Lo primero que Dante hizo al "despertar" en la ya familiar habitación del hotel dentro del SDF-1 fue abrir la interfaz de mensajería para responder al mensaje de Silvana.
«Hoy tengo trabajo por la tarde, pero tal vez pueda jugar un poco luego de la cena, te enviaré un aviso cuando esté disponible» Escribió.
Casi de inmediato una ventana apareció frente a sus ojos y le informó que la Teniente Karina O'Higgins quería invitarlo a su Party. Dante aceptó y la interfaz se actualizó con la información pertinente a su compañera.
El indicador que anunciaba la distancia a la que se encontraba la teniente se reducía rápidamente. De seguro Karina se estaba acercando en uno de los transportes militares. Sin perder más tiempo Dante salió de la habitación y bajó hasta el lobby del hotel a toda prisa. Algo que notaba era que su estado físico en Calypso era mucho mejor que en el mundo real. Podía lanzarse a la carrera por el pasillo del hotel a una velocidad a la que nunca hubiese podido lograr en los ejercicios de la Academia, además parecía tener mucha más estamina y tras bajar las escaleras a toda velocidad respiraba con normalidad como si no hubiera hecho ningún esfuerzo.
Willy le había explicado que los sus atributos de su personaje en Kalypso estaban en la media y ninguna de sus habilidades o características se resaltaban por sobre el resto. Podía obviamente dedicarse a entrenar aquellas habilidades que considerara importantes y es lo que la mayoría de los jugadores hacia al centrarse en dominar exclusivamente uno o dos tipos de armas o sets de habilidades, de modo de aumentar su efectividad en el combate.
Al ser un guerrero, su estado físico era ligeramente mejor que el de una persona corriente, pero no era ni por asomo un super-humano o nada por el estilo.
Al llegar a la puerta vidriada consultó su inventario y suspiró. Tenía lo que quedaba de su espada, los pedazos de su escudo y algunas pociones y vendas que Silvana le había suministrado durante su sesión de juego del dia anterior. Tambien tenia los bollitos que había tomado prestados del restaurante de Minmay, pero como recien habia almorzado junto con su jefe y los demás, decidió guardarlos para más tarde.
En ese momento llegó Karina quien detuvo el vehículo frente al hotel mientras agitaba la mano hacia Dante, quien salió del hotel al trote y de un salto se ubicó en el asiento del acompañante junto a la conductora.
Karina ya estaba equipada con las ropas y armaduras que Willy le había suministrado… y algo mas. Había algo sujeto a su espalda por unas finas correas de plástico pero la capa lo cubría por completo y Dante no estaba seguro si era realmente una mochila o algo mas. Debajo de aquella capa la joven vestía una armadura de cuero ligera de color oscuro, visiblemente desgastada por el uso. No era ni por asomo una protección completa pero vió que en ciertas partes de la misma habían intercalado unas tachuelas de bronce, probablemente para reforzar un poco más aquellas partes vitales más susceptibles de recibir un daño crítico.
Lo que más le sorprendió fueron los cuchillos largos que estaban meticulosamente sujetos por correas de cuero a ambos lados de la armadura.
—¿Esas son dagas? —preguntó Dante señalando los cuchillos.
—Cuchillos arrojadizos según la descripción —respondió Karina poniendo en movimiento el transporte. —En mi inventario hay dos dagas más grandes para defensa personal.
El joven suspiró y se ajustó el cinturón de seguridad. —Mi espada está inutilizada, recuerdame pedirle a Willy que me de otra.
El transporte giró en "U" y retomó la vía principal hacia la proa del SDF-1 mientras Dante abría la interfaz del mapa y comprobaba la información que tenía a mano.
—Si todo sale bien no tendríamos que usar las armas. —respondió Karina. —La Ciudad es una zona donde los jugadores no pueden atacarse mutuamente.
El joven asintió mientras cerraba el mapa. —Ciertamente… pero estaríamos muy fuera de lugar si no las tuvieramos, se supone que todo el mundo anda armado, pueda usar esas armas o no… —afirmó mientras miraba por sobre su hombro. —Al menos la empuñadura de mi espada está intacta y no se nota que le falta toda la hoja cuando la llevo enfundada a la espalda.
No hablaron mas durante el viaje (Que de todas formas fué bastante corto ya que la Teniente condujo a toda prisa por las desiertas cubiertas y vias de acceso hasta donde se encontraba el ascensor que los llevaria hasta la Torre de Control. Una vez en la cima de la superestructura del puente entraron a la pequeña cubierta donde el Director y Willy los esperaban con ansias.
—Listos para partir. —exclamó Dante en cuanto hubo franqueado la puerta mientras agachaba la cabeza.
Duval se encontraba de pie junto a Willy (En su avatar de Amazona) y los miró seriamente en cuanto ambos jóvenes entraron al puente. —Hemos revisado el plan, no es necesario hacer ningún cambio de ultimo. —dijo mientras dirigia su mirada hacia la pantalla del radar donde Willy habia desplegado varios mapas de la zona. —La situación en Jenne es relativamente normal, aunque los jugadores que han quedado dentro de la ciudad al levantarse el puente están algo nerviosos. —agregó.
—¿Hay muchos jugadores en la ciudad? —preguntó Dante.
—Por lo menos una veintena. —respondió Willy. —Casi todos ellos representantes o guardias del Imperio o el Enjambre pero hay también un par de jugadores de los gremios independientes.
El Director señaló con el dedo el edificio de la biblioteca. —La información sobre la Quest ya ha corrido entre los jugadores, pero ninguno de los presentes ha podido reunir los requisitos para comenzarla… eso no quiere decir que se quedarán de brazos cruzados.
—¿A que se refiere? —preguntó Karina ante la sorpresa del Director, quien era la primera vez que escuchaba a la Teniente interesarse por el juego. —Montarán guardia alrededor del NPC e intentarán evitar que otros jugadores se acerquen o intenten entablar una conversación. —dijo.
—¿Pero acaso esa no es una zona segura? —preguntó Dante. —¿Pueden interferir igual?
Willy asintió. — Oh si, pueden molestar un poco y bloquear el paso, eventualmente el sistema "interviene" contra estas acciones pero si varios jugadores coordinan sus esfuerzos pueden resultar una verdadera molestia.
—No pueden bloquear por completo el acceso al NPC mientras alguien haya intentado iniciar una conversación con el. —explicó Duval. —Pero pueden hacer perdernos el tiempo y tiempo es lo que no tenemos, sugiero que traten de hacer contacto con el NPC lo más pronto posible.
—De la forma más sutil que puedan. —recalcó Willy.
Dante se acercó a la pantalla y observó la imagen. —¿Esto es en tiempo real? —preguntó.
—Casi, pero no, esta fotografía fué tomada hace veinte minutos desde uno de los satélites que orbitan Kalypso, no volverá a pasar sobre la zona del objetivo hasta dentro de otras dos horas. Mientras tanto el programador había hecho un zoom sobre el enorme cañón frente a la ciudad y señaló la orilla opuesta. —Miren. —dijo resaltando lo que parecía ser una espiral de humo. —Varios representantes ya han llegado y han acampado frente al puente.
Varias tiendas de campaña se veían nítidamente en la fotografía satelital. Por la forma en que estaban dispuestas y la separación que había entre ellas era fácil distinguir en donde estaban los representantes de las dos organizaciones más grandes.
—La zona de prohibición de PvP incluye también esa zona frente al puente donde están acampando. —explicó Willy. —Asi que no se matarán entre ellos, pero son centenares de ojos mirando hacia la ciudad que tienen que evitar si o si.
Karina miró al Director. —¿Tendremos comunicación ilimitada dentro de la ciudad?
—Por supuesto. —respondió Duval. —Nosotros podemos monitorear al NPC desde aquí y les informaremos periódicamente si cambia su rutina pero serán ustedes los que tengan que decidir el momento y lugar adecuados para iniciar la conversación con el personaje… lo que me recuerda.
El Director abrió la interfaz de su inventario y tras buscar algo particular entre lo que parecían ser centenares de objetos de toda clase lo resaltó y envió una petición de intercambio hacia la Teniente. Karina aceptó la invitación y recibió en su mano un pequeño anillo plateado.
—¿Qué es esto? —preguntó examinando el objeto. Era un anillo de plata con una pequeña piedra blanca engarzada.
—Ese anillo aumentará tus stats de sabiduría e inteligencia al máximo posible. —respondió Duval. —Es un artefacto muy poderoso y un ítem único dentro de Calypso, no hace falta que les explique que NADIE debe saber que lo tienen en su poder. ¿Entendido?
Los dos jóvenes asintieron con la cabeza.
—Los artefactos mágicos poseen un aura que puede ser detectada por los usuarios de magia y expertos en lo arcano, Teniente. —explicó Willy. —No equipe el anillo hasta estar cerca del NPC y quíteselo inmediatamente tras conseguir la Quest, de esa forma minimizamos los riesgos de que alguien note el poder mágico del ítem y comience a indagar sobre quienes son ustedes y porque tienen algo tan poderoso encima.
—Comprendido. —respondió Karina guardando el preciado objeto. —Tendremos cuidado.
Duval se cruzó de brazos y observó a ambos jóvenes. —Perfecto, todo está arreglado y acordado, será mejor comenzar de inmediato. —dijo.
La Teniente O'Higgins hizo el ademán para hacer un saludo militar pero se contuvo a último momento y sólo inclinó la cabeza, tras lo cual salió de inmediato por la pequeña puerta que se cerró tras ella.
—Volveremos pronto. —exclamó Dante siguiendo a su compañera segundos más tarde. —Ah y gracias por la comida.
—Tengan cuidado allá abajo. —advirtió el Director. —Calypso puede llegar a ser impredecible, pero ni por asomo tanto como pueden serlo los jugadores… nunca los subestimes.
El joven asintió con la cabeza y salió del Puente de Mando.
Karina lo esperaba en el elevador y juntos descendieron hasta el vehículo en el cual partieron a toda velocidad hacia el Prometheus. En menos de diez minutos se encontraban ya recorriendo el hangar principal del portaaviones y vieron el puesto de rearme del VT-1 completamente iluminado y listo para despegar.
—Nunca había visto un VT-1 con patrón de camuflaje como este. —exclamó Dante mientras saltaba del vehículo hacia el piso del hangar. —Siempre los ví representados en el clásico color naranja o en el Gris de Baja Visibilidad.
La Teniente instaló la escalerilla para que Dante pudiera subir al puesto del RIO en el asiento trasero y realizó una inspección visual de rutina caminando alrededor de la aeronave, prestando especial atención a los motores y superficies de control. Sabía que en una de esas naves simuladas era un gesto inútil, pero era algo que estaba entrenada para hacer, sea una realidad simulada o no. Cuando volvió hasta la proa del caza Dante ya estaba sentado en su puesto y había comenzado a encender la computadora de navegación y a cargar los datos necesarios para la misión. De un ágil salto se encaramó a la cabina abierta y se sentó tras los controles del caza. —Iniciando procedimiento de arranque autónomo —dijo mientras se abrochaba el cinturón.
El VT-1 podía iniciar sus dos enormes motores a reacción usando sus baterías internas, de lo contrario todo el procedimiento de arranque se hacía utilizando un generador externo que se conectaba por medio de un cable al APU del avión. Como tenían prisa, Karina optó por un arranque "En Caliente".
Los dos enormes motores cobraron vida simultáneamente y las computadoras comenzaron a inicializar sus programas de diagnóstico. En solo dos minutos el caza estaba listo para rodar hasta cubierta. La Teniente O'Higgins se colocó su casco y cerró la cabina mientras todo el caza vibraba como si estuviera deseoso de comenzar la misión.
—VT-102 listo para rodar. —Anunció Dante desde su asiento utilizando la radio de su casco de vuelo.
—Aqui Torre de Control, calle de rodaje despejada hasta ascensor cinco. Contacte nuevamente al llegar a pista activa. —respondió Willy mientras su imagen aparecía simultaneamente en la consola frente al joven estratega.
—VT-102 iniciando rodaje hasta ascensor cinco y contacto en cubierta de vuelo. —repitió Dante las instrucciones.
—Readback correcto.
Karina aceleró un poco los motores y el caza comenzó a rodar por entre las filas de aeronaves hasta que llegaron al elevador del final del hangar.
—¿Además de VF-1 y VF-4, haz visto otros cazas en la Macross? —preguntó Dante mientras miraba las máquinas de guerra alineadas a ambos lados de la calle de rodaje.
—Hay un par de Cat's Eye en el hangar contiguo. —respondió Karina. —Y algunos aviones de transporte de antes de la Primera Guerra Espacial.
—Esta nave es como un enorme museo. —afirmó el joven. —Me pregunto si en el Daedalus hay Destroids… me encantaria ver uno de esos Monster MK 2.
La enorme compuerta del elevador se cerró tras ellos y comenzaron a subir lentamente a la cubierta de vuelo. El Prometheus estaba en total oscuridad y solo se veían las luces incrustadas en la pista que marcaban las diferentes calles de rodaje para acceder a las pistas de despegue y aterrizaje.
—Aquí VT-102. —dijo Dante por la radio. —listos para despegar.
—Pista Dos despejada. Rumbo SILS 120 transponder 0822. Pueden despegar cuando quieran.
—Afirmativo Transponder 0822 VT-102 listos para despegar. Nos vemos a la vuelta.
—Buena suerte allá abajo. —dijo Willy con su voz de Amazona.
Karina tenía prisa. Aceleró a toda potencia los enormes propulsores apenas el avión salió de la plataforma elevada mientras desconectaba los anclajes magnéticos del tren de aterrizaje. El VT-1 comenzó a moverse lentamente pero pronto aceleró cada vez más rápido a medida que la oscura cubierta desaparecía bajo ellos. Dante se preparó para la aceleración máxima en cuanto el tren de aterrizaje quedó levantado y el caza comenzó a virar hacia el planeta mientras en el HUD la ruta planificada aparecia resaltada.
—Preparados para inserción orbital.
—Ok. —exclamó el joven mientras aspiraba profundamente.
Los dos enormes propulsores extra que llevaba montados el VT-1 sobre el fuselaje entraron en funcionamiento haciendo que rápidamente abandonaran la órbita que seguía el SDF-1 y comenzaron a caer hacia el planeta. La trayectoria que llevaban haría que descendieran casi todo el trayecto hasta las primeras capas de la atmósfera siempre del lado de la cara oculta del planeta.
El sol apareció frente a ellos y ascendió rápidamente mientras la aeronave cruzaba el enorme continente de Tarsis todavía en órbita baja. Cuando el sol se colocó a sus espaldas Karina comenzó a descender a la atmósfera mientras los propulsores delanteros comenzaban a frenar la trayectoria descendente del caza.
—Mierda. —exclamó la joven señalando algo delante de la proa del avión. —Mira eso.
Dante lanzó un silbido de exclamación. —Un frente de tormenta. —dijo mirando las enormes masas de nubes negras que comenzaron a cubrir el horizonte. —¿Es sobre la zona del blanco?
—No. —respondió la Teniente consultando el mapa de vuelo. —Parece ser más allá de la Cordillera Occidental.
Dante accedió al radar Doppler de su estación de monitoreo y configuró un mapeo rápido del área que se extendía por delante del caza. Tras esperar varios segundos el retorno del poderoso radar mostró la composición del frente de tormenta que se estaba formando a varios centenares de kilómetros por delante de ellos.
—No se como estará calibrada esta cosa. —dijo el joven mirando las manchas que se propagaban por el centro de la región que el instrumental estaba mostrando. —Pero todas esas manchas violetas no me gustan para nada.
—Mierda. —volvió a maldecir la joven piloto. —¿Que dirección…?
—NorOeste. —respondió Dante. —Parece que la peor parte va a pasar lejos de Mir por un buen trecho, deberíamos estar seguros. ¿Sabes algo de cómo se comporta el clima en este planeta?
—No más que tu. —reconoció.
Dante cerró el mapa meteorológico y se concentró en el radar de situación. Era imposible que algo los atacara allí con armamento moderno pero sentía que era su deber como RIO cubrir las espaldas de la joven, aunque sea siguiendo los procedimientos de manual. En ese momento el VT-1 entró a las capas más densas de la atmósfera y las primeras nubes comenzaron a escurrirse debajo de ellos. Una fuerte vibración recorrió toda la aeronave. —Esos Boosters que llevamos encima no son muy buenos en esta clase de atmósfera. —comentó el joven mirando por sobre su hombro a las dos enormes moles de metal que se extendían a ambos lados de su asiento por fuera de la cabina. —Pero me imagino que sin ellos no podríamos escapar de la gravedad del planeta. ¿Verdad?
Karina asintió. —Mi VF-4 está remotorizado a la versión Block 60 y puede generar el suficiente empuje para escapar de la atmósfera… no somos tan afortunados con esta nave…—aseguró tras lo cual echó un vistazo al mapa que se proyectaba en uno de sus Display digitales. —Cincuenta kilómetros para el punto de entrada. —informó.
El VT-1 había reducido toda la velocidad de reentrada y ahora se encontraba volando a velocidad crucero (Unos 800 kilómetros por hora) por lo que Karina activó los frenos de aire y comenzó a reducir aún más la velocidad. —Veo el punto de entrada. —dijo al cabo de unos minutos en los que la aeronave descendió hasta casi la altura de los picos montañosos que se erguían poderosos a su alrededor. Tras pasar por sobre una precordillera Karina viró a la izquierda y pronto se encontraron siguiendo rumbo norte con la poderosa tormenta rugiendo con intensidad en su flanco derecho.
Los Flaps descendieron y la velocidad se redujo aún más. Ya se podía ver el follaje de los árboles sumidos en la oscuridad que pasaban fugazmente por debajo. Estaban volando casi al ras del accidentado terreno cubierto de rocas y frondosos pinos centenarios.
—Cinco kilómetros… listos para vuelo de evasión.
El sol ya había descendido tras las montañas y las sombras cubrían por completo el valle. Dante encendió una de las cámaras térmicas (FLIR) y examinó lo que los sensores registraban al frente del avión. Entonces dió un grito. —¡Contactos al frente! ¡Aborta la entrada!
Karina desplegó el modo GERWALK y las enormes piernas del VT-1 se extendieron hacia delante frenando por completo al caza en un centenar de metros. La desaceleración fué tan brusca que el casco de Dante golpeó violentamente contra el panel de instrumentos.
El VT-1 descendió entre los árboles y permaneció oculto por el follaje mientras el viento agitaba las ramas alrededor.
—¿Qué sucede? —preguntó alarmada Karina.
—Vi dos fuentes de calor justo a un lado de la cascada en donde comienza el cañón que debemos seguir. —respondió el joven sacudiendo la cabeza para recuperarse del golpe.
Karina asintió y cambió de inmediato a modo Battroid.
El VT-1 asumió su modo robot y la cabeza asomó por entre las copas de los árboles, de inmediato la joven apuntó las cámaras de monitoreo hacia donde se encontraba la entrada al cañón a menos de un kilómetro de distancia.
—¿Ves algo? —preguntó Dante. —Estoy seguro que…
—Son jinetes. —afirmó Karina. —Dos, en el camino de cornisa que sube desde el valle. Están por pasar por detrás de la cascada.
Karina envió la imagen FLIR a la consola de Dante y ambos observaron en silencio como las figuras se resaltaban con claridad contra el frío fondo de roca de la enorme montaña. —¿Crees que sean Jugadores o NPC's? —preguntó Dante al cabo de unos minutos.
—Imposible saberlo desde aquí… pero a esa distancia podrían haber visto perfectamente el destello de los motores cuando nos detuvimos de golpe.
—Tal vez pensaron que era un relámpago. —razonó Dante mirando las poderosas descargas eléctricas que estallaban a lo lejos por sobre las montañas… —Al menos parece que están siguiendo su camino, esperemos a ver que pasa.
Aguardaron en silencio mientras los dos jinetes cruzaban el puente de piedra por detrás de la cascada y retomaban el camino de cornisa del otro lado. Fueron diez angustiosos minutos de espera, pero finalmente el último de ellos dobló tras una enorme roca y quedó oculto a la vista de los sensores de la cabeza del VT-1.
—Despejado. —dijo Dante mientras hacía que la cámara infrarroja rotase 360 grados para examinar el resto del valle a su alrededor. —Veo varias fuentes de calor en el valle pero parecen ser animales salvajes… todo parece estar tranquilo, puedes continuar.
Karina cambió a modo GERWALK e hizo que el caza se elevara por sobre la cobertura de los árboles sin dejar que el resplandor de los motores se viera demasiado. Avanzaron lentamente mientras la oscuridad iba en aumento mientras Dante revisaba nervioso los alrededores en busca de otras fuentes de calor.
El Salto del Ermitaño era una alta cascada que descendia mas de trescientos metros desde el curso del río que dividía en dos la Cordillera Occidental, Las frías aguas provenientes de las cimas nevadas caian estrepitosamente al profundo valle levantando una cortina de niebla eterna que cubría la profunda laguna en donde se precipitaba la cascada.
—Si hubiésemos entrado directamente, incluso con esta neblina, el sonido de un caza variable no se confunde con un simple trueno. —observó Dante.
—Eso estuvo demasiado cerca. —respondió la Teniente O'Higgins.
El VT-1 comenzó a elevarse aprovechando la cobertura de las neblina producida por la caída del agua y no tardó mucho en llegar a la abertura en el macizo montañoso de donde surgía la cascada.
—¿Listo? —preguntó.
—Listo. —respondió Dante.
Con un leve impulso de la palanca de mandos Karina hizo que la aeronave pasara a modo caza sumergiéndose en el oscuro cañón con un grito ahogado, mientras el agua de la cascada se vaporizaba alrededor de los enormes motores.
Dante abrió la boca asombrado al ver lo estrecho que era aquel pasaje. Karina volaba inclinada casi treinta grados para aprovechar mejor el poco espacio disponible y, para peor, no parecía tener deseos de disminuir la velocidad.
—¿No deberíamos ir más despacio? —preguntó Dante viendo los enormes peñascos pasar por encima de ellos a pocos metros de la cabina.
—Ya hemos perdido demasiado tiempo. —respondió la joven. —Tenemos que llegar a Mir antes de que estalle la tormenta.
No habia nada mas que discutir, además Karina era la piloto y si alguien podía atravesar esa ruta de pesadilla, definitivamente era ella. Dante apartó la mirada del frente y se concentró en el mapa topográfico que estaba cargado en el sistema. —Vuelta a la derecha en ochocientos metros, distancia al objetivo: ocho kilómetros.
El VT-1 se escurría entre las rocas bajo la hábil mano de la Teniente O'Higgins y no tuvieron que disminuir la velocidad casi en ningún momento. Solo en una oportunidad tuvieron que pasar momentáneamente a modo Gerwalk para poder plegar las alas y poder pasar por una zona estrecha donde un derrumbe había arrojado centenares de enormes rocas al fondo del rio. Las aguas allí eran violentas y feroces y los remolinos entre los dientes de roca lanzaban espuma en todas direcciones.
La oscuridad allí era profunda. Dante no comprendía cómo podía ser aquello siendo que por encima de sus cabezas el cielo, aunque nublado, todavía no estaba lo suficientemente oscuro. Aquella oscuridad tenía que ser algo artificial creada por el propio Calypso para amedrentar a quienes osaran desafiar al río en el fondo del cañón.
La atmósfera era tan apremiante que Dante no pudo resistir más el silencio. —¿Es cierto lo que dijo Duval allá en el restaurante? —preguntó mientras miraba las rocas pasar.
—¿Que cosa?
—Lo de no haber jugado nunca a Calypso. —respondió Dante. —¿Eso significa que siempre has entrado a la simulación como parte de tu trabajo?
—Solo sigo las órdenes del Director. —aseguró la piloto. —Antes de llegar tú lo único que hacía era misiones de reconocimiento, toma de datos y algún que otro transporte para el Director o algún otro empleado de Alpha Corporation a Calypso… pero nunca había tenido que interactuar con jugadores antes.
Dante meditó aquellas palabras un rato en silencio.
—Tu crees… —comenzó a decir en voz baja Karina.
—¿Eh?
La joven parecía algo reacia a continuar. —¿Crees que esto es… ?
—¿Si lo que hacemos vale la pena? —preguntó el joven pero al ver que Karina no respondía continuó hablando. —Somos Servidores Públicos… bueno, yo al menos lo era, pero tu aún lo sigues siendo y tu trabajo consiste en proteger a la gente.
—Pero estamos en un juego. —protestó la piloto. —¿De qué sirve lo que hacemos si nadie se lo toma en serio?
Dante comprendió de inmediato que aquello era el centro de todo. Karina había aceptado una tarea que consideraba denigrante, pero su vocación de servicio y acaso un poco de orgullo personal no le había permitido negarse a aquello. Cuando Duval le pidió que "jugara" no había hecho más que echar sal a la herida. ¿Acaso lo había previsto así su padre? —Tu punto es ciertamente válido. —dijo con cautela. —Pero algo me dice que Calypso es "Algo más" que un juego para quienes proyectaron esta flota.
Karina no respondió y Dante volvió a mirar las turbulentas aguas que se deslizaban por debajo de la aeronave. —Todavía no comprendo todos los detalles por cierto. —reconoció con una sonrisa. —Pero la relación entre esta simulación y la Flota 41 es más importante de lo que parece… dicho esto, sospecho que la presencia de un veedor representante de las fuerzas en la simulación no responde simplemente a un protocolo. Willy dijo que Calypso era un desarrollo exclusivo de los militares y Duval lo confirmó. ¿Con qué fin? Ciertamente no ha sido la primera vez que se utilizan videojuegos para reclutar soldados, pero Calypso es un mundo de fantasía, no se justificaría de ninguna forma como una herramienta de reclutamiento o de manipulación social.
—¿Crees entonces que el Capitán Simmons tiene un motivo secreto con Calypso que justifique mi presencia aquí? —preguntó Karina.
Dante meditó aquello unos segundos y sacudió la cabeza. —No. —respondió. —Para serte sincero… no creo que tu formes parte de su plan. —dijo encogiéndose de hombros. —No en tu papel de piloto de combate.
Dante observó como los ojos de la Teniente lo observaban reflejados en los espejos retrovisores laterales de la cabina. —Agradezco tu sinceridad. —dijo
El joven miró el mapa y observó las marcas de navegación.—Dos kilómetros. —informó. —En cuanto la ruta comience a virar hacia el Este estaremos a medio click de distancia de la Zona de Aterrizaje.
Karina redujo un poco la velocidad y voló los últimos kilómetros sin dejar de observar el radar de seguimiento de terreno unos treinta metros por delante del morro del VT-1.
Estaban acercándose al lugar donde el río se volvía extremadamente sinuoso y describia casi una vuelta completa alrededor de la montaña donde se emplazaba la milenaria ciudad de Mir. En el Thalweg de dicho río se encontraba el majestuoso puente de huesos que era la única entrada a la ciudad.
Karina viró al Este y a quinientos metros por delante vieron la pared de roca en donde el rió giraba abruptamente hacia el Oeste. —Llegamos. —dijo la piloto haciendo que el caza se transformarse a modo Gerwalk mientras disminuía la velocidad hasta casi detenerse a unos pocos metros de las aguas embravecidas.
Las luces del VT-1 estaban completamente apagadas y los sensores de las cámaras ampliaban la poca luz natural que había alrededor. Se encontraron con una zona cavernosa, amplia como si en aquel punto el río hubiera horadado hacia ambos lados del cañó el fondo y a ambos lados del furioso cauce de agua estaba cubierto de restos de todo tipo, principalmente enormes rocas y árboles viejos, blancos y secos como el hueso, probablemente desbarrancados y traídos por las aguas de deshielo desde lo alto de la montaña.
Karina señaló una concavidad en la roca. —Allí el río ha erosionado la pared y ha terminado formando una cueva. —dijo. —Será un buen lugar para aterrizar y ocultar la nave.
—Parece ser… la única opción que tenemos. —concedió el joven mirando con inquietud lo que parecían ser enormes huesos quebrados.
El VT-1 en modo GERWALK flotó sobre los escombros y la hábil mano de la Teniente O'Higgins la posicionó en la profunda cavidad de la pared que el río había erosionado con el paso de los años. Rotó el caza de modo que pudiesen salir rápidamente y conforme con la posición aterrizó con suavidad en suelo firme.
—Démonos prisa. —dijo la joven mientras apagaba los motores. —Esta ha sido la parte fácil.
En cuanto la cabina se abrió Dante saltó al suelo de inmediato y tras localizar el panel adecuado en una de las piernas abrió la escotilla y extrajo una red de camuflaje. Tras desplegarla alrededor y por delante del caza la arrojó hacia arriba y Karina la ajustó sobre la cabina abierta.
Una vez que la piloto hubiese bajado de la cabina ambos contemplaron el trabajo y suspiraron satisfechos. —Eso deberá bastar para cubrirnos de las miradas curiosas de los de arriba. —dijo Karina. Dante miró hacia arriba y vió la estrecha abertura casi doscientos metros por encima de sus cabezas donde el pálido cielo apenas se distinguía, entonces fué cuando descubrió el pequeño ícono en la esquina superior derecha de su interfaz de usuario.
—Estamos en una zona PvP. —exclamó el joven.
La Teniente se volvió pero de inmediato observó el mismo indicador. —¿No se supone que los alrededores de la ciudad son seguros? ¿Cómo es posible?
—Tal vez aquí abajo estemos fuera del área de protección. —razonó el joven volviendo a mirar hacia arriba. —Quien sabe.
—¿Tienes un arma?
Dante señaló el inútil pomo de la espada que asomaba en la vaina atada a su espalda y Karina suspiró. —Toma. —dijo alcanzando una de sus dagas. El joven aceptó la transferencia de ítems y tomó el arma de las manos de su compañera.
La daga se equipó automáticamente y sus stats aparecieron registrados en la información de combate de su interfaz. —Al menos parece que mi personaje sabe utilizar esto. —dijo blandiendo la hoja sin ninguna dificultad.
—Vamos. —lo apremió la joven mientras saltaba de roca en roca para vadear el río que, si bien no era muy profundo allí, era bastante rápido y traicionero de vadear a pie. Afortunadamente había grandes rocas desperdigadas por todo el cauce y pudieron saltar de una en una hasta llegar con seguridad al otro lado.
—Ahora viene la parte divertida. —bromeó Dante al ver la pared de roca delante de ellos. Karina extrajo un rollo de cuerda de su inventario y luego se quitó la capa.
—Oh. —exclamó Dante al reconocer aquello que llevaba la Teniente sujeto a la espalda.
—No pensarías que íbamos a escalar este acantilado a mano. —dijo la joven mientras desplegaba los propulsores del Drone portátil que, como un Origami mecánico, se abrió por completo revelando cuatro pequeñas turbinas y un sensor de reconocimiento.
Tras atar firmemente la cuerda al gancho utilitario del aparato la joven tomó un pequeño visor que se ajustaba a la oreja y desplegaba una pantalla holográfica frente a los ojos del operador. —Retrocede un poco. —advirtió.
Dante acató la orden y pronto el Drone levantó vuelo en medio de una pequeña nube de polvo.
Karina guió el aparato hacia arriba lo más pegado a la pared que podía. —No podré hacerlo volar hasta el borde. —dijo. —O nos arriesgamos a que alguien lo vea… buscaré una saliente cercana y anclaré la cuerda ahí, subiremos el resto del camino de forma clásica.
Tras varios minutos de reconocimiento localizó una saliente de roca que tenía algo asi como un metro y medio de ancho a unos ciento cincuenta metros por encima de sus cabezas. El Drone se posó como un insecto desplegando unas finas patas de metal en la roca y disparó su arpón de anclaje. El proyectil, hecho de uranio empobrecido, penetró profundamente en la roca y dejó al aparato firmemente anclado a la saliente.
Karina se quitó el visor y lo guardó en el inventario, luego tomó la soga que colgaba delante de ella y tiró de ella con todas sus fuerzas. —Es seguro. —dijo mientras volvía a colocarse la capa.
—¿Vamos a subir juntos? —preguntó Dante mirando con desconfianza la fina cuerda.
—Tiene doscientos kilos de capacidad. —afirmó la joven mientras comenzaba a trepar. —Podremos subir los dos juntos sin peligro.
—Si tu lo dices…
Karina no esperó por él y subió por la cuerda con una facilidad increíble. Dante esperó que se adelantara un buen trecho y tras echar una mirada hacia ambos lados tomó la cuerda y comenzó a trepar tras su compañera.
Joyner no era una persona atlética de ninguna manera, lo que no quiera decir que estuviese fuera de forma física, no obstante no trepaba una cuerda desde sus días en la escuela secundaria e incluso así nunca había sido demasiado bueno en ello. Subió los primeros cinco metros con facilidad pero comenzó a avanzar inexplicablemente cada vez más lentamente hasta que se detuvo al alcanzar unos quince metros de altura por sobre el fondo del cañón.
Dante sabía lo que estaba sucediendo; era la forma que tenía Calypso para hacerle sentir cansancio o dolor o cualquier tipo de disconformidad que su personaje sufriera en aquel mundo simulado. El mismo había experimentado aquella sensación antes durante el combate con el Troll: su cuerpo golpeado y magullado apenas respondía a sus órdenes de moverse, pero no era dolor verdadero, era una especie de restricción artificial que lo obligaba a respetar las reglas del juego.
Miró hacia arriba y apenas pudo distinguir la capa de Karina que se fundía con las rocas de los alrededores como si fuese un camuflaje óptico de tipo espectral.
Dante suspiró y tras encaramarse a una roca en donde pudo apoyar el peso de su cuerpo sostuvo firmemente la cuerda con la mano izquierda mientras con la derecha pudo acceder al menú contextual para ver su hoja de personaje y atributos.
—Supongo que es hora de usar uno más de estos. —dijo mientras entraba al registro de habilidades físicas y seleccionaba uno de sus puntos de habilidad restantes.
La lista contenía decenas de habilidades diferentes, pero la que reunía los requisitos para aquella situación particular parecía ser "Escalada" . Dante colocó un punto en ella y confirmó la selección.
De inmediato notó un profundo cambio en los alrededores, cosa que no lo sorprendió demasiado; al fin y al cabo aquello era una simulación y no la vida real. Lo primero que notó fue como su cuerpo se sentía más liviano y aquella especie de entumecimiento que lo había ralentizado antes desaparecian por completo, pero hubo también otros cambios sutiles.
La pared de roca frente a él sufrió un cambio ante sus ojos. Aparecieron grietas, bordes y salientes que antes no había visto o no había reparado lo suficiente. ¿Se había modificado la estructura de la pared solo para adaptarse a su nueva habilidad? Era una posibilidad claro, pero eso no dejaba de sorprenderlo. Apoyó uno de sus pies en una de aquellas grietas y pudo impulsarse con facilidad hacia arriba.
Incluso con su reciente mejora en escalada no pudo alcanzar a Karina, quien ya estaba casi cincuenta metros por encima de él, pero al menos pudo igualar su ritmo y la ascensión solo les tomó unos tres cuartos de hora (Vaya uno a saber cuánto hubieran tardado si Dante no utilizaba uno de sus puntos de habilidad)
Cuando el joven llegó a la saliente donde lo esperaba su compañera su personaje adoptó automáticamente una pose de agotamiento aunque el joven no sentía cansancio para nada, no obstante sabía que no tenía completo control de aquello, así que dejó que su estamina se recuperara lentamente. Karina estaba de pié junto al drone y lo observaba como si no hubiese hecho ningún tipo de actividad física. —¿Estas bien? —preguntó.
—Maravillosamente. —respondió el joven sentándose en el suelo con las piernas cruzadas. —¿Y ahora?
—Ahora viene la parte más complicada. —contestó la joven mirando hacia arriba. —Tengo poca experiencia en tramos extraplomados así que no va a ser fácil subir.
Allí la pared de roca se curvaba hacia fuera, no demasiado pero si lo suficiente para hacer imposible una escalada vertical. Ese tipo de tramo era un verdadero desafío incluso para escaladores profesionales. Dante suspiró. —¿No tienes un ExGear en esa mochila? —preguntó.
Karina sacudió la cabeza. —En la SDF-1 solo hay equipo que precede al año 2012 y los EX-Gears son del 2055, pero aunque los tuviéramos, a plena luz del día sería una locura llegar hasta allí arriba.
—Claro. —reconoció Dante pateando una pequeña piedrita que desapareció en la oscuridad del abismo.
La Teniente O'Higgins se acercó al drone y activó el camuflaje óptico. Un holograma se proyectó sobre el armazón de metal y pronto el aparato quedó oculto tras la apariencia de una roca que copiaba casi a la perfección las demás rocas alrededor.
Tras ocuparse de aquello Karina abrió su inventario y comenzó a desplegar otra cuerda y diferentes elementos de escalada como clavos, martillos y ganchos.
Dante se puso de pié y miró todo aquel equipo completamente desanimado. ¿Quien sabe lo que podrían demorar en prepararse para la escalada? Eran menos de cien metros, pero la dificultad de aquel tramo bien podría costarle horas, cosa que no tenían. Dejó a su compañera organizar el equipo y retrocedió hacia la pared de roca para alejarse lo más posible del borde de aquella saliente y el oscuro abismo. Si tan solo…
Karina estaba atando los ganchos a una de las cuerdas cuando escuchó el grito de Dante. Rápida como una serpiente se dió la vuelta mientras extraía su pistola reglamentaria y apuntaba hacia el lugar desde donde había venido aquel grito. —¿Pero que…? —exclamó confundida en cuanto vió las piernas de Dante sobresalir de la pared de roca.
Las piernas del joven desaparecieron y al cabo de unos segundos apareció la cabeza del estratega surgiendo desde las roca misma. —No somos los únicos que usamos hologramas, parece. —dijo mirando a ambos lados tras lo cual volvió a desaparecer tras las rocas falsas.
—¿Es un camuflaje óptico? —preguntó la joven enfundando su arma mientras extendía la mano hacia aquella entrada oculta.
—No veo ningún proyector de este lado. —dijo Dante desde el otro lado del espejismo. —Creo que es algún tipo de magia de Calypso… algún tipo de ilusión o algo por el estilo ¿Crees que podría ser un camino secreto hacia Mir?
Karina no respondió y miró indecisa aquella entrada. ¿Valdría la pena explorar un pasaje desconocido? ¿O sería más indicado escalar aquella pared tardasen lo que tardasen? Las alternativas no eran demasiado alentadoras. —No lo se. —respondió. —Podría ser un camino sin salida y perderiamos un montón de tiempo en volver hacia esta saliente y escalar el tramo que nos falta.
La cabeza de Dante volvió a asomarse por el espejismo y miró pensativamente el puente de huesos que estaba plegado sobre la pared de roca unos treinta metros frente a ellos. —Yo me arriesgaría. —dijo. —Es un… presentimiento.
Karina suspiró y comenzó a recoger el equipo de escalada y a guardarlo en su inventario. —Espero que tu corazonada sea acertada. —dijo no demasiado convencida.
Una vez terminados los preparativos la joven atravesó la ilusión y se encontró en un pasaje estrecho sin ningún tipo de iluminación. La poca luz que entraba por la ilusión que ocultaba la entrada apenas podía alumbrar unos pocos metros del pasaje, un tosco túnel tallado en la roca con lo que parecían simples herramientas básicas, más allá de eso era una oscuridad completa.
—Yo iré delante. —dijo Karina.
—Roger. —respondió Dante desenfundando la daga pero se quedó paralizado al ver lo que hacía su compañera a continuación. —¡Eh! —exclamó indignado.
—¿Que pasa? —preguntó ella mientras se colocaba las antiparras de visión nocturna.
—¿También te dieron visión nocturna?
—Es equipo básico de infiltración. —respondió la joven. —Vamos, no tenemos tiempo que perder. —dijo mientras extendía una punta de la capa hacia Dante. —Tómate de mi capa así no correremos el riesgo de separarnos.
Dante suspiró y tras tomar el extremo de la prenda comenzó a avanzar tras la joven con la daga desenfundada y tratando de escuchar con atención por si había peligro delante.
Avanzaron con seguridad unos cincuenta metros y luego el túnel comenzó a subir a medida que se curvaba sobre sí mismo. Aquello les pareció una buena señal y continuaron ascendiendo sin dejar de estar alertas. La visión de Dante comenzó a acostumbrarse a la oscuridad y al cabo de veinte minutos de caminata ya distinguia el contorno de Karina que avanzaba con seguridad gracias a su visión aumentada, por lo que pudo soltarse de la capa y avanzar con rapidez el también mientras sostenía la daga firmemente en su mano derecha.
Una vez que el túnel se volvió horizontal nuevamente las paredes dejaron de ser simplemente de roca tallada y comenzaron a ver ladrillos y paredes trabajadas en donde se abrían profundos nichos. Dante no podía ver bien que había dentro de aquellos agujeros oscuros pero lo sospechaba. —Estamos en una catacumba. ¿Verdad? —preguntó.
—Si. —respondió Karina. —Veo pilas de huesos en cada nicho, muchos son casi montañas de polvo, deben ser tumbas muy antiguas.
A medida que avanzaban la cantidad de huesos en las paredes aumentó y en las repisas de roca aparecieron verdaderas montañas de calaveras apiladas en cada uno de los nichos, pero lo más preocupante eran los huesos caídos en el piso que crujían al ser pisados por los dos compañeros.
Aquello los obligó a avanzar más despacio y con cuidado. Karina podía ver los fragmentos en el piso y los esquivaba con facilidad pero Dante debía pisar con cuidado siguiendo con precisión los pasos de su compañera para evitar hacer ruido en aquel estrecho túnel.
Ahora el túnel atravesaba osarios completos, con altares y nichos exclusivos junto con objetos destinados a los cultos funerarios, urnas y sarcófagos apilados a lo largo de las habitaciones conectadas por aquel pasadizo estrecho. Vieron antorchas en las paredes y algunas de ellas tenían signos de haber sido utilizadas no hacía mucho.
—Estamos llegando a partes habitadas. —dijo Karina. —Veo huellas recientes en el polvo del camino frente a nosotros.
Dante no dijo nada pero apretó con fuerza la daga. Tras atravesar una de las últimas habitaciones el camino dió una vuelta a la derecha y Karina se detuvo de improviso. —Detecto luz que viene de la habitación a la vuelta del túnel. —dijo utilizando el chat privado (Por lo que ningún sonido salía de su boca) —Quédate aquí, voy a echar un vistazo.
Dante hizo un gesto con la mano para indicar que había entendido y se agazapó junto a una urna de barro. Karina avanzó pegada a la pared y se asomó hacia la otra habitación. —Tengo un contacto confirmado.
—¿Uno solo?
—Afirmativo. Parece ser un hombre de complexión mediana, viste ropas negras y está sentado en el suelo apoyado contra una columna frente a la entrada en la que estamos.
Ropas negras. ¿Sería alguien del Enjambre? Dante se acercó despacio hacia donde estaba su compañera. —¿Es un jugador o un NPC?
—Jugador. —respondió Karina. —Su nombre aparece como desconocido, pero definitivamente no es un personaje controlado por la simulación, parece estar distraído consultando su interfaz de usuario.
—Mierda. —exclamó el joven. —¿Crees poder…?
Ante la sorpresa del joven Karina desenfundó su cuchillo. —Solo hay una manera. —dijo mientras comenzaba a moverse.
—Mierda.
Cuando Dante se asomó a la puerta vió que su compañera había flanqueado al desconocido ocultándose tras las sombras de las paredes y se acercaba furtivamente por detrás con el cuchillo preparado. El hombre de ropas oscuras tenía un pequeño farol cubierto por una tela negra sólo descubierto en un pequeño orificio que alumbraba su rostro, pero incluso aquella pequeña cantidad de luz reflejada había servido para develar su presencia en el delicado instrumental óptico que llevaba equipada la joven piloto.
Karina se detuvo justo detrás del hombre y se arrodilló para estar a la altura. —Prepárate. —dijo por el chat privado. —Si mi ataque por la espalda no surte efecto tendrás que apuñalarlo tu mientras lo tengo inmovilizado.
Dante asintió aunque matar de aquella forma le repugnaba… ¿Le repugnaba? ¿Desde cuando tenía objeciones de conciencia en un maldito videojuego? Miró el rostro del hombre que estaba a punto de morir y vió el blanco de sus ojos reflejar la pequeña llamita de la linterna que apenas iluminaba el rostro cubierto por lo que parecía ser una Balaclava también negra.
Karina se movió como un rayo y sin hacer ningún sonido atacó con decisión. En una fracción de segundo tomó al desprevenido jugador y jaló su cabeza hacia atrás para dejar descubierto el cuello. El acero de la hoja del cuchillo brilló como si estuviera al rojo vivo cuando las piernas del desdichado patearon la linterna y la luz de la misma se diseminó libremente por la estancia.
—¡Karina detente! —gritó Dante utilizando el chat común, de modo que su voz retumbó fuertemente en la habitación.
—¡Yo conozco a ese hombre!
