Declaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen al maravilloso tío Rick… y la trama le pertenece a Quinn Loftis.
Capítulo 11: Desdémona XI
"Los humanos hacen planes: planes para donde vivir, planes para donde morir, planes para con quien casarse, y con quien tener hijos. Piensan que tienen el control. Lo que no saben es que hay otros por ahí que les permiten organizar y desorganizar esos planes, otros que tienen planes más importantes que la vida de un miserable humano. Otros como yo."
-Desdémona.
"Agua, tierra, viento y fuego,
dirige mis palabras, concede el deseo.
Dame una voz que no sea la mía,
hazle ver lo que se muestra en la vía.
Toma este sacrificio de vida,
corta en mi con la sagrada cuchilla.
Esta sangre mía que fluye solitaria,
le hará hacer creer lo que vea a distancia.
Agua, tierra, viento y fuego,
dirige mis palabras, concédeme el deseo.
Tráela a mi cuando llame,
el deseo del amor la hará caer en sus fauces."
Mona abrió los ojos después de que lanzara el hechizo. Se envolvió una toalla alrededor del brazo que le sangraba y sintió la magia fluir de ella. Después de varas respiraciones profundas se puso de pie y se acercó a la mesa en la pequeña cocina. Ella había irrumpido en la casa de un humano y lanzado un hechizo sobre los propietarios. A estas alturas probablemente estaban al otro lado del país, creyendo que estaban en las vacaciones de su vida. Tomo su teléfono móvil y, gracias a la maravillosa invención de internet, marco el número que había encontrado recientemente. Después de cuatro timbre, alguien contesto y ese alguien era con quien Mona queria hablar.
-¿Hola?
-Hola, soy Sally- respondio Mona. El hechizo que había lanzado sobre ella misma le permitia tener la voz de otro. Mona escucho mientras su victima le preguntaba sobre las chicas y como lo estaban llevando- lo están llevando muy bien, adaptándose a la vida aquí perfectamente. Poseidon y yo queríamos invitarte a venir y quedarte con nosotros, pero queremos que sea una sorpresa para Annie.
Mona se asegurar de calmar todos los miedos y sorpresas de Atenea.
-Si, también han sido invitados. Pero no están seguros todavía si pueden hacerlo. Asi que solo podrias ser tu.
Otra vez mas preguntas. Mona puso los ojos en blanco pero trato de ser paciente.
-Vamos a enviar un avión privado mañana por la mañana- otra pregunto- si, entiendo que es poco tiempo- prosiguió Mona- oh, bueno, tienes un gerente con el que sientes que puedes confiar. Excelente, entonces te veremos en un par de dias. Enviare a una de mis miembros femeninos de la manada para que te recoja. No dejes que te alarme, ella tiene un aspecto muy insual. Bien. Adiós.
Mona presiono el botón de finalizar en su teléfono y gimio en voz alta en la casa vacia.
-Ugh, te juro que prefiero apuñalarme en el ojo con una cuchara repetidamente que serle amable a una idiota, lo cual significa bastante para quien sea con el que me ponga en contacto. Maldita sea, me apuñalaría muchísimo en el ojo.
Se paseo por la pequeña casa, mientras esperaba saber del Rey Hechicero. Había estado segura de que iba a ponerse en contacto con ella con bastante rapidez, pero habían pasado varios días desde que había hablado con el y todavía estaba silencioso.
Si no tengo noticias de el pronto… Antes de que pudiera terminar ese pensamiento, sintió una oonda en el aire.
-Desdemona- oyo a la voz decir y una sonrisa se extendió por su malvado rostro.
Sabia que el no seria capaz de resistirse a la posibilidad de una compañera, pensó. Puede que quiera las piedras, pero lo que el Rey realmente quiere es una mujer. Típico hombre.
Mona volvió a la parte de atrás y desato a Anibal del porche.
-Esta bien, viejo amigo, vayamos a estafar a nuestro buen socio- Anibal bufo. Mona rio- bueno, tienes rzon. El no es bueno, ni es un socio, pero siempre podemos acortar socio y llamarlo idiota*.
Esta vez cuando Anibal resoplo, casi salio como una risa. Mona la palmeo el cuello mientras le clavaba los talones en los costados y el echo a correr, volviendo a la espesura del bosque.
…
Damansen se paseaba de un lado a otro, los profundos arboles verdes de su bosque creando un muro de protección alrededor de el. Había llamado finalmente a Mona, e incluso mientras se paseaba, estaba cuestionándose su decisión. Había hablado con los cinco hombres de su clan, los que el consideraba los mas sabios de su gente, a los que siempre había pedido concejo. Al igual que el, se sentien atraídos por la idea de su Rey teniendo por fin una compañera. Por supuesto, Damansen había argumentado que la mujer podría no ser capaz de amarlo… muy podría encontralo repulsivo. Después de discutirlo varias veces, el finalmente cedió a la curiosidad y le dijo a su clan que iba a ayudar a Mona a cambio de una mujer. No mensiono las piedras porque no creyo ni por un minuto que Mona fuera capaz de cumplir ese asunto. El todavía no sabia, exactamente, lo que queria que hiciera por ella, pero por debajo de la destrucción de mundo tal como lo conocía, imagino que podría tratar con su consciencia. Su cabeza se levanto al sentir el aire cambiar a su alrededor. El bosque se oscurecio, mas ominoso. Las hojas de los arboles se callaron, y parecio como su toda la vida se congelase de antemano, o tal vez para no ser notados por el mal moviéndose por el bosque.
Las ramas de los arboles se retraían a medida que Mona y se corcel se movían a través del bosque. Las plantas donde los cascos de Anibal aterrizaron se marchitaron y murieron. Damansen observo mientras la oscuridad que Mona llevaba alrededor lo alcanzo. Empujo su propio poder, envolviéndolo en torno a el, sin permitir que el mal que enredaba a Mona lo tentara. Ella se detuvo a varios metros de distancia y salto de su caballo.
-¿Me llamo, Gran Rey?- Mona sonrio. Era una sonrisa que decía que estaba dispuesta a excavar su corazón con una cuchara para helados y disfrutaría de cada minuto lleno de gritos.
-Lo hice. Respondio secamente.
-¿Hay algún lugar donde pudiéramos hablar de mi propuesta en privado?- pregunto.
-Sigueme- se do la vuelta y comenzó a caminar rápidamente por entre el follaje espeso- deja el corcel- grito por encima del hombro.
Mona entrecerró los ojos, vigilando se cerca al hechicero. De mala gana, obedecio.
…
La pareja se dirigía a la montaña y Damansen llevo a Mona al lado opuesto. El se inclino hacia adelante, colocando su mano sobre una piedra y murmuro en un idioma que Desdemona nunca había oído. Esto fue especialmente desconcertante, ya que no había mucho idioma sobrenaturales con los que Mona no estuviera familiarizada. Observo mientras la piedra delante de ella se desintegraba. Damansen dio un paso a través de la apertura, sin mirar hacia atrás para ver si ella lo seguía.
Cuando Mona entro, trato de no mostrar su sorpresa por la gran sala que tenia delante.
El suelo era de piedra, pero había hermosa alfombras esparcidas a través de el. Las paredes estaban hechas de una madera exótica y grandes vigas se extendia a través del techo. El centro de la habitación estaba ocupada por un sofá de cuero grande, dos sofás de dos plazas y un sillón tapizado también en rico cuero oscuro. Una gran mesa de centro redonda yacia en medio del grupo. La pared a lo largo del lado izquierdo de la habitación presumia de altas estanterías que se extendían a través de toda su longitud. Desde el piso hasta el techo, los estantes estaban llenos de libros, tomos, y un surtidos de otros pergaminos. Era claro para Mona que Damansen extraía su poder de la sabiduría antigua, en lugar del sacrificio de sangre como ella. Plantas en macetas y arboles pequeños llenaban las esquinas y colgaban de las vigas del techo. En varios lugares a lo largo de la pared, había apliques iluminados por una llama mágica inquebrantable.
Damansen espero hasta que Mona hubo tomado su racion de la sala. El sabia que se sorprendería. ¿Quién podría imaginar que tal viviendo fue tallada profundamente en la montaña? La habitación en la que se encontraban era solo una pequea parte de la fortaleza del hechicero. Damansen tomo una pequeña medida de comodidad en la expresión de preocupación en su rostro. Cuando ella por fin lo miro, el le hizo un gesto para que tomara asiento en el sofá. El tomo asiento en el sofá de dos plazas frente a ella.
Mona recupero la compostura rápidamente. Cruzo las piernas y se inclino hacia atrás, viéndose para todo el mundo relajada, como si estuviera de vacaciones de verano. Nada en su rostro delataba el hecho de que ella estaba dispuesta a perdirle al Rey ayuda para destruir a toda una raza de seres vivos.
-Asi que dime, bruja, ¿Cuál es tu propuesta?- pregunto Damansen con los ojos entrecerrados.
Mona le chasqueo la lengua.
-Vamos, Rey, hablemos como viejos amigos.
-Pero nosotros no somos viejos amigos, Desdemona. No somos ningún tipo de amigos, viejos o lo contrario. Estas aquí para un asunto de transacción. Pongámonos a ello y terminémoslo.
Mona puso los ojos en blanco y dejo salir un suspiro exasperado.
-Esta bin, dircto al trabajo y nada de jugar. Vas a envejecer antes de tiempo- se inclino hacia adelante, descruzando las piernas y apoyando los codos en las rodillas- ¿Sabes del velo por el que las Fae cruzan?
-Si, ¿y que?
-Sabes que no es el único velo que existe en este mundo, ¿cierto?- Mona alzo una ceja, poniendo a prueba la honestidad del Rey.
Damansen respondio lentamente, con cautela.
-Se de otro velo.
-Necesito ese otro velo abierto- dijo Mona rotundamente.
Damansen se enderezo mientras sus ojos se agrandaban.
-¿Por qué querrías probablemente abrir ese velo? ¿Entiendes las consecuencias de tal acción?
Mona agito la mano como si espantara su preocupación.
-Pueden ser controlados. Se que sabes eso. Sabes como. ¿Cierto, sabia Rey?
-Ser zalamera conmigo no te llevara a ningún lado, Desdemona.
-Bien, sin zalamería, lo que sea. ¿Sabes como abrir el velo?- su paciencia se estaba agotando.
-Si- respondio el brevemente.
Mona espero a que lo elaborase pero cuando no lo hizo, resoplo.
-¿Estas dispuesto a hacer una negociación?
-¿Una compañera por el conocimiento de como abrir el velo hacia el inframundo?- el escepticismo en su voz hizo que Mona pensara que el estaba dispuesto a ehcarla de su montaña.
-Si- respondio ella con impaciencia.
-¿Dónde está esta compañera? ¿Quién es ella? ¿De que especie?
Mona se rio entre dientes.
-Ansioso, ¿Verdad? Ella es hermosa. Desafortunadamente, es amble, asi que me disculpo por eso por adelantado. Y supongo que también tengo que pedirte disculpas por el hecho de que ella es humana. Pero se que no es problema para tu especie.
-Humana- Murmuro Damansen.
El no siquiera había considerado que la bruja traería a una humana a la mezcla. Era cierto, su especie era compatible con los humanos, pero era un emparejamiento poco común.
-¿Ella sabe algo del mundo sobrenatural?- pregunto.
Mona sabia que tenia que ir con cuidado aquí, sin querer revelar demasiado, demasiado pronto.
-Es consciente de nuestro mundo- respondio ella. Mona no menciono el hecho de que los humanos no tenían ni idea de que existían los hechiceros. Pero eso solo era un detalle menor. No había problema.
-Asi que, ella no va a desmoronarse cuando me conozca, ¿no?
-Rey Hechicero, ella será aprenciva, pero estoy segura que tienes el encanto suficiente para doblegarla a tu voluntad. Ten fe en ti mismo, Damansen. Seguramente puedes manejar a un pequeño ser humano- Mona se estaba cansando de la conversación y queria que Damansen se diera prisa y aceptara. L exigiría un juramente de sangre. No era estúpida; simplemente no tomaría su palabra en esto.
-Quiero a la humana antes de abrir el velo- exigió.
Mona se toco la barbilla con el dedo índice mientras pensaba en su petición.
-Bien- respondio ella con brio- te la traeré en unos días. Ahora, or supuesto, requiero un juramento de sangre.
Damansen se levanto bruscamente. Furia emano de el.
¿Te atreves a perdirme A MI, al Rey de los Hechiceros, compartir sangre contigo?- escupio la ultima palabra como si tuviera suciedad en la lengua. Si hubieran salpicado agua sobre su piel en ese momento, habría salido chisporroteando mientras la ira enrrojecia su carne.
Mona se puso de pie y, aunque no era tan alta como Damansen, ni tan grande en estructura, se negó a dejarse intimidar.
-No soy idiota, Rey. ¿Cómo voy a saber que una vez que tengas a la mujer vas a seguir adelante con tu parte del trato?
-Yo no rompo mi palabra- sus palabras fueron un gruñido cercano.
-Bueno, perdóneme si no me fio de la palabra de un Rey Hechicero que es consumido por la oscuridad. Una cuyo pueblo esta disminuyendo en numero y cuya magia esta menguando. No se puede confiar de la gente desesperada, Damansen. Y aunque puedes ase reacio a pensar en ello, Gran Rey, tu estas desesperado- las palabras de Mona, aunque algo ciertas, no hizo la decisión de hacer el juramento de sangre mas fácil.
Damansen conocía todas las consecuencias de un juramente de sangre; si se rompia el pacto, entonces Mona no solo tendría el derecho de castigarle, ella también tendría derecho a dos de sus personas y hacer que sufran en El Limbo. Ese era un destino peor que la muerte. Por supuesto, había una manera de salir de un juramento de sangre. Si el tomaba la vida de la bruja, no tendría que cumplir el trato. El hizo su elección y antes de que pudiera cambiar de opinión un cuchillo se materializo de la nada en su mano. Rápidamente se trazo una linae profunda a través de la palma. Mona sonrio e hizo su piel ponerse de gallina. Ella también tenia un cuchillo y se corto su propia mano. Se agarraron de la mano cortada del otro y Mona hablo mientras sus sangres se mesclaban.
-En este dia, yo, Desdemona, ultima de las brujas, te mantengo fiel a un juramente de sangre. El trato es asi: te proporcionara de una humana adecuada para que tomes como compañera. Si es posible obtener las piedras, sin causarme algún daño. Entonces voy a ayudarte. A cambio de mis servicios, tu, Damansen, Rey de los Hechiceros, abriras el velo al inframundo. Me daras el conocimientos para controlar las hordas y luego cerraras el velo una vez hayan servido a mis propósitos. ¿Tenermos un trato?
Mona se encontró con la mirada del Rey, sin inmutarse cuando sintió su mano apretarse alrededor de la suya.
-Hago este trato contigo este dia. Obligado por el juramente de sangre, estare de acuerdo con tus términos- con un ultimo apretón doloroso por parte de Damansen, soltaron la mano del otro, ambos bruscamente, dando un paso hacia atrás a una distania segura del otro.
-Volvere en dos días con tu mujer- dijo Mona mientras se volvia para irse.
-¿Cuándo voy a tener que desempeñar este cometido?- pregunto el, su rostro una mascara de calma que apenas disimulaba la rabia que había dabejo.
-Te dare aviso amplio cuando llegue el momento- esa fue la única respuesta que recibió antes de que Desdemona saliera de su casa a una velocidad inhumana.
…
Damansen cerro los ojos mientras cia en el sofá.
-¿Qué he hecho?- susurro en la gran sala. Había permitido que su propio deseo de una compañera pusiera de vida de su especie en riesgo. ¿Y por que? Por una mujer que podría nunca amarlo y nunca perdonarlo por permitirle a Desdemona apartarla de su vida humana. Lo hecho, hecho esta, pensó. Simplemente debo hacer lo que pueda para hacer que funcione.
…
Will y Enebro vieron como Mona huia de la montaña del Rey Hechicero. Habían oído todo lo que necesitaban oir y no era nada bueno. Hera les había dicho que continuaran su misión de reconocimiento y luego se separaran. Enebro estaba asignada con el grupo de Luke y Will para ir a las montañas de los Carpatos y reunirse con el grupo de Poseidon.
-Se que Hera nos dijo que nos fueramos una vez que tuviéramos esta información, pero tal vez deberíamos seguir a la bruja un poco mas- sugirió Will- tal vez entonces podamos averiguar la identidad de la humana que esta trayéndole al rey Damansen.
Enebro asintió y comenzó a descender por la montaña. Ambos se movieorn en silecion mientras maniobraban a través de las rocas, arbustos y grietas. Rápidamente alcanzaron a Desdemona y utilizaron su magia para ocultarse a si mismos de ella. Enebro bordeaba el lado derecho del corcel a unos 50 metros de distancia mientras Will le reflejaba en el lado izquiendo de la bestia. Corrieron de manera fluida, esquivando arboles con rapidez, saltando sin hacer ruido sobre los arboles caidos. Los hojas y las plantas a su alrededor se quedaron sin tocar, nunca revelando a las hadas que habían corrido por allí.
Mona finalmente se detuvo al borde de un pequeño pueblo. Desmonto y susurro algo al oído del caballo. Luego simplemente se alejo, dejando al caballo donde se encontraba.
Enebro miro a Will, quien se encogio de hombros y empezó a seguir a la bruja. Enebro decidio quedarse con el caballo y vigilar la espalda de Will.
…
Will siguió a Mona a una taberna y se sumergioo inmediatamente en un entorno de humo oscuro. Mosica sonaba y el balbuceo de la conversación ondulaba a través de la sala. Hizo su camino lentamente, cuidadoso de no golpear a nadie. Alcanzo a ver a Mona en la arte trasera de la sala. Will aumento su ritmo, a través de las mesas muy pegadas y los clientes en movimiento. Cuandi por fin llego a la puerta pego el oído a la misma. Usando su audición superior, escucho voces. De repente, la puerta se abrió de un tiron y Will se encontró tirado adentro.
-Desenmascarate, Fae- gruño Desdemona.
Will se tropezó mientras ella lo emoujaba hacia atrás, pero luego se contuvo. Se quieto la capa y se levanto en toda su altura, con los hombros hacia atrás, y no mostro miedo o debilidad.
-¿Por qué estas siguiéndome?
-¿Quién dijo que estoy siguiéndote?- Will sonrio- realmente no eres mi tipo.
Mona puso los ojos en blanco.
-Oh, por favor, muchacho. Estaba follando con los faraones egipcios cuando todavía estabas mudando tus dientes de leche- ella empezó a rodearlo y Will giro con ella, nunca dándole la espalda- ahora, porque eres tan agradable a la vista, voy a preguntar de nuevo. ¿Por qué estas siguiéndome?
Will inclino la cabeza hacia un lado y lanzo una sonrisa que tendría a cualquier chica derritiéndose en el acto. Cruzo los brazos sobre su pecho, lo que acentuaba eficazmente sus brazos cincelados.
-Esta bien, lo admitiré. Estoy aburrido.
-¿Aburrido?- repitió Mona escépticamente.
-Si, aburrido. He estado por aquí haciendo mis buenas acciones, peleando la buena batalla y, la verdad, se esta haciendo un poco viejo. Por no hablar de las pollitas… hablando de aburrido. Asi que estoy buscando un cambio, un poco de emoción, alguna indulgencia, si querrías- la voz de Will adquirio una calidad seductora mientras entrecerraba sus ojos hacia Mona y permitia que se mostrara un poco de su verdadera apariencia.
En Fae en su verdadera forma esta cerca de la perfeccion en belleza. Y aunque Will era, de hecho, hermoso, estaba lejos de la femenino.
-Creo que eres algo con lo que definitivamente podría darme un gusto- tomo paso lentos y medidos hacia ella, sin dejar de permitir un poco de su verdadera apariencia mostrarse.
Los ojos de Mona siguienron el movimiento de los labios de Will cuando hablo. Sus ojos viajaron hacia sus musculosas piernas mientras se acercaba a ella. Will necesitaba atraparla con la guardia baja si queria desaparecerse a si mismo fuera de allí. Ella había estado usando algún tipo de poder para mantenerlo en la habitación, pero cuando el la distrajo, su concentración en el hechizo disminuyo.
Cuando estaba a escasos centímetros de su rostro, el extendió la mano y lentamente paso sus dedos por el espeso cabello negro de ella. El tiro suavmente de la franja blanca de cabello que enmarcaba su mejilla derecha.
-Me gusta esto- murmuro- es bastante único.
Will levanto su otra mano y suavmente trazo sus labios con su dedo. Vio como Mona cerro los ojos y se entrego a la seducción, atrayendo su magia hacia su interior de nuevo mientras lo hacia.
Will se inclino y puso sus manos junto a su oído. Sopploo suavemente en el antes de hablar. Mona se acerco aun mas a el mientras escuchaba con atension sus palabras.
-Desdemona- ella gimio ante el sonido de su nombre en sus labios- tengo que decirte algo- sus palabras fueron acompañadas por el aire caliente acariciando su piel.
-Por favor- susurro ella.
-Antes de que mi tiempo se acabe, voy a ver la luz desvanecerse de tus ojos mientras eres enviada al infierno que tanto mereces- aunque sus palabras prometían destrucción, la cadencia de su voz aun la mantenía en un seductor extaxis.
Justo cuando lo que dijo se registro en su mente, Will desaparecio de la sala de vuelta a donde había dejado a Enebro. Al salir, oyo un escalofriante grito perforante, un sonido que juraba venganza por engañarla. Will sabia que lo que realmente la enojaba er auq ehbaia demostrado ser capaz de ser seducida, que todavía tenia esos impulsos.
El sonrio para sus adentros mientras se acercaba a Enebro.
-¿Qué hiciste?- Enebro entrecerró sus ojos hacia el.
Will se encogio de hombros inocentemente.
-¿Qué? Todo lo que hice fue seducir a la bruja malvada.
La boca de Enebro se abrió mientras miraba a su mejor amigo.
-¿Sedujiste a Desdemona?
Will le hizo un gesto de que lo siguiera mas adentro en el bosque.
-Tenemos que llegar a Hera y decirle lo que hemos descubierto.
Enebro seguía sin moverse.
-¿Te acostaste con la bruja?- casi grito.
Will se dio vuelta y puso los ojos en blanco.
-¿En serio, Enebro? ¿De verdad crees que estoy tan desesperado? Solo la distraje para poder salir. Mira, te lo explicare cuando lleguemos a Hera. Salgamos de aquí.
Enebro y Will entraron mas alla de los arboles, luego ambos cerraron los ojos. Alcanzaron el vinculo Fae, en busca de Hera. Una vez que la encontraron le hicieron saber que estaban en camino. Ella les dio la imagen del lugar donde queria que aparecieran y luego se habían ido. El bosque se torno tan tranquilo como si fueran estado ahí.
…
Hera espero, de pie detrás de la pequeña cafetería. Will y Enebro le habían hecho saber que estaban regresando y ella no queria que los lobos supieran que estaban aquí todavía.
Hubo un pequeña ondulación en el aire y luego, Will y Enebro se presentaron delante de ella.
-El sedujo a Desdemona- solto Enebro.
Will resoplo y cruzo los brazos sobre el pecho.
-No la seduje a la cama. Santo cielo, Enebro.
La cabeza de Hera se movio de golpe de Enebro a Will.
-¿Tuvieron contacto directo con ella?- pregunto, su voz llena de preocupación.
-Sabia que estábamos siguiéndola, a pesar de que estábamos encubiertos.
-Entonces, ¿Cómo acabaste con ella?- pregunto Hera enérgicamente.
-La segui a una taberna. Ella fue hasta el final, a la parte posterior, y después de una puerta. La segui, todavía encubierto, y cuando llegue a la puerta y trate de escuchar, esta se abrió y fui arrastrado al interior.
Cuando dejo de hablar, Hera lo miro.
-¿Tengo que sacártelo a golpes o vas a seguir adelante con ello?
Will trato de disimular su risa con una tos. A juzgar por el brillo en los ojos de Hera, no funciono.
-Ella me pregunto por que la seguía- continuorapidamente- trate de desparecerme pero ella estaba previniéndolo con un hechizo. Asi que decidi que la distracción era el mejor curso de acción- le disparo a Hera su sonrisa rompecorazones y un brillo en sus ojos- asi que hice mis movimientos con ella.
Hera negó con la cabeza.
-¿Hiciste tus movimientos?- pregunto con indignación- ¿Y funciono?
Will se agarro el pecho como si fuera sido apuñalado.
-Hera, ouch. Me hieres con tu escepticismo en mis habilidades seductoras- el dio un aso hacia Hera, sus ojos cambiando a modo dormitorio- ¿Debo demostrar lo persuacivo que puedo ser?- su voz, haciéndose mas suave, era una caricia para la piel. Enebro se estremecio y sacudió la cabeza para aclararse la mente y recobrarse del hechizo que el parecía tejer.
Hera permaneció quieta, aparentemente no afectada.
-Asi que, ¿eso funciono, es lo que estas tratando de decirme?
Will dejo escapar un suspiro exasperado mientras iba de Don Juan a Fae agitado en un abrir y cerrar de ojos.
-Si, maldita sea, funsiono. La distraje lo suficiente para que dejara de pensar en el hechizo y pensara en escenarios mas interesantes. Ella incluso dijo por favor- les dijo con arrogancia.
Hera guardo silencio durante unos segundos y luego rompió a reir con el cuerpo temblando. Fue capaz de recomponerse unos momentos mas tarde, y se seco las lagrimas.
-Oh, hombre, daría tu riñon izquierdo para haber visto la expresión de su cara cuando se dio cuenta de que había sido engañada por un hmbre, y un Fae en eso.
-Me alegro que te sientas lo suficientemente comoda con nuestra relación como para repartir mis órganos- le dijo Will secamente.
Hera le despidió con la mano.
-Asi que, por favor, dime algo mas que tratar de hacer a la cabeza de mofeta pensar que querias meterte en sus pantalones.
-Definitivamente, tenemos mas para ti- comenzó Enebro- ella se reunión con el Rey Hechicero.
Hera gimio.
-Eso es lo que me temia.
-Pero hemos escuchado toda la conversación- añadió Will sombríamente- no fue bueno, Hera.
-Ella le esta pidiendo a Damansen que abra el velo al inframundo. Y a cambio de su ayuda, ella le esta prometiendo una compañera- ella hizo una pausa para dar énfasis- una compañera humana; una que esta familiarizada con el mundo sobrenatural.
Los ojos de Hera se ensancharon ante las palabras de Enebro, el significado de las palabras goleándola en el pecho. Sabia que Mona estaba desesperada, sabia que no había luz que quedara en ella, y aun asi le sorprendia, la profundidad que su depravación había alcanzado.
-¿Estas pensando lo que estoy pensando?- le pregunto Hera a sus camaradas.
Will asintió solemnemente.
-¿Qué el maldito infierno va a desprenderse y la ira de un Alfa, su hijo, y dos manadas va a descender sobre Mona y el Rey Hechicero cuando se enteren de que Atenea Chase ha sido intercambiada para ser la compañera del Rey? Porque eso es lo que estoy pensando.
-Se que deberíamos informa a Annie y a Poseidon de esto, pro creo que si le prmitimos pensar a Mona que ella todavía esta en control y sus planes son todavía desconocidos por nosotros, entonces tenemos una mejos oportunidad de tomarla por sorpresa.
Enebro miro a Hera como si fuera perdido la cabeza.
-¿Quieres dejar que Mona consigua poner sus manos sobre la madre de Annie?
-Atenea es el boleto de Mona a Damansen. Ella no va a hacerle daño- aseguro Hera.
-¿Y el Rey? ¿Va a hacerle daño?- pregunto Enebro nerviosamente.
-Ha pasado un largo tiempo desde que he tenido tratos con el Rey Hechicero, pero si todavía es una cuarta parte del hombre que solia ser entonces la tratara tan preciosamente como os lobos tratan a sus compañeras- Hera miro a lo lejos, recordando algo de hace mucho tiempo- el Rey Damansen y su clan fueron una vez una raza poderosa, fuerte, y muy mágica. Ellos, al igual que los lobos, están cada vez mas cerca de la extinción- el Rey es viejo; unaque no lo parece. Tendría que haber estado eparejado mucho antes de ahora.
-Si no te conociera mejor, pensaría que estabas esperando que esta cosa entre Atenea y Damansen fuera a suceder- Will entrecerró sus ojos hacia Hera.
-Quiero lo mejor para los seres sobrenaturales y los seres humanos. Si de alguna manera el destino a determinado que Atenea es lo mejor para Damansen y el es lo mejor para ella, entonces, ¿Quién demonios soy yo para decir lo contrario?
-Dijiste otra cosa cuando destino decidio que era a hora de Thalia y la trajiste de vuelta- señalo Will tan amablemente.
-A veces el destino se equivoca, pero es solo una vez al milenio. Asi que, la posibilidad de que hayan equivocado el destino de Atenea es prácticamente nula- espeto Hera.
Enebro y Will se quedaron en silencio y miraron a su líder mientras ella serenaba sus pensamientos. Ellos confiaban en ella, incluso si de hecho parecía una lunatina descarrilada a veces.
-Esta bien, voy a vigilar a Desdemona, pero voy a dejar que esto se desarrolle por ahora- el rostro de Hera se endurecio mientras continuaba- ahora, hay algo mas cerca de lo que necesito hablar con ustedes dos.
Will se puso rigido por el repentino cambio de actitud de Hera.
-He descubierto algo muy bueno, aunque una noticia muy inquietante. Quiron recibió la visita de la Gran Luna- Hera pauso mientras cruzaba los brazos sobre el pecho- ella he decidido intervenir y ayudar a sus lobos.
Enebro se ilumino con una sonrisa y Will dejo escapar un profundo suspiro.
-Eso esta muy bien- Enebro sonrio- ahora podemos realmente tener una oportunidad.
El rostro de Hera no cambio. Sus labios no se movieron al ver la sonrisa de Enebro y ella no se veía aliviada, como lo hacia Will.
-Ella sente que las Fae están siendo unos solitarios asnos engreídos y ha decidido que si no quieren envolucrarse voluntariamente, se les dara el empujon proverbial.
La fente de Will se fruncio mientras miraba primero a Enebro, cuya sonrisa se estaba empezando a desvanecer, y luego de vuelta a Hera.
-Ella ha hecho alas Fae compañeros verdaderos compatibles con los Canis Lupis.
Enebro solto un chllido mientras Will maldecia ente dientes.
-¿Compañeros verdaderos?- pregunto Enebro una vez que su cerebro comenzó a dispararse de nuevo.
Hera asintió.
-Solo quiero que ustedes dos esen preparados. Han sido protectores y defensores de los lobos. La Gran Lun ha visto esto. No me sorprendería si ella escogio a uno o ambos de ustedes para iniciar este cambio extraordinario.
Hera observo a los dos Faes mientras procesaban la infomacion. Ella había querido prepararlos antes de que se unieran a los grupos de manada, por si acaso. Entendia que se trataba de una enorme bomba para dejar caer sobre ellos, pro también era una cosa muy buena. La Gran Luna le había dejado a ambas especies un regalo, y ella realmente esperaba que fueran a verlo de esa manera.
Will finalmente miro a Hera y le dio su sonrisa característica.
-Asi que, ¿lo que estas diciendo es que podría conseguir alguna cola?
Enebro se atraganto y sus ojos se abrieron de par en par hacia su amigo.
Hera resoplo.
-Estas mas propenso a obtener una patada rápida en tus tesoros que una sacudida de cola.
Will se rio.
-Bueno, supongo que lo sabremos pronto. ¿A dónde vamos?
-Enebro, te vas a quedar aquí y vas a ayudar al grupo de Luke a infiltrarse en el bar y tratar de obtener mas información sobre el plan de Desdemona. Lo que ustedes obtuvieron de su excurcion es bueno, pero me imagino que solo es una pequeña parte de su gran plan. Will, iras a las montañas de Los Carpatos a ayudar al grupo de Poseidon. Ellos deberían llegar en breve y todos se dirigirán al territorio de los duendes. Poseidon va a necesitar tu ayuda para lidiar con los duendes. Si recuerdas bien, son meticulosos y facimente ofendidos
Will se rio entre dientes.
-Sin duda vamos a que tener que ir con cuidado con ese lote.
Antes que se dirigieran por caminos separados, Enebro agarro del brazo a Hera.
-¿Qué hacemos si somos vinculados a uno de ellos? ¿Qué pasa si no estamos listos?
Hera sonrio y palmeo la mano de Enebro.
-Entonces le dices a la bestia peluda que espere que estes lista. Te aseguro que no a ir a ninguna parte una vez que se descubra el vinculo.
-Eso es lo que me da miedo- murmuro Enebro.
Will le dio a ambas mujeres una ligera inclinación de cabeza antes de que desapareciera.
-Sigueme, Enebro. Te mostrare tu habitación y luego podremos ir andando al bar jutnas- dijo Hera- los otros ya se han ido.
Enebro siguió a Hera, pero su mente estaba lejos del presente. No podía detener la sensación de que su vida estaba a punto de cambar. Algo iba suceder y eso la aterrorizaba.
*Socio/Idiota: Juego de palabras en el que Mona menciona en el ingles original "Associate" y lo acorta a "Ass" que en este caso, en español, puede significar idiota, estúpido, imbesil, etc.
