de nada, déjala ahí.
Masquerade: Podría morir de frio.
Hal-G se comenzó a molestar, pero algo dentro de él le impidió obligar al muchacho a dejarla y que le siguiera como el nuevo sirviente que él consideraba, era muy fuerte manejando el control de ese cuerpo… pero en ese momento, era nuevo, y no era tan fácil dominarlo aun.
Hal-G: Maldición, está bien, ve a dejarla por allá, después, vuelve de inmediato.
Masquerade vio como el doctor se alejaba hacia la salida, dándole la espalda a él y a la joven desmayada.
Masquerade: Alice…
El rubio conocía su nombre, y le dio algo de lastima, la tomo en sus brazos y se dirigió a la dirección por la cual ella había llegado en primer lugar antes de la explosión de energía, la cargo y esta se quejó levemente, estaba tan adolorida como seguramente él lo estaba, paso por el laboratorio hasta la cabaña, dejándola recostada en la cama, cubriéndola con la manta, asegurándose de que por lo menos, no muriera de frio.
La observo un momento, pensando en que solo hace unos minutos él era ella, una versión escondida de sus emociones guardadas para ser la chica dulce y gentil que todos sus amigos amaban, ahora él era libre… era él, y ahora ella también era libre de esas emociones negativas que siempre había escondido por su abuelo y su amor platónico, que era Shun…
Masquerade: Cuídate… Alice.
Acaricio gentilmente su frente, como una dulce despedida y después, se dirigió directo al laboratorio, de vuelta con el ahora proclamado Hal-G, hacia donde fuera que lo guiara ahora.
Hal-G: ¿Por qué tardaste tanto, mocoso?
Masquerade: Tranquilo, el fin del mundo puede esperar un poco más, aunque tú no sé si llegues (se burló suavemente del anciano).
Hal-G: Cuida tus palabras, mocoso, soy más fuerte que tú (señalándolo con su bastón, ofendido), ahora, hay que presentarnos frente al amo Naga.
Un portal se abrió frente a ellos, dándoles la salida de ese lugar, Hal-G entro primero, mientras Masquerade le daba un último vistazo al lugar, solo fueron un par de segundos de incertidumbre, para después entrar y desaparecer el portal detrás de él, hasta ahí llegaba de momento su recuerdo del pasado, decidió que no quería pensar en eso de momento, pensar en ella cada vez que leía al personaje de ese libro, preguntarse amargamente si ella escogería a un patán igual que el cretino ebrio del libro que la golpeara, si él no soportaba ser golpeado por nadie, ni mucho menos por un desconocido, el simple hecho de imaginar que alguien le pondría una mano encima sin permiso lo hacía enfurecer, pero a ella…
Hydranoid: Maestro.
El Bakugan entraba por la puerta, sacando de sus pensamientos al joven rubio, al fin dejándole espacio a respirar tranquilo y a servirse el té que seguramente tenía ya listo y planeado probar.
Hydranoid: Disculpe la interrupción maestro, pensé que había salido o algo así, me sorprendió verlo.
Masquerade: No te preocupes Hydranoid, está bien (terminando de servir el té de manzanilla en la taza).
El rubio podía sentir los nervios y la ira contenida en su cuerpo, las ideas lo habían dejado así, y el hecho de que Hydranoid entrara, lo regresaba a la realidad y le daba la oportunidad de retomar la calma, a veces, le molestaba pensar en algo ó alguien que no fuera él y alterarse por ello mismo, pero… ella era él... ella era parte de él y viceversa, aunque ella no lo supiera jamas...
Hydranoid: Ese líquido, ¿Es el que quería probar desde hace un tiempo?
Masquerade: Así es, veamos que tal esta (tomando la taza con su respectivo plato, tomando un trago y frenando un segundo después, con los ojos de par en par)
Hydranoid: ¿Y?… ¿Cómo está?...
Masquerade: (separando la taza de sus labios)… Esta frio… (Pensando un segundo, mirando la taza, levantando una ceja, con una expresión divertida) y le falta azúcar.
Ambos rieron ligeramente, acercándose el Bakugan a su amo, cambiando el ambiente tenso de hace unos segundos a un ambiente cálido y más gentil entre ambos seres en la biblioteca, pensando en las oportunidades y buenos momentos que ambos tenían a su disposición de ahora en más... o eso creian.
Bueno, hasta aquí el capítulo, nos vemos en la próxima.
El siguiente capítulo se pondrá muy bueno.
Masquerade: lo dices porque ya lo tienes escrito.
Luna: callate x/x
hasta pronto
LunaDarkus.
