"Cómo te amo, déjame contar las maneras... Te amo con un amar que pensé haber dejado atrás con mis santos perdidos... ¡Te amo con el aliento, las sonrisas, las lágrimas, de toda mi vida!... Y, si Dios así lo permite, te amaré después de la muerte".
-Jason.
Jason abrió la puerta de su habitación y Piper se quedó sin aliento cuando entró. Se dio la vuelta en un círculo mientras miraba a su alrededor a la habitación iluminada con velas. Su boca cayó abierta cuando vio un vestido negro largo en la cama. Vio una pila de toallas y un gran cuenco de agua que tenía vapor subiendo de él. Finalmente hizo todo el recorrido hasta que estuvo frente a Jason nuevamente. Él sonreía y sus ojos brillaban
-¿Tú planeaste esto? -le preguntó.
Jason negó con la cabeza.
-Solo sabía que algo estaba pasando cuando llegué a la puerta. Pude oler a Thals y Diana, y las velas. Por eso dije que debíamos ir a ver a Thalia y Luke primero.
Piper permaneció de pie, mirándolo en silencio. Ella estaba tratando de procesar exactamente lo que Thalia estaba tratando de lograr orquestando esto.
Tomó un respiro.
-¿Se supone que voy a dormir contigo? -escupió.
Jason se echó a reír y, al ver que ella no se reía, se detuvo y se acercó a ella.
-No, Piper mía. No vamos a hacer el amor esta noche. Lo que vamos a hacer es realizar los Ritos de Sangre.
La boca de Piper se abrió y luego la cerró de golpe. La abrió de nuevo para decir algo, pero la cerró de nuevo.
-¿Estás bien? -preguntó Jason.
Ella asintió, pero todavía no hablaba.
-Piper, mírame. -Jason puso sus dedos bajo su barbilla y levantó su cabeza para que lo mirara.
-¿Entiendes por qué hay que hacerlo?
Ella asintió de nuevo.
-Si yo pudiera esperar...-comenzó y pareció ponerse nervioso- Sé que probablemente querías tener primero la ceremonia y tal vez incluso una boda como la que tus amigas tuvieron y siento mucho que esto no sea especial. Quiero que sea especial para ti porque entiendo que esto es una gran cosa y...
-¿No es un gran cosa para ti? –le interrumpió Piper, pareciendo encontrar su voz.
Los ojos de Jason se agrandaron.
-Por supuesto que es una gran cosa. Es enorme -le dijo-. Piper, quiero esto más que nada. Necesito esto. Necesito saber que llevas mi marca y mi olor. Quiero sentir tu mordida. Y a pesar de que tu marca no se quedará en mí, quiero saber que tú me has reclamado.
Cuando ella no respondió él pasó una mano exasperada por su cabello.
-Lo arruiné por completo, ¿cierto? -Se alejó de ella y se quedó mirando a la cama donde yacía el vestido negro.
Piper se le acercó por detrás y envolvió sus brazos alrededor de su cintura, presionando el rostro contra su espalda. El verlo tan vulnerable tiró de algo muy profundo dentro de ella.
-Lo siento, sé que esto es importante para ti. Eso no fue justo de mi parte. Estoy un poco sorprendida eso es todo. Sé que necesitas esto, Jason, y quiero dártelo.
Jason giró en sus brazos y colocó ambas manos en su cara. Se inclinó y suavemente tocó sus labios con los suyos.
-Te amo –susurró. Ella sonrió suavemente.
-Lo sé- susurró ella en respuesta- y yo te amo.
Jason dejó escapar un profundo suspiro.
-¿Por qué no te cambias? -Él hizo un gesto hacia el vestido negro.
-Está bien, um, pero si no vamos a hacer el amor, ¿por qué exactamente tengo que usar la ropa interior?
Jason se rio entre dientes.
-Piper mía, cuando sea el momento para nosotros de hacer el amor, no importará si tienes puesto un saco de arpillera. Todo saldrá de todos modos.
Piper se sonrojó.
-Creo que la razón para el vestido es que es de fácil acceso.
Piper se quedó sin aliento. Jason se dio cuenta de cómo sonó eso y de hecho tuvo la decencia de parecer avergonzado.
Piper tomó el vestido negro y rápidamente se dirigió al cuarto de baño.
-Voy a, um, saldré en un segundo -murmuró mientras cerraba la puerta detrás de ella.
Jason dejó escapar un suspiro.
-Vaya manera de hacerla sentir cómoda -murmuró en voz baja.
Esperó lo que pareció una eternidad y finalmente llamó suavemente a la puerta.
-¿Piper? -Espero a que ella respondiera. Como no lo hizo él habló un poco más fuerte-. Piper, amor, ¿estás bien? -Oyó un sollozo y sintió que su lobo se revolvió dentro de él. A su lobo no le gustaba la idea de Piper estando triste.
Pensó que iba a tener que tirar la puerta abajo si no la abría, pero cuando giró la perilla se relajó un poco cuando ésta giró libremente.
Después de empujar la puerta, su corazón se rompió cuando vio a su compañera acurrucada en el suelo. Se había puesto el vestido y él era lo suficientemente hombre para notar, a pesar de las silenciosas lágrimas en su rostro, que ella se veía espectacular.
Se arrodilló y la tomó en sus brazos. Ella envolvió sus brazos alrededor de su cuello y se aferró mientras él la levantaba y la llevaba al dormitorio. Se sentó en la cama y la acarició de cerca.
-Por favor, dime lo que he hecho. Por favor, dime cómo solucionar este problema- le suplicó Jason.
Piper siguió llorando mientras se aferraba a Jason. Sabía que no debería ser tan emocional, pero estaba más que abrumada. Ella quería esto, lo quería a él, pero tenía miedo, miedo de que no fuera lo que necesitaba o quería.
-No soy un lobo -dijo ella en contra de su camisa donde escondió su rostro.
-Bueno, me alegro que me dijeras antes de que sea demasiado tarde para echarse para atrás -bromeó Jason suavemente.
Piper se apartó y lo miró. El corazón de Jason dolió cuando vio su rostro, Ileno de lágrimas.
-Lo digo en serio, Jason- le dijo ella-. Probablemente esperabas ser acoplado a un lobo, y en su lugar tienes esto. -Ella hizo un gesto a sí misma.
Jason dejó que sus ojos se arrastran por su cuerpo, el cual estaba apretado en el suave material negro.
-Sí, sí lo hice- dijo él, la sensualidad atada en su voz.
Sally se sonrojó y le dio un codazo.
-Sabes lo que quiero decir.
-No, realmente no, Piper, porque eres mucho más de lo que podía haber pedido alguna vez para mí. No me importa si no puedes cambiar a un ser peludo. Eres increíble, dulce y preciosa para mí. Eres una sanadora y me has confiado tu cuidado. Me siento honrado. Pero sobre todo me has dado a Ti, Piper Mclean, una asombrosa mujer que ama con todo su corazón y es inteligente, amable y cariñosa. No hay nadie que sea más perfecta para mí que tú.
Piper lo miró a los ojos y vio la verdad que había detrás de ellos.
-No tenemos que hacer esto si no estás lista. Te dije que no te empujaría a hacer cualquier cosa y me refiero a eso. -Él apartó las lágrimas sobrantes de sus mejillas.
Piper negó con la cabeza.
-No. No vamos a esperar más. Sé que necesitas esto... me necesitas, y yo también te necesito. No voy a decir que no estoy asustada, pero no soy una cobarde y confió en ti.
Jason la levantó y la puso sobre la cama. Dio un paso atrás y se sacó la camisa por la cabeza, tirándola al suelo. El aliento de Sally se atascó en su garganta ante su pecho y abdomen cincelado. En ese momento ella estaba muy contenta por el vestido negro, sin importar cuán desnuda la hacía sentir. Jason era hermoso y quería estar bella para él.
El la ayudó a ponerse de pies y se sentó en la cama, tirando de ella hacia abajo sobre su regazo. Le apartó el cabello de su hombro y cuello, y la acarició justo debajo de la oreja. Respiró hondo y se deleitó con su aroma. Mía, el olor se lo decía. Ella era suya. Sintió a su lobo empujando hacia delante y sabía que sus ojos brillaban.
-¿Quieres que vaya primero? -le preguntó, sus labios tan cerca de su cuello que ella se estremeció cuando su cálido aliento acarició su piel. Ella asintió, sin habla.
-¿Dolerá? -susurró.
Jason besó su piel y su lengua salió, saboreándola. Piper dejó escapar un suave gemido.
-Seré armable -le dijo mientras su mano vagaba arriba desde su cadera a su espalda y volvía a bajar. La llevó con más fuerza contra él y con la otra mano se estiró y echó su cabeza hacia un lado, dejando al descubierto su cuello. Él arrastró su nariz. Hacia debajo desde su mandíbula hasta el cuello y hombro, dejando escapar un gruñido.
Piper dejó escapar un jadeo cuando sintió los dientes de Jason hundirse en su carne, pero se relajó cuando sintió que él succionó. Ella sintió el tirón de la sangre de su cuerpo y se hundió más profundamente en él. Sally nunca se había sentido sexy, pero en ese momento, con los labios de Jason contra su piel, su mano en la cadera, apretando y tirándola cerca... escuchándolo gemir y el ruido sordo que emanaba de su pecho, en ese momento se sintió sexy.
Jason luchó con su deseo por su compañera mientras tragaba su sangre. Él la estaba marcando y eso sería suficiente por ahora. No mentiría y diría que no la quería o necesitaba de ella. La necesitaba como necesitaba aire y sabía que nunca tendría suficiente de ella. Saboreando el pensamiento de que tenía el derecho de abrazarla, oyó gemir a su compañera y pensó en lo fácil que seria seducirla. No lo haría, pero ansió con interés el día en que pudiera.
Cuando se apartó de su cuello, ella sintió su lengua trazar un camino desde justo debajo de la oreja hasta justo debajo de su clavícula; sintió la subida y bajada de su pecho mientras trataba de recuperar el aliento.
Jason se inclinó y tomó una toalla, sumergiéndola en el agua caliente. Le limpió toda la marca de la mordedura, y luego besó el punto sensible.
-¿Estás bien? –le preguntó.
Los ojos de Sally se abrieron mientras trataba de recuperar cierta apariencia de control. Ella dejó escapar un suspiro y detuvo otro, haciéndolo una y otra vez hasta que finalmente pudo hablar y sonar algo normal, en lugar de como una enamoradiza adolescente.
-Eso fue... -Ella hizo una pausa, tratando de encontrar la palabra precisa, pero no pudo por lo que se conformó con-, interesante.
Jason se rio entre dientes.
-Yo iba a decir increíble, pero interesante funciona.
Piper se sonrojó.
-No esperaba que se sintiera bien.
-¿Te gustó?
Sally agachó la cabeza.
-¿A ti?
Jason puso sus labios junto a su oído y le susurró:
-Me encantó. -La cambió de posición en su regazo para que ella pudiera llegar a su cuello con mayor facilidad.
-¿Cómo se supone que voy a morderte, Jason? No tengo dientes afilados, puntiagudos como tú. –Sally estaba nerviosa, sabía que esto era importante para completar los Ritos de Sangre, pero también sabía que los dientes humanos no tenían filo y no romperían la piel tan fácilmente como los dientes que él tenía.
La frente de Jason se frunció.
-Creo que la Gran Luna probablemente ha trabajado en eso de alguna manera. Vamos a darle una oportunidad y ver qué pasa.
-No quiero hacerte daño -le dijo con sinceridad.
Jason le apartó el cabello de su cara.
-Soy bastante duro, Piper mía. Creo que puedo manejarlo.
Piper se inclinó hacia delante y besó sus labios suavemente. Jason se quedó quieto. Ella no era de iniciar la intimidad física y no quería asustarla.
Valientemente, ella trazó besos de sus labios a la mandíbula y cuello. Jason inclinó la cabeza hacia atrás, su cuello disponible para su exploración. Ella lamió su piel tentativamente y él gimió, acercándola hacia él.
Piper decidió no pensar más acerca de lo que estaba a punto de hacer y se entregó a la emoción detrás del acto. Se hundió en la profunda convicción de lo que significaba Costin para ella y ella para él, que estaban destinados el uno al otro y esto era correcto, que esto estaba destinado a ser y por eso, iba a funcionar por si solo. Le gustaba la sensación de su cuerpo pegado al de ella, se deleitaba con sus manos errantes sobre ella.
Finalmente, abrió la boca y para su sorpresa, sus dientes se hundieron fácilmente en su piel. Ella sintió la cálida inundación de líquido en su boca y casi se quedó sin aliento. Esperando un sabor metálico, fue recompensada con un sabor dulce que la aguijoneó. Ella envolvió sus brazos alrededor de su cuello y lo atrajo hacia sí, sacando otro gemido de su compañero.
Después de varios minutos sintió a Jason empujándola suavemente hacia atrás. Piper se apartó y cerró los ojos. Estaba segura que debía estar enferma por sus acciones, pero no podía estarlo. Estaba demasiado absorta en las emociones que rodaban a través de ella. Jason tomó otra toalla y después de mojarla, se la entregó para que pudiera limpiar su cuello.
Ella observó la herida comenzar a curarse a sí misma con bastante rapidez.
Jason se inclinó hacia delante y besó las lágrimas que ella no se había dado cuenta habían empezado a caer.
-¿Qué pasa, mi amor? -preguntó Jason en voz baja.
Sally negó con la cabeza y trató de ocultar su rostro en su pecho, pero él no lo iba a permitir. Levantó su barbilla para que lo mirara y la vio fijamente a los ojos, en busca de la razón detrás de las emociones.
-Dime, Sally, ¿qué estás pensando? ¿Por qué las lágrimas, preciosa?
-Simplemente no me esperaba que fuera tan intenso, tan íntimo y correcto.
Jason asintió
-Entiendo lo que quieres decir. Parece incluso más íntimo que como sería hacer el amor conmigo.
Sally asintió en acuerdo.
-¿Estamos... bien? -preguntó Jason, inseguro.
Piper sonrió dulcemente.
-Sí, mi amor, estarnos mejor que bien.
Jason dejó escapar una respiración profunda y la atrajo hacia él. Le sostuvo el rostro suavemente mientras la besaba profundamente. En respuesta, ella abrió su boca, lo que le permitió explorar el interior. Jason la sentó a su lado en la cama, sin romper el beso.
Se besaron, hablaron, y se besaron un poco más con la noche envuelta alrededor de ellos, rodeándolos en la oscuridad. Ellos no se permitieron pensar en las cosas que estaban pasando fuera de su puerta. No hablaron de todo lo que vendría o no. No permitieron que el mal en el mundo penetrara la seguridad de este momento.
Jason la amaba, vertió ese amor en que cada beso, cada caricia. Le susurró en su lengua y la de ella cuánto la adoraba y amaba todo de ella. Compartió con ella lo que él anhelaba y le encantó el rubor que cubrió su piel cuando le contó que deseaba casarse con ella, para que pudieran participar de los placeres de un matrimonio y pareja acoplada. Piper expresó su aprensión y temores. Ella le dijo todo lo que había tenido tanto miedo de él, todas las emociones que había sido tan reacia a expresar por temor de un corazón roto.
Sally decidió que era la mejor noche de su vida y, mientras se acurrucaba en sus brazos, con la cabeza apoyada en su pecho, finalmente se sintió entera y completa. Se quedó dormida con el sonido de Jason susurrando palabras de amor a su oído.
Jason esperó a estar seguro que Piper estaba dormida antes de adentrarse en las emociones que se habían ido acumulando en su interior. Sintió el rastro de lágrimas lentamente por sus mejillas mientras se soltaba. Nunca había sentido tanto amor, tanta paz como en este momento. Era suya, por fin. Llevaba su marca, su olor, y siempre lo haría. Casi le había suplicado que le permitiera hacer el amor con ella mientras la escuchaba decirle cuánto lo amaba, cuánto deseaba estar con él, y podía sentarse todo el día sólo para estar en su presencia. En algún momento la había rodado sobre su espalda y puso su cuerpo sobre el de ella, lo que permitió a su lobo saborear el contacto de sus cuerpos, en la rectitud de su ser rodeado por él. Ella lo miró a los ojos, la inocencia le devolvió la mirada a través de los de ella. Con mucha confianza, ella pasó sus dedos por el cabello de él y le sonrió, entregándose a él y sólo a él.
-Te amo, Piper mía. Te amo hoy y te amare más mañana -le susurró a compañera mientras dejaba que el sueño la arrebatara de él.
Afanada por la petición, me apresure con este capitulo. Perdon la mega demora, las clases virtuales me tienen saturada y no me dejan tiempo, energía ni inspiración para nada.
Espero que sea de vuestro agrado y tratare de estar de vuelta lo mas pronto que pueda.
Cuidenseeee y nos leemos la próxima.
