Soy algo más, Cap. 16
Ya era medio día, y el rubio no dejaba de ver por la ventana, de pie en el pasillo con las manos cruzadas, estaba cerca la hora de enfrentarse al Dragonoid y a Dan como rivales una vez más... desde la ultima vez que se vieron.
No sentía miedo, de hecho, tenía una buena estrategia entre manos, sabía que podía ganar y por fin acabar con el empate que había entre ambos desde hace tiempo, pero… algo lo molestaba.
¿Qué pasaría después?...
Intentaba hacerse una idea general.
Si perdía, un inmenso dolor, tortura y quizás… hasta la muerte por parte de su amo y señor Naga estaba garantizada, eso sería lo mejor al final, tal vez, es decir; si Naga estaba demasiado enojado, tal vez podría matarlo rápidamente y sin dolor, ya que, de sobrevivir a la tortura… no sería una buena vida que digamos… y su pierna aún no estaba totalmente curada, cosa que le obligaba a usar la DT más seguido de lo que él mismo quería, ya que, aunque podía caminar perfectamente… el bajar las escaleras le hacía sentir punzadas, y sin que lo viera su compañero, en más de una ocasión tuvo que sostenerse del pasa manos de las escaleras, adolorido… exhausto…
Pero si ganaba… ¿Qué podría pasar?, a diferencia de Klaus, Él no se quedaría con el Dragonoid ni buscaría al Bakugan en la Dimensión de la Perdición, dicho lugar… ni siquiera él mismo había explorado, imaginaba algo así como un lugar eterno… y oscuro, realmente no tenía ganas ni siquiera de saberlo, solo sabía que eso le beneficiaba a Naga y eso era todo, no quería saber más del asunto.
Probablemente Dan exigiría a su Bakugan de vuelta, no sabía tan siquiera si Dan y Drago tenían algún tipo de lazo como él y Hydranoid lo tenían… no le interesaba, para Dan esto fue siempre solo un juego, así que dudaba que tuviera un lazo con el Dragonoid.
Cuatro horas más, eso decía el reloj antes de ser las 6:00, hora del enfrentamiento… solo faltaban cuatro horas más...
Más allá de Naga y el hecho de que necesitaba de vez en cuando la energía del Núcleo Silente, el rubio se preguntó… ¿Por qué hacía esto?...
Le gustaba la sensación de la victoria en las batallas…
Le gustaba la sensación que daba de ser temido y respetado…
Le gustaba esa seguridad que inundaba su cuerpo…
Le gustaba ser fuerte…
…
Pero…
…
Fuera de las batallas, ¿Quién era él?...
Esa era su duda, ¿Quien más era él?... y esa pregunta, no tenía nada que ver con Alice.
Ya había avanzado en el libro que había leído de IT, obviamente, no iba ni a una tercera parte del libro… aun, pero veía como los personajes, avanzados sus años en la vida, y tampoco habían contestado esa misma pregunta que tenia él.
Claro, tenían trabajos, parejas, vidas propias y cosas propias en su vida, pero… más allá de asustarse del payaso asesino, ¿No temían más a quienes eran ellos mismos?, no literalmente, si no, que temían al rumbo que habían seguido sus vidas, decisiones erróneas, emociones confusas… no saber si lo que tenían era su felicidad, o solo un camino que escogieron para distraerse de sus pesadillas…
Él no quería eso, el disfrutaba de vivir, quería vivir y seguir vivo.
Más de una vez lo imagino, y sin duda, pensaba que si había alguien digno de derrotar a Naga, ese sería él, solo era cuestión de…
...
No...
...
Sonrió a lo bajo, mirando por la ventana, ¿En qué locura estaba pensando? No podría hacer algo así, y no precisamente por lealtad, si no por Hydranoid, era su amigo, sí, pero él jamás cedería a traicionar a Naga, y Masquerade no estaba dispuesto a pedírselo.
Además, ser el rey absoluto de ambos mundos, un muchacho de 14 años… ¿eso no era pensar igual a como Naga lo hacía?, la manera estúpida de Naga de pensar, no, él era mucho más inteligente que eso, no quería ser dueño de todo... pero si quería disfrutar la vida.
Además, ¿Qué le garantizaba que, una vez los mundos no se fusionaran en un caos, Naga con un simple ademan de su poder, no destruiría todo? Y eso incluía los libros, la música, los museos, los teatros que tanto había querido ir a ver el rubio… todo.
Claro que soñaba con quedarse con las sobras del mundo, de la humanidad, de todo aquello que, dentro y fuera de su mundo, jamás había gozado por capricho propio… pero Naga… el rubio ponía los ojos en blanco del fastidio que le causaba la mentalidad del enorme dragon blanco, intentando entender a Naga y seguramente, sabiendo lo que pasaba por su cabeza.
Naga sin duda, siendo después dueño del Núcleo Infinito y del Núcleo Silente, buscaría más, no le bastaría destruirlo todo y ganar, sin duda, ese pedazo de lagartija cubierta de harina buscaría otros mundos, otros universos, otras vidas, y todo, absolutamente todo lo acabaría…
Masquerade tenía y debía de respetar a Naga, e incluso entendía porqué se sentía así, por haber nacido sin atributos ni habilidades… pero para ser una criatura que logro lo que nadie había hecho, que era romper el poco equilibrio que había en Vestroia, honestamente... no era el ser más brillante ante los ojos de Masquerade.
Claro, él había nacido gracias a la energía negativa de ese incidente, gracias a esa rebelión de Naga ante el universo que lo vio nacer, gracias a que jamás se rindió de tener el poder absoluto, él estaba ahí, en una preciosa casa, con un verdadero amigo, información y placeres a su alcance, y sin tener que preocuparse por… esa chica peli-naranja que tantas veces fue tan fastidiosamente débil.
pero...
Una hora más para las 6:00...
Como odiaba pensar en ella constantemente en los últimos días, se juro a si mismo que si ganaba esta Batalla, no volvería a pensar en esa chiquilla, ella ya tenía una vida, irónicamente, con sus rivales; con Dan, Runo, Marucho, Julie y su amor secreto, Shun.
Ella tenía su futuro, habia formado su vida… y era hora de hacer la suya, ver hacia el futuro, y no dudar nunca más…
Masquerade: Hydranoid, Vámonos.
Hydranoid: Pero, maestro (apareciendo de la cama hacia la mesa de noche del cuarto), aún falta tiempo para que sea la hora de la cita.
Masquerade: Lo sé, pero odiaría llegar tarde a nuestra victoria. (sonriendo a lo bajo por su propio comentario)
El joven tomo en su palma a su Bakugan y en un resplandor, desaparecieron.
.-.-.-.
El viento de la costa soplando en su cabellera rubia y en la gabardina con suavidad, las gaviotas volando hacia su destino, cantaban, dejando su voz a la distancia, el agua y su movimiento bajo el muelle, podía sentir su suave oleaje meciéndose… bajo sus pies; oh si, ese lugar había visto más de una vez una despedida.
Era la calma antes de la tormenta, y el olor se mezclaba entre la sal del mar y máquinas de carga que se habían apagado de su hora de trabajo, y el sol detrás de él comenzaba a ocultarse, tiñendo el cielo a su espalda.
Hydranoid, que estaba en su hombro, veía el sol de nuevo comenzar a pintar el cielo poco a poco y sintiendo que la hora… estaba cerca.
Volteo a ver a su maestro, y una sonrisa suave cruzaba su rostro, y entonces… se dio permiso a si mismo de recordar… el día que se habían conocido…
(Flashback)
Había terminado en la dimensión de los humanos, al igual que muchos otros Bakugans como él, pero estar en un universo o en este, honestamente... le daba lo mismo.
En su mundo, había sido un ser solitario, un ser independiente y escondido en las sombras como muchos otros, y aquí… por lo menos sentía más espacio alrededor, y más irónicamente con tremendo tamaño pequeño que tenía ahora… era ridículo pensarlo demasiado, así que prefería ignorar de momento ese detalle.
Más de un niño lo había intentado atrapar, pensando que sería su juguete personal o algo así, y en más de una ocasión había escapado, hasta llegar al bosque.
Era tranquilo… silencioso, tal vez demasiado iluminado con el sol, pero no era la gran cosa, no era molesto.
No le molestaba estar solo, odiaba la compañía en general, jamás se había sentido a gusto con nadie… y nadie había estado a gusto junto a él, había aprendido a ser fuerte por cuenta propia, ya se las arreglaría en este mundo también, y no sería el juguetito de nadie.
Le daba asco que muchos de los niños que intentaron tomarlo, tenían las manos incluso pegajosas, llenas de quien sabe qué cosas que despedian aromas dulces por lo que había detectado (mucho tiempo después, sabría que eran llamados ¨chocolates¨ y otros dulces, mezclado con la saliva de los infantes).
Hydranoid: No soy su juguete.
Dijo en voz alta para sí mismo, en medio de la nada.
-¿Quieres ser más que ´´su´´ juguete?-
Una voz profunda, oscura, pero clara hablo como eco alrededor del bosque.
Hydranoid: ¿Quién dijo eso?
-Todos ellos creen que solo son bestias manejables… juguetes… un montón de seres que salieron para entretenerlos, no los culpes… es todo lo que sus mentes les deja pensar…-
Unas pisadas, salidas de la nada, comenzaron a acercarse poco a poco al Bakugan, y cuando este encontró de donde venían esas pisadas, entre las sombras y la oscuridad de los árboles, algo… era extraño…
Más allá de la máscara tan extraña que tenía puesta, el pequeño Bakugan… podía verlo.
Era un aura oscura alrededor del ser frente a él, podía sentirla, era… impresionante.
Los Bakugan se alimentan no solo de las batallas que tienen, sino también de las emociones… de la energía de los seres que los rodean, de los que están apegados a ellos, y podía sentir, un enorme poder y seguridad viniendo de ese humano… era increíble.
-Nadie de ellos sabe de Vestroia-
Hydranoid: Tú, ¿Cómo es qué…?
-¿Lo sé?, Jeje… digamos que… conozco al responsable de que estés aquí ahora-
Ese humano, era diferente, tal vez demasiado diferente al resto, una energía dentro de él lo hacía… sentirse familiar, una energía conocida, mezclada con ese poder personal.
Hydranoid: ¿Qué es lo que quieres?
-Te hare una mejor pregunta, ¿Qué es lo que TU quieres?-
Ese humano… ¿tan siquiera era uno?, sabia tan poco de este mundo, pero… esa forma de hablar, no parecía mentir o intentar engañar al pequeño Bakugan, no parecía inundado en sus cosas como los más altos que los que eran niños, y encima, sabia lo de Vestroia… ¿Quién rayos era él?
-¿Deseas liberarte?, ¿Quieres volver a tu forma original?, o acaso… deseas poder-
El Bakugan lo escuchaba atentamente desde el césped, el chico tampoco lo perdía de vista, como si intentaran ver a través del alma del otro.
-Este mundo, tu mundo y todos los que faltan por conocer, pronto llegaran a su fin, dejando oscuridad y la nada detrás… eres fuerte, seguramente sobrevivirás… por un tiempo-
Encima de no conocerlo, decía que perecería con el tiempo, ¡BA!, menudo mal chiste.
-Sin embargo… yo te eh estado buscando-
Hydranoid: ¿Qué?
Pero, si apenas acababan de conocerse, que locuras estaba diciendo el humano… y aun así, esa aura… no había desaparecido, haciendo que la sonrisa de ese humano, se viera más oscura.
-Te quiero proponer algo- (estirando la mano hacia el Bakugan) –Te ofrezco no solo sobrevivir, sino también, el poder absoluto… ven conmigo, se MI mascota, MI arma… MI compañero-
No sabía el significado de la palabra ´´mascota´´, pero el resto, si lo había entendido, esa propuesta, esa forma de hablar… lo confundía, era como hipnótico… el joven, se agacho para qué el Bakugan se pudiera subir a él… esa aura… esa energía… ese poder… lo hipnotizaba, y lo peor, lo hacia con el consentimiento del pequeño Bakugan.
Y apenas subió a su mano, ¡OH VAYA!
Podía sentir esa energía entrar en cada parte de su cuerpo, podía sentirlo, seguridad, poder… caos, toda la fuerza que no pudo obtener en Vestroia, esos deseos de ser fuerte… estaban entrando en cada parte de su cuerpo ahí y ahora.
Apenas la energía termino de entrar en él y el aura ahora era también parte de él, podía verlo frente a él, de cerca, la fuerza y la intimidación que podía dar el humano, eran mayor… y era increíble, esa energía, era lo que tanto buscaban el uno del otro.
Hydranoid: … Maestro…
-Jeje, tranquilo, ahora… seremos compañeros-
Hydranoid: ¿y… quien es usted?
El pequeño Bakugan jamás había sentido tal cosa, pero… de verdad, sentía que con él, debía inclinarse… servirle, obedecerle… y aprender de él, y estaba dispuesto a hacerlo.
-Para ti… y este mundo miserable…-
…
-Soy Masquerade-
(Fin del flashback)
Podía sentirlo en ese momento, esa energía, ese control, esa seguridad y deseos de salir victorioso, y cada emoción del rubio; lo inundaba en ese momento, esas emociones se repetían nuevamente... como la primera vez.
Masquerade: Ahí viene…
El Bakugan volteo, en efecto, Dan venía desde lejos, también lleno de seguridad y deseos de pelear… pero no podía compararse, estaba a la distancia, pero Hydranoid podía notarlo, Dan llegaba con deseos de pelea… Masquerade, por su lado: Determinación de sobrevivir.
El pequeño Bakugan se metió en los pliegos de la gabardina hasta llegar al bolsillo de su maestro, no necesitaba que el mayor le dijera que esperara su turno, que ya vendría su momento de brillar, ahora mismo… esto era de su maestro.
Conforme Dan se acercaba, aparecían sus amigos, dispuestos a acompañarlo en la batalla, ¿ acaso Pelearían 5 vs. 1?, a Masquerade no le importó ni por un momento, sabia que podría contra ellos también, pero no... y estaba escrito en sus ojos, ellos iban para apoyarlo moralmente, nada más, querían ver la caída del rubio… eso le hizo sonreír a lo bajo... porque ÉL no estaba dispuesto a darles ese gusto.
Dan: Bien, Masquerade, es hora de hacerlo (así dice en la versión Latina, no lo mal piensen)
Masquerade: Adelante, a pelear.
Dan/Masquerade y todos: ¡Campo abierto!
Y así… la pelea por el futuro, empezó.
.-.-.-.
Durante la pelea, Masquerade noto que Dan había mejorado sus habilidades, sin duda, se había vuelto más fuerte, ya no perdía con usar solo una carta como cuando fue la primera pelea… eso le dio gusto a Masquerade, por fin, un oponente de verdad, y así debía ser.
Su pelea por vivir debía de ser digna, un reto, no podría ser menos, por ego propio, por orgullo propio.
Dan: (Ganando el primer round) Gane.
Masquerade: Solo esa.
En el siguiente enfrentamiento, Con la carta portal que abrió, demostró quien mandaba en el juego, recordándole a Dan contra QUIEN estaba exactamente peleando, no se iba a andar con juegos esta vez, con la carta gran comodín (Joker salvaje en España), dejandole a entender que no estaba dispuesto a perder la pelea frente al castaño.
Una carta portal más puso en el escenario, eran arenas movedizas, se burló de lo fácil que había sido engañar a Dan con una carta tan básica, no tenía problemas con hacer caer a Laserman Darkus así de fácil, pues su mascota… el gran protagonista de esta batalla, no estaba aún, pero no faltaba mucho.
Una vez Saurus Pyrus fue contenido, y quitado del medio para que Dan dejara de usarlo con la trampa de arenas movedizas, por fin… era hora del evento principal.
Por fin, era hora de su mascota.
El aura oscura de su maestro y del Bakugan, eran una sola, eran un solo deseo, un solo objetivo juntos… y vaya que iban a dar un espectáculo.
El Bakugan surgió en la carta portal, imponente, fuerte, lleno de las emociones y de la energía de su maestro… y con un simple rugido, mostró cuan decidido estaba, lleno… de deseos de destrucción.
La fuerza que soltó su Bakugan con solo un rugido, lleno de orgullo a Masquerade, confiado de que ganarían TODO… o lo perderían todo, y aunque no sabía si ganarían o perderían, el buen humor lo sentía recorrer su cuerpo, haciendo ciertos chistes de teatro, porque, de eso trataba la vida al final de cuenta, ¿no?, un enorme drama, una gran obra... y el protagonismo, seria suyo.
Masquerade: Bueno, el escenario está listo, pero no todos los actores han llegado.
Dan: ¿Qué?
Hablando de no tener buen gusto: pensaba Masquerade para sus adentros, se preguntaba si Dan había preguntado por estar de mal humor... o por no saber lo que era actuar... o tan siquiera, lo que era un teatro.
Masquerade: Vamos, amigo… es tu turno.
Esto último, hacia enojar al chico Pyrus, obviamente, le enfadaba que el rubio estuviera tan de buen humor, y eso para Masquerade, era perfecto, sacarlo de sus cabales: dame con todo lo que tengas, mátame si puedes… no te lo permitiré tan fácilmente; pensaba el rubio para si mismo.
El Dragonoid salió a la batalla, se veía tan poderoso y lleno de vida en el campo de batalla, pero Hydranoid era más fuerte y mejor, confiaba en su mascota, en su amigo…
Masquerade: Creo que está todo el elenco.
Hydranoid: Dos cabezas piensan más que una, pero tres es multitud.
Dragonoid: Con una me basta, lo cual no deja espacio para ti.
Dan abrió su carta portal, poniendo a ambos Bakugan en mismo nivel de ventaja, y ambos dieron la señal de pelea, el rubio no era tan tonto como sus peones para no dar pelea ahí y ahora, pero a la vez, sabía que Hydranoid no necesitaba de órdenes, pues él haría todo lo que su maestro deseara.
Masquerade se estaba divirtiendo mucho, la pelea de su vida, era gloriosa, y claro que le daría todo el apoyo a su colega para ganar.
Masquerade: Carta de poder activada, ataque doble.
Acabar con dos pájaros de un tiro era fácil, Saurus, que parecía haber sido olvidado por todos lo presentes de su existencia, desapareció, dándole más poder a su querido Hydranoid, y el siguiente, era el Dragonoid.
Masquerade: Acto final.
Era el final de ese Dragonoid, o al menos… eso creyó.
Dan: Carta poder activada, muro defensor.
El muro de fuego se elevo frente al Dragonoid, elevando su poder.
El ataque de Hydranoid reboto, devolviéndole el ataque… y auto dañándose, esto no le hubiera causado molestias al enmascarado… de no ser porque una de sus cabezas había desaparecido, eso… borro la sonrisa del rubio.
Los chicos celebraban aquello, pero... el rubio...
Masquerade: Muy bien… buen movimiento…
El rubio comenzó a reír a lo bajo… callando y teniendo la atención de los presentes.
Masquerade: Felicitaciones… me has hecho enfadar mucho, Dan.
Pelear por su vida, por su existencia, jugarse todo por SU existencia, era una cosa… pero meterse con Hydranoid… con aquel que había ayudado a curar su pierna, con aquel que le daba real felicidad cada día a su vida, con quien era su amigo… su mascota…no: SU COMPAÑERO… era algo… imperdonable.
Sacrificar una carta poder, que sin duda era ´´cuarta dimensión´´, una de las favoritas de Masquerade para usar contra Dan, no le molesto en absoluto deshacerse de ella, más algunos puntos de poder extra, con tal de recuperar intacto a Hydranoid y acabar la batalla en empate.
Ese truco, al igual que el cerrar la carta portal para devolver ambos Bakugan a sus peleadores, no lo había usado antes, tampoco lo había necesitado hasta ese momento para ser honestos, ya que el rubio no retrocedía nunca.
Pero por el cariño a su amigo, y por seguir vivo, la victoria… y por estar juntos… ese empate, se acababa ahí y ahora.
Masquerade: Ahora, es hora del último acto, y desgraciadamente no habrá repetición… se acabó el juego.
Solo por darle una oportunidad, Masquerade puso a Hydranoid en la última carta de Dan en el campo, quería darle la oportunidad de que Dan lo diera todo… porque él no se iba a contener más, pues tal cual dijo… SE ACABO EL JUEGO, esto… ya era personal.
El Dragonoid entro en combate, y jugo la carta portal de Personaje, bien, había hecho bien en deshacerse de ´´cuarta dimensión´´, no le serviría contra esa carta... pero si usaría una carta, especialmente reservada para esa ocasión.
Masquerade: Carta poder activada, ´´Ataque Exedra´´
Dan uso su carta, Dragonoid delta, la carta que sin duda, había usado en el combate de Chan, Klaus y Julio… que predecible era el peleador Pyrus, pero aún faltaba la carta que Masquerade había reservado para Dan.
Dan: No hay manera de vencernos.
Masquerade: Por el contrario, podemos hacerlo y seguro lo haremos. Carta poder, fusión activada: Impacto destructivo.
No volverían a dañar a Hydranoid, no en su guardia, esa carta eliminaba el efecto de la carta de personaje del Dragonoid, reduciendo los puntos dobles que a este le daban, quedando más bajo que Hydranoid, y al revisar los puntos, la victoria… era toda de ellos.
Por supuesto, Dan no habia revisado esta habilidad en su BakuPod, asi que, al ver intacto a Hydranoid en el campo después del ataque del Dragonoid, su expresión... era un poema para Masquerade, una expresión... de terror puro.
Dan: No puede ser… no comprendo… (Llenándose de ira)¡NO, ESO NO ES POSIBLE!
Por fin... por fin se habia acabado, la victoria, LO LOGRO.
Hydranoid: Parece que la función termino, para ustedes, al menos.
La sonrisa de Masquerade no podía ser más grande y llena de júbilo, y… se permitió el lujo que se había dado con Julio… la última vez.
Masquerade: Ya es hora… Hydranoid… hora del agradecimiento. (Chasqueando los dedos en pose dramática).
No demoraria más en obtener la victoria, la gloria: ya era suya.
El Bakugan no necesito nada más, toda su ira, su fuerza, sus deseos y su ser, todo lo entrego en esa ráfaga de golpes contra su rival… y la última, la disparo especialmente con ira contra el Dragonoid.
El Bakugan Pyrus, lentamente comenzó a caer a su destino, si, lo habían logrado, lo habían ganado todo, TODO.
Dragonoid: Dan… hasta pronto… (Se despedía el Bakugan)
Masquerade: ¡HASTA NUNCA! (Lleno en éxtasis)
El portal se abrió, tragándose con él al Dragonoid, Hydranoid volvía a las manos de su amo, la victoria los cubría en gloria, pero… esto no había acabado, Dan estaba corriendo hacia el portal… ¿Qué?
Shun: Espera Dan, no lo hagas.
Dan: Jamás te dejare Drago… ¡ESPERAME! (saltando, siendo tragado por el portal)
Shun: ¡DAN!
El portal se cerraba, e increíblemente… se tragó a Daniel Kuso también… que mal perdedor.
La imprevisible reacción de Dan dejo en silencio la arena, haciendo que las palabras de Masquerade, se escucharan claras en el silencioso abismo y ambiente del lugar...
Masquerade: Que gran tonto…
Y el tiempo volvió a correr.
La tranquilidad volvía alrededor, y la despedida se había hecho… aunque Masquerade admitía; que eso no lo espero.
Claro que el plan era darle fin a ese Dragonoid… ¿pero con todo y peleador?... JA, Premio doble.
Runo: ¿Dan?... ¿Dónde estás?... (Las lágrimas se comenzaron a desbordar de sus ojos, mientras buscaba alrededor al mencionado, pero la ira afloro en su voz de pronto) ¿Qué has hecho con él? ¡Dime! (mirando directamente al rubio)
Masquerade: Yo no eh hecho nada, él eligió su propio destino, La Dimensión de la Perdición es la otra vida para los Bakugan, no hay regreso, para Bakugan… o humanos...
Las lágrimas en el rostro de Runo ya no iban a parar, pero… mientras ellos hablaban, Shun… se daba una herida emocional propia.
El día anterior, él lo tuvo enfrente, el día anterior… lo vio incluso quitarse la máscara… el día anterior, lo tenía a su merced… pudo haberlo detenido, pudo haberlo derrotado, pudo haber… evitado el suicidio de Dan, su amigo de la infancia y de toda la vida… pero ¿Acaso hizo algo?...NO, No lo hizo; Komba le advirtió, Skyress estaba dispuesta a pelear, todos sabian lo malo que es Masquerade, pero… Shun no hizo nada, dime Shun… ¿Qué se siente ser TU… el débil, y que por tu debilidad… acabara de morir un amigo?, ¿También fue tu culpa que muriera tu madre?, se dijo de golpe a si mismo... sin duda, la conciencia de Shun… le peso duro eso ultimo.
Shun: ¡TU LO HICISTE!
Shun estaba dispuesto a atacar a Masquerade ahora, ya no con Bakugan, sino fisicamente, iba a hacer sufrir al maldito frente a él... pero Masquerade fue más veloz, desapareciendo a tiempo.
Shun sentía el pesar en su alma, ahí y ahora… si tan solo… si tan solo no hubiera pensado en su madre… si tan solo no le hubiera dado la oportunidad a ese ser… si no se hubiera tocado el corazón, al igual que Masquerade, que no tenía piedad… Dan…
Pero para ser honestos, no era el único que estaba sufriendo ahí y ahora...
Mientras tanto…
Masquerade aparecía en la mansión, en el mismo lugar desde donde se había ido al principio, pero... por un minuto entero… se quedó helado... estático, en su lugar.
Hydranoid: … Maestro…
Masquerade: Lo siento… amigo… sé que querías ver ese atardecer al final de nuestra victoria… pero…
De pronto, Masquerade comenzó a reír a lo bajo… después, empezó a reír más alto… y más alto… hasta que la risa se escuchaba por toda la casa como una carcajada maniática, alzando su rostro a carcajada abierta hacia el techo.
Hydranoid vio que lagrimas empezaron a correr por el rostro de su maestro, cayendo totalmente y apretando con sus dientes los labios para no reír más, pero la risa, lo vencía.
Masquerade: ¿Cómo no lo vi antes?, Debí imaginarlo, Estaba jugando YO mi vida, Era lógico… QUE DAN DEBÍA PERDER LA SUYA.
La risa y las lágrimas no paraban de caer, pero… no eran lágrimas de victoria o de ironía… eran… de dolor, acababa de matar a un joven, pero eso era lo que le daba gracia a la vez, lo que lo hacia reír... tantas veces había acabado con las vidas de la especie de Hydranoid, pero; ¿Acaso no estaba dispuesto a también acabar con las vidas de SU especie? Eso era lo que lo hacia reír y llorar a la vez, que le doliera haber matado a alguien ahora, habiendo matado antes... esa maldita ironía.
El momento lo apoderaba por completo, su cordura, se estaba deshaciendo en ese momento.
En su rostro, estaba una sonrisa, pero las lágrimas, fluían desde debajo de su máscara, no podía contenerlas, cayendo desde sus mejillas y su mentón al piso, seguía riendo, y seguía llorando… hasta que el aliento le suplico entrar a sus pulmones, haciéndole parar de reír, sus ojos estaban hinchados y secos, haciéndolo parar de llorar, y el dolor y la ironía solo hacían temblar el cuerpo de Masquerade… cayendo de rodillas, ahí donde estaba.
Temblando... sintiendo... queriendo desfallecer y dormir, imaginando que todo fue un sueño... pero no...
El rubio se quitó la máscara, intentaba entenderlo… ¿Por qué Dan hizo eso?... Masquerade amaba vivir, obviamente, el significado de la palabra ´´suicidio´´ no estaba en su vocabulario, ni mucho menos en sus deseos propios… y el ver hacer semejante cosa a alguien… más encima, por su Bakugan… lo dejo severamente confundido… y traumado…
Masquerade: Hydranoid… los mate... yo... ... yo los mate a ambos... a todos... los mate...
El rubio hablo apenas audible ahí, mientras el atardecer, poco a poco, se estaba esfumando detrás de ellos, trayendo la oscuridad de la noche.
Casi Masquerade comenzaba a reír de nuevo... normalmente, siempre decía que los mandaba a la Dimensión de la Perdición, pero esta vez… estaba más consciente que nunca… los había matado…
Por poco, estaba a punto de volver a comenzar su llanto y su risa mezclada, hasta que Hydranoid se elevó en vuelo, frente a su maestro.
Hydranoid: Maestro… prométame una cosa.
El rubio, con sus mejillas sonrojadas y sus lágrimas cayendo, volteo a ver a su compañero.
Hydranoid:… Si algún día yo le fallo… si algún día, yo voy a la Dimensión de la Perdición… por favor… (Acercándose para tocar la frente de su maestro) jamás… jamás se sacrifique por mí, maestro… si eh de caer, déjeme… y viva por ambos.
El rubio dejo de llorar ahí donde estaba, recordando que por Hydranoid, él se enojó y lo dio todo al final, le habían herido físicamente, le habían arrancado su cabeza… su amigo… su compañero… y ahora… incluso, ahora mismo, el Bakugan apoyaba a su maestro, por encima de todo… haciendo sonreír más tranquilo al rubio y haciéndolo cerrar sus ojos, sintiendo en su frente el tacto de su Bakugan.
Masquerade:… gracias… Hydra…
El sol termino de esconderse, y en la mansión… la oscuridad absoluta, cubrió a los dos seres, en un silencioso juramento…
´´Hacer lo que sea por ti´´
Sin que el otro lo supiera, ese ultimo pensamiento del día... cruzo la mente de ambos... como un juramento intimo.
Bueno, hasta aquí mi ´´supuesto´´ tras fondo del capítulo 27 de Bakugan.
Seamos honestos, al ver como Dan corría y se iba junto a Drago, Masquerade pudo haber quitado la Carta de la Perdición del combate como Billy lo hizo con Julie, pero no lo hizo, y quería darle más drama a la escena, y la verdad… si me gusto como quedo.
Nos vemos en el siguiente capítulo.
LunaDarkus.
