Soy algo más, Cap. 20


Apenas la seguridad y la calma había vuelto al joven rubio, volvieron a casa a dormir, pero apenas amaneció, sentirse renovado era quedarse de palabras cortas.

Tener deseos de recorrer toda la ciudad era algo que se apagó por completo, ya sea por lo ocurrido antes, o tal vez por perder interés en pasar el rato con gente en general.

Podíamos ver, minutos después, al chico completamente vestido y bañado, paseando por su mansión, pero segundos después, en compañía de su compañero, no recorriendo la ciudad… si no el mundo.

Allá donde no hubiera gente, allá donde pareciera que por un momento, el mundo perdió interés por ir, pareciera que el rubio sentía inusual atracción y belleza.

El joven no era ningún idiota, ya había visto previamente, gracias desde hace tiempo en su computadora, lugares donde ni él, ni nadie debían de ir.

Lugares donde el acceso estaba restringido al mundo entero, ya sea por su gobierno o por la gente que prohibía por completo su entrada, áreas extremadamente contaminadas y cruelmente aisladas del mundo, por ser imposible estar en ese lugar más de 5 minutos… sin el riesgo de caer muerto e incluso contraer una terrible enfermedad devastadora de manera permanente, lugares terriblemente corrompidos, y que a pesar de estar habitados, eran sumamente peligrosos, más que nada, porque el aire era irrespirable por la cantidad de contaminación, hecha por el mismo hombre, mares enteros incluso ensuciados, viendo como a cada momento, podía surgir un nuevo pez o animal desafortunado que llegara ahí… flotando muerto por el horror y el descuido humano.

El rubio lo sentía una lástima, y una cantidad de idiotez increíblemente grande de parte de la humanidad, ¿Pero que se podía hacer al respecto? Para ser honestos, era lamentable, estúpido, horrible y sumamente lamentable… y luego le preguntaban porque trabajaba para Naga, que hipócritas.

Era natural que él investigara eso después de un tiempo de viajar por allí y por allá, pues debía de tener en cuenta donde había peleadores hábiles, y en algún momento, simplemente se preguntó porque, al acercar el mapa y alunas ciudades… no había tanta gente en ciertas partes del mundo.

Era un tema extraño… pero es, interesante sin duda alguna decir; que de no ser porque las cartas cayeron del cielo un día… si Dan tuviera o hubiera tenido la razón de que todo esto era simplemente un juego, era gracioso… pero triste a la vez pensar que este ¨Juego¨… sin duda alguna, hubiera sido prohibido en varios países del mundo… seguramente, por leyes absurdas, idioteces, y normas de humanos poderosos sin sentido del ridículo, los cuales ellos llamaban ¨gobierno¨.

Al enmascarado, le parecía cada vez más desagradable y estúpida la humanidad en general, y para su pena, era algo que descubrió por cuenta propia: Había personas más abusivas, manipuladoras y mucho peores, que el idiota de Klaus o inclusive más enfermas que Julio… y sin embargo, algo dentro de él sabía, a tientas, que Naga no haría nada mejor al querer destruirlo todo… tal vez le haría un favor al universo al deshacerse de todas las personas tan crueles en este mundo… pero, ¿A qué costo?...

En el fondo, sabía que semejante cosa… no valía la pena, a pesar de todo, la vida era hermosa, los humanos no lo eran, ni apreciaban la vida… pero no valía la pena esa destrucción masiva… lo podía sentir en su corazón.

Pero ese no era el tema ahora, estaba completamente libre, aunque fuera por un día más, y en su corazón y sus emociones, en un día tan soleado, no había derecho de absolutamente nadie, de arruinarle tal día, y Dios sabía que no se lo iba a conceder a nadie, claro que no.

La mañana, en efecto, tal cual como se lo había pedido a su amigo, estuvo dando un corto paseo por las calles de París, viendo los hermosos rosales en algunos puestos ambulantes, a los artistas callejeros (cabe mencionar que un mimo comenzó a imitarlo, haciéndole burla inocente, del cual, el rubio poco a poco comenzó también a seguirle la corriente con una sonrisa burlona, y de pronto, el rubio desapareció ante sus ojos, solo para aparecer detrás de él y casi darle un ataque cardiaco al pobre artista, sin borrar la sonrisa del rostro del enmascarado), disfrutando de lo que, a su parecer, fue una ¨real¨ crepa, que no pudo terminar, pues en verdad no solo era deliciosa, sino también más basta y llena de fruta y dulce… pero para la poca alimentación que el rubio solía tener en su vida, fue demasiado grande, haciendo una rápida parada… a su propio refrigerador para dejar el resto del postre para más tarde.

Apenas bajo un poco la mañana, algo así como las 11 de la mañana, hora en Wadington,estuvo en la cima de una rueda de la fortuna, y no precisamente ni en una pequeña, ni en su ciudad… y ni siquiera dentro de los cubículos.

El cabronazo, estaba ni nada menos que en la rueda de la fortuna de Londres, una de las más (sino es que la más, en efecto) grande y famosa atracciones de Londres y del mundo, sentado en la punta más alta de la atracción para turistas.

Apenas el cubículo donde estaba sentado comenzó lentamente su descenso, mientras él veía el paisaje de la ciudad, a su espalda podía escuchar perfectamente exclamaciones de gente, en otros idiomas, haciéndolo voltear y asustando más a la gente detrás de él, más allá de su aspecto, por no ser un adorno, y en efecto, ser un ser vivo el que estaba sentado a tan peligrosa altura, haciendo reír al rubio.

Para hacer la anécdota más descarada, el rubio volteo y encima, salió en una de las fotos de los turistas haciendo el símbolo de la paz con la mano, sonriendo de modo cínico, y antes de tan siquiera estar lejos de la mirada de los adultos y muy probablemente que el cubículo donde estaban, lo pusiera debajo de ellos, este se levantó y con la mano se despidió de los turistas… antes de saltar al vacío de espaldas, escuchando como último el grito de terror de todos alejándose a la velocidad de la caída.

Antes de que su espalda estuviera a punto de tocar el agua bajo él, el cual se sentiría como pavimento al golpear su cuerpo, el chico uso la DT y justo a tiempo, cayó estrepitosamente, pero a salvo en su cama, levantando incluso el colchón de su lugar por la velocidad y la fuerza con la que cayo, haciéndolo rebotar por lo menos más de un metro en el cuarto hacia arriba.

De haber caído en el agua de espaldas a esa velocidad, seguramente no solo los huesos de su cuerpo de subieran roto tan cruelmente, sino que esa anécdota no la hubiera contado nunca ni estaría riéndose a abiertas carcajadas como lo estaba haciendo en ese momento, sintiendo aun la adrenalina y la emoción en cada parte de su cuerpo aun recostado en la cama que quedo deshecha de las sabanas por el impacto, pues era obvio que solo él podía hacer semejante hazaña y nadie más que él (no se imaginaba en lo más mínimo que Naga o Hal-G hiciera tan siquiera algo similar), y siento el único que podía hacerlo, ¿Por qué no aprovecharlo ahora?... quizás no habría mundo después para hacerlo otro día…

Esa idea se apartó de su cabeza tan rápido como había llegado, pero si pensó en un momento relajarse, pues con ese último truco… podía jurar que Hydranoid, que se mantuvo en su bolsillo en todo momento, de Darkus, le estaba dando un ataque de cambio de atributos entre ser Haos (Pálido del miedo) o Ventus (Con ganas de vomitar)… tal vez se pasó un poco con esa… hazaña suya...

solo un poco... (se burlaba mentalmente el rubio)

Para alivio de Hydranoid y de la propia mente del rubio, el viento acariciaba con suavidad en sus rostros, y agradecían sus pulmones, no solo el hecho de que era primavera en Japón, si no también el sentir el aroma de los tulipanes frescos allá… ¡En Holanda!

Después de comprar un Stroopwafel (N/A: Galleta holandesa), (y Más bien, después de robarla y dejar en su lugar un par de Yenes… como si eso ayudara x´D), casi se estaba quedando dormido en la sombra de un árbol, en el césped fresco y el ambiente sumamente tranquilo del lugar más apartado de la gente que encontró, y mirando a la distancia un precioso paisaje de tulipanes, digno de una postal… sinceramente, seguro ya había sido fotografiado el paisaje por alguien que encontró un grandioso punto para una preciosa foto de postal, y si no, ¿que importaba ahora? La sensación de calma, el arrullo y la paz de ahí mismo… le hacía saber que la vida, esa vida por la cual había peleado tanto… valía la pena, haciéndolo sonreír bajo su máscara.

Una vez logro también comprar algo de Té extranjero (si es que a ¨su modo¨ se le podía llamar comprar) de vuelta en Londres, volvió un momento después a su mansión a terminar de pasar el día.

El atardecer indicaba el acabar del día, y con el corazón más relajado y un delicioso té de Mango-Fresa (el sabor si existe, pueden confirmarlo) en su nueva taza, solo fue cuestión de escuchar la llave con un suave tintineo, quitando al fin el encierro que sus libros habían tenido desde hace días, y un delicioso aroma de bienvenida recibía y embriagaba al rubio al entrar, como celebrando su regreso y abrazándolo tan íntimamente, que sus mejillas se inundaron de alegría, en un cálido sonrojo y una sonrisa cómplice en su mente.

El resto de las horas pasaron dentro de lo que para el rubio era, su propio Edén, su propio paraíso, y no se conformó con continuar leyendo el libro de terror que había dejado a medias en su mente, no, también se la paso leyendo poesía, cuentos breves, historias de ruinas humanas antiguas y lugares que sin duda, iría a ver el mismo otro día, sino también leyendo algo que ni siquiera se había permitido a sí mismo en ninguna ocasión anterior: Lectura erótica.

...un rato después...

Dejándose llevar a si mismo por lo que podría gustarle y obviamente no (dejando en su mente lo que sí podría) su rostro, ya sin el secreto que su máscara ocultaba, una sonrisa, junto a morderse los labios y una mirada entre cerrada… llena de lascivia y morbo que solo uno mismo puede tener consigo mismo en la intimidad absoluta de su mente, tiñendo sus mejillas en un suave, pero intimo sonrojo para sí mismo, ahí estaba el rubio en el sofá, junto con un ejemplar de un libro del ¨Marques de Sade¨ en la mesita de la biblioteca cerrado.

Sintiéndose a sí mismo, se abrazaba a sí mismo, encogido íntimamente en su sofá, buscando recorrer con sus dedos no solo la piel desnuda de sus brazos, sino también apretándose a sí mismo… sin notar que la propia velocidad de su respiración se alteraba, su sonrojo en su rostro podía sentirlo palpitar y calentar incluso el ligero puente entre sus dos ojos y su nariz, pudo sentir como sus dedos se colaban por debajo de sus blancas mangas, tocando su propia piel suave y blanca, inmaculada que jamás había sido tocada por nadie más que el agua al bañarse, el calor no solo comenzaba a subir a su rostro, borrando su sonrisa a algo que podía sentir... diferente, comenzaba a ponerse más serio… pero no en el mal sentido de la palabra, al contrario… un serio que comenzaba a gustarle.

Subió su mano hasta su boca y acaricio son la yema de sus dedos sus labios con suavidad, jamás había besado a nadie, pero la sensación de la caricia podía gustarle, pues con la suavidad con la que comenzaba a tocarse le nublaba la mente, conforme sus dedos bajaron y rozaban con cierta lascivia su cuello, sus ojos se cerraron por completo al dejarse llevar por la suavidad y el deseo de incluso… sentir más… necesitaba más, mucho más, era un impulso, y no conocía mucho su cuerpo ni el cuerpo humano en general… pero sus instintos comenzaban a guiarlo ahí mismo…

Su mano izquierda acariciaba su cabeza y su melena rubia con hábil dulzura, y su mano de su cuello, pasaba hacia más abajo, acariciando su abdomen, con serena, pero suave lentitud hasta llegar a su ombligo… comenzaba a jadear sin saberlo, ahí sentado, estaba acercándose a ese punto, a un área que no había pensado tocar nunca más allá de sus necesidades diarias de ir… bueno, al baño, pero… comenzaba a llamarlo, comenzaba a sentir diferente todo, su mente nublada, su sonrojo y su boca semi abierta en una expresión erótica y deseosa de más… algo estaba a punto de pasar… algo nuevo y… seguramente… increíble…

Hydranoid: ¡MAESTRO!

El rubio podría jurar que apenas escucho la voz de Hydranoid, el cabello de su cabeza se puso aún más de punta, soltando un grito algo agudo y sumamente ridículo, pero fue por el susto que le habían puesto ahí mismo, junto con casi poder escuchar el sonido de un disco rayándose en su cabeza, irrumpiendo en el momento, y con la cara de vergüenza más grande que el rubio jamás tendría en su cara en ningún otro momento de su vida, sin mencionar que, gracias a lo que sea que estuviera vigilando ese momento, fuera un Dios o no, tuvo la piedad de que la voz del pequeño dragón no venía de la biblioteca, donde el rubio estaba, sino que estaba afuera, al parecer, el Bakugan en realidad estaba buscando a su maestro, no lo había visto hacer… lo que fuera que estuviera haciendo, eso no quitaba que la cara roja no se le había quitado y que el rubio, había dejado de manera descuidada la puerta de par en par, y apenas y tuvo tiempo de ponerse su máscara antes de que el Bakugan entrara a la habitación, más que nada… porque el sonrojo lo consideraba algo delator y humillante para sí mismo, algo dentro de sí le decía que lo que fuera que estuviera a punto de hacer… por alguna razón, estaba mal que lo vieran, tal vez maldiciéndose a sí mismo mentalmente apenas vio a la pequeña esfera voladora entrar al cuarto, buscando dar a su cuerpo la mejor postura fingida de normalidad posible, ahí donde estaba sentado… aunque, por dentro, el ridículo lo había hecho con él mismo.

Hydranoid: Maestro, lamento interrumpir su lectura.

Masquerade: No te preocupes, no interrumpiste nada. (Poniendo una voz que, incluso para él mismo, era pésima en mentir, irónico, el que era tan bueno mintiendo y manipulando, ahora mismo, su cabeza no respondía como a él le hubiera gustado)

Hydranoid: Maestro, ¿Se encuentra bien? Su cara se nota más roja de lo normal, ¿Tendrá fiebre?

Más allá de sorprenderse de que su Bakugan, por alguna extraña razón, tan siquiera supiera lo que era una fiebre, la vergüenza lo inundo más, casi poniendo más roja su cara.

Masquerade: N-no, es solo que en el té… me equivoque y en vez de miel… ¿le puse salsa picante?

Mentalmente, el rubio se dio un reverendo golpe en la frente por tan estúpida excusa; sin duda, su cerebro no estaba donde siempre estaba, que era su lugar en ese momento, y del pequeño Bakugan solo salía una gota tipo anime, más que nada, porque al sí creerle a su maestro, se preguntaba ¿porque no había tirado el contenido de ese té y se preparó uno mejor? Intentando darle sentido, imagino que su maestro no quería desperdiciar algo de comer ni mucho menos algo en lo que gasto dinero, ante sus ojos, su maestro era muy noble y un ser humano ejemplar… con TODA la ironía que eso conllevaba, pero para suerte del rubio, el dragón si le creyó.

Hydranoid: Bueno, pero maestro, ya es de noche, y usted propuso que veríamos una película, por eso lo buscaba.

Por fin, unas palabras que quitaban del camino el sentimiento de la vergüenza e incomodidad de su rostro, y apenas termino de salir de su cuerpo (junto con el sonrojo), una suave sonrisa salió de su rostro y un ligero brillo de ilusión, pues una película, era algo nuevo, y perfecto para acabar esa noche.

Masquerade: Es verdad, por poco lo olvido, ¡Vamos!

Obviamente, solo unos cuantos cines podrían estar abiertos a esas horas, pero también por obvia lógica, no iban a salir ya siendo de noche, el rubio había comprado la Película que más le había llamado la atención, y después de preparar unas palomitas en la cocina, ambos se dirigieron a la sala de computo del rubio, dispuestos a disfrutar del resto de la noche.

La película era algo vieja, por lo que el vendedor le había dicho, se llamaba ¨HellBoy¨ (la de Guillermo del Toro), y el titulo parecía llamativo y prometedor, así que hizo su decisión y la compro.

Apenas estaban ambos en el escritorio y con el globo terráqueo abierto para su disfrute, como s fuera una sala de cine para ellos solos, ambos se acomodaron y un menú de inicio después, la película estaba cumpliendo al ser prometedora y bastante entretenida.

Las escenas de acción eran lo mejor para el rubio, mientras las palomitas reposaban en su regazo, poco a poco, desapareciendo de su lugar por parte del rubio.

En un punto de la escena, estaba uno de los agentes escapando de una de las bestias llamadas Samael, justo cuando se encontró el metro subterráneo tapándole el único camino de escape que tenía, le estaba saltando encima, cuando de repente…

Hal-G: ¡MASQUERADE!

De la pantalla, justo en la escena, de la nada sale la cara verde de Hal-G, como un Screamer, haciendo que el rubio, que tenía las piernas arriba de su silla desde hace un rato, saltara y gritara asustado y haciendo retroceder la silla, haciéndolo caer de espalda y haciendo volar las palomitas por encima de él, haciendo que le llovieran algunas en la cara y el cabello, y no fue para menos, incluso el Bakugan, que estaba tan metido en la película como su maestro, también soltó un grito de terror ante la escena de Hal-G de la nada, asustándolos a ambos.

Hal-G: Absurdo holgazán, eso es todo lo que eres, un Idiota holgazán.

Al rubio le costó levantarse, el golpe en verdad lo había afectado, recargándose en el escritorio, sobándose la espalda, adolorido.

Masquerade: Auch… si Hal-G, también me alegro de… hay…

Ni siquiera había terminado la contestación de sarcasmo, el dolor lo detenía.

Hal-G: Ahórrate tus tonterías niño (Hydranoid, como pudo, comenzó a dar algunos saltos en el teclado, quitando por un momento la película, lo cual logro para evitar por un momento algún regaño adicional, inútil de parte de Hal-G), aunque te jactes de haber hecho demasiado bien tu trabajo, yo lo hice mucho mejor.

Masquerade: Jeje… ojala fuera eso cierto… (Levantándose por completo del piso)

Hal-G: Pues aunque te duela muchacho, mientras tú bailoteas para el disfrute del maestro Naga (nunca le había dolido tanto esa afirmación al rubio), te agradara saber que encontré el Núcleo de Infinidad.

El rubio abrió bajo su máscara sus ojos impresionado, pero más que nada, tal vez maldiciéndose de no ser él aquel que lo encontrara, pero por algo, el viejo loco le estaba diciendo, y no solo para alardear por una vez en su anciana vida… ¿o sí?

Masquerade: Pues felicidades, por fin tendrás algo por lo que Naga te felicitara.

El anciano se rio entre dientes, sin duda, le estaba dando sin misericordia al orgullo al rubio, este hacia un esfuerzo por no apretar los dientes y darle más gusto al viejo con su ira y posible envidia del rubio.

Hal-G: Sin embargo, para mi mala fortuna, o tal vez buena para ambos, no es así de fácil.

El joven esperaba una explicación, al parecer, el viejo si fue para algo más allá que alardear.

Hal-G: El Núcleo de Infinidad está en un Bakugan, con toda la ironía: En la hermana del Amo Naga.

Eso era un problema, no sabía que el maestro Naga tuviera una hermana, y si eso era cierto, seguramente Naga no querría…

Hal-G: tranquilízate muchacho, puedo ver a través de tu mente, y se lo que piensas (JA, el rubio se burlo de esa ultima afirmación, tenia la suerte de que eso era mentira)… no, al amo Naga no le interesa que sea su hermana la que tiene el Núcleo de Infinidad, si por él fuera, la destruiría con sus propias garras, tal cual como se esperaría de nuestro grandioso amo.

Bueno, eso daba un ligero alivio a la idea de terminar decidiendo algo absurdo entre decidir el Núcleo de Infinidad o el bien de su propia hermana, sin embargo… eso a la vez parecía sin corazón ni remordimiento incluso para el rubio, es decir: ¿No podía sentir él lo mismo por parte de Alice? Algo así como su hermana, ¿Sería capaz él de dañarla por obtener lo que quiera?... sin duda, Naga estaba más allá de su comprensión… o de su paciencia, o tal vez era más fuerte mentalmente que el rubio y más decidido, podría haberse debatido esa idea a si mismo por un rato bastante largo pensando en eso.

Sin embargo, a Hal-G esto parecía emocionarlo incluso, empezaba a sospechar que donde estaba el viejo todo este tiempo, o por lo menos la mayoría del tiempo, era en el lugar de Naga, en la energía negativa del Núcleo Silente, no consideraba ni siquiera el hacer daño a alguien de sangre y esto incluso parecía emocionarle al viejo… se parecía a la mentalidad de Reaper… algo muy pequeño, pero creciente en él, le daba todo esto asco.

Masquerade: Entonces… ¿Por qué me cuentas todo esto?...

Hal-G: Muchacho, creí que eras más listo (insulto al vapor, lo que alegraba al rubio… sarcasmo), Tu Bakugan, muchacho, lo has usado bien, y con Dan y los peleadores fuera del camino, tu eres el más fuerte y el único Bakugan evolucionado vivo, Wavern no es evolucionada, aunque es fuerte… pero tu amiguito y tu podrán tener el Núcleo y llevarlo al amo Naga.

Era cierto, Hydranoid era sumamente poderoso ahora, así que, tenían las de ganar.

Hal-G: Te enviare las coordenadas mañana, una victoria espera el amo Naga, suerte…

Poco a poco, la horrenda cara del doctor se fue desapareciendo de la pared, fusionándose con la computadora… Masquerade se quedó tenso unos cuantos segundos, antes de teclear un par de veces la computadora y que las paredes volvieran a su sitio, junto con las escaleras.

Hydranoid: ¿Maestro?...

El rubio intentaba mentalizarse, así como había hecho cuando había conseguido estar con Dan y Shun, pero… los ojos, a pesar de estar ahora solo iluminados por la luz de la computadora, le ardían y le rogaban un descanso por ese día.

Masquerade: Vamos a dormir Hydranoid… es todo por hoy, ya tengo sueño…

El rubio tomo en su palma a su Bakugan antes de apagar la computadora y de un resplandor, desaparecer y reaparecer en su cuarto, tomándose su tiempo de ponerse su piyama usual y recostarse en su cama.

.-.-.-.

Una hora había pasado y en la oscuridad total, el pequeño Bakugan ya estaba dormido y el silencio reinaba en la mansión, pero el rubio… no había conciliado el sueño aun, miraba el techo y la luz de la luna iluminar por la ventana su máscara, como un bello diamante azul.

Pensaba en qué clase de día había tenido, en el atardecer en su biblioteca, en la noche, y en lo último... no podía perder el tiempo pensando en otra cosa, si, esos días de paz habían vuelto… y si quería que se mantuvieran un rato más, debía de hacer esta misión… una misión más, pensaba para sí mismo, solo una más y…

Esa idea, era la que lo mantenía en vela, pero no quería pensar en nada más, se volteó de lado para dormir, mirando a la esfera durmiente sobre su escritorio con total tranquilidad, sonrió a lo bajo para sí mismo y cerro por fin los ojos en paz, dando toda su confianza en una victoria más, como siempre.

¨Solo una más...¨


Hasta aquí el capítulo.

Este hermoso rubio y sus travesuras uwu me encanta xD

Masquerade: Si sabes que yo no sería así en realidad ¿no?

Luna: Probablemente por eso no tengo lectores ni me dejan Reviews, porque todos creen que eres diferente o que tal vez estoy arruinando tu imagen.

Masquerade: y si lo sabes, ¿Por qué aun así lo haces?

Luna: Epa, que en las etiquetas, puse Romance/Poesía en la definición del Fanfic, además, de una historia puedo escribir lo que yo quiera, es solo fantasía, tú sigues siendo el jefe, el gran peleador sanguinario que eres, y siempre serás el numero uno que de joven me enamoro y que a las Fangirls les mojaba las bragas.

Masquerade: Bueno, es obvio que soy el mejor en… espera, ¿QUE?

Luna: Nos vemos en la próxima, se cuidan.

LunaDarkus.