Valkyria trepó con dificultad la enorme pila de escombros mientras Karina se mantenía en guardia con la pistola en la mano, sin quitarle los ojos de encima a la enorme mole oscura que tan repentinamente había desatado aquel terremoto.
—Eso… fue extraño. —dijo Dante con expresión pensativa mientras la yegua descendía lentamente por el derrumbe de piedras del otro lado del agujero.
—¿Lo de no morir destrozados por ese coletazo o lo de no quedar aplastados por las rocas? —preguntó Karina escalando las rocas sin dejar de voltearse cada tanto hacia la madriguera del dragón.
—Ambas me parecen igual de improbables. —opinó el joven.
—Y sin embargo no tan improbables como lo es el recibir la ayuda de un dragón… porque nos ayudó ¿Verdad?
Dante se encogió de hombros. —Eso o fue algún tipo de reacción programada.
—¿Programada?
El joven señaló el agujero. —Se supone que los jugadores deben atacar al monstruo y nosotros no lo hicimos… tal vez la IA de ese dragón está programada para obligar a que los jugadores abandonen la cueva si no tienen intenciones de iniciar el combate… o tal vez es una ruta de escape por si el combate se vuelve demasiado difícil… ¿No crees?
—Tal vez alguno de los Administradores nos ayudó desde la SDF-1. —opinó la joven pensativa.
—¿Crees que Willy o Duval pueden controlar el Dragón desde allí?
—Son los Administradores al fin y al cabo.
El joven asintió pensativo. —Supongo que es así.
Ante ellos se extendía un pasillo que se internaba en la oscuridad. Sin otra fuente de luz de la que disponer, Karina volvió a tomar las riendas de Valkyria y comenzaron lentamente a caminar por los túneles en busca de una salida.
Sin un mapa que los orientase en aquel lugar no sabían bien qué dirección tomar, por lo que decidieron que subir a la superficie era el camino más seguro. Tomaron el primer túnel cuyo camino les pareció que ascendía y lo siguieron por el transcurso de varios minutos.
La elección resultó acertada y tras quince minutos de caminata se encontraron un amplio salón rodeado de columnas derruidas y lo que parecía ser la entrada principal de aquel lugar. Por el espacio que dejaba entrever las enormes puertas de piedra parcialmente derrumbadas, afuera era noche cerrada y la luna más grande recién estaba asomando por sobre las colinas circundantes.
El fresco soplo de viento que entraba por la abertura los hizo sentir renovados luego de estar en esa atmósfera cerrada y calurosa en las entrañas de aquella montaña, pero lo que más les alegró fué volver a recuperar las comunicaciones con el mundo exterior.
—El Director debe estar nervioso. —dijo Karina mirando sus seis mensajes apilados en la bandeja de entrada de su interfaz. —Será mejor darnos prisa.
Tras pasar por las puertas derruidas montó ella también en Valkyria y partieron al galope hacia el valle que se abría ante ellos.
—Tenemos que torcer al norte en cuanto podamos. —dijo Dante volviendo a abrir el mapa. Veo tierras de labranza y pastizales bajos, deberíamos tener el camino libre hasta llegar al bosque donde está nuestra nave.
—No veo a nadie que nos siga. —respondió la joven. —Pero será mejor no bajar la guardia.
Dicho eso azuzó a la yegua y Valkyria galopó a toda velocidad siguiendo el camino que ascendía desde las puertas del templo hasta los pasos que se abrían por las colinas que rodeaban aquel profundo valle. Karina giró a la derecha y galoparon siguiendo el curso de un viejo sendero para bestias de carga que giraba en dirección norte.
No vieron ni oyeron nada por el camino salvo el propio galopar de la yegua blanca. Si alguien los estaba siguiendo debía estar manteniendo la distancia.
Lentamente fueron dejando atrás las colinas y los árboles comenzaron a reemplazar a las rocas en el paisaje. Cuando una línea más oscura que el resto del paisaje apareció en el horizonte supieron que estaban llegando al bosque.
—Me pregunto que rayos está sucediendo en este planeta. —comentó la joven mientras los primeros árboles comenzaron a pasar a toda velocidad mientras Valkyria se introducía mas y mas en la floresta. Al cabo de unos pocos minutos los árboles estaban tan próximos unos a otros que debieron reducir la velocidad y encontrar una senda adecuada.
Cuando llegaron al claro en donde se encontraba el avión bajo unas redes de camuflaje las dos lunas ya estaban bien alto en el cielo salpicado de estrellas.
—Ve a arrancar el caza, yo quitaré las redes. —dijo Dante bajando de un salto de la yegua.
Karina se apeó también y tras decirle unas cuantas palabras al oído de Valkyria esta partió al galope por el mismo sitio que había venido.
—¿Estará bien…? —preguntó Dante mientras quitaba una de las clavijas de sostenia la soga de la red.
—Valkyria vendrá cuando la llame. —afirmó la joven. —No te preocupes.
La cabina del VF-1 se abrió y la Teniente saltó a la cabina donde se puso a iniciar el procedimiento de arranque de emergencia. Mientras tanto Dante terminó de quitar las redes y las guardó en el compartimento lateral junto al tren de aterrizaje derecho. —Despejado. —dijo.
—Sube, los motores ya están calientes.
El joven subió a una de las alas y caminó hasta la cabina abierta donde ocupó su lugar en el puesto de copiloto. Inmediatamente la cabina se cerró sobre el y los motores del caza comenzaron a acelerar mientras los propulsores vectoriales debajo del fuselaje comenzaban a elevar el avión en el sitio.
—Macross aquí VT-102. —dijo Dante en la radio en cuanto el caza hubo pasado por encima del nivel de las copas de los árboles. —¿Me reciben?
—Aqui Torre de Control Macross, los recibimos fuerte y claro ¿Donde mierda estaban? —preguntó la voz femenina de Willy mientras su rostro aparecía en la pantalla unos segundos más tarde.
—Tuvimos que sacudirnos de encima unos cuantos PK's del Enjambre. —respondió Dante. —Y el atajo que elegimos no fué de los mejores.
El rostro de Duval con su avatar de guerrero apareció en una ventana al lado del rostro de la Amazona. —¿Que tanto se comprometió la misión? —preguntó el Director.
—Los perdimos antes de llegar al avión. —aseguró Dante. —Malkovich no tendrá nada de qué quejarse, se lo aseguro jefe.
—Bien. —respondió visiblemente aliviado el guerrero. —Vuelvan a la Macross de inmediato, han sucedido algunas cosas inquietantes mientras estabas jugando en Calypso.
—Entendido, vamos para allá.
Karina activó los propulsores y el VF-1 salió disparado hacia los oscuros cielos de Calypso, pero esta vez ascendieron directamente a la atmósfera sin perder un minuto del precioso tiempo. En cuanto el caza atravesó la capa de nubes activaron los impulsores orbitales a toda potencia seguros que el resplandor de los motores quedarían ocultos tras la gruesa capa de nubes.
Atravesaron la atmósfera en unos pocos minutos y Karina activó el sistema de guia espacial para interceptar la órbita de la Macross, quien se encontraba en esos momentos casi a cien mil kilómetros por delante de ellos. El caza rápidamente adquirió velocidad y la distancia comenzó a acortarse. —Tiempo estimado de intercepción, veintidós minutos. —informó la Teniente.
Inmediatamente Dante retransmitió la información por el Datalink y el Waypoint que aparecía en la interfaz de la cabina se actualizó con la información introducida.
Mientras el planeta se iba haciendo más pequeño tras ellos las lunas se empezaban a hundir del otro lado de Calypso.
—¿Alguna vez fuistes allí? —preguntó Dante.
—¿A donde?
—A alguna de las lunas.
—Nunca tuve que realizar ninguna misión cerca de ellas. —respondió la joven. Se supone que están deshabitadas.
Dante abrió la interfaz de cartografía estelar desde la pantalla de su puesto de copiloto y observó que tanto las lunas como el planeta Calypso estaban cargados en los sistemas de navegación de la nave. Una rápida inspección a los mapas de superficie le indicó al joven que no había puntos de interés cargados en los sistemas de navegación en los cuerpos celestes que orbitaban aquel planeta de fantasía.
—Eso no significa que tengamos que descartar la existencia de algo allí. —dijo el joven desde el asiento trasero. —¿Tu que crees, Karina?
—Realmente no me importa si hay algo allí o solo polvo lunar… que creo sería la cosa más probable.
—Supongo que tienes razón. —dijo Dante suspirando mientras cerraba los mapas.
La distancia a su destino se redujo a unos pocos miles de kilómetros y la Teniente O'Higgins comenzó las maniobras de desaceleración del caza. Los retropropulsores delanteros se dispararon al unísono y Dante volvió a sentir la fuerza de la desaceleración en su propio cuerpo. —Ya me estoy acostumbrando a esto. —murmuró entre dientes mientras su cuerpo se aplastaba contra el asiento.
La oscura silueta de la Macross apareció pronto a la vista y la nave entró en un patrón de aproximamiento desde la popa.
—Macross aquí VT-102, solicitamos permiso para aterrizar.
—Permiso concedido, sistema SILS activo en el Prometheus.
—Entendido, nos vemos en un rato.
El VF-1 realizó un circuito de aproximación completo antes de entrar en la senda de planeo del sistema SILS que los condujo directamente a la cubierta del enorme portaviones anclado a uno de los lados de la SDF-1 Macross.
El caza se posó suavemente en la cubierta y de inmediato los propulsores superiores se activaron para mantener las ruedas del tren de aterrizaje pegado a la cubierta de vuelo mientras la Teniente detenía casi por completo el avión y se dirigía a uno de los elevadores.
—El Director parecía muy nervioso. —dijo Dante mientras apagaba la computadora de su puesto de copiloto. —¿Qué crees que haya sucedido?
—Ni idea.
El elevador se puso en marcha y el caza descendió hasta el hangar principal, donde rápidamente rodaron hasta un puesto de rearme libre en donde aparcaron y comenzaron a apagar el avión lo más rápidamente que pudieron.
Cinco minutos más tarde ambos estaban abordo de un transporte eléctrico mientras conducían a toda velocidad por el túnel que comunicaba el portaviones con el resto de la enorme nave.
Incluso a toda velocidad demoraron casi diez minutos en llegar hasta la torre de control de la Macross. La puerta del puente se abrió y Dante entró agachando la cabeza evitando golpearse con el marco de la misma. —Joyner y O'Higgins reportandose. —dijo deteniéndose en medio de la estancia.
—Déjese de formalismos Joyner. —respondió el enorme Director sentado tras una de las consolas de comunicaciones. —Ya no estás en el ejército, siéntese en uno de los puestos de adelante.
Mientras Karina se apoyaba a un lado de la puerta mientras se cruzaba de brazos, Dante tomó asiento en el puesto que ocupara la oficial de navegación y que también hacía las veces de puesto del timonel. —La última vez que estuve sentado en el timón de una Macross las cosas no salieron tan bien que digamos. —dijo el joven mirando con preocupación los controles. —Alguien me voló la tapa de los sesos.
—Gracias por la advertencia, procuraré hacer lo mismo con mi martillo si llegas a tocar algo de esa consola. —lo amenazó el hombre.
—Entendido, Señor.
El Director Duvel suspiró. —Siento haberte tenido un poco en la oscuridad de todo esto, Joyner. —dijo el hombre. —Desde que haz llegado a la Flota 41 no te hemos explicado mucho sobre los problemas que tenemos y ahora que las cosas se están empezando a complicar las explicaciones serán más difíciles incluso.
El joven guardó silencio por lo que Duval continuó hablando. —Pensé que enviandote al juego podrias interiorizarte rápidamente de la situación, pero me temo que nos estamos quedando sin tiempo.
—He aprendido muchas cosas durante mi primer dia en Calypso. —aseguró Dante.
—No lo dudo. —respondió Duval. —Y espero que tu entrenamiento como oficial te haya permitido comprender el delicado ambiente que se respira entre los jugadores en estos momentos.
Dante frunció el ceño. —Hay dos facciones en lucha por el control de los recursos del juego y esa polaridad extrema está causando estragos en varios aspectos sociales, políticos y económicos de la simulación. El descontento general está creciendo debido a la presión por optar por uno u otro bando y justamente dicha presión es la que previene el surgimiento de una facción contendiente a cualquiera de los dos poderes reinantes.
El Director asintió. —¿Que opinas del Enjambre?
—Definitivamente son una organización que abusa de las reglas del juego y prioriza el terror y la muestra de poder como herramientas de control para lograr sus fines. Hay algunas similitudes en su forma de operar con las que utilizaban los movimientos fundamentalistas del siglo Veinte, pero no tengo idea de su verdadera estructura política… me dió la impresión que podría tratarse de una especie de jerarquía simplificada, donde solo unos pocos dictan las reglas a seguir y el resto de los miembros actúan en base a sus propias interpretaciones de las reglas.
—Interesante. —dijo Duval. —¿Y qué hay de El Imperio?
—Autoritarios, con más reglas que palabras en su vocabulario, supongo que intentan copiar las sociedades Feudales de La Tierra en el Medievo, pero también podrían ser un tipo de organización militarista como la clase gobernante del Reino del Viento en Windermere, con caballeros, príncipes y toda esa parafernalia.
—Cerca. —respondió el Director. —Tendrias que leer todo su manifiesto completo para tener una idea general, pero digamos que la idea general es esa.
—También lo del palo en el culo es importante. —agregó Willy. —Que no se te olvide.
Dante se cruzó de brazos delante de su terminal y sacudió la cabeza. —Creo que tienen al tipo equivocado para el trabajo. —dijo.
—¿Y eso por que? —preguntó Willy.
—Esto de los clanes rivales, las alianzas y los problemas entre jugadores… hay toda una disciplina dedicada específicamente a los jugadores de esta clase de mundos virtuales. Aquí se trata de nivelar la economía y las reglas del combate para que ningún grupo tenga el monopolio de los recursos o las zonas donde los jugadores suben de nivel. Yo no estudié durante cinco años para esto; mi área de trabajo es completamente diferente a lo que me están pidiendo que analice. ¿O me equivoco?
—¿Eres un estratega militar si o no? —Preguntó Duval.
—Lo fui por unas horas. —respondió Dante. —¿Pero eso qué tiene que ver?
El Director golpeó la consola con el puño. —¿Como que tiene que ver, idiota? Ahí fuera está a punto de estallar una guerra y queremos que la detengas ¿Es mucho pedir?
Dante abrió grandes los ojos, sorprendido ante aquellas palabras. —¿Una guerra? ¿En Calypso?
Aquello sorprendió hasta a la Teniente O'Higgins, quien miró asombrada al Director.
—No comprendo. —dijo Dante rascándose la cabeza. —¿No se supone que esas cosas son parte del juego? Es decir las guerras, los conflictos entre clanes y todo eso… ¿Que tiene de malo que los dos clanes principales se peleen entre ellos?
El director y Willy se miraron entre ellos. —Todavía no lo entiende. —dijo Willy sacudiendo la cabeza.
—El Imperio y El Enjambre son solo una parte del problema. —explicó Duval. —Lo que queremos evitar es que el propio Calypso entre en guerra con los jugadores.
—El propio… Calypso. —repitió Dante sin comprender. —Eso… no tiene sentido.
—Lo tendría si supieras un poco más de lo que es capaz el UniEngine. —replicó el guerrero del martillo de guerra. —Explicaselo tu, Willy.
La Amazona se puso de pie y señaló la pantalla del radar. —Mira. —dijo.
Un gráfico de barras apareció en la pantalla y Willy explicó la información que estaba representada. —Estos son estimaciones de la fuerza de cada una de las facciones en el juego… claro que "fuerza" es algo que engloba muchas cosas, pero principalmente la cantidad de guerreros, armas, oro y poder mágico a disposición de cada grupo que se forma en el juego.
Obviamente el centro de la pantalla lo ocupaban dos enormes barras amarillas representado al Enjambre y al Imperio respectivamente. Todo alrededor pequeños rectángulos apenas se elevaban desde el suelo representando los grupos de jugadores "neutrales".
—Si, esa diferencia de poder queda bien claro. —observó Dante. —Yo mismo vi las armaduras y armas de esos tipos… no son las que se compran en cualquier tienda.
Casi sin darse cuenta se fijó en un pequeño rectángulo que asomaba un poco más de entre sus pares. —¿Qué es eso? —preguntó señalándolo con el dedo. La interfaz inmediatamente puso un punto rojo sobre la parte de la pantalla donde Dante señalaba.
—¿Eso? —preguntó Duval. —Ah… la anomalía.
—¿Anomalía?
—Hay un jugador en un clan pequeño con stats inusualmente altos… eso hace que su lectura genere un pico en el gráfico, solo una rareza del sistema aleatorio del juego.
—"La Orden" —leyó el joven con una sonrisa reconociendo de inmediato el nombre del clan y el jugador que "causaba" aquel pico en los datos. —¿Cómo es posible que un solo jugador posea semejante cantidad de… poder? —preguntó Dante.
—Cuando creas un jugador en Calypso tienes dos formas de hacerlo: puedes manipular minuciosamente tus genes y características hereditarias hasta cinco generaciones previas para crear un personaje especialmente apto para ciertas habilidades o profesiones… o puedes simplemente arrojar el dado una vez y jugar con lo que Calypso genere aleatoriamente para tu personaje.
—Crear un personaje "de probeta" tiene muchas ventajas. —agregó Willy. —Pero los stats terminan siendo mediocres y generalmente solo un par de habilidades son las beneficiadas por uno o dos bonus definidos por la herencia genética… en cambio cuando interviene el azar pueden surgir stats muy buenos, de casi el doble o a veces el triple del valor de uno generado de forma personalizada… ese personaje de ahí tiene una combinación muy afortunadas de características que forman una simbiosis perfecta con el tipo de raza y profesión escogidos por el jugador.
Dante pensó en Silvana y en su forma tan casual de jugar. ¿Sabría ella realmente todo el poder que tenía su personaje? —¿Hay otros ejemplos aparte de ese? —preguntó.
—No tan evidentes…—explicó Duval. —Tanto en el Enjambre como en el Imperio hay personajes con stats de alto nivel, pero no en una relación tan… "extrema" como esta… en fin ¿Podemos volver al tema importante de esta reunión? —preguntó visiblemente disgustado.
—Lo siento. —se disculpó Dante. —Entonces… Aparte de la evidente desigualdad entre esos dos clanes y el resto de los jugadores ¿Que otra cosa debo saber de ese gráfico?
—Calypso es un planeta donde el balance es una fuerza fundamental del orden de las cosas. —explicó Willy. —Cada vez que un evento, sea causado por los propios jugadores o por la interacción de las diferentes fuerzas fundamentales de la simulación, produce un desbalance en los sistemas o jerarquías del planeta, Calypso inmediatamente intenta corregir dicha inequidad por cualquier medio disponible… generalmente recurriendo a la propia biósfera del planeta.
—Osea que todo el planeta es un organismo autoregulable. —dijo Dante. —¿Solo con respecto a los nichos ecológicos?
—No. —respondió Duval. —También lo social está contenido en ese sistema.
—¿Lo social?
—Los NPC's. —explicó Willy. —Hay unos doce millones de ellos en Calypso, contando solamente las razas humanoides del tipo de las creadas por la Protocultura. Todo lo que hacen y las interacciones que realizan entre ellos y los jugadores de Calypso también están sujetas al delicado balance del planeta.
Dante asintió con la cabeza. —Entiendo. —dijo. —Si Calypso asume que tanto el Imperio como el Enjambre son una fuerza en claro desbalance… un momento. —dijo volviendo a mirar aquel gráfico. —Eso no tiene ningún sentido.
—¿A qué te refieres?
—Yo veo eso perfectamente balanceado. —observó Dante señalando las dos barras. —Ambos bandos tienen un potencial de combate similar…lo que en teoria deberia ser considerado como un equilibrio de poderes ¿Es eso suficiente para desencadenar una intervención del sistema de balance del planeta?
—Eso es lo que queremos averiguar. —respondió Duval frunciendo el ceño. —Sabemos que la situación actual de estos dos clanes ha generado una reacción de respuesta por parte de Calypso, pero todavía no sabemos dónde ni cuándo se manifestará.
—No comprendo. —dijo Dante.
—Calypso podría hacer cualquier cosa. —explicó Willy. —Desde movilizar naciones enteras a entrar en guerra con los jugadores humanos a usar a los monstruos del juego en un ataque a gran escala… bueno, el siguiente gráfico te lo dejará más en claro.
Willy movió sus manos sobre la terminal de datos y un nuevo gráfico apareció a un lado del anterior mostrando una enorme barra segmentada que comenzó a crecer hasta que se salió de los límites de la pantalla, lo que obligó a la joven Amazona a hacer un zoom para que pudieran apreciar el tamaño monumental de aquella cosa.
—Mira.
—¿Eso es el poder de una facción?—preguntó Dante. —A simple vista parece… algo así como un orden de magnitud más grande que el imperio y el Enjambre combinados, siempre y cuando esas dos barras estén en la misma escala.
—Lo están. —le aseguró el Director. —Y no te equivocas en tu estimación, eso es unas cien veces más poder combinado que todos los jugadores de la Flota 41 en Calypso.
Dante tragó saliva. —Y ese poder representa…
—A los monstruos y NPC's de toda la simulación combinados.
—Mierda.
Duval suspiró. —Ya puedes ver la magnitud de nuestro problema. —dijo. —Calypso podría arrasar cualquiera de las ciudades y destruir por completo la economía de las regiones en donde están asentados los jugadores. Si eso sucede es poco lo que podremos hacer para reparar el daño.
—¿Cada color en ese gráfico corresponde a una facción independiente? —preguntó Dante.
—No solo facciones… también criaturas. —¿Ves este segmento de aquí? —señaló Duval mientras la interfaz resaltaba un segmento de color rojo que ocupaba algo así como un cuarto del tamaño total del gráfico. —Eso tan solo representa el poder de Vorax.
—¿Vorax?
—Un Dragón cuya guarida se encuentra a pocas horas de viaje de Jenne. —explicó Willy. —Pero no te preocupes, está profundamente dormido y nadie puede acercarse a él sin que el aura de terror que emite lo mate instantáneamente.
Dante levantó la cabeza y vió que Karina lo estaba mirando fijamente.
—Si Calypso decide usar a Vorax, podría aniquilar a todas las ciudades de los jugadores en solo unas pocas jornadas. —aseguró Duval. —Y Vorax es solo uno de los varios dragones que habitan este planeta.
El joven estratega se cruzó de brazos. —Me gustaría saber algo. —dijo mirando al Director. —¿Ustedes no tienen ninguna clase de control sobre esos NPC's, verdad?
—Así es.
—Osea que, por ejemplo a ese tal Vorax… no se lo podría controlar desde aquí.
—Por supuesto que no. —respondió Duval.
—Ah… eso me deja… mas tranquilo.
El Director lo miró con atención. —Que no se te ocurran ideas extrañas con respecto a esas criaturas. —le advirtió. —Son poderes muy antiguos en el lore de Calypso.
—Y son muy inteligentes. —agregó Willy.
—¿Inteligentes?
—Los Dragones son las criaturas no humanoides con los mejores "Stats" en cuanto a Inteligencia y Sabiduria… ademas son viejos, mucho más viejos que cualquier otra criatura viva del planeta, no se los puede tomar a la ligera. —aseguró la Amazona.
Dante miró el gráfico durante casi un minuto en silencio y sacudió la cabeza. —No entiendo algo.—dijo. —¿No pueden simplemente deshabilitar el sistema de autoregulación? ¿No se supone que tenemos el control completo de UniEngine y por ende de Calypso?
—No, en absoluto. —dijo Willy volviéndose hacia Dante. —Realmente solo somos los Administradores del juego, nuestras opciones a la hora de modificar las reglas de Calypso son extremadamente limitadas.
—¿A qué te refieres? —preguntó Dante. —¿Acaso no tienes a tu disposición el código fuente de UniEngine y por consiguiente los planos del propio Calypso? ¿No puedes cambiarlo y hacer que la simulación siga las indicaciones del Director?
—Joyner. —dijo Duval mirando fijamente al joven. —Nosotros no creamos a Calypso ni tenemos acceso a su código.
—¿Eh? ¿Entonces quién…?
—Calypso pertenece al Gobierno Unificado. —dijo Willy. —Y nosotros solo podemos leer el código de comunicación para que nuestro propio software funcione en él… lo que se llamaría la API (1) del UniEngine; no poseemos el compilador para modificar o crear nuevas reglas lógicas en la simulación, pero incluso si pudiéramos hacer eso, sería ir en contra de nuestro contrato con la NUNS.
—El Gobierno Unificado nos cedió la tecnología del UniEngine y el mundo que fué creado usando dicho Engine, nosotros solo hemos incorporado la interfaz y sistemas de interacción de los jugadores. —agregó Duval.
Dante comprendió de inmediato. —Osea que ustedes… es decir nosotros solo facilitamos el ingreso de los jugadores a Calypso, pero no tenemos el control de lo que pasa en la simulación.
—Exacto.
—¿Es una broma? —preguntó Dante mirando a Duval a los ojos. —¿Que clase de contrato es este?
—La NUNS nos contrató para convertir a Calypso en un juego, un juego donde los Colonos de la Flota 41 puedan vivir la aventura de sus vidas mientras atravesamos la galaxia en dirección al Origen.
El "Origen" era una región de la Vía Láctea en donde estudios realizados con los enormes telescopios desperdigados por todo el espacio explorado por la humanidad habían encontrado indicios de ser la zona en donde la Protocultura había comenzado su rápida expansión por la galaxia. Era una zona extremadamente alejada, una región a la que podía demorarse décadas enteras en llegar con lo último en tecnología FOLD.
La Flota 41 iba a realizar aquel peligroso viaje en un solo y gigantesco salto, ignorando por completo los efectos del Síndrome de Transposición Dimensional a la vez que utilizaba la nueva tecnología de re-energización transitiva WARP; un sistema de viaje por el Sub-Espacio que absorbía la energía de las corrientes interdimensionales para alimentar los requerimientos exponenciales de la burbuja WARP.
Dante meditó aquello unos minutos. —Calypso nunca fué un juego. —dijo levantando la cabeza hacia el Director una vez que comprendió aquello . —La NUNS nos contrató para que lo transformemos en uno.
—Exacto. —respondió Duval. —Y es por eso que necesitamos tu ayuda, Joyner.
—¿Mi ayuda?
—Ya derrotaste al UniEngine una vez. —afirmó el Director. —Si queremos evitar que Calypso destruya a los jugadores tenemos que estar un paso por delante de lo que compute la simulación… es nuestra única esperanza.
El joven volvió a mirar a la Teniente O'Higgins. —¿Y qué hay de los militares? ¿Ellos no pueden modificar el código del UniEngine?
—La NUNS solo es la propietaria del código. —respondió Duval. —Pero hace años que perdió toda capacidad de seguir desarrollando el software.
—¿Eh?
Willy sonrió desde su terminal. —Calypso fué el último proyecto de los militares relacionado con UniEngine, el código no se ha vuelto a modificar desde el año 2048.
La mención de aquel año en particular encendió varias alarmas en la cabeza de Dante, pero no relacionó de inmediato la importancia de aquella fecha. —¿Osea que no podemos resolver esto desde la perspectiva del software? ¿Y la NUNS Tampoco puede?
—Lo único que puede hacer la NUNS es desenchufar el Cluster Computacional de la Flota 41. —respondió Duval, pero solo hasta que comience el SuperSalto; luego ni siquiera podrán hacer eso.
—Mierda.
Willy se sonó los nudillos y se reclinó en el asiento. —Ya ves que necesitábamos encarar este problema desde otra perspectiva. —dijo la Amazona. —Ahí es en donde entras tú.
Dante suspiró. —Lo que necesitan aquí es un oficial de Inteligencia, no uno de estrategia. —protestó el joven.
—Eras el único oficial que había disponible, no nos quedó otra opción. —dijo Duval.
Dante volvió a mirar el gráfico en la pantalla. —Y yo que pensaba que esto sería un simple trabajo de administración y gestión de recursos… ¿Alguna idea de por dónde empezar a resolver este problema? —preguntó.
—¿Por dónde empezarías tú? —preguntó a su vez el Director.
El joven meditó la respuesta unos momentos. —Primero y principal me gustaria saber la naturaleza de la amenaza que tanto el Imperio como el Enjambre suponen para Calypso. ¿Es por su poderío militar? ¿O es la depredación de recursos la causa del desequilibrio? ¿O una combinación de ambas?
—Tendrás acceso a toda esa información. —aseguró Duval. —Pero ten en cuenta que nosotros no podemos obtener dicha información de los jugadores en forma directa; una cláusula de confideladidad nos impide hacerlo.
—Entiendo. —dijo Dante. —Tendremos que recurrir al viejo y confiable espionaje ¿Verdad?
Ante su desconcierto, Duval y Willy intercambiaron miradas.
—¿Sucede algo? —preguntó el joven.
—Sobre ese tema… —comenzó a decir el Director. —Hay una razón especial por la que enviamos a la Teniente a buscarte y no te pedimos simplemente que te desconectaras y vinieras a las oficinas.
—Supuse que habría una razón para el viaje hasta aquí. —dijo Dante.
—Las oficinas han sido comprometidas. —explicó Duval. —Willy detectó paquetes de datos encriptados de forma desconocida en la red inalámbrica y tras analizar algunos de ellos llegamos a la conclusión que estaban siendo originados en las oficinas.
—¿Micrófonos? —preguntó el joven.
—Incluso tal vez cámaras. —dijo Willy. —No lo sabremos hasta hacer una revisión completa del lugar.
—¿Creen que mi identidad en el juego ha sido comprometida también? —preguntó Dante.
—Si ese fue el caso, no tardarás mucho en averiguarlo una vez que vuelvas al planeta. —respondió la Amazona.
El joven asintió. —Supongo que ustedes no están entrando al juego desde el edificio entonces.
—Correcto, estamos en una de nuestras ubicaciones seguras, es por eso que decidimos reunirnos en la SDF-1 para discutir esto.
—¿El Enjambre? ¿O el Imperio? —preguntó Dante.
—Podría ser cualquiera de los dos. —respondió Willy. —No es la primera vez que tenemos infiltraciones en los sistemas, pero al menos esta es la primera vez que nuestras oficinas se ven comprometidas.
—¿Han avisado a las autoridades?
Duval asintió. —En efecto, tenemos una reunión de emergencia con el propio Capitán Simmons a primera hora de la mañana. —informó el Director. —Estando tan cerca del SuperSalto no podemos permitir que este tipo de cosas sucedan en un momento tan crítico de la Operación.
Al escuchar el nombre de su padre Karina levantó la vista. Duval se volvió hacia ella. —Siento tener que molestarle, Teniente. —se disculpó Duval inclinando la enorme cabeza. —Pero también requerimos su presencia mañana.
—Entendido. —respondió la joven haciendo un saludo militar. —Allí estaré.
—Usted también va a estar en esa reunión, Joyner. —agregó el Director. —Será mejor que se desconecte ahora y duerma un poco; mañana va a ser un día bastante largo.
Dante lo pensó solo un momento. —Me desconectaré en el hotel de la ciudad dentro de la Macross. —dijo. Duval hizo un gesto con la mano como restándole importancia al asunto. —Como quiera, recuerde que la reunión de mañana será en la Battle 41, enviaré un vehículo a buscarlo a las siete y media, sea puntual.
—Si Señor.
Tanto Duval como Willy se levantaron simultáneamente de sus puestos. —Bien, damos por terminada la jornada de hoy, hasta mañana. De inmediato ambos avatares desaparecieron en un resplandor de luz y solo quedaron Karina y el en el puente de mando de la Macross.
—¿Crees que fué una buena idea? —preguntó la Teniente O'Higgins.
—¿Que cosa?
—No decirle al Director lo de ese Dragón… Vorax o como se llame.
Dante se rascó la cabeza. —Estuve tentado de decirlo, pero creo que a estas alturas nosotros somos solamente espectadores; tenemos que recaudar más información sobre cómo este maldito planeta piensa lidiar con el Enjambre y el Imperio… luego podremos decidir la mejor forma de intervenir y que bando apoyar o no en esta supuesta "guerra".
La joven continuaba apoyada en una de las paredes junto a la puerta mientras contemplaba al joven cruzada de brazos. —¿Crees que ese dragón pueda convertirse en nuestro aliado? —preguntó.
—Tal vez… no lo sé con seguridad. —dijo sacudiendo la cabeza. —Cuando Willy dijo que eran los seres más inteligentes del planeta me dió una pequeña esperanza, pero necesitamos información, toda la información que podamos recabar sobre esa y otras criaturas que forman los poderes manifiestos y ocultos de Calypso.
La joven asintió. —Te ayudaré. —dijo, —Pero no esperes que juegue con una espada como tú lo haces; ese no es mi estilo.
—No te obligare a hacerlo, pero no me gustaría que te metieras en problemas por romper las reglas del juego utilizando tu caza.
La joven suspiró y se incorporó. —Vamos. —dijo señalando la puerta. —Te llevaré hasta el hotel, se está haciendo tarde.
—Gracias. —dijo el joven. —ojalá pudiera hacer algo para compensar todas las molestias que te estoy causando.
Karina lo miró fijamente. —Entonces mañana cuando estés frente a mi padre, por favor no digas nada de más… especialmente en lo que respecta a tus opiniones sobre lo que sucede en la fuerza ¿De acuerdo?
—De acuerdo. —prometió Dante. —Seré solo un observador… por ahora.
—Por tu propio bien, mejor que así sea. —respondió la chica saliendo por la puerta.
