La Segunda Guerra Mágica por fin había finalizado, luego de dos batallas en las que murieran muchas personas. Harry Potter había logrado reunir todos los horrocruxes que Voldemort creó, fue una tarea muy difícil de cumplir pues la diadema pérdida de Rowena Ravenclaw y la copa de Helga Hufflepuff habían sido muy bien resguardadas en la Mansión Malfoy.

A pesar de los contratiempos el bando de la luz obtuvo la victoria y con ella las esperanzas de un futuro en paz y armonía. Sí, muchos murieron pero en memoria de ellos el mundo mágico resurgiría de entre las cenizas prometiendo no volver a caer en los errores del pasado.

Así pues, luego de la guerra las autoridades se dieron a la tarea de apresar a todos aquellos seguidores del Señor oscuro, para ser juzgados y castigados conforme a su participación en dicha guerra. Los mortífagos más sanguinarios fueron condenados de inmediato, como el caso de Lucius Malfoy.

El patriarca de la familia Malfoy recibió el beso del dementor luego de ser interrogado del paradero de su esposa e hijo, ambos fueron vistos por última vez en el patio del Colegio de Magia y Hechicería Hogwarts, luego de que Potter derrotará a Lord Voldemort.

Los aurores se presentaron a la Mansión Malfoy donde sólo encontraron a Lucius, sentado en un sillón color café oscuro y con una copa de whiskey de fuego en la mano. La mansión fue inspeccionada de pies a cabeza, pero ni Draco ni Narcissa se encontraron allí.

Cuando dicha noticia fue publicada en el diario El Profeta, toda la comunidad mágica se sorprendió en especial la integrante del trío dorado, Hermione Granger.

¿Cómo era posible que él haya desaparecido?

A su mente acudió el último recuerdo de él, con sus ropas sucias, despeinado y con su varita en mano. Sus miradas se encontraron cuando un mortífago lanzó un hechizo hacia ella que fue desviado por Draco. Luego de eso no volvió a verlo.

Cuando la batalla acabó lo buscó desesperada por cada rincón de Hogwarts y cuando comenzaron las redadas para apresar a los prófugos estuvo al pendiente del diario o en el Ministerio por si había alguna noticia de él...

Y ahora luego de cuatro meses, el diario anuncia que Draco y Narcissa Malfoy están desaparecidos. La castaña arrugo el periódico y lo lanzó, en su mente no cabía el hecho de que él no apareciera, debía encontrarlo, debía saber si estaba bien o si... No, no podía estar muerto, hizo una promesa y debe cumplirla.

Así pues la Gryffindor se levantó y salió rumbo al Ministerio de Magia, había tomado una decisión, se convertiría en auror, sólo así tendría la excusa adecuada para salir y buscarlo sin que Harry o Ronald sospecharan algo.

— ¿Qué quieres ser auror? ¿Estás mal de cabeza? — preguntó incrédulo Ron— dile Harry que ese trabajo no es apto para ella, estarás en constante peligro.

— Como si no he estado en peligro estos últimos siete años— dijo irónica — además, yo no estoy pidiendo su autorización, ya me he inscrito para ser auror, les guste o no seré su compañera de curso— finalizó saliendo de la Madriguera, sin darle oportunidad de decir algo más.

Dejando a Ronald furioso y a Harry pensativo, tratando de descifrar el porqué su amiga quería unirse al curso de auror, cuando Hermione le había comentado que quería estudiar Leyes Mágicas. Debía tener una charla con ella, sabía bien que la leona no tomaba decisiones a la ligera, una razón de peso debía estar detrás de esta decisión.

Y puede que hasta sospechará el motivo pero no quería especular, no sin antes dejar que ella misma le explicará sus razones...

Así pues, Hermione Granger inició aquel curso que duraría un año con un objetivo muy claro, convertirse en la mejor auror que el Ministerio pudiera tener. Ella debía encontrarlo, saber que había pasado, dónde estaba...

Ya no podía más con la incertidumbre y la angustia de no saber de él... ¿Dónde estás, Draco? Se preguntó.

Sólo necesitaba una señal, algún indicio de que él estaba vivo y que volvería con ella...

Mientras tanto, en otra parte del mundo, el cielo lucía gris y el frío calaba hasta los huesos. La mujer de cabellos rubios se apresuró a hechar más leña al fuego que iluminaba la estancia en donde se encontraba. El fuego se avivó y el cuerpo del muchacho sobre el viejo colchón se removió sintiendo que el frío de su cuerpo menguará un poco.

La mujer se acercó a él, tomó el paño que descansaba en su frente y volvió mojarlo... La fiebre no había bajado ni un poco, si tan sólo tuviera sus pociones, se dijo, la fiebre desaparecería en un santiamén.

— Agua...— pronunció la voz ronca del muchacho.

Su madre tomó el vaso con agua y le ayudó a su hijo a beber un poco, cuando terminó todo el contenido, el joven de cabello rubio volvió a tumbarse en el colchón quedándose dormido.

Mientras su madre se sentía impotente, preocupada y sola... Sabía que Draco podía empeorar si no recibía atención médica y en el peor de los casos podía incluso morir.

Sus ojos se llenaron de lágrimas, mientras que trataba de retener el llanto acariciaba la mejilla de su hijo.

¿Por qué? Se preguntó, porqué permitió que su pequeño se convirtiera en un mortífago...

¿Cuándo? Cuando fue que su esposo dejó de amarla y dejó que su obsesión destruyera a su propia familia...

¡Oh, mi querido Lucius! Ese afán de buscar la gloria y el poder te llevaron a la muerte, pensó la mujer, derramando unas cuantas lágrimas que limpió con el dorso de su mano, llorar no resolvía nada, debía encontrar la manera de curar a Draco, la herida en su costado era la causa de la fiebre que lo aquejaba desde hace dos días...

Su pequeño no podía, ni merecía morir...

Así que debía buscar la manera de curarlo. Ella tenía conocimientos en plantas medicinales y estaban en un bosque...

Al amanecer, Narcisa Malfoy salió de la cabaña en donde se encontraban y el canto de las aves le dio la bienvenida y la brisa de la mañana le refresco el rostro.

Ella encontraría algo para salvar a su hijo, ya demasiado había sufrido, él merecía vivir y demostrar ante el Ministerio que aunque poseía la marca tenebrosa, había ayudado a Potter...

Ella sabía bien que una chica lo esperaba en Londres, una chica que lo amaba y que seguramente estaría desesperada por encontrarlo...