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Atención: esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.

Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

Cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado para siempre... -Gabriel García Márquez

Últimamente la vida de la corporación cápsula se había sentido convulsionada. La científica había estado bastante ocupada con los nuevos lanzamientos que habría para fin de año y como buena perfeccionista estaba perdiendo la razón y volviendo loco a todo su equipo creativo.

Salió del laboratorio algo tarde, para su fortuna su adorada madre ya tenía la cena lista. Con cariño vio a su pequeña niña jugar solita y feliz en la sala, quien al verla alegremente chilló.

–Mami, mami ven y juega conmigo- Bulma sonrió y emocionada se sentó con su retoño para dedicarle algo de tiempo.

Usualmente un fin de semana en esa casa debería ser bastante caótico, todo por el exceso de risas de Pan y Bra, pero ahora con todo el trabajo extra no había tenido oportunidad de invitar a la amiguita de su hija y encima de todo con Vegeta entrenando como poseso nuevamente, debido a su próxima ida al planeta de Bills, no había forma de tener apoyo en ese aspecto.

Habían discutido por eso en semanas previas, ella le pedía que por esta vez no fuera y se quedara para apoyarla, porque con todo ese trabajo no tendría tiempo para pasarlo con Bra y el único que la haría olvidarse de la ausencia de su madre era precisamente su otro progenitor, a quien esa niña idolatraba con locura.

Además, para variar había olvidado que prometió a Gohan cuidar de Pan ese mes, pue él estaría fuera junto con Videl en una gira de ponencias académicas que daría y Milk ya tenía planeadas las vacaciones en casa de su padre, Ox satán.

Recordó la interesante plática que tuvieron cuando infructuosamente trató de convencer a su esposo por medio de la seducción:

-Por favor Príncipe ayúdame, realmente estoy preocupada debo irme todo un mes y no puedo llevar a Bra y a Pan conmigo- le decía seductora mientras entre beso y beso mantenía perdido y embelesado al saiyan.

Acababan de tener el segundo round de esa noche y ella descansaba envuelta en las sábanas entre los fuertes brazos de su sensual esposo.

Por lo general el saiyajin hubiera estado encantando de aceptar mientras era convencido de esa forma, pero esta vez ni toda la seducción del súcubo que tenía por mujer podía contra la advertencia de un Dios de la destrucción altamente enojado y todo porque el imbécil de Kakaroto se comió el último bocadillo de los panqueques favoritos del berrinchudo Bills.

Por lo que por más que quisiera no podría aceptar. Aun así, decidió dejar que su mujer lo siguiera convenciendo otro poquito más mientras encantando seguía recibiendo los placeres de los besos sensuales de la fémina y esas manos hábiles lo volvían loco.

Al acabar la nueva ronda de excelso sexo con su mujer decidió explicarle porque está vez no podría quedarse. Bulma estaba furiosa pero no con el príncipe, si no con Gokú por ser tan cabeza dura y hacer cabrear a un dios como Bills, ahora por su poco cerebro Vegeta no podría ayudarla.

Por lo que terminó bastante frustrada cuando el Saiyajin no aceptó. Entendía que esta vez no era culpa de él, pero de verdad esperaba más apoyo.

A pesar de que hacer enojar a la científica era el juego favorito del príncipe, esto no incluía el torturarla con preocupaciones y realmente, aunque no lo admitiera abiertamente odiaba dejarla tanto tiempo y más porque ahora el pequeño demonio que tenía por hija estaría sin supervisión adulta.

Bulma suspiró al recordar la situación y cómo a pesar de tratar de no hacer obvia su preocupación, fue el mismo saiyan quien dio la solución al asunto; dejarían a su primogénito a cargo de la casa y de las niñas. Lo cual significaba que el joven no iría al campamento que pensaba hacer con su novia y su amigo.

—Bueno al menos prometió ser él quien hablara con Trunks- pensó esperanzada la científica.

Un enajenado Saiyajin se encontraba en esos momentos encerrado en su cámara de gravedad, intentando acabar su exigente entrenamiento. El saiyan estaba molesto consigo mismo no lograba poner la atención suficiente y tenía errores que usualmente no cometería y todo porque realmente estaba preocupado por el dichoso viaje que tenía que realizar.

Dos semanas atrás cuándo Bulma le pidió que no fuera ya que era imposible cancelar el viaje de negocios que tenía, quiso matar a Kakaroto pues por culpa de su estupidez no había forma de encontrar una solución sensata a ese dilema.

A pesar de no querer demostrarlo y de que no era esta vez su culpa se sintió fuertemente culpable de dejarla de nuevo con el peso de su trabajo y de cuidar a los críos.

Al menos se aseguraría que Trunks ayudara a su madre. Vegeta se encaminó al cuarto del mocoso y lo hallo ahí feliz texteando por celular. El adolescente al ver a su padre con gesto adusto entrar a su habitación, decidió guardar de inmediato el mismo, lo conocía y no quería exponerse, si venía de mal humor lo mejor sería poner atención y evitar dar más motivos de enojo.

— La próxima semana estaré fuera, y tú madre necesita salir de viaje también, ninguno podrá estar aquí 1 mes completo, tu madre necesita que cuides de tu hermana y de Pan, no quiero errores mocoso- fue lo que escuetamente dijo el príncipe.

Un muy enojado Trunks trato de negociar con su padre —Pero papá en 3 semanas es el campamento con Mai y Goten- Dijo el pelila a modo de protesta. Era injusto que lo dejaran de niñera.

El príncipe saiyajin divertido alzó la ceja, le hacía gracia el enojo del crío y que cada tanto intentara cuestionar su autoridad — ¿Seguirás comportándote como un clase baja mocoso? -

Dijo a modo de advertencia mientras su hijo se arrepentía de haberle contestado al saiyan.

—Tal vez ya va siendo hora de que tú y la otra sabandija nos acompañen al planeta de Bills.

Dijo malévolamente el príncipe, viendo a su retoño sudar copiosamente mientras trataba de excusarse con su padre.

A decir verdad, Vegeta no se sentía seguro de dejar a Trunks a cargo de ese par de chiquillas y de la casa, había preguntado a Bulma si no era mejor que la loca de su madre fuera quien cuidara de ellas, pero los padres de su mujer irían a su tradicional viaje anual precisamente en las mismas fechas.

Para evitar una desgracia había ya hablado con Kakaroto, quien alegremente aceptó que Goten acompañara a Trunks todo ese mes y lo presionó para que Gohan convenciera a Piccoro de ayudar a su hijo y a Goten en la tarea de cuidar a las pequeñas semisaiyan.

Una vez que el príncipe Saiyajin confirmó que el Namek acudiría se sintió menos tenso, sabía que Trunks se mantendría a raya si el ex demonio andaba cerca.

Le pesaba aceptarlo, pero esas dos crías a pesar de ser tan pequeñas podrían llegar a ser dinamita pura y hacer estragos si se les dejaba juntas y sin supervisión.

Trunks no se sentía nada feliz de tener que quedarse a cargo de su traviesa hermana menor, Bra podía ser tan demandante y endemoniadamente inteligente para su tierna edad.

Aún recordaba el lío que se había generado el año pasado cuando chantajeó a su propio padre, el mismísimo príncipe de los Saiyajines para ir a pedir Halloween*.

Sí, la pequeña y angelical niña podía convertirse en un demonio cuando la situación lo requería. Pero la mirada y tono de voz de su padre no admitían réplicas.

Apesadumbrado escuchó la última parte de la información que su padre mencionaba y que sin entender porque, le erizó la piel:

—Muy bien este será el trato, mantén la casa en una pieza y evita que la mocosa se meta en problemas y tal vez, cuando regrese considere ayudarte a que tu madre te permita ir de viaje con tus amigos después de las fiestas humanas qué habrá el próximo mes-

La oferta era atractiva, solo tendría que cuidar a su hermanita por ese transcurso de tiempo, si lo hacía su viaje con Mai y Goten solo sería pospuesto y no cancelado, ¿Que podía salir mal?

—Bien papá me aseguraré de que a Bra no le pase nada te doy mi palabra de Saiyajin- Fue la segura y solemne respuesta del peli lila.

—Jajajaja ¿Y quién te dijo que me preocupaba la seguridad de la mocosa? lo que me preocupa es encontrar la casa entera y sin caos en la ciudad.

Fue la réplica que le dio su padre antes de seguir. Si bien le divertía la forma en que su hijo trataba de hacerle ver que ya era todo un hombre, le irritaba que se tomara tan a la ligera una promesa como la que estaba dándole.

Así que decidió asustar un poco al crío, eso le ayudaría a reforzar el carácter.

— Has dado tu palabra así que más vale que cumplas mocoso, si algo le llega a pasar a la casa o ese pequeño demonio que tienes por hermana se mete en problemas, me aseguraré de que tu linaje no trascienda.

Fue el hermoso y amable recordatorio de su padre con respecto a tener que cuidar a su hermanita.

Encima de todo, su madre le había dejado una larga lista de cosas que comprar para decorar para la navidad pues cuando ella y su padre regresaran de sus respectivos viajes faltaría solamente una semana para la navidad y toda la casa debería estar decorada y los regalos ya comprados y envueltos.

Manejar eso más su vida diaria y cuidar a su hermanita y a Pan sería una tarea titánica de realizar para un adolescente, sobre todo porque Bra a sus 7 añitos era demasiado hiperactiva y en un pequeño descuido podría hacer una travesura que dañaría la casa o algo peor.

Para cuando el día de la partida de Bulma llegó, la científica estaba realmente nerviosa, pero al ver a su siempre serio esposo que la veía tranquilo entendió que no había nada de qué preocuparse.

El Saiyajin mirando que nadie viniera decidió aprovechar el momento, se acercó rápidamente al lugar y se despidió con tremendo beso apasionado que rápidamente subió de tono.

Cuando Bulma pudo entender lo que sucedía, estaba siendo apresada por su fuerte saiyan quien ya metía sus varoniles manos debajo de la falda y volaba por sus piernas rozando traviesamente su ropa interior.

Muy sonrojada la peliazul alcanzó a decir con voz agitada —¿Príncipe qué haces?

Antes de que la voz se le quebrara y sin poder evitarlo un gemido salió de ella, siempre era igual cuando debían pasar tiempo separados, terminaban semanas antes teniendo maratones lascivos de sexo que no lograba saciarlos y quedaban deseando más tiempo para aplacar ese fuego que los devoraba.

Sentía las manos del guerrero que habilidosamente se metían dentro de su ropa interior rozando ese botón rosado que a él le encantaba devorar, mientras unos dedos escurridizos ingresaban en su interior.

—Vegeta, los niños... - Fue todo lo que la peliazul alcanzó a decir, mientras comenzaba a respirar sofocadamente.

—Shhh, están lejos mujer... - fue todo lo que el saiyan le dijo antes de seguir acariciándola sin pudor alguno por debajo de su falda.

Notó la mirada felina en el rostro de su esposo antes de comenzará a atacar su blanco cuello, mientras callaba de un momento a otro sus delicados gemidos, apresando su boca fuertemente al estampar sus labios en los de ella.

Perdida en las sensaciones, sentía los dedos del hombre satisfacerla ampliamente y la otra mano del varón apretaba sus bien formados y redondos glúteos. Para momentos después, sin darle tiempo a protestar sentirlo ingresar en ella.

No se percató en que momento el saiyan se bajó el pantalón, pero ya la tenía cargada y pegada de espaldas a la pared mientras la penetraba fuertemente.

El momento fue rápido pero explosivo sin poder evitarlo la ojiazul sintió el fuego de un orgasmo golpearla, la sensación de hacerlo en una zona tan pública de la casa como lo era la cocina le generaba bastante morbo a la mujer, excitándola más pues sabía que en cualquier momento alguien podría entrar y encontrarlos en tan comprometedora escena.

El saiyan no había pretendido seducirla en tan público lugar, pero no pudo resistirse en hacerle el amor una última vez a su mujer, antes de separarse por un largo mes.

Al sentir a la mujer convulsionar entre sus brazos la sostuvo delicadamente, pero con firmeza entre sus brazos. Sabía que, de no hacerlo ella caería pues toda fuerza la había abandonado después de su furtivo ataque.

Cuando la sintió recuperar las fuerzas, el Saiyajin se separó de su mujer, sentía las presencias de sus críos acercarse y no permitiría que los hallaran en semejante situación.

Se sonrió maliciosamente al recordar las veces que por error Trunks los había llegado a encontrar en situaciones comprometedoras y lo bien que se lo pasó torturando al pobre crío por lo mismo.

Cuando Trunks y Bra entraron a la cocina encontraron a su padre tranquilo e indiferente sentado, esperando que su madre sirviera la comida. Esa sería la última comida en familia hasta dentro de un mes.

A pesar de la indiferencia que su padre solía mostrar, el semisaiyan podía ver a través de él y entendía lo difícil que era para el saiyan de raza pura separarse de su madre, y se daba cuenta de lo preocupado que estaba por no poder quedarse para apoyarla.

Le asombraba lo mucho que su padre había cambiado después de lo de Majin Buu y con el correr de los años ese cambio no hacía más que acentuarse para bien.

Y a pesar de ese cambio, la mayoría desconocía eso. Para el resto de los amigos de su madre con excepción del señor Goku y Piccoro, Vegeta seguía siendo un saiyajin bastante egoísta, narcisista e indiferente que lo único que había aprendido era a tolerar a la gente y medio aceptar a su familia.

La realidad era que su padre con todo su orgullo y su estricta forma de ser, y a pesar de que a veces podía ser maquiavélicamente perverso, era un tipo estupendo y al que él definitivamente admiraba mucho.

Además, la traviesa de su hermanita lo adoraba. Él veía que a pesar de ser tan estricto y gruñón como siempre, de alguna forma siempre cedía a las demandas de esa infantil criatura.

Aunque el príncipe que confiaba en que todo saldría bien, Bulma se sentía demasiado ansiosa, se acercó a su pequeña hija y la abrazó

— Princesa pórtate bien con tu hermano, regreso en un mes, te estaré llamando.

Fue todo lo que dijo para no llorar. Sabía que su hijo era un excelente chico que cuidaría bien de su pequeña, pero era injusto cargarlo con esa responsabilidad seguía siendo un chico muy joven y Bra a su tierna edad era demasiado lista para su propia seguridad.

—Kami por favor cuídalos.

Fue todo lo que pensó y para acto seguido abrazar a su hijo quien se sonrojó con ese gesto, en eso se parecía a su padre, que se ponía fácilmente incómodo con las demostraciones de afecto en público.

Y a pesar de que moría por besar a su esposo, solo le dio una profunda mirada y sonrisa pícara a su guerrero antes de tomar su aeronave y partir a su viaje.

Esa noche la pequeña Bra se hallaba desolada. Sus abuelos que siempre la consentían estaban fuera y su madre que siempre le daba besos y abrazos amorosos también se había marchado dejándola con una sensación de soledad que no había conocido antes.

Amaba a su padre, pero sabía que el cariño y los mimos excesivos vendrían de su madre y para variar su papá se iría al día siguiente también, dejándola sola nuevamente.

Bra adoraba quedarse con su hermano Trunks, siempre había sido su cómplice en sus aventuras y fechorías y habían jugado muchas veces como dos niños pequeños. En otra época no se habría sentido tan abatida porque sus papás se fueran de viaje si se quedaba con su hermano.

Pero últimamente su hermano había cambiado demasiado. Ya no le prestaba atención y no jugaba esos juegos tontos y secretos que tenían entre ellos. Y cuando ella trataba de llamar su atención lo veía enfadado y molesto con ella. Lo veía irritado con ella como si le estorbase.

La pequeña Bra era muy inteligente incluso para su edad, sin embargo, seguía siendo una niña pequeña a pesar de todo y por tanto no entendía ese comportamiento de su hermano y empezaba a extrañarlo a pesar de tenerlo a su lado.

Esa noche con toda la tristeza del mundo y conociendo por primera vez el peso de la soledad Bra terminó su cena y se subió a dormir sin decir nada más.

El príncipe Saiyajin notó el ánimo decaído de la niña, no era normal verla tan quieta y pensativa, normalmente estaría revoloteando sobre él y sobre Trunks contándoles de alguna cosa tonta y sin sentido que hubiera hecho.

Por el contrario, pasó la cena en silencio y en forma sensata dio las buenas noches para irse a dormir temprano sin necesidad de chantaje o coerción. Eso activó las alarmas del saiyan, no había nada más peligroso en esa casa que una Bra callada y seria.

Decidió que iría a ver que tenía la mocosa, pero antes debía tener una charla con el otro crío, temía que Trunks se tomara las cosas demasiado a la ligera y si había algo o alguien que no podía ser tomado a la ligera en su familia era esa perfecta diablilla con rostro angelical.

— No hay nada más peligroso en esta casa que esa mocosa callada, tu única misión es que no se meta en ningún problema.

Fue todo lo que dijo el príncipe, el peli lila temiendo repercusiones se apresuró a contestar:

— Padre me quedaré a cargo verás que nada pasará te he dado mi palabra- Replicaba algo cansado su hijo.

El primogénito solo quería demostrar a su padre que él podía con la situación, que ya no era un crío en pañales y que era perfectamente capaz de asumir el control. Se arrepentiría muy pronto de haber hecho esa promesa a la ligera.

El saiyan de raza pura sonrió ampliamente dejando ver sus colmillos mientras con la más divertidas de las sonrisas le decía a su hijo:

— Muy bien, has dado tu palabra por segunda ocasión Trunks. Tal vez has pasado tanto tiempo con los humanos que has adoptado algunas de sus patéticas costumbres como el hacer una promesa y que al romperla no tenga mayor repercusión. Cómo saiyajin sin embargo, la palabra significa todo y si no la cumples me aseguraré que ninguna hembra quiera aparearse contigo, lo gracioso de tener a tu madre y a tu loca abuela tomando fotos y videos de todo es que existen muchísimo material tuyo en situaciones avergonzantes- Dijo perversamente su padre.

—¿Recuerdas que siempre te quejas de que no voy a ninguna de esas ridículas reuniones de tu escuela? Tal vez sería buena idea ir y compartir esos preciosos momentos tuyos hijo- Terminó de decir malévolamente el saiyan.

Para ese momento el pobre Trunks había perdido todo el color, por un momento deseó pedirle a su padre que mejor lo matara si fallaba, pero él sabía que su padre no iba a mostrar tal piedad.

Si, el príncipe Saiyajin se están divirtiendo, torturando al mocoso para que, aunque sea por miedo se mantuviera atento a su otra cría.

A pesar de nunca expresarlo abiertamente esos dos revoltosos y la humana eran lo más importante que tenía en su miserable vida y realmente le pesaba no ser capaz de cuidar de los cachorros ni de su mujer ahora que ella había tenido que salir de viaje.

Bulma era una mujer muy atractiva para su edad y no faltaba ocasión alguna donde alguno de sus colegas quisiera coquetearle, usualmente él iba de "mala gana" y se sentaba sin hacer nada con cara de pocos amigos. Su sola presencia generaba suficiente miedo para hacerlos desistir en acercarse.

Esta vez no podría estar ahí para apoyarla sabía que, aunque no hiciera más que sentarse entre el público con cara de desinteresado, su sola presencia animaba a la mujer ampliamente. No había nada que hacer al respecto, al menos se aseguraría que la pequeña Bra no estuviera planeando alguna travesura ahora que ambos estarían fuera.

Pasó al cuarto de su hija, donde esperaba hallar a la niña cometiendo alguna locura. Usualmente la pequeña era un bólido que siempre estaba hiperactiva maquinando una aventura o travesura nueva, por lo que jamás imaginó que al abrir la puerta hallaría a la pequeña sentada en el suelo, llorando fuertemente porque extrañaba a su madre.

— ¿Que rompiste ahora mocosa? - fue la forma sarcástica en la que el saiyan entró a la habitación de su hija.

Por más que la pequeña trato de mostrarse fuerte dentro de la cena no pudo evitar sentir la ausencia de su madre y se sintió realmente triste, grandes lágrimas quisieron salir de sus ojitos, pero cual orgullosa heredera de su padre no quería demostrar debilidad frente a su familia. Sin embargo, al ver a su padre entrar no pudo evitar correr a sus brazos y abrazarlo, después de todo era solo una niña pequeña.

— ¡Papi! - fue lo que la pequeña dijo aún con tristeza antes de aventarse a los brazos del guerrero.

Vegeta sabía que Bra estaba bastante triste por la ausencia de su madre, pero era importante lograr que la más peligrosa de sus críos se mantuviera alejada de problemas en la ausencia de ambos.

—¿Desde cuándo lloras como un bebé? - Le dijo molestando a la pequeña. Ella más que molesta por la forma en que su padre le dijo se separó indignada de él.

—Qué malo eres papá- Decía mientras hacía un puchero en su infantil carita. Vegeta divertido abrazo más fuerte a la pequeña mientras seguía cuestionándola

—¿Por qué lloras mocosa? - fue todo lo que el guerrero preguntó mientras ella escondía su carita en su fuerte pecho.

—Extraño a mamá y tú también te irás y Trunks es un tonto, se va a olvidar hasta de alimentarme y moriré sola aquí- decía dramáticamente la pequeña mientras se echaba a llorar.

El saiyajin sentía una gran ternura al ver a la pequeña llorar así, le recordaba tanto a su mujer cuando hacía ese tipo de berrinches.

—Mocosa, me preocupa más Trunks, es peligroso dejarte con él puede salir lastimado- le decía juguetonamente su padre para hacerla reír, provocarla y así se olvidara de su tristeza.

— ¡Eso no es cierto papá! - decía nuevamente indignada su hija —Yo si me sé comportar ¡No como mi hermano! - dijo a modo de reproche la niña.

—¿Ah sí? Entonces hagamos un trato, mantente fuera de problemas este mes y podemos ir a ese parque de diversiones que tanto te agrada y al cual has querido que te acompañe desde hace mucho- Dijo como poco interesado en la plática el saiyan.

En cuanto la pequeña niña escucho que harían un acuerdo, su semblante cambió. Si algo amaba más que jugar con su hermano era cerrar un trato con su padre.

Sus ojos refulgieron mientras ella interesada empezaba analizar las ventajas de ese trato. Bra entendió que este era su momento para conseguir su más reciente y grande anhelo y en eso no figuraba un tonto paseo por el parque de diversiones.

Tiempo atrás su hermano antes de dormir le contaba las aventuras que junto a su padre llegó a tener cuando éste se lo llevó a un viaje de varios meses al espacio.

Ella fantaseaba emocionada que un día le tocaría a ella el mismo viaje. Y a pesar de morir de ganas de pedírselo a su padre, su orgullo saiyan no le permitía preguntarle a su progenitor cuando llegaría su turno.

Así que, aprovecharía ahora para hacer un acuerdo que le beneficiara más — Muy bien papi negociemos - dijo la pequeña niña dándole la más angelical mirada a su padre mientras le sonreía dulcemente.

El saiyajin de noble estirpe de repente sintió un frío recorrer su espina dorsal. Un deja vú, ya antes se habían sentado a negociar y las cosas no terminaron nada bien para él.

Armándose de valor trato de llegar a un acuerdo sensato con la menor de sus hijos.

Esa niña definitivamente era el castigo que los dioses le habían enviado en lugar del infierno. Y no se equivocaron, la pequeña podría ser igual de inteligente que él y su mujer juntos y podía poner las fichas así favor, por muy desfavorable que fuera la situación.

—Te escucho- concedió el saiyan esperando oír los términos de la pequeña.

–Si cuido de Trunks y evitó que nos metamos en problemas, me llevarás a un viaje al espacio como el que hiciste con Trunks.

El saiyan aunque evitó mostrarlo estaba gratamente sorprendido. Jamás pensó que la pequeña niña quisiera tener un viaje de guerreros, para eso sin duda necesitaría ponerla a entrenar más duro, pero se sintió orgulloso que, de tantas cosas que podría conseguir lo que ella más quisiera fuera un viaje con él.

—Tendrás que entrenar más mocosa, posiblemente sea un viaje con tu hermano incluido, pero no veo porque no hacerlo.

Mientras el saiyan terminaba de decir eso la pequeña Bra imitaba su tan característica sonrisa ladina antes de extender su manita para cerrar el trato con su padre...

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Leer Truco o trato saiyajin para mayor detalle.

Hola a todos. Espero estén teniendo unas estupendas fiestas de fin de año.

Para no dejar pasar la ocasión hice este pequeño minific de 5 caps, será publicado uno por día.

Espero les guste.