Declaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen al maravilloso tío Rick… y la trama le pertenece a Quinn Loftis.

Capítulo 13: Thalia XIII

"Grover y Enebro, sentados en un árbol, b-e-s-á-n-d-o-s-e. Primero viene el vínculo, luego la mordida, luego un revolcón para todo el día. ¿Quién dice que no puedo sostener una melodía?"

-Thalia.

Grover se paseaba en la habitación de una pared a otra. Sus garras parcialmente extendidas y sus caninos alargados. Todo dentro de él le decía ir tras ella. No tenía ni idea de donde estaba, pero a su lobo no le importaba, estaba seguro que podía encontrarla en cualquier parte.

Sus ropas estaban empezando a sentirse demasiado apretadas, su piel sensible por la necesidad de entrar en fase. En respuesta, se apresuró a quitarse la camisa por la cabeza y la tiro al suelo. Mientras hacia otro paseo de un extremo de la habitación a otro, cruzo frente al espejo del baño de la habitación del hotel. Se congelo.

La piel del lado derecho de su espalda y cuello y la parte de atrás de su brazo derecho estaba hormigueando. Mis marcas, pensó para sí mismo.

Grover giro lentamente, mirando por encima de su hombro a su espalda en el espejo. Su repiracion se detuvo mientras veía las marcas en su piel, que habían estado allí desde la pubertad, cambiar ante sus ojos. Estas ya eran elaboradas por su posición en la manada, pero ahora que había encontrado a su compañera eran aún más ornamentadas.

Los remolinos y líneas negras subían por debajo de la cintura de sus pantalones hasta la parte posterior de su cuello, justo hasta el nacimiento de su cabello. Luego se arremolinaban hacia abajo y se deslizaban sobre su tríceps y codo, continuando alrededor de la parte interior del brazo a su muñeca. Las marcas nunca se movieron a la parte delantera de su cuerpo, ya que, a pesar de que era dominante, no era un Alfa.

Incluso después de que las marcas terminaron de cambiar, simplemente se quedo mirando por encima de su hombro. Cuando Enebro huyo, Grover pensó que se había equivocado acerca de ella, tal vez su lobo se equivocó y no era su compañera, pero ahora no tenia ninguna duda. Ella era suya. Después de esperar 135 años, 135 de oscuridad consumiéndolo poco a poco, finalmente la había encontrado, solo para perderla en un instante.

Grover gruño, incapaz de contenerlo. Luke fue capaz de evitar que entrara en fase y le había dado la orden de permanecer en su habitación, pero su lobo e incluso el hombre estaban peleando. Ella estaba por ahí fuera, sin él. Desprotegida. Una Fae.

¿Cómo era incluso posible que una Fae fuera su compañera? Sabía que ella podía mantenerse a sí misma en una pelea, pero aun asi estaba preocupado por ella. ¿Dónde había ido? Dejando la fuerza a un lado, el punto era que ella era su compañera. Pertenecia a su lado, bajo su protección.

Grover se detuvo en seco y cerro sus ojos, buscando calma y control. Recordó el olor que atrapo cuando ella entro al bar. Olia como a frambuesas y rocio de la mañana. Fue la cosa más fascinante que jamás había olido. Y mientras pensaba en ello, sufrio por ella.

-Enebro- susurro en la habitación vacia. ¿Por qué huyó? ¿Se sintió amenazada? ¿Le temia?

Hera entro en la habitación, Thalia y Luke en sus talones.

La Fae se sentó en el extremo de una de las camas dobles. Sabía que ayudaría a aplacar al lobo de Grover se mantenía por debajo de él. Thalia comenzó a sentarse, pero Luke envolvió un brazo alrededor de su cintura y la atrajo hacia él.

"Si te sientas, le estas diciendo a su lobo que es dominante sobre ti. Tu eres mi compañera, por lo tanto, eres un Alfa para él. Siempre tienes que estar pensando en estas cosas, nena. Te conviertes en una presa fácil para cualquier persona que podría utilizar tu ignorancia en contra tuya."

Thalia no respondió, pero le hizo saber que entendió lo que le estaba diciendo. Se alegró por la información y de que Luke fuera paciente enseñándole cosas., que debería saber cómo una hembra Alfa, pero seguía sin entender por ser nueva en este mundo.

-Necesitamos hablar- dijo Hera serenamente.

Grover resoplo, tan poco como Grover.

-¿Eso crees?

Eso es, Grover, pensó Thalia. Pon algo de actitud, hazle saber quién es el hombre.

"Thalia", reprendió Luke.

"Lo siento, se me olvida que te gusta escuchar mis diálogos internos."

-¿Cómo es posible que un hada sea mmi compañera?- pregunto Grover con los dientes apretados.

-Bueno, es una nueva novedad.

Grover espero a que Hera continuara.

-Quirón se acercó a Poseidón hace solo unos días para decirle que la Gran Luna había llegado a él en un sueño- Hera paso a explicar todo. Mientras hablaba, la habitación quedo extrañamente quieta.

Tan pronto como termino, todo el mundo espero la respuesta de Grover. Thalia se adelantó.

-Cállate.

Luke permaneció en silencio conmocionado.

-¿La Gran Luna hizo esto posible?- pregunto Grover asombrado.

-Ella ha visto como han luchado como especie, como han luchado entre ustedes, y ahora como Poseidón y Luke están tratando de unir a las manadas de nuevo. Sabe que sus lobos están más fuertes con sus compañeras; sabe que mi gente son, en el mejor de los casos, egoístas, y en el peor de los casos unos completos idiotas. Las Fae se han vuelto complacientes en su mundo detrás del velo, sin preocuparse por las necesidades de otros seres sobrenaturales. Ella ha creado una forma de ayudar a ambas especies. A pesar de que las Faes pueden tender a ser reacias a asistir a las batallas de los demás, no dejaran a uno de los nuestro valerse por sí mismo. Por lo tanto, si un Fae esta acoplado a un Canis Lupis y la Fae es atacada, entonces toda la raza Fae extenderá su ayuda a los Canis Lupis.

Grover se acercó a la ventana de la habitación del hotel. Miro hacia la oscuridad, la oscuridad con la que tuvo una relación durante tanto tiempo. Ahora, por primera vez en su vida, sintió una pequeña rendija de Luz atravesarla, solo viendo su rostro. En su presencia él había sentido algún alivio de la lucha en la que su vida se había convertido. Su lobo estaba constantemente inquieto, deseando que llegara la próxima cacería, la siguiente pelea.

-¿Dónde está?- le pregunto a Hera sin volverse.

-En el velo que pasa a nuestro reino.

Grover cerro sus ojos, estirándose con su mente, buscando el vínculo mental. Nada. Girando a su alrededor, clavo sus ojos marrones tan ligeros que parecían de cristal en Hera. Brillaban mientras hablaba, y la intensidad de su voz pareció hacer descender la temperatura de la habitación.

-Necesito verla. Necesito saber si está a salvo. La necesito a mi lado- la voz de Grover fue convirtiéndose en su gruñido mientras hablaba.

Luke dio un paso adelante.

-Vamos a traerla de vuelta, Grover. Necesito que estés calmado y mantengas la cabeza despejada.

Thalia nunca había visto a Grover tan fuera de sí. Era muy desconcertante ver a alguien que solía ser tan tranquilo y sereno comenzar a desmoronarse. Acaba de demostrarse una vez más lo importante que era la compañera para un hombre.

-Dame un poco de tiempo, Grover- dijo Hera- iré a hablar con ella. Pero necesitas ser paciente. Esta no es la manera de nuestro pueblo. No va a entender la intensidad de tus sentimientos, ni va entender tu naturaleza posesiva. Entiendo por favor.

Grover la interrumpió, y aunque Thalia nunca había oído gritar a Grover, sabía que no quería oírlo otra vez.

-¡DETENTE!- la tensión de la sala era increíble- tráela de regreso, Hera de las Fae. Solo tráela de vuelta.

Thalia estaba impresionada que Hera ni se inmuto ante la mirada inquebrantable de Grover.

Hera asintió una vez y luego se había ido.

-¿Qué dem…?- murmuro Thalia- eso es raro- dijo, refiriéndose a la repentina desaparición de Hera.

-¿Vas a estar bien aquí, Grover?- pregunto Luke, preocupado sinceramente por su viejo amigo.

Grover asintió.

-Solo necesito estar solo, por favor.

La firmeza de su voz asusto a Thalia casi más que el arrebato. Dio un paso adelante, necesitando hacerle saber que iba a estar bien, pero no iba ni a la mitad de un paso antes que Luke volviera a poner un gran brazo alrededor de su cintura.

-Nunca te acerques a un hombre que está en ese estado mental.

Thalia dejó escapar un bufido.

-¿Hay un maldito manual de instrucciones o algo así?

Luke rio suavemente mientras la empujaba fuera de la habitación de Grover, cerrando suavemente la puerta detrás de ellos.

Enebro no salto cuando Hera de repente estuvo sentada a su lado en el suelo frio delante del velo.

-¿Planeando visitar a la familia?- pregunto Hera.

Enebro no respondió de inmediato y parecía estar reuniendo sus pensamientos. Su mente estaba dispersa y no estaba seguro de cómo debía sentirse.

-Sé que nos dijiste que había una posibilidad de que Will y yo fuéramos acoplados a uno de los Canis Lupis, pero en verdad no lo asimile hasta que Grover estaba parado ahí, llamándome su compañera.

Hera se rio entre dientes.

-Son muy intensos.

-Eso es decir poco realmente, Hera. Ni siquiera pude describir lo que sentí cuando me miro, cuando llego cerca de mí.

-¿Te sentiste completa por primera vez?- pregunto Hera a sabiendas.

Enebro asintió.

-Completa. Y a pesar de que estaba aterrorizada en mi mente, quería que me envolviera en sus brazos. Incluso ahora estoy luchando contra el impulso de volver a él. Puedo sentirlo. Creo que, si no lo bloqueara en mi mente, podría hablar con él.

-¿Por qué estas luchando contra ello? Has existido el tiempo suficiente para saber que esto no es algo de lo que te puedas alejar. No te abandonara.

-¿Cómo está?- pregunto Enebro, genuinamente preocupada par el, sabiendo que debía estar frenético por encontrarla y sufriendo tanto o peor de lo que ella lo estaba.

-El está luchando para mantenerse calmado. Grover es inusualmente calmado para ser un macho desacoplado, pero el que tu lo dejaras tirado de esa forma ha puesto seriamente a prueba esa famosa determinación.

-¿Qué debo hacer?- Ebro miro a su líder y amiga de muchos años, buscando algo en los ojos de Hera, algo que le diría que todo iba a estar bien.

-Regresa con él. Escucha lo que tiene que decirte y trata de darte cuenta que esto es una bendición, para ambas razas.

Antes de que Enebro pudiera volver a pensar en su decisión, cerro sus ojos y le dijo a Hera:

-Muéstrame- le estaba pidiendo a Hera que le mostrara donde estaba Grover. Tan pronto como lo vio en su mente, se había ido.

Hera miro al cielo y empujo sus pensamientos.

-Espero que sepas lo que estás haciendo, Gran Luna.

Grover se giró lentamente al sentir repentinamente su presencia detrás de él. Sus ojos se encontraron, y Grover sintió el aire salir de él, como si alguien le hubiera dado un puñetazo en el estómago. Tomo pasos lentos y medidos hasta situarse a menos de un pie de distancia.

-Te fuiste- hablo en voz baja, el cazador atrayendo su presa hacia él.

-Estaba un poco sorprendida y bastante asustada. Y para ser honesta, aun lo estoy- chillo Enebro.

-No voy a hacerte daño- Grover miro profundamente en sus inusuales ojos ambarinos.

-No estoy preocupada de que me lastimes. No puedes.

Grover inclino su cabeza a un lado mientras preguntaba:

-Entonces, ¿Qué te preocupa?

-Realmente no te conozco, y ahora voy a pasar el resto de mi vida contigo, con tu manada.

-Quédate conmigo, Enebro. Llegaremos a conocernos el uno al otro.

-¿Es realmente tan simple?

Grover sonrió suavemente y Enebro se quedó sin aliento. Nunca le había prestado mucha atención, pero ahora, de pie frente a él, mirándolo fijamente, se dio cuenta que Grover era hermoso. No femeninamente, pero sin duda hermoso. No era especialmente alto, pero era muy musculoso y tenía la presencia de un dominante. Tenía el cabello corto y castaño que era un poco más largo en la parte superior y en la parte de atrás y tenía ondulaciones naturales. Tenía una fuerte mandíbula, pómulos definidos, y nariz recta. Todo en él era simétrico, nada parecía fuera de lugar. En una palabra, Grover era elegante. A pesar de que parecía estar en sus veinte años, sus ojos y madures decían que era mucho más viejo.

-Solo es tan complicado como lo hagamos, Enebro, mon amour. *

-¿Hablas francés?

-Hablo muchos idiomas. Pero encuentro que el francés es muy hermoso cuando deseas expresar los … sentimientos complejos.

-Y, ¿ahora qué?- el miro alrededor de la habitación del hotel.

-Ahora te pediré una pequeña indulgencia- la cabeza de Enebro giro rápidamente y sus ojos se encontraron con los de color marrón claro de Grover, que brillaban intensamente.

-¿Indulgencia?- pregunto nerviosamente.

Grover asintió una vez, dando otro paso hacia ella, lo suficientemente cerca como para sentir el aliento del otro en sus rostros.

-Mi lobo estaba casi fuera de control más temprano. Yo mismo he estado más inestable de lo que puedo recordar haber estado. No sabía a donde te habías ido, sin saber si alguna vez te volvería a ver… era peligroso para cualquier persona estar cerca de mí. Te quiero pedir que me permitas abrazarte, sentirte a salvo en mis brazos.

Enebro no podía creer la cantidad de vulnerabilidad que Grover le estaba permitiendo ver en él. Ella estaba, en verdad, bastante rendida por eso.

Asintió, autorizándolo y en un abrir y cerrar de ojo, estaba en su regazo mientras él estaba sentado en la cama. A pesar de que Grover no era un Canis Lupis particularmente grande, ella era tan pequeña que cabía perfectamente en su contra. Apoyo su cabeza en su hombro y se estremeció mientras recorría pequeños círculos de consuelo en su espalda. Antes que se diera cuenta de lo que estaba haciendo, ella se acurruco más cerca, necesitando estar lo más cerca posible y sin entender por qué. Ella no oyó murmurar en francés de nuevo. Fuera de todas las lenguas que conocía, era curioso que el francés no fuera una de ellas.

-¿Qué acabas de decir?- pregunto, sin mover la cabeza de su hombro.

Grover la estrecho con más fuerza contra su pecho.

-Dije: "He esperado tanto tiempo por ti"- Grover no quería decirle que él también había dicho que nunca la dejaría ir. Ella ya se había asustado lo suficiente; no quería añadir más a su aprehensión.

-¿Eso es todo lo que dijiste?

-Es lo que importa que sepas- dijo vagamente.

"No soy tan frágil como para que no puedas decir la verdad". Enebro decidió abrir el vínculo que había estado bloqueando, con la esperanza de demostrarle que no iba a huir de nuevo.

Grover se retiró abruptamente a mirarla. Podía ver la esperanza que brillaba en sus ojos, así como la forma convincente en que la necesitaba.

"¿Has conseguido tus marcas también?"

"No lo sé, ¿Dónde estarían?"

-En cualquier lugar- respondió seriamente. Enebro estaba impresionada por su habilidad madura de dejar pasar la oportunidad para una broma traviesa.

-Tal vez debería revisar- se levantó de su regazo y se dirigió al baño.

-Déjame saber si necesitas ayuda- dijo Grover con un brillo en los ojos.

Ah, ahí está el hombre en él, pensó Enebro.

-Creo que puedo con esto, Guardián- resoplo mientras cerraba la puerta del baño.

Grover se sorprendió de que ella lo hubiera llamado Guardián. No se le había llamado así desde hace mucho tiempo, aunque ese había sido su trabajo cuando Percy era un niño, cuidando del futuro Alfa de la manada. Esa había sido su única responsabilidad.

Si tuviera que ser honesto, una vez que Percy no necesito de él cómo su Guardián, Grover se había sentido un poco perdido en cuanto a cuál sería su lugar en la manada. Ahora, al encontrar a Enebro, tenía un nuevo propósito. Detrás de esa puerta del baño, tenía un futuro, y por primera vez en mucho tiempo, en realidad se sintió en paz con lo que el futuro deparaba.

Era más de medianoche cuando Poseidón y su grupo llegaron a las montañas de los Cárpatos. El condujo la camioneta por un camino viejo que serpenteaba a través de las montañas, llegando finalmente a detenerse, por lo que Annabeth sabía, exactamente en ninguna parte. Todos salieron de la camioneta, estirándose después de un largo viaje, que había sido llevado a cabo con el menos número de paradas posibles.

-¿Cómo lo llevas, amor?- pregunto Percy mientras envolvía sus brazos alrededor de su cintura. Annabeth apoyo su cabeza en su pecho y se empapo en su calor u olor.

-Estoy bien, siempre y cuando este contigo- se echó hacia atrás y le sonrió.

Percy rio.

-Esa fue buena.

-Lo sé, ¿verdad? Buena y sentimental.

Percy se inclinó y la beso suavemente antes de dar un paso atrás y tomar su mano entre las suyas. Se giraron para estar frente a Poseidón y Sally como todos los demás habían hecho.

-Sé que todos ustedes están cansados- Poseidón se dirigió a todos ellos- y no creo que realmente dejara claro que vamos a ir de excursión y dormiremos al aire libre- Annabeth a duras penas contuvo un gemido- vamos a caminar esta noche alrededor de una hora, entonces daremos por terminada la noche. Vamos a tener que mantener nuestro ingenio con nosotros mismos a lo más profundo en las montañas que vamos. Hay seres sobrenaturales que se refugian en este bosque y seria sabio de nuestra parte no llamar su atención.

-Sin ofender, Alfa, pero hay tres machos Alfa caminando con cuatro hembras. ¿Cómo exactamente estas planeando mantenernos incognitos? - pregunto Annabeth.

-Buen punto, Annie. Había pensado en eso. Lo creas o no, los hombres podemos pensar anticipadamente de vez en cuando- bromeo Poseidón- Will debe estar llegando pronto y él nos encubrirá. Dijo que pondría no darse a conocer a nosotros de inmediato, pero podría estar cubriéndonos desde lejos. De hecho, él ya podría estar en el lugar. Confió en el para hacer lo mejor.

Annabeth le dio el visto bueno.

-Bien hecho, P. Sabía que eras Alfa por alguna razón.

-Me alegro de tener tu aprobación.

Annabeth miro a Sally, quien estaba tratando de ocultar su sonrisa.

-Él ha dominado el sarcasmo demasiado rápido.

Sally rio.

-No tienes a nadie que culpar si no a ti misma.

-Oh, no, no voy a tomar toda la responsabilidad. Thalia es probablemente tan culpable como yo.

Todo el mundo murmuro su acuerdo mientras los machos comenzaban a descargar la camioneta y a distribuir los paquetes.

Una vez todo el mundo estuvo armado con su equipo de supervivencia, el grupo se puso en marcha. Poseidón se puso delante de los demás siguiéndolo en una sola fila dispuesta de manera que cada hombre caminaba entre dos mujeres.

Ellos caminaron de manera constante por un camino que no había sido utilizado por un largo tiempo. Annabeth miro a la oscuridad del bosque a su alrededor y, como de costumbre, estaba sorprendida por lo bien que podía ver. Tener a su lobo en la superficie tenía unas ventajas adicionales.

Sintió el golpe fresco de la brisa de la noche en su cara y se estremeció cuando sintió algo antinatural e inquietante que ella simplemente no podía ubicar.

Rachel, que caminaba detrás de ella, le susurro:

-¿Sentiste eso?

Annabeth asintió.

-Se siente como si estamos siendo observados.

-Exactamente- Rachel estuvo de acuerdo.

"Percy, ¿sientes eso?", se acercó a él a través del vínculo.

"Si, está poniendo a mi lobo al borde."

-Silena, ¿sientes algo? - pregunto Charles en voz baja, pero en voz alta para que los demás lo supiera.

-Lo hago, pero no se siente diabólico.

-Los duendes no son malos- dijo Poseidón desde el frente de la fila. Todos los oídos sensibles, incluso Silena siendo latente, pudieron escucharlo bien- son neutrales hasta que se deciden, por un lado. Podrían estar poniéndonos a prueba, así que mantengan sus ojos y oídos bien abiertos.

El resto de la hora, el bosque estuvo en silencio mientras subían más y más en las montañas. Los únicos sonidos fueron el suave susurro de las hojas y el follaje mientras pasaban.

Después de lo que pareció ser la hora más larga e incómoda de la vida de Annabeth, finalmente se detuvieron. Había un pequeño claro a la derecha del tosco camino. Unas rocas grandes encerraban la zona, dando la ilusión de una cubierta. Los hombres dejaron caer sus paquetes y de inmediato comenzaron a recoger la leña para el fuego. Las chicas empezaron a organizar el sitio de los sacos de dormir, no había tiendas de campaña. Annabeth había preguntado por qué y Percy había respondido- no puedes ver a tu enemigo a través de una tienda de campaña.

Así que esa fue la forma en que durmieron, lo más cerca posible del fuego sin quemarse. Los hombres tomarían rotaciones para vigilar a través de la noche, una noche que se convertiría en el último recuerdo de paz en mucho tiempo… un recuerdo que buscarían en la paz que venía.

*Mon amour: en francés, mi amor.