Atención este capítulo puede contener algunas escenas con contenido sexual explícito. Leer bajo su propia responsabilidad.

Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

La familia puede enfadarte como nadie, pero también es lo que hace que la vida merezca la pena... -Hugh Jackman

Al día siguiente faltando menos de 20 minutos para que su madre llegara, estaba un estresado Trunks, no sabía nada de su padre. Solo estaba con él, su siempre amigo fiel Goten.

Habían enviado a las muchachas a sus casas para evitar que presenciaran la muerte lenta y salvaje que seguramente tendrían a manos de la científica. Yamcha había huido también, pero prometió bajo amenazas de Puar estar en la fecha de la cena navideña.

Piccoro indignado se había ido ahora que su padre había regresado. Y ahí estaban los dos adolescentes esperando pasar al paredón a ser fusilados tan pronto apareciera su dulce y comprensiva madre.

–Trunks, amigo no quiero presionarte, pero si tu padre no llega pronto con esas niñas, seremos historia...

Gimoteó asustado el semisaiyan.

A diferencia de Goten que las emociones eran transparentes, el Peli lila estaba serio, ninguna emoción se reflejaba en su bello rostro, lo único que dejaba ver algún rastro de estas emociones era el ceño fruncido en un eterno enojo; sin embargo, se moría de miedo como lo hacía el otro chico.

De pronto la aeronave de su madre se escuchó aterrizando en el jardín. Los chicos suspiraron resignados a su muerte.

–¿Sabes Trunks? Vivimos una buena vida, me hubiera gustado vivir un poco más, pero no me quejo. - Dijo resignado el pelinegro.

Su amigo solo le dio una profunda mirada de comprensión antes de decirle – Puedes irte Goten, después de todo fue mi culpa.

–¿Estás Bromeando? Pff que mejor que morir en batalla amigo.

Decía risueño Goten, ambos estrecharon sus manos y salieron a enfrentar al ser más temible: a su madre, Bulma Briefs.

Desde que Bulma había hablado un día antes con Piccoro, algo le decía que las cosas no estaban bien en casa, y más se alteró cuando escuchó en la misma oración que todo estaba en orden y el nombre de sus retoños.

O Piccoro le había mentido, o algo estaban tramando esos chicos que le aterraba más.

Ya habían acabado los eventos más importantes y el resto podían ser dirigidos por su eficiente equipo sin que ella estuviera presente.

Se le hizo raro que al llegar solo halló a los dos adolescentes esperándola, un silencio enorme se podía detectar en la casa, y lo más extraño de todo, no había nada roto ni fuera de lugar.

–¡Trunks, Goten!

Saludó efusiva la mujer, mientras los abrazaba. Feliz de haber regresado a casa.

–¿Dónde está Piccoro y las niñas? - Preguntó Bulma.

–Debido a que papá regresó ayer, el señor Piccoro se ha ido- fue todo lo que el peli lila dijo.

La confusión se veía reflejada en el bello rostro de su madre ¿Su esposo había dejado el entrenamiento con Bills y había regresado a casa? Solo había un escenario para que eso sucediera.

Asustada de lo que tenía que preguntar y con voz temerosa, la peliazul cuestionó a su hijo – ¿Dónde están las niñas, Trunks? ¿Dónde está Bra?

Goten sentía la angustia crecer, mientras un Trunks resignado ya a asumir la responsabilidad de sus actos comenzó a decir – Verás, mamá yo... Lo que pasa es que Bra...

Fue todo lo que el adolescente alcanzó a balbucear antes de ser interrumpido por su padre

–Bra está conmigo mujer, no fastidies.

Dijo esto, haciendo acto de presencia el príncipe de lo saiyajines llevando en brazos a su hija, mientras más atrás Gokú traía a Pan feliz abrazándola.

–¡Mami! – chilló la pequeña para saltar de los brazos de su padre y acudir a los tiernos y amorosos brazos de su dulce madre.

–¡Oh, mi pequeña te extrañe tanto! - fue lo que dijo Bulma después de abrazarla.

Los adolescentes veían la escena asombrados, no tenían idea donde había encontrado su padre a las pequeñas niñas, pero ambos jóvenes estaban más que aliviados por verlas sanas y salvas.

Trunks tuvo que refrenar todo su ser para no salir corriendo y abrazar a su hermanita.

Respiró profundamente mientras esperaba paciente a que la niña volteara a verlo.

La duda le carcomía, ¿dónde se había metido la niña todo este tiempo?

Goten se acercó junto a su padre a saludarlo y a saludar a Pan, Bulma aprovechó para decirles:

–Voy a pedir algo de comer para que me cuenten como les ha ido, en lo que llega la comida iré a asearme un momento.

Dijo la peliazul, dándole una significativa mirada a su esposo, mientras se mordía el labio inferior.

El saiyan moría de ganas de seguir a la peliazul, fueron casi 3 semanas alejado de ella, maldijo internamente a los críos revoltosos, pero aún tenía que aclarar la situación con esos dos.

–Kakaroto, ve a esperar adentro de la casa a que llegue lo que pidió Bulma de cenar, tengo cosas que hablar con Bra y Trunks.

Comentó el saiyan, su tono de voz no admitía réplica.

Gokú que había sido partícipe de todo el drama familiar que había ocurrido y quien recibió gran parte de la furia del príncipe pues no dejaba de reprocharle que todo esto era su culpa; decidió que no quería estar en los zapatos del pobre Trunks, y se llevó con él a Goten y a Pan para dejar que Vegeta se encargara de la educación de sus descarriados hijos.

–¿Y bien? – fue todo lo que Vegeta dijo en forma gélida, mientras Trunks al notar que se habían quedado solo ellos tres, sin esperar más e ignorando la pregunta de su padre, corrió a donde estaba Bra y sin dejarle decir cualquier palabra, la abrazó fuertemente.

La pequeña estaba realmente sorprendida, esperaba un profundo regaño de su hermano por irse de la casa sin avisarle, que le gritara, que comenzaran a pelear, que le dijera que todo era su culpa. Estaba lista a encararlo, sin embargo, la reacción de su hermano la tomó completamente desprevenida.

-Trunks...

Fue todo lo que la pequeña niña pudo decir antes de sentir que el abrazo se hacía más fuerte y por primera vez en todo lo que llevaba de vida sintió a su hermano temblar para después sentir las lágrimas del peli lila mojar su cabello.

El mismo padre de las criaturas estaba bastante sorprendido. Esperaba que el crío le gritara a la mocosa y pelearan como siempre. Creyó que volverían a reñir inmaduramente. Hasta ese momento se percató cuan preocupado realmente estuvo el chico por su hermana.

–No vuelvas a hacer eso pequeña- fue todo lo que Trunks pudo decir cuando por fin pudo tranquilizarse y ver a su hermanita a los ojos.

–Bra, yo... lo lamento. Nada de lo que dije es cierto, estaba enfadado, pero no tenía que reaccionar así. Me di cuenta de mi error, pero Piccoro me pidió dejarte dormir y al día siguiente desperté y te preparé tu desayuno favorito y te habías ido...

La pequeña niña vio realmente preocupada a su hermano.

-Trunks, yo... lo lamento. Solo quería que dejáramos de pelear y meternos en problemas, además había hecho una promesa a papá y tu parecías todo el tiempo enojado conmigo nunca quise lastimarte. Y de verdad quería ir a ese viaje.

Un confundido Trunks preguntó –¿Viaje? ¿Qué viaje?

–La mocosa y yo hicimos un trato, si se portaba bien y evitaba que se metieran en problemas, la llevaría a un viaje de entrenamiento como el que tú y yo hicimos hace tiempo, solo que iríamos los tres.

Comentó en forma despreocupada el saiyan sin hacer ninguna referencia al momento emocional de su hijo.

Sabía que el crío estaba bastante avergonzado por quebrarse delante de él, así que le ahorró tener que excusarse.

–Si no quieres acompañarnos está bien, yo lo entiendo hermano.

Dijo la pequeña niña.

–¿Por qué no querría ir contigo pequeño demonio?

Preguntó sonriendo su hermano. Los ojos azules del chico volvían a relucir y Bra se sentía más feliz de verlo alegre, sin embargo, esa parte de la conversación se la quería ahorrar. Cuando su papá la cuestionó y le contó, le dijo que eso tenía que aclararlo con su hermano ella misma.

–Dile a tu hermano lo que piensas y porque te fuiste de la casa Bra. Cuéntale lo que pasó -Demando su padre.

La pequeña resignada solo dijo – Yo... solo quería que dejáramos de pelear, te extraño Trunks...

Su hermanó la miró confuso –¿me extrañas? Pero si sigo aquí.

–Siempre estas ocupado con Goten y con Mai, ya nunca tienes tiempo para mí, quería ese viaje para ir con papá y pudiéramos jugar como antes.

–¿Es por eso por lo que te fuiste de casa Bra?, ¿Huiste de mí? -Preguntó con aflicción en la voz el semisaiyan.

–Trunks, lo siento... Yo estaba triste no quería estorbarte creí que ya no me querías, ya no quieres jugar nunca conmigo y solo quieres estar con Mai y Goten, no quería estorbarte... solo quise hacerte feliz.

Fue lo que dijo la niña antes de comenzar a llorar.

Trunks se sentía doblemente mal, en su emoción por su novia y su amigo hizo de lado a la pequeña hermanita que tenía, le dolió el corazón verla llorar.

–Bra mírame por favor...- dijo en un susurro suave mientras la niña alzaba sus hermosos ojos azules que miraban con tristeza a su hermano, mientras él le acariciaba tiernamente la mejilla a su hermanita.

–Siempre vas a ser mi princesa Bra. Lamento haber sido un idiota contigo... - dijo dándole una sonrisa a la niña.

–¿Me prometes no volver a dejarme así? - preguntó con una amplia sonrisa el adolescente.

–Lo prometo hermano.

El adolescente lo comprendió de pronto, en su emoción por su nueva relación dejó de lado a su hermanita, ella se había vuelto desde entonces más traviesa... solo quería llamar su atención.

Se sintió doblemente avergonzado – Hagamos un trato, los domingos los pasamos con mamá y papá y los sábados los pasaré con Mai y Goten, pero los viernes solo serán de nosotros.

Decía Trunks mientras le sonreía a su hermanita. Ella volteó a verlo, mientras sus ojos refulgían.

–Adicional quiero que vayamos a esa tienda de peluches y me compres uno nuevo, en la cena navideña juguemos, ah vayamos al parque de diversiones...

Y antes de poder seguir con su lista fue interrumpida por su padre, que sabía de antemano que, de no refrenarla pediría mil cosas más. Después de todo era Bra.

–No te excedas mocosa.

La niña al verse descubierta por su padre, extendió su manita y dijo – Entonces hermano, ¿Es un trato?

Trunks solo rió – Si Bra es un trato.

–Mocosa, ve a ver a tu madre que dijo que traía algo para ti.

Fue la forma en que su padre la mandó a otro lado para poder hablar con el adolescente.

Trunks se armó de valor pues sabía que le tocaría ahora a él enfrentar la consecuencias, sin embargo si iba a morir primero necesitaba saber eso que venía cuestionándose desde que vió a su padre llegar con Bra:

–¿En dónde la hallaste?

Vegeta miró a su hijo, sin duda alguna todavía lo castigaría, pero por mientras le daría un respiro, se dio cuenta que su hijo realmente la había pasado mal con la huida de Bra.

–Después de que ustedes pelearon, la mocosa tomó sus cosas, esperó a que Piccoro se fuera y se llevó con ella a Pan. Teníamos un trato, el acuerdo con ella era evitar que se metieran ambos en problemas, y en su infantil cerebro la mejor opción fue buscar donde esconderse hasta que pudiera contactarme. Se escondieron primero en un parque, ahí me llamaron por el comunicador, me contó todo. En lo que negociaba con Bills, le pedí a Whiss me contactara con un viejo conocido de cuando llegué a la tierra, el jefe de la mafia Yakuza de esta ciudad, quedé con él que recogería a esas crías en la estación principal del metro.

Fue lo que tranquilamente Vegeta comentó. A decir verdad cuando Bra habló con él y le explicó que se había ido de casa, el pobre príncipe Saiyajin estaba fúrico casi muere de un infarto, estuvo tentado de pedir a Bills que acabara de una vez con él, pero sabía que Bulma iría hasta al infierno a buscarlo y hacerle pagar el permitir que su hija se hubiera escapado de casa.

Se percató que a pesar de todo su hija estaba intentando cumplir su promesa lo cual le permitió tranquilizarse pues eso le daba el tiempo que necesitaba para negociar con Bills y poder ir a buscarla.

Vegeta estaba furioso iba a matar a su hijo y al estúpido Namek, justo en ese momento Gokú llegó con él y fue quien pagó el terrible mal humor del príncipe.

El Saiyajin de noble estirpe sonrió al recordar la terrible paliza que le metió a Kakaroto, se la merecía, después de todo fue su culpa que él tuviera que haber dejado al inútil de Trunks y al estúpido Namek a cargo.

Su hijo que para esos momentos estaba bebiendo un refresco que uno de los robots de servicio le trajo, casi se atraganta al entender.

–¿Me estás diciendo que dejaste que el jefe de la mafia más peligrosa de esta ciudad la hiciera de niñero de Bra y de Pan?

Dijo más que alterado Trunks, espantado pensando que pudo pasarle mil cosas a su hermanita, molesto continuó.

–¿Te has vuelto loco padre, pudo pasarles algo, sabes? - comentó con enojo a modo de réplica.

—Cuida como me hablas mocoso.

Fue la advertencia de su padre para después relajar el semblante y mirarlo divertido:

–¿Bromeas niño? Esa mocosa es más peligrosa que toda la mafia terrícola junta. La dejé con ellos dos días, al tercero fue cuando llegué y pasé a verte primero para ver que patética excusa pondrías.

Cuándo llegué a buscarla tenía sometido a sus caprichos a todos ellos. Un día más y era nombrada Reina de la mafia.

Vegeta siguió riendo –Es más peligrosa que tú a esa edad. El jefe de la mafia agradeció no tener que cuidarlas un solo día más.

El príncipe continuó:

–¿Realmente crees que alguien se atrevería a ponerle un dedo a esa niña? Los terrícolas son idiotas, pero ninguno es tan suicida como para meterse conmigo además la niña es realmente fuerte para su edad... Y no se te olvide mocoso... no fui yo quien la orilló a huir de casa.

Fue el ácido y venenoso comentario de su padre.

Trunks no creía lo que escuchaba, no quería ni enterarse como su padre terminó llevándose con la gente de la mafia de ese lugar y a pesar de todo mantuvo a su hermanita mejor cuidada de lo que pudo hacer él.

—Entonces cuando llegaste conmigo, ¿Ya sabías todo, cierto?

Fue la pregunta del semisaiyan. Empezó a entender que su padre se comportó de la forma tan despreocupada que lo hizo, cuando él le informó de la desaparición de Bra, para comenzar a hacerlo pagar por su error.

Suspiró, definitivamente su padre siempre iba un paso adelante de todos ellos. Aún así le asombraba que con todo lo qué pasó y lo furioso que seguramente estaba, todavía no lo hubiera medio matado por su error.

–Yo, verás papá... lamento no haber podido cumplir mi promesa. Supongo que estaré castigado toda la vida o algo así – dijo más que resignado Trunks.

Vegeta solo se rió antes de contestar –No estaría nada mal, lo sigo pensando pero al menos por todo un año sí, ah y olvídate de tu viaje con tus amigos. En dos meses tu madre hará las redecoraciones de la casa y tú serás quien la acompañe a todas esas compras...

El pobre adolescente al escuchar eso supo que realmente su padre estaba disfrutando eso. Las redecoraciones de la casa hacían que su madre perdiera la cabeza y se la vivía semanas enteras en aburridas compras y ahora sería el responsable de acompañarla.

–Además, estarás entrenando conmigo adecuadamente antes de irte por la mañanas a la escuela...

Trunks suspiró resignado, en el entrenamiento seguramente era donde su padre se desquitaría; aún así, viéndolo fríamente pudo irle peor, al parecer su padre estaba de buen humor.

—Y a la próxima reunión de padres que habrá en un mes pretendo asistir, será bastante entretenido contarle a tus amigos anécdotas tuya, ¿Eh?

Dijo en tono perverso su padre, mientras el muchacho sentía unos intensos deseos de pedirle que lo matara ahí mismo mejor...

Vegeta vio la cara de horror de su hijo, eso le enseñaría a honrar las promesas Saiyajin.

Bulma esperaba impaciente a su saiyan en su habitación, no era ninguna tonta y sabía que algo había pasado con sus hijos, pero confiaba en su esposo. Tenía formas poco ortodoxas de manejar las cosas, pero los niños le obedecían.

Estaba cubierta con una bata de satín solamente, asomada en su balcón mientras veía las estrellas cuando de pronto sintió las fuertes manos de su amado guerrero abrazarla por detrás. Quiso preguntar qué había pasado, pero nada pudo decir, cuando pudo darse cuenta estaba envuelta en un torbellino de sensaciones placenteras...

Después de una larga noche de pasión la peliazul despertó, a su lado estaba dormido su amado príncipe. Se notaba el cansancio en él.

Normalmente despertaba antes que ella, debió ser grave lo que pasó para que él estuviera una semana antes de lo previsto en casa.

–Una foto te dura más, sé que soy irresistible pero ¿Puedes dejar de ser tan molesta viéndome así y dejarme dormir mujer del demonio?

Dijo con voz ronca por el despertar el saiyan, mientras Bulma torcía los ojos, maldiciendo al ególatra saiyajin que había despertado.

–Pensaba en lo suertudo que eres en tener a una mujer como yo en tu cama, siendo solo un bruto simio descerebrado que solo sabe golpear.

Replicó molesta la peliazul. El saiyan sonrió, si algo le encantaba era cabrearla en la mañana, así se hacía más erótico el momento en que la tomaba.

–No te quejabas de este bruto mono descerebrado ayer en la noche mujer...

Dijo con una sonrisa malvada en el rostro mientras la acorralaba en el colchón dejándola debajo de él. La ojiazul sintió la endurecida erección de su esposo pegarse fuertemente en su pelvis y antes de poder decir más un gemido escapó de ésta, al sentir como él presionaba contra ella.

Vegeta solo sonrió mientras inhalaba el dulce y seductor aroma de su esposa, perdiéndose en el mientras daba pequeños mordiscos a la deliciosa y suave piel del cuello blanco de la mujer.

La miró rendida a sus caricias, siguió besándola, torturándola suavemente mientras presionaba su muy endurecida virilidad contra el sexo cálido de ella, haciéndola jadear.

—Vegeta por favor...

Fue la súplica sensual de la peliazul, que se sentía quemar por dentro, ese maldito saiyan solo estaba torturándola, volviéndola loca.

—¿Por favor qué, mujer?

Dijo con voz enronquecida el saiyan, que no daba tregua mientras besaba ese delicioso cuello y sus manos jugueteaban con esos suaves y deliciosos senos.

Sintió a la mujer acomodarse debajo de él, tratando de hacer encajar su fuerte miembro en ella, pero pensaba torturarla otro poquito más, para hacerle pagar por su osadía de llamarlo "Simio". Sin dejar de tocarla toda, alejaba un poco sus caderas, así ella no lograba su cometido, para luego chocar contra ella, solo manteniendo el roce húmedo sin ir más allá.

—Por favor príncipe, hazme tuya...

Fue lo que la peliazul suplicó mientras se mordía el labio, y en su mirada se notaba todo el fuego y el deseo encendido por el hombre que la quemaba con sus caricias.

El príncipe estaba complacido, sujetó ese suave mentón antes de morder esos carnosos labios y decir:

—Pase de ser un simio a un príncipe ¿Eh?

Fue todo lo que arrogante dijo, antes de apoderarse de los labios de la fémina Y sin darle más tiempo para poder refutarlo entró en su intimidad...

Trunks sabía que después de un periodo de separación sus padres estarían bastante ocupados, así que decidió ser él quien hiciera el desayuno y pasó la mayor parte de la mañana con la niña.

Cuando sus padres por fin dejaron la habitación era más de mediodía. La ojiazul ya había sido enterada de todo.

Estaba feliz puesto que al menos había salido beneficiada de todo, tendría un ayudante para las decoraciones que vendrían.

Recordó cómo una vez que dieron tregua a la pasión en la mañana y después de que él le contara todo lo qué pasó, y sin querer cuestionar las desiciones de su saiyan preguntó:

–Nunca supe que conocieras a la mafia Vegeta.

El solo se rió –bueno cuando comenzamos recuerda que hubo un tiempo que no querías saber de mí después de que nació el crío, y aprovechaba la tarjeta que me dio tu padre para salir y entender este ridículo planeta. El tipo tuvo la mala suerte de encontrarse conmigo, te prometí no matar a nadie y cumplí, pero aprendió a temerme.

Dijo sonriendo el saiyan, –después de eso no había tenido necesidad de verlo, hasta ahora.

Bulma aun así pensaba que era excesivo –Entiendo príncipe ¿Pero la mafia?, ¿No era más seguro alguno de los chicos?

Vegeta le dio una mirada divertida – Bra sabía que el primer lugar al que iría Trunks es a buscar con ellos, estaba enojada, la mocosa es tan explosiva como tú, mujer. Y Convencer a Bills me iba a tomar algo de tiempo, un humano que temiera lo suficiente para mantenerla segura y con todas las comodidades para que pasara desapercibida y se quedara quieta y no escapara de nuevo, solamente podrían ser ellos.

Bulma estaba asombrada, Vegeta continuó:

–Cuando llegué por ella, el hombre me imploró me la llevara, le tenía más miedo que a mí, ya le había quitado la mitad de sus propiedades jugando pocker y lo chantajeaba con llamarme llorando para que lo matara si no cumplía sus caprichos.

Impactada Bulma no sabía que decir, una calidez se extendió en su pecho, sabía que su saiyajin debió estar muy enojado por la situación. El verlo medirse y no medio matar a Trunks por haberle hecho salir del entrenamiento, hablaba que era un mejor padre de lo que él estaba dispuesto a admitir.

Le daba mucho orgullo ver a aquel príncipe gruñón, huraño y desconfiado que en un inicio había venido con el objetivo de destruir a su planeta, lo mucho que había cambiado.

El pasado de su esposo no era nada fácil, y ahí estaba aquel que fue llamado un demonio genocida intergaláctico, intentando ser un buen padre de familia, redimiéndose de sus pecados de antaño.

Recordaba los primeros años que intentó que él estuviera con ellos en festividades como la navidad y lo difícil que fue.

–Y ahora hasta a Bills ha invitado, quien lo diría...- Pensaba la ojiazul.

Conocía a su esposo, sabía que a Trunks y a los demás les diría que no le quedó de otra que invitar al Dios para poder resolver el caos de los chicos, pero ella lo conocía mejor que nadie más, en el fondo era la excusa que su orgulloso saiyan necesitaba para poder estar en la cena y no parecer débil.

Ella sonrió –Bueno al menos las cosas están mejor ahora...

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Este minific ya casi llega a su fin, al parecer las cosas ya se están resolviendo...

No cabe duda Bra puede llegar a ser peligrosa cuando quiere.

Un especial saludo para Belen y Karenina.

Cómo saldrá todo en la esperada cena navideña?