Declaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen al maravilloso tío Rick… y la trama le pertenece a Quinn Loftis.
Capítulo 14: Annabeth XIV
"A veces lo que crees que es verdad, lo que crees que es seguro y bueno, es en realidad un mal disfrazado. Un mal tan atractivo, como engañoso, que no sabes que es el mal hasta que te envuelve y te acaricia como un amante. Miras directo a sus ojos, extasiada por las palabras bonitas que susurra suavemente en tus oídos, dándote cuenta demasiado tarde que las palabras bonitas eran todas simplemente mentiras retorcidas"
-Annabeth.
Will vio al grupo desde lejos, mientras se establecían para la noche. Una persona en particular había captado su atención desde el primer segundo en que se había destellado en el bosque. Rachel. Le estaba tomando todo en el no ir haca ella, envolverla en sus brazos, y nunca dejar que se fuera de su vista. Algo había cambiado en el al momento en que la vio, y algo en el definía ese cambio con una sola palabra: compañera. Ella era su compañera. Así que Hera había tenido razón. Había sido elegido por la Gran Luna para ser el compañero de uno de sus lobos. No podía creer le intensidad inmediata y la pasión que sintió por Rachel. Ahora entendía por que los machos de su raza actuaban de la manera en que lo hacía. Algo en el clamaba por ella. No quería que ella estuviera en un grupo con un puñado de machos, ya sea que estuvieran emparejados o no. No quería estar lejos de ella.
Había decidido que sería mejor revelarse a sí mismo en algún momento del día siguiente. A decir verdad, él estaba haciendo tiempo. Por primera vez en su larga vida se sentía inseguro. Sabía que ella iba a estar atraída por él, pero, ¿si no le gustaba? Will siempre había sido confiado, arrogante incluso. Había estado con hembras de su raza. Sin embargo, nunca nada serio, por lo que toda esta cosa de compañeros era definitivamente un nuevo territorio en cuanto a compromiso.
El Fae sostuvo la magia de camuflaje sobre ellos mientras dormían, y vio como los hombres tomaban cada uno su respectivo turno de vigilancia. Era una noche larga. Sus ojos rara vez se apartaban de la forma de dormir de Rachel. Se preguntaba que estaba soñando y esperaba que no se tratara de otro sujeto.
Vaya… ¿de dónde ha venido eso?, pensó Will para sí mismo. Nunca he sido celoso, pero la idea de que ella está soñando o fantaseando con otro sujeto, bueno, me… cabrea. Decidió que tenía que alejarse de esa línea de pensamiento y en su lugar se centró en lo que le diría cuando finalmente saliera de entre las sombras y entrara en su vida.
…
La mañana llego y se fue. Después que recogieron su campamento y reanudaron su caminata, el bosque cobro vida.
Annaneth sonrió mientras veía los conejos corretear alejándose de ellos, los pájaros descendiendo en picada, en busca de una comida, y las ardillas chillaban desde las copas de los árboles. Incluso los propios arboles parecían estar estirándose, haciendo señas al sol para guiarlos del frio invierno a la vibrante y nueva primavera.
Rachel sonrió mientras caminaba al lado de Annabeth.
-Es increíble lo refrescante que es durante el día y la manera que se presagia en la noche- comento Rachel.
Annabeth asintió.
-Ciertamente se siente diferente a lo que lo hizo anoche- miro a Rachel- ¿Cómo lo llevas?
Rachel la miro y Annabeth se congelo ante lo que vio. Había una mirada poseída en sus ojos, como si estuviera vacia de cualquier personalidad.
-Rachel, cariño, ¿Qué pasa?
Rachel negó con la cabeza y las lágrimas comenzaron a resbalar por sus mejillas. Miro a Annabeth, desesperada por comprensión.
-¿Es esto lo que se siente?
-¿Qué, que se siente como que, cariño?- pregunto Annabeth calmadamente, aunque se sentía cualquier cosa menos tranquila. De hecho, estaba empezando a sentirse extrañamente agitada.
-¿El no estar con él, saber que está ahí fuera, pero sin poder estar cerca de él, incapaz de conectar?
Annabeth se quedó boquiabierta.
-¿Te refieres a un compañero? ¿No tener a tu compañero cerca?
Rachel asintió y las lágrimas llegaron aún más rápido.
Una sensación extraña atravesó al grupo, Silena se dio la vuelta y se notó que todos los hombres tenían los ojos brillantes y parecían estar al borde, pasando de una forma a otra. Ella misma se sentía extraña, como si sus emociones se estuvieran amplificando de alguna manera.
Silena se acercó y abrazo a Rachel. Ella le murmuro palabras dulces al oído mientras trataba de calmar a la histérica loba.
-¿Qué demonios?- dijo Annabeth en voz alta- ¿Hay alguien más preocupado de tener una loba no apareada hecho un mar de lágrimas por no estar con su compañero? Está actuando como si él estuviera aquí afuera en alguna parte y no puede llegar a el- cuando nadie contesto, se tornó aún más frustrada.
Percy estaba viendo a Annabeth y su lobo comenzó a agitarse. No le gustaba verla molesta. Mirando a su alrededor, intento ver quien estaba molestándola. ¿A quién necesitaba molestar por meterse con su compañera? Un gruñido bajo escapo de su garganta al ver a su Alfa acercarse a su compañera.
-Annie, mírame- le dijo Poseidón con calma, en forma de orden- ¿Cómo te sientes?
Annabeth miro a su suegro como si fuera perdido la cabeza.
-¿Qué quieres decir con, como me siento?- ella levanto las manos al aire con agitación- me siento como si mi amiga está sufriendo y no sé cómo ayudar. Solo quiero gritar.
Poseidón miro a Silena. Se dio cuenta que ella estaba observando a todos de cerca.
.-¿Qué piensas tú, sanadora?
-Algo está influyendo en nuestras emociones. Me siento molesta, aunque no sé por qué. Hay algo en el aire.
Poseidón dio un paso fuera del sendero hacia el bosque.
-Venimos en paz a su territorio. No tenemos la intención de hacer ningún daño- la voz de Poseidón s levanto y arrastro a través de los árboles y sobre las rocas. Espero; todo el tiempo Rachel permaneció en el suelo, donde solo se había derrumbado. Silena continuaba sosteniéndola, tratando de consolarla. Muy lentamente, la pesadez que había caído sobre ellos, que no se habían dado cuenta que estaba allí, comenzó a disiparse.
Annabeth dejó escapar un profundo suspiro. Percy se acercó y envolvió sus brazos alrededor de ella, poniendo la mejilla en la parte superior de su cabeza.
-Eso no fue nada genial- gruño ella- en serio, sentí como si estuviera completamente fuera del control de mis emociones. Sabía que estaba exagerado, pero no podía calmarme.
Silena se levantó con Rachel.
-¿Cómo estás?- le pregunto a la afligida loba.
Rachel respiro hondo varias veces.
-Mejor, pero mi loba me presiona para hacerse con el control. Ella siente algo y todavía siento como si fuera perdido algo muy importante… es difícil respirar.
Todo el mundo se dio vuelta al oír el sonido de pisadas. Los machos tomaron posiciones defensivas frente a las hembras. Will salió resueltamente de entre los árboles. Sin dar a los demás una mirada, se dirigio directamente a Rachel. Sus ojos conectados como si todo y todos alrededor de desvanecía al fondo.
-¿Estas bien?- le pregunto Will en voz baja a medida que ahuecaba su mejilla suavemente con la mano. Rachel se apoyó en su mano, incapaz de detener una acción que era tan natural para ella como respirar.
Will no sabía todo lo que había que saber sobre los Canis Lupis, pero sabía que el tacto era importante, una fuente de consuelo y seguridad.
Rachel asintió lentamente antes de responder.
-Lo estoy ahora- sus labios se volvieron en una pequeña sonrisa- ¿eres mi compañero?
-Ese soy yo, hermosa- él le guiño un ojo, excavando profundamente por la confianza que solía llevar como sus pantalones favoritos.
-¿Cómo puede ser eso?- la cabeza de Rachel se volvió para mirar a su Alfa por la respuesta.
-Tenemos que hablar- hablo Poseidón lacónicamente.
…
Media hora más tarde, después de que todos habían tomado asiento en cualquier superficie que pudieron encontrar, Poseidón termino de explicar todo lo que Quirón le había dicho. El grupo permaneció en silencio; los únicos sonidos eran la vida del bosque, los cuales estaban continuando como si ningún destino estuviera siendo cambiado para siempre, y ninguna de las especies estuviera alterando para siempre la historia de su raza.
Will miro a Poseidón y le mirada que le dirigió pedía privacidad. Poseidón se levantó, indicándoles a los otros que lo siguieran. Will tomo la mano de Rachel en la suya para mantenerla a su lado. Espero hasta que ellos se habían alejado lo suficiente para que no pudieran ver. Will rebusco en su magia para crear una barrera de modo que los demás no pudieran oir su conversación.
-No nos pueden escuchar- le dijo con una sonrisa. Rachel se la devolvió- ¿Cómo estás?- le pregunto.
-Es un poco impactante.
-Estas…- Will hizo una pausa, armándose de valor para hacer la pregunta que el no estaba realmente seguro de querer saber la respuesta- ¿Estás de acuerdo con esto? Quiero decir, ¿me quieres como tu compañero? Ya sabes, ¿aunque sea un Fae?
Rachel no respondió de inmediato y Will lo tomo como su respuesta. Él le soltó la mano y se deslizo hacia atrás, dándole espacio.
-Entiendo si no quieres ser emparejada conmigo. No soy exactamente con quien pensaste que ibas a terminar- sus palabras fueron suaves, pero Rachel pudo escuchar el dolor por debajo de ellas.
Ella se acercó más a él, cerrando la distancia que el había creado. Tomo la mano que el había alejado y lo miro a la cara.
-Es impactante, pero no es una decepción. He sabido toda mi vida que algún día tendría un compañero, alguien con quien me gustaría pasar el resto de mi vida. Sabía que iba a ser vinculada a él y seria cortejada y me enamoraría completamente de él. Si, esto es diferente a lo que esperaba, pero aun así es una cosa feliz. Tengo miedo, pero estoy muy emocionada de finalmente haber encontrado a mi compañero- Rachel bajo la mirada, repentinamente no tan segura- mi temor es que esto no sea algo para lo que tu estuvieras preparado o esperado. ¿Me puedes amar? ¿Puedes elegir esto, nosotros?
Will se inclinó hacia adelante y le paso un brazo por la cintura y la llevo a su regazo. El la atrajo hacia su pecho, disfrutando de la sensación de su cuerpo contra el suyo.
-No voy a mentir y decir que alguna vez pensé que iba a pasar mi vida con una mujer. Pero te miro y mi alma siente como si fuera estado buscándote por siempre. Por primera vez en mi vida me siento completo y entusiasmado con lo que está por venir. Yo nos elijo a nosotros, y sé que vamos a tener que llegar a conocer el uno al otro. Lo tomaremos tan lento como quieras. Te puedo decir que cualquiera que sea la cosa loca que creo este vínculo también ha creado un hombre muy protector y celoso. Ahora entiendo por qué los hombres son tan posesivos. Te he estado observando desde la noche anterior y ha tomado un increíble control no alejarte de esos otros machos. También entiendo la importancia del tacto. Te miro y anhelo estar cerca de ti, para sentirte, ya sea tu mano o más.
Rachel se sonrojo ante sus palabras, su comportamiento desafiante habitual ablandándose cuando las palabras de su compañero vertieron tranquilidad en ella.
-Así que, ¿solo vamos hacia adelante desde aquí?- le pregunto.
-No quiero retroceder antes de que fuera mía- se inclinó hacia adelante y la miro a los ojos- ¿Puedo darte un beso?- le pregunto, no queriendo tomar esa libertad antes de tiempo.
Ella asintió con timidez. Will acuno su rostro y la atrajo hacia sí. Sus labios se tocaron, y lo que estaba destinado a ser un simple besa casto, se volvió una mezcla con la pasión. Rachel se estiro rodeando su cuello y lo atrajo hacia sí. Will se abstuvo de buscar entrar en su boca, satisfecho de que le fuera permitido estar tan cerca de ella, y se delito de que no fuera el único sintiendo el fuego entre ellos.
Se echó hacia atrás, pero no le soltó la cara. Ella le devolvió la mirada con nostalgia y a él le tomo todo su autocontrol para no continuar con lo que empezaron.
-Los otros están esperando por nosotros- le susurro él. Ella se lamio los labios mientras sonreía. Will gruño- Por favor, no hagas eso.
Rachel rio, y por primera vez en mucho tiempo, sintió la alegría, la verdadera alegría, llenar su corazón.
Will se levantó, colocándola de pie al mismo tiempo. Levanto la magia que evitaba que los otros escucharan.
-Poseidón, estamos listos- Will no levanto la voz, sabía que el Alfa le oía bien.
A medida que el grupo apareció a la vista, Annabeth fue directamente hacia Rachel.
-¿Estas bien?- pregunto ella con el ceño fruncido, buscando intensamente cualquier cosa que indicara lo contrario.
Rachel miro a Will y sonrió.
-Estoy mejor que bien.
Annabeth dejó escapar un suspiro y le devolvió la sonrisa.
-Excelente. Realmente estaba esperando que los chicos no tuvieran que patear el trasero de Will si te lastimaba.
Will miro a los hombres con una sola ceja levantada.
-Sabía que tomarías la decisión correcta- le dijo Poseidón con confianza.
Will inclino la cabeza agradeciéndole.
-Está bien- Poseidón se volvió a mirar el camino que habían estado siguiendo- tenemos que seguir adelante. Los duendes mostraron cierto interés en nuestra presencia antes con la pequeña emoción fingida. Tenemos que estar en guardia y movernos con rapidez.
-¿Al final, cuando hablaremos con los pequeños bichos?- pregunto Annabeth.
-Cuando estén listos para mostrarse- respondió Poseidón- hasta entonces, nos mantendremos en movimiento.
…
Minutos después de que fueran seguido con su caminata, hubo un fuerte chasquido, como el disparo de una pistola. El grupo se detuvo abruptamente, todo el mundo poniéndose en alerta máxima. Los machos crearon un circulo alrededor de las hembras y se prepararon para cualquier cosa que pudiera abalanzarse del bosque. Se oyó otro chasquido, pareciendo venir desde arriba de ellos. Will levanto la mirada y vio una rama grande comenzando a caer del árbol alto.
-¡CORRAN!- grito mientras hacía subir al grupo por el sendero. Entraron en acción y corrieron. Mientras corrían continuaron escuchando chasquidos aterradores: las ramas estaban chocándose entre sí como miembros cayendo a todo su alrededor.
Poseidón estaba a la cabeza cuando un chasquido más fuerte que los demás rompió el aire. Comenzó a sentir que el peligro había por delante en lugar de detrás de ellos. De pronto, una rama del tamaño de un pequeño cayo en el punto donde el pie de Poseidón acababa de aterrizar. Los otros lobos se estrellaron contra su espalda cuando se detuvo.
-No podemos dejar de movernos- le dijo mientras miraba a la izquierda y se ubicaba entre los árboles. Vio grandes rocas más adelante, apiladas una encima de la otra. Una de ellas sobresalía, creando un área cubierta que los protegería de las ramas que caían. Corrió a toda velocidad, mirando hacia atrás una vez para asegurarse de que todos en su grupo se movían en la misma dirección.
Annabeth grito cuando una rama cayo junto a ella, y si Percy no la fuera empujado fuera del camino, hubiera caído justo encima de ella.
Después de lo que pareció ser la carrera más larga de sus vidas, entraron al área cubierta. Poseidón y los otros hombres empujaron a las mujeres detrás de ellos contra la pared de roca y las cubrieron de la abertura mientras ramas continuaban rompiéndose y cayendo a su alrededor.
Annabeth miro a las otras mujeres, asegurándose de que todas estuvieran bien, y luego dejo escapar una risa mezclada con sarcasmo.
-¿Qué paso con lo de "los duendecillos no son malos, los duendecillos no nos harán daño, los duendecillos bla, bla, bla"?- ella dejo escapar un gruñido de frustración- porque odio decírselos, pero ellos acaban de intentar aplastarnos como bichos con ramas de árboles. ¿Alguien más piensa que tal vez eso significa que no están interesados en negociar?
Cuando nadie le contesto, ella se dejó caer contra la pared frustrada y asustada.
Poseidón, Percy, Will y Charles no se giraron hasta que la conmoción afuera se hubo detenido y hubiesen pasado veinte minutos sin ramas cayendo. Finalmente, cuando se dieron la vuelta, los hombres comprobaron a sus compañeras con una minuciosidad casi vergonzosa.
-Annabeth, voy a pasar por alto tu insolencia debido a la tensión y el miedo que todos hemos experimentados. Sin embargo, en el futuro, seria sabio para ti recordar que, aunque sea tu suegro, también soy tu Alfa.
Annabeth bajo la cabeza, su lobo queriendo someterse, aunque Annabeth quería decirle que se lo guardara para después porque estaba demasiado molesta por su pareja y amigos estando en peligro.
Poseidón se alejó.
-¿Qué crees que significa esto?- pregunto, dirigiéndose a Charles.
Charles atrajo a Silena mas cerca de él, necesitando asegurarse a sí mismo que ella había conseguido atravesar la traición ilesa.
-Podría significar que Desdémona ya se ha asegurado de la lealtad de los duendes- respondió mientras miraba hacia el bosque ahora destruido.
-Eso pienso yo- respondió Poseidón.
-¿Realmente necesitamos hablar con ellos?- pregunto Sally, hablando por primera vez en mucho tiempo.
Poseidón como los otros hombres, miro hacia el bosque, sus ojos escaneando, en busca de cualquier peligro potencial.
-Los seres maliciosos suelen conocer cosas que los honestos no.
-Así que, en otras palabras, sí, tenemos que hablar con los pequeños demonios- bromeo Annabeth.
Poseidón dio un paso tentativo fuera de la cubierta de la roca. Miro alrededor y por encima de ellos en el bosque, intentando olfatear cualquier cosa que pudiera descubrir el próximo movimiento del enemigo.
-Estén atentos- les dijo mientras tomaba la mano de Sally y comenzaba a moverse de nuevo hacia el bosque. Su progreso fue mucho más lento a medida que maniobraban alrededor y sobre las ramas.
El día se convirtió rápidamente en noche mientras el sol se hundía en el horizonte, llevándose lo último de la luz con él. Instalaron un campamento en una zona con pocos árboles que los rodeara a fin de evitar estar bajo ramificaciones potencialmente mortales. Los machos una vez más hicieron una fogata. Comieron algo de la comida Fae que Will había traído con él, que era más satisfactoria que el pan y otros artículos que habían empacado para ellos mismos. Todos se reunieron alrededor del fuego, buscando su calor contra el frio de la noche.
-Poseidón…- Annabeth miro a su suegro al otro lado del fuego- ¿puedes explicar un poco acerca de por qué las razas sobrenaturales están tan divididas? ¿Por qué siquiera fue traído El Limbo a la existencia?
Poseidón tomo una respiración profunda mientras atraía a Sally más cerca cuando se sentó frente a él, entre sus piernas dobladas.
-Vamos, Alfa- Sally le palmeo la pierna- todavía podemos ser diligentes y escucharte hablar.
Sally, obviamente conociendo a su compañero mejor que los demás, sabía que él estaba debatiendo la sabiduría de distraer a todo el mundo con una historia.
-Está bien- dijo con una leve sonrisa mientras miraba a su compañera. Miro a Annabeth y comenzó.
-Hubo un momento en que los seres sobrenaturales estuvieron unidos. No necesariamente como mejores amigos, sino compañeros de armas, si se quiere. Si hubiese habido alguna vez una necesidad de unirnos, entonces no habríamos dudado en hacerlo. Había un equilibrio entre el bien y el mal en el mundo. Sin embargo, con el tiempo, el equilibrio comenzó a cambiar. Como saben, las brujas comenzaron a crecer en número y su magia comenzó a corromper a los que una vez estuvieron por el bien. Las brujas querían poder, siempre más poder. Nunca era suficiente. Aprendieron formas de tomar ese poder de otros seres sobrenaturales, y ese fue el comienzo de la desintegración de la cooperación entre nosotros. Todo el mundo comenzó a sospechar unos de otros, sin confiar en si las brujas les habían corrompido o no. Se puso tan mal que no solo eran diferentes razas en conflicto entre sí, sino que cada raza comenzó a luchar entre sí. Los Canis Lupis se dividieron, los hechiceros, los trolls, los duendes, incluso las brujas comenzaron a luchar dentro de sus propias filas. A partir de ahí todo se vino abajo. Nadie confiaba, nadie creía en el bien de otro ser.
Las razas sobrenaturales comenzaron a caer en el aislamiento de uno al otro y la magia que llego con su unidad se empezó a desvanecer también. La salida de las Fae de este reino provoco la mayor caída en el poder mágico. Desdémona podría no darse cuenta, pero a pesar de que lo que está haciendo es horrible y muy posiblemente podría matarnos a todos, ella también nos está uniendo.
-El enemigo de mi enemigo- murmuro Annabeth.
-Exactamente- confirmo Poseidón- La Gran Luna y su decisión de unir a dos razas lo ha empujado un paso más allá. Simplemente, podríamos tener más oportunidad si podemos conseguir que las Fae salga de detrás de su velo.
El fuego crepito en silencio, la luz naranja bailando en sus rostros, emitiendo un resplandor misterioso. La noche era tranquila. No había animales corriendo, el viento no aullaba a través de los árboles. Todo estaba en silencio en las montañas de las Cárpatos.
Entonces, el silencio fue roto, hubo un suave zumbido, seguido de palabras.
"Mientras bajo al rio para orar
Estudiando sobre esa buena vieja manera
Y quien debería llevar la estrella y la corona
Buen Señor enséñame el camino
Oh, hermanas bajemos
Bajemos, vamos bajemos
Oh, hermanas bajemos
Hacia el rio para orar.
Mientras bajo al rio para orar
Estudiando sobre esa buena vieja manera
Y quien debería llevar la estrella y la corona
Buen Señor enséñame el camino
Oh, hermanos bajemos
Bajemos, vamos bajemos
Oh, hermanos bajemos
Hacia el rio para orar.
Mientras bajo al rio para orar
Estudiando sobre esa buena vieja manera
Y quien debería llevar la estrella y la corona
Buen Señor enséñame el camino
Oh, padres bajemos
Bajemos, vamos bajemos
Oh, padres bajemos
Hacia el rio para orar.
Mientras bajo al rio para orar
Estudiando sobre esa buena vieja manera
Y quien debería llevar la estrella y la corona
Buen Señor enséñame el camino
Oh, madres bajemos
Vamos bajemos, ¿no quieres bajar?
Oh, madres bajemos
Hacia el rio para orar.
Mientras bajo al rio para orar
Estudiando sobre esa buena vieja manera
Y quien debería llevar la estrella y la corona
Buen Señor enséñame el camino
Oh, pecadores bajemos
Bajemos, vamos bajemos
Oh, pecadores bajemos
Hacia el rio para orar.
Mientras bajo al rio para orar
Estudiando sobre esa buena vieja manera
Y quien debería llevar la estrella y la corona
Buen Señor enséñame el camino"
El silencio era ensordecedor antes, ahora estaba abarcando todo mientras todo el mundo estaba mirando fijamente a Rachel. Ella estaba sentada en silencio, observando las llamar danzantes, sin reconocer que acababa de cantar tan hermosamente que los demás se quedaron mudos. Will miro a su compañera recién descubierta en asombro y disfruto del rubor que vio arrastrarse hacia sus mejillas.
Silena se recuperó primero.
-Eso fue increíble, Rachel. Nunca nos dijiste que tenías una voz tan increíble.
Rachel sonrió mientras miraba a la sanadora.
-Nunca surgió.
Annabeth resoplo.
-Esa no es una buena excusa. Esa fue tan solo, quiero decir, simplemente guau.
-¿La cantarías de nuevo?- le pregunto Sally con una sonrisa.
Como si alguien pudiera negar una solicitud de Sally.
Rachel asintió.
-Por supuesto- y así lo hizo. Mientras ella cantaba, su voz bailo a su alrededor, la melodía fascinándoles mientras las palabras caían sobre ellos. Annabeth sintió como si una niebla estuviera siendo envuelta alrededor de su cerebro, sus ojos cada vez mas desenfocados. No sabía si le estaba pasando a los demás; realmente no le importaba. Ella solo sabía que tenía que ponerse en marcha. Tenía que ponerse de pie y caminar hacia el bosque. La voz de Rachel se llevaba el crepitar del fuego y el viento que empezaba a soplar. Annabeth sintió el viento soplar a su alrededor, moviéndose a través de su cabello como el tacto suave de los dedos de un amante.
Ella siguió caminando, hasta que la luz del fuego se desvaneció detrás de ella. Los árboles se alzaron sobre ella, vislumbrándose en su gracia encantada, hojas crujiendo y ramas balanceándose. Una parte de ella sabía que tenía que dar la vuelta y volver; pero no podía, tenía que ir. Y a pesar de que ya no podía ver la luz del fuego, todavía podía oír la voz de Rachel tan claramente como si estuviera sentada justo a su lado.
Annabeth no sabía cuándo tiempo había estado vagando por el bosque, pero ahora veía un estanque más adelante. La luz de la luna brillaba sobre la superficie mientras ondulaba, el viento alterando la apariencia del cristalino. El agua la llamaba, o algo en el agua. Ella sabía que iba a ser refrescante, que la purificaría. Seguramente estaba sucia con todo el senderismo y correr por el boque. La voz de Rachel todavía continuaba.
"Oh, hermanas bajemos
Bajemos, vamos bajemos
Oh hermanas bajemos
Hacia el rio para orar."
Annabeth se encontró tarareando la melodía, ella siguió caminando lentamente hacia el estanque tranquilo. Una sonrisa serena toco sus labios al pensar en la paz que iba a encontrar en los brazos del agua. Sus pies llegaron al borde y, aunque ella vacilo brevemente, pensó en lo tonto que era dudar del agua. El agua no le haría daño; sino que la lavaría. Ella dio un paso hacia el estanque y el barro blando se hundió entre los dedos de sus pies. Al principio, el agua estaba fría, pero luego el calor la recorrió mientras continuaba entrando. Oyó u nombre siendo llamado, pero no reacciono hasta que estaba hundida hasta el cuello.
Justo antes que su cabeza estuviera totalmente sumergida, se volvió y vio unos ojos verdes brillantes moviéndose rápidamente a través de la oscuridad. Su último pensamiento fue cuan hermosos eran esos ojos.
