Draco recordaba perfectamente el momento exacto en que aquel cuchillo había perforado su piel esparciendo un dolor lacerante por todo el cuerpo. Él conocía perfectamente las consecuencias que trae consigo ser hechizado con magia oscura, por lo que luego de observar aquellos ojos negros llenos de maldad, tuvo la certeza de que la muerte llegaría lenta y dolorosa.
Rodolphus Lestrange había presenciado aquel acto de protección que Draco dirigió hacia Hermione cuando la batalla se desarrollaba en el patio del colegio, para el mortífago aquello fue traición y la traición se paga con la vida. Así que, al ver que su señor estaba acabado y varios de sus compañeros huían como ratas, sigilosamente se acercó hasta el rubio que tenía una acalorada discusión con su padre, y sin mediar palabra alguna apuñalo al Slytherin en el costado derecho con un cuchillo que poseía una maldición que te mataba lentamente, y él huyó también, como la rata que es...
Debido a la maldición que poseía el cuchillo, Draco sufría de alucinaciones, fiebres muy altas que a veces lo dejaban inconsciente.
En las alucinaciones su mente le presentaba la imagen de Hermione. Él sentía que era ella con su cabello rizado, con sus ojos marrones que lo veían con dulzura, incluso llegaba a escuchar su voz y deleitarse con su aroma a flores.
Y deseaba con todas sus fuerzas que aquellas alucinaciones fueran reales, que ella en verdad estuviera allí.
Que en verdad pudiera abrazarla y sentir la calidez de su cuerpo contra el suyo...
Trato de dejar en blanco su mente, pensar en ella era una tortura, porque estaba lejos y cabía la posibilidad de que la castaña ya no pensará en él.
Escucho como la puerta de la habitación en la que estaba, fue abierta. Seguramente era su madre, siguió con los ojos cerrados para que está creyera que dormía.
Sin embargo, al sentir el tacto de aquella piel sobre su mano, supo que quien había entrado no era su madre.
Abrió los ojos de golpe y la vio, su cabello rizado, sus ojos marrones y su aroma a flores cuando se medio abrazó a él.
Su corazón latía rápidamente y su mente aún no asimilaba el hecho de que ella estaba ahí, parecía otra de sus alucinaciones.
Los sollozos de la chica eran lo único que se escuchaba en la habitación. Indeciso levantó sus brazos y los posó alrededor de Hermione.
La castaña trató de controlar su llanto al percibir el titubeo del rubio cuando posó sus brazos en ella, seguramente pensando que tal vez era un sueño.
- Esto es real, soy yo - dijo en un susurro muy cerca de su oído - estoy aquí para ayudarte y que sanes correctamente - siguió hablando - recuerda que tienes una promesa que cumplir.
- ¿En verdad eres tú? - su voz salió también en un susurro ronco.
- Sí, tonto, soy Hermione, y estoy aquí. Por fin, te encontré - respondió la chica.
Ella se apartó de aquel abrazo y sus ojos se conectaron de inmediato con los ojos grises del Slytherin.
Draco se deleitó observando su rostro, recordando cada lunar que este poseía.
Definitivamente la Hermione que tenía frente a él no era otra de sus alucinaciones, era real.
- ¿Cómo supiste que estaba aquí? - preguntó el chico.
Hermione tomó asiento en la silla junto a la cama y le explicó todo. Desde su decisión por convertirse en auror hasta cómo su madre se había puesto en contacto con su hermana Andrómeda...
Mientras tanto, en la sala de estar de la mansión, Harry, le explicaba a Narcissa que el Ministro estaba al tanto de la ayuda que ofrecieron en la guerra y que no tendrían repercusiones tan negativas una vez pisaran Londres.
- Mi casa está a su disposición, tengo bastante espacio para recibirlos - dijo Andrómeda.
- Muchas gracias, hermana. La verdad volver a la mansión Malfoy me da escalofríos, ese lugar dejó de ser mi hogar cuando Lucius le abrió las puertas a todos aquellos monstruos.
Su hermana tomó su mano y le dio un apretón suave indicándole así que ella le brindaria su apoyo siempre.
Unas horas después, todos aparecían en casa de Andrómeda, está le indico a Harry que ubicará al rubio en la habitación que había sido de Nymphadora.
Antes de subir las escaleras el azabache le indicó a Ron que mandará su patronus al Ministro informandole que ya se encontraban en la residencia Tonks.
Kingsley acompañado por el medimago arribaron al lugar minutos después.
De inmediato, el hombre con bata blanca fue dirigido hasta la habitación en donde habían colocado al enfermo. El hombre pidió privacidad y todos esperaban ansiosos en la sala de estar de la casa.
Andrómeda les ofreció té y galletas de avellanas...
Mientras tanto, en el departamento de Harry, la pelinegra caminaba de un lado a otro con los nervios a flor de piel y rogándole a Merlín que todos volvieran sanos y salvos.
Draco y Narcissa eran la única familia que le quedaba. Sus padres habían muerto en la batalla, Theo y Blaise habían decidido irse de Londres, Daphne y Astoria se fueron junto a sus padres a Irlanda antes de que la guerra estallara...
Detuvo su andar cuando se percató que la chimenea se iluminaba y de entre las llamas verdes aparecía Harry.
Pansy se lanzó a sus brazos y lo envolvió en un abrazo fuerte.
- ¡Gracias a Merlín que volviste! - exclamó - ¿Cómo te fue? ¿Encontraron a Draco y Narcissa? ¿Él está bien? - preguntó sin darle tiempo a responder a alguna de las preguntas.
- Nos fue muy bien, sí los encontramos y aún no sabemos que tan grave está, un medimago lo está revisando - respondió el azabache una vez su novia lo dejará respirar.
- Quiero verlos... - pidió.
- Claro, por eso he venido - le dijo acariciando su mejilla - iremos por red flu, están en casa de Andrómeda.
Pansy asintió un tanto sorprendida de saber que Draco y su madre estuvieran allí, hasta donde sabía Cissy no tenía comunicación con su hermana desde hace muchos años.
Ya luego le preguntaría a Harry, ahora mismo sólo quería cerciorarse de que Draco no corría el peligro de morir.
Cuando aparecieron en el salón de la casa de los Tonks, la Slytherin corrió hacia donde estaba Narcissa y la abrazó.
- Cissy, me alegra mucho saber que estás bien - habló la chica.
- También me da gusto saber de ti. Pensé que te había pasado algo malo.
- Harry me protegió - respondió apartandose del abrazo.
Para Narcissa fueron suficientes aquellas palabras para darse cuenta que Potter y Pansy eran algo más que sólo conocidos.
En esos ojos verdes pudo ver claramente el reflejo de un sentimiento bastante real, un amor igual al que su hijo sentía por Hermione Granger.
Hola! Cómo están? Mil disculpas por la tardanza (de nuevo)
Esperó les haya gustado el capítulo y esperó hayan pasado una feliz navidad junto a sus familias :)
Besos y abrazos de oso ;)
