Holis~ Aquí yo con mi segundo regalo navideño (sí, a partir de aquí todos son regalos tardíos n_nU) nuevamente no centrado en el tema navideño por problemas inspiracionales(?) En fin, este fic es mi regalo para Ruby-san, un muy querido amigo (mi único amigo hombre de hecho XD) que también me apoyó mucho en un momento horrible de mi vida, si sus valiosos consejos dudo mucho que hubiera podido salir del hoyo en el que estaba y quien sabe que sería de mi hoy día :'v Gracias, Ruby-san, espero que esto te guste aunque no se si lo pude dejar tan romántico como querías porque me atacó el espíritu de contradicción(?).

Solo quiero agregar que Kimetsu no yaiba y sus personajes le pertenecen a la genial pero malvada Gotouge-sensei :'v

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De sonrisas falsas y verdaderas

Giyuu Tomioka definitivamente era indigno de ser llamado pilar del agua. O al menos eso era lo que pensaba mientras yacía en el bosque apenas capaz de controlar su respiración para enlentecer el poderoso veneno que ahora corría por sus venas a causa de sus descuidos.

Sus sentidos poco a poco se iban apagando: ya había perdido toda sensibilidad en la piel por lo que, en caso de que aun conservara su espada, tampoco sabría si podía blandirla; sus oídos tampoco captaban ningún sonido, sumergiéndolo en un silencio francamente aterrador; y su nariz también había dejado de percibir cualquier rastro de olor, ni siquiera estaba seguro si estaba ejecutando la respiración de concentración total de manera correcta, solo sabía que aun respiraba porque aun luchaba por permanecer consciente.

Sabía que no pasaría mucho tiempo más antes de que solo fuese capaz de percibir el terrible ardor que lo recorría de pies a cabeza como si en su cuerpo estuviese fluyendo ácido en lugar de sangre, porque su vista empezaba a nublarse y su lengua a adormecerse. Suponía que era justo, ya que había sido lo suficientemente descuidado para dejarse envenenar hasta ese punto. Una vergüenza para un pilar.

Pilar… veneno… juntar esas palabras le hacía pensar en una sola persona. Y quizá lo había pensado con demasiada fuerza, por que su visión borrosa se había enfocado solo para verla con claridad a ella. Le sonreía de manera burlona como de costumbre, también parecía mover sus manos sobre él para examinarlo como habría sido su trabajo. Pero contrario a lo que habría sucedido normalmente, su expresión cambió para mostrar preocupación. Quizá si estaba a punto de morir y por eso la alucinación era tan extraña. Y si ese era el caso, prefería morir viéndola sonreír, aunque fuese de manera falsa. Por lo que, extendió su mano para simular que tocaba el ceño fruncido de Kochou.

— No te preocupes. – no sabía si lo había dicho en voz alta, no podía escuchar su propia voz y no estaba seguro de que tan adormecida estaba su lengua. Como se trataba de una alucinación no importaba, pero aun así era un desperdicio que aún una Kochou ilusoria se preocupara por alguien como él – Sonríe. – creyó pedir – Me gusta tu sonrisa – confesó a la ilusión – aunque sea falsa – o maliciosa, o burlona, o no fuese para él, en tanto ella sonriera – desde hace tiempo…

Por supuesto, incluso una ilusión se sorprendería ante tal afirmación. Sabía que era un descaro de su parte pensar eso y tantas cosas más sobre ella, su deber era dedicar su vida a vengar a su hermana y llenar vacío de talento que dejó Sabito, no debía dejarse distraer por nada. Pero era una verdad innegable que la sonrisa de Kochou había aliviado un poco la fatiga que le producía semejante carga más de una vez. Pero era algo que nunca le diría, ni a la real ni a la que había conjurado su imaginación, porque su conciencia se abandonaba a la completa oscuridad y estaba seguro de que no saldría de ella.


Shinobu estaba a punto de caer completamente dormida cuando escuchó un quejido del paciente que había pasado vigilando ya durante un buen tiempo.

— ¿Tomioka-san? – lo llamó esperanzada.

— Ko… chou – respondió el pilar del agua.

Shinobu suspiró aliviada y se relajó tanto que estuvo a punto de esbozar una sonrisa, pero al percatarse, reprimió el gesto y en cambio le dirigió una mirada de reproche a su colega.

— Cielos, Tomioka-san ¿no crees que estas un poco mayor para hacer preocupar a los demás de esta manera? ¿Tienes idea de lo mucho que me costó salvarte de la muerte? Por favor recuerda que eres un pilar, si mueres será un gran golpe a la moral de la organización y entristecerás a oyakata-sama. – le reclamó al tiempo que le alcanzaba un poco de agua a su paciente.

— Lo siento – fue la respuesta de Tomioka tras refrescar su garganta.

— Cuando te recuperes más te vale compensármelo, ya que he tenido que pasar mucho tiempo cuidando de ti y más te vale escribirle a oyakata-sama y a Urokodaki-san. No puedes además tenerme como tu secretaria. – aprovechó para quejarse en nombre del maestro de su colega, ya que el viejo cuervo del pilar del agua había traído cartas de los mencionados y le comentó que, si bien le enviaba a oyakata-sama respuestas cortas, muy rara vez se dignaba a hacer lo mismo con su predecesor.

— Lo siento. – repitió Tomioka.

— Si lo entiendes entonces te dejaré por ahora. – anunció Shinobu – Te prohíbo moverte de esa cama durante los próximos dos días. Nos ve…

Antes de que pudiese encaminarse a la salida, Tomioka tomó su muñeca. La debilidad del agarre hizo que por un momento un tenebroso escalofrío recorriera la espalda de Shinobu, estaba segura de que un niño habría tenido más fuerza. No obstante, ella no se movió. Se quedó anclada en el lugar.

— Lo siento. – repitió el pilar del agua. Shinobu se esforzó para no ofrecerle una sonrisa conciliadora.

— Ya está bien, Tomioka-san. No estoy tan enojada para obligar a alguien que acaba de salir de una grave enfermedad a arrodillarse por mi perdón. Además, es mi trabajo.

— Pero… no estas… sonriendo... – señaló su colega.

Shinobu pasó saliva con disimulo. Pese a todo el tiempo que había pasado junto a él tratando de eliminar el veneno de su cuerpo y curándole las demás heridas, aun no había decidido cómo reaccionar ante las palabras que le había dicho cuando lo encontró.

"Me gusta tu sonrisa… aunque sea falsa… desde hace tiempo"

La primera parte de tan bochornosa confesión la hacía sentir triste, porque le recordaba que su amada hermana solía decirle lo mismo. Además, viniendo de un hombre, y uno como Tomioka ¿¡Cómo se suponía que debía interpretarlo!?

Luego estaba la segunda parte, que le demostraba que su colega era más observador de lo que pensaba. Ya que, sin importar que él la hubiese conocido cuando Kanae aún vivía, Shinobu se había esforzado mucho para que sus sonrisas fuesen lo más parecidas posible a las de ese tiempo. Además, sus sonrisas no eran falsas todo el tiempo. Había veces en que algo conseguía hacerla reír o enternecerla de verdad. Realmente ¿qué definía él como falso?

Y para terminar de confundirla había agregado ese "desde hace tiempo". Shinobu no podía entender con cual de las dos afirmaciones debía completar esa frase ¿desde hacía tiempo le gustaba su sonrisa? ¿Desde cuando? ¿Se refería a que desde hacía tiempo era falsa? ¿Y aun así le gustaba? ¿O en realidad iba a agregar algo más que habría esclarecido todo?

En verdad deseaba que el pilar del agua aprendiera a expresarse con más claridad fuera del campo de batalla. Porque con tanta escasez de palabra, ella no estaba segura de entender qué pasaba por su cabeza ni podía decidir cómo comportarse con él.

No obstante, sabía que tampoco debía olvidar que le había dicho esas palabras cuando se encontraba al borde de la muerte, víctima de un poderoso veneno, por lo que había barajado sus posibilidades: podía haber estado alucinando con alguien o algo más, o fue producto de algún efecto colateral del veneno, o intentaba decirle otra cosa.

También estuvo un tiempo reprendiéndose a sí misma mentalmente por darle tanta importancia, ya que era muy posible que él ni siquiera recordara haberle dicho eso al despertar. Y en efecto, esa era la impresión que le daba… pero ahí estaba, con la preocupación oscureciendo aun más su mirada mientras intentaba retenerla con las pocas fuerzas que había logrado reunir y señalaba que no estaba sonriendo. Shinobu realmente quería evitar que su ritmo cardiaco aumentara y llamar a Aoi para comprobar en el expediente si había posibilidad de que esta vez estuviese actuando bajo los efectos de la anestesia que había tenido que aplicarle.

— No estoy enojada, Tomioka-san. Solo cansada. – fue la respuesta que decidió darle, esperando tranquilizarlo, después de todo no estaba mintiendo.

— No estas… sonriendo. – insistió él.

Shinobu apretó los labios. No quería sonreírle porque aún no decidía si sus palabras la entristecían al hacerle pensar en su hermana o si le emocionaba pensar que la aceptaba aun con falsedad. Y si fuese el segundo caso, tampoco estaba segura de qué tipo de confesión se trataba y además, ¿acaso no era mejor corresponder sinceridad con sinceridad y dejar de darle sonrisas falsas?

Quizá lo mejor era dormir y pensar todo con más calma. Incluso aun era posible que luego de que él despertase del nuevo sopor que ya amenazaba con cerrarle los párpados hubiese olvidado todo y toda la confusión que ella sentía hubiese sido en vano.

— ¿Acaso tengo motivos para sonreir, Tomioka-san? – pensó que podría salir del paso si lo cansaba obligándolo a pensar. Una lástima que la pregunta la hiriera. Realmente debería irse a dormir.

— No lo se – admitió el pilar del agua tras unos segundos en silencio – pero… entonces… solo debo… hacerte feliz…

Esta vez Shinobu abrió los ojos como platos al tiempo que su ritmo cardiaco se elevaba y su rostro se sonrojaba como si estuviese en medio de una carrera de velocidad. Tomioka definitivamente debía estar bajo los efectos de algo, ya que lo normal hubiese sido que intentara nombrar algo por lo que ella debía sonreír. ¡Es que no podía decir algo que sonaba como un voto de matrimonio de manera tan casual!

Para colmo, inmediatamente después volvió a quedarse dormido y la mano con que la retenía cayó inerte. Shinobu se aseguró de que realmente estuviese descansando y no solo estuviese inconsciente a causa de la anestesia o el dolor como horas atrás, luego le acomodó las sabanas y resistió la terrible tentación de asestarle una bofetada por confundirla de esa manera. Pero se contuvo y dio media vuelta para salir por fin de esa habitación.

— Cuando te recuperes definitivamente tomarás la responsabilidad por todo esto, Tomioka-san. – se dirigió a él por última vez en el umbral de la puerta, aun sabiendo que él no podía escucharla.

No obstante, cuando salió al pasillo sus labios esbozaban lo que Giyuu habría definido como una sonrisa verdadera.

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Como mencioné antes, el regalo se suponía que debía ser romántico y traté de basarme en la idea de que a Giyuu le gustaba la sonrisa de Shinobu desde hace tiempo (Como confiesa aquí :v) peeero escribí esto a principios de diciembre, eran días de depre y pues, creo que pude haber desarrollado una idea más rosa :'v Siento que tenía tiempo sin explorar lo mucho que puede llegar a confundir a Shinobu el comportamiento de Giyuu (como en el monte Natagumo) y también creo que hace rato no escribía nada ambientado en el canon, donde no puedo evitar explorar el complejo de inferioridad de Giyuu :'v Es por eso que siempre menciona algo de que se siente indigno :'v Y bueno, que siempre trato de mantener la sagrada tradición de que Giyuu no se declare de manera normal XDDD

En fin, no tengo mucho más que comentar porque me muero de sueño y mañana soy de los pocos que tienen que ir a trabajar :'v Ruby-san, espero que te haya gustado :'v o que a alguien le haya sacado al menos una sonrisa.

Nos leemos~