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Capitulo II
"Es posible que nuestros hermanos sean los guardianes de nuestra identidad, las únicas personas que tienen acceso a nuestro yo real"− Marian Sandmaier
Caiyi era una pequeña ciudad a los pies de la montaña donde se ubicaba Gusu Lan.
Tenía bellos y gratos recuerdos de la misma, sobre todo porque en ese lugar, había conocido a uno de sus más grandes amores, la sonrisa del emperador y por la cual, había trasgredido el toque de queda, logrando con ello, que se encontrara con su persona destinada.
En aquellos días solo era un joven omega, prodigio en las seis artes y algo arrogante referente a ello, las personas, en especial las jóvenes mujeres de la ciudad, lo elogiaban por su belleza y fuerza, algo que siempre usaba para molestar a su alfa durante su época de adolescentes pero que, tras lo sucedido y su regreso como el temido patriarca Yiling, dichas alabanzas se habían transformado en odio y desprecio por lo que, acercarse a esa ciudad se había vuelto casi imposible.
Al menos hasta que regreso de la muerte y se vinculó con el segundo jade.
Aunque se podría decir que al inicio, tras regresar de su inesperada fuga, las personas de la ciudad era tolerantes a su presencia. Si su alfa lo acompañaba a realizar las compras que deseaba hacer, los vendedores y pueblerinos del lugar solo se limitaban a sonreír por cortesía pero, si por algún motivo el segundo jade no podía acompañarlo… Bueno, la indiferencia era algo a lo que estaba acostumbrado.
No fue hasta que pasaron los años que las personas comenzaron a cambiar su actitud. Gracias a la convivencia, la ayuda que les brindaba cuando lo necesitaban o el simple hecho de escucharle interactuar con los pequeños huérfanos de la ciudad, hizo que la impresión que tenían sobre el temido patriarca Yiling –generada por los rumores y chismes- comenzara a cambiar, dándose cuenta que en la realidad, Wei Wuxian era muy diferente de cómo lo pintaban las viejas historias.
− ¡Maestro Wei! – Grito una mujer mayor − ¡Es un gusto volver a verle!
El omega sonrió y asintió su cabeza.
− Llego en un momento oportuno, nos acaba de llegar un nuevo lote de vinos, estoy segura que serán de su agrado.
Al escuchar la palabra "vino" no puedo evitar que el antojo de probarlos apareciera, el cual tuvo que reprimir al recordar la razón de su visita a la ciudad.
− Quizás la próxima vez – indico con un ademan – vine por algo.
Sonrisas y halagos hacia su persona eran los que lo recibía cada que ponía un pie en el lugar, tal y como ahora sucedía mientras recorría los diferentes puestos de la ciudad.
No fue hasta que, tras entrar y salir de diferentes locales que se detuvo en una tienda algo pequeña y desolada. Frunció el ceño ya que, no recordaba haberla visto antes o quizás sí, actualmente no confiaba mucho en su memoria, sobre todo por la última revelación que había tenido y que le provocó un fuerte escalofrío de solo recordarla.
Respiro profundamente y entro en la misma.
El lugar era pequeño, con muchos estantes llenos de baratijas como, vasijas, cuencos, pequeñas estatuillas, artículos para adornar el cabello, inciensos, etc. Un suave aroma a vainilla inundaba el lugar, relajándole inexplicablemente, como si tratara de que las personas que entraban, se sintieran cobijados mientras buscaban algún objeto que les fuera de interés.
Pasaron alrededor de diez minutos, tiempo que uso para recorrer el lugar, y aunque trato con esmero, no pudo encontrar nada que le indicara que era el regalo perfecto para su sobrino. Sabía que A−Ling aceptaría cualquier regalo que le diese pero, se trataba del único hijo de su amada Shijie por lo que, estaba decidido a encontrar algo que realmente mostrara el gran cariño que le tenía al joven omega.
− Supongo que tendré que seguir buscando – murmuro, suspirando por la decepción.
Sus pasos se encaminaron hacia la salida pero, la voz de una mujer mayor lo detuvo cuando estaba por salir.
− Joven maestro, ¿buscaba algo en especial?
El omega se giró para enfocar a la anciana, encontrándola en el recibidor.
Durante unos segundos, dudo en responder ya que había hurgado en todos los estantes y nada de lo que ofrecían capto su interés pero, tras ver la suave sonrisa que la mujer mayor le ofrecía, decidió responder.
− Sí, buscaba un regalo.
− Oh, Ya veo – dijo la anciana con amabilidad – si no es mucha indiscreción, ¿puedo saber para qué tipo de persona es? ¿un amigo, un pariente cercano? O, ¿un amante?
Este último hizo reír ligeramente al omega, ya que la mayoría en la ciudad conocía perfectamente su relación con el segundo jade.
− Es… − caminando hacia el recibidor – para mi sobrino, pronto será su cumpleaños pero, no he podido encontrar algo suficientemente bueno.
La anciana asintió a cada palabra dicha por el omega y hablo cuando este concluyo.
− ¿Qué clase de persona es su sobrino?, ¿qué gustos tiene? – volvió a preguntar – quizás con esas especificaciones, pueda ayudarle a encontrar el regalo adecuado.
Wuxian se mordió el labio inferior, ya que no esperaba que la anciana lo cuestionara tanto pero, al final concluyo que tenía razón en ello.
− Mi sobrino es… Algo terco y difícilmente acepta las cosas, es una buena persona pero le cuesta expresar sus sentimientos, tiende a exagerar las situaciones y termina avergonzándose el solo – riendo por lo último dicho – suele meterse en problemas por su falta de tacto y se enoja con facilidad por lo que, suele hacer más enemigos que amigos – cruzándose de brazos – aunque, ha logrado dominar su temperamento en estos últimos años, sigue teniendo unos arranques que…
La mujer mayor soltó una pequeña risa al escuchar la descripción del omega.
− Ya veo… ¿Le gustaría un regalo tipo decoración o, algo que lo proteja? como una espada, una daga…
El omega hizo una mueca y contesto.
− Un tocado no creo que le agrade, ya tiene muchos – aseguro – en cuanto a fuerza no necesita protección, es un chico muy capaz… Pero, no estaría mal un talismán que le ayude o, si está en peligro nos avise, así podremos ayudarle.
La anciana asintió y se giró un poco.
− Espere aquí, creo que tengo lo que busca.
Sin más se alejó e ingreso por una puerta detrás del recibidor.
Durante los momentos que la anciana estuvo ausente, el omega recorrió nuevamente la tienda, aunque solo lo hacía para matar el tiempo más que por interés. Tras aproximadamente quince minutos, la anciana regreso, con un extraño objeto cubierto con una manta, pero por la silueta, parecía una jaula.
− Creo que esto podría ser lo que busca – dijo la mujer mayor, retirando la manta y revelando el contenido.
− Esas son…
Dentro de la jaula de cristal, había cientos de pequeñas mariposas, cuyos colores oscilaban entre el rosa y el amarillo, sus alas brillaban tenuemente por lo que, hizo pensar al omega que, si estuviese totalmente oscuro, brillarían intensamente.
− ¿Mariposas? – pregunto con curiosidad.
− Así es.
− ¿Por qué cree que serían el regalo que busco?
− Estas mariposas no son como cualquier otra – comento con una sonrisa – estas mariposas son llamadas Bikōchū* entre los cultivadores o, como las llaman las personas comunes como nosotros, Mariposas Nocturnas.
El omega enarco una ceja al no comprender hacia donde quería llegar la anciana. La misma al notar la incomprensión del joven, sonrió y continúo hablando.
− Estas mariposas crecen en lugares muy especiales, donde la energía espiritual es muy alta y sin ninguna corrupción, son protegidas por espíritus guardianes y su captura se vuelve una gran odisea, solo cultivadores de alto rango han podido conseguirlas.
− …
− Pero su verdadero valor, no es su lugar de nacimiento ni lo difícil que es hacerse con una… Si no, el uso que tienen.
La última frase capto el interés del omega, quien se acercó un poco más para escuchar a la anciana.
− Estas mariposas, pueden usarse como un método de rastreo aunque, solo sirven para localizar a dos personas.
− ¿Rastreo?
− Así es, las mariposas pueden seguir el rastro del cultivo de dos personas... La primera persona que las toca y la segunda que lo hace.
− ¿Quiere decir, que si le entrego esta mariposa a mi sobrino y se encuentra en peligro, la mariposa me buscara y después me guiara hacia donde él se encuentre?
− Ha comprendido muy bien joven maestro.
Una enorme sonrisa apareció en el rostro del omega. Era el regalo perfecto para A−Ling, podría entregársela y, en caso de que algo malo le ocurriese, la mariposa les indicaría donde se encontraba. Lo mejor de todo, es que su sobrino no tendría que enterarse de ello, sobre todo por lo terco que era sobre la protección.
− Es perfecto – dijo con alegría.
− Sabía que era lo que buscaba – respondió la mujer – en ese caso – tomando la tapa de la jaula – por favor, acumule un poco de su cultivo en la palma de su mano, métala en la jaula y tome una de las mariposas por favor.
El omega asintió y elevo su mano, la cual comenzó a brillar en un tenue color rojo. La mujer retiro la tapa de la jaula y metió su mano, tomando con cuidado a la pequeña mariposa, esta se quedó quien sobre la palma de la misma, emitiendo el mismo color de su cultivo.
− ¿En qué tipo de ornamento deseas que la pequeña mariposa se guarde?
− ¿He?
− El Bikōchū debe ingresarse en algún objeto, puede ser un bolso pequeño, un tocado para el cabello o incluso una pequeña cajita.
− ¿No morirá estando encerrada? – observando a la pequeña mariposa en su mano.
− Los Bikōchū se alimentan de energía espiritual por lo que, su vida no corre peligro.
− Oh, entiendo…. Entonces….
Durante unos segundos pensó en cuál sería el adorno correcto, fue en esos momentos que recordó cierto objeto que, en su vida pasada siempre llevaba consigo, aquello que lo representaba como un discípulo de la secta Jiang.
− De casualidad, ¿tendrá campanas?
La mujer mayor sonrió y asintió.
Cuando la puerta de su despacho se abrió, dejo de leer el pergamino que tenía entre las manos y levanto la vista. Su hermano entro en la habitación, cerrando la puerta tras de él, caminando los pocos pasos que los separaban, haciendo una ligera reverencia cuando estuvieron frente a frente.
− Buenos días Wangji, ¿dormiste bien?
− Mmm – fue el único sonido que hizo el menor de los jades.
Aquel sonido lo alerto de inmediato, conocía a su hermano como la palma de su mano si bien, el menor de los Lan, no solía ser alguien que expresara sus sentimientos en palabras ni gestos, el sabia reconocer sus emociones, por lo que, una vez su hermano tomo asiento a su lado, no dudo en preguntar.
− ¿Sucede algo?
− …
− ¿Algo te molesto?
−…
− ¿Le sucedió algo al Joven Wei?
Su hermano frunció levemente el ceño al escuchar la última pregunta.
"Eso es…" pensó el líder del clan Lan.
Si había algo que lograse alterar a su hermano menor, ese algo debía relacionarse con su joven omega. Era cierto que, durante su reclusión, pocas veces hablaba con su hermano respecto a su matrimonio, ya que la atmosfera algo triste con la que vivía a diario no era propicia para ello pero, tras salir de la misma, comenzó a convivir con su cuñado, reconociendo finalmente que esa personalidad alegre y llena de vida que lo caracterizaba, era una de las razones por las que su hermano había caído a sus pies.
Ahora, tras ese año de convivencia, podía reconocer las ocasiones en las que su hermano se alteraba por algo referente a su cuñado, situaciones que le divertían ya que solían ser cosas sin importancia, tales como la falta de comunicación entre ellos, las cuales propiciaban una serie de malentendidos que llegaban a sus oídos y que, gracias a un poco de persuasión de su parte, lograban resolverlas.
− ¿Está enfermo?
Su hermano menor negó con su cabeza.
− ¿Riñeron?
Volvió a hacer el mismo movimiento.
− Algo sucedió, ¿verdad? – Pregunto a sabiendas de la respuesta – algo que tiene que ver con él.
− …
− Wangji – dedicándole una sutil sonrisa.
El segundo jade respiro profundamente y respondió.
− Últimamente… Esta algo… Distraído.
− ¿Distraído?
− Él… Noto que algo le molesta, como si… Algo le inquietara.
− ¿Sucedió algo en los últimos días que lo alteraran?
− Hace unos días comenzó a tener pesadillas – dijo sin ánimos en su voz – ciertamente no ha despertado gritando, simplemente se levanta de la cama y lo encuentro sentado fuera del Jinshi.
− ¿Te ha dicho algo referente a ello?, ¿La razón de esa inquietud?
Su hermano menor negó con su cabeza.
El Primer jade dirigió su vista al frente y, tratando de calmar la angustia de su hermano menor, hablo.
− Como sabes, la mayoría de los cultivadores que lucharon durante la Campaña para derribar al sol, aún conservan malos y dolorosos recuerdos que preferirían olvidar, dichas memorias suelen volverse pesadillas que los aterrorizan cada cierto tiempo – dijo el mayor de los jades – algunos sienten que las pesadillas no son más que culpas que no han podido aliviar ni perdonarse y, lamentablemente, mi cuñado es uno de ellos.
El segundo Jade no emitió sonido alguno, simplemente apretó con fuerza sus manos hasta volverlas un puño.
− Aun cuando su nombre fue limpiado y se descubrió que las muertes de Jiang Yanli así como la de Jin Zixuan no fueron obra suya, al menos no de forma directa, aun el peso de las mismas sigue sobre sus hombros… Además de lo sucedido en Lotus Pier y las miles de personas que sucumbieron en la guerra cuando aún era el Patriarca Yiling.
− …
− Sé que estas angustiado y quisieras poder ayudarle pero, él necesita encontrar su camino – aseguro con una sonrisa – solo puedes permanecer a su lado así, cuando llegue el momento y se sienta listo, él mismo te dirá lo que tanto lo agobia.
Su hermano menor suspiro.
− Dale tiempo Wangji, lo necesita.
− Mmm…
El alfa mayor sonrió ligeramente.
− Tío me comento que los preparativos para la ceremonia de mayoría de edad de algunos de nuestros discípulos están casi listos – dijo tratando de cambiar de tema − ¿A−Yuan está preparado para ello?
− Mmm… Él está listo – dijo sin un rastro de dudas en su voz – ha completado la mayoría de sus entrenamientos con éxito, es un joven cultivador con gran experiencia, metódico, conciso, sus notas son detalladas y sin fallas, siempre que concluye una cacería recibimos elogios por sus logros… Esta listo para dejar de ser un discípulo menor.
El mayor de los jades no emitió respuesta alguna, aun cuando su hermano no podía expresar lo que sentía por medio de gestos, al escucharlo hablar de esa forma de su joven sobrino puedo notar que, aun cuando para muchos otros esas palabras pudieron notarse algo arrogantes, para él solo eran las palabras llenas de orgullo que un padre le dedicaba a su hijo.
Con cuidado introdujo la pequeña campana dentro de la bolsita que llevaba consigo y la introdujo dentro de sus ropas, aunque la misma estaba hecha de un material resistente, no quería correr riegos y que se rompiera por alguna caída.
Tras cerciorarse de que estaba bien guardada, retomo su camino con dirección hacia Gusu o, al menos ese había sido su ´pensamiento inicial, hasta que el agradable aroma de una bebida conocida le hizo sonreír.
"¡Sonrisa del emperador!" pensó para sus adentros y apresuro sus pasos hacia dónde provenía el aroma.
Corrió hacia el lugar donde vendían su bebida favorita, ingresando al local con una enorme sonrisa, el vendedor al verlo lo saludo con alegría y tras una breve conversación, le hizo entrega de dos vasijas, las cuales pago con entusiasmo y salió del local.
Mientras caminaba hacia la salida de la ciudad, abrió una de las jarras y tomo un enorme trago del licor que, si su alfa lo hubiese acompañado, no lo probaría hasta la noche y en la privacidad del Jinshi.
"Sin duda es el mejor licor del mundo" pensó con alegría "Aunque no me duraran mucho, la próxima vez le diré a Lan Zhan que venga conmigo y comprare el suficiente como para que dure todo el mes"
Su estado de ánimo se encontraba por las nubes, su aroma lo demostraba, haciendo que algunos jóvenes omegas y alfas que lo percibían sonrieran sutilmente al ver al omega del segundo jade de buen humor o, eso fue hasta que cierto sonido lo detuvo justo cuando estaba por salir de la ciudad.
Sus ojos se abrieron a su máxima expresión cuando enfoco al pequeño animal a pocos metros de él, su pelaje era color oscuro, sus ojos de un suave color azul y movía su cola con alegría.
"Wow"
El sonido hizo que un escalofrío recorriera toda su columna y comenzara a temblar ligeramente.
"¿Qué hace esa bestia aquí?" pensó mientras daba un paso atrás.
"Wow"
Otro ladrido… Y ya no pudo pensar más.
Soltando las jarras de licor, dio la media vuelta y comenzó a correr mientras el pequeño cachorro lo perseguía, como si para este se tratara de un juego aunque, para el omega, era todo menos eso.
− ¡Aléjate! – le grito mientras seguía corriendo.
El cachorro seguía ladrando alegremente mientras el omega trataba de alejarse lo más que podía del mismo. Las personas solo volteaban a verlo curiosidad, intrigados por los gritos que daba el omega.
"Ese no es… ¿el patriarca Yiling?" dijo un lugareño.
"¿Por qué está corriendo de esa forma?" Pregunto otro.
"Míralo, está jugando con el pequeño cachorro, que lindo" dijo un omega mientras reía.
"¡No estoy jugando!" pensó el ex patriarca, buscando la manera de escapar del perro.
La persecución continuo por unos minutos más, el omega seguía corriendo y vociferando para alejar al perro pero este, seguía tras de él, ladrando de forma divertida.
− ¡Lan Zhan, ayúdame!
Estaba tan metido en perder al cachorro, que no noto la alta figura de una persona frente a él que, solo se percató de la misma cuando chocó contra ella, cayendo de golpe al suelo, emitiendo un gemido de dolor por el mismo.
− Que daño – murmuro sobándose brevemente su parte trasera.
− ¿Esa es la manera que tienes de recibir a las personas, Wei Wuxian?
"Esa voz es de…"
Rápidamente levanto la vista, encontrándose con el rostro malhumorado de su hermano.
− ¿Jiang Cheng?
El nombrado solo frunció el ceño.
− ¿Qué haces aquí? – pregunto levantándose del suelo.
− Eso no es de tu incumbencia…
Wuxian enarco una ceja al escuchar la respuesta.
"Jiang Cheng no tiene asuntos oficiales en Gusu, de otro modo, Lan Zhan me lo hubiese comentado así que…" sonriendo internamente al llegar a la única conclusión posible.
− ¿De qué carajos te estas riendo?
− ¿Yo?, por nada… − tratando de disimular su sonrisa.
− Wuxian…
El omega dio un paso atrás cuando noto como el anillo en su mano comenzaba a brillar pero, el ladrido del cachorro tras él le hizo dar un brinco y abrazar al omega frente a él.
− ¡Suéltame!
− ¡No, esa cosa me va a comer!
− ¡Es un cachorro santo cielo!
− ¡Esa cosa es un monstruo, seguro está pensando en comerme!
− ¡¿Estás oyéndote?!
Ambos siguieron forcejeando, haciendo que las miradas de los lugareños cayeran en ellos, para incomodidad del líder Jiang.
Jiang Cheng al notar la atención que tenían, dirigido su vista hacia el cachorro quien, al percibir las imponentes y agrias feromonas del omega, agacho las orejas y salió corriendo de ahí.
− ¡Ya se fue, suéltame!
Wuxian abrió lentamente uno de sus ojos mientras seguía abrazando al otro omega, al darse cuenta de que el cachorro no estaba, libero a su hermano y soltó un suspiro.
− Creí que moriría.
−… − el omega no dijo nada y solo continúo arreglándose la ropa − ¿Y bien? − regresando a ver a su hermano − ¿qué haces aquí?, ¿no deberías estar con tu esposo?
− Tan amargado como siempre – murmuro por lo bajo – Vine a comprarle un regalo a Jin Ling por su cumpleaños.
− ¿Así que te invito?
− ¡Claro que me invito, soy su tío después de todo!
Su hermano solo desvió la mirada con fastidio.
− Estaba regresando cuando ese perro me ataco, por suerte al obsequio no le pasó nada así como a… − callándose de pronto al recordar lo sucedido con su licor − ¡Mi sonrisa del emperador!
− ¿Ah?
− Ahora tendré que regresar y comprar otras dos Jarras – dijo cruzándose de brazos – pero el hecho de cruzarme de nuevo con ese perro… − murmurando la última frase.
Durante unos segundos se mantuvieron en silencio, hasta que una idea cruzo su cabeza.
− A−Cheng – endulzando su voz − ¿Acompañaras a tu Shidi, verdad? – tomando la tela de su ropa.
− ¿Qué? – Tratando de alejarse – Vete tu solo, yo tengo asuntos que atender.
− ¿Vas a dejar a tu pobre hermano a merced de esa bestia?
− ¡Quizás sea lo mejor, así dejas de molestarme!
− ¡No seas así!, ¡¿Después de todo lo que he hecho por ti?!
− ¡¿Por mí?! ¡Solo me has dado problemas!
Ambos comenzaron a discutir acaloradamente mientras las personas que pasaban a su alrededor reían por lo bajo.
El omega soltó un largo suspiro.
Al final había terminado acompañando a su hermano a comprar el licor por el que tanto lloraba, aunque realmente lo había hecho por la incomodidad que sentía al ver como las personas se reían al verlos discutir "Que bien se llevan" o "se notan que se quieren mucho" eran los comentarios que escucho durante su pelea con el mismo.
Decir que lo odiaba seria mentir, ciertamente, durante años le guardo un enorme resentimiento por todo lo sucedido, no solo por las muertes de sus padres, su hermana y cuñado sino, también, por la infancia que compartieron.
Aquel era un tema algo delicado entre ambos, aun cuando no lo decía, sabían que ese aire de envidia y melancolía seguía persiguiéndoles pero, que con el pasar de los años, aprendieron a sobrellevarlo.
Decir que odiaba a su hermano sería una enorme mentira, decir que lo quería lejos de su vista un cruel engaño, amaba a su hermano, se alegraba de que estuviera vivo, que otra parte de su familia aun siguiera ahí… Nunca lo habían dicho, pero lo sabían.
Eran hermanos, se querían aun con todos los problemas, rencores y muertes de por medio… Pero eso no significaba que este último pudiera avergonzarlo en medio de la calle con una de sus riñas infantiles.
Por ello, lo había tomado del brazo y lo arrastro al local donde vendían su dichoso licor, para que dejara de actuar como un niño y no le hiciera perder cara enfrente de los demás.
− Aun no logro entender, como es que el segundo Jade te aguanta – dijo sobándose el tabique de la nariz mientras tomaban el camino de regreso a Gusu.
− Eso es fácil… Me ama – respondió con sinceridad mientras destapaba una de las jarras y tomaba de ella.
− Eso es aún más sorprendente, ¿qué carajos vio en ti?
− Soy absolutamente adorable, ¿Quién no puede amarme? – refuto.
Jiang Cheng rodo los ojos por el comentario.
Wuxian rio por el gesto del otro omega y, mordiéndose el labio inferior se le ocurrió una idea.
− No sé de qué te quejas – dijo haciendo un ligero puchero – El hermano Xichen te admira, tu gran fuerza y valor lo ha impresionado en sobre manera, sobre todo porque, aun siendo un omega, has logrado que el clan Jiang vuelva ser tan prestigioso como cuando Tío Femiang vivía además… − observándole de reojo − Estoy seguro que, cuando le veas en Gusu, se alegrara al notar que te quitaste ese horrible chongo y ahora llevas el cabello suelto.
− Más le vale, no por nada me lo solté.
− ….
−... − Jiang Cheng se detuvo al darse cuenta de que sin querer había admitido algo vergonzoso e incómodo para él.
− ¿Wanyin?
− Wei… Wuxian… − sus manos comenzaron a temblar, el anillo en su mano se ilumino hasta volverse en el tan conocido Látigo Zidian − ¡Te romperé las piernas!
− Hermano… Cálmate… Solo era una broma…
Wuxian comenzó a correr mientras era perseguido por un furioso Jiang Cheng. Su carrera continúo durante unos minutos hasta que, sus pies detuvieron su carrera cuando sus ojos se posaron en un puesto que vendía joyería. Frunció el ceño y noto algo que le causa curiosidad.
− Eso se parece a…
Estaba por acercarse cuando los brazos de su hermano se enrollaron en su cuello y comenzó a jalarle.
− ¡Te romperé las piernas!
− Espera… Jiang Cheng… Tranquilo… − golpeando con su mano el brazo del otro para que lo soltara.
− ¡Empieza a rezar por que mandare tu cadáver a Gusu!
− En serio… Mira… en el puesto… – señalando el mismo.
− ¿Qué cosa? – volteo con el ceño fruncido pero sin dejar ir a su hermano − … Espera… Eso… No se parece a…
Finalmente el omega respiro profundamente al verse libre de los brazos de su hermano. Una vez recupero el aliento, ambos se acercaron al puesto para verificar si lo que habían visto era correcto.
− Sí, definitivamente se parece.
− Eso parece – comento Wuxian – hermana, ¿podrías mostrarme este dije? – le pidió con una sonrisa.
La joven beta sonrió y tomo la pieza de joyería que le era solicitada, dejándola sobre la palma de la mano de omega.
− Este dije… − elevándolo a la altura de su rostro para contemplarlo mejor – Es…
Caminaba lentamente por el pasillo mientras soltaba un largo bostezo. Sus manos se encontraban sobre la redondez de su vientre de seis meses, sintiendo como el cachorro en su interior se removía lentamente.
− Se nota que eres su hijo, despertándome tan temprano – dijo el omega soltando otro bostezo − ¿Por qué no me dejas dormir un poco más?
Hacia unos días que el pequeño cachorro que crecía en su interior, había comenzado a moverse, aquello era algo que siempre supo se haría presente conforme avanzaba su embarazo pero, nunca espero que su pequeño bollo, se despertara a las cinco de la mañana, impidiéndole conciliar el sueño una vez tenía los ojos abiertos.
Aquella rutina definitivamente era herencia de su padre alfa, una que, para su mala suerte, le traía como consecuencia dormitar durante algunas horas, hasta que tomaba la siesta durante las tardes.
Si tener que dejar de tomar su licor favorito era una tortura, tener que despertarse tan temprano lo superaba.
− ¿Porque no heredaste mi habito de dormir un par de horas más? – se quejó soltando un largo suspiro.
Continúo su camino hasta llegar al comedor pero, antes de que siquiera lograra sentarse, una chica de la servidumbre se acercó, indicándole que la joven Jiang acababa de llegar.
El omega no tuvo que esperar mucho. Su querida hermana ingreso a lugar, siendo acompañada por dos betas que le servían como damas de compañía. Sus manos estaban sobre su abultado vientre de seis meses y su rostro mostraba una enorme sonrisa.
− ¡Shijie! – El omega sonrió abiertamente y se acercó a su querida hermana − ¿Cuándo llegaste?, ¿Por qué no me dijiste que venias?
− Quería que fuera una sorpresa además… − bajando su mirada hacia su propio vientre – este pequeño últimamente se mueve mucho y he tenido que reposar más de la cuenta.
Los ojos del omega se posaron sobre el vientre de su hermana y una mirada de preocupación apareció en su rostro. Algo que le agobiaba era la salud de la misma, si bien, su propio embarazo se desarrollaba de la manera correcta y su bebé gozaba de una buena salud, el de su hermana no corría con tanta suerte.
En la última visita que le había hecho, de eso hacía más de dos meses, en secreto le había confesado que su embarazo era de alto riesgo, nadie salvo el medico que la atendía, su esposo y la nana que lo había cuidado de niño, eran los únicos que conocían aquella verdad, por lo que, la probabilidad de perder a su hijo era alta.
Por ello, solo se habían comunicado a través de cartas y tenerla a su lado después de tanto tiempo le alegraba pero, el miedo de que por ello su sobrino muriera le aterraba.
− Tranquilo – dijo su hermana, intuyendo lo que pasaba por la mente del omega – no estaría aquí si el medico no hubiese autorizado el viaje.
− ¿Segura?
Ella asintió y poso su mano sobre el vientre del omega.
− ¿Cómo está mi sobrino?, ¿has seguido las indicaciones del médico?, ¿Te has portado bien? – pregunto su hermana dirigiendo su vista hacia el enorme vientre de su hermano.
− Siempre me porto bien – dijo entre dientes.
− A−Xian – regresando a verlo.
La suave voz de su hermana le indico que no le creía, lo conocía desde que era un niño y, por su personalidad tan imperactiva, era lógico que no se quedara quieto por mucho tiempo. El omega soltó una suave risa, a la cual su hermana siguió. Ambos rieron como hacia tanto tiempo que no lo hacían.
Continuaron hablando de lo sucedido, sobre su hermano Jiang Cheng y cómo iba progresando el clan, lo que sucedía en los demás clanes, que muchos se preguntaban dónde estaba el temido patriarca Yiling, ya que su repentina desaparición era un tanto desconcertante pero, gracias a que se había visto en algunas ocasiones a su general merodeando los tumultos funerarios, todos intuían que él se encontraba en aquel lugar, inventando alguna locura que se le había pasado por la cabeza pero, si había un tema del cual hablaron, aunque fue algo efímero, fue sobre lo que se decía del clan Lan y el segundo Jade.
− En la última reunión a la que Zixuan asistió, noto que el segundo maestro de Gusu estuvo buscando algo o alguien con la mirada…− regresando a ver al omega.
−… − bajo la cabeza al sentir la mirada de su hermana.
− ¿No has pensado en enviarle un mensaje y hablar con él?
− Shijie, ya hemos hablado de esto, no quiero arriesgarme.
− Pero, es su hijo.
− Lo sé – soltando un largo suspiro – pero, nada me garantiza que cuando lo sepa él…
− Reconozca su paternidad.
− ¿Y quién lo haría? – Dijo con sarcasmo – con todos esos rumores que circulan por ahí…
La mayor de los Jiang desvió lentamente la mirada. Si algo era cierto, eran los miles e incomodos rumores que circulaban a cerca de la vida de su pequeño hermano, desde que era un libertino que gustaba de engañar a hermosas jovencitas hasta el último que decía que seguramente tenía una infinidad de hijos regados por toda la región, un rumor que, le causaba molestia y gracia, ya que su hermanito solo había estado con una sola persona, cuyo cachorro crecía cómodamente en su vientre.
Conocía los motivos por los que el omega prefería callar pero, por lo poco que conocía al segundo maestro de Gusu, no creía que alguien cuya apariencia serena, justa y refinada, negara algo tan grande como era la paternidad de un cachorro, sobre todo cuando, por las fechas, era imposible que no fuera suyo.
Sabía que por mucho que tratara de convencer a su hermano, este no cedería, ni cambiaria de opinión respecto al segundo jade por lo que, prefería mantenerse un poco al margen y rezar para que todo saliera bien.
− Oh, es cierto.
− ¿Mmm? – regresando a ver a su hermana.
− Te traje esto, pensé que te gustaría tenerlo nuevamente contigo – entregándole una pequeña cajita color ocre.
El omega tomo la cajita y la abrió, agrandando sus ojos al notar lo que había dentro de la misma.
− Esto es…
− Hace tiempo me pediste que lo cuidara, ¿lo recuerdas?
Dejando la caja a un lado, contemplo el hermoso dije que tenía en las manos.
Lo poco que recordaba de sus padres eran las sonrisas, destellos de sus rostros y lo mucho que lo amaban pero, si había un objeto que guardo con cariño tras su muerte, era aquel hermoso dije. Sabía que era un objeto que solo los discípulos de Baoshan Sanren portaban una vez completaban su entrenamiento, su madre al irse de la montaña se había llevado con ella la hermosa joya y, una vez se casó, decidió partir en dos la misma, una adornaba su cuello mientras la otra la llevaba su padre. Dos mitades de uno solo, de la misma forma que sus padres se sentían.
Recordaba que su madre se lo había puesto y, prometió volver por él pero… Aquello nunca ocurrió, sus padre murieron esa noche y solo dejaron tras ellos a su hijo y una mitad del dije original.
El dije tenia grabado las iniciales de su madre por lo cual era inconfundible, un objeto que siempre guardo porque solo así, podía sentir que estaban con él, que nunca lo abandonaron pero, siendo como era, corriendo por todas partes, metiéndose en cuanto problema cavia, un día le pidió a su hermana lo guardara por él, quizás, algún día si tenía suerte, podría dárselo a su primogénito.
Si no fuera porque su hermana lo había mostrado, quizás nunca se hubiese acordado del mismo.
− Creí que querrías recuperarlo.
El patriarca sonrió dulcemente y una lagrima cayo por su mejilla.
− A−Xian.
− Lo siento, estaba recordando a mis padres.
− Estoy segura que ellos están felices de que no los olvidas y que conservas el dije.
El omega asintió.
− Alguna vez mencionaste que, si tenías un hijo, se lo regalarías para que sintiera que sus abuelos estaban a su lado.
El omega bajo la mirada y apretó con fuerza el dije, mientras que, con su mano libre, acariciaba su vientre.
− Es mejor que lo sigas guardando − dijo con un tono serio, colocando el dije nuevamente dentro de la cajita − sabes como soy, si me lo quedo, seguramente lo perderé.
Su hermana contemplo la cajita que le era devuelta, sintiendo una gran pena al ver que, aun con aquel bello recuerdo, su hermano seguía firme en la decisión que le había indicado hacía dos meses.
− Muy bien − tomando la cajita entre sus manos − yo guardare el dije hasta que mi sobrino nazca, estoy segura que amara este objeto tanto como tú lo haces.
Ella sonrió dulcemente mientras su querido hermano solo apretaba con fuerza sus manos.
El recuerdo de aquel día golpeo su mente con fuerza, uno que casi le hace perder el equilibrio por la sorpresa que fue al rememorarlo, teniendo que tomar el brazo de su hermano para no caerse, logrando con ello que el líder del clan Jiang lo regresara a ver con el ceño fruncido, desconcertado por la situación.
− ¿Estas bien? − pregunto al ver lo pálido que se había puesto.
− Sí… Solo, fue un mareo…
− ¿Seguro?
− Sí, hace poco termino mi celo, seguramente se me bajo la energía − riendo un poco para liberar la tensión del ambiente.
Frunció el ceño, no muy convencido con la seca y corta respuesta de su hermano. No conocía del todo al segundo maestro de Gusu pero, con lo poco que había visto de su relación como pareja, este último era demasiado protector con su omega, una baja de energía postcalor era imposible pero, intuyendo que su hermano no querría hablar de lo que realmente le sucedía, al menos hasta que estuviera seguro de ello, dejo el tema y se concentró en lo que actualmente les interesaba.
− Ese dije se parece mucho al que tu madre te dejo, ¿no?
− Mmm… Sí, es idéntico − confirmo el omega − solo que… − moviendo el dije sobre su mano − el de mi madre tenía sus iniciales grabadas.
− ¿Y este no?
− No… Sus iniciales son…W.C.
− Esas no eran las iniciales de…
− Mi padre − concluyo Wuxian − hermana, ¿sabes dónde encontraron este dije?
Ella asintió y contesto.
− Hace unos días unos cultivadores limpiaron una zona que estaba siendo atacada por espíritus y, tras hacerlo, algunos lugareños exploraron el lugar, fue ahí donde encontraron este hermoso dije.
− Una zona llena de espíritus…
"A−Xian, mamá y papá tienen que ir a trabajar, ¿podrías cuidar de mi dije hasta que volvamos?"
Las palabras de su madre resonaron en su cabeza, una lagrima cayo por su mejilla y una sonrisa floreció en su rostro, después de más de veinte años, la otra mitad del dije original estaba en sus manos.
− Este es el dije de mi padre, la otra mitad de…− no pudo continuar por el nudo que se formó en su garganta.
Jiang Cheng examino el rostro de su hermano, sabía que las emociones que corrían por su cuerpo eran inmensas. Conocía los pormenores de aquel dije y la historia detrás del mismo por lo que comprendía la emoción del omega, reencontrarse con un objeto que alguna vez uno de sus padres tuvo, era una dicha que pocos podían tener.
A sabiendas que su hermano no podía hablar por lo sucedido, se aclaró la garganta y hablo por él.
− ¿Cuánto por el dije?
La joven beta sonrió, indicándole el precio del mismo. Tomando su propia bolsa de dinero procedió a pagar el precio mencionado, todo ante la sorpresa y conmoción de su hermano adoptivo.
− No debiste pagar por ello.
− Deja de quejarte, ya lo tienes, ¿Qué no es lo importante? − cruzándose de brazos y desviando la mirada.
Aunque el líder Jiang mantenía el ceño fruncido, realmente haber hecho algo tan pequeño como comprar aquel dije, era en cierta forma, una manera de apoyar a su hermano, por tanto tiempo habían tenido una mala relación gracias a lo sucedido en el pasado pero, ahora que tenía la oportunidad de cambiarlo, lo haría, aunque nunca lo admitiría.
− Tienes razón – colgándose el dije y ocultándolo entre sus ropas – creo que es hora de volver a Gusu, ya es algo tarde y seguro que Lan Zhan está preocupado.
− Entonces camina, no tenemos todo el tiempo – acelerando el paso.
−¿Vas a acompañarme? – Pregunto con sorpresa − ¡Oh, lo sabía, te preocupas por tu Shidi!
− ¿Que me preocupo? – Regresando a verle – No te hagas una idea equivocada, tengo asuntos que tratar con el líder del clan Lan – aseguro desviándole la mirada – es una simple coincidencia que ambos vayamos al mismo sitio.
−¿Así? – Dibujando una sonrisa de medio lado − ¿y que asuntos serian esos?
− Yo… Tengo que… Entregarle la invitación oficial al cumpleaños de Jin Ling.
− ¿En serio?
− ¡Claro que sí!
− Pero… ¿Por qué no mandaron a un mensajero para ello?, no tenías que venir tu personalmente, en todo caso sería el propio Jin Ling que lo hiciera.
− Tenía… Tenía cosas que hacer y estaba cerca…
"¿A quién engaña con esa excusa?, sé muy bien que Jin Ling le dio la invitación personalmente al hermano mayor… Cheng Cheng, definitivamente las mentiras no son lo tuyo" sonriendo para sus adentros
− Y ya… Vámonos que se hace tarde – acelerando sus pasos para dejar a tras a su hermano adoptivo.
Wuxian simplemente sonrió por la actitud de su querido hermano, sintiéndose feliz de que, después de todo el dolor que hubo en sus vidas, los lazos que alguna vez los unieron estaban formándose nuevamente.
"Definitivamente la fiesta de Jin Ling será emocionante"
Pensó internamente y retomo sus pasos para alcanzar a su hermano.
つづく/ Continuara...
Si, lo sé, no tengo excusa para no actualizar pero, lamentablemente me quede sin PC, el ingeniero la está reparando pero aún no está lista así que, mientras eso sucede, tuve que robar la laptop de mi hermano, la cual uso mientras no está así que… Es algo complicado.
Pero en fin.
En esta ocasión quise que los hermanos interactuaran un poco, ya que, en mi historia poco a poco fueron reconstruyendo su relación aunque aún hay algunos problemas entre ellos, al menos ahora pueden hablar civilizadamente… En la medida posible.
¿Les gusto que Jiang Cheng ahora lleve el pelo largo? Se ve guapo con el pelo en chongo pero, se ve mejor con el cabello suelto mientras la brisa lo mueve… Ya saben.
Jiang Cheng también noto algo raro en su hermano, pero, bueno, su hermano siempre ha sido raro jajaja
Vimos un poquito del pasado de cuando estaba embarazado y lo del dije, será algo importante, ya verán por qué.
Sobre la mariposa nocturna, de hecho si existe pero no con ese uso, su nombre real es Dryocampa rubicunda y según Wikipedia es una mariposa nocturna propia de Norteamérica.
Sobre el nombre y uso, lo tome de Naruto, no recuerdo en que capitulo sale pero, fue un capítulo de relleno para encontrar a Sasuke.
Pero, fuera de todo eso, agradezco que sigan leyendo este fic que, aun no tengo idea hacia donde ira, conforme escribo se me van ocurriendo hechos, cosa que molesta a mi beta porque lo vuelvo loco con tantas ideas jajaja.
Gracias por todo y nos vemos en otra actualización.
¡Lo quiero!
