EL FULGOR (PSICÓPATA DE NUMAZU) [Love Live! Sunshine!]

Capítulo 1: Su arribo a Numazu y primera víctima


Nota 1: El apellido Saehan es de origen coreano dado por su ascendencia y esa tal denominación es un derivado del antiguo nombre de la extinta marca de automóviles Daewoo Motors (hoy GM Korea); sin relación alguna, este nombre familiar es imaginario. En cuanto a Emiru, lo elegí al azar; esta pareja protagonista es OC.

Nota 2: La franquicia Love Live! pertenece a sus respectivos autores.


Una pareja heterosexual viene desde Tokio en autobús hacia el interior de la prefectura de Shizuoka.

Masato Saehan, de 23 años y Emiru, de 19 años. No son casados, pero mantienen desde hace algún tiempo una seria convivencia; como muchas parejas jóvenes deciden cambiar rumbo y tentar suerte fuera de la capital. Alentado por la esperanza de un vuelco en su situación económica y también como una forma de consolidar su vida sentimental, Masato y Emiru optaron por trasladarse hasta la hermosa ciudad de Numazu.

Con sus exiguos ahorros, Masato alquiló unos cuartos en la ciudad de Izu e inmediatamente se contactó con unas empresas de la construcción que podrían hacer valer sus recomendaciones traídas de Tokio.

Mientras algunas de las posibilidades de trabajarse se concreta, Masato invierte su tiempo recorriendo los márgenes del puerto, su estado melancólico es frecuente y es quizás una de las secuelas directas de su vida en casa de menores; su madre lo dejó ahí tempranamente donde culminó sus estudios primarios y secundarios, y aunque no lo manifiesta aquella suerte de abandono jamás la aceptó del todo, ya que según él podría haber vivido perfectamente al amparo de su familia.

Él es un individuo que rápidamente se adapta en sus ambientes laborales, su ingenio altamente desarrollado le permite desempeñarse con propiedad en todos los ámbitos de la construcción. Sin duda, es por ello que siempre consigue trabajo.

Ninguno de sus eventuales compañeros logran visualizar en su conducta ni personalidad rasgos contradictorios.

El clima de esta hermosa ciudad central, la razón de sobra para formar en Masato el hábito de ir o venir de su trabajo por la playa, en medio de este desbordante contacto con el mar y particularmente con el implacable efecto lumínico del sol, Masato Saehan dice comenzar una experiencia en su vida tan sorpresiva como cuestionadora de su personalidad.

(Efecto distorsionante de la luz solar lo deja perplejo para este protagonista)

Si bien el impacto de percibir torrentes de luz que él no logra explicar lo distrae, muy pronto vuelve a su normalidad dejando en el pasado y sin mayor preocupación aquella insólita experiencia de shock.

(Masato sube un autobús luego de recorrer mar y arena)

De acuerdo a sus testimonios, su vida en Numazu comenzó a desarrollarse sin mayores problemas. Poco a poco se consolidó en su trabajo y al cabo de unos meses ya tenía un ambiente formado, pero un día rumbo a su hogar dio inicio particulares y misteriosos encuentros.

Una luz intensa, cautivadora y endemoniada que ve los ojos de una mujer lo descontrola y le asusta su necesidad de tener respuesta.

Aquellas visiones delirantes conmueven su realidad virtual, pero de modo alguno trascienden a su vida diaria, más bien se presentan como verdaderos y espontáneos ataques; como obrero de la construcción su desempeño continúa siendo eficaz y la relación de sus compañeros se mantiene. En pocas palabras, Masato no otorga aquel suceso una significación especial y tiene la certeza que es un síntoma extraño, pero a todas luces pasajero, en todo caso su aspecto retraído de aparente frialdad también se mantiene, nada parece asombrarle y frecuentemente cae presa de acciones contemplativas.

Su relación de pareja es estable, sin altibajos, escasamente salen juntos y cuando lo hacen son cortas visitas a la playa. Emiru tiene un hijo de su anterior matrimonio, Masato lo acepta con singular apatía, pero muchas veces queda en casa durmiendo o al cuidado de los vecinos.

Si bien la muerte de su madre dejó un vacío muy grande en su vida, la ausencia de la figura paterna fue también una constante, muy pocas veces tuvo contacto con su padre, ya que era alcohólico.

Su orfandad afectiva comienza a proyectarse en su relación sentimental, las conductas contradictorias en ese campo lo van convirtiendo en un individuo de profundas características machistas.

El resplandor que Masato Saehan observa en determinadas miradas se proyecta como una acción espontánea, obsesionado por averiguar qué hay detrás de aquel fulgor luminoso se desdobla y no presenta timidez en enfrentarse al fenómeno.

En una esquina, este hombre curioso toma las muñecas de una muchacha que la soltó sin dar alguna explicación.

Masato: ¿Por qué?

Un día, en la casa donde vivían la pareja, Masato iba camino a su trabajo buscando sus herramientas que estaban guardadas en el patio ignorando que fueron reubicadas.

Masato: "Emi". ¿Dónde está la herramienta?

Emiru: No sé, si la llevaste tú.

Masato: No, si la dejo acá.

Emiru: Parece que hay una caja al lado del árbol, búscala.

Masato: ¡¿Quién la deja acá?! ¡Oye, están todas mojadas! *Encuentra en aquella vieja cómoda un cuchillo*

Emiru: ¿A qué hora vas a llegar?

Masato: ¡Tarde! *Le esconde el arma en los bolsillos de su pantalón*

El hábito de cargar cuchillos permanentemente dice haberlo adquirido en su largo paso por la casa de menores, en dicho lugar argumenta, es un arma fundamental para defenderse.

UNA NOCHE DE MAYO, 20:15 HORAS

Por razones no precisas, Masato Saehan decide deambular de regreso a casa por el sector de Uchiura. A esa misma hora, la ex líder idol de Aqours, Chika Takami, se dirige como de costumbre a su hogar; el resplandor que supuestamente emana de sus ojos esta vez supuso una respuesta concreta, pero terriblemente violenta.

Masato Saehan no tuvo rasgos de cordura y se abalanzó sobre la indefensa estudiante enterrándole locamente su cuchillo.

A LA MAÑANA SIGUIENTE

La prensa no fue esquiva en subrayar sus insólitos ataques y su recurrente y casi exclusiva presencia en el puerto de Numazu. A esa altura, también se comenzaba a hacer notar que solo agredía a mujeres.

Los títulos de la prensa escrita figuraban traducidos del texto kanji: "Maniático ataca a mujeres en Numazu" y "Maniático acecha damas solitarias".

PRINCIPIOS DE JUNIO

El trauma sufrido por Chika Takami tuvo serias y graves repercusiones al interior de su familia, su madre no soportó el acto vejatorio e instó a su hija para que juntas trataran de encontrarlo en las cercanías de su hogar. Las señas físicas entregadas por ella le permitían tener mediana claridad respecto a los posibles sospechosos, durante varios días entregó a estas faenas, pero con resultados bastantes negativos. Fue tan dura para esta mujer la experiencia vivida por su hija que dejó de lado su trabajo para buscar a ese misterioso asaltante que la prensa comenzó a denominar como el "psicópata de Numazu".

Por su parte, Masato Saehan no mostró ni evidenció rasgos de responsabilidad en aquellos ataques. Como si nada especial ocurriera en su vida, continúa asistiendo a su labor de albañil en la construcción; esta frialdad notable, por supuesto, le negaba todo intento de calificarlo de sospechoso, situación que a nadie de sus compañeros ni siquiera se les pasaba por la mente.

La madre de Chika no cesó en su búsqueda, luego de haber observado en cada persona que rondaba por su casa a un posible psicópata le siguió la pista a uno que sí tenía los rasgos descritos por su hija.

Así se enfrentó sin saberlo al verdadero agresor. Confundido por un cúmulo de pensamientos encontrados decidió abordarlo, pero ante la incertidumbre de su cometido pudo más la frialdad de la respuesta de Masato para dejarlo ir.

Sra. Takami: Oye, tú. ¿Qué andas haciendo al otro lado?

Masato: Eh. Vivo...

Sra. Takami: ¿Cómo te llamas?

Masato: ¡¿Qué pasa?!

Sra. Takami: ¿Cómo que lo que pasa? Cuidado con ir a mi casa.

Masato: ¿Qué?

Sra. Takami: ¿Dónde vives?

Masato: Ahí, si vengo del trabajo.

Sra. Takami: Mucho cuidado, mucho cuidado.

Esta mujer sospechaba que aquel tipo era dudoso porque durante el careo, lo dejó ir sin pruebas concretas ni menos se atrevió a denunciar.

Continuará...