Las luces de advertencia de apertura inminente de la compuerta se encendieron y lentamente las enormes hojas de metal comenzaron a abrirse mientras las balizas iluminaban la cubierta de vuelo del Battle 41. Un VF-171 emergió de las entrañas de la enorme nave y en cuanto el ascensor lo puso al nivel de la cubierta, todo movimiento se detuvo de inmediato mientras el piloto realizaba las últimas comprobaciones antes de lanzarse a las profundidades del espacio. Los dos enormes motores rugieron mientras el caza seguía sostenido firmemente en su sitio por los agarres magnéticos de la plataforma, esperando impaciente a que la interfaz de control de vuelo diera luz verde para el despegue.

Los hologramas que indicaban el vector de despegue se desplegaron frente al caza y las luces pasaron del rojo a amarillo. Un segundo más tarde las luces pasaron a verde y el caza quedó liberado para que la aceleración de los dos poderosos motores lanzaran a la nave a casi trescientos kilómetros por hora en solo tres segundos.

El resplandor de los motores se convirtió pronto en dos puntos brillantes en la negrura del espacio y la cubierta volvió a quedar silenciosa mientras el elevador volvia a retraerse dentro de las entrañas de la Battle 41. Una vez que la baliza se detuvo todo volvió a ser silencio.

Toda aquella actividad había durado apenas un par de minutos y fué presenciada por un pequeño rostro asomado a una de las ventanas que daba a la cubierta de vuelo. Pronto no hubo nada más que ver y la Teniente O'Higgins suspiró profundamente.

No tuvo que aburrirse demasiado. Del otro lado del pasillo una serie de voces se acercaban hacia el Hall en donde la joven piloto se encontraba esperando frente al salón de misiones, tal y como habían informado las órdenes recibidas aquella mañana.

Un grupo de uniformados apareció en el otro extremo del pasillo y Karina reconoció a su inmediato Superior, el Capitán Yáñez, quien iba seguido de dos oficiales de inteligencia y mas atras distinguió a un grupo de cinco pilotos, todos vestidos con sus uniformes de vuelo tal y como lo estaba ella.

Se puso en posición de firme y saludó a su Capitán en cuanto éste hubo pasado frente a ella.

—¡Señor! —exclamó haciendo la venia.

—En descanso. —respondió Yañez con frialdad respondiendo al saludo. —Pueden ir tomando asiento en el auditorio, comenzaremos de inmediato.

—¡Si Señor! —respondió la joven.

Una vez que los oficiales hubieran entrado por la puerta del salón, Karina hizo lo mismo pero se dirigió hacia la primera fila de butacas que había frente a una pantalla y un pequeño atril en donde los oficiales suministraban los datos y los detalles de las misiones que los pilotos de combate deberían realizar.

Tras ella también entraron los demás pilotos, que se ubicaron de forma irregular en las butacas, pero ninguno de ellos se ubicó en la primera fila cerca de Karina, sinó detrás, como si quisieran evitarla, salvo uno de ellos, quien se sentó junto a la Teniente como si fuera lo más normal del mundo. El Teniente Neal DaSilva era el líder de Alfa, uno de los cuatro escuadrones de ataque que formaban parte de aquella unidad en la que ella se encontraba destacada.

—Saludos, Teniente. —dijo el joven de cabellos castaño claro saludando de forma bastante casual con la mano mientras se inclinaba sobre su asiento. —Es buena verla en el mundo real ¿Que tal marcha su misión en el jueguito?

Un par de risas no del todo disimuladas se escucharon en los asientos de atrás pero Karina no se molestó en darse la vuelta para ver quien había sido. Ignoró al piloto sentado a su derecha y encendió su Pad para tomar notas.

—Que fría. —dijo el hombre haciendo un gesto con ambas manos. —Y eso que somos colegas.

No era la primera vez que sufría aquel tipo de acoso, pero había decidido mantener el profesionalismo y soportar aquello todo lo posible para no denunciar aquel comportamiento que consideraba más de una escuela Preparatoria que de la milicia que tanto amaba. Suspiró y se concentró en sus notas.

No había sido todo así en el comienzo de su vida de piloto de combate claro. Cuando fué asignada a aquella unidad de ataque los otros pilotos al principio se mostraron cautos, especialmente al conocerse que era la hija del mismo Capitán de la flota 41. Karina jamás quiso usar su linaje para escalar los rangos del ejército por lo que no solo dejó de usar su apellido paterno, sinó que mantuvo una actitud humildemente profesional como si fuera un simple soldado más… y aquello había resultado ser un error.

Los susurros se convirtieron en comentarios dichos abiertamente que la joven no podía simplemente ignorar. Sabía que con solo abrir la boca la mayoría de esos patanes terminarían limpiando letrinas en las naves factoría de la flota, pero era demasiado orgullosa para acusar a sus colegas. Y ellos lo sabían y se aprovecharon de ello.

Su asignación como Veedora dentro de Calypso, la simulación inmersiva que la Flota 41 usaría como medio de prevención para el peligroso Síndrome de Transposición, se convirtió en un motivo de burla para ellos; quienes consideraban a la simulación como un simple videojuego y a la Teniente O'Higgins como la niña mimada del Capitán quien estaría a salvo de todo peligro volando con su avión simulado entre Elfos y Dragones.

Más pilotos fueron llegando solos o en parejas mientras el auditorio comenzaba a llenarse. El destacamento de ataque Cobalto al que pertenecía la Teniente O'Higgins constaba de cuatro escuadrones de cazas (Alfa, Bravo, Charlie y Delta) lo que sumaba un total de una docena de pilotos de combate más cinco pilotos en reserva que se encontraban disponibles a todo momento en las barrancas. Para entonces todo el personal ya se encontraba presente por lo que la audiencia podía comenzar.

Las luces del salón comenzaron a extinguirse mientras el Capitán Yáñez ocupaba su sitio en el pequeño podio ubicado frente a la enorme pantalla de proyección. Sus oficiales de inteligencia tomaron asiento en dos escritorios a su lado mientras la charla se extinguía en el lugar. Pronto todo estuvo listo y el oficial se aclaró la garganta antes de empezar a hablar.

—Bien, ahora que estamos todos podemos comenzar. —dijo mientras deslizaba sus dedos por el Pad que tenía frente a asi. —Primero debo aclarar que el motivo de esta reunión no programada se debe a una petición exclusiva del Capitán para acelerar los preparativos del Gran Salto.

—¿Acelerar? —preguntó el piloto sentado junto a Karina. —Creía que estábamos siguiendo el calendario de la operación al pié de la letra.

—En efecto. —respondió Yañez. —No hemos sufridos retrasos significativos, pero ha surgido una oportunidad interesante que no podemos dejar pasar… ¿Caballeros…?

Uno de los oficiales de inteligencia manipuló la terminal de datos frente a sus ojos y una imagen se reprodujo en la enorme pantalla tras el Capitán. Se trataba de una representación esquemática de la Flota 41 con la Battle 41 al frente de la misma y la enorme Colonia adosada a su cola. —Las patrullas han completado los barridos de los sectores circundantes en un radio de diez AL alrededor de la flota, lo que garantiza que el Gran Salto puede proceder de forma segura, pero lo que ha motivado realmente esta petición directa del Capitán ha sido esto.

La imagen de la flota se encogió rápidamente y fué reemplazada por una vista general del cúmulo estelar en donde se encontraban en esos momentos. —El Observatorio de Largo Alcance ha establecido un corredor seguro de más de cinco mil Parsec.

Aquella revelación provocó un coro de silbidos entre los pilotos. —¿Cinco Mil parsec…? ¿Es… eso posible? —preguntó uno de ellos.

—Teóricamente, mientras el tejido dimensional no atraviese nada masivo como un agujero negro o una estrella de neutrones, no hay una limitación realmente. —respondió uno de los Oficiales ajustándose los lentes sobre la nariz.

El Capitán Yañez señaló el punto de entrada de la línea que se extendía por una buena parte de la Vía Láctea hacia el sector más allá del brazo de Sagitario. —Una oportunidad como esta podría no repetirse nunca. —aseguro. —Ya han partido los Drones de Sondeo WARP para mapear el vector seguro por delante de la flota, en cuanto la ventana de información alcance la distancia de seguridad adecuada, seguiremos nosotros. ¿Alguna pregunta?

—¿Cual seria la nueva fecha de Salto? —preguntó Karina levantando la mano.

—El Martes a las 1200 horas. —respondió el Oficial.

«Tres días» . —pensó Karina asintiendo con la cabeza. —tendría que terminar sus asuntos con Duval para entonces hasta que todo estuviera listo.

El piloto sentado junto a la Teniente se rascó la cabeza. —Eso quiere decir que ya no podremos salir a patrullar… —¿Entraremos a esas vainas entonces?

—Afirmativo. —respondió Yañez. —La Flota 41 entrará en modo defensivo automático a partir de las 0000 horas del día lunes, que es cuando todos los drones de combate comenzarán sus rutinas de patrullaje. Hasta entonces sólo una pequeña guarnición quedará en espera por si hay algún inconveniente.

—¿Realmente creen que dejar la seguridad de la flota en manos de esa IA del Capitán Simmons es una buena idea? —preguntó el Teniente DaSilva.

Los Oficiales de Yáñez lanzaron miradas de reprobación ante los comentarios inquisitivos del piloto. —¿Se da cuenta que usted sienta su culo sobre una docena de computadoras cada vez que vuela su aeronave allá afuera? —observó el Capitán señalando la pantalla con la imagen de la galaxia. —Hoy en día las IA's son mucho más confiables que los sacos de carne que viajan atados a esos asientos. —dijo con una sonrisa. —Si no fuera por los nostálgicos de la milicia, hace rato que no quedarían pilotos de combate, agradezcan tener un trabajo al menos.

El joven piloto chasqueó la lengua pero no respondió nada.

—Alfa y Bravo quedarán destacados hasta entonces. —continuó informando el Capitán. —Charlie y Delta ya pueden entrar a sus vainas de inmediato o usar el tiempo disponible para R&R si así lo desean. ¿Alguna pregunta?

Karina era parte del escuadrón Bravo, ocupando la posición #2 del ala de tres Valkirias durante los patrullajes. Si su escuadrón entraba en alerta debería comunicarse de inmediato con Duval e informar que ya no podría volver a entrar a Calypso. Se preguntó si Dante y Diógenes habían llegado seguros a Jenne.

—Entiendo que una vez que entremos en las vainas, viviremos en una especie de entorno simulado de la Colonia y los alrededores. —observó otro de los pilotos. —¿Cómo afectará eso a nuestra hoja de legajo? —preguntó.

—¿A que se refiere? —preguntó Yáñez.

—A los puntos que ganamos con cada salida. —respondió el piloto de Alfa sentado junto a Karina cruzándose de brazos. —Las misiones de los simuladores dan mucho menos puntaje que las realizadas durante las salidas al espacio o los entrenamientos prácticos. —¿Una vez que estemos en esa simulación solo obtendremos puntos por simulación?

Karina miró con desagrado al piloto y comprendió aquello que Dante había observado en la Academia; aquellos hombres solo pensaban en los puntos de sus expedientes, en hacer que sus acciones en la milicia solo acumularan créditos para escalar los escalafones de la fuerza y obtener un mejor puesto. ¿Donde quedaban los orgullosos guerreros que protegían a la Humanidad? ¿Que estaba pasando con Servir y proteger a toda costa?

—Elevaré la consulta al Director del programa. —respondió el Capitán. —Aunque supongo que todo el entrenamiento y misiones que se realicen dentro de la simulación contarán con el mismo tratamiento que sus contrapartes reales, al fin y al cabo la idea del proyecto es recrear a la perfección la vida diaria de todos los tripulantes de esta flota.

—Espero que no nos traten como a los Colonos dentro de ese famoso Videojuego de espadas y hechicería. —dijo uno de los pilotos sentados al fondo de la sala. —A diferencia de otros, los del escuadrón Alfa nos tomamos los entrenamientos muy en serio.

Hubo un par de risas esparcidas por toda la sala pero Karina no reaccionó a ninguna de ellas, no obstante uno de los pilotos del Escuadrón Bravo mordió el anzuelo y respondió airado al comentario sarcástico. —Si se tomaran los entrenamientos realmente en serio, su puntaje total lo reflejaria en las tablas de resultados. —dijo con una sonrisa.

Se escucharon un par de insultos y maldiciones provenientes de los pilotos de Alfa y los ánimos en el salón de conferencia se tensaron visiblemente. Yañez golpeó la tarima pidiendo silencio. —Comportense como profesionales. —los amonestó mirando fijamente a aquellos que se habían mostrado tan abiertamente hostiles. —No estamos en una clase de preparatoria por si no se habían dado cuenta. —dijo molesto, pero aquellos hombres no mostraban señales de calmarse tan pronto.

—Todos saben el por que de los altos puntajes de Bravo. —exclamó un piloto desde la última hilera de asientos. —¿En serio quieren refregar eso en nuestras caras? —preguntó con sorna.

—¿Tienes algún problema con nuestra performance? —preguntó el mismo piloto de Bravo que había respondido primero a la provocación.

—Más que con la tuya, con la de la Teniente. —respondió otro piloto señalando hacia donde Karina estaba sentada. —Ella es la que tiene la mayor cantidad de puntos de todos nosotros… ¿O no les parece extraño?

La Teniente O'Higgins apretó los puños y suspiró hondo.

—¿Que insinuas? —gritó el piloto de Bravo poniéndose de pie mientras agitaba el puño cerrado en dirección a su oponente. —Habla de una vez.

Karina tuvo suficiente. Abrió los ojos e hizo el ademán de ponerse de pié para confrontar aquella ofensa pero para su sorpresa quien estaba sentado a su lado lo hizo en su lugar.

—Si tienes algo que decir sobre la Teniente O'Higgins dilo abiertamente. —dijo Da Silva con voz amenazadora. —Y más te vale que estés dispuesto a defender tus palabras con los puños, porque pienso partirte la cara a golpes.

Dos pilotos más se pusieron de pié junto a quien había acusado a la Teniente y levantaron los puños en claro desafío.

—¡Silencio todos! —gritó el Capitán Yáñez golpeando con violencia el atril. —¡Tomen asiento de una vez o entrarán a esas vainas desde el calabozo y no tocarán la cabina de un avión hasta que lleguemos al Origen! —gritó avanzando hasta quedar frente a la primera fila de asientos.

La amenaza pareció surtir efecto y todos los pilotos se sentaron de inmediato.

—Así está mejor. —continuó hablando el hombre visiblemente alterado. —Voy a reportar este comportamiento tan…. poco profesional a mis superiores. —dijo pasándose un pañuelo por la frente perlada de sudor.

Los hombres guardaron silencio y el ambiente pareció enfriarse como un congelador industrial.

—Charlie y Delta pueden retirarse. —dijo volviendo hacia el atril. —Explicaré el cronograma de misiones para Alfa y Bravo y las áreas de patrulla hasta que la flota pueda entrar en modo automático.

Los pilotos de los escuadrones que habían sido puestos en espera se levantaron de sus asientos y comenzaron a abandonar la sala intercambiando miradas de hostilidad con los demás. Cuando solo Alfa y Bravo hubieran quedado en la sala Yáñez se volvió hacia la Teniente O'Higgins. —Usted también puede retirarse. —dijo.

—Soy miembro del Escuadrón Bravo. —respondió la joven piloto.

—Lo se, gracias por recordarmelo. —respondió de mala gana el Capitán. —Y espero que usted recuerde que tiene una tarea asignada con los contratistas civiles de la Colonia; no es necesario que participe de este Briefing.

Karina se puso de pie de inmediato e hizo el saludo castrense hacia su superior. —Resumiré mi asignación de inmediato entonces. —dijo asumiendo la posición de firme. —Con su permiso Capitán.

—Alto. —ordenó el hombre en cuanto la joven hizo ademán de darse la vuelta. —No tiene que presenciar esta reunión, pero tengo otra orden para usted. —dijo.

Karina lo miró confundida. —¿Señor?

—Tiene que reportarse en las oficinas del Capitán de la Battle 41 de inmediato al terminar esta reunión. —informó Yañez ante la mirada atónita de Karina.

El Teniente Da Silva sacudió la cabeza. —Supongo que papi querrá ver a su valiente hija antes del Gran Salto. —dijo encogiéndose de hombros. —Va a ser un largo viaje al fin y al cabo.

Yañez le lanzó una mirada de desaprobación. —No es el Capitán Simmons quien quiere verla. —dijo dando por finalizada la conversación. —Puede retirarse Teniente.

Karina hizo un saludo y se alejó del salón de reuniones sin comprender lo que estaba pasando.

Quince minutos más tarde la Teniente O'Higgins estaba parada frente a la entrada de la oficina de su padre en la torre principal de la Battle 41 ante la atenta mirada del oficial a cargo de gestionar las reuniones y agenda del Capitán Simmons.

El hombre levantaba la vista de su escritorio para mirarla regularmente, sin decidirse a dejarla pasar o a impedírselo por lo que la joven permaneció quieta a la espera que sucediese algo. Finalmente al cabo de unos minutos vió como hacia el ademan de revisar su Pad y tras consultar algo en la pantalla levantó la vista hacia donde estaba ella. —Puede pasar, Teniente. —dijo el oficial.

Karina saludó al hombre y se dirigió hacia la puerta, la cual golpeó varias veces antes de anunciarse.

—Permiso. —dijo entrando a la oficina mientras la puerta se cerraba tras ella.

Las luces estaban encendidas pero nadie ocupaba el lugar tras el escritorio. En cambio reconoció de inmediato la presencia que se encontraba sentada en uno de los sillones que formaban un pequeño sector de relax a un lado del cuarto.

—Teniente. —dijo ella poniéndose de pie. —La estaba esperando.

La joven piloto se puso en posición de firme y se llevó la mano a la cabeza haciendo el saludo correspondiente. —Teniente Karina O'Higgins, reportandose, señor. —exclamó.

—En descanso. —respondió Aurora. —Por favor tome asiento Teniente, me gustaría conversar con usted un poco a solas. —dijo señalando el sillón que se encontraba frente a ella.

Karina bajó la mano y observó confundida al holograma que amablemente la invitaba a sentarse junto a ella como si fuera la cosa más normal del mundo.

—¿Teniente...?

—Si Señor. —respondió la joven tomando asiento de inmediato. El holograma sonrió y se sentó frente a ella.

El silencio en la oficina era completo y Karina mantuvo el rostro lo más inexpresivo que pudo mientras aquella IA la examinaba lentamente con aquellos ojos azules que le recordaban algo…. de pronto lo recordó; ese azul profundo era el mismo tono que había visto en las profundas aguas del lago bajo el salto del Ermitaño en donde había tenido que destruir su avión aquella mañana.

Aurora sonrió y cruzó ambas manos frente a su pecho. —Primero que nada, lamento haberla hecho venir hasta aquí de improviso. —dijo. —Supongo que ya ha sido notificada de los cambios del calendario de la misión de la Flota 41.

Karina asintió con la cabeza.

—En realidad esta reunión estaba planeada para un poco más adelante, pero dado el poco tiempo que nos queda, será mejor aprovechar ahora. Iré al grano ya que entiendo que actualmente ha sido destacada para colaborar con los contratistas civiles de la Colonia 41 en la Simulación del Proyecto Calypso. ¿Correcto?

—Así es. —respondió la Teniente.

—¿Cómo marcha esa operación? —preguntó el holograma.

La Teniente O'Higgins se movió incómoda en el sillón. —Todo marcha… de forma satisfactoria. —dijo mirando los profundos ojos azules.

—Ya veo. —respondió Aurora. —He leído sus informes semanales por supuesto. —dijo moviendo una mano mientras una serie de hojas de archivo aparecían en el aire frente a ella. —Y me gustaría decir unas cuantas palabras al respecto, si me lo permite.

Karina la miró sorprendida. —Por...por supuesto, señor. —dijo tragando saliva.

—Bien… porque realmente opino que esto es un claro desperdicio de sus talentos. —afirmó haciendo que los informes que la Teniente había escrito se desintegraran en el aire.

—¿Como, Señor?

—Lo que oyó. —¿Que clase de… tareas son estas? ¿Relevamiento de zonas de migración de monstruos? ¿Mapeo de campamentos según cantidad de jugadores? ¿Observaciones sobre la deforestación del bosque nativo?

Aurora continuó enumerando las tareas que Duval había encomendado a la joven desde que fuera asignada a su puesto en la simulación. La joven había escrito informes detallados de cada una de esas misiones con la misma minuciosidad que si fueran asignaciones del propio mando de la flota colonial.

—Esto no es algo que deba realizar un piloto de combate. —dijo finalmente la IA cruzándose de brazos mientras volvía a mirar a la joven a los ojos de una forma bastante peculiar.

Karina se encogió de hombros. —Solo cumplo mis órdenes. —dijo.

—Lo se, pero no por ello deja de ser algo verdaderamente… "inusual". —dijo Aurora pensativa. —Oh, no me malinterprete. —se corrigió de inmediato haciendo un gesto con la mano. —Soy perfectamente consciente de mis limitaciones como Inteligencia Artificial y sobre la dificultad inherente de entender a la perfección el comportamiento humano sólo en base a conceptos predefinidos… pero aún así es mi responsabilidad ahondar en estos asuntos y encontrar la información que necesito.

—¿Información? —preguntó Karina

Aurora asintió. —Me gustaría saber sobre sus actividades dentro de esa simulación. —comentó la IA. —Me gustaría escuchar de sus propios labios como es una de esas misiones que realiza entre los Colonos que participan de ese…"juego"

Karina la miró confundida. —Pero Señor… mis informes…

—Los informes solo son observaciones técnicas de la operación, correctamente redactados por cierto, pero lo que busco no figura en ellos. —afirmó la Oficial. —Quiero que usted me cuente, con sus propias palabras, lo que ha hecho en su última misión en Calypso.

—Mi padre… ¿Acaso mi padre le pidió que…?

La expresión de Aurora cambió radicalmente y su mirada se volvió fría como el hielo. —Lo que el Capitán Simmons me ordene no es de su incumbencia. —dijo de forma directa mientras los ojos azules lanzaban un destello blanquecino. —Pero por el bien de clarificar esta situación y como un gesto de transparencia y buena voluntad, le aseguro que el Capitán no me ha pedido directa o indirectamente que tenga esta conversación con usted.

Karina la miró sorprendida pero no supo que responder.

—Teniente. —volvió a hablar la IA. —Vuelvo a aclararle que no malinterprete mis intenciones; hago esto en base a mis tareas como Ayudante y Asesor del Capitán de esta nave, pero eso no significa que mis acciones son de índole privado; si el Capitán Simmons requiere información acerca de esta conversación, tenga por seguro que reproduciré cada palabra que usted diga y cada dato capturado por los sensores de esta habitación; desde la temperatura corporal de su persona hasta la cantidad de dióxido de carbono que produce su respiración. ¿Me ha comprendido?

—Si... Señor. —respondió nerviosa Karina.

—Excelente, ahora que aclaramos ese punto, por favor comience por el principio; ¿Cuál fué su última misión en la simulación de Calypso?

Karina no tuvo opción y comenzó a narrar todo lo que había sucedido desde que salieran de la SDF-1 en la órbita de Calypso, pero pronto Aurora hizo que se detuviese.

—Así no, no quiero un informe como si fuera a escribirlo en un reporte.—dijo sacudiendo la cabeza. —Quiero que me cuente las cosas como sucedieron, desde SU propio punto de vista.

La Teniente O'Higgins asintió y volvió a comenzar su historia, pero esta vez trató de narrar lo sucedido desde una perspectiva más personal, utilizando la primera persona cosa que jamás hubiera hecho en un reporte de misión.

Para su sorpresa le resultó una tarea más sencilla de lo que había pensado. Aurora escuchaba con atención y solo la interrumpia ocasionalmente para hacer alguna pregunta sobre algún punto de la historia en especial, pero pronto le pareció a la joven que muchas de ellas estaban centradas en lo que Dante había hecho durante la infiltración a Mir.

La tarde fué pasando lentamente mientras la IA escuchaba la historia y registraba cada palabra y cada gesto de la Teniente, mientras ella volvía a contar como habían podido huir de la ciudad de Mir con un civil en su custodia y los Clanes más poderosos de todo el juego tras sus talones.

Pronto Karina comenzó a relajarse. Aquella forma de narrar lo sucedido la hacía sentir… cómoda. La IA la escuchaba atentamente y parecía genuinamente interesada en la historia. Aquello desconcertaba un poco a la joven, pero órdenes eran órdenes, tenía que hacerlo.

Cuando Karina llegó a la parte en donde su "party" se separó, vió como Aurora sonreía misteriosamente. —Las decisiones que ha tomado el Señor Joyner durante todos estos eventos siempre han resultado acertadas.—dijo cruzándose de brazos. —Estoy realmente interesada en las habilidades de ese hombre y es una pena que haya sido expulsado de la milicia… su forma de actuar y de tomar decisiones son verdaderamente intrigantes.

—¿Sabe algo sobre Dante? —preguntó Karina olvidando de pronto que estaba frente a su superior, pero la conversación había durado tanto que se había relajado inconscientemente.

—Sí, por supuesto. He leído su ficha y los informes sobre el "incidente" en la Academia. —respondió Aurora moviendo la cabeza de lado a lado. —Y no hay duda de cuáles fueron las razones por las que los directivos de Alpha Corporation buscaron su colaboración en el Proyecto Calypso.

Karina asintió en silencio.

—Volviendo a su misión en Calypso. ¿Qué opina usted, Teniente? —preguntó Aurora de pronto. —¿Hubiese actuado de otra forma? ¿Hubiera tomado decisiones diferentes a las de Joyner?

—No. —respondió muy segura de sí misma. —Hubiera actuado exactamente igual.

—Comprendo. —respondió la IA. —Por favor continúe.

La joven narró cómo tras haber dejado a sus dos compañeros junto a su yegua Valkyria, se internó en el cañón y caminó por el lecho del río en dirección al lago en donde Diógenes sospechaba que podía estar su "carreta" perdida. La Teniente aún tenía esperanzas de encontrar su aeronave atascada en algún punto intermedio del cauce del arroyo pero a pesar de encontrar grandes troncos y piedras desperdigadas por todo el lecho producto del poderoso torrente, su avión no apareció por ningún lado.

Le llevó varias horas recorrer todo el trayecto hasta la caída y cuando escuchó el rumor del agua que caía estrepitosamente en el valle por debajo de ella, Dante y Diógenes estaban en la aldea de pescadores tratando de encontrar una cura a la infección de la joven NPC.

Pero no estaba sola.

Vió las antorchas de los soldados del Imperio mucho antes de ver las aguas precipitarse a la cascada por lo que tuvo que ocultarse tras las rocas y examinar atentamente a quienes estaban tras su rastro.

—¿Que fué lo que vió? —preguntó Aurora.

—Estaban bien organizados. —respondió Karina. —Había parejas de soldados buscando en lo que parecían ser sectores predefinidos realizando una patrulla de ida y vuelta por el camino que cruzaba el cañón en un vado a unos cien metros de la cascada. Tenía solo dos opciones y eran arriesgarme a entrar por uno de los caminos y enfrentarme a una de las patrullas o intentar un camino alternativo.

—Supongo que eligió la segunda opción.

La joven asintió. —Evitar el conflicto con los demás jugadores seguía siendo mi orden prioritaria.— Afirmó.

—Comprendo.

—El camino que cruza el vado lo hace a través de un túnel que conecta ambos lados del camino, por lo que es imposible pasar desapercibido a las patrullas que lo recorren, así que decidí escalar la pared de roca del cañón para pasar sobre el cruce y poder alcanzar la cascada del otro lado.

Había poca luz y las lunas ya se habían ocultado tras las montañas desde hacía varias horas, por lo que contaba con una perfecta oscuridad para evitar ser vista. Me équipé mis gafas de visión nocturna y comencé a trepar por una de las paredes hasta estar a unos quince metros de altura por encima del nivel del arroyo en donde una estrecha cornisa de roca marcaba un estrato geológico diferenciado en la montaña, utilizando esa falla logré avanzar sobre el vado sin ser vista y pasé por sobre las patrullas del Imperio sin sospecharan nada.

—¿Que hizo al llegar sobre la cascada? —preguntó la IA

—Me arrojé de cabeza al lago. —respondió la joven encogiéndose de hombros. —Era el camino más directo.

—Ya veo.

Karina miró pensativa el techo de yeso de la oficina de su padre. —Calculo que habrá sido un clavado de mas de ciento cincuenta metros… la verdad es que no estoy muy segura porque todo estaba demasiado oscuro y me había quitado la visión nocturna antes de arrojarme al vacío.

—¿No temió golpearse contra alguna roca oculta?

—No tenía otra opción. —reconoció la Teniente.

—Prosiga.

La joven se removió en el sillón y respiró profundo, como si en aquel momento volviese a zambullirse en las heladas aguas del lago. —El lago era muy profundo y pude zambullirme sin problemas, por lo que abrí los ojos bajo el agua y utilicé una pequeña linterna para iluminar un poco a mi alrededor… entonces vi el ojo.

—¿El ojo?

Karina asintió. —Había una criatura en las profundidades del lago, un animal enorme, aunque no podría decir con exactitud su tamaño.

—¿Que clase de criatura era? —preguntó intrigada Aurora.

—Algún tipo de pulpo o calamar… o un monstruo con tentáculos, no estoy del todo segura. —se disculpó la Teniente. —Su cuerpo era de un color verde oscuro, o tal vez azul oscuro, pero poseía algún tipo de órgano luminoso en cada tentáculo que daban algo de luz alrededor, por eso pude darme cuenta de la gravedad del asunto.

—Bioluminiscencia. —explicó la IA.

—Si… cuando la criatura se movió a un lado ví que varios tentáculos estaban envueltos en lo que parecía ser una presa recién capturada. Miré en esa dirección y comprendí de qué se trataba.

—Su aeronave. —razonó Aurora.

—Si, el VF-1 yacía dado vuelta pero las piernas asomaban por entre los enormes tentáculos de la criatura… comprenderá ahora el tamaño que tenía esa cosa.

—¿Qué hizo entonces? —preguntó intrigada la IA.

—Lo primero que hice fue volver a la superficie… me estaba quedando sin oxígeno y no tuve tiempo de pensar en nada más. La criatura no me atacó y se limitó a mirarme con el enorme ojo amarillo mientras nadaba de vuelta a la superficie. Cuando mi cabeza asomó de entre las aguas respiré una bocanada de aire fresco y miré a mi alrededor.

Vi las luces de un campamento montado en la orilla asi como tambien la fila de soldados que subían y bajaban por el camino que pasaba por la cascada. La fila de antorchas se podía apreciar bien en la oscuridad por lo que rápidamente conté algo así como medio centenar de jugadores buscando por el área.

—La situación no podía ser peor. —comentó Aurora.

—Aun así el lago era inmenso —explicó Karina. —y los enemigos eran relativamente pocos para cubrir un área tan grande. El asesino que Dante había reconocido en las catacumbas de Mir nos había advertido sobre los vigías del Imperio y del Enjambre y de su acceso a magia o hechizos para poder ver en la oscuridad, por lo que no confié por completo en la noche para evadirlos. Volví a ponerme las gafas de visión nocturna y mientras me mantenía a flote examiné mis alrededores. De un lado estaba la pared de roca por donde caía la cascada y la costa más cercana es en donde habían montado el pequeño campamento, pero del otro lado el lago se extendía hacia el valle y en el extremo más alejado un denso bosque crecía casi cercano al agua. No vi antorchas ni luces en esa dirección y decidí que esa seria mi vía de escape, pero primero…

—Debía lidiar con esa… criatura.

—Correcto. —respondió la joven. —A pesar de no haber mostrado hostilidad hacia mi, era necesario liberar a mi aeronave de sus tentáculos, por lo que decidí atacar.

Karina comenzó entonces a contar como había desenfundado su cuchillo y tras sujetarlo fuertemente en su boca para dejar las manos libres volvió a zambullirse hacia las profundidades del lago.

Mientras la joven describia como una y otra vez lanzo tajos contra aquellos tentáculos que tenían el grosor de árboles centenarios, Aurora comenzó a notar un cambio sutil en el ser humano sentado frente a ella. El ritmo cardiaco de Karina O'Higgins se aceleró visiblemente mientras la narración de la batalla hacía que la joven se entusiasmara cada vez más a medida que explicaba cómo intentó una y otra vez encontrar un punto débil en la criatura (y como rápidamente debía regresar a la superfici a tomar aire para no morir ahogada)

—Los tentáculos eran demasiado gruesos para que mis dagas pudieran cortarlos. —explicó haciendo un gesto con ambas manos. —Por lo que centré mis esfuerzos en alcanzar el ojo de la criatura. Tal vez una herida lo suficientemente grave pudiera hacer que el monstruo soltara su presa.

Pero para el desconcierto de la joven, el monstruo no parecía colaborar con su plan. Si bien no respondió a sus ataques, el maldito tenía varios tentáculos de sobra para interponer entre su ojo y la pequeña humana que desesperadamente trataba de acercarse con intención de apuñalarlo.

—No se cuanto tiempo ni cuantas veces lo intenté. —reconoció Karina suspirando. —Pero en un momento salí a la superficie a tomar aire y una luz me cegó… pensé que había sido descubierta pero en realidad era el sol que estaba asomando por sobre las montañas y estaba iluminando esa parte del lago.

Decidí nadar hasta la orilla más alejada para evitar ser vista. Nadé por debajo del agua hasta alejarme de la vista del campamento y al cabo de un rato pude ver el bosque cerca de la orilla. Me interné entre las cañas y cuando estuve segura que nadie podía verme salí del agua y me arrastré entre las rocas hasta entrar un centenar de metros bajo la floresta. Luego me detuve y esperé escondida por si me habían seguido, pero al cabo de media hora de vigilar el camino que venía del lago comprendí que estaba sola en esa parte del bosque.

—¿Qué hizo entonces?

—Salí de la simulación. —respondió Karina. —Dejé mi avatar oculto entre la maleza y me quité el casco de inmersión con la idea de obtener información del Director o su ayudante, pero…

—¿Pero?

—Cuando "desperté" en la oficina no vi a nadie allí…. en realidad ví al Director Duval, pero se encontraba profundamente dormido así como su asistente. Dante tampoco estaba allí y eso me alarmó un poco, pero supuse que había logrado llegar a salvo con el civil hasta una zona segura y había podido salir de la simulación para descansar.

—¿Pudo confirmar eso?

—No fué necesario. —respondió la joven. —En ese momento la puerta de la oficina se abrió y vi entrar a una oficial del cuerpo médico junto con uno de los guardias que mi pa… es decir el Capitán Simmons asignó para custodiar el proyecto. La Doctora me informó de lo que había sucedido y confirmó que Dante se encontraba descansando en una de las habitaciones del piso desde hacía algo menos de una hora.

—¿Qué hizo entonces?

—Sin posibilidad de saber cuál era la situación de Dante y el objetivo y sin poder hablar con Duval, solo pude hacer una cosa.

—Me imagino que decidió dormir un poco. —observó Aurora.

—Si… al menos necesitaba descansar una hora, la misión se había prolongado demasiado tiempo y a pesar de no estar fatigada en lo absoluto a nivel corporal…

—Su mente si lo estaba. —confirmó la IA. —Si, es un estado bien conocido en ese tipo de simulaciones, el reloj biológico de cada individuo se sincroniza con su nivel de conciencia al ritmo de la simulación y no el del mundo real, su elección fué acertada en ese sentido.

—Dormí un par de horas pero a eso del mediodía desperté de improviso al recibir el mensaje urgente de la reunión extraordinaria y tuve que tomar una decisión mientras me despertaba en la oficina.

—¿Alguno de los miembros del proyecto se encontraba despierto para entonces?

—No, pero no hubiese cambiado demasiado las cosas… la orden del Capitán Yáñez era de presentarse de inmediato a la sala de conferencias así que…

—Comprendo.

—Volví a ponerme el casco y tras entrar a la simulación corrobore que mi avatar seguía en el mismo sitio y nadie se había acercado en los alrededores. Entonces me arrastré nuevamente hasta la orilla del lago y comencé a nadar hacia la cascada.

—¿Vió alguna señal de quienes la estaban buscando?

—La actividad había decaído considerablemente. —respondió Karina. —Al parecer ya no buscaban en la zona y se habían limitado a montar guardia en los accesos al camino que llevaba al vado de la cascada. Ví un par de jugadores que incluso estaban pescando en una de las orillas cerca del campamento.

—Aun así no bajó la guardia.

—No, aunque teniendo en cuenta lo que planeaba hacer… definitivamente iba a llamar la atención tarde o temprano.

—Me imagino que ya consideraba a su aeronave irrecuperable y decidió evitar que cayera en manos enemigas.

—Si… era la única forma que se me ocurrió de resolver ese problema y el tiempo apremiaba.

Karina contó entonces cómo nadó hasta el sitio en donde había visto por última vez a la criatura y volvió a zambullirse rogando que no se hubiese hundido en las profundidades con su avión. Para su sorpresa la criatura estaba solo unos pocos metros más abajo que antes y parecía dormitar con su enorme ojo cerrado.

—Era una criatura de hábitos nocturnos y a esa hora ya había cesado su actividad de caza. —explicó la Teniente O'Higgins. —Aún así el maldito todavia mantenia mi avión apresado entre sus tentáculos, por lo que el plan no sufrió ningún cambio.

La joven no tenía explosivos para volar su aeronave por lo que tuvo que usar un método alternativo aunque igual de efectivo. Su VT-1 estaba equipado con dos reactores termonucleares P&W/Roice FF-2001 con el suficiente material fisionable para emular a una pequeña cabeza de guerra táctica. Era menester sobrecalentar ambos reactores simultáneamente para desatar la explosión, pero para hacerlo debía acceder a los sistemas de seguridad y anularlos por completo.

—Los botones de auto-destrucción sólo existen en las películas. —explicó Karina a lo que Aurora respondió con una sonrisa.

Para su sorpresa vió que la criatura había logrado arrancar uno de los propulsores auxiliares y doblado una de las alas a casi cuarenta y cinco grados… definitivamente se había divertido con su juguete nuevo. Karina se impulsó hasta uno de los laterales de la cabina y utilizó la pequeña linterna para buscar el compartimento que daba acceso a las computadoras de la aeronave. Una vez abierto quitó las placas lógicas de sus zócalos y deshabilitó el sistema de seguridad que apagaría los reactores en caso de emergencia. El siguiente paso fue acceder a la cabina, cuyo cristal había sido destrozado por la fuerza del monstruo y solo quedaban los parantes doblados en formas caprichosas. Se estaba quedando sin aire y el tiempo apremiaba; tenía que hacerlo ahora o nunca.

Activó el procedimiento de encendido de emergencia pero anuló el modo automático (Que de todas formas no podría funcionar debido al hardware que Karina ya habia removido) Ignoró las alarmas de seguridad y activó el generador auxiliar que servía para iniciar ambos reactores.

Lo normal era que encendiera uno a la vez, pero dada la situación no podía darse ese lujo. Movió las dos perillas que controlaban la potencia de los reactores a su máxima capacidad y activó la secuencia de encendido de ambos simultáneamente.

El VF se sacudió y la cabina se iluminó con decenas de luces rojas que presagiaban un fallo catastrófico inminente. Karina salió disparada hacia arriba sintiendo que sus pulmones estaban a punto de estallar y apenas pudo llegar a vislumbrar como la criatura abría su ojo enorme y enrollaba el resto de sus tentáculos sobre el condenado caza, tratando de evitar que escapara.

—Si, sujetalo bien. —pensó Karina sin dejar de patalear hacia la superficie.

Cuando su cabeza asomó en la superficie tragó una bocanada de aire y sintió que su cabeza estaba a punto de estallar por el esfuerzo, ahora tenía que salir de allí a toda prisa. Comenzó a nadar con todas sus fuerzas hacia la orilla en donde crecía el bosque mientras enormes ondas concéntricas comenzaron a aparecer en el lago como si un gigante hubiera arrojado una piedra al mismo.

La explosión la atrapó mientras se arrastraba entre las cañas e hizo que volara en dirección al bosque una docena de metros. Sufrió un par de magulladuras pero se incorporó de inmediato y comenzó a correr bajo los árboles en dirección al sur, lo más lejos posible de los gritos y cuernos de guerra que habían comenzado a sonar tras ella en cuanto el atronador sonido de las rocas cayendo de la montaña se redujo lo suficiente.

—Avance casi un kilómetro en la parte más densa del bosque. —explicó la joven. —Pero ya no podia esperar mas tiempo. me oculté dentro de un tronco hueco y me desconecte de la simulación, era lo único que podía hacer.

—Comprendo. —dijo Aurora moviendo la cabeza.

Karina guardó cruzó sus manos sobre el regazo y esperó pacientemente a que su superiora dijese algo, pero Aurora solo la miraba con curiosidad y no decía nada.

—Es todo. —dijo nerviosa la joven. —Si quiere puedo relatar también la reunión del Escuadrón y los…

—Estoy al tanto de lo hablado por el Capitán Yáñez. —respondió la IA. —En realidad estoy más interesada en conocer su opinión sobre algo en particular. —agrego.

—Por supuesto, Señor. —respondió la joven.

—¿Que cree que hubiese hecho Joyner en su lugar? —preguntó.

La Teniente O'Higgins bajó la vista y miró sus propias manos. —No lo se. —dijo.

—¿No lo sabe?

—No…. realmente conozco hace muy poco a Dante como para dar una opinión sincera, pero incluso si no fuera así… creo que su mente es bastante impredecible como para asegurar si hubiese actuado de una u otra forma en esas circunstancias.

—Interesante. —dijo Aurora con actitud pensativa. —Realmente muy interesante.

Karina se movió nerviosa en el asiento. —Señor.

—¿Si, Teniente?

—¿Por qué está tan interesada en Joyner? —preguntó.

El holograma clavó sus ojos azules en el rostro serio de la joven. —Solo es curiosidad profesional. —respondió, tras lo cual giró la cabeza en dirección al escritorio del Capitán como si su siguiente comentario no fuera tan importante. —No se preocupe, no tengo un interés romántico en el Señor Joyner, puede quedarse tranquila con respecto a eso.

Karina se sonrojó al oír aquello y Aurora detectó de inmediato los cambios que se produjeron en su metabolismo. Aumento del ritmo cardíaco, producción incrementada de Dopamina, Serotonina y Oxitocina, el aumento de la temperatura y, por supuesto el hecho que la joven hubiese apartado la mirada de inmediato.

Una nueva página en el archivo que Aurora tenía de la Teniente O'Higgins fué creado de inmediato. Era una nota adosada a su análisis de personalidad y evaluaciones psiquiátricas.

"Posible relación sentimental con Dante Sebastian Joyner, los indicios parecen apuntar a que la interacción de ambos es reciente. Se aconseja investigar posibles consecuencias y monitorear el desempeño profesional del individuo."

Todo aquello había sucedido en una centésima de segundo y Aurora volvió a mirar a la joven. —Eso es todo, Teniente. —dijo. —Puede volver a su puesto.

La joven se incorporó y saludó a su superio. —Teniente Karina O'Higgins se reintegra a sus funciones. —dijo. —Con su permiso.

El holograma se puso de pie y respondió al saludo, tras lo cual desapareció en medio de una explosión de píxeles dorados.

Karina permaneció en posición de firme un tiempo más y al ver que nada sucedía su dió la vuelta para dirigirse a la salida. Su corazón había vuelto a su ritmo habitual y no necesitó disimular al pasar frente al escritorio del oficial quien la saludó mientras abandonaba la cubierta en dirección a uno de los ascensores.

«¿Que rayos me pasó ahí dentro?» Se preguntó mientras esperaba al ascensor. «¿Es posible que me haya sonrojado por un comentario como ese? ¡Ya no soy una adolescente de preparatoria!»

Antes que pudiera seguir increpando su actuación ante la IA, se encontró viendo una cara familiar a unos pocos centímetros de distancia. Para su fortuna su inconsciente reaccionó primero en forma automática y se puso firme con un solo movimiento mientras se llevaba la mano a la cabeza.

—¡Capitán! —exclamó haciendo un saludo mientras se apartaba de delante de la puerta abierta del elevador.

El Capitán Simmons respondió fríamente el saludo y sin decir una palabra se dirigió a su oficina seguido de un oficial de inteligencia. Una vez que ambos hubieran entrado a la oficina las puertas se cerraron tras ellos y Karina pudo soltar la respiración.

Entonces las palabras de Aurora volvieron a su cabeza. «Tenga por seguro que reproduciré cada palabra que usted diga y cada dato capturado por los sensores de esta habitación; desde la temperatura corporal de su persona hasta la cantidad de dióxido de carbono que produce su respiración» había dicho la IA.

¿Y si acaso…?

—Mierda. —masculló mientras entraba al ascensor. —Mierda. —repitió mirándose en el espejo que se encontraba en una de las paredes del mismo. Se sentía molesta consigo misma por pensar en ello, por admitir que aquella IA podía leer sus emociones y describirlas con una serie de datos y tablas de procesos biológicos.

Apretó los puños y miró su reflejo en el espejo. —No. —dijo. —Soy una servidora pública, soy una profesional. No dejaré que algo como eso destruya mi carrera.

—Claro que no lo harás. —respondió Aurora mientras contemplaba la imagen de la Teniente y lo que decía por el sistema de vigilancia de la Macross 41. El holograma se encontraba flotando en un abismo de información en el mismo centro de cómputos de la enorme portanaves de batalla—Considero que usted es una verdadera profesional y no se dejará influenciar por eso. —dijo mientras el informe sobre su relación con Joyner flotaba delante de su rostro. —Pero la naturaleza humana es impredecible y debo tener un plan de contingencia para todo.

De inmediato desapareció y volvió a materializarse en la oficina del Capitán Simmons, quien tras despedir al oficial de inteligencia la había invocado a su presencia.

—¿Sí Capitán?. —exclamó la IA haciendo un saludo una vez que su imagen se hubo formado frente al hombre.

—¿Que hacia la Teniente O'Higgins en este lugar? —preguntó.

—Yo solicité una entrevista con ella. —respondió el Holograma.

—¿Con qué motivo?

—Necesito información complementaria sobre la simulación de Calypso y el desempeño del personal militar en el mismo. —respondió Aurora.

El hombre la miró pensativo y se dirigió a su escritorio en donde se sentó de inmediato. —¿Ha servido de algo? —preguntó.

—En efecto, he recabado la información que necesitaba.

—¿Y qué información ha sido esa?

—Los efectos psicológicos que la exposición a un entorno lúdico producen en la predisposición del personal militar abocados a tareas específicas.

Simmons la miró con dureza. —¿Quieres decir si se toman la simulación como un juego?

—Así es. —respondió Aurora. —La "Gamificación" de los entornos simulados puede causar ciertos comportamientos específicos en los participantes. Mi intención es crear una base de datos para monitorear el rendimientos de todo personal expuesto al entorno de "Calypso".

El hombre se rascó la barbilla pensativo. —¿Cual ha sido su evaluación de la Teniente O'Higgins? —preguntó.

—La Teniente O'Higgins no demuestra ser afectada por los aspectos lúdicos de la simulación. —respondió el holograma. —Su predisposición para llevar a cabo su tarea asignada es idéntica tanto dentro como fuera de Calypso.

Simmons hizo un gesto con la mano. —Ya tendrá todo el tiempo que quiera para investigar esto una vez que comience el Gran Salto. —dijo. —Por el momento no es necesario que invierta recursos en eso.

—Entendido. —respondió Aurora.

El Capitán suspiró y se reclinó en su sillón. —Una pregunta más. —dijo.

—Si Señor.

—¿Hay algo más que deba decirse sobre la teniente O'Higgins? —preguntó.

—No Señor.

—Bien…. puede retirarse entonces.

Aurora hizo un saludo y desapareció en medio de la explosión de luz que la caracterizaba.

—Interesante… realmente interesante. —dijo unos nanosegundos más tarde la IA mientras la información de Karina volvía a reproducirse a su alrededor en medio de la central de datos de la computadora central. —Ciertamente esto vale la pena investigarse, pero será en otra ocasión, tal como ha ordenado el Capitán.

Aurora archivó todo su informe no sin antes agregar una pequeña línea adicional al informe de Karina O'Higgins.

«Relación potencialmente peligrosa»