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CAPITULO III
"Lo que hoy siente tu corazón, mañana lo entenderá tu cabeza.− Anónimo"
Hablar del tiempo en el cual se mantuvo en reclusión, era desenterrar los motivos que lo orillaron al mismo. Los recuerdos eran una sucesión de hechos que lo atormentaban desde el día que tuvo que matar a su hermano jurado.
Tener que aceptar lo equivocado y ciego que estuvo durante tanto tiempo, fue un tema que tardó mucho en asimilar, no había sido fácil, sobre todo porque durante todo ese tiempo, algo dentro de sí le decía que algo estaba mal, que el cariño que le tenía a su hermano jurado estaba nublando su juicio y, para cuando la venda finalmente callo de sus ojos, ya era demasiado tarde para poder enmendarlo.
Aun podía recordar con claridad las palabras de Nie Mingjue sugiriéndole que tuviera cuidado con Meng Yao, que algo en él no le daba confianza y que lo vigilara, ya que algo le decía que detrás de esa sonrisa se ocultaba algo más. Que tonto fue al no escucharlo, si se hubiese detenido a analizar lo que su hermano le sugería, quizás ahora estaría vivo pero, el "hubiera" no existía, solo podía continuar con ese dolor que, aunque el tiempo ayudaba a que fuera más soportable, seguía ahí recordándole día con día sus errores pasados.
Cuando decidió aquel castigo para sí mismo, no pudo evitar pensar que era como una especie de maldición, una que perseguía a su familia desde lo sucedido con sus padres. Primero su progenitor, manteniéndose alejado y en soledad, todo para expiar los pecados que cometió al cortarle las alas a un ser que merecía ser libre y volar lejos. Después fue su hermano menor, teniendo que pagar sus errores por proteger a quien amaba con treinta latigazos que marcaron su espalda, viéndose obligado a un tiempo de reclusión todo con el fin de curar las mismas.
Finalmente le tocaba a él, aislarse del mundo y las personas, para expiar el hecho de haber sido ignorante hacia las acciones de Meng Yao, todo porque sus sentimientos lo cegaron impidiéndole ver la realidad.
Llegar a esa conclusión no había sido fácil, siempre acepto que amaba a sus hermanos, eran su otra mitad, en quienes confiaba con su vida pero, no fue hasta que en una visita que su pequeño hermano le hizo tras regresar de su inesperada fuga, que finalmente le había dado nombre a esos sentimientos que siempre le guardo al beta y que nunca le dijo por no tenerlos claros.
Ambos alfas se encontraban frente a frente.
El mayor de los jades sirvió el té, cuidando que este no se derramara sobre la pequeña mesita, ofreciéndole una taza a su hermano menor quien solo asintió por el gesto.
No hacía mucho que su hermano menor había regresado a los recesos de la nube, por lo que tenían muchas cosas de las que hablar, sobre todo de los tres meses que pasó lejos del clan y por el cual, el humor de su tío Qiren había estado algo irritable.
El ambiente era algo tenso, ninguno de los dos sabia como comenzar la conversación, ni siquiera el mayor de los alfas quien siempre se caracterizó por poder hablar con su hermano sin importar que este último contestara con una o dos palabras, la comunicación nunca fue un problema entre ambos pero, tras todas las situaciones vividas, no sabían por dónde comenzar.
Finalmente, su hermano menor respiro profundamente y hablo.
− Me case – dijo sin titubear.
Los ojos de Lan Xichen se abrieron ampliamente, sorprendido por la repentina declaración pero, recuperándose segundos después.
− Vaya… Es una gran noticia – dijo en un suave murmullo – felicidades Wangji, me imagino la enorme felicidad que eso debe representar para ambos.
− Mmm…
− ¿Se enlazaron?
No obtuvo respuesta por parte de su hermano, quien solo bajo un poco su cabeza mientras sus orejas se tornaban color carmín.
Lan Xichen solo sonrió por la situación.
− ¿El tío lo sabe?
− Aun no hablo con el pero, creo que lo intuye.
− El tío es muy perceptivo – aseguro tomando un sorbo de su te – estoy seguro que en el momento que supo que volviste, lo intuyo… Después de todo, la única forma en la que volvieras a casa es cuando estuvieras seguro que el joven Wei seria aceptado en nuestro clan.
Las reglas eran algo que siempre estuvieron en sus vidas, desde muy pequeños se les instruyo adecuadamente para que siguieran estas al pie de la letra. Una de ellas indicaba que los forasteros solo podían convivir con la secta cuando se trataba de reuniones entre líderes, discípulos de otras sectas que estudiarían en la misma por un periodo de tiempo definido o, cuando se contraían nupcias entre un miembro del clan con otra persona ajena entre otras consideraciones.
Esta última tenía sus excepciones, como cuando se llegaba a un acuerdo y la boda se realizaba en el clan de la novia, haciendo que el discípulo o miembro del clan Lan, pasara a formar parte del clan de la misma.
Pero en el caso de Wei Wuxian, no eran las reglas las que impedirían el matrimonio. Los ancianos del clan nunca vieron con buenos ojos al antiguo discípulo de Yunmeng, no solo por la forma que este tenía de comportarse, ni las miles de reglas que rompió mientras era discípulo invitado en su época de adolescente. Todo se resumía a los hechos ocurridos mientras era el Patriarca Yiling.
Si bien las miles de muertes que ocasiono gracias al sello del tigre estigio eran un karma que difícilmente seria borrado, al morir los cielos lo habían castigado y, al renacer en el cuerpo de Mo, era como si le hubiesen dado una segunda oportunidad para enmendar el daño causado.
Era por ello que en Gusu Lan nadie le reprochaba, si los cielos le habían perdonado, ¿Quiénes eran ellos para seguir juzgándolo?
Lo que los ancianos nunca han podido perdonarle y seguían reprochándole, era lo sucedido con su mejor discípulo, aquel que desde pequeño había sido la digna representación de sus reglas y el que estaba destinado a ser el orgullo de Gusu Lan.
El día que su hermano menor se enfrentó a los ancianos, hiriéndoles gravemente solo para proteger a un hombre que había provocado tantas muertes y caminado por un sendero oscuro −el cual era un tabú e iba en contra de todo lo que creían−, era una falta que aún seguía abierta después de más dieciocho años.
Por ello entendía el por qué su hermano había tomado la decisión de irse junto con Wei Wuxian y casarse mientras viajaban. Si ambos hubiesen regresado a los recesos de la nube sin casarse, los ancianos hubiesen encarcelado a Wei Wuxian por lo sucedido, aislarlo hasta que encontraran una forma de hacerle pagar a él también.
Las cicatrices en la espalda de su hermano no eran suficientes, ni los años que este último vivió confinado mientras se recuperaba. Para ellos, Wuxian también era uno de los responsables y como tal, debía expiar ese cargo.
Lo único que impediría un castigo por parte de los ancianos, era un lazo como el matrimonio, los ancianos difícilmente podrían objetar dicha unión y, si este era reforzado por algo como la vinculación alfa−omega, ni la más antigua regla escrita en Gusu Lan podría rechazarla.
Al pensar en todo lo que hubiese sucedido de no actuar de esa forma, supo de inmediato que las acciones de su hermano no habían sido motivadas por el calor del momento sino, por la vida que planeaba tener a lado de su actual pareja a futuro.
− Entonces, debes informarle al tío – dijo tras unos minutos en silencio – deben preparar todo para que él sea registrado como miembro de nuestro clan.
− Mmm…
− No te preocupes – notando la preocupación del otro – si los ancianos se niegan, solo debemos darles tiempo, irían contra las reglas si no lo aceptan y para ellos, romperlas es un sacrilegio.
Lan Wangji solo asintió tras tomar un sorbo de su té y dejar la taza en la mesa.
− ¿Y cómo…? – pregunto el menor de los jades.
Sabía que su hermano difícilmente articulaba más de dos palabras pero, notaba que la preocupación que sentía no era precisamente por su matrimonio y los ancianos, sino, por su salud mental. Dibujo una triste sonrisa y respondió.
− No te mentiré – bajando la cabeza – la culpa es algo difícil de tratar.
− …
− Las emociones y sentimientos con las que actualmente vivo, son difícil de descifrar… Hay tantas cosas que pude prevenir pero… Debí poner más atención, quizás con ello muchas muertes pudieron evitarse.
− Hermano, no fue culpa tuya.
− ¿No lo fue?
− …
− Siento que aunque no tuve que ver en esas muertes, mi silencio y mi negación a creer que algo estaba mal, me hace tan culpable como a Meng Yao.
El segundo jade solo se mantuvo en silencio mientras su hermano mayor continuaba.
− Mis sentimientos entorpecieron mi vista, creí que solo eran exageraciones de Mingjue pero…
− Lo amabas – dijo su hermano menor, sorprendiéndolo por la misma – cuando amamos, a veces no somos capaces de ver el mal que esa persona ha hecho, creemos firmemente en que podrán redimirse, que las circunstancias que han vivido fueron las causantes de sus actos… Amar a alguien a veces es difícil porque hace que nos cuestionemos nuestra propia moral pero, finalmente dejamos de lado nuestros principios, las reglas que nos guiaron, todo por salvarle, por creer en ellos.
Lan Xichen estaba sorprendido, era la primera vez en su vida que su hermano menor decía una oración completa y sin detenerse, por ello su sorpresa fue aún mayor, sobre todo que el llegara a esa conclusión cuando ni el mismo había podido definir los sentimientos que le guardaba a su hermano jurado.
− ¿Cómo…?
− …
El mayor de los jades solo pudo sonreír tristemente, reprendiéndose así mismo por no ser capaz de afrontar y aceptar esos sentimientos, teniendo que ser su hermano menor quien lo hiciera por él después de todo, quien mejor que él para decirlo, después de todo, él había arriesgado incluso su propia vida por salvar a quien amaba.
De ello hacía más de cinco años, aun recordaba el hecho con sorpresa puesto que nunca imagino que su serio e inexpresivo hermanito, comprendiera por completo su sentir. Definitivamente la influencia de su cuñado tenía que ver en ese cambio.
− ¿Hermano?
Xichen parpadeo un poco al ver interrumpido sus pensamientos, girando su cabeza para ver a su hermano y sonreírle.
− Lo siento, estaba algo distraído.
− …
− No te preocupes, estoy bien – dándole palmadita en su hombro y continúo bajando las escaleras.
Wangji solo contemplo a su hermano unos segundos antes de seguirlo.
Ambos omegas subían con calma las enormes escaleras de la montaña Gusu Lan. El rostro del líder de la secta Jiang se encontraba fruncido y tenía la vista hacia otro lado, intentando ignorar a su hermano quien, desde que habían salido de Caiyi no paraba de hablar, algo que tenía irritado a Jiang Cheng.
− Deberías dejar de fruncir el ceño, te arrugaras y nadie querrá casarse contigo.
− ¿Y de quien es la culpa? – pregunto con enojo.
− No me quieras echar esos problemas, que no encuentres un buen alfa no es cosa mía, son esas estúpidas virtudes que estás buscando.
− Si un alfa quiere desposarme, mínimo debe cumplir con lo que yo estoy buscando, no soy un omega cualquiera, soy el líder de la secta Jiang… No me casare con cualquiera que me hable al oído – respondo con desdén.
− Oh, ¿Eres de los que quieren acciones más que palabras? – sonriendo por lo bajo.
− Eso no es asunto tuyo.
− Vamos, cuéntale a tu Shidi, ¿qué clase de alfa te gustan? – pasando su brazo por su cuello y acercarle − ¿Cómo puedo ayudarte a encontrar un buen marido sino me lo dices?
− ¿Y quién está pidiendo tu ayuda? – Quitándose el brazo de su hermano del cuello – Yo puedo hacerlo solo – sentencio.
− ¿Así?
− ¡Claro que sí! – Levantando su voz por la molestia – ¡no es como si no tuviera opciones!
− ¿Las tienes? – pregunto con emoción.
− ¡Por supuesto!, ¡¿Por qué crees que vine Gusu en primer lugar?!
− …
Ambos omegas se detuvieron.
Wei Wuxian dibujo una enorme sonrisa en su rostro. Su plan solo era molestar a su hermano, después de todo, él sabía que algo ocurría entre su cuñado y él pero, la forma de ser del segundo no ayudaba para confirmarlo por lo que, tenía que usar su ingenio y juegos para sacarle la información aunque fuera por partes.
Cuando noto como el anillo en la mano de su hermano comenzaba a brillar y el cuerpo de este temblaba por la furia, un escalofrío recorrió su columna, alentándolo a correr por las enormes escaleras y ocultarse en el Jingshi.
− ¿Jiang Cheng?
− Comienza a rezar – susurro su hermano – ¡por qué no me importara romper las reglas de Gusu si con eso te rompo las piernas!
Wei Ying comenzó a subir los escalones de la montaña con prisa, siendo seguido por un furioso Jiang Cheng que ondeaba a Zidian con intenciones de golpearlo.
Los gritos del omega del segundo Jade no se dejaron esperar y pronto, irrumpieron en el agradable silencio que reinaba en la montaña.
− ¿Y esos gritos? – pregunto Lan Xichen, extrañado por el ruido.
− …
− Esa voz… ¿No es de…? – volteando a ver a su hermano quien, tenía el ceño levemente fruncido.
− Wei Ying.
Sin que pudiera decir alguna palabra más, el mayor de los jades observo como su hermano acelero el paso, no era correr propiamente pero, podía ver lo angustiado que estaba al escuchar a su omega gritar.
Sabía perfectamente que nada podía lastimar a su cuñado mientras estuviera en el interior de Gusu pero, por la forma que gritaba, ese algo debía tener nombre y apellido, por lo que solo podía reír levemente mientras seguía a su hermano menor.
Ambos omegas se encontraban persiguiéndose por toda la escalinata, hasta que llegaron al lugar donde el segundo maestro del clan Gusu Lan, mantenía a sus pequeños conejos.
Los animalitos corrían despavoridos al escuchar los gritos mientras Wei Ying era perseguido por un furioso Jiang Cheng, quien agitaba a Zidian con fuerza.
− ¡Si te llego a alcanzar, recordaras a tus ancestros!
− ¡Jiang Cheng, cálmate!
− ¡Eso debiste pensar antes de comenzar a molestarme!
Corrían en círculos intentando no pisotear a los pequeños Conejos, algunos era golpeados sin querer, siendo lanzados unos metros del lugar donde estaban, corriendo por el miedo que aquellos dos omegas les transmitían.
− Jiang Cheng recuerda donde estas, ¿qué pensara Zewu−jun? – evitando un golpe de Zidian que pasó rozando su brazo.
− ¡Estoy seguro que Lan Huan comprenderá!
− Wow, ¿Ahora lo llamas por su nombre?, no sabía que tan íntima era su relación.
Aquello hizo sonrojar al omega de Yunmeng, quien agito con más fuerza a Zidian.
− ¡Quédate quieto para que pueda golpearte!
− Estaría demente si piensas que me quedare quieto para eso – alejándose para escapar de su hermano – Si quieres azotar a alguien, estoy seguro que mi cuñado podría ofrecerse.
− ¡Wei Wuxian!
Ambos continuaron persiguiéndose por unos minutos, sin percatarse de la llegada de ambos jades quienes observaban la escena con sorpresa. Solo fue hasta que Wei Ying noto el aroma de su esposo que se giró para verlo, resbalando cuando un conejo se interpuso en su camino y le hizo caer al suelo.
− ¡Te voy a matar!
Wei Ying al notar como su hermano estaba por descargar a Zidian sobre de él, hizo lo único que podía en ese momento.
− ¡Lan Zhan!, ¡Zewu−jun!
El omega de Yunmeng se congelo al escuchar aquellos nombres, Zidian desapareció de su mano y se giró lentamente hasta dirigir su vista sobre la silueta de ambos alfas.
El rostro de Lan Xichen estaba adornado con su ya característica sonrisa, lo cual hizo que las mejillas del líder de la secta Jiang se tornaran de color carmín quien, para disimular la situación, se sacudió su ropa, coloco sus manos tras su espalda, tomando una postura formal y solemne.
Por su parte, Wei Ying simplemente se levantó del suelo con una sonrisa triunfal al ver las acciones de su hermano, sacudió sus ropas y dirigió su vista hacia su alfa.
− ¡Lan Zhan, volví!
Su esposo regreso a verle tras levantar a uno de sus conejos y acariciar levemente su pelaje, asintiendo a las palabras de su omega con una pequeña sonrisa.
Lan Xichen dirigió una breve mirada hacia su hermano antes de dirigirse hacia ambos omegas, deteniéndose a pocos metros de los mismos.
− Joven Wei – saludando a su cuñado quien le regreso la sonrisa − Líder Jiang – haciendo una breve reverencia a modo de saludo.
− Zewu−jun − correspondiendo el saludo.
− Es un gusto volver a verle – dijo sin apartar la vista del omega − ¿a qué debemos el honor de su visita?
− Bueno… Yo…
Ambos se perdieron en la mirada el otro, olvidándose por un segundo del lugar y las personas que los rodeaban. No fue hasta que Wuxian se aclaró la garganta que ambos se recuperaron.
− Creo que ambos tienen asuntos que atender − observando ambos con una sonrisa – me retiro – haciéndoles una suave reverencia y alejándose segundos después.
Cuando el omega estaba unos pasos lejos de ambos, regreso a ver a su hermano, guiñándole un ojo de forma cómplice, haciendo con ello que el líder de la secta Jiang se sonrojara furiosamente y se tragara la maldición que estaba por decir.
− ¡Lan Zhan! – Deteniéndose unos centímetros de su alfa − ¿por qué no me ayudaste? – Pregunto haciendo un puchero − ¿qué tal si Jiang Cheng mi mata?, ¿no estarías triste por perder a tu omega?
− No percibí en su aroma intenciones de hacerte daño, es por ello que no intervine – dejando al pequeño conejo en el suelo y regresando a verlo sin rastro de emoción en su rostro.
Wei Wuxian chasqueo la lengua, ya que su esposo tenía razón acerca de lo sucedido y rodeo la cintura del mismo con sus brazos para pegarse a él
− ¿Me extrañaste?
− Siempre lo hago – dedicándole una suave sonrisa.
− Lan Zhan, ya te he dicho que me avises cuando dices cosas así, mi corazón no puede soportarlo – ocultando su rostro con sus manos.
Lan Wangji solo envolvió a su amado omega entre sus brazos, aspirando el suave aroma a jazmín que tanto amaba, para un alfa el sentir el aroma de su omega lo tranquilizaba, le brindaba tranquilidad al tenerlo entre sus brazos, confiado en que este último se encontraba protegido y nada ni nadie se acercaría para lastimarlo.
Para un omega el sentirse cerca de su alfa era parecido, salvo que el omega se sentía amado y protegido sin importar en qué circunstancias fueran, tenerle cerca le transmitía un cálido sentimiento de paz haciendo que inconscientemente liberara sus feromonas con el único propósito de mantenerlo a su lado.
− Wei Ying.
− ¿Mmm? – restregando su rostro sobre el pecho de su alfa y abrazándose más a él.
− ¿Te sientes bien? – pregunto llevando una de sus manos hacia su frente, percibiendo un ligero aumento de calor.
El omega parpadeo un poco y se alejó de su alfa, llevando su mano hacia su frente.
− Mi celo acaba de terminar – comento dirigiendo su vista hacia el rostro de su alfa – estuve corriendo de un lado a otro así que, lo más seguro es que se me bajo la energía.
− …
− Tranquilo, estoy bien – tratando de tranquilizar a su alfa mientras acariciaba su mejilla – aunque, podemos ir al Jingshi para que me examines a detalle y recupere mi energía – sonriéndole con picardía.
El alfa interno de Lan Wangji comenzó a removerse, las feromonas de su esposo comenzaron a liberarse nuevamente, instándole a mimarlo como siempre lo hacía cuando se encontraban a solas dentro de las paredes de su habitación. Observo de reojo a su hermano, quien seguía hablando algo animado con el líder de la secta Jiang, lo cual le indico que por el momento, no tenía ninguna actividad que le impidiera cuidar a su omega.
− ¿Y bien? – dijo el omega, abrazándose aún más al cuerpo de su esposo.
−…
− Lan Er Gege… Tu omega necesita tus cuidados, ¿vas abandonarlo cuando más te necesita?
Su alfa regreso a verlo, acariciando su rostro con cariño y dejando un beso sobre su frente.
− Jingshi.
Fue lo único que dijo, haciendo que su omega sonriera ampliamente.
− Entonces vámonos, dejemos a Jiang Cheng y al hermano mayor continuar con su… Reunión – sonriendo de medio lado.
− Wei Ying – reprendió su alfa sin más palabras.
− Oh, vamos ¿no me digas que no te has dado cuenta de la atmosfera que los rodea? – alzando una ceja – esos dos tiene algo más que solo una amistad fraternal.
Lan Wangji no contesto.
Al igual que su esposo, él se había dado cuenta del sutil cambio que su hermano había tenido en el último año. Al principio no sabía el por qué, tampoco era quien para preguntar pero, si de algo estaba seguro, era que el líder de la secta Jiang era el principal responsable de que la reclusión de su hermano hubiese llegado a su fin.
Al principio creyó que eran simples imaginaciones suyas pero, conforme pasaba el tiempo, las visitas del omega a Gusu Lan se habían vuelto algo constantes así mismo, su hermano solía salir una o dos veces al mes hacia Yunmeng, poniendo como motivos el entablar conversación sobre las siguientes cazas nocturnas.
Si su omega, quien era alguien demasiado descarado y perceptivo –al menos hacia los demás− llego a la conclusión de que algo más que solo motivos protocolares estaban ocurriendo entre su hermano y Jiang Cheng, significaba que no estaba tan lejos de la realidad.
− Eso es algo que solo les concierne a ellos – dijo finalmente el alfa, rodeando la cintura de su omega.
− ¿No te da curiosidad?
− Meterse en asuntos ajenos a los propios va contra las reglas.
Wuxian rodo los ojos mientras comenzaban a alejarse del lugar y se dirigían a su habitación.
− Le quitas la diversión al asunto – haciendo una mueca mientras se dejaba guiar – ya encontrare la forma de que Jiang Cheng me lo diga.
− Wei Ying – advirtió.
− No estoy rompiendo ninguna regla sí comienzo a hablar con él y termina contándomelo sin querer – defendiendo su punto con una sonrisa.
− Wei Ying.
− ¿Mmm? – alzando su cabeza y parpadeando inocentemente.
− No escuche nada.
El omega solo comenzó a reír por el comentario, imaginándose los miles de escenarios que podría utilizar para que su hermano finalmente le contara lo que sucedía entre su cuñado y él.
Una suave sonrisa apareció en el rostro del primer Jade. Le divertía en sobre manera observar el pequeño puchero que el omega estaba haciendo mientras se quejaba de lo sucedido con su hermano adoptivo.
El tema no le era indiferente, cada que se reunían, durante unos minutos, Jiang Cheng solía desahogar su frustración con él, sobre lo que sentía por su hermano, el enojo que sufría cada que este lo tomaba como objetivo de sus bromas y un sinfín de sucesos que solo lograban que el omega, ante sus ojos, fuera la persona más dulce y tierna que conocía ya que, aun con todos sus reclamos podía percibir un halo de cariño hacia su cuñado.
− No sé por qué sigo soportándolo – dijo el omega, soltando un largo suspiro.
− Es tu hermano.
− Tienes una enorme suerte al tener a Lan Wangji como hermano, si hubiese sido como el idiota de Wei Wuxian estoy seguro que tanto tú como tu tío hubiesen vomitado sangre.
El alfa dejo escapar una suave risa.
− El joven Wei es alguien… Especial. Su personalidad es como la corriente de un rio, por mucho que trates de contenerla, tarde o temprano encontrara la forma de recuperar su cauce – dijo sentándose a lado del omega y comenzaba a servir el té.
Jiang Cheng hizo una mueca, dándole a entender que no había comprendido.
− En pocas palabras es alguien cuya forma de ser debe aceptarse, ya que por mucho que trates de que cambie y sea alguien más dócil… Nunca lo lograras.
EL omega solo rodo los ojos.
− Aunque, si comparamos ponemos en una balanza al joven Wei Wuxian y al joven que conocemos actualmente, puedo decir que ha madurado mucho – acercando la taza de té que le correspondía al omega.
− Si tú lo dices – tomando un sorbo del té que le fue ofrecido.
Un cómodo silenció se instaló sobre ambos. Por unos minutos no comentaron nada, solo disfrutaron del té y la compañía que tenían a lado. El primer Jade recorrió con la mirada la figura del omega, deteniéndose sobre el cabello del mismo, sonriendo para sus adentros al percatarse de aquel cambio.
− Veo que te soltaste el cabello.
Las mejillas del omega lentamente se tornaron color carmín, alegrándose internamente que el alfa hubiese notado el cambio sobre su cabello.
Nunca lo aceptaría abiertamente aun cuando sin querer se lo menciono a su hermano pero, el cambio en su cabello se debía a un breve comentario que alfa había hecho durante una conferencia. Donde una joven omega había tratado de llamar la atención del mayor de los Jades, este como siempre respondió con su usual sonrisa y, no sabía si ignoraba las indirectas o solo no las comprendía, pero aquella omega aprovecho la situación para acercarse al alfa y pegarse a el.
En aquel momento no sabía por qué un extraño sentimiento de enojo comenzaba a expandirse por todo su cuerpo, sino fuera por su sobrino, quien lo llamo segundos antes de que Zidian apareciera en su mano, no sabe que hubiese hecho con aquella omega y sus insinuaciones.
Lo que sí hizo, fue sorprenderse por el comentario de Xichen, donde le dijo a la joven omega que lucía muy hermosa y su larga cabellera era digna de admirar. Obviamente, la omega sonrió tímidamente y pregunto sin descaro si le gustaban los o las omegas con cabello suelto.
Aceptar que lo había hecho por ese detalle seria admitir que el alfa le llamaba la atención más allá de una amistad y, aunque ese fuera el caso, por el momento ni siquiera sabía en qué punto estaban ambos, no habían tenido tiempo de conversar de que eran actualmente.
− Bueno, necesitaba un cambio – aseguro cruzándose de brazos – además, es práctico, mis actividades como líder son algo exigentes y tener que peinarme todos los días es un tiempo que no puedo ni quiero perder si lo puedo aprovechar en algo más eficiente como mejorar el entrenamiento de los discípulos del clan Jiang.
− Tiene razón, como líderes nuestro tiempo es valioso y debemos usarlo correctamente – respondió el alfa, apoyando la idea.
Jiang Cheng tomo su taza, la cual hacia mucho que se encontraba vacía, solo para observarla mientras trataba de buscar algún tema del cual podían hablar. Venir a Gusu Lan había sido un impulso, una necesidad que no aceptaba, sobre todo por no estaba seguro si las señales del mayor de los Jades eran las que pensaba.
−Mmm… ¿Jin Ling ya te envió la invitación a su celebración? – pregunto de pronto sin regresar a ver al alfa.
Lan Xichen parpadeo por la repentina pregunta pero respondió con calma.
− Sí, el líder de la secta Jin me la entrego personalmente durante la última cacería.
− Ya… Ya veo.
El alfa lo contemplo unos segundos antes de soltar un largo suspiro. Conocía al omega, sabia los miles de pensamientos que en aquellos instantes recorrían su mente, las inseguridades que estaba viviendo por lo que, a sabiendas que este último no tomaría la iniciativa sobre un tema que les ampliaba a ambos, lo haría él.
− Jiang Cheng
− ¿Piensas ir?
Lan Xichen cayo unos segundos y asintió.
− Eso significa que también era el idiota.
− Es el esposo de mi hermano y parte del clan Lan, por ende debe asistir – contesto con calma – Jiang Cheng… Nosotros…
− Más le vale no hacerles perder cara aunque conociéndolo…
− Jiang Cheng – tratando de que callara y le escuchara.
− Deberías hablar con él.
El alfa respiro profundamente mientras el omega seguía hablando.
− Quizás lo haga – respondió – Jiang Cheng… Sobre Nosotros…
− Sí no lo haces ten por seguro que los avergonzara con cualquier tontería que haga.
Cerro sus ojos al comprender que el omega trataba de desviar el tema para que ambos no lo discutieran aun cuando debían hacerlo, sobre todo para dejar en claro las cosas entre ellos. Al ver la indisposición de este a hablar, hizo uso de la gran paciencia que tenía, llamando al omega con un tono de voz un poco más alto de lo que usualmente usaba para captar su atención.
− Jiang Cheng – tomando la mano ajena para estrecharla bajo la suya.
− ¿Qué? – el omega regreso a verlo, percatándose que el alfa ya se encontraba a pocos centímetros de él.
− Tenemos que hablar.
− Eso hacemos – tratando de liberar su mano del agarre del alfa pero, por mucho que trataba, la fuerza del mismo se lo impedía.
− De nosotros.
Aquello hizo callar al líder de la secta Jiang, quien se sonrojo nuevamente y desvió la mirada.
− Sé que no soy el único que se ha percatado que nuestra relación ya no es la misma.
− …
− Lo que sea que hay entre nosotros, es algo más que solo el instinto que nos une.
Y lo sabía perfectamente.
Ambos eran conscientes del lazo que los unía. Hace más de veinte años, cuando apenas eran unos adolescentes y discípulos de sus respectivas sectas, fue que se percataron de ello.
Cuando Lan Qiren recibía a los discípulos que estudiarían por todo un año dentro de Gusu Lan, fue cuando sus miradas se encontraron. Su sangre comenzó a hervir, su piel a cosquillear y el llamado de alfa−omega despertó en ambos… Eran destinados, un lazo que no podían romper a menos que se vincularan con alguien más.
Sabían de ello y lo aceptaban pero, aun con ello decidieron que ese destino marcado no tenía por qué dictar sus vidas por lo que, tras hablarlo un poco, tomaron la decisión de conocerse mejor, de entablar una amistad antes de simplemente comprometerse en un futuro matrimonio que quizás no les haría feliz por lo que, callaron aquella verdad que tanto conocían y dejaron las cosas fluir sin más.
Pero… Aun cuando durante ese año convivieron un poco, no fue lo suficiente como para lograr entablar una buena relación y los sucesos que precedieron después de irse de Gusu Lan no ayudaron. La destrucción del clan Jiang, la guerra en contra de los Wen, el renacimiento de su Wei Ying como el patriarca Yiling, el hecho de levantar el clan prácticamente solo, la muerte de su humana y cuñado además del asedio que finalmente acabo con la vida de su hermano adoptivo.
Todos y cada uno de esos hechos los distanciaron, lo suficiente como para tener una relación de conocidos, de dos líderes de clanes que solo convivían durante las conferencias o en alguna cacería nocturna en la que se encontraban… El amor no era algo propicio para ambos en esos momentos, ni tampoco lo buscaban como tal.
Además que en aquellos momentos, toda la atención del alfa estaba puesta de forma inconsciente en un beta que solo jugo con sus emociones y el afecto que le tenía.
− Lo sé – contesto en un susurro.
− Jiang Cheng – tomando la barbilla del otro con su mano libre para levantarla y hacer que sus ojos se encontraran – hay tantas cosas que deseo decirte.
− …
− Sé que hay cosas que desconocemos del otro. Momentos que aún no compartimos por lo difícil que puede resultar hablar de ello pero, que deseo que compartamos juntos.
− Xichen.
− Jiang Cheng – dijo sin apartar la mirada – nunca te lo he dicho pero, fue gracias a ti, que pude superar poco a poco el dolor que albergaba mi corazón. Fuiste quien con sus palabras me ayudo a salir de mi aislamiento.
− Yo no hice nada – respondió – solo te dije lo que creía correcto.
− Lo sé, nunca sabré cómo pagar la fuerza y la amabilidad que me has brindado desde entonces.
Hasta el momento, nadie conocía las verdaderas razones por las cuales, Lan Xichen había abandonado su reclusión, una que llevaba a cuesta desde hacía años pero, tras casi culminar el cuarto año, sorprendió a todos con su decisión de abandonar su aislamiento y regresar a sus actividades como líder del clan Lan. Cuando el consejo le pidió una explicación, el simplemente se limitó a decir que ya era tiempo de regresar, seguir adelante a lado de su familia y proteger a su gente.
Después de esas palabras, nadie objeto y no hubo más comentarios del tema. Con aquello, pensó que no tendría que explicar nada y que todos creyeron sus palabras pero, en su interior, sabía que solo había una persona capaz de ver a través de las mismas, su hermano menor, quien sin decir palabra alguna intuía la verdadera razón de su salida pero, confiando en él, no dijo nada, un acto que agradecía infinitamente.
Desarrollar aquellos profundos sentimientos por el líder de Yunmeng nunca estuvo en sus planes, tampoco el de olvidar lentamente el recuerdo de Meng Yao y sus sentimientos hacia el mismo pero, la fuerte personalidad de Jiang Cheng y el no dejarse amedrentar por nadie aun siendo un omega, le hizo replantearse muchas cosas en las que creía.
Aun podía recordar aquella breve pero impactante conversación que había tenido con el omega, durante una breve visita que había hecho Gusu Lan − por los nuevos discípulos de su clan que estudiarían en el mismo−. Se habían encontrado por casualidad, ya que no salía mucho de su aislamiento, las únicas veces que lo hizo era por eventos especiales pero, aquel día, solo lo había hecho por un extraño presentimiento de que debía salir de su habitación, y hasta el día de hoy agracia haberlo hecho.
− Perdone el atrevimiento Líder Lan pero, ¿está seguro de seguir de esa forma? Desconozco todos los motivos que lo llevaron a aislarse pero, al descubrir la verdadera cara de Jin Guangyao ¿no cree que su aislamiento era parte de su plan?
− ¿Qué quiere decir? – pregunto un tanto desconcertado por las palabras del omega.
− Ese enano planeo un sin fin de sucesos solo para que sus metas personales se cumplieran, hizo sufrir a cuanta persona se cruzó en su camino y envió a la muerte a otras más.
−…
− ¿De verdad cree que usted seria la excepción?, ¿Cuál sería la peor condena que le impondría a quien él juro que nunca lastimaría?
− Jiang Wanyin, no creo que…No creo que Meng Yao…
− La autocompasión y la culpa, pueden herir aún más que una espada, sobre todo cuando te alejas de tu familia, quien se supone es tu único soporte para no derrumbarte.
Aquella breve conversión sirvió para que reflexionara sobre sus acciones, sus ideales y las metas que quería conseguir. Con aquellas palabras, llego a la misma conclusión a la que había llegado tras la muerte de Meng Yao, que siempre estuvo ciego hacia sus actos y lo imprudente que fue al abrir su alma de esa forma, confiando en una persona que quizás, nunca le quiso del mismo modo.
Pero ahora…
Tenía un nuevo comienzo, uno a lado de alguien que quizás, si ambos se daban la oportunidad, podrían complementarse y encontrar la felicidad que muchas veces desearon.
− Gracias a ti, reflexione sobre todas mis fallas como persona y como líder.
− Xichen… Yo…
− Si no fuera por ti, por todo el tiempo que has permanecido a mi lado, ya sea solo para brindarme tu compañía o hablar de lo que nos agobia, nunca habría podido volver con mi familia, con mi clan… Fuiste quien el destino me envió desde un inicio para completar mi existencia.
Las palabras del alfa lograron estremecer cada parte del cuerpo del Omega, quien se sentía ligeramente aturdido por las palabras del otro.
− Puede que nuestros destinos se unieron desde el momento en que nacimos pero… No fue hasta este último año en el que convivimos que me di cuenta del error que cometí al no acercarme antes.
− …
− A−Cheng – tomando ambas manos del omega y sonriéndole dulcemente – Lo que trato de decir es que, deseo que nuestra relación sea algo más que solo fraternal.
− Yo…
− Sé que no puedo forzar mis sentimientos sobre los tuyos pero…
El omega bajo la cabeza, tratando de procesar las palabras que el mayor de los jades le estaba diciendo, por lo que durante unos minutos no articulo palabra alguna, ni regreso el cálido contacto que ambas manos le transmitían sobre la suyas. El alfa al notar el mutismo del otro y no ver alguna reacción que le indicaba que el omega estaba de acuerdo, suspiro profundamente, sintiendo como un nudo comenzaba a formarse en su garganta.
− Jiang Cheng… Sí no compartes los mismos sentimientos y te hace sentir incomodo lo que acabo de decir, te aseguro que no lo volveré hacer. Mantendré mi distancia si eso te hace sentir mejor.
Lentamente comenzó a soltar las manos del omega, comprendiendo por su silencio la incomodidad que estaba viviendo más, antes de que pudiera alejarse del todo, Jiang Cheng tomo sus manos y las apretó con fuerza.
− No soy como los demás Omegas.
− …
− No soy sumiso ni callado, mucho menos alguien que se retiene la lengua si algo le molesta o cree incorrecto.
− Lo sé.
− Mi temperamento es voluble por lo que puedo enojarme con facilidad.
− Lo sé bien – comenzando a sonreír ligeramente.
− Soy muy posesivo, no permito que lo que creo que es mío sea tomado por alguien más.
El alfa sonrió abiertamente al escucharlo hablar y devolvió el agarre entre sus manos.
− Tengo un pasado demasiado pesado.
− Al igual que muchos que vivimos la guerra y las perdidas.
− ¿Estás dispuesto a cargar con eso?
El alfa soltó una de sus manos y la llevo a la mejilla del omega, acariciándola un poco con su pulgar.
− Para mí será un placer cargar con tus problemas y ayudarte a resolverlos.
− Soy muy celoso.
− Los celos son solo el impulso de una inseguridad pero, si estás seguro de que te aman no tienes por qué sentirte de ese modo.
− ¿Estás seguro de que quieres soportarme?
− Jiang Cheng – observándole con infinita ternura – me gustas como eres, no hay nada que deba soportar en ti, todo lo que eres o lo que serás, lo acepto… En todo caso, sería yo el que debería preguntar si podrías soportarme con todo el pasado que llevo a cuestas.
− Tu pasado nunca me ha importado.
Al escucharle decir eso, la seguridad y la firmeza para preguntar lo que realmente deseaba, se instaló en su corazón.
− Líder de la Secta Jiang… ¿Me permitirías cortejarte, estar a tu lado y, si es posible en un futuro no muy lejano, ser tu esposo?
El omega se sonrojo furiosamente y desvió la mirada por la pregunta tan directa del alfa pero, aun con el corazón latiéndole a mil por ahora, la respuesta a la pregunta hecha hace mucho que la había respondido, simplemente estaba a la espera de que la misma se realizara.
− Si te rindes a mitad del camino – aseguro con aquel color carmín adornando sus mejillas – te juro que nunca te lo perdonare y no me importara ir en contra de todo Gusu Lan solo para hacértelo pagar, ¿entendiste?
La sorpresa y alegría que aquella respuesta le produjo se marcó en su rostro. Aquella no era la respuesta que esperaba pero, significaba la confirmación de que sus sentimientos eran mutuos, que no había malinterpretado las señales que el omega le enviaba cada vez que se veían. Sin dejar de sonreír acuno el rostro del omega entre sus manos haciendo que este le regresara a ver.
− Lo tengo claro.
Fue lo último que dijo antes de que su rostro se acercara al del omega, sus ojos se cerraran y los labios de ambos se encontraran por primera vez. Disfrutaron de aquel contacto, el cual envió millones de chispas de placer por todo su cuerpo, su alfa y omega se regocijaron por el suave contacto, diciéndose internamente que aquello era lo que querían, lo que habían estado esperando desde hacía mucho tiempo, desde que entendieron que lo que existía entre ambos era el nacimiento del más bello sentimiento que podía existir, amor… Un sentimiento que pretendían cultivar a partir de ahora.
Cuando llegaron al Jingshi y las puertas se cerraron tras de ellos, el calor de sus cuerpos aumento conforme los besos se hacían más intensos, sus feromonas fueron expulsadas sin vergüenza alguna, tratando de que el contrario percibiera su necesidad de sentirse cerca. Poco a poco la ropa fue cayendo, dejando un camino de las mismas conforme se acercaban a la cama que compartían.
Ambos cuerpos cayeron al lecho sin ninguna prenda que los cubriera. Wei Ying gemía sin modulación alguna, su alfa comenzó a besar su cuello, mordiendo su suave piel, acto que dejaría una marca más tarde.
Lentamente Lan Wangji dejo pequeños besos desde el cuello de su esposo, mentón y pecho, comenzando a jugar con los pezones de este, lamiéndolos y succionando el área, enviando oleadas de placer que hacían gemir a su omega e incrementaban su necesidad de mantenerle cerca.
− Lan Zhan… − Dijo el nombre de alfa mientras se relamía los labios.
Tener intimidad con su pareja era algo cotidiano, amaba sentir los fuertes brazos de su alfa rodearlo y dominarlo sobre el lecho que compartían, cada beso que este prodigaba sobre su piel lo enloquecía, haciendo que su mente volara lejos y solo se concentrara en dejarse mimar por su esposo.
− Lan Er Gege… Ha…
Lanzo un pequeño quejido cuando un largo y frio dedo fue introducido en su ser.
− Hánguāng−jūn… No es necesario…
Sus gemidos aumentaron, un segundo dedo se internó en su ser, moviéndose de un lado a otro, enviando escalofríos por toda su columna mientras los labios de su esposo seguían lamiendo y mordisqueando sus pezones.
El líquido que servía como lubricante comenzó a derramarse por su entrada la cual, seguía siendo profanada por los largos dedos de su esposo, quien dejo su tarea sobre los pezones de su omega para dejar un camino de besos por su pecho, abdomen y vientre, hasta que llego al miembro del mismo, dejando un sueva besos sobre la punta del mismo.
− Deja de jugar conmigo… Te necesito…
Los ojos del omega se encontraban totalmente oscuros, perdidos en el calor y la lujuria que estaban viviendo. Su alfa gruño al ver aquel estado tan vulnerable de su pareja, sacando sus dedos del interior del mismo, logrando que su omega gimiera sonoramente al verse libre de aquella intrusión.
Tomo sus piernas para separarlas y colocarse en medio de ellas, con firmeza llevo su miembro hacia la entrada de su pareja, jugando con la entrada para frustración del omega.
− Lan Zhan… ¿Qué esperas? – Pregunto con molestia – te necesito… Por favor.
− Eres impaciente – respondió el Alfa.
− ¿Quién no lo seria? – Alzando sus manos para atraer a su esposo por el cuello y susurrarle al oído – teniendo al gran Hánguāng−jūn encima la paciencia no existe.
Con un movimiento logra invertir las posiciones quedando esta vez encima de su esposo quien solo lo regreso a ver con aquellos hermosos ojos dorados inyectados con sangre por el calor del momento.
− Wei Ying.
− Si no me lo darás, supongo que debo buscarlo yo mismo – relamiéndose los labios y tomando el miembro de su esposo con su mano para guiarlo hacia su entrada – Ya probé la entrada y necesito el platillo principal, ¿tú no?
Dedicándole una sonrisa llena de picardía y sin darle tiempo a prepararse, se sentó sobre el enorme miembro de su alfa, sacando un gemido de placer en ambos al verse conectados finalmente.
− Wei Ying – lo llamo con un tono de voz que mostraba preocupación.
− Esta bien… No es como si… No estuviera acostumbrado a tu tamaño…
Respiro profundamente antes de comenzar a moverse y perder la noción del tiempo.
Su cuerpo subía y bajaba sobre aquel grueso falo que enviaba enormes descargas eléctricas por todo su cuerpo. Sonoros gemidos salían desde el fondo de su garganta, sintiendo como su alfa se hacía cada vez más grande conforme pasaban los minutos.
− Lan Zhan… Tan grande…. Más… Más… − elevando poco a poco su voz.
− Baja… La voz…
− ¿Por qué? – Pregunto perdido en el placer del acto – no es como si… ah… No supieran lo que hacemos cada… Noche… Ah…
Lan Wangji frunció el ceño y al ver que su omega hacia caso omiso a su orden, lo tomo con fuerza de su cadera y le obligo a levantarse. Wei Wuxian gimió por lo brusco de la acción, dirigiéndole una mirada interrogativa a su alfa, al no comprender por qué lo había detenido.
− ¿Lan Zhan?
Su alfa no respondió y lo obligo a colocarse sobre sus manos y rodillas. Las mejillas del omega se tiñeron de carmín al verse en aquella posición, no porque le disgustase la misma, simplemente que sentía la instan mirada de su esposo.
− Te gusta ponerme en esta posición, ¿verdad?
− …
− Lan Zhan – dijo comenzando a mover sus caderas – Tu bello esposo necesita de ti… ¿no vas a llenarme como siempre?
Y como si algo hiciera clic en la cabeza del alfa, tomo las caderas de su omega para entrar de una sola estocada, haciendo que este gimiera sonoramente al verse llenado por el miembro del mayor.
− Lan… Zhan…
Gemidos entrecortados, el aroma de ambos mezclados con la lujuria y la pasión que estaban viviendo, lentamente consumieron sus mentes, dejándose llevar por aquella primitiva necesidad de ser uno solo.
"Joder… ¿Por qué me siento tan caliente?" se preguntó el omega mientras era embestido violentamente por su alfa "se supone que mi celo termino…"
No supo en que momento su cuerpo se relajó, solo cuando su mente se puso totalmente en blanco supo que había alcanzado su propio orgasmo, quedando tendido completamente sobre la cama mientras su alfa seguía embistiéndole, como si buscara enterrarse en su interior, sintiendo como el miembro de este comenzaba a crecer dentro de él.
− Wei Ying… − La voz ronca de su alfa le llamo, indicándole sin más palabras que pronto terminaría.
− Esta bien… Hazlo dentro.
Y tras aquella declaración, su interior se vio llenado por la semilla de su esposo así mismo, se vio enganchado a este cuando su nudo llego a lo más profundo de su ser. Por unos minutos permanecieron abrazados.
Wei Ying ronroneaba de felicidad al sentir los suaves besos que su alfa dejaba sobre su nuca y el calor de ambos lo cobijaba, relajándolo en sobremanera.
Una vez el nudo se desinflamo su alfa saco su miembro, sacándole un ligero gemido al verse libre de aquella agradable sensación de estar lleno. Su esposo salió del lecho para preparar el baño, regresando unos minutos después cuando estuvo listo.
− Wei ying… El baño.
El omega sonrió y levanto los brazos, indicándole que lo cargara ya que no estaba dispuesto a caminar por su cuenta. El alfa suspiro, regalándole una pequeña sonrisa, tomándolo en sus brazos y girándose para caminar hacia el baño.
Con cuidado su alfa lo dejo dentro de la bañera, uniéndose a él segundos después, envolviéndolo entre sus fuertes brazos, dejando que su espalda se apoyara sobre su amplio pecho. Al escuchar como su pareja aspiraba su aroma, un sutil sonrojo apareció sobre sus mejillas.
− Me duele todo… Lan Zhan fuiste un salvaje…
− ¿Te lastime?
− Sabes que no − contesto apoyando su cabeza sobre el hombro de su alfa y alzo su vista para ver el rostro del mismo − me encanta que me tomes de esa forma.
− Mmm…
Ambos se sumergieron en un agradable silencio. Disfrutando del baño y el suave aroma que sus feromonas creaban al unirse. En ese momento nada más les importaba, solo disfrutar de la compañía que tenían, de la hermosa relación que habían formado desde que ambos se confesaron en aquella ocasión.
No fue hasta que la voz de Wei Wuxian volvió a escucharse que el agradable silencio se vio interrumpido.
− ¿Qué crees que estén haciendo nuestros hermanos? − pregunto de pronto − después de todo, se quedaron solos…
− Wei Ying.
− ¿Qué?
− Hablar de otras personas a sus espaldas va contra las reglas.
− Si hablamos de nuestros hermanos no es hablar tras sus espaldas, es solo comentar la situación.
−…
El omega sonrió al ver el semblante serio y frio de su amado esposo.
− Apuesto que ambos están… Ya sabes − dibujando una sonrisa de medio lado.
− Apostar va contra las reglas − volvió a recalcarle mientras sus orejas se teñía de carmín por la clara insinuación que su omega había hecho.
− Si lo hago contra mi hermoso y amado esposo no es apostar, se llama inversión segura − girándose dentro del abrazo que su alfa tenía sobre su cuerpo y enrollando sus brazos tras el cuello del mismo − ¿no te da un poco de curiosidad?
Su esposo no respondió. Aquellos hermosos ojos dorados lo contemplaron unos segundos antes de que una de las manos del mismo se colocara tras la cabeza del omega y lo atrajera hasta que sus labios se unieran, en un profundo y ardiente beso que por unos instantes nublo los sentidos del menor.
− ¿Esa es la manera que tiene el famoso Hánguāng−jūn tiene para castigar a su hermoso omega?
− ¿Funciono? − contesto siguiéndole la corriente.
− No lo sé, quizás si el castigo es más estricto, quizás deje de romper las reglas… Por unas horas.
El menor de los jades solo le dedico una sutil sonrisa antes de volver a capturar los labios de su esposo. Lentamente la temperatura de sus cuerpos comenzaba a caldearse nuevamente, las manos del alfa viajaron por el cuerpo del omega hasta posarse sobre sus glúteos y apretó con fuerza aquella área, sacando un quejido del menor.
− Lan Zhan… − hablo con las mejillas encendidas − ¿aun tienes que atender las clases de la tarde?
− Mmm… Tío está ocupado con los preparativos de la mayoría de edad de los discípulos.
Wuxian hizo una mueca pero sonrió un segundo después.
− Entonces… No hay que desaprovechar el poco tiempo que tenemos, ¿no crees?
Ambos volvieron a besarse y continuaron con aquel ritual que solo dos personas que se aman podrían evocar.
つづく/ Continuara...
¡Hola queridos lectores!
¿Me extrañaron?
Yo sé que no pero quería preguntar
Sé que no es el capítulo que esperaban pero, hice lo que me fue posible.
Aun no tengo PC, a veces rapto la lap de mi hermano pero no es siempre por lo que, termine el capítulo en el trabajo… Sí, en el trabajo… Cuando tenía un tiempo muerto escribía pero no era mucho por lo que, tarde tanto en terminarlo.
Lamentablemente la situación seguirá siendo la misma hasta que me devuelvan mi PC lo cual, no será pronto.
Referente al capítulo… Quería escribir algo azucarado ya que en el siguiente ya será en la secta Lanling Jin además de uno que otro problemita que se avecina.
¿Preguntas? ¿Teorías?
Déjenme sus respuestas en la cajita de comentarios y nos vemos en el próximo capítulo.
¡Nos vemos!
PD: Lamento el pésimo Hard jajaj
