Soy algo más, Capitulo 25.
La luna brillaba, reflejada en el agua del canal, la oscuridad era absoluta alrededor, pero no era lúgubre o aterradora, sino acogedora, más aun por las linternas que iluminaban el canal principal de Venecia.
Se podía ver con la luz ciertos puestos y lugares elegantes de la gran ciudad de Italia, algunos locales abiertos hasta tarde, otros cerrados desde antes del atardecer... y mientras, un velero, iluminando el camino de agua frente a si, pasaba por debajo de uno de los puentes más largos y estrechos de la ciudad; arriba del puente, el rubio estaba recargado en el barandal de madera del mismo, intentando encontrar las respuestas en el fondo del canal iluminado por las farolas y mirando la luz de la luna reflejada en el agua, o quizás, intentando hundir mentalmente sus penas en el fondo del agua... intentando no ser presa de sus propias emociones y su frustración contra sí mismo.
El haber perdido contra Dan no le molestaba en lo absoluto, no sabía exactamente el porqué, solo sabía que lo había dado todo en esa batalla, había dejado su alma y corazón en el combate, era solo que... no había sido suficiente para la victoria, y se reprochaba a si mismo contra eso, no a Dan... Pues sabia, que Dan había hecho lo mismo en esa batalla.
La pregunta en si era si todo eso había sido en nombre de Naga para empezar, es decir, la pelea principal era contra Wavern, él había ido para remediar su error desde la última vez, pero... ¿tan siquiera tenía derecho ahora de pedir un enfrentamiento contra Wavern?
El haber perdido contra Dan, era una prueba para empezar de que no podría tener ninguna oportunidad contra los peleadores, al haber perdido contra Dan, no había forma de llegar hasta el Núcleo de Infinidad.
Sin embargo, ese combate... había sido personal, más allá de lo que eran Wavern o el amo Naga, había sido... algo más.
Era el saber quién era el más determinado de entre los dos peleadores, era de saber quién era el más decidido, el más fuerte, el que estaría dispuesto a darlo todo por su propia causa...
Esa era la pena que el rubio estaba cargando consigo mismo.
Él lo daba todo por seguir con vida, por sobre todas las cosas... y ahora parecía, que su causa no valía la pena, que el destino había medido ambas balanzas, y había decidido que la causa de pelear de Dan, era la que valía la pena... por encima de su vida.
Aunque... tal vez estaba siendo demasiado absurdo en su comparación, pues de ser él, quien saliera victorioso de esa batalla, el mundo entero era quien acabaría muerto, y ahora que lo pensaba... Naga siempre ha estado dispuesto a acabar con su vida a pesar de ser su aliado, ¿Que le garantizaba seguir vivo después de que Naga se volviera el ser supremo?, la respuesta: Nada.
Ahora que lo meditaba, la realidad era más clara, y era la misma razón por la que, al perder la batalla esa tarde, en vez de dirigirse directo con Naga o algo así, estaba ahí en Venecia... pensando en si debía tirar la DT al agua, para así no tener que ir más nunca a presencia de Naga... pero incluso él sabía que esa, era una idea estúpida.
Pero el miedo... la decepción en sí mismo... no podía ir y presentarse ante Naga de nuevo... no quería ir, ni iría... pensaba en Reaper, irónicamente, en un momento así y en lo último que le dijo:
Flashback:
Reaper: "Espero se libere de su prisión, Masquerade-sama… espero consiga su libertad…"
Fin del flashback.
El rubio se lamentaba enormemente, recordaba que hacía mucho tiempo, le había dicho a Dan que para detener la destrucción de Vestroia, tenía que derrotarlo primero... pero en ese tiempo, el rubio creía que ni Dan, ni nadie, sería capaz de superarlo para tener que llegar a su amo y creador... ahora, podía sentirlo, al no volver con Naga, al no darle fin a su vida de manera suicida (ir con Naga lo consideraba suicidio de por sí) y en vez de eso, huir de sus problemas por primera vez en su vida... sabía que tenía sus días de vida contados.
Y no porqué el gran Dragón exigiera su presencia de inmediato, el huir de él no sería un gran problema... pero sin la energía del Núcleo Silente... moriría en poco tiempo.
Por un momento, se puso a meditar su vida, recordaba el sentirse así de... abatido y deprimido, la vez que hablo con Hydranoid con la lluvia en su ventana, las mismas afirmaciones volvían a su cabeza; si el moría, el mundo seguiría su curso y su camino actual, fuera a ser bajo el mando de Naga, o con los peleadores, no importaba... la vida seguiría su curso... sin él.
A nadie le importaría su destino, su final, sus acciones en esta vida...
Pero...
Por una vez entre esos pensamientos, algo nuevo, digno de él, alzo la voz y llamo la atención del rubio, una ligera, pero clara afirmación:
¿Yo estaré satisfecho con mi vida?
¿Cómo es que antes no lo había notado? La situación en la que estaba él, era la misma en la que estaban todos, si alguien en ese segundo había muerto, él no lo sabía, era un hecho, alguien había muerto en el mundo ahora, pero él no sabía quién era, no conocía su vida, y él seguía y seguiría con el curso de sus ideas, pero; esa persona que acababa de morir, ¿estaría satisfecha con su propia vida?
Qué tal si en vida fue un gran ser adinerado, un guerrero invencible, un héroe legendario, o incluso, simplemente había hecho lo que más alegría le daba en la vida.
Esa persona, ahora muerta, no era de su incumbencia, pero esa persona, podría haber muerto, lleno de orgullo de sí mismo, tal vez dejando una marca de historia en el mundo en alguna parte, tal vez hizo un invento o dejo tras de sí, una creación que tiene su nombre escrito por todas partes (no literalmente) porque era algo que esa persona hizo, algo único e irrepetible a pesar de todo.
De cara al mundo, esa persona podía importar menos que una brisa de viento, pasando en el rostro y alejándose para siempre... pero esa persona... estaba bien... y podía tener todo el orgullo de vivir como se le dio en gana, aunque jamás sea conocido por el mundo o reconocido... pero murió feliz... orgulloso de sí mismo... y feliz.
Ahora... empezaba a meditar sobre su propia vida por un segundo... y se sorprendió a sí mismo, mirando que en su vida, Naga jamás fue el centro de su universo.
Él peleaba porque disfrutaba de ser tan poderoso por sí mismo, peleaba para desahogar sus frustraciones y para demostrar su fuerza y su intimidación, vivía fuera de las reglas de Naga, disfrutaba y se burlaba de las normas humanas y de la vida, por no haber ni siquiera nacido como un ser normal en este mundo... su mera existencia, era irreverencia hacia toda la vida y lo que se supone, es normal y correcto de hacer en la existencia alrededor.
Desde su modo de moverse en el mundo, desde derrotar enemigos con la facilidad de una carta bajo su poder, y sin duda alguna, la más grande de todas: De tener al mundo entero en contra suya, de odiarlo, aborrecerlo, querer aplastarlo y humillarlo, y aun así... SER EL MEJOR EN FRENTE DE TODOS Y CADA UNO DE ELLOS, y sin nada, NADA, que pudieran hacer al respecto.
Bajo su máscara, una sonrisa de satisfacción propia se asomaba con picardía, a pesar de ser una breve vida... estaba orgulloso de ella.
¿Quién más podría decir lo mismo que él?
¿Quién más podría jactarse de los mismos logros en el mismo tiempo que lo hizo él? NADIE.
En tan solo dos días, él solo había puesto el juego Bakugan de cabeza, alterando al mundo y había sido tema principal de conversación entre los peleadores incluso después de centrarse como el peleador No. 1 de todo el juego, y de todo el mundo, él seguía siendo tema de interés...
Dan le acababa de quitar el título de No. 1 ese mismo día... pero ni siquiera Dan podía presumir de las mismas proezas que él solo había realizado... Dan siempre tuvo de lado a sus amigos, él... él era un conquistador solitario, que logro TODO... y eso, era mérito de estar muy orgulloso de su propia vida.
Oh si, ese era el peleador Darkus No. 1, y ya había sido suficiente de lamentarse y sentir pena por sí mismo, ese no era su estilo.
De un salto, el enmascarado se subió al barandal de madera en el puente, quedando en el borde equilibrándose entre el abismo del agua y el puente seguro, y así era su vida, siempre al borde entre la vida y la muerte, dominándolo a placer y capricho propio, siendo quien siempre tenía el control absoluto y el amo de su destino.
Naga era su creador, eso nadie podría negarlo… pero la naturaleza del chico era rebelde, sin dueño, un ser indomable y sin par, un ser que tomaba las riendas de su vida, y que gracias a ello, había sido un ser increíble dentro y fuera de las batallas por igual… un verdadero campeón.
Tal vez moriría pronto, pero sin duda, se había dado la gran vida, cosa que ni siquiera los humanos más adinerados podrían decir con la misma libertad que lo hizo él, y así quería que fuera hasta su muerte, eran sus decisiones, su vida, su libre albedrío, y más de una vez se repitió que no era igual a Alice, y era verdad, él no era sumiso, no era alguien que complaciera los deseos ni siquiera de su amo (irónico, pues incluso usaba lacayos para hacer el trabajo por él, mientras él se divertía en otra parte).
¿Pero qué era lo que quería hacer antes de morir?
...
Una buena pregunta en la cual empezar.
Camino por el borde de la barandilla de madera, ligeramente pensativo, toda su tristeza pasada se había retirado, estaba de mejor humor, salto y cayó en la acera en la base del puente, caminando, pensando en su siguiente movimiento.
Ahora no podría pelear en un buen tiempo a Bakugan, ya no tenía objetivo ni siquiera el hacerlo, aunque claro, ni loco arrojaría al canal de agua a su Bakugan, ¿Quién haría algo así? (N/A: Jajajajaja referencias x´D)
De pronto, pensó en todos los lujos que jamás se había dado al ser tan aferrado a ser un peleador Bakugan…
La noche era joven, y los deseos de ser ¨un niño malo¨, iban en aumento en la mente del rubio, haciéndolo sonreír con cierta malicia perversa en su rostro, relamiéndose ligeramente el labio superior.
La ironía era grande, acababa de perder una batalla con todas las letras marcadas por delante… y se sentía el campeón más grande del mundo, tal vez, porque ahora, al haber perdido todo... ahora tenía todo por ganar.
(N/A: Luna: Oh si, ese es el campeón Darkus No.1 uwu, ese es el husbando que yo admiro y es todo lo que pienso acerca de él, es el mejor :3
Mientras tanto, en una esquina, se ve a Masquerade apoyando su mano derecha contra la pared, mientras que con la izquierda se cubría la cara que le hervía de vergüenza, saliendole humo de la cara... pero a la vez, se sentía feliz.)
.-.-.-.
Un rato después, podía verse en un lugar de Estados Unidos, para ser exactos, en una área nocturna de Nueva York, un Club nocturno, para ser honestos, un Table Dance, donde la música nocturna inundaba el lugar, sonando como Pitbull cantaba en inglés su canción ¨The Anthem¨ a todo volumen, y en una de las mesas más alejadas, entre la oscuridad, el barullo se hacía alto, pues no era una de las despampanantes chicas sexys del club la que bailaba elegantemente en el tubo, sino que, al ritmo que la música marcaba, era el rubio el que bailaba sin desenfreno y pasándolo de lo mejor consigo mismo, haciendo gritar de alegría y emoción a la gente que estaba mirándolo despojarse de su gabardina y de su camiseta (por suerte, nada más) e incluso subiendo con gran habilidad el tubo, bajando con cierta sensualidad, y al ser alguien que hacia ejercicio, la vista era algo que tanto chicas presentes como algunos morbosos, agradecían ver y divertirse con la pintoresca escena, escena que sin duda, habría hecho caer como palanca, la boca de más de uno de los peleadores si hubieran tenido la oportunidad de verlo.
Pero esa no había sido la única parada del rubio alrededor de esa noche, tal vez si la más escandalosa, pero no la única de por lejos.
Un rato después, al sentirse solo al hacer el ridículo, por más extasiado y alegre que estuviera, se dirigió a una verdadera disco, donde se coló sin invitación, y bailaba en una pista de baile de la ciudad.
Obviamente, después de la parada en el Table Dance, notaba él mismo que con su ropa usual, parecía un cosplayer extraño, buscado sobrada atención entre la gente de la ciudad, así que, apenas se cambió de ropa a su camisa negra abotonada, unos lentes negros y un par de apretados pantalones de cuero negro, el cual, el traje lo hacía verse mayor de edad e irónicamente, pasar más desapercibido entre la gente.
Eso no quería decir que el rubio no llamara del todo la atención, pues más allá de la gente a su alrededor, el rubio se divertía más consigo mismo, cortando toda inhibición al bailar y teniendo la atención de cuantas personas lo veían divertirse y bailar alocadamente, y más problemático al estar consciente en sus cinco sentidos al no beber alcohol ni fumar ni consumir alguna droga, haciéndolo saber todo lo que hacía y siendo consciente del muy posible sin sentido que estaba haciendo en cada momento, pero a la vez, eso lo mantenía seguro y daba igual en su forma de pensar.
El rubio en su cabeza se preguntaba, ¿En qué diablos pensaba al perder su vida al trabajar durante tanto tiempo para Naga? No se arrepentía de ser algo sedentario y preferir un libro a la compañía humana, pues incluso en ese momento, algunas personas que se querían acercar a él, y que lo seguían al paso de la pista, fastidiándolo en parte, lo hacían recordar porqué para empezar le agradecía a Hal-G el vivir en el bosque, lejos del barullo general de la gente.
Pero a la vez, pensaba en toda la diversión que se había perdido por cuenta propia, sin necesidad de depender de Naga y de ser una perra sumisa ante ese dragón que, ¿tan siquiera supiera lo que era tener una vida? Lo que era vivir y sentirse vivo, ¿Naga sabía lo que era eso?, no necesitabas de gran poder y control absoluto para saberlo, pero seguramente, al dragón jamás le intereso formar una vida propia, solo ser el más poderoso y punto… un idiota sin remedio.
En ese momento, el rubio desbordaba erotismo en cada movimiento de su cuerpo (N/A. Seguramente las personas que leen este Fanfic, deben pensar, ¿Qué diablos es en lo que vine a meterme a leer? x´D), con la suavidad en que Britney Spears cantaba ¨Gimme more¨, recorriendo con sus manos cada parte del cuero de sus pantalones, sintiendo las caricias directas en su piel y levantando ligeramente la camisa abotonada de su cuerpo, revelando ligeramente su piel y sus rasgos de ejercicio, dejándose llevar por el ambiente, a pesar del sobre nauseabundo olor a alcohol y cigarro barato de dentro del lugar, pero el aroma era lo de menos, un problema que se podía ignorar para seguirlo pasando bien.
Sin embargo, no tardo en ser seguido con la mirada de varias personas, lo cual, no hubiera sido problema... de no ser que parecían querer devorarlo, entre risas de burla, había quienes con la simple mirada, le erizaban aun más su cabellera rubia... si es que eso era posible, y aun asi, tenia la ventaja sobrada de estar completamente sobrio sobre los que lo miraban, que en su gran mayoría, ya estaban ebrios o drogados, por lo cual, tomo una decisión sabia.
Salio del lugar por la puerta de emergencia y se Transporto velozmente al techo, era curioso para él ver como unos 3 sujetos habían salido, apenas unos segundos después de él, y ahora volteaban a todos lados, como buscando algo... o más bien a alguien, y el los miraba divertido desde el techo.
Había tenido suficiente diversión con humanos por esa noche, y por el resto de su vida también, meditaba el rubio... era hora de disfrutar a su manera, de ser el mismo una vez más, mientras desaparecía de ese barullo caótico.
.-.-.-.
El violin toco a lo alto, indicando el ritmo, la flauta comenzó a sonar en una bella sonata romántica y llena de drama oscuro y divertido, los violonchelos resonaron, y el sonido de los tambores hizo resonar la melodía que tocaban en ese concierto nocturno de un precioso escenario de iItalia.
Tocaban ´´Danse Macabre´´, de Camille Saint, y el rubio la escuchaba desde lo más alto, desde uno de los palcos cerrados del lugar, pensando que parecía una melodía romántica, dedicada a la oscuridad y a la muerte, tan hermosa y majestuosa, como lo era la oscuridad misma, jamas se había colado a un concierto como ese, y se arrepentía de no haberlo hecho nunca...
Masquerade: Pero supongo que nunca es tarde... ¿Verdad Dan?
Se decía a si mismo, al recordar que esas mismas palabras las había dicho a Dan, y era verdad, jamás era tarde para disfrutar, para aprender, para vivir.
Y aun así, con esa melodía en sus oídos, no podía evitar reconocer que adoraba el haber sido como fue su vida, malvada, irreverente, oscura... y aun así, tan hermosa como la oscuridad se lo permitió.
Después, en el concierto, le dieron la entrada a un violinista solitario, que Interpreto ´´El trino del diablo´´, de Giuseppe Tartini, alguna vez escucho la historia de ese sujeto por Internet...
Era un hombre talentoso, pero solitario y testarudo como solo el humano mismo puede serlo, sin embargo, deseaba ser el mejor violinista de su época, y cuando encontró a uno que tocaba mejor que él, se fue a la soledad a practicar incansablemente, y cuando regreso, 3 meses después, era sin duda, mucho mejor que aquel muchacho, su terquedad era legendaria.
Sin embargo, una noche, soñó con el diablo, y al platicar, el violinista le pidió que le tocara una canción y este toco esa sonata que ahora el rubio escuchaba, pero mil veces más brillante que el mismo violinista la toco.
La melodía se quedo grabada para la historia por siempre, con un final trágico del violinista que jamás, pudo interpretar esa melodía tan brillantemente y tan maravillosamente como el diablo se la toco aquella noche... y aun así, ese trinar del violín, acompañado del piano en aquel lugar, sonaba magistral, trágico, y tan hermoso como solo la oscuridad del alma lo puede representar y llegar a ser.
Sin duda, el rubio pudo sentir que también era testarudo, necio y arrogante, como solitario lo era... y aun así, sonreía feliz, y deseo que el alma de aquel violinista, fuese donde sea que estuviera, también lo fuera, porque quedo marcada su historia, su vida y su increíble voluntad para la historia, hasta que la humanidad misma se extinguiera para siempre.
... Ojala no fuera eso pronto, se regaño a si mismo el rubio con una gota anime en la cabeza...
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La melodía seguía en su cabeza, pero sus pies caminaban por el cerrado museo de Louvre, en París, la ultima vez, no habia podido ir en compañia de Hydranoid, pues el lugar estaba abarrotado de gente y turistas de todas partes del mundo, pero ahora... el lugar era todo suyo, admirando las pinturas más famosas del mundo... aunque ni siquiera él mismo jamás supiera porque ´´La gioconda´´ tenia esa enigmática sonrisa, sin embargo... algo picarona si le parecía, al menos la pudo ver más de 7 segundos seguidos, que era el reglamento actual en ese lugar, pero no era el imbécil de Dan ni la torpe de Julie para saber que no debía tocar nada, no era un imbécil para meterse en algún problema descabellado de ese tipo, así que siguió su camino, mirando el lugar.
´´La venus de Milo´´, una belleza arquitectónica, lastimadamente rota por algún idiota de turno seguramente hace ciento de años... si no fue por el tiempo mismo, claro esta.
La cultura Griega siempre le pareció interesante al rubio, pero jamas consiguió un libro que hablara de toda la historia de esa época o de esas personas, sin embargo, su arte y su manera abierta de pensar, incluso de cara a la homosexualidad, le parecía brillante y sabia, sin duda, una humanidad que él hubiera estado más que dispuesto a proteger de haber sido así en la época actual, tan poética, tan metódica y tan divertida en varias ocasiones, una pena... que su manera de ser tan prolífica fuera a acabar hace tantos años... pero le encantaba poder verlo a detalle en ese momento aunque fuera.
Los pasillos del museo eran extensos, y las pinturas eran hermosas de la época de la reina Victoria, época que se le conocía por el,encaje en los vestidos de las damas y los modales y el buen gusto era algo cotidiano y hasta poético.
Como le hubiera gustado ser de esa época al joven, imaginando el recorriendo el mundo en un barco, consiguiendo riquezas de países extranjeros, disfrutando del nacimiento y evolución de escritores como Lovecraft ó como Oscar Wilde, con lecturas tan poéticas y en si, oscuras, pero incomprensibles desde el alma y la mente... una época gloriosa sin duda alguna.
El joven salio del museo tal como había entrado de silencioso, sin llevar ´´algún recuerdo´´, no hubiera gustado de estar en problemas, sin embargo, estaba en el techo del museo, admirando desde la altura la belleza la ciudad del arte, mirando las luces de la Torre Eiffel a lo lejos, sonriendo a lo bajo por su travesura al estar ahí la ultima vez.
Admiraba la noche y la brisa lo hacia sentir vivo y enamorado de la vida más que nunca, pasando por las partes altas talladas del hermoso museo, admirando el mundo... pensando... ¿Debería hacer algo al respecto?
Él más que nadie, sabía lo que ocurriría en la tierra de no hacer algo al respecto, pero... no había mucho que hacer, si, él moriría, ya lo había asimilado, no importaba ni siquiera cuanto tiempo le quedaba, pero... ¿Podía hacer algo por la tierra?, realmente no sabia si había algo para empezar.
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El pequeño Bakugan estaba preocupado, apenas su maestro se había despertado de su desmayo, había pedido salir a solas a pensar, incluso después de Bañarse y de encontrar un repuesto a su gabardina y al resto de su ropa que había quedado hecho un asco, casi completamente roto después de la batalla... una pena que no tuviera un repuesto a su máscara rota de la lente derecha, y un rato después, había vuelto solo para cambiarse de ropa e incluso había dejado su máscara en casa... ESTO ERA DEMASIADO, el pequeño estaba aterrado, no quería pensar en lo peor, y dudaba que Naga ya supiera la ultima noticia, así que... aun así, su mente y su preocupación iba en aumento.
De pronto, un brillo en el pasillo le llamo la atención, era el rubio tal cual, con una sonrisa ligera en su cara y un alivio renovador en el cuerpo.
Hydranoid: ¡Maestro!, ¿Esta usted... bien? (Pregunto tímido el Bakugan)
Masquerade: Jamás me sentí mejor... Hydra, lamento el haberte preocupado.
El rubio le sonrió a su compañero, mientras lo tomaba en la palma de su mano.
Masquerade: ¿Tu te encuentras bien? Ahora que tienes a un perdedor de compañero...
Hydranoid: ¡Como se atreve a pensar eso, Maestro? (fingiendo sentirse ofendido), Usted es mi maestro, y soy yo quien lamenta haber perdido esa batalla...
Masquerade: Entonces creo que somos un par de perdedores, viejo amigo.
Ese comentario hizo sonreír a lo bajo a ambos, sabiendo que no tenían problemas de estar el uno con el otro... y que nunca los tendrían.
Masquerade: Sabes... tengo ganas de hacer una cosa más esta noche, pero sera aquí en casa, tranquilo... ¿Me acompañas?
El Bakugan se quedo enmudecido, no sabia que planeaba su maestro, y el imaginar todo tipo de cosas, le encendió la cara.
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Para pena del Bakugan, lo que su maestro quería hacer, no era nada de lo que el Bakugan se imagino, sin embargo... no era tan malo.
En uno de los cuartos de abajo de la Mansión de Masquerade, había una chimenea que no habían usado nunca, sin embargo, el rubio arrastro un sofá modesto hasta ese cuarto, e imagino como habría sido de poderlo alfombrar y de quizás, poner algunas plantas dentro, seria muy hogareño, y un par de intentos después, había encendido un buen fuego que comenzaba a calentar el cuarto, y parte del cuerpo del rubio.
Masquerade: Es una suerte que lograra encender, creí que no funcionaria.
Hydranoid: Maestro, ¿Porqué quería esta cosa?, Digo, no es la gran cosa ¿o si?
Masquerade: Realmente no (sentándose en el sofá frente a la chimenea), pero eh visto por ahí, que en algunos hogares del mundo, las familias se juntan para recibir el calor del fuego, en ocasiones cuando el frió afuera es insoportable... me pareció... hogareño... cálido... tener una familia así de cariñosa, juntos y conviviendo... quería hacer esto contigo, ya que somos familia... ¿No, Hydra?
El Bakugan se quedo completamente callado, el rubio le miraba tiernamente, sonriendo con la pureza de su corazón...
Hydranoid: P-por supuesto que si, maestro...
Masquerade: Gracias, Hydra...
Un rato después, un olor a malvaviscos quemados se colaba desde adentro del cuarto, era como si toda la malicia del mundo, no pudiera entrar a ese lugar, mientras por fuera de la mansión se colaba una columna de humo desde la chimenea, que... en efecto, afuera estaba nevando, mientras la calidez y el silencio de adentro, hicieron dormitar en el sofá al rubio y caer completamente dormido al Bakugan, en el calor del cuarto, aunque el fuego comenzaba a extinguirse.
El Bakugan se sentía en su hogar, tal vez no era Vestroia... pero se sentía acogedoramente en paz... así como el rubio se sentía, sin embargo, antes de que amaneciera, éste estaba mirando el techo, pensativo... él ya no tenia nada que hacer ahí, había fallado, y seguramente Hal-G llegaría a decirle que se debía presentar inmediatamente ante Naga...
Naga... tenia dudas sobre él... muchas dudas sobre su forma de ser y su forma de pensar acerca del mundo.
Si alguien podía contestarle esas preguntas, era un solo ser en todo el mundo, uno nada más.
Masquerade: Wavern...
Bueno, espero les haya gustado este capítulo, ya se, pareció un viaje demasiado alocado desde el principio, pido una disculpa por divagar demasiado.
Masquerade: Por lo menos no salí violado ni drogado o algo por el estilo en este capítulo.
Luna: Falto poco, créeme, pero no te hubiera yo puesto en esa situación... aunque seguramente a alguien se le habrá ocurrido la idea.
Masquerade: Bueno, agradezco que me veas como alguien culto y admirable... ¿Fangirleas demasiado conmigo, no crees?
Luna: Me lo han dicho más de una vez Jeje... perdón.
Reviews:
Camilo Navas: Puees, si te lo piensas, que en el Canon se quitara la máscara es un modo de haberse escapado en parte, y aparte, claro que tengo un porqué de que no revelara su ´´identidad´´, se paciente uwu valdrá la pena.
Y sobre las notas...
Masquerade: Díselo a esta, que no sabe lo que es ´´no interrumpir´´ algo.
Luna: Ah ¡VAMOS!, Antes creía que la Batalla entre Dan y tu había sido justa, pero analizándola a detalle, ahora veo que los escritores del juego solo te hicieron perder a propósito, en el 3er. Round de la batalla, TÚ hubieras ganado, Dan hubiera usado una carta de habilidades primero, tu hubieras activado la Carta Portal ´´cerradura´´, y hubieras activado una carta de habilidades, aunque Dan hubiera activado una Carta Fusión, se que tu también habrías usado una y hubieras ganado la batalla justamente.
Masquerade: Y luego me pregunta porqué le pongo la mordaza -.-
En fin, espero les haya gustado este capítulo y con gusto, los esperamos en el siguiente, cuídense mucho y sean felices.
Masquerade: La bendición Darkus este con ustedes.
LunaDarkus.
