EL FULGOR (PSICÓPATA DE NUMAZU) [Love Live! Sunshine!]

Capítulo 3: Más víctimas y la captura


PRINCIPIOS DE AGOSTO

Esa noche, alrededor de las 19:00 horas, la joven estudiante de 17 años, You Watanabe, regresaba a su hogar luego de participar en actividades náuticas. Como era habitual, acudía a tomar su transporte público -hacia Uchiura- en el mismo paradero frente al hospital de la ciudad. El sector es tranquilo, iluminado y a esa hora mucha gente deambula de regreso a sus hogares, de modo que nada hace suponer que una joven de su edad pueda correr ahí algún tipo de riesgo.

Sin embargo, a esa misma hora y en el mismo lugar, Masato Saehan acude a tomar también una locomoción.

Por culpa de ese maldito resplandor que emanaba sus ojos, Masato se aproxima de cerca a otra ex idol.

Sin justificación alguna, este hombre abordó a la joven You e inmediatamente la amenazó con su cuchillo; algunos transeúntes curiosos solo se limitaron a observar y se conformaron con la cómoda idea que podría ser su novio.

Masato Saehan, convertido en una verdadera bestia humana, arrastró a la inocente niña hasta un lugar más oscuro mientras le intimidaba con su cuchillo a la altura del cuello. Su acción fue más brutal y ocultando todo síntoma de humanidad, dio muerte a la juvenil You Watanabe sin mediar explicación. Luego abandonó el lugar con la frialdad de un psicópata, esta vez tampoco violó ni robó a su víctima.

La ciudad de Numazu se enfureció ante la barbarie y cobró fuerzas para protestar.

El funeral de la joven estudiante You Watanabe se efectuó en medio de una conmoción generalizada.

Una de las pancartas consignas de este acto fueron "You-chan, te prometemos que ahora sí se hará justicia. La unión hace la fuerza" y "Uchicchi te vengará por quitarle la vida a sus queridas idols".

La gratuidad de su crimen afectó hondamente a la población que por primera vez se unió para reclamar justicia.

Las acciones policiales se intensificaron. Prácticamente, todos los efectivos policiales salieron a las calles en busca de un indicio que guiara al paradero de aquel despiadado agresor. La presión de la ciudadanía se hacía cada vez más severa, había que capturarla a cualquier precio, el psicópata, en definitiva era un peligro público. Muchos fueron los sospechosos que debieron acreditar su inocencia, se hurgó la ciudad en todos sus recodos al punto que se llegó a temer que producto de su última víctima hubiese abandonado en la zona, los intentos en aquella ocasión no dieron los resultados esperados, aunque íntimamente la policía tenía certeza que le pisaba los talones.

El grupo especial formado por personal de la brigada tenía teorías concretas respecto a los lugares donde podía habitar el psicópata, su silente labor avanzaba, pero no a la velocidad que la ciudadanía motivada por la muerte de You esperaba. A pesar de ello, no le cabían dudas que los próximos días su captura podría ser una realidad.

En un acto que grafica la sensibilidad de la población respecto al tema, todos los habitantes de Numazu se unieron en una marcha solidaria para exigir justicia. El propio Masato Saehan asegura haber estado presente en aquel acontecimiento multitudinario, mostrando una frialdad y osadía abismante, se introdujo entre los dolidos manifestantes que clamaban paz para seguir viviendo.

A ese acto masivo, se unió una marcha de todos los estudiantes de Numazu y Uchiura que con un nudo en la garganta salieron en apoyo de su querida compañera.

Acorralado quizás por su conciencia y previendo las graves consecuencias de sus actos criminales, Masato Saehan asegura que en dos ocasiones llamó a la policía con claras intenciones de explicar su responsabilidad de los hechos.

Masato: ¿Policía? *Luego lo cuelga de un teléfono público*

Entretanto, la situación en su hogar es cada vez más insostenible. Emiru, su mujer, ya no soporta los castigos de Masato y tiene serias dudas respecto a su extraña conducta fuera del hogar.

Ella avista en los lavados de ropa el suéter de su conviviente lleno de sangre, similar con las manchas en el pantalón de éste.

EN OTRA NOCHE...

El pánico creado por la existencia del psicópata de Numazu cambió los hábitos y la costumbre de la población, a medida que sus ataques fueron siendo más frecuentes y sangrientos, la gente comenzó a desaparecer de las calles, fundamentalmente las mujeres y no podía hacer de otra manera. Ya que si bien él siempre agredía a sus víctimas en cualquier lugar, casi siempre lo hacía al amparo de la sombra de la noche.

Como era de esperar, la policía metropolitana había llegado al punto más alto de su larga investigación, un sinnúmero de retratos hablados y confiables declaraciones dieron fe que el psicópata estaba acorralado. Ahora, sólo quedaba actuar.

FINES DE SEPTIEMBRE

Hanamaru Kunikida, que alrededor de las 19:00 horas regresa a su hogar -camino hacia Uchiura- luego de visitar a una amiga. En la intersección de aquellas calles, recuerda haber sentido la presencia de un hombre que la sigue.

Hanamaru: Oye, suéltame. ¡Yo no hice nada, zura! ¡Suéltame!

Masato: ¡CÁLLATE!

Su oposición al psicópata le costó una descarnada golpiza que la dejó al borde de la muerte. Extrañamente este hombre, por primera vez regresa al sitio del suceso y roba a la víctima su casaca. Este fue su primer error, el que estaba esperando la policía.

PRINCIPIOS DE OCTUBRE, DE NOCHE

La casaca robada a Hanamaru, Masato trató de venderla, pero la amplia red de informantes en la zona donde vivía permitió a la policía metropolitana a averiguar la dirección exacta y acudir de inmediato a su hogar. Ahí estaba el psicópata, que mostró ignorancia en los hechos, pero muy pronto él mismo se adelantó a sacar la casaca de cuero que ocultaba bajo su colchón. No hubo mayores dudas sobre su identidad y con la certeza de haber concluido un largo y angustioso capítulo criminal, la policía conminó a Masato a confesar su delito en el cuartel policial.

La prensa de la época, por supuesto, tituló con su captura.

En las portadas de los periódicos, especialmente amarillistas, titulaban en japonés: "¡Cayó psicópata!", "¡Querían lincharlo (a piedrazos)!", "Autoridades satisfechas por detención de asesino" , "¡Hablan las víctimas!" y "Dada de alta la última víctima del psicópata", además de la columna etiquetada como "Se está realizando un trabajo serio".

A inicios de agosto, inmediatamente después de la muerte de You Watanabe, la justicia designo a un "ministro en visita". Este oficioso presidente de la corte suprema de la prefectura de Shizuoka de aquella época, después de más de veinte entrevistas con Masato Saehan, estudió ahora su condena.

En el centro penal de Shizuoka, se encuentra recluido hoy Masato Saehan. En estas celdas oscuras y húmedas, asignadas a reos peligrosos, este hombre espera el veredicto de la justicia. La comunidad no ha logrado olvidar su sangrienta incursión y ya le asigna un cupo en los anales de la historia criminal japonesa -de tiempos modernos-. Y ahora usted lo entenderá de frente tratando de validar sus misteriosos argumentos.

Masato Saehan, 24 años de edad, fue condenado a cadena perpetua por dos homicidios y 22 ataques en Numazu.

Un antiguo proceso por robo con intimidación en Yokohama y Nagasaki lo condenó a 10 años más. En consecuencia, Masato Saehan deberá cumplir la pena de muerte.

Actualización: la justicia redujo su sentencia a la pena original -presidio perpetuo- a este hombre.

Esta historia es real. Sin embargo, la mayoría de los nombres y lugares han sido cambiados para proteger la identidad de los verdaderos protagonistas.


Este cuento fue realizado con recreaciones inspirados en una serie criminal de TV chilena llamado Mea Culpa, como en la mayoría de mis publicaciones. Sin contradicción alguna, es solo parodia que coincidencia.

Lo estaré sintonizando en un próximo fanfic similar. Hasta luego.