—¿Sucede algo?

Dante estaba tan sumido en sus pensamientos que se sobresaltó al escuchar la pregunta de Karina. —Si. —dijo apoyando el codo en la ventanilla abierta de la camioneta. —Solo estaba pensando en esa tal Aurora.

Los cuatro miembros de aquel equipo habían estado en silencio desde que abandonaran la Battle 41. Tras dejar el transporte en la estación de embarque y subir a su propia camioneta, los tres hombres y la joven Teniente habían vuelto a la enorme nave colonial cuando los relojes informaban que era exactamente el mediodía en la zona horaria de la Flota 41.

—¿Quieren ir a comer ahora? —preguntó Duval desde el fondo de la camioneta. —Invita la Compañía.

—Que no sean hamburguesas otra vez. —se quejó Willy desde su rincón.

—¿Que tal comida china? —preguntó Dante. —¿Hay algún restaurante Nyan-Nyan en la flota?

Para sorpresa de todos, fue la Teniente la que habló. —Yo conozco uno. —dijo mientras activaba las luces de giro del vehículo.

La camioneta tomó la primera rampa de salida y se internó en una avenida en dirección a una zona comercial. La casi nula presencia de autos en la calle hizo que llegaran rapidisimo al restaurante, ubicado junto a unos grandes almacenes cuyos escaparates se encontraban con las persianas bajas y las luces apagadas.

—Todo el mundo se prepara para el Gran Salto. —observó Dante. —Espero que el restaurante esté abierto todavía.

Afortunadamente estaba abierto. Aparcaron en el solitario estacionamiento y luego de estirarse un poco entraron al establecimiento mientras el aroma de la comida china despertaba su apetito. Había unas pocas mesas ocupadas en el restaurante por lo que parecían ser obreros o técnicos, algunos de ellos tenían sus bolsos con herramientas aún junto a sus sillas. Nadie los recibió en la entrada por lo que eligieron una mesa grande junto a una de las ventanas (Asegurándose que Duval pudiera entrar cómodamente) y se sentaron a esperar al mesero. No tuvieron que esperar demasiado y a los cinco minutos un hombre mayor vestido con atuendo de cocinero se acercó a la mesa y los saludó con una reverencia. —Siento la demora. —dijo excusándose. —Estamos algo escasos de personal debido al inminente cese de actividades.

—No hay problema, tenemos tiempo —respondió Duval tomando el menú de las manos del hombre. —¿Cual es el especial de hoy?

El cocinero describió los diferentes platillos del menú y tanto el Director como Willy eligieron diferentes combinaciones de pollo y cerdo con arroz frito mientras que Dante pidió unos fideos y Karina unas empanaditas de cerdo agridulce. Tras anotar el pedido en su pad el hombre hizo una reverencia y se alejó en dirección a la cocina.

Para entonces Willy había acomodado una pequeña terminal de datos en el centro de la mesa y dos pantallas se desplegaron a ambos lados, permitindo que todos los comensales pudieran ver lo que sucedía en ellas.

—¿Ha terminado el concilio? —preguntó Duval apoyando sus enormes brazos en la mesa.

—Si, justamente acabo de ver el mensaje de Aurón en mi bandeja de entrada. —explicó el programador. —Déjame ponerlo en pantalla.

El rostro de un personaje de Calypso apareció frente a ellos. —El concilio acaba de finalizar hace cinco minutos. —informó el desconocido. —Como era de esperarse no se lo tomaron demasiado bien.

—Tendremos que elaborar un comunicado oficial. —dijo Duval. —Algo un poco más técnico para que los «Hardcore» analicen y tengan de qué hablar por un rato.

El hombre llamado Aurón asintió. —Enviaré una petición al departamento de balance para elaborar un borrador con las posibles medidas a tomar… pero me temo que nada de lo que hagamos a la economía de las ciudades va a poder solucionar esto.

Willy sacudió la cabeza. —Esto es un tremendo golpe a las clases basadas en la magia a lo largo y ancho del juego… el "Meta" está cambiando a medida que hablamos.

—¿Meta? —preguntó Dante mirando con curiosidad a los dos hombres.

—Es un concepto que sirve para describir lo más poderoso o eficiente de un juego. —explicó Willy. —Cuando en un videojuego un arma o un hechizo se destacan por ser la forma mas efectiva de conseguir una victoria, pasan a ser parte del "Meta", se convierten en objetivos de todos los jugadores.

—¿Algo más que reportar de la reunión? —preguntó el Director inclinándose hacia la pantalla.

—No con respecto a los jugadores y sus reclamos. —aseguró el hombre. —Haré un resumen de inmediato y se lo enviaré por correo… sin embargo hay… un hecho curioso que me gustaría mencionar en persona.

—¿Qué sucede?

—Uno de los NPC's del castillo, el representante de Mir sentado en la mesa del concilio… inició una QuestLine en medio de la reunión…

Duval giró la cabeza en dirección a Willy pero el programador ya había abierto una tercera ventana y buscaba entre una enorme base de datos el nombre indicado. Tardó solo diez segundos en hacerlo y tras seleccionarlo una ventana con información del personaje apareció junto a la transmisión de video.

—Tengo un mal presentimiento. —dijo Duval mirando la información de la pantalla. —Es un NPC relacionado a los sabios de la ciudad, definitivamente bajo la supervisión de quienes controlan la biblioteca.

Willy ejecutó una búsqueda en el personaje y extrajo todas las ventanas posibles de diálogo que dicho NPC podía mostrar al interactuar con un jugador. Había cientos de ellas, desde rutinarios "Buenos Días" hasta elaborados planteos sobre la historia y sucesos actuales del juego. Los árboles de diálogo de los NPC's de Calypso eran enormes y podian abarcar cientos de temas diferentes, todo dependia de la habilidad del jugador que establecia la charla y de cuanta información podía sacar del personaje antes que este se hartarse y diera por finalizada la conversación.

La entrada de texto que correspondía a la Quest solo tenía una página.

—¿Qué significa esto? —preguntó perplejo el Director. —¿Cómo es que hay solo una página de texto?

—"Lo siento, no tengo nada que discutir con alguien que no comparta mi amor por el conocimiento" se leía en la hoja de diálogo escrita del personaje. Debajo de la misma un mensaje generado por el sistema indicaba que la Sabiduría del personaje no reunía los requisitos necesarios para iniciar la quest. —Jefe. —dijo Willy apartando la cabeza de la pantalla. —No hay más diálogo porque la simulación todavía no ha generado la siguiente fase de la QuestLine.

—Osea que hasta que alguien con la Sabiduría requerida por el NPC no hable con él, el resto del guión no será generado. —suspiró Duval. —Así son las maravillas de la generación Procedural.

—Ninguno de los presentes en el concilio pudo reunir esos requisitos. —explicó Aurón desde la pantalla. —Pero de seguro llegarán expertos en las próximas horas de los principales clanes interesados en conocer el secreto. —agregó.

—¿Dónde está ese NPC ahora? —preguntó el Director.

Willy ingresó a las rutinas del personaje y corroboró la hora en la simulación. —A esta hora está dentro del castillo, no saldrá del mismo hasta dentro de una hora y media y se dirigirá hacia la Biblioteca hasta bien entrada la tarde… hay un cincuenta por ciento de probabilidades que salga una vez por la tarde para ir a una cantina y luego regresará a su casa al caer la noche.

—Nadie puede entrar al castillo cuando no hay un Concilio convocado. —afirmó Duval. —Pero cuando el NPC salga a la plaza cualquiera podrá hablar con él y comenzar la quest.

—Siempre y cuando el puente siga arriba. —observó Aurón.

—El puente se levanta solo una vez al día. —explicó Willy mostrando una fotografía del enorme puente hecho de huesos blancos. —Pero también se puede elevar cuando hay un evento importante, como lo es el Concilio.

El Director Duval miró el mapa de la ciudad pensativo. —Los Archivistas del Imperio y el Enjambre tardarán varias horas en llegar y cuando lo hagan el puente ya no estará desplegado… tendrán que esperar hasta mañana para entrar a la ciudad, eso nos da tiempo para descubrir que rayos está pasando.

Mientras tanto un ayudante de cocina había traído las bebidas y algunos cubiertos que dispuso meticulosamente para no estorbar las pantallas que miraban los comensales. Al cabo de unos minutos el cocinero que los había recibido se acercó con varias bandejas en la mano y comenzó a colocar la comida frente a los comensales.

—Enviame un reporte de la reunión de inmediato. —ordenó Duval al hombre que transmitía directo desde Calypso. —Una vez que terminemos de comer vamos a evaluar los pasos a seguir.

—A la orden Director. —respondió el hombre tras lo cual cortó la transmisión.

Willy apagó las pantallas y observó las fuentes llenas de comida. —Mentiría si dijera que esas noticias me quitaron el apetito. —dijo. —Estoy más hambriento que antes.

—Entonces come, ya tendremos tiempo de generar una gastritis pensando en que mierda hacer a continuación. —gruño Duval.

Dante tomó su plato de fideos y separó los palillos junto a la servilleta. —¿Que fué todo eso? —preguntó.

Willy tragó un pedazo de pollo con algunos vegetales y se limpió la boca con una servilleta. —Eso es una muestra del poco control que tenemos sobre algunas de las características de Calypso. —reconoció el programador. —Mierda imprevista como esa puede saltar en cualquier momento.

El joven estratega asintió con la cabeza. —Para ser los Administradores del juego realmente tienen muy poco control sobre lo que sucede ahí dentro. —dijo.

Duval asintió. —No es cosa de risa. —dijo. —De hecho es el principal problema que tenemos con la simulación; nuestras herramientas son en extremo limitadas y somos apenas algo más que observadores de las cosas que pasan en Calypso.

Karina mordió una de las empanaditas y tras tragar un bocado la depositó nuevamente en el plato. —Parece como si ustedes en vez de administradores fueran simplemente unos jugadores más.

Duval y Willy dejaron de masticar y miraron a la Teniente asombrados. Dante asintió con la cabeza. —Tiene razón. —dijo. —Yo también tengo esa impresión.

Director y programador se miraron entre sí. —No se equivoca, Teniente. —dijo Duval limpiándose la boca con una servilleta. —Con respecto a ciertos asuntos, no disponemos de mas opciones que las de cualquier otro jugador de Calypso… por eso el disponer de la SDF-1 en órbita y las máquinas que usted pilotea en los hangares son nuestras mejores herramientas a la hora de supervisar la simulación.

—Osea que para saber lo que ese misterioso NPC tiene en mente, la única opción que tenemos es esperar a que otro jugador dispare la siguiente fase de la Quest para poder leer sobre su hombro.

—O… podríamos ir allá y hablar con ese NPC nosotros mismos. —dijo Willy.

Los otros tres comensales giraron las cabezas de inmediato en dirección al programador.

—Yo también me estaba figurando que esa sería la mejor solución. —dijo Duval señalando al hombre con los palillos que aún sostenían algunos granos de arroz frito. —Si queremos obtener esa información antes que los demás jugadores, tenemos que actuar antes que los especialistas lleguen a Mir por la mañana.

—¿Por qué es tan importante obtener esa información de forma tan urgente? —preguntó Dante.

—Fundamentalmente por dos motivos. —respondió Willy. —Uno: ese NPC no debería generar Quests por si mismo… es decir si, es totalmente posible que lo haga, pero altamente improbable y más aún si tomamos en cuenta el momento y lugar en que lo hizo.

—¿Y la otra razón...?

—Ya te lo dije antes. —respondió Duval interrumpiendo al programador. —Me da mala espina esto… en fin ¡Está decidido! —exclamó de pronto.

Los demás lo miraron extrañados. —¿Que… qué es lo que está decidido? —preguntó preocupado Dante.

El enorme Director se inclinó sobre el joven. —Tu y la Teniente se van a infiltrar en Mir y van a averiguar qué clase de QuestLine es esa. —dijo.

—¿Yo? —preguntó Dante

—¿El? —preguntó Willy. —No tiene ni por asomo los atributos de Sabiduría necesarios para…

—El no, pero la Teniente si. —explicó Duval. —Quien va a hablar con ese NPC no es Joyner, es la Teniente O'Higgins.

Karina tenía media empanada en la boca y se quedó paralizada al escuchar eso. —¿Quieren que yo… "juegue"? —preguntó tragando rápidamente el bocadillo tras lo cual tuvo que beber rápidamente de un vaso de agua para no atragantarse.

—Solo por esta vez. —pidió Duval. —Necesitamos esa información urgentemente y… vamos, piénselo como un ejercicio de "Cover-Ops" más que una sesión de juego.

La Teniente abrió la boca para decir algo pero o no supo que decir o no se animó a hacerlo.

—Y en cuanto a usted, Joyner… será mejor que se ponga manos a la obra.

—¿Eh?

—Va a planificar la infiltración por supuesto… considere este su primer trabajo serio en la Compañía… no me defraude —amenazó el Director.

El joven se rascó la cabeza. —Haré lo mejor que pueda. —dijo confundido. —Pero… ¿Una Infiltración? ¿Como…?

—Eso resuélvalo usted. —cortó el Director dirigiendo al joven una mirada fulminante. —Le suministraremos todos los datos necesarios así que manos a la obra; quiero un boceto del plan antes de retirarnos del restaurante.

Al escuchar eso Dante tomó el plato de sopa con ambas manos y comenzó a tragarse los fideos a una velocidad cegadora mientras Willy y Duval desplegaban sus Pads y comenzaban a enviar diagramas, fotografías y mapas al Pad de Dante que había comenzado a vibrar como loco sobre la mesa mientras recibía aquella catarata de información.

—Pueden usar cualquiera de las naves que están en el SDF-1. —dijo Duval. —Pero recuerden que nadie debe descubrir su relación con Alpha Corporation. Manténgasen lejos de los jugadores y no interactuen con ellos. Eviten llamar la atención por todos los medios posibles.

Cuando Dante terminó apresuradamente los restos de su comida apartó el plato y los cubiertos a un lado desplegando de inmediato la pantalla y un teclado desde su Pad y se puso manos a la obra examinando los planos de la ciudad.

En aquel momento se acercó el Chef y dueño del restaurante que se detuvo junto a la mesa mirando confundido al joven quien había terminado su comida mucho antes que el resto. —¿Está todo en orden? —preguntó. —¿Les agrada la comida?

—Exquisita. —respondió Duval. —Venir aquí ha sido una excelente idea.

El Chef sonrió satisfecho pero Willy levantó una mano. —Yo tengo una queja. —dijo.

—¿Una… queja?

—Los anuncios de Nyan Nyan prometen comida deliciosa y chicas guapas… lo primero estoy satisfecho pero lo segundo…

El dueño del restaurante suspiró. —Todas mis meseras han entrado ya a las vainas de salto. —dijo mirando los posters donde hermosas jovencitas vestidas con atuendos tradicionales de la cultura China sostenían platos llenos de fideos y buñuelos. —Aquí entre nosotros… estaban todas emocionadas por entrar a ese famoso videojuego Calypso o no se que…

—Oí hablar algo de ese tal Calypso. —dijo Willy tragando un bocado de carne mientras Duval le arrojaba una mirada asesina.

—La administración de la flota ha puesto unos jugosos incentivos para quienes entren a ese juego y participen de las actividades… ¿Pero cómo esperan que un viejo como yo juegue a esas cosas? Cuando era niño me encantaban los videojuegos claro, pero una cosa es usar un control en las manos y otra muy diferente ese… mundo virtual o lo que sea que prometen ahí dentro.

Duval colocó los palillos a un lado del plato y sonrió. —No es necesario que participe del juego activamente. —dijo señalando hacia las cocinas. —Puede abrir un restaurante en Calypso y continuar con su actividad diaria dentro del juego.

Los ojos del cocinero se abrieron de par en par. —¿En… en serio? —preguntó asombrado.

Duval asintió. —Hay un programa especial para ciudadanos con negocios en la flota que pueden montar sus negocios sin cargo adicional dentro del juego… no sería un restaurant Nyan Nyan claro. —agregó. —Sería su propio local con su propio nombre.

El hombre estaba emocionado al comprender que podía seguir haciendo lo que le gustaba incluso cuando su cuerpo estuviera en suspensión en una de aquellas cápsulas claustrofóbicas de las que siempre había oído hablar. Se inclinó y agradeció a Duval las buenas noticias, tras lo cual preguntó si querían algo de postre o un café.

—Me temo que será sin postre. —dijo el enorme Director. —Surgió un imprevisto y debemos volver al trabajo cuanto antes. —explicó Duval mientras tomaba su Pad de uno de los bolsillos de su traje y lo encendía para que el dueño del restaurante cargará la cuenta.

—Muchas gracias señor. —volvió a inclinarse el hombre. —Espero verlos en mi local una vez que empiece el Gran Salto.

—Es una promesa. —dijo Willy. —Espero que consiga muchas chicas Guapas en Calypso para atender las mesas.

El cocinero sonrió y debitó los gastos de la comida de la cuenta de Duval, tras lo cual volvió a saludar y se retiró a las cocinas.

Duval guardó su Pad y se volvió hacia Karina. —Teniente.

—Si Señor. —respondió la piloto.

—Willy va a prepararte el avión y lo que necesites para la misión… ¿Conoces el terreno que rodea a Mir? —preguntó.

La joven asintió. —Volé varias veces sobre la zona, está sobre la ladera Austral de una de las montañas que forma el cordón montañoso llamado la Cordillera Occidental… hay un cañón muy profundo en cuyo fondo hay un río que desemboca en una gran cascada al final de la cordillera en dirección Noroeste.

—Bien, Joyner va a preparar una ruta de inserción para tu aeronave. ¿Vas a usar el VT-1?

La Teniente asintió.

—Esta vez no pueden darse el lujo de ocultar el avión en un bosque lejano. —señaló Willy mirando por sobre la pantalla holográfica. —Tienen sólo unas pocas horas para realizar la misión… así que tienen que acercarse lo más que puedan a la ciudad.

—Necesito un esquema de pintura diferente. —pidió Karina. —Algo que nos ayude a pasar desapercibidos en el terreno.

El programador desplegó una ventana frente a la joven e hizo aparecer una representación en tres dimensiones del caza, haciendo que girara lentamente sobre su centro de gravedad. —Voy a ver que camuflaje tengo cargado en la base de datos. —dijo mientras desplegaba una enorme lista en otra ventana.

Solo tardó unos segundos en buscar los items adecuados tras lo cual los agrupó con un gesto de la mano y los arrastró hacia la pantalla donde estaba el avión. —¿Cual te gusta?

Karina observó todas las ventanas en donde aparecían diferentes patrones de camuflaje y usando su mano las hizo pasar mientras observaba atentamente cada uno de ellos. —Este. —dijo apartando un patrón de camuflaje de manchas marrones, ocres y grises. —Esto servirá para fundirnos con el entorno.

Willy hizo un gesto con su mano y soltó la pequeña ventana con la elección de la Teniente sobre el avión. Inmediatamente el color naranja fué reemplazado con el patrón de camuflaje elegido. —¿Algo más? —preguntó el programador.

—Algo de ropa adecuada. —respondió. —Solo tengo una capa para ocultarme pero si voy a estar entre los jugadores entonces necesitaré algo más elaborado.

—Dale el equipo de una asesina. —ordenó Duval. —Nada demasiado llamativo ni de alto nivel.

—Armadura ligera de cuero entonces. —dijo Willy abriendo el inventario del personaje que utilizaba Karina en el juego. —¿Dejo la pistola y el resto del equipo?

—Si. —respondió la joven.

Willy agregó la armadura así como unos guantes y botas que hicieran juego. Eran items comunes sin ningún tipo de propiedades mágicas. —Listo. —dijo cerrando la ventana.

El Director asintió complacido. —¿Como va eso, Joyner? —preguntó volviéndose hacia el joven estratega. —¿Tienes algo para mi?

Dante se incorporó y asintió con la cabeza. —Haremos una aproximación desde el Oeste de la ciudad de modo que tengamos el sol poniente a nuestras espaldas… independientemente de cómo esté la meteorología, la única ruta de infiltración posible es mantenerse del otro lado de la cordillera y entrar al cañón por el punto llamado el Salto del Ermitaño.

Duval se volvió hacia la Teniente. —¿Puede volar por dentro de ese estrecho cañón?

—Eso depende ¿Cuanto mide? —preguntó ella mirando a Dante.

—Según el mapa topográfico el ancho promedio es de quince metros, pero hay tramos en los que se reduce bastante a solo una docena o menos.

—Entonces si. —aseguró Karina. —Eso me basta.

—¿Cómo van a entrar a la ciudad? —preguntó Willy.

—Escalando el acantilado supongo. —respondió Dante rascándose la cabeza. —Espero que tengamos equipo moderno de escalada que podamos utilizar.

—Eso déjamelo a mi. —contestó Karina.

El Director Duval asintió satisfecho. —Bien. —dijo. —El plan me parece adecuado, resolveremos lo demás detalles mientras hagamos los preparativos en la oficina.

En ese momento el Pad de Dante comenzó a vibrar y el joven activó el sistema de mensajería para leer la correspondencia entrante.

—¿Sucede algo? —preguntó Willy.

—Es una jugadora que conocí en Calypso el otro dia. —respondió Dante mientras sonreía al leer el mensaje de Silvana. —Estuvimos jugando juntos el dia de ayer justo hasta que la Teniente vino a buscarme.

Willy lo miró divertido. —Si que eres rápido para hacer amigos. —dijo. —Ahora falta que me digas que hasta tienes un clan.

—En realidad… —comenzó a decir el joven pero fue cortado rápidamente por el Director. —¿Cómo es que estás en un Clan? —preguntó visiblemente molesto.

—Oh… en realidad aún no soy miembro, me invitaron pero no llegué a unirme aún… es un clan pequeño de Jenne, no deben ser más de quince jugadores activos o tal vez menos...

Duval lo miró en silencio pero la preocupación se borró de su rostro. —Por un momento temí que te hubieran reclutado los del Imperio. —dijo. —No estoy completamente seguro que sea una buena idea que estés en un Clan… tienes que recordar tu posición en esta Compañía y los conflictos que eso conlleva sobre fraternizar con otros jugadores.

Dante asintió en silencio. —¿Quiere que…? —preguntó señalando el Pad.

—Por supuesto que no. —respondió Duval tajantemente. —Yo mismo te di la orden de jugar el Calypso y la interacción con otros jugadores es parte del juego. Puedes tener tus amigos dentro de la Simulación si lo deseas. —afirmó. —Pero que la amistad no comprometa tus responsabilidades para con la Compañía.

—Entendido. —asintió Dante.

Duval se puso de pie y apoyó las manos en la mesa. —Se acabó el almuerzo Señores… es hora de volver a la oficina, tenemos una larga tarde por delante.

Willy apagó las pantallas mientras los demás recogían sus cosas y se preparaban para salir. Cinco minutos más tarde todos estaban a bordo de la camioneta con los cinturones ajustados y listos para emprender el regreso a su "Cuartel general".

Cuando llegaron frente al enorme edificio Dante observó que las cosas habían cambiado drásticamente. Un transporte militar estaba aparcado justo frente a la entrada y dos soldados custodiaban la entrada. El guardia ubicado en el escritorio de entrada había desaparecido y en su lugar se encontraba un soldado supervisando lo que sucedía en los alrededores del edificio por medio de varias pantallas de monitoreo.

—Simmons no bromeaba cuando se comprometió a aumentar la seguridad de las oficinas. —observó Dante mientras un soldado pasaba un detector de metales alrededor de su cuerpo.

—Mejor prevenir que curar. —respondió el Director. —Será mejor acostumbrarse a esto en los días que nos quedan hasta el Salto.

Tras la revisión de seguridad entraron al elevador y ascendieron rápidamente hasta el piso donde se encontraban las oficinas de Duval. Al abrirse las puertas descubrieron que allí también había actividad relacionada con la seguridad provista por los militares pero parecían estar retirándose. En el escritorio que ocupara la secretaria del director habían montado varios equipos de monitoreo y un oficial de inteligencia estaba terminando de enrollar los cables.

—El piso esta limpio. —dijo el oficial en cuanto vió acercarse al enorme Director. —Hemos dejado un par de Caza-Drones en el techo del edificio para que recorran el perímetro cada tanto por si intentan alcanzar las ventanas de la oficina con un aparato a control remoto.

—Muchas gracias por su trabajo. —respondió Duval haciendo una reverencia.

El oficial saludó a la Teniente al reconocer su uniforme y se dispuso a abandonar el piso. —Monitorearemos la red en busca de actividad sospechosa —agregó mientras recogía una maleta del piso. —Pero todo parece estar limpio en los sistemas, si surge algún problema no dude en contactarme de inmediato.

Duval volvió a inclinarse y el hombre entró al elevador. Segundos más tarde tenían todo el piso para ellos solos.

Duval hizo que todos se reunieran junto a las puertas de la oficina y señaló el ascensor. —Nadie tiene permiso para abandonar el edificio hasta que la misión de hoy haya culminado. ¿Entendido?

Dante y Karina asintieron con seguridad, luego el enorme Director abrió las puertas de madera y los condujo por la atestada oficina hasta la entrada de la habitación lateral donde el día anterior se había reunido con el abogado Malkovich. —Utilizaremos los equipos de esta habitación provisoriamente. —dijo abriendo las puertas.

Dante lanzó un grito de asombro al ver los equipos que habían sido instalados en aquella habitación que era mucho más amplia que la que creyó era la principal del piso en donde se encontraba el escritorio de su jefe y los equipos de monitoreo.

Al fondo de la misma, tres enormes cilindros se encontraban instalados contra la pared con las puertas abiertas. Dante conocía las vainas que se utilizaban para procesar a los Zentradis entre sus tamaños Gigante y Micrón por lo que la forma le resultó extremadamente similar, pero no eran verdaderas cápsulas de micronización. De todas formas algo le llamó la atención de inmediato y señalando la cápsula más grande que se destacaba en el centro se dirigió hacia Duval, quien ya sostenía un casco de Realidad Virtual en sus manos. —Esa es la suya ¿No? —preguntó sonriendo.

—Y esa es la tuya. —respondió él señalando la que se encontraba más a la izquierda. —Será mejor que te familiarices con ella porque vas a pasarte una buena parte de tu vida ahí dentro.

El joven se acercó a la vaina y observó con preocupación el interior recubierto de aquel material esponjoso formado por miles de hexágonos como si fuera un panal de abejas. Pensar que estaría allí dentro en algo así como una semana le hizo sentir un poco de nauseas. Se volvió hacia Karina y la miró confundido. —Aquí solo hay tres… ¿Dónde está tu vaina?

La Teniente se encogió de hombros. —En las barracas de la Battle 41. —respondió. —Cuando comience el Salto tengo que volver a mi escuadrón y allí tenemos las vainas asignadas para cada uno de los pilotos… tambien me conecto desde allí con mi casco de Realidad Virtual.

—Oh. —exclamó Dante al comprender aquello.

Willy fué hasta unos casilleros a un lado de las vainas y tomó dos cajas de plástico de uno de los estantes. —No tenemos tiempo para que la Teniente vuelva a sus barracas, así que por el momento será mejor que ustedes dos usen estas. —dijo tras lo cual extrajo dos cascos de Realidad Virtual todavía envueltos en sus bolsas de embalaje.

Karina y Dante tomaron cada uno un casco y se volvieron hacia el Director a la espera de instrucciones. —Allí hay dos sillones. —dijo Duval señalando una pequeña sala de estar reservada para reuniones. —Pueden conectarse desde allí, los esperaremos dentro del juego.

Los dos jóvenes asintieron y se dirigieron hacia la pequeña habitación separada del resto por paredes de cristal. Duval y Willy se pusieron sus cascos y se acostaron en las vainas, pero dejaron las puertas abiertas.

—¿Te preocupa algo? —preguntó la Teniente mientras se sentaba en uno de los sillones. Dante tomó asiento frente a ella con el casco todavía envuelto con la bolsa de plástico en sus manos. —Creo… creo que hasta ahora no había pensado seriamente en lo del Gran Salto y todo eso. —dijo mientras comenzaba a quitar el plástico del aparato. —Es decir… es muy probable que este sea un viaje de ida y ya no pueda volver a ver a mi familia, las distancias se volverán tan grandes que los tiempos necesarios para volver…

La joven lo miró seriamente. —Aún puedes renunciar. —dijo, pero Dante sacudió la cabeza. —No, ya es tarde para eso… creo que mi futuro ya está atado al de esta Flota.

La joven asintió y se colocó el casco que de inmediato se puso en funcionamiento.

Dante suspiró y dejó la bolsa a un costado mientras miraba el metal reluciente y sentía el aroma a nuevo del plástico recién salido de la caja. Sin perder un minuto más se lo puso en la cabeza y se recostó contra el mullido respaldo del sillón de cuero natural.

El casco se encendió y comenzó a escanear las retinas de Dante para comprobar la identidad del usuario. Una vez que la ficha del joven apareció desplegada frente a sus ojos y su identidad quedó confirmada los auriculares se introdujeron en sus oídos y todo el mundo exterior quedó silenciado por completo.

Dante cerró los ojos y se sumergió una vez más en Calypso.