Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

La familia no es algo importante. Lo es todo... -Michael J. Fox

Una vez que todo el drama familiar fue resuelto, Bulma procedió a regañar y castigar por su cuenta a sus irresponsables hijos, y a pesar de las miradas suplicantes que estos le lanzaban a su padre, quien ya había hecho su parte de regaño y castigo, este no movió un solo dedo para ayudarlos.

Por el contrario, el saiyajin estaba más que complacido viendo la tortura que su esposa llevó sobre ellos.

Vegeta sabía que Goten había llevado su parte también, pues su "dulce y comprensiva" esposa ya había notificado a Milk, quien furiosa regañó al vástago perezoso e irresponsable, y no solo a él, pasó a regañar a Kakaroto también, quien terminó bastante maltratado por su enérgica mujer.

Adicional, ambos adolescentes tuvieron que ir a disculparse con Gohan y con Videl. Quienes, aunque se asustaron al saber que las pequeñas se escaparon, fueron más compresivos que Milk y Bulma, aún así en compensación por su falta, quedaron de ayudar a Gohan con algunos pendientes que el joven tenía.

Por fin el día de la cena se estaba acercando. Bulma como siempre, amante de las grandes fiestas había invitado a todos sus amigos a la cena de Navidad.

Había informado a todos que habría un intercambio navideño, así que todos estaban más que emocionados. Llevó los papeles con el nombre secreto a cada uno de sus amigos, y a Whiss le mandó estos por medio de Gokú.

Hasta Bills estaba emocionado con eso de la navidad. Le costó lograr que Piccoro aceptara, pero después de unas cuantas amenazas y mandar a Vegeta a "convencerlo", aceptó entrar al dichoso intercambio.

A vísperas de la cena navideña, preguntó a su esposo quien le había tocado en el intercambio navideño, estaba nerviosa.

Si bien su amado saiyan había cambiado mucho en esos años, sabía de sobra que no tan fácilmente lograría que regalara algo, así que le pediría le dijera quien era la persona que le tocó regalar y ella se encargaría.

Cuando fue a buscarlo a su amada cámara de gravedad un fastidiado saiyajin salió a recibirla:

—Qué demonios quieres mujer, estoy entrenando.

Fue su cálido recibimiento, Bulma solo torció los ojos y procedió a preguntar:

—Sé que odias los intercambios navideños Vegeta, así que te propongo algo, dime quién es la persona y yo me encargaré de su regalo.

Ofreció sonriente la peliazul. El saiyan estaba ofuscado, faltaban 1 día para la ridícula cena navideña que su mujer estaba haciendo y sabía que ese día le prohibiría entrenar más de mediodía así que estaba avanzando a su entrenamiento ahora que podía.

—No - Fue su simple respuesta.

—¿Disculpa? ¿Dijiste no? - dijo una científica que comenzaba a perder los estribos con su necio esposo. Realmente le ofuscaba cuando Vegeta se ponía en ese plan, pero ella no pensaba dejar a nadie sin regalo ni que la hiciera pasar un ridículo.

El saiyan estaba tentado en hacer enfadar realmente a la mujer, sin embargo, recordó que, si se atrevía a hacerlo ella era capaz de dejarlo un mes sin su amada cámara de gravedad, así que procedió a regañadientes a cambiar la estrategia.

—Escucha bien que solo lo diré una vez mujer, no te voy a decir a quien debo de dar regalo, solo diré para tu tranquilidad que cumpliré con el requisito,¿Contenta?

Fue todo lo que el saiyan cansado dijo —Ahora si me permites, ya me quitaste mucho tiempo.

Fue lo último que la peliazul escuchó antes de reaccionar al ver que la cámara de gravedad era nuevamente cerrada enfrente de su cara.

No esperaba que su esposo no aceptara, por lo general prefería que le hiciera la vida sencilla en ese tipo de menesteres, pero bueno era un gran progreso. De todas formas, ella compraría regalos de respaldo para hombre y mujer solo en caso de que fuera necesario.

El día de la cena llegó, el jardín de los Briefs estaba hermosamente decorado, ya todos estaban ahí, incluso Bills había llegado con todo y los regalos.

Whiss estaba muy emocionado nunca había visto una celebración tan peculiar, pero si algo le encantaba de la tierra era la basta cantidad de celebraciones diferentes que tenía, además de su exquisita comida.

Antes de comenzar la cena, estaba un estresado Trunks que trataba de hacer entender por las buenas a un muy enojado Namek de usar el disfraz que le había tocado.

—Esto es obra del desgraciado de tu padre yo lo sé- decía indignado Piccoro, mientras veía el disfraz de Grinch que le tocaba usar.

—Vamos señor Piccoro, se verá bastante bien, al menos no es como el de Halloween- dijo risueño Goten.

—Si Piccoro, al menos no eres un duende navideño, me veo ridículo con esto- decía un calmado Yamcha, bueno al menos seguía vivo.

Piccoro estaba furioso, nuevamente Vegeta le daba el disfraz más vergonzoso, bueno haría un cambio.

—Trunks no voy a salir con este disfraz, seré el tipo del disfraz rojo que tienes tú y Yamcha será el Grinch, tú puedes ser un duende si quieres. No me importa que mandes ese ridículo video al infierno, si no cambiamos esos disfraces no saldré.

El namek sabía que Pan amaba al tipo del traje rojo y barba, cada año le tocaba estar junto con Gohan, cuando él llevaba a la niña al parque a tomarse la foto con el gordo barbón ese.

Si haría el ridículo, al menos se aseguraría de usar ese traje que le gustaba tanto a la hija de su discípulo, por ese motivo estaba dispuesto a jugarse esa carta con tal de obtener ese dichoso disfraz.

Yamcha iba a protestar, pero algo en la mirada asesina que tenía Piccoro en esos momentos le decía que ser el Grinch no estaría nada mal.

Puar había sido el elemento sorpresa para convertirse en Rodolfo el reno con todo y su nariz roja.

Y Mai y Marron ya los esperaban vestidas de hermosas duendecitas.

Trunks estaba feliz, sabía lo que le encantaban esas cosas a Bra, así que él no lo veía como un castigo.

Cuando salieron a saludar a todos, las pequeñas Bra y Pan fueron las más emocionadas, Vegeta veía todo de lejos mientras Gokú llegaba a su lado.

—¡Vaya! Te luciste Vegeta, ¿Cómo le hiciste para que Piccoro aceptara nuevamente disfrazarse?

El Príncipe saiyajin solo se rió perversamente mientras tomaba un poco de cerveza.

—No sé de qué hablas Kakaroto- fue todo lo que dijo el saiyajin antes de irse a sentar a la mesa donde estaba su esposa.

Mientras todos reían y se tomaba la foto con los chicos disfrazados del equipo de Santa Claus, la música comenzó.

Una sonriente Mai se acercó a Trunks para invitarlo a bailar, cuando de pronto fue interrumpida por una pequeña y enojada Bra.

—Mi hermano solo va a bailar conmigo, él me lo prometió- Dijo la pequeña niña con un tono bastante celoso en la voz.

Trunks solo vió a su hermanita con ternura antes de levantarla en brazos y decirle apenado a su novia:

—Lo siento Mai, otra vez será, ya tengo todos los bailes reservados para esta pequeña princesita.

Trataba de calmar los ánimos de su pequeña hermana. Mientras una celosa Pan llegaba a reclamar su parte.

—Oye Bra no es justo, prometiste dejarme bailar una canción con Trunks- Chillaba la pequeña pelinegra.

El pobre Trunks viendo en el lío en el que se hallaba, trataba de contentar a las dos pequeñas mientras estas se peleaban por la atención del chico. Goten quien estaba atacado de la risa al ver el problema en el que estaba su amigo, decidió intervenir para ayudarlo.

—Yo bailo con Pan y tu con Bra y cuando acabe la canción cambiamos de pareja, ¿Qué dices? -ofreció sonriendo.

—¡Hecho! – fue la simpe réplica del Peli lila...

La cena pasó en tranquilidad, Trunks aprovechando que estaba cerca de Bills, quería ver que éste estuviera contento, se sentía responsable de que su padre tuviera que haber invitado al problemático Dios de la destrucción a la cena navideña con tal de arreglar el problema que él causó.

—La comida que hay es buenísima- comentó el chico para abrir plática mientras un siempre alegre Whiss decía —La comida de la tierra es fabulosa siempre.

Bills que estaba de muy buen humor solo dijo

—Es por eso por lo que no he destruido este planeta, su comida me agrada.

Trunks aprovechó para preguntar:

—Espero que los disfraces de todos hayan sido de su agrado.

Bills confundido preguntó —¿Disfraces?

—Sí, como los de Halloween, mi padre me comentó que quería verlos.

Bills volteó aburrido a otro lado.

—No tengo idea de que hablas, pero se ven extraños, al menos me entretienen.

Trunks estaba atónito, volteó a ver a Whiss tratando de obtener más información.

El ángel muy alegre solo dijo —No sabía que eso era un disfraz, pero realmente es algo divertido.

Sintiéndose realmente estúpido, el muchacho se levantó de ahí y fue a buscar a su padre quien estaba feliz comenzando a comer su cuantiosa cena.

—Fui a ver a Whiss y a Bills y ninguno sabe nada de los disfraces- soltó sin más el muchacho.

Su padre solo le dio una sonrisa divertida antes de decir:

—Sí, puede ser que fuera Bra quien quisiera verlos así - dijo encogiendo con indiferencia los hombros mientras seguía comiendo.

Trunks de pronto sintió el estómago encogerse, su padre lo había manipulado para su propio entretenimiento.

—Esta basura cada año es aburrida, además niño ya viste que eres bastante bueno persuadiendo.

Fue todo lo que dijo su padre con una sonrisa perversa en su rostro. El muchacho seguía sin habla, no sabía si enfadarse o admirar a su padre que siempre sacaba provecho de cada situación.

De pronto su madre comenzó el intercambio navideño, todos iban dando su regalo. A Gokú le tocó darle al Dios de la destrucción, por fortuna tenía una esposa habilidosa que hizo centenares de platillos los días previos y los encapsuló para el beneplácito del glotón Bills.

Las risas seguían, hasta que llegó el turno de Trunks, este muy feliz se paró para entregar su regalo a su padre, era un nuevo traje de pelea, en el que él junto con su madre habían estado trabajando arduamente.

El príncipe de los saiyajines estaba bastante complacido, sin embargo, solo dio una pequeña media sonrisa en señal de aprobación.

Bulma estaba nerviosa, nunca logró sacarle a su esposo quien era la persona a la que debía regalar y estaba realmente aterrada de que su esposo le hiciera un desaire a alguien ahí.

Todos se quedaron en silencio expectantes, bien sabían que el Saiyan odiaba ese tipo de actividades y ahora no sabían que haría.

Después de varios minutos en silencio donde la expectación crecía, Bulma se armó de valor y por fin habló:

—Vegeta es tu turno de regalar a alguien...

El saiyan le dio una arrogante y divertida mirada a su mujer, solo se paró y comenzó a caminar, Bulma ya daba por hecho que su esposo se iría sin importarle a quien acababa de dejar sin regalo.

Comenzaba a sentir que el enojo crecía en ella, mientras sentía un nudo en la garganta, trataba convencerse a sí misma que su esposo no estaba nuevamente haciéndole eso.

De pronto, el saiyan de espaldas se detuvo a mitad del camino – ¡Bra, ven aquí mocosa!

Fue todo lo que dijo, y la pequeña salió cual bólido, corriendo tras él.

Llegaron cerca de la zona de la piscina, ahí estaba la nueva nave espacial, que Vegeta le había pedido al padre de Bulma que hiciera para el viaje que su hija quería.

—Tu madre dijo que tenía que dar un regalo, y resulta que es a ti a quien debo dárselo.

Este es mi presente y con esto también cumplo mi palabra- dijo Vegeta sin ver a su hija.

Este tipo de acciones le generaban demasiada vergüenza, él no era hombre de palabras, era de hechos, esperaba que eso fuera suficiente.

Bra estaba emocionada, su padre la llevaría a su viaje.

—Deberás entrenar más niña y si estás preparada, en unos meses más partiremos.

Fue todo lo que Vegeta dijo.

—¿Trunks puede venir con nosotros? – Preguntó la pequeña emocionada.

El saiyan le dio una mirada divertida —¿Bromeas niña?, ¿Acaso crees que iría contigo sin refuerzos? Eres un peligro para el universo.

—¡Eso no es cierto! - fue lo que una indignada Bra decía haciendo un puchero, mientras Trunks se acercaba y la abrazaba.

—Pequeño demonio empezaremos en dos días más el entrenamiento- fue todo lo que dijo su hermano, cargándola en brazos.

El resto de los presentes estaban atónitos, a su manera Vegeta había cumplido. Bulma sentía que quería llorar de felicidad. Su siempre terco guerrero había dado su brazo a torcer, por fin alguien había domado completamente al arisco príncipe de los Saiyajines: Su hija...

La peliazul lo supo desde que vió con que cuidado su esposo abrazó a su pequeña cuando se la entregó la primera vez que la vieron, luego de que Whiss la sacó en un movimiento mágico de su vientre.

La emoción embargo su corazón al ver a ese fiero guerrero agarrar con la mayor ternura del mundo a ese ser indefenso.

Después de eso, cada vez que la pequeña lloraba, el primero en ir a ver que la niña estuviera bien era ese terco saiyajin.

Agradeció a Kamisama tan bellos momentos con sus amigos, y con su familia.

Llamó al resto de los presentes para seguir abriendo regalos de los demás, al final ella sabía a quién tendría que darle Bra su regalo y de esa manera, darle un descanso de todo eso a amado saiyan...

Cuando por fin la cena terminó solo quedaron en el jardín los 4 integrantes de la familia. Quienes tranquilos estaban sentados sobre el césped; los abuelos cansados se habían retirado antes.

—¿A dónde irán en ese viaje Vegeta? - Preguntó curiosa la peliazul.

—Iremos a un sistema solar cercano, nada agresivo- Fue todo lo que el saiyan dijo.

—¿Podemos llevar a mami? - preguntó emocionada Bra.

A decir de Vegeta, no era muy feliz llevándose a los dos críos con él y dejar a su mujer ahí. Normalmente cuando él no estaba, era Trunks quien estaba ahí para protegerla.

—No veo porque no, pero pregúntale tu madre- Fue todo lo que el saiyan dijo.

Bulma sentía su corazón latir fuertemente mientras sonreía y aceptaba. En ese punto de la vida era realmente feliz, tenía la mejor familia allí sentada a su lado.

Trunks aprovechando el hermoso momento familiar dijo –¡Feliz Navidad familia!

Mientras Bra y Bulma contestaban la felicitación, Vegeta a su manera sonreía y pensaba que, después de todo las raras costumbres terrícolas no eran tan aburridas como pensaba...

FIN

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Bueno hemos llegado al final de este peque minific, que espero les haya gustado.

Como siempre me divertí creando las locuras en las que se mete la familia Briefs. Espero pasen un bonito Año Nuevo y de verdad gracias por leerlo.

Si les gustó déjenmelo saber con un comentario :).

Síganla pasando bonito!!!!!