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CAPITULO V

"Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única".− Jorge Luis Borges .


− No entiendo por qué Lan Zhan no me dejo ir – dijo con indignación el omega mientras seguía tomando su jugo.

Jiang Cheng solo suspiro al observar el comportamiento tan infantil del omega. Comprendía el por qué su hermano se comportaba de esa forma, siendo una persona que siempre se arriesga en cada oportunidad, el tener que quedarse en un solo sitio mientras otros luchan lo habían puesto de mal humor, sobre todo cuando su alfa simplemente ignoro su petición de acompañarlos y se había ido a lado de su hermano en ayuda de aquellas personas.

Aunque nunca estaba de acuerdo con el segundo maestro de Gusu, en esta ocasión sus opiniones habían sido las mismas, si las razones eran las que creía lo mejor era que su hermano se alejara de las cacerías nocturnas y demás luchas por un largo periodo de tiempo.

− Él tiene sus razones – dijo mientras tomaba su bebida – lo mejor es que te quedes aquí, donde no puedas lastimarte.

− ¿Ha? – Wei Ying lo regreso a ver − ¿tú también?, no entiendo que les pasa, primero Lan Zhan y ahora tú, ¿qué ahora se volvieron mis niñeras? Se cuidarme solo – cruzándose de brazos y hundiéndose en el asiento.

Jiang Cheng rodo los ojos.

− ¿Aun no te das cuenta?

− ¿Sobre qué?

− Lan Wangji hace lo que cualquier alfa haría cuando su omega se encuentra en esa situación – murmuro dándole un sorbo a su bebida.

− ¿Qué situación?

Jiang Cheng regreso a verlo y solo negó con su cabeza.

− Ahora entiendo por qué el segundo maestro esta tan preocupado, sigues igual de denso que hace años.

− Estoy harto de sus acertijos, ¿de qué hablas? – girándose sobre su asiento para encarar a su hermano.

− No soy quien para decirte, habla con tu alfa o mejor, usa ese cerebro tuyo – llamando a una de las jóvenes sirvientas para que trajera más vino.

− ¿Me llamaste idiota?

− Wow, ¿ves que si puedes usarlo?

− Tu… − inflando sus mejillas en un claro puchero.

La joven sirvienta los interrumpió, dejando la jarra con el vino en la mesa. Jiang Cheng la despidió con un movimiento de su cabeza y ella se alejó de ambos omegas. Tomo la jarra y comenzó a servir su vaso, al ver como su hermano estaba por tomarlo uso su mano libre para quitarlo y alejarlo del otro.

− ¡Jiang Cheng! – Exclamo Wei ying – estoy muriendo aquí, ¡Dámelo! – tratando de alcanzar el vaso.

− No solo tú lo harás si tomas alcohol – dijo en un susurro comenzando a forcejear con el otro.

Ambos continuaron batallando entre ellos, Jiang Cheng evitando que su hermano se hiciera con el vaso de alcohol y Wei Ying intentado quitárselo para darle un trago, mientras los demás invitados solo reían al ver la escena tan tierna entre ambos omegas.

Estaban tan enfrascados en su pequeña discusión, que no notaron como un pequeño niño de tan solo cuatro años corría por el salón jugando con una pequeña pelota la cual, al ser desplazada con algo de fuerza termino por golpear la cabeza de Wuxian, quien se llevó su mano hacia su cabeza por el golpe, soltando un ligero quejido por el mismo y olvidándose de la pelea concertada con su hermano.

− ¿Estas bien? – pregunto Jiang Cheng dejando el vaso sobre la mesa.

− Que daño – murmuro sobando la parte afectada de su cabeza – Si, no fue nada.

− ¡A−Li!

Ambos escucharon un breve grito que resonó por todo el salón, captando inmediatamente la atención de los presentes. Una joven beta entro con premura al lugar, llegando a lado del pequeño niño quien solo le sonrió dulcemente.

− ¡Mamá! – alzando sus pequeñas manitas hacia su querida madre.

− Te dije que no corrieras – dijo levantando la voz – lo lamento Líder Jiang, Maestro Wei – inclinándose a modo de disculpa.

− ¿Tu eres? – pregunto Wei Ying al escuchar como la joven beta lo había reconocido.

− Es la esposa de uno de los cultivadores del Clan Jin – le respondió su hermano – su nombre es Meiling y el pequeño es su hijo, Liu.

− Oh…− regresando a verla – un gusto conocerlos.

Meiling sonrió y asintió a sus palabras.

− Nuevamente me disculpo con ustedes.

− No te preocupes – Wei Ying alzo una de sus manos e hizo un ademan con ella, como restándole importancia al asunto – no me paso nada, además… − levantándose de su asiento para tomar la pelota y colocarse en cuclillas para quedar a la altura del pequeño – así son los niños, son inocentes y no conocen o comprenden las reglas que los adultos manejamos, ¿verdad Liu? – dijo sonriendo mientras le entregaba la pelota al pequeño.

El pequeño Liu soltó una suave risa al tomar su pelota.

− Es cierto que son niños e inocentes en cuanto a las reglas – secundo su hermano – es por ello que los padres tienen del deber de educarlos para que se vuelvan hombres de provecho en el futuro.

Wei Ying rodo los ojos al escucharlo y continúo haciendo reír al pequeño.

− Deben ponerse firmes con él o al crecer no tendrá respeto alguno por las reglas.

− Seguiremos su consejo Líder Jiang – respondió Meiling con una sonrisa.

− Hablando así me recordaste al viejo Qiren, solo falta que te dejes crecer la barba y amenaces a todo mundo por romper las reglas – dijo su hermano a modo de broma.

Jiang Cheng rodo los ojos e ignoro al omega.

− Supe por A−Ling que estas nuevamente en cinta – dijo con curiosidad − ¿todo a marchado bien con el embarazo?

Aquellas palabras tensaron a Wuxian aunque ninguno de los presentes lo noto.

− Solo he tenido las típicas molestias – indico ocultando la sonrisa que se formó en su rostro con su mano – las náuseas y los vómitos son lo usual pero fuera de eso, no hay nada de qué preocuparse.

Ambos continuaron hablando respecto al tema, sin percatarse que el omega del segundo maestro de Gusu se había quedado paralizado por el tema en cuestión, no fue hasta que escucho la pequeña vocecita de Liu llamándolo que salió de ese trance.

− Ge ge… ¿Por qué lloras?

El omega parpadeo un par de veces, llevando una de sus manos hacia su rostro, limpiando las lágrimas que habían caído por sus mejillas sin darse cuenta.

"Comencé a llorar sin darme cuenta…" pensó mientras intentaba detenerlas.

− Wei Ying – lo llamo su hermano − ¿estás bien?

− Maestro Wei – lo llamo Meiling.

− ¿Ge ge? – lo llamo el pequeño Liu, ignorante del por qué el mayor lloraba.

− Yo…

Instintivamente se llevó las manos hacia su vientre, como si su cuerpo comenzara a rememorar algo que su mente olvido y hacia tan poco había recordado.

− ¿Wei Ying? – su hermano lo llamo de nuevo.

− Yo… Lo siento… Yo… − comenzando a derramar más lagrimas – Tengo que…

Wei Ying se levantó de golpe y salió corriendo del lugar, ignorando los llamados de su hermano y de Meiling, dejando a ambos adultos preocupados por el extraño comportamiento del omega.

− Mami… ¿Ge ge está bien? – pregunto el pequeño Liu.

Su madre sonrió sutilmente y lo cargo en brazos.

− No te preocupes, el maestro Wei solo tuvo que irse – dijo regresando a ver al omega − ¿Líder Jiang?

− Esta bien, yo me encargo – respondió con firmeza – lo mejor es que descanses, suficientes emociones por un día y pueden perjudicar tu salud – dijo dirigiendo su vista hacia el pequeño Liu– Y tú, debes portarte bien – acariciando su cabecita.

El niño soltó una suave risa.

− Entonces nos despedimos – haciendo una pequeña reverencia y dando la media vuelta para irse con dirección a sus aposentos.

Jiang Cheng solo desvió la mirada una vez estos se perdieron entre los invitados del lugar, girándose sobre sus talones para enfocar el pasillo por donde su hermano se había ido.

"¿Habrá sido producto de su estado?" pensó cruzándose de brazos "aun si así fuera, es muy pronto para ello" chasqueando la lengua "algo le pasa… y voy a descubrir el que…"

Y con aquella firme decisión, tomo la misma dirección que había tomado su hermano.


Los cuerpos sin vida de varios bandidos se encontraban tendidos en el suelo. El olor a sangre y sudor impregnaban el lugar. Mientras varias caravanas habían sido quemadas hasta quedar hechas cenizas. Las mujeres lloraban amargamente por la muerte de sus esposos mientras sostenían con fuerza a sus pequeños hijos.

Los cultivadores del clan Jin ayudaban a los pocos sobrevivientes del percance, aun cuando ellos no estaban en las mejores condiciones su prioridad era apoyarlos, ya tendrían tiempo de sanar las heridas obtenidas por la batalla.

− Líder – se acercó un cultivador e hizo una reverencia ante Jin Ling.

− ¿Pudieron alcanzar a los que huyeron? – pregunto con cansancio.

− Me temo que no, se internaron en una zona inaccesible por lo que lograron escapar – hablo con pena.

Jin Ling chasqueo la lengua al escuchar el resultado, dejarlos escapar no estaba contemplado en sus planes, con ello habían perdido la única oportunidad de saber quién era el responsable de aquella masacre, varias personas habían muerto, inocentes sin cultivo alguno que solo habían tenido la mala fortuna de viajar de sus hogares a Lanling.

− Aun no entiendo – susurro Jin Ling − ¿que buscaban? Para solo asaltar sus pertenencias no era necesario este baño de sangre.

− Es lo mismo que me he estado preguntando – respondió Xichen – estos bandidos no eran personas comunes.

Al momento de llegar al lugar, pudieron notar que los bandidos no eran simples personas, entre ellos había varios cultivadores deshonestos, quienes cubrían sus rostros con máscaras de animales. Aquello había significado que la batalla se extendiera más tiempo del que hubiesen deseado.

Usaban técnicas que por alguna razón se le hacían familiares pero, no sabía de donde las conocía por lo que, cuando la batalla estaba por terminar y buscaban aprenderlos, tomaron de rehenes a varios inocentes, usándolo para que la mayoría de sus cómplices huyeran y los que se quedaron, decidieron acabar con sus vidas antes de que los encarcelaran.

− Además, toda la batalla es…

− ¿Sospechosa? – pregunto el mayor de los jades.

Jin Ling asintió.

− Lamentablemente los únicos que podían resolver las dudas están muertos o escaparon por lo que, no nos queda más que ayudar a los sobrevivientes, atender a los heridos y regresar a la Torre Koi.

El joven omega volvió a asentir, no muy satisfecho con el resultado de la batalla. Recorrió el lugar con la mirada y ver que la gran mayoría de los discípulos de su clan habían resultado heridos le dejo un mal sabor de boca además de acrecentar su mal humor.

− Zewu−Jun – Hablo Sizhui quien se inclinó ante su líder.

− ¿Cuántos heridos?

− Al parecer eran más de setenta personas las que viajaban en esta caravana, treinta de ellas perdieron la vida lamentablemente – colocando un gesto de pena – el número de los bandidos no fue posible calcularlo pero, murieron más de cuarenta.

− ¿Y los sobrevivientes?

− La mayoría tienen heridas que deben ser atendidas pero, sobrevivirán – aseguro con firmeza – padre y Jingyi están ayudándoles.

− Muy bien, ve y ayúdales.

Sizhui asintió y se alejó de ambos líderes.

− Eran demasiados – aseguro Jin Ling – si tan solo hubiésemos llegado antes…

− Hicimos lo que estaba en nuestras manos – colocando su mano sobre el hombro del omega – no te culpes por esto.

− …

− Mañana podremos debatir el asunto con el líder Jiang y encontrar una solución a este conflicto, estoy seguro que estos bandidos volverán y podrás atraparlos.

− Tiene razón, lo mejor es hacer lo que puedo en estos momentos.

Xichen sonrió a las palabras del más joven.

− Disculpen.

Ambos líderes se dieron la vuelta para encarar al dueño de aquella voz, encontrándose a un joven de cabellos oscuros y ojos café claros.

− ¿Qué pasa? – pregunto Jin Ling.

− No, nada, solo quería agradecerles su ayuda – haciendo una reverencia ante ambos – sino fuera por su oportuna llegada, mis compañeros y yo habríamos muerto.

− No tienes nada que agradecer, hicimos lo que debíamos – le respondió Xichen.

− Aun así, muchas gracias.

− En todo caso, también tendríamos que agradecerte – dijo Xichen – sino fuera por tu intervención en la lucha, quizás muchos hubiesen muerto antes de que llegáramos.

El panorama que habían divisado cuando llegaron era sangre y muerte, gritos por doquiera, choques de espadas entre los bandidos y de aquellos que buscaban defenderse. Uno de esos hombres había sido el joven que estaba frente a ellos. Era un alfa que a lo mucho podía tener diecisiete o dieciocho años, cuyas habilidades con la espada eran asombrosas, logro defender a lado de algunos de sus compañeros a las mujeres y niños que los acompañaban.

Se notaba que el joven era un cultivador competente pero, no portaba los ropajes de ninguna secta conocida, solo iba vestido con ropas simples y comunes, como si fuera una persona ordinaria.

− Eres un cultivador bastante hábil.

− Gracias por sus palabras – aseguro con una sonrisa – aunque aún me falta mucho entrenamiento.

− ¿Puedo saber a qué secta perteneces? – Pregunto Jin Ling – nunca te había visto antes.

− Oh, no, no pertenezco a ninguna secta o clan.

− ¿Y cómo es que…?

− Mi padre era un gran cultivador y el me enseño todo lo que sé.

− ¿Era?

− El murió hace un tiempo pero, seguí mi entrenamiento tras su fallecimiento.

− Siento tu perdida – hablo Xichen con amabilidad.

− Fue hace mucho además, es mejor recordarlo con una sonrisa y seguir las enseñanzas que me dejo.

Ambos sonrieron.

− ¿Hacia dónde se dirigían? – Jin Ling pregunto con curiosidad, sobre todo al ver el pequeño grupo que lo acompañaba.

− No lo tome a mal pero, eso es algo que no puedo compartirles.

− No te preocupes, entendemos.

− Bueno… Muchos gracias por su ayuda, debo retirarme y ayudar a mis compañeros.

− ¿No necesitas ayuda?

− No se preocupen, por suerte sus heridas no son graves así que nos haremos cargo por nuestra cuenta.

Los tres se despidieron haciendo una ligera reverencia. El joven alfa dio la media vuelta y continuo su camino para encontrarse con sus compañeros.


Respiraba entrecortadamente por la breve carrera que había hecho desde el salón hasta el lugar en cual se encontraba. Apretaba con fuerza el barandal de la terraza al verse impedido de deshacerse de aquellos sentimientos de pérdida y sufrimiento. Habían pasado varios días desde que aquellas pesadillas le asaltaron, que al no rememorarlas constantemente creyó que ya había hecho las paces con su vida pasada pero, con solo escuchar hablar de un embarazo, su cuerpo se había tensado y las lágrimas corrieron por sus mejillas sin poder detenerlas.

Quizás su mente se había negado a no volver a recordarlo pero su corazón lo sabía, el pecado que cometió, el secreto que le guardaba a su esposo seguía carcomiéndole que no sabía cuánto podría soportarlo antes de que este saliera de su ser y acabara lastimando a quien más amaba en esta vida.

Llevo sus manos hacia su vientre y lo envolvió entre sus brazos, como si con ello protegiera algo que ya no estaba en ese lugar desde hacía muchos años, un pequeño que cuando supo que estaba en su interior le cambio la vida para siempre.

Se sujetó con fuerza del árbol que estaba a su lado mientras la otra mano estaba apoyada sobre su estómago, el cual estaba devolviendo la poca comida que había ingerido hacia menos de media hora. Su hermana quien estaba a su lado coloco su mano sobre su espalda mientras un gesto de preocupación aparecía en su bello rostro.


A−Xian – lo llamo suavemente – ¿estás bien?

Si – dijo respirando profundamente – seguramente algo me cayó mal… − volviéndose a doblar para devolver los restos de la comida.

Su hermana saco un pañuelo dentro de sus rúnicas y se lo tendió, tomándolo segundos después para limpiarse los restos que habían quedado en sus labios.

A−Xian… ¿Seguro que estas bien? – volvió a preguntar, tomándolo del brazo y ayudándole a caminar – te ves algo pálido.

Estoy bien – aseguro – será solo una infección estomacal, no es nada grave.

Pero, tu nunca te enfermaste y cuando lo hacías era algo pasajero – ayudándole a sentarse en el pequeño banco mientras ella hacia lo mismo – la última vez que te vi te encontrabas con el mismo malestar.

No te preocupes – sonriéndole sutilmente – estaré bien – tratando de tranquilizarla – pero basta de hablar de mí, ¿Cómo has estado? ¿Va bien tu embarazo?

Su hermana sonrió. Hacia menos de tres semanas que le había comunicado a través de una carta que tenía importantes noticias que compartirle por lo que iría a Yiling. Al principio creyó que algo malo había ocurrido ya que la misma era demasiado breve por lo que, solo cuando por fin pudo verla supo que su shijie estaba embarazada, que por fin Rulan estaba en camino y la emoción por saberse tío lo embargo de golpe.

Todo está bien aunque… A−Xuan ha estado muy pegado de mí.

Es normal, es su hijo y aunque me cueste admitirlo, el pavo real está haciendo bien su trabajo al cuidarte tanto.

Su hermana negó con su cabeza sin dejar de sonreírle.

Hablando del pavo real… ¿Dónde está?, ¿no vino contigo?

Mmm… Él está con Wen Quin de hecho, están esperándonos – indico con calma – Trajimos algunos víveres y algo de ropa que quizás les ayuden.

¿El pavo real acepto? – Pregunto con sorpresa – creí que él los odiaba.

A−Xuan puede parecer alguien duro e indiferente pero, sabe que me preocupo así que…

"Lo hace por mi Shijie" pensó el omega "ese pavo real sí que me sorprende"

¿A−Xian?

El omega negó con su cabeza.

Es mejor no hacerlo esperar.

Cuando intento levantarse un súbito mareo lo golpeo, por unos segundos su vista se nublo y estuvo a punto de perder por completo el equilibrio, pero gracias a que su hermana lo tomo del brazo a tiempo pudo estabilizarse.

¡A− Xian! – exclamo con preocupación.

Tranquila… Solo fue un mareo − dijo pero antes de que pudiera seguir hablando las náuseas volvieron a parecer.

Mejor siéntate – sugirió su hermana.

Wei Ying accedió y volvió a tomar asiento, tratando de recuperarse.

Estas malditas nauseas – susurro por lo bajo.

¿Es la primera vez que te mareas?

No, desde hace unos días he tenido estos mareos pero, supongo que es por la comida, no es excepcionalmente nutritiva.

Su hermana lo observo unos minutos, perdiéndose levemente dentro de sus pensamientos, acción que preocupo al omega, sobre todo al ver como su hermana fruncía el ceño.

¿Shijie?

No, es solo que… ¿Nauseas, mareos y vómitos?

−…

A−Xian si no estuviera segura de que es imposible ya que no hay alfas entre los Wen… Diría que estas embarazado.

Los ojos del omega se ampliaron totalmente al escuchar la última palabra, lentamente desvió la mirada y bajo la cabeza, sintiendo como el pánico comenzaba a recorrer todo su cuerpo.

A−Xian.

No recibió respuesta por parte de su hermano.

¿Lo estás?

Nuevamente la respuesta no llego, siendo una muda confirmación de lo que sospechaba.

¿Quién…?

− ….

A−Xian − tomando las manos de su hermano menor con las propias − ¿Quién es…?

Wei Ying trago con fuerza y cerro sus ojos.

Lan Zhan – dijo un pequeño murmullo.

Aunque la respuesta había sido dada en un murmullo muy bajo, la joven omega lo escucho claramente, sorprendiendo por completo a la misma. Sobre todo porque en el mundo de la cultivación era muy conocida la mala relación que su hermano y el segundo maestro de Gusu Lan mantenían, por lo cual nadie esperaría que algún día ambos tuvieran algo más que una amistad o, una conexión de solo conocidos.

¿Cuándo? – pregunto sin salir de su asombro.

¿Recuerdas el pedido de ayuda de un pequeño pueblo cercano a Yunmeng y Gusu Lan de hace unas semanas?

Yanli asintió.

Todos recordaban dicha cacería.

Un pueblo algo pequeño se vio atacado por unos espíritus resentidos, demasiado violentos que casi acabaron con las vidas de la mayoría de los lugareños. Yunmeng y Gusu Lan eran los clanes más cercanos por los cuales fueron convocados para acabar con dicha amenaza. Pocos sabían que Wei Ying había acudido a la misma para ayudar a Jiang Cheng aunque este lo había aceptado a regañadientes ya que el peligro que representaban aquellos espíritus eran enormes y siendo el patriarca Yiling el más capacitado para lidiar con ellos no le quedo de otra que aceptarlo.

Aun cuando muchos murieron, lograron acabar con la amenaza pero, si de algo se habló al menos a forma de rumor, fue la silenciosa incomodidad que había entre el patriarca y el segundo maestro, cuyas miradas se rehuían sin una razón aparente. Sobre todo cuando todos conocían la mala relación entre ambos y como el segundo Jade nunca perdía oportunidad para enfrentar al omega y recriminarle sus acciones hacia el cultivo demoniaco.

Por ello verlos distanciados sin pelearse como siempre lo hacían, había resultado sorprendente para los que fueron a dicha cacería. Con el tiempo aquel suceso fue pasando pero, los rumores seguían a la orden del día.

¿Fue en esa ocasión?

Se presentó mi celo – fue su respuesta – creí poder controlarlo pero… − mordiéndose el labio inferior.

No me digas que él, ¿te obligo?

El omega giro su cabeza y se apresuró a negar con la misma.

No, él no lo hizo… El trato de controlarse, incluso trato de ayudarme – dijo con calma – me sugirió traerme de vuelta a Yiling pero… Parece que su celo estaba próximo también y el mío simplemente lo acelero… − ocultando su rostro con sus manos.

Su hermana pudo percibir el miedo que su hermano estaba viviendo, sus feromonas comenzaron a liberarse por culpa del pánico que le estaba recorriendo el cuerpo.

A−Xian – hablo suavemente − ¿hace cuánto que lo sabes?

Su hermano bajo sus manos y suspiro.

Lo supe dos semanas después de que sucediera.

− …

Mi celo culmino tras aparearme con…. – tragando con fuerza, viéndose imposibilitado de decir su nombre – le pedí a Wen Quin que me revisara y lo confirmo.

¿Por qué no dijiste nada?

Creí que se había equivocado, que quizás mi celo término por que no estaba alimentándome correctamente, por el estrés y las preocupaciones que estaba viviendo… Yo… Pero no es un error… − concluyo sin ánimos.

A−Xian – llevando su mano hacia la mejilla del omega.

¿Qué hare Shijie? – pregunto con preocupación.

¿Y si hablas con Hanguang−Jun?, después de todo es el padre de ese cachorro y…

El omega negó rápidamente.

No, no puedo… Yo… ¿Cómo podría ir a Gusu Lan y decírselo? – Liberando un par de lágrimas – no puedo ir y decirle a Lan Zhan que estoy embarazado.

¿Estas embarazado?

Una tercera voz se hizo presente en el lugar. Ambos giraron sus cabezas hacia el lugar de donde provenía la misma, encontrándose con un confundido Jin Zixuan.

¿Lo estás? – volvió a preguntar aun sorprendido por lo que había escuchado.

Yanli regreso a ver a su hermano quien estaba pálido por la sorpresiva llegada de su cuñado por lo que, tratando de calmarse y controlar la situación, se giró nuevamente para ver a su esposo y hablo suavemente.

A−Xuan – lo llamo dulcemente – te explicare más tarde – le aseguro − ¿podrías dejarme a solas con mi hermano?

Su esposo dudo unos momentos, dirigiendo su vista hacia el omega pero, al ver el estado en el cual el omega se encontraba, accedió.

De acuerdo, estaré con Wen Quin.

Yanli asintió a lo dicho.

Tras dedicarle una última mirada a ambos dio la media vuelta y desapareció del lugar.

La joven omega suspiro con cansancio, ya que enterarse de algo tan importante no era una de las cosa que esperaba al arribar a Yiling.

A−Xian – lo llamo nuevamente − ¿Qué quieres hacer?

Su hermano solo la contemplo sin darle respuesta.

¿Quieres tenerlo?

El omega desvió la mirada y llevo sus manos hacia su vientre, como si con esa acción pudiera encontrar la respuesta que aún no lograba obtener.


− Shijie… ¿Qué hago? – susurro mientras varias lagrimas caían por sus mejillas – ¿Y si me odia cuando lo sepa?, No sé si deba decirle a Lan Zhan…

− ¿Decirle que?

La voz de su hermano lo sorprendió por unos segundos, respiro profundamente y se limpió las lágrimas, girándose sobre sus talones para enfocar la figura del mismo tras de él.

− Jiang Cheng.

− ¿Que no puedes decirle a Hanguang−Jun? – volvió a preguntar esta vez cruzando de brazos.

− Pues… − los ojos del omega viajaban de un lugar a otro, buscando una respuesta.

− ¿Y bien?

− Pues… Decirle que… estuve… Llorando.

− ¿Ha?

− Sabes cómo es Lan Zhan y siempre que me ve llorando piensa que algo ocurrió, si me ve con los ojos rojos pensara que algo grave sucedió – tratando de que su voz sonara alegre.

Su hermano enarco una ceja, lo cual le indico que su mentira no había sido lo suficientemente convincente como para que la creyera del todo. Odiaba el hecho de tener que hacerlo, sobre todo cuando lo primero que hicieron tras reconciliarse –algo que tardo mucho tiempo− fue prometerse no volver a mentirse, ni ocultarse nada por muy doloroso que eso fuera y ahí estaba él, mintiéndole nuevamente.

Aunque dicha mentira no era algo que le afectara directamente a él pero, el hecho de ocultárselo lo estaba carcomiendo por dentro.

Jiang Cheng por su parte soltó un suspiro, sabía que algo pasaba con su hermano, un detalle que noto hacia días cuando lo vio en Caiyi pero, por mucho que el insistiera sabía que Wei Ying no le diría nada y no podía obligar al mismo a decírselo, por lo que opto por guardar silencio y esperar a que su hermano le contase lo que fuera que sucedía en su vida… A menos que le irritara la paciencia y le sacara la verdad a punta de azotes… Lo que pasara primero.

− Sabes la vergüenza que me hiciste pasar – comento cambiando el tema – saliste corriendo sin dar explicación alguna.

− Lo siento – sonriendo suavemente – me puse a llorar sin razón alguna y… No quise que me vieran así.

− Pues lograste todo lo contrario – le riño su hermano – todos se quedaron viendo.

− Lo siento – sacando su lengua en un gesto infantil.

− Siempre logras que pierda cara frente a los demás – chasqueando la lengua con frustración.

− Vamos no te molestes – saltándole encima y abrazándose a su cuello.

− ¡No hagas eso puedes lastimarte!

− Solo me lastimare si me golpeas – aferrándose más al cuello de su hermano.

− ¡Bájate!

Wei Ying comenzó a reír fuertemente mientras su hermano trataba de bajarlo de su espalda por todos los medios, evitando usar demasiada fuerza en el proceso. Tardaron unos minutos en aquella posición, riendo por lo bajo como si se trataran de dos niños pequeños, hasta que la voz de un sirviente del clan Jin se acercó.

− Líder Jiang – dijo inclinándose al llegar.

Ambos omegas lo regresaron a ver. Jiang Cheng aprovecho la distracción para bajar a su hermano de su espalda a pesar de las silenciosas protestas del mismo.

− ¿Que sucede?

− El Joven Líder y los dos jades están pronto a llegar.

− Iremos a recibirlos.

El sirviente asintió y se alejó de ambos omegas.

− Ya escuchaste, tú alfa está por llegar.

− ¿Estarán heridos? – dijo más por decirlo que por preocupación.

− Estamos hablando de Jin Ling y los cultivadores del clan Jin, solo fueron a tratar con unos bandidos… Además A−Huan está con ellos y es uno de los más poderosos cultivadores que existen, no deberían tener problema alguno – menciono con cierto orgullo.

Wei Ying alzo una ceja y se cruzó de brazos.

− Mi Lan Zhan también fue en su ayuda y es un cultivador muy poderoso – dijo indignación.

− Lo es, nadie niega el poderoso alfa que es Hanguang−Jun pero, por algo A−Huan es el número uno en la lista de cultivadores.

− Pero mi Lan Zhan es a quien más reconocen, no por nada se ganó el eslogan de "ir donde se encuentre el caos"

− A−Huan es el líder.

− Lan Zhan es quien siempre va a las cacerías y ayuda a los demás mientras Zewu−Jun se queda en Gusu.

− Pero A−Huan es quien manda, si no fuera por su apoyo y confianza Hanguang−Jun no iría donde quisiera.

Ambos omegas se enfrascaron en una pelea donde buscaban demostrar quién era el mejor alfa de entre sus parejas, sin importarles las miradas de algunas personas que los veían mientras estos se encaminaban hacia el lugar donde Jin Ling y los demás estaban por arribar.


Cuando finalmente regresaron a la torre Koi, el cielo ya se encontraba dando paso a la noche, nunca imaginaron que tardarían tanto en lidiar con aquellos bandidos sobre todo que entre la mayoría hubiese cultivadores deshonestos por lo que, la mayoría de los discípulos de la secta Jin estaban cubiertos de sangre y lodo, salvo los jades que se mantuvieron tan pulcros como cuando llegaron, para pesar de Jin Ling quien tenía el ceño fruncido y el humor negro por lo sucedido.

− No puedo creerlo – dijo sin ánimos − ¡¿Cómo es posible que todos terminaran en este estado?! – cruzándose de brazos.

− Lo sentimos Joven Maestro – contesto uno de sus subordinados.

− Lo haremos mejor la próxima vez – secundo Otro.

− ¡Hablas como si tu estuvieras en mejor estado! – Exclamo Jin Chan al ver como todos bajaban la cabeza− ¡Esto es culpa tuya, si fueras mejor liderando no tendríamos tantos heridos!

− ¡¿Que dijiste?!

− ¡Lo que oíste! – le respondió con desdén − ¡Eso sucede porque nos ponen de líder a un omega como tú!

− ¡Tu…!

Ambos llevaron sus manos hacia la empuñadura de su espada con claras intenciones de pelear entre ellos, hasta que una tercera voz se escuchó, deteniéndoles inmediatamente.

− Joven maestro Jin, Líder Jin – intervino Zewu−Jun al notar que los ánimos de ambos estaban calentándose.

Ambos jóvenes callaron al escucharlo y guardaron silencio.

− Entiendo su sentir, el tener algunos heridos tras completar alguna cacería o salvar a inocentes es algo que es imposible predecir – aseguro con una suave sonrisa − dicho resultado siempre recaerá sobre los hombros del líder ya que sus órdenes son las que podrían significar la victoria o el fallo de sus subordinados.

Jin Chan sonrió con autosuficiencia al escuchar al Líder del clan Lan mientras Jin Ling apretaba con fuerza sus manos.

− Pero, aunque el peso recae en el líder también las acciones de aquellos bajo su mando repercuten en las mismas – dirigiendo su vista hacia los cultivadores del clan Jin – sino hay armonía ni confianza entre todos y se trabaja como una unidad será imposible que las tareas asignadas sean cumplidas – Jin Chan chasqueo la lengua por lo dicho – El líder Jin es joven, aún le falta experiencia en el manejo de una secta tan grande como lo es el clan Jin, no lo excuso ni lo defiendo pero, como alguien que tomo el liderazgo a temprana edad por fuerzas mayores entiendo lo que sucede y lo difícil que es manejar a todos los que viven en este lugar.

Jin Ling lo regreso a ver con los ojos abiertos de par en par, sorprendiéndose de que las palabras dichas. Ya que nunca imagino que el alfa mayor de los Lan lo apoyara.

− Ser omega u alfa no significa ser mejor o peor líder, el subgénero de alguien no lo califica para ello, son las acciones y decisiones del mismo los que significaran la caída o el avance de su gente – regresando a ver a Jin Ling – solo necesita enfocarse más, aprender de sus mayores y apoyarse en aquellos en quienes confía, estoy seguro que se volverá un gran líder con el paso del tiempo –apartando la vista para enfocarla en Jin Chan – pero para ello, necesitara de todos ustedes.

Jin Chan desvió la mirada, enfadado por el apoyo que finalmente su primo obtuvo del alfa.

− Los heridos vayan con los sanadores – indico Jin Ling, rompiendo la atmosfera algo tensa – Los demás regresen con sus familias y descansen, lo necesitan… − callando por unos segundos antes de respirar y volver a hablar – lo… lo hicieron bien.

La mayoría sonrió y asintió, despidiéndose de su líder.

− También tu Jin Chan – se dirigió su primo quien seguía con el ceño fruncido y sin intenciones de irse – puedes retirarte.

Al escuchar nuevamente la orden un sentimiento de rabia se apodero de Jin Chan, odiando el hecho de tener que acatar órdenes de un omega. Él era un alfa respetado por todos, ¿Por qué debía bajar la cabeza ante su primo? Sino fuera porque era hijo del difunto Jin Zixuan y el heredero directo, seguramente quien estaría en esa posición de sumisión seria el idiota de su primo y no él.

Estaba por abrir la boca y responderle cuando, uno de sus compañeros lo comenzó a empujar, de forma que no pudiera comenzar otra pelea.

− Oye…

− Si, vamos, tu madre debe estar preocupada.

Tanto Xichen como Jin Ling solo observaron como los demás se abandonaban el lugar y desaparecían de sus vistas.

− Gracias por su ayuda Zewu−Jun – le agradeció con una ligera reverencia.

− No tienes que agradecerme – le aseguro – se lo difícil que es manejar a todo un clan y que todos sigan las ordenes.

Jin Ling bajo la cabeza.

− Jin Chan en parte tiene razón – dijo aun con molestia – no he sido un buen líder, cometo muchos errores.

− Como cualquiera.

− …

− Joven Maestro, sé que mis palabras quizás no sean suficientes pero, en mi propia experiencia puedo asegurarle que querer cargar con todo el peso sin pedir ayuda nunca resulta efectivo.

− …

− Como sabe mi padre murió cuando los Wen quemaron los recesos de la nube.

Jin Ling asintió sin decir palabras.

− En aquellos momentos no contaba con menos de veinte años y tuve la necesidad de huir para salvar el conocimiento de mis antepasados.

− Tío dijo que durante mucho tiempo no se supo nada de usted.

− Durante un tiempo tuve que esconderme para salvar el conocimiento que mi clan han resguardado a través de generaciones en innumerables libros – cerrando sus ojos unos momentos al recordar aquellas vivencias – Tuve que abandonar mi hogar, dejando el clan en manos de mi tío y hermano… − dirigiendo u vista hacia su hermano menor, quien hablaba con Sizhui y Jingyi − Cuando volví tome el liderazgo del clan pero, si no fuera por las decisiones que ambos tomaron mientras estuve ausente, no estoy seguro de que hubiese un clan a mi regreso.

− Entiendo, lo que trata de decirme es que debo apoyarme en los demás.

− Exactamente, es cierto que un líder no debe ser muy confiado y pensar las cosas antes de hacerlas por ello, debemos depositar nuestra confianza solo en aquellas personas que creemos correctas aunque eso no nos exime de equivocarnos.

− …

− Joven amo Jin, nunca olvide que somos humanos y aprendemos de los errores.

− Lo sé.

− Tome esta noche como una experiencia más en su vida para mejorar y ser mejor líder de lo que es hoy.

− Lo intentare – soltando un suspiro.

− Sé que será un gran líder Joven Maestro Jin, solo debe confiar más en usted y en quienes están a su lado.

Jin Ling asintió dibujando una triste sonrisa.

− Hermano – hablo Lan Wangji cuando llego a lado de ambos líderes.

− Wangji, ¿todo en orden con Sizhui y Jingyi?

− Mmm… − asintió con su cabeza – solo tuvieron heridas menores que sanaran pronto, por lo que no hay de qué preocuparse.

− Me alegra saber eso.

Ambos no comentaron nada más. Aquello le indico a Jin Ling que ambos hermanos no necesitaban más palabras para saber lo que el otro pensaba. Lan Xichen confiaba en su hermano menor y nunca contradecía sus decisiones referentes a alguna caza nocturna, tal como ahora lo hacía, su confianza era tal que no necesitaba preguntar más de lo debido. En ocasiones como esta le gustaría tener un aliado o un hermano que le inspirara esa misma confianza, no porque no sintiera que su tío no fuera su apoyo, simplemente que no siempre podía ir a Yunmeng y decirle sobre lo que le sucedía.

−¡Lan Zhan!

La voz de Wei Ying hizo que todos los presentes en el lugar regresaran a verlo.

− Wei Ying – susurro Lan Wangji un tanto preocupado al ver como su omega corría hacia ellos.

− ¡Deja de correr idiota! – le reprendió Jiang Cheng que iba tras él.

El omega hizo caso omiso de los gritos de su hermano, deteniéndose solo cuando estuvo cerca de su alfa, lanzándosele encima y abrasándose a su cuerpo. Ignorando completamente como su sobrino se incomodaba por su efusividad para con su alfa y su cuñado reía por la situación.

− Lan Zhan… Volviste – ocultando su rostro sobre el amplio pecho del alfa y sintiéndose reconfortado con su aroma.

− Wei Ying – su alfa lo estrecho entre sus brazos – No hagas eso, podrías caer y lastimarte – señalo con preocupación.

El omega hizo un puchero y se alejó de su alfa.

− Lo dices como si no pudiera cuidarme o defenderme – cruzándose de brazos – no soy un inútil.

− No lo eres pero… −atrayendo a su omega con sus brazos y dejando que sus manos quedaran sobre su cintura – me preocupo por ti – acariciando levemente con sus pulgares cada extremo de su vientre.

− No deberías… No me pasara nada – desviando la mirada.

− Wei Ying… ¿Aun no te das cuenta?

Lan Wangji observo la figura de su omega, percatándose nuevamente que este no se había dado cuenta de su actual estado, en momentos así, deseaba llevarlo lejos para protegerlo de todo pero, sabía que no podía enjaular a un ave salvaje como lo era su pareja por lo que solo podía estar a su lado y cuidarlo.

− ¿Darme cuenta de qué? – pregunto el otro al ver como su alfa se mantuvo en silencio.

Lan Zhan suspiro.

− De que nosotros pronto…

− ¡A−Yuan! ¡Jingyi! – grito el omega interrumpiendo a su esposo una vez diviso a ambos jóvenes, quienes se acercaban lentamente hacia donde estaban.

Lan Wangji suspiro al ver que nuevamente no había podido decirle.

− Madre – haciendo una reverencia mientras le sonreía.

− Maestro Wei – imito Jingyi.

− ¿Están bien? – Pregunto separándose de su esposo para acercarse ambos − ¿están heridos? – tomando a ambos de los brazos y colocando un gesto de preocupación en su rostro.

− Solo heridas menores – respondió Sizhui.

− Sí, no tiene que preocuparse Maestro Wei – secundo Jingyi.

El omega sonrió y soltó un suspiro de alivio, girando su cabeza para enfocar a su sobrino.

− Significa que todo se resolvió, ¿verdad?

− Por supuesto que sí, ¿qué pensabas?, ¿que no podíamos con esto? – Respondió Jin Ling bruscamente.

Wei Ying sonrió y hablo.

− No, sé que pueden con esto y muchas cosas más pero, cuando se trata de familia es normal preocuparse – aseguro llevando sus manos a los rostros de ambos Lan, quienes se sonrojaron por la atención del omega – me alegro que ninguno de los tres haya salido herido.

Jin Ling se sonrojo por lo dicho, sintiendo un leve sentimiento de alegría al ver como su tío se preocupaba.

− Si bueno, es normal la preocupación – dijo desviando la mirada – creo… Creo que debemos ir con los sanadores y tomar un baño, la fiesta debe continuar.

− Jin Ling tiene razón – secundo Sizhui – nosotros también nos retiramos – dirigiendo su vista hacia ambos adultos – Madre, Padre – haciendo una reverencia – Zewu−Jun, Sandu Shengshou.

Los adultos asintieron con sus cabezas y observaron cómo los tres jóvenes se alejaban de ellos con dirección al interior del edificio.


Decir que se sentía ligeramente incomodo por la situación seria poco. No hacía mucho que habían dejado a los adultos e ingresaron al edificio con dirección al área de los sanadores, pero la incomodidad crecía conforme avanzaban por el camino.

Sizhui y Jingyi se habían enfrascado en una agradable conversación que lo excluía totalmente. Odiaba eso, no porque se sintiera ignorado sino, por la cercanía que ambos poseían. Podía ver como el rostro de Sizhui se iluminaba mientras hablaba con Jingyi y este último sonreía con cada palabra que decía mientras el primero se ría de las mismas.

Apretó con fuerza sus manos, hacía mucho que sus sentimientos hacia el alfa habían cambiado y sabía que su actual sentir era producto de sus celos, unos que habían aparecido gracia a Jingyi. Muchos decían que los omegas eran muy sociables, capaces de hablarse entre ellos, compartir experiencias acerca de sus calores y bochornos pero, por alguna razón, con Jingyi nunca fue así. Desde el primer día que se conocieron un extraño sentimiento de rivalidad apareció, molestándose continuamente cada que se veían, siendo reprendidos por sus mayores cuando sus peleas estuvieron a punto de llegar a los golpes.

Conforme crecieron su relación no mejoro y actualmente se pelean cada que se ven, sino fuero por la intervención de Sizhui que siempre estaba con ellos, seguramente no saldrían del área de los sanadores.

"¿Por qué siempre se ríe de esa forma con él?" se preguntó Jin Ling al verlos juntos "conmigo sonríe pero, siempre lo hace por cortesía… Acaso no se habrá dado cuenta que ambos somos…"

El rostro de Sizhui seguía sonriendo alegremente por las bromas del omega. Fue en esos momentos que noto como Jingyi se acercaba al otro cada que podía mientras Sizhui solo negaba con su cabeza.

− Te digo, el maestro Qiren nos hizo copiar un montón de reglas mientras tú no estabas – haciendo un pequeño puchero.

− Eso no te pasaría si no rompieras las reglas constantemente.

− El maestro Wei siempre las rompe y nunca lo castigan – cruzándose de brazos.

− Eso es porque padre interviene además, los castigos que recibe son… Más personales – sonrojándose ligeramente por el tema al recordar un día en específico donde escucho ciertos ruidos en la biblioteca que le hicieron salir corriendo.

− ¿Qué significa eso?

− Nada… Olvida que dije eso.

− Oh, vamos Sizhui – comenzó a rogarle.

− Es mejor que no lo sepas – soltando una ligera risa – además va contra las reglas hablar de los demás a sus espaldas.

− No seas así – jalándole de la túnica y acercándose al alfa – ¡dime!

− Creo que te imaginas ¿no? – Dijo sin apartar al omega – son una pareja que disfruta su tiempo juntos.

El rostro de Jingyi pasó de la confusión a la sorpresa, sonrojándose furiosamente al percatarse de lo que realmente su compañero trataba de decirle.

− Espera… No estarás diciendo que ellos… En la biblioteca… − acercando su rostro al del alfa.

− …

Aquella cercanía término por irritar a Jin Ling, quien molesto por los celos que estaba viviendo se aclaró la garganta, haciendo que ambos se separaran y voltearan a verlo.

− ¿Sucede algo, Jin Ling? – pregunto Sizhui.

− Nada… Debemos apresurarnos – dijo comenzando a caminar y pasando por en medio de ambos, golpeando con algo de fuerza el hombro de Jingyi con el suyo propio.

− ¡Oye!

− Tranquilo Jingyi – tratando de calmarlo antes de que comenzara una pelea – Jin Ling está algo irritado, la lucha contra los bandidos no fue fácil además, su primo dijo cosas que lo molestaron.

− Siempre lo defiendes – argumento Jingyi.

− Al igual que lo hago cuando te metes en problemas – refuto haciendo que el otro desviara la mirada e hiciera un puchero.

Sizhui negó con su cabeza.

− Alcancemos a Jin Ling, debemos atender nuestras heridas – sugirió.

Jingyi chasqueo la lengua, regresando a verle y finalmente sonrió.

− Bien – acercándose para que sus hombros se golpearan a modo de aceptación.

Ambos emprendieron nuevamente el camino hacia la sala de sanadores, siguiendo a un malhumorado Jin Ling, quien con esfuerzo controlaba sus feromonas a causa de los celos.

Una vez llegaron a la sala esta se encontraba ocupada, varios cultivadores se encontraban sentados en las camillas, siendo atendidos por los sanadores. Por suerte para la mayoría, las heridas no eran graves ni dejarían marcas a futuro pero, tardarían un par de días en sanar.

La jefa de los sanadores se acercó a ellos cuando capto que su líder estaba entre ellos.

− Líder Jin – haciendo una reverencia – Jóvenes maestros Lan.

Los tres imitaron la acción.

− ¿Cómo se encuentran? – pregunto Jin Ling recorriendo el lugar con su mirada.

− La mayoría solo tiene heridas menores, solo necesitan unos días de descanso y podrán regresar a sus actividades.

− Es bueno escuchar eso.

− ¿Alguno de ustedes se encuentra herido o se siente mal? – pregunto la jefa de los sanadores.

− La misma situación que la mayoría, atiéndalos por favor – indico Jin Ling – no se preocupe por mí – seguro al ver como la cultivadora estaba por hablar – cuando termine con ellos, puede continuar conmigo.

− Como usted ordene – dijo con un asentimiento de su cabeza − ¿Quién será el primero?

Tanto Sizhui y Jingyi regresaron a verse.

− Soy una alfa así que mis heridas pueden esperar – aseguro – atienda primero a Jingyi y al joven maestro Jin.

− Sizhui – lo llamo Jingyi.

− No te preocupes por mí, un alfa está acostumbrado a las heridas y llevar las cicatrices pero, en un omega no vinculado son inaceptables y lo sabes – dijo con una sonrisa apretando con un poco de fuerza el brazo del otro.

Aquello molesto a Jin Ling pero no lo demostró y solo desvió la mirada.

− Pero…

− Nada de peros, ve – regresando a ver a la sanadora quien sonrió y guio a un molesto Jingyi hacia una camilla para verificar sus heridas.

Mientras la sanadora hacia su trabajo Jin Ling se acercó a Sizhui y hablo.

− Te preocupas mucho por él, ¿no?

− Lo hago, Jingyi es parte del clan Lan y una persona importante para mí.

Jin Ling apretó sus manos al escuchar lo último.

− ¿Importante?

− Mmm… Siempre hemos estado juntos así que es normal que me preocupe por él además, estoy seguro que al igual que muchos cultivadores, conoce las reglas del clan Lan respecto a los omega.

Jin Ling resoplo y asintió.

Era de conocimiento público el trato que los Lan tenían hacia los omega. Si bien ellos no tenían distinción a la hora de entrenar a sus discípulos, sin importar su género secundario, era sabido que los omegas eran especiales para ellos. Los omegas eran quienes tenían la capacidad de traer vida al mundo, una capacidad valorada y apreciada, por ello el clan Lan cuidaba con esmero a los omegas, sobre todo a los que aún no se encontraban enlazados.

El cuidado no se trataba de encerrarlos e impedirles salir sino, más bien, que cuidaban que las heridas que estos obtuvieran en las cacerías nocturnas fueran tratadas rápidamente, ya que sus cuerpos debían mantenerse libres de heridas al menos hasta que obtuvieran el lazo alfa−omega.

Lo cual le resultaba algo irónico, considerando que el clan Lan cuidaba a los omegas y los valoraba, por la forma de ser de su tío Wei seguramente el pobre maestro Qiren y demás ancianos debían estarse dándose de golpes por tener que cuidarlo y mantener las reglas, ya que era bien sabido que aunque no decían nada de forma abierta al respecto, aún tenían muchas quejas sobre el matrimonio de Hanguang−Jun y su tío.

− ¿Solo es por eso? – dijo en un susurro casi inaudible.

− ¿Qué?

− No, nada.

Un incómodo silencio cayó sobre ellos pero ninguno hizo movimiento alguno de romper el hielo que se había formado. Solo se movieron de sus lugares cuando la sanadora, tras revisar a Jingyi regreso con ellos.

− ¿Cómo está? – pregunto Sizhui aunque ya sabía la respuesta.

− El estará bien, las heridas no dejaran marcas.

Sizhui soltó un suave suspiro que no pasó inadvertido por Jin Ling.

− Joven Líder, pase por aquí – dijo la sanadora – debo revisarlo.

− Sino hay de otra – dijo caminando tras ella pero deteniéndose unos pasos más adelante para girarse un poco y enfocar al alfa – Sizhui.

− ¿Qué sucede?

− Necesito hablar contigo.

− ¿Sobre qué? – pregunto curioso.

− Te lo diré más tarde… − notando como Jingyi pasaba por su lado hasta llegar a lado de Sizhui – a solas – aseguro con el ceño fruncido.

Dándose la vuelta completamente y seguir a la sanadora, dejando confundidos tanto a Jingyi como a Sizhui.

− ¿Qué le pasa a la joven dama?

− Jingyi… − lo llamo a modo de advertencia.

− Vale, ¿Qué le sucede al joven líder Jin?

Sizhui sonrió y negó con su cabeza.

− No lo sé, solo dijo que necesita hablar conmigo.

− ¿Sabes sobre qué?

Sizhui se encogió de hombros.

−¿Todo bien? – pregunto cambiando el tema.

− Si, mis heridas son leves, no dejaran marca alguna.

− Me alegro.

− Aiya… Te preocupas demasiado, cualquier herida hecha en una cacería o misión son marcas de guerra, no debería sentirme avergonzado de ellas – cruzándose de brazos.

− Sabes el por qué debes tratarlas antes de que dejen marca, un omega…

− Lo sé, lo se… Un omega no enlazado debe mantenerse puro y limpio de cualquier herida hasta que encuentre a su alfa… El maestro Qiren lo repite siempre – rodo los ojos – el maestro Wei también es un omega y durante la guerra contra los Wen obtuvo miles de marcas – cruzándose de brazos − no veo que le reprochen.

− Madre creció en una secta diferente cuyas reglas para con los omegas difieren con las nuestras además, actualmente está enlazado con padre.

− Un omega no es menos que otro solo por tener una herida.

− Jingyi.

− Además no es como si un día encontrara un alfa con quien quiera estar y mucho menos enlazarme con él – temblando ligeramente ante el pensamiento – estoy bien así.

Sizhui le dedico una mirada comprensiva y sonrió.

− No digas eso, algún día… Encontraras un buen alfa con el que formaras una bella familia.

Las mejillas de Jingyi se sonrojaron ligeramente antes de que le sonriera a su compañero.

− Estás muy seguro acaso, ¿te interesa ser casamentero y buscarme un buen alfa? – llevando uno de sus dedos hacia la mejilla del otro y lo presiono un poco a modo de broma.

− No digas eso – tomando la mano del omega y riendo por la acción del mismo.

Jingyi rio suavemente.

− Bueno, si un día un alfa me interesa, más te vale investigarlo correctamente y cerciorarte que sea adecuado para mí, ¿vale?

Ambas miradas se conectaron por unos segundos y una sonrisa se dibujó en sus rostros.

− Mmm… − fue su única respuesta.

Ambos continuaron envueltos en su propia atmosfera que no se percataron de la intensa mirada de cierto omega, quien apretó con fuerza sus manos al ver la interacción y cercanía de ambos.

つづく/ Continuara...


¡Hola Lectores!

Finalmente pude traerles un nuevo capítulo. Lo sé, tarde mucho en ello pero, créanme cuando les digo que no fue fácil, empezando que me atore en dos escenas que no lograba terminar después, me di cuenta que el capítulo original era extremadamente largo por lo que tuvo que cortarlo a la mitad.

Y no creo que querrían leer tanto pero, no se preocupen, la siguiente parte la subiré pronto, eso espero.

Sobre el capítulo actual, ¿qué les pareció?

Trate de darles escenas dulces entre todos los personajes ya que, después del que sigue nada será bonito jajaja

Se viene el DRAMA \(O−O)/

Hora de las preguntas:

¿Por qué Jin Ling está de tan mal humor?

¿Ser que Sizhui esté interesado en alguien o solo son imaginaciones?

¿Wei Ying dejara de ser tan denso?

¿Xicheng tendrá más escenas dulces?

¿Quién es ese joven alfa y por qué no dijo hacia donde se dirigía?

Algún día tendremos esas respuestas.

¡Nos vemos!

*Uno de los significados de AIYA es Expresión de exasperación en cantonés (chino).