Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Un hogar no es un edificio, ni una calle ni una ciudad; no tiene nada que ver con cosas tan materiales como los ladrillos y el cemento. Un hogar es donde está tu familia, ¿Entiendes?... -John Boyne
Al día siguiente, Gokú llegó junto con Goten y Pan a la Corporación Cápsula. Momentos después llegó el siempre serio Namek que, en cuanto fue visto por la pequeña Pan se vio envuelto en los brazos de la chiquilla.
De un momento a otro, un muy sonrojado Piccoro trataba de quitársela de encima al ver a los dos saiyan de raza pura reírse de él por la escena tan tierna que el ex demonio estaba protagonizando.
Minutos antes de que se fueran, Vegeta había charlado por separado con su hijo recordándole su promesa y solo le guiñó el ojo a su hija para confirmarle de esa forma su trato.
Después de desayunar, fue cuando Whiss fue por ellos y se fueron, dejando a los semisaiyan y al namek solos para la larga convivencia de un mes.
Bra estaba más que emocionada por el trato cerrado con su padre, y más que decidida a no meterse en problemas ni dejar que su hermano cometiera tonterías, pues eso pondría en juego su ansiado viaje.
Por ese motivo, le contó a Pan de la situación y ella le prometió ayudar para que pudiera cumplir con su parte del trato, las pequeñas se fueron tranquilas a jugar al cuarto de Bra.
El serio Namek decidió meditar en los jardines de la corporación. Únicamente necesitaría rastrear el ki de las niñas y de los adolescentes y eso podía hacerlo mientras meditaba.
Horas después Goten y Trunks descansaban en la sala de videojuegos platicando y poniéndose de acuerdo para ese viaje pospuesto donde los acompañarían Marron y Mai.
Estaban muy emocionados por el mismo. Como todo adolescente, se hallaban demasiados concentrados en las emociones que él primer amor despertaba en ellos, que no estaban realmente pendientes de lo que hacían las pequeñas saiyajines.
Goten sugirió que podrían dejar a Piccoro cuidando a las niñas, con el pretexto de ir a buscar las decoraciones navideñas que Bulma les había pedido, y así podrían comenzar a buscar los regalos de sus novias.
Antes de salir, Trunks fue a buscar a su hermanita y al hallarla junto con Pan jugando tiernamente sin hacer absolutamente ningún problema, se le hizo exageradamente sospechoso y comenzó a cuestionarla.
– ¿Qué están haciendo? - Preguntó con desconfianza en la voz.
Bra quien pensaba cumplir su promesa de la cuál su hermano no sabía nada, solo dijo sin voltearlo a ver – Jugando ¿Quieres jugar con nosotras Trunks?
El Peli lila, quien seguía resentido por haberse quedado sin su viaje, miró sospechoso a su hermanita quien junto con Pan habían creado un castillo de cubos bastante grande; no creyendo que esas dos rebeldes niñas se estuvieran comportando como infantes humanos normales, miró a Goten quien tampoco creía esa ficción y decidieron empezar a buscar en todo el cuarto, lo que sea que estuvieran ocultando esas dos traviesas.
Una muy indignada Bra se puso roja, al ver que su tonto hermano revolvía todo su cuarto sin que ella hubiera hecho nada malo.
– ¿Qué demonios crees que haces Trunks?
Gritó indignada la niña mientras Pan encaraba de la misma forma a Goten. Trunks quien no creía que solamente estuviera jugando tomó de los brazos a su hermana y la sacudió levemente.
– Te lo advierto Bra, no empieces con tus juegos ¿Qué están escondiendo?
Muy molesta la pequeña le dio un pisotón a su hermano para que la soltara. El adolescente enojado y adolorido por el golpe de su hermana en su pie, volteó a ver el castillo que estaba detrás de ella...
Estaba muy grande y se le hizo realmente sospechoso, Goten llegó a la misma conclusión que él.
Bra y Pan leyeron la cara de los dos chicos y se asustaron, sabían que irían tras su obra de arte, intentaron desesperadas detenerlos, pero por muy fuertes que las chiquillas fueran no podían competir contra ellos.
Trunks tomó a Bra y se la pasó a Goten quien ya tenía apresada a la otra niña. Para después dirigirse a su castillo.
Las chiquillas gritaban desesperadas, la pequeña peliazul trató de hacer entender a su hermano:
– ¡Trunks no, por favor!
Fue todo lo que la niña alcanzó a decir, antes de que el peli lila arremetiera contra el castillo que tanto esfuerzo les había tomado a las dos pequeñas realizar y al que le habían dedicado horas enteras.
Grandes cantidades de cubos se desperdigaron por el suelo mientras Bra y Pan veían todo su esfuerzo ser tirado, como si no valiera nada. El ojiazul estaba atónito, no creía que eso solo fuera un simple castillo y a pesar de que la niña tenía grandes lágrimas en sus ojos siguió desmoronándolo
– Te lo advierto Bra, nada de trucos ya dime que estaban haciendo...
Una muy enojada saiyajin empezó a temblar de la furia, eso sacó de su meditación al namek al sentir un pico en el ki de la pequeña híbrida y voló de inmediato al cuarto de la niña y alcanzó a ver la escena antes de que se hiciera peor.
La pequeña saiyan miró con mucho enojo a su hermano.
– ¡Te odio Trunks, fuera de mi cuarto no hicimos nada malo! - fue lo que la niña gritó.
Su hermano ofuscado no se dio cuenta que realmente estaba culpando a su hermanita, quien por primera vez era inocente de lo que se le acusaba y antes de poder responder escuchó la voz de Piccoro.
– Trunks y Goten que demonios creen que hacen, váyanse ahora a hacer los encargos que pidió Bulma.
Y de esa forma, el siempre serio guerrero puso orden y fin a la discusión. Los dos adolescentes salieron volando enojados, mientras el pobre ex demonio se quedaba a consolar a las dos pequeñas que estaban envueltas en llanto.
Piccoro suspiró, apenas era el día uno y ya casi había guerra entre los hijos de los saiyajines. Si había Corporación Cápsula para cuando volvieran los padres de esos chicos estaría profundamente agradecido con Dendé.
Decidió quedarse el resto de la tarde jugando con las niñas, estaba bastante sonrojado por lo mismo, solo esperaba nadie lo viera sentado en un cuarto color rosa con dos niñas de 6 y 7 años haciendo un castillo con cubos de colores infantiles.
A eso había sido reducido el gran Piccoro Dai makú, dónde estaban sus sueños de matanza y dominación mundial, estaba perdido en sus ensoñaciones de grandes proezas guerreras, cuando escuchó la vocecilla de la pelinegra traerlo a la realidad al pedirle que pusiera la banderita arriba del castillo nuevamente.
Cuando los chicos regresaron por la noche con parte de las compras, decidió hablar con ellos, regañó sobre todo a Trunks, las pequeñas le contaron la situación y dejó que ellos también contaran su historia, ambas coincidían con la única diferencia que ellos las creían culpables y por eso se había armado toda la pelea.
Le constaba que esas niñas eran bastante peligrosas y más cuando estaban juntas, pero al parecer la pequeña Bra que era normalmente la líder de las dos y quien alentaba las travesuras realmente estaba decidida a portarse bien, lo cual parecía sospechoso, pero no podían por eso tomarla contra la niña ni tacharla de mentirosa.
Quien lo viera, no tenía hijos y ahí estaba el pobre Namek regañando a los dos hijos adolescentes de los que fueran sus enemigos por no tener prudencia y hacer llorar a las crías menores de los saiyajines.
Trunks se dio cuenta que se había pasado con su hermanita, que tal vez había sido muy injusto con la niña. Pensaba al otro día hablar con ella para poder pedirle una disculpa y llevar la fiesta en paz. Piccoro tenía razón no podían pelear así y apenas era el día uno.
Al día siguiente, sus intentos de hablar con la pequeña se vieron truncados, ambos chicos recibieron las llamadas de sus novias y de acuerdo con el pronóstico del clima ese día no haría frío así que la pasarían en la alberca de la casa.
Ya hablaría con Bra al día siguiente, decidieron guardar las compras y los regalos de las chicas en el cuarto de sus padres.
Ese era un lugar que normalmente estaba prohibido para su traviesa hermanita y sabía que hasta ella respetaba ese límite. Así que solo dejaron los regalos sobre la cama y salieron a pasarla en grande con sus novias, aprovechando que el namek, para evitar otra escena se había ofrecido ese día en ser él quien vigilara a las niñas.
Bra había meditado mucho y en su infantil percepción de las cosas pensó que tal vez si podría haber sido culpa suya que su hermano la creyera capaz de hacer alguna travesura. A decir verdad, si no fuera por el trato con su padre ahora mismo estaría aprovechando la ausencia de estos para hacer varias diabluras.
Suspiró, al asomarse a la ventana al ver y escuchar las risas de su hermano que le llegaban, se notaba que se divertía mucho con Goten y las chicas. Se sentía triste, recordó cómo hasta hace todavía algunos meses atrás, Trunks se divertía a lo grande con ella nadando en la piscina o correteándose por la casa.
¡Cómo extrañaba a su hermano! Pero parecía como que, de un tiempo para acá solamente le causara fastidio y se la viviera molesto con ella. Cuando ella solo quería poder pasar el tiempo con su mejor amigo que eso era para ella su hermano mayor.
Definitivamente era culpa suya que su hermano pensara que estaba tramando algo. ¿Cuántas veces no le había hecho varias bromas? Así que, reconoció para sí misma que sí, solita se había ganado la desconfianza del peli lila a pulso. Por ese motivo buscaría la forma de hacer las paces con él.
Trunks debía ir a recoger varias cosas que su madre había dejado como pendientes, así lo pasó los próximos días, yendo y viniendo por varias tiendas. Cuando se dio cuenta, había llegado el primer fin de semana.
Bra estaba muy contenta, al fin había encontrado algo que era el perfecto regalo para entregarle a su hermano, para que dejara de estar enojado con ella. Así que, estuvo trabajando toda esa segunda semana en éste mientras Pan muy feliz la ayudaba.
La pequeña acabó el enorme dibujo que había hecho hasta el viernes de esa segunda semana, acababa de hablar con su madre y le había dado permiso de usar algunos maquillajes que ya no usaba y que tenía en su cuarto para colorear su dibujo.
Piccoro las había acompañado y fue este último quien quitó de la cama los regalos que habían estado comprando los adolescentes y los guardó en un estante dentro del guardarropa de la habitación. Así las pequeñas podrían estar ahí trabajando en colorear el dibujo sin que su hermano se enterara y poder sorprenderlo.
Se percató que lo que sea que estaban haciendo las pequeñas las tenía muy entretenidas y realmente estaban teniendo un comportamiento intachable. Incluso habían generado menos problemas que los dos adolescentes.
Trunks y Goten entraron a la casa ya era casi la hora de la cena, cuando por fin regresaron de la cita con Mai y Marron. Piccoro molesto, les llamó la atención pues era más tarde de lo acordado. Les dijo que las niñas ya habían cenado y ahora estaban haciendo manualidades, y procedió a irse al jardín para meditar sin ser molestado.
El namek estaba más tranquilo, después de los pleitos iniciales las pequeñas y los adolescentes se mantuvieron alejados y hubo relativo orden y paz en esa casa. Comenzaba a creer que terminarían las dos semanas que faltaban sin mayores problemas.
El ojiazul acabó de cenar y en lo que Goten se fue al cuarto de invitados para asearse, él procedió en ir en búsqueda de Bra. Casi no había pasado tiempo con ella y comenzaba a sentirse muy culpable de lo mal que la trató ese primer día.
Al llegar al cuarto de la niña y no hallar rastros ni de ella ni de Pan, las alarmas se encendieron; no hallaba el ki por ningún lado de ninguna de las niñas, salió corriendo a buscar a Goten quien apenas iba a entrar a bañarse y le hizo saber lo que estaba pasando.
Lo más inteligente en esa situación hubiera sido preguntar al Namek. Sin embargo, en la adrenalina del momento comenzaron a buscar por todos lados hasta que ambos asustados pensaron en voz alta el mismo lugar – La habitación de sus padres-
Ambos chicos corrieron hasta dicho lugar y al abrir la habitación, con el corazón latiendo fuertemente, encontraron la mayor pesadilla para los adolescentes, a las dos pequeñas pintando alegres en la cama de sus padres que a ese punto estaba llena de cosméticos abiertos que usaban en lugar de colores para rellenar algún dibujo que las pequeñas tenían extendido sobre la cama.
Las pequeñas le habían comentado a Piccoro que ocultarían su ki para evitar que Trunks las encontrara y descubriera su sorpresa. Cuando los vieron entrar las niñas se asustaron, llevaban varios días metidas en ese dibujo y no podía echarse a perder su regalo ahora.
Trunks sintió que se ahogaba tan pronto abrió esa puerta y vio a su hermanita toda llena de maquillaje en las manos, con horror vio que el maquillaje estaba bastante destruido y que lo usaron para colorear algo, al ver la marca comercial de las pinturas vio que eran exactamente las mismas que él y Goten habían comprado a sus novias.
Un muy alterado adolescente no dejó a su hermanita hablar cuándo comenzó a gritarle, en un arrebato de enojo agarró el dibujo que la niña tenía entre sus manitas, arrebatándoselo bruscamente y lo rompió en dos.
Con todo el escándalo que estaba pasando, Piccoro entró a la habitación espantado. Empezó a desear pedirle a Gokú acompañarlo al planeta de Bills la próxima vez, antes de seguir de niñero.
Solo se había tomado 30 minutos para meditar y esos niños ya se estaban matando. Vio a Goten sostener a Pan quien enojada pataleaba y gritaba; mientras que notó como Trunks zarandeaba fuertemente a la pequeña Bra, quien aún seguía en shock mientras veía su dibujo roto.
El Namek decidió controlar la situación antes de que escalara más, con un grito acabó con el desorden, mandó a los chicos al cuarto de Trunks y se llevó a las dos pequeñas al cuarto de la pequeña ojiazul.
Bra estaba impactada, no entendía el comportamiento de su hermano y quería hablar con él, así que mientras el Namek salió un momento del cuarto le pidió a Pan que cuando Piccoro regresara lo entretuviera mientras ella iba a buscar a su hermano.
La pequeña Pan se puso a llorar desconsolada haciendo toda una escena por lo que el Namek se distrajo atendiéndola, mientras la pequeña Bra se escabullía rumbo al cuarto del ojiazul.
Al llegar y antes de entrar escuchó la plática de los dos adolescentes:
– ¡Estoy harto! Cuando mamá llegué le diré lo insoportable que es.
Se quejó el peli lila, su amigo trataba de calmarlo pues conocía lo explosivo que Trunks podía llegar a ser, sabía que una vez que se le pasara el coraje buscarían como arreglar la situación.
–Te lo digo Goten, tienes la fortuna de no tener un hermano menor, se hace tan pesado que todo el tiempo están molestándote y es a ti a quien regañan, que fastidio, ojalá no estuviera aquí, lo único que esa niña sabe hacer es estorbar y generar problemas.
Se seguía quejando Trunks cuando notó que Goten lo vio espantado tratando de callarlo mientras veía apenado hacía la puerta.
Ahí, con los ojos llenos de lágrimas estaba la pequeña Bra que llevaba a su osito favorito como ofrenda de paz a su hermano. Se enderezó altiva y solo le aventó el peluche a la cara, para darse la vuelta e irse a paso seguro y tranquilo.
–Creo que esta vez te has pasado, al parecer tu hermanita venía a disculparse.
Trato de conciliar el buen Goten quien de verdad se sintió apenado al ver los ojos de la pequeña niña llenarse de lágrimas.
El heredero de la CC,quien seguía enojado, solo se encogió de hombros, Goten siguió tratando de convencerlo.
–Vamos Trunks no seas así, son solo niñas no lo hicieron a propósito, además nosotros hacíamos peores maldades a su edad- Se rió el pelinegro e hizo sonreír al otro saiyan.
–¿Te acuerdas cuando descompusimos por error el cableado de tu casa y tu mamá nos persiguió por toda la montaña Paoz de lo mucho que se enojó? -decía Trunks
–¿O de la vez que tomamos sin permiso el radar del dragón porque queríamos una fuente infinita de sodas? Tu mamá estaba realmente furiosa ese día – Replicaba Goten.
–O cuando quisimos ayudar a mamá a reparar la cámara de Gravedad de mi padre y quemamos todo el tablero, esa vez casi nos mata mi papá...
Comentó ya menos tenso Trunks, y ambos chicos comenzaron a reír.
Comenzaron a contar las diversas anécdotas y ahí fue cuando el ojiazul se percató que fue innecesariamente duro con su hermanita. Ella era todavía muy pequeñita a pesar de insistir en demostrar que era dura e intrépida.
La culpa lo golpeó rápidamente y decidió ir a buscarla. Cuando iba rumbo a la habitación de las niñas se halló a un bastante serio Piccoro, quien estaba exhausto.
Le costó tranquilizar a Pan, y había logrado que las niñas se durmieran, no iba a permitir que las despertaran de nuevo.
Trunks de verdad sintió su pecho estrujarse, la culpa le golpeaba ahora de tan sólo recordar la mirada triste de Bra. Pero Piccoro fue enfático en que no dejaría que las despertara. Al final había sido su culpa por haberse exaltado.
Estaba avergonzado, él debía ser el adulto y empezaba a notar que durante dos semanas se había estado comportando como todo menos como el hombre responsable que prometió ser.
Decidió por esta vez irse a dormir, ya al día siguiente compensaría a su pequeña hermanita por haber sido tan pésimo hermano y hacerla llorar.
Al día siguiente, se despertó realmente temprano para la hora en que usualmente lo hacía, eran casi las 6 de la mañana.
Sabía que a esa hora Piccoro se habría ido a entrenar un poco, aprovechando que por lo temprano de la hora todos ellos estaban dormidos. Bajó de inmediato a la cocina y se puso a hacer unos panqueques para el desayuno.
Atraído por el delicioso aroma del desayuno, llegó un somnoliento Goten, quien vio como su amigo estaba ya poniendo en una bandeja el desayuno y el jugo, se dio cuenta que, el peli lila realmente llevaba una ofrenda de paz para su hermanita y se fueron alegres rumbo a la habitación donde ambas semi saiyan dormían tranquilas.
Trunks sonreía de solo imaginar la cara de alegría de Bra cuando despertara por el delicioso aroma de su desayuno favorito.
Durante la noche, el chico había estado meditando y admitió que, realmente había sido un pésimo hermano esas últimas semanas. Recordó lo difícil que era para él cuando alguno de sus padres se iba por varios meses y él solo se quedaba con uno de ellos.
Lo peor es que Bra se había quedado sin ninguno y realmente se había estado comportando y ahí iba él y la regañaba duramente por una travesura de la niña. Así que, realmente estaba ansioso por arreglar las cosas con ella.
Cuando el pelinegro abrió el cuarto y ambos chicos entraron, se quedaron fríos del susto. Trunks de la impresión no se dio cuenta en qué momento soltó la bandeja de comida hasta que escuchó la jarra del jugo romperse en mil pedazos.
Ahí, en el cuarto de su hermanita no había ninguna niña.
Como pudieron ambos adolescentes comenzaron a buscar por toda la CC, tratando de hallar el ki de las pequeñas, pero esto podría ser inútil, ellas podrían estar escondidas en algún lado de la casa ocultándolo.
Buscó desesperado, incluso en el laboratorio de su madre; pero él tenía la espantosa certeza de que las niñas no estaban por ningún lado de la Corporación.
Cuando el Namek regresó una hora después, al ver a los dos jóvenes despiertos esperándolo en el jardín de la casa con cara de preocupación, supo que algo terriblemente malo había sucedido.
–¿Que hicieron ahora esas dos chiquillas?
Fue lo que Piccoro con la voz más indiferente que pudo preguntó, tratando de ocultar su ansiedad. Hasta que escuchó la terrible noticia que Trunks le dio.
– Bra y Pan se fueron de la casa...
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Pobre Bra, de verdad estaba intentando portarse bien... a dónde se habrán metido las pequeñas niñas?
Que hará ahora Trunks para encontrarla?
Que va a decir Vegeta cuando sepa que perdieron a su hija?
Un gran saludo a Karenina y a Belen, pasen hermosas fiestas chicas :)
