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Capítulo VI
"Es muy fácil quedar atrapado si te dejas llevar por el paso de un rival".−Scott Jurek
− Lan Zhan, ¿Por qué no me llevaste? – volvió a preguntar abrazándose más al cuerpo de su alfa.
El mayor no respondió de inmediato, solo correspondió el abrazo con un poco más de fuerza.
− Es peligroso – respondió con cansancio – podrías salir lastimado.
− ¿Es por qué mi poder espiritual no está a tu nivel? – pregunto con algo de indignación pero no se apartó de su esposo.
Lan Wangji sonrió levemente. Ciertamente, el nivel de cultivo de su esposo no se comparaba con el suyo pero, su nivel había mejorado durante aquellos cinco años. Finalmente había construido su nucleó dorado y era capaz de usar a Subían, quizás aún le faltaba pulir su forma de pelear con la misma ya que durante años no la utilizo en combate pero, si lo comparaba a cuando se vieron por primera vez en la montaña Dafan, su omega era actualmente un cultivador bastante competente y todo gracias al cultivo Dual que practicaban diariamente.
− Sabes que no es así, eres un cultivador bastante capaz – le respondió con sinceridad.
− ¿Entonces?, ¿no me querías ahí contigo? – endulzando su voz y alzando su rostro para enfocar el rostro de su esposo.
− Siempre te quiero a mi lado.
− ¡Lan Zhan! – Ocultando su rostro en el pecho de su alfa – ¡no digas cosas así!
− Es la verdad, siempre quiero estar con Wei Ying.
− ¡Lan Zhan!
− ¡Por que no se van a sus habitaciones! – Grito Jiang Cheng irritado por la escena tan vergonzosa protagonizada por su hermano y cuñado − ¡¿No tienen vergüenza?!
Wei Ying alzo su rostro y sonrió de medio lado.
− ¿Acaso estas celoso? – Pregunto con diversión – si lo que quieres es atención, estoy seguro que Zewu−Jun estaría feliz de complacerte.
− ¡Tu…! – El anillo en su mano comenzó a brillar intensamente − ¡Ven aquí para romperte las piernas!
El omega se rio fuertemente y se escondió tras su alfa, asomándose un poco solo para ver a su hermano.
− No gracias, si quieres usar Zidian a tu lado tienes con quien usarlo.
− ¡No tienes vergüenza!
Jiang Cheng estaba por moverse pero los fuertes brazos de Lan Xichen se lo impidieron.
− ¡Xichen suéltame! – Grito el omega tratando de zafarse − ¡Voy a matarlo!
− Tranquilo A−Cheng – hablo Xichen con voz conciliadora y una sonrisa en su rostro.
− ¡No me digas que me tranquilice!, ¡Suéltame o te romperé las piernas también!
Jiang Cheng continuaba forcejeando, tratando de liberarse del fuerte abrazo que Lan Xichen tenía sobre él, aun cuando la fuerza de este último era conocida. Por su parte su hermano continuaba riéndose, escondido detrás de su pareja.
− ¡Deja de reírte!
− ¡Lo siento, pero es divertido!
−Maestro Wei, lo mejor sería no continuar con esto A−Cheng está algo alterado.
− ¡¿Quién carajos esta alterado?!
Continuaron con aquella discusión, Wei Ying riéndose de forma muy ruidosa y Jiang Cheng tratando de liberarse para cobrárselas con su hermano. Si no fuera por un extraño sonido proveniente del estómago del primero, la misma hubiese continuado sin descanso alguno.
− Es mi estómago – dijo Wei Ying dirigiendo su vista hacia el rostro de su esposo – Lan Zhan, tengo hambre.
− Mmm… − girando su cabeza para enfocar a su hermano – debemos despedirnos, regresaremos al salón para que Wei Ying pueda tomar la cena.
Su hermano asintió aun sin soltar a un frustrado Jiang Cheng.
− No hagan nada que no haríamos – dijo Wei ying cuando estuvieron algo alejados de la pareja.
− ¡Tu…!
Wei Ying le guiño el ojo, haciendo que su hermano comenzara nuevamente a forcejear mientras el omega simplemente reía conforme se alejaba, hasta que se perdieron en el interior del edificio.
− Ese idiota – dijo mientras rechinaba los dientes.
− Sabes cómo es el joven Wei – hablo Xichen intentando no reír – solo trata de divertirse – soltando a su pareja.
− A costa de los demás – cruzándose de brazos – a veces me dan ganas de golpearlo.
− Por ahora no creo que eso sea conveniente, puede afectar su estado.
− ¿Hanguang−Jun te lo dijo?− regresando a verle.
− No era necesario, me percate de los cambios del joven Wei, Wangji solo confirmo mis sospechas.
− Ya veo – soltando un largo suspiro de frustración – Me ha dado un montón de problemas por no saberlo – aseguro el omega − ¿Por qué Hanguang−Jun no le ha dicho nada?, entre más rápido lo sepa será menos el riesgo de que cometa una tontería.
Xichen rio por el comentario.
− Mi hermano ha intentado en un par de ocasiones decirle sobre su estado pero, cada que lo intenta algo lo impide por lo que, tomo la decisión de esperar a que su esposo se dé cuenta por sí solo.
Jiang Cheng resoplo.
− Con lo idiota que es, se dará cuenta hasta el día del parto.
− El joven Wei no es así, solo es… Despistado.
− Esa es la forma sutil de llamarlo idiota – aseguro con una sonrisa – solo espero no haga una locura que ponga en riesgo a mi futuro sobrino.
Xichen no respondió, ya que él no estaba preocupado por eso último, confiaba en el juicio de su hermano menor y que, sin importar lo que se avecinara, haría lo que fuera necesario para proteger a su omega.
− Y… ¿Estas herido? – Dijo Jiang Cheng, cambiando el tema de la conversación con las mejillas encendidas.
− No, los únicos heridos fueron los jóvenes discípulos – respondió un tanto sorprendido por la pregunta.
− Mmm… Me… Alegra saberlo – mirándole de reojo – ¡No es como si me estuviera preocupando! – Se apresuró a recalcar − ¡Seria bastante insultante que siendo un líder de secta termines herido!
El mayor de los Lan seguía un tanto sorprendido por las palabras del omega. Conocía a Jiang Cheng, la forma en como soltaba todas aquellas palabras significaba lo preocupado y avergonzado que se encontraba por decirlas, un gesto que le causaba ternura, llenándole de una cálida sensación.
Sin darle tiempo al omega de protestar, envolvió el cuerpo del mismo entre sus brazos.
− ¿Pero qué…? – Pregunto al verse preso entre los brazos del mayor de los jades.
− No te preocupes – le aseguro – sin importar que suceda o las heridas que obtenga, siempre volveré a ti A−Cheng.
Aquellas palabras calaron en lo más profundo del omega, quien oculto su rostro en el pecho del alfa, sintiéndose avergonzado por las mismas.
− A−Huan – susurro sin alzar su rostro – Más… más te vale hacerlo o, nunca te perdonare si algo malo te pasa y no regresas.
Con una de sus manos tomo el mentón para que este alzara su cabeza y poder contemplar el rostro que tanto amaba.
− Siempre lo hare.
Ambos se observaron unos segundos antes de unir sus labios en un suave beso. Disfrutando de la cercanía y el suave aroma que ambos desprendían al estar con su persona amada. Tras lo que pareció una eternidad para los dos, separaron sus labios sintiendo ese ligero cosquilleo que solo percibían cuando estaba conectados de aquella forma.
− Deberíamos… Entrar… − Alejándose un poco del alfa un tanto avergonzado.
Xichen enternecido por el rostro sonrojado de su pareja asintió.
Ambos emprendieron el camino de regreso al interior del edificio.
Cuando ingreso nuevamente al salón, varios invitados regresaron a verle. Algunos simplemente lo saludaban con un movimiento de su cabeza otros, por su parte, lo llamaban por su actual rango dentro del clan. Camino con calma por el salón, buscando con la mirada a la persona con la que deseaba hablar en aquellos momentos pero, por mucho que lo hacía no lograba ubicarle entre la multitud.
− ¿Aun no habrá regresado? – se preguntó y continuo buscándolo con la mirada.
La última vez que lo había visto fue tras despedirse al salir del área de los sanadores. Pero antes de hacerlo, le comento que deseaba intercambiar un par de palabras, lejos de toda multitud sobre todo de la presencia de Jingyi, quien lo irritaba en sobre manera cada que se acercaba al alfa.
"Sizhui, ¿dónde te metiste?" pensó para sus adentros.
Siguió con su búsqueda unos minutos más hasta que la voz de su tío le llamo desde una esquina.
− ¡Jin Ling!
El omega volteo hacia el lugar de donde provenía la voz, encontrándose con la figura de Wuxian y su esposo, quienes se encontraban sentados mientras la mesa estaba repleta de diferentes platillos.
− ¿Te vas a comer todo eso? – pregunto un tanto intrigado una vez estuvo al lado de ambos.
− Si – respondió sin dudas.
− ¿No crees que es mucha comida para una sola persona?
− Mmm… − regresando a ver la comida sobre la mesa – tengo hambre – encogiéndose de hombros.
Jin Ling frunció levemente el ceño, no era un secreto el buen apetito de su tío mucho menos lo amante que era del vino y lo mucho que podía beber de este sin embriagarse pero, el hecho de ver tanta comida en la mesa y el que estuviera bebiendo jugo en vez de alcohol le resulto bastante extraño.
Estuvo tentando a seguir preguntando pero, recordó nuevamente lo que estaba haciendo minutos atrás y se decidió por preguntarle a la pareja.
− Tío Wei, ¿sabes dónde está Sizhui?
− ¿A−Yuan? – Tragando el pedazo de pan al vapor que estaba comiendo – subió a sus habitaciones para tomar un baño y cambiarse.
− Oh… − recordando las túnicas algo manchadas de sangre y lodo del alfa − ¿crees que tarde? – pregunto tratando de no notarse algo ansioso.
− No creo, ambos ya deben estar por bajar.
− ¿Ambos?
− A−Yuan y Jingyi.
Al escuchar el segundo nombre sus manos se apretaron con fuerza.
"¿Por qué siempre está con él?" pensó Jin Ling.
Sin darse cuenta su aroma comenzó a escaparse, aunque era algo sutil, Wei ying pudo notar el cambio en su aroma, ya no era el típico aroma a narcisos que su sobrino poseía, este se había vuelto algo agrio, como si estuviese molesto.
− ¿Jin Ling?
El joven omega se sobre salto cuando la voz de su tío lo llamo. Paso saliva y se relamió los labios, percatándose que se había dejado llevar por sus emociones.
− No, nada… Yo…
− Madre, Padre.
La voz de Lan Sizhui les hizo girar sus cabezas.
− ¡A−Yuan! ¡Jingyi!
Ambos jóvenes se inclinaron al momento de llegar ante los dos adultos.
− Maestro Wei – hablo Jingyi − ¿Toda esa comida es para ti? – curioso por la enorme cantidad de comida.
− Sí, tengo hambre – encogiéndose de hombros.
− ¿No te preocupa subir de peso?
− A Lan Zhan no le molesta si subo uno o dos kilos, ¿verdad? – sonriéndole a su alfa.
− Mmm…− respondió su esposo.
− Pero la última vez que subiste algo de peso dejaste de comer, diciendo que estabas gordo.
Inmediatamente ambiente se puso algo tenso tras aquella declaración, sintieron como los nervios comenzaban a invadirlos cuando el omega mayor soltó un gemido.
− Lan Zhan… ¿Estoy gordo?
Su esposo sonrió suavemente y negó con su cabeza.
− Pero Jingyi dijo que estoy gordo – comenzó a sollozar.
− ¡¿Qué?! – Exclamo indignado – ¡Yo no dije eso!
− ¡Claro que sí! – Ocultando su rostro tras sus manos − ¡Me dijiste gordo y feo! – comenzando a llorar.
− Pero… Yo… No…
− Copiaras el código de virtud y respeto del clan durante un mes – indico Lan Zhan mientras trataba de consolar a su marido.
− ¿Qué?, Pero… Hanguang−Jun yo no…
Sizhui coloco su mano sobre el hombro del omega para que este regresara a verlo y negó con su cabeza, indicándole en silencio que era mejor no responderle a su padre sino quería que su castigo aumentara.
Jingyi simplemente comenzó a murmurar entre dientes por el injusto castigo que se había ganado. A modo de represalia, tomo un pan al vapor que Wei Ying trataba de tomar para comérselo y se lo llevo a la boca.
− ¡Oye, eso es mío! – exclamo Wei Ying.
− ¡Tienes mucha comida ahí! – mordiendo el pan al vapor y tomando otro.
− ¡Oye! – quitándoselo nuevamente.
− ¡No seas tacaño!
− ¡Si tienes hambre pídele a los sirvientes!
Ambos omegas comenzaron a luchar por la comida, para diversión tanto de Sizhui como Lan Wangji, siendo este último quien solo observaba con ternura como su omega interactuaba con Jingyi.
Por su parte Jin Ling al ver la situación se acercó a Sizhui para susurrarle que deseaba hablar con él y se alejó de lugar.
− Padre.
Lan Zhan asintió con su cabeza, indicándole que podía irse. Su hijo sonrió, hizo una pequeña reverencia y dio la media vuelta para seguir al líder de la secta Jin, mientras su madre y mejor amigo continuaban peleando por la comida.
La brisa nocturna roso su rostro una vez se encontró en el exterior del edificio. La música se podía escuchar en todo el lugar, festejando con alegría y felicidad el cumpleaños de su actual líder. El cielo se encontraba bañado de estrellas mostrando un hermoso manto que engalanaba la ocasión. Con la mirada recorrió el lugar, en busca de la persona que le había pedido lo acompañase, encontrándole cerca del pequeño kiosco.
Se acercó lentamente hacia el lugar donde el omega lo esperaba, deteniéndose cuando estuvo a unos cuantos pasos del mismo.
− Jin Ling – lo llamo con calma.
Con calma el joven omega giro sobre sus talones para quedar frente al alfa.
− Sizhui.
− Estoy aquí… ¿Sobre qué querías hablar?
El corazón de Jin Ling comenzó a latir con fuerza al escuchar la pregunta. Durante aquellos minutos en los cuales esperaba la llegada del alfa, pensó en las palabras correctas que le diría cuando estuvieran frente a frente más, cuando finalmente lo tuvo a su lado, su mente se puso en blanco, viéndose impedido de hablar.
− ¿Jin Ling?
− Yo… Pronto será tu ceremonia de mayoría de edad, ¿estas emocionado? – preguntando lo primero que se le paso por la cabeza.
Sizhui inclino su cabeza y alzo una ceja, un tanto intrigado por la pregunta.
− Mmm… Emocionado y nervioso – aseguro con una sonrisa – pronto dejare de ser un Junior por ende, podre salir a las cacería nocturnas sin supervisión pero, también mis responsabilidades serán otras.
− ¿Cómo cuáles?
− Apoyare a los nuevos discípulos, iré con ellos a las cazas nocturnas como su supervisor, ayudare a padre en algunas clases…
− Ya… Ya veo… − desviando la mirada.
− Jin Ling.
− ¿Sí?
− Sé que no me hiciste venir para hablar de mi próxima ceremonia – aquello hizo que el omega tragara con fuerza − ¿qué sucede?
Las palabras murieron dentro de la garganta de Jin Ling. No encontraba la forma de sincerarse sin avergonzarse completamente, sabía que debía decir lo que su corazón le pedía sobre todo, cuando los sentimientos que despertaban en el cada que el Alfa se encontraba con el idiota de Jingyi lo contrariaban y frustraban así que, tras pensarlo mucho y darse cuenta que debía ser valiente, hablo con determinación.
− Sizhui.
− Mmm…
− Si te llame aquí es porque deseo hablar contigo… Es de algo de suma importancia para los dos.
− Tú dirás.
Tomando un poco del valor que tenía, busco las palabras correctas y hablo.
− ¿Qué tipo de omegas te gustan?
− ¿Disculpa? – la pregunta lo había sorprendido.
− No me hagas repetirlo – le pidió un tanto incomodo por la situación.
La pregunta lo había sacado de balance, no espero que Jin Ling le preguntase eso, ni que ese fuera el tema que hablarían cuando le pidió que se vieran. Respiro profundamente tratando de recuperar el control sobre sí mismo y evitar que los nervios comenzaran a invadirlo.
− ¿Puedo saber por qué me preguntas eso? – le pregunto con voz algo más calmada.
− Tu sabes por qué – desviando la mirada – no eres tan denso como mi tío Wei.
Lo sabía o al menos intuía los motivos del por qué Jin Ling había tomado el paso de confrontarlo de esa forma pero, aunque el omega estaba decidido en aclarar sus inquietudes, él por su parte no lo estaba. No cuando sus emociones eran un caos, su mente se encontraba completamente en blanco y confundida por la situación algo que, sabía muy en su interior, podría terminar con ambos disgustados o peor, con él diciendo palabras que lastimaran en sobre manera al omega.
− Con todo respeto joven líder Jin – hablando cortésmente – me temo que eso es algo inapropiado y un asunto personal.
El omega frunció el ceño al escucharle hablar de ese modo, sobre todo cuando Sizhui solo le hablaba así cuando estaban en una conferencia oficial, acompañados por sus maestros o, delante de los demás líderes. Por lo que escucharle hablare de esa forma, solo hizo que su vergüenza inicial se volviera rápidamente en disgusto.
− ¿Inapropiado? – Devolviéndole una mirada llena de molestia – Oh, lo olvidaba, los discípulos del clan Lan tienen prohibido hablar de estos temas con un omega que no sea su cónyuge o su destinado.
La última palabra hizo que el cuerpo de Sizhui se estremeciera, justamente aquel era el único que tema que no quería discutir con Jin Ling, uno que había evadido durante muchos años, todo para que su amistad no se viera empañada.
− Lo siento Joven maestro Jin pero… Lo mejor es que me retire – hizo una reverencia y se giró sobre sus talones.
Sabía que la actitud que estaba adoptando no era la correcta, que ante los ojos del omega estaba huyendo pero, era la única salida que había encontrado en ese momento. La situación no era la adecuada como hablar de ese tema en particular. No deseaba complicar las cosas entre ambos, no cuando el…
− ¡¿Así que solo vas a huir?! – le grito Jin Ling al verlo alejarse rápidamente.
Sizhui ignoro el llamado y siguió avanzando.
Jin Ling al percatarse que el alfa no tenía intenciones de darle la cara, opto por correr tras él y tomarle del brazo para que detuviera sus pasos.
− ¡¿No piensas darme la cara?!
− Jin Ling… Por favor…
− ¿Por favor? – Repitió la palabra con frustración − Por favor ¿qué?
− Suelta mi brazo y déjame ir.
− ¡No, no pienso soltarte hasta que tú y yo hablemos de esto!
− Jin Ling… Por favor…
Los instintos del alfa que dormitaban dentro de Sizhui lentamente se comenzaban a despertar, instándole a doblegar la insistencia del omega. Agradecía enormemente su autocontrol, uno que el clan Lan le había enseñado a dominar durante todos esos años perteneciendo al mismo.
Lan Qiren siempre les hablaba del control que debían tener sobre sus actos e instintos. Un alfa por naturaleza nacían con ciertas características propias de su género, la necesidad de proteger a su pareja si esta se encontraba en riesgo, de procurarle todo lo necesario cuando había un cachorro en camino y entre muchas otras situaciones que sus instintos les alentaban a hacer pero, que así como estos podían obligarlos a ser devotos y territoriales, también les hacían perder el juicio si se veían alterados.
Por ello el autocontrol era impartido desde que se hacía público su segundo género, sobre todo a los alfas cuyos celos eran tan fuertes que podrían lastimar a otros sin darse cuenta o usar su voz de mando en omegas que no eran sus cónyuges.
Esto último era lo que menos deseaba usar pero, la insistencia y reproches del omega estaban haciendo mella en su control. Si hubiera sido un omega cualquiera, podría hacer caso omiso y controlarse pero, se trataba de Jin Ling y eso le causaba conflicto. Más aun cuando su destino estaba atado al mismo.
− Jin Ling – lo llamo nuevamente esta vez tratando de controlarse mientras escuchaba los gritos y reproches del omega – Suéltame… por favor… O no seré capaz de controlarme y…
− ¡¿Y qué?! – Volvió a preguntar − ¡¿Usaras tu voz de mando?!
Sizhui apretó con fuerza sus manos pero en ningún momento regreso a verle.
− Yo… Nunca…
− ¡¿Sabes en dónde estás?! – Le grito − ¡Estas en las tierras del clan Jin, si te atreves a usarla…!
− ¡Entonces suéltame! – levanto su voz un tanto desesperado.
Por un momento la voz del alfa lo desequilibro, no era la voz de mando propiamente pero, era la primera vez que Sizhui le gritaba de ese modo tan desesperado. Sabía que estaba rebasando los límites pero, estaba cansado de que el alfa hiciera como si nada pasara, como si ese tema no debía aclararse entre ellos. No, debían hablarlo y dejarlo claro.
− No lo hare – le respondió regulando el tono de su voz – No hasta que me des la cara y hablemos.
Sizhui suspiro. Conocía perfectamente a Jin Ling desde que eran más jóvenes por lo que, sabía de antemano lo terco que podía llegar a hacer cuando algo se le metía a la cabeza y no paraba hasta conseguirlo. Con pesar se giró para enfrentar al omega.
− …
− ¿No vas a soltarme?
− No, si lo hago vas a huir.
− … − solo suspiro.
− Sabes lo que sucede, ¿verdad?
Sizhui no respondió solo asintió con su cabeza.
− ¿Desde cuándo? – apretando con más fuerza el agarre sobre el brazo ajeno.
− Desde que… te vi por primera vez…
Los ojos de Jin Ling se ampliaron completamente. Recordaba vagamente aquel día, era la primera cacería nocturna a la que asistiría ya que su tío Jiang Cheng no le permitió acudir a ninguna hasta que estuviera seguro de que sus habilidades fueran lo suficientemente aptas para ello.
Recordaba las peleas que tuvo con Jingyi, la voz conciliadora de un joven Sizhui que buscaba que ambos se calmaran, de su tío reclamándole por no atrapar nada y la advertencia que este le había hecho si no lo lograba.
Si lo que decía el alfa era cierto, durante cinco años lo mantuvo en secreto y si no se hubiera percatado de ello, quizás nunca lo habría dicho.
− Lo sabias… ¿Y no dijiste nada?
− Jin Ling.
− ¡No!, ¡Lo sabias y preferiste callar!
− Éramos muy jóvenes – le respondió con calma – unos niños que apenas sabíamos de la vida. Apenas nos conocimos esa noche, no podía llegar contigo y decírtelo, sobre todo cuando tu tío estaba cerca, pensaría que querría aprovecharme de ti.
− Tú no harías eso.
− No, pero es tu tío y cualquiera protegería a su familia.
Jin Ling resoplo y negó con su cabeza.
− Esa es una simple excusa. Todo mundo conoce el autocontrol de los alfas de Gusu, el estricto entrenamiento que llevan para no dejarse llevar por sus emociones e instintos. Si hay un alfa en el que puedes confiar si tu celo llega, ese sin duda es un Lan.
"Sobrevaloran mucho nuestro autocontrol" pensó Sizhui algo nervioso.
− ¿Qué?, ¿acaso me equivoco?
− No, pero sobrestimas nuestro control, somos humanos después de todo, los instintos no se pueden suprimir del todo – le aseguro a un frustrado omega "es por ello que nos enseñan el punto de presión en nuestras cabezas para noquearnos en casos extremos" pensó.
− Aun así… Eso no cambia que tú lo sabias y jamás dijiste nada. ¿Sabes lo raro que es encontrar a tu persona especial? – le dijo sin desviar la mirada – tu y yo… somos… Solo callaste y no entiendo tus motivos.
− Jin Ling… Entiende, era tu primera caza nocturna, no quería que algo así te afectara sobre todo con las exigencias del líder Jiang.
− ¡No eres el primer alfa al que le sucede en ese tipo de circunstancias!
− ¡Lo sé! – Le respondió apretando sus manos – pero… Esa noche…
− Esa noche… ¿Qué?
− Jingyi acababa de pasar por su primer celo, aún estaba algo irritado, debía cuidarlo para que nada le pasara y…
− ¡¿Por qué siempre tiene que estar presente?!
− …
− ¡Siempre que sucede algo, ese omega siempre sale a relucir!
− Jin Ling – lo llamo al ver como los gritos del omega se volvían cada vez más ruidosos.
− ¡En cada ocasión que nos vemos, en cada momento del día, él está pegado a ti, como una lapa que no puedes quitarte de encima!
− Eso no es… − frunciendo el ceño al escuchar cómo se refería a su mejor amigo.
− ¡No lo niegues! – Exclamo – ¡¿Crees que no me doy cuenta?! ¡Siempre que estas con el sonríes felizmente!, ¡cada que comienzan a hablar es como si estuvieran en su maldita atmosfera y olvidaran a todos!
El rostro de Sizhui se endureció un poco conforme los reclamos del omega continuaban. Él no era alguien que perdía la paciencia fácilmente, siempre se sintió orgulloso de esa virtud pero, si había algo que podía hacerle enfadar aunque no lo mostrara, era que insultaran a las personas que realmente apreciaba y amaba. Que alguien insultara al omega que había crecido con él, quien compartió tristezas y alegrías a su lado, que nunca lo abandono cuando tenía problemas, era algo que no podía concebir.
− Jin Rulan – hablo con una voz seria y profunda, y aunque su rostro no demostraba las emociones que estaba viviendo, su aroma comenzó a filtrase levemente, haciendo que el omega tragara con fuerza – entiendo tu molestia y acepto que erre al callarme todos estos años, por lo cual te ofrezco una disculpa.
− Eso no es lo que yo…
− Pero te la ofrezco, aceptare cada grito o reclamo que me profeses ya que entiendo tu sentir… Pero…
− ¿Pero?
− Te pido de favor que no vuelvas a hablar de esa forma de Jingyi.
− ¿Por qué?, ¿tanto te molesta que diga la verdad acerca de lo que sucede entre ambos?
− Cual fuera la situación que ocurre entre los dos, eso es algo que solo nos compete a ambos por lo que, no tienes derecho a involucrarte en ello – haciendo que el rostro del omega se contrajera por el enojo.
− ¿Que no tengo derecho? – El omega comenzó a temblar de la ira − ¿Que no lo tengo?, ¡Soy tu destinado, tengo derecho a saber si la persona que se supone es mi alma gemela y potencial alfa está interesado en alguien más!
Aquellas palabras calaron en el interior de Sizhui. Por muchos años había tratado de evitar esta situación, ya que estaba completamente seguro que Jin Ling encontraría en Jingyi un posible rival cuando descubriera el lazo que los unía… Y para su mala fortuna, había sucedido. Ahora estaba seguro que a futuro tendría varios encuentros en donde ambos omegas discutirían y él sería el centro de atención de la misma.
− Es tarde – fue su respuesta – lo mejor es volver con los demás – dándose la media vuelta para irse.
El omega al verlo darse la vuelta apretó los dientes con fuerza. Aquel no había sido el escenario que imagino, esperaba una respuesta ambigua incluso un posible rechazo por parte en caso de que el mismo estuviera consciente de que ambos eran destinados pero, siempre atribuyo su silencio, al menos cuando lo descubrió, a que no estaba interesado en el de esa forma o, que quizás por ser de clanes diferentes y siendo el posible futuro líder del clan Lan, no querría comprometer la relación entre ambas.
Nunca imagino que la razón era aquel omega tan rebelde, mal hablado y con el que nunca logro llevarse bien del todo… Aunque Sizhui no le había confirmado que tenía sentimientos por el mismo, eso no significaba que no lo veía como posible pareja a futuro, más si era alguien de su mismo clan.
Ante aquellos pensamientos y ver como su destinado se alejaba, Jin Ling avanzo rápidamente hasta alcanzar al alfa, tomándolo nuevamente por el brazo.
− Jin Ling – lo llamo pidiéndole sin más palabras que lo soltara.
− Es por él, ¿verdad?
− No sé a qué te refieres…
− ¡No me mientas! – Levanto un poco la voz, pero al darse cuenta de ello, respiro profundamente para tranquilizarse – solo dime la verdad, ¿te interesa como pareja?
No obtuvo respuesta.
− ¿Te gusta Jingyi? – intento preguntar nuevamente.
− …
− ¡Sizhui!
− Aunque así fuera… Mis sentimientos por ti nunca han cambiado.
Jin Ling lo soltó del brazo y vio como el alfa se daba la vuelta para que quedaran frente a frente.
− Te quiero – le dijo en un susurro.
−…
− Pero mi cariño por ti es… Siempre querré protegerte, es mi instinto que me dice que lo haga y eso no es…
− ¡Somos destinados!
− Lo sé pero… No todos los destinados han terminado juntos y lo sabes.
− Eso no significa que no podamos intentarlo – tomándolo del brazo – yo… siempre…
− Jin Ling… Yo no…
Antes de que pudiera continuar hablando, sus ojos se ampliaron a su máxima expresión, cuando un par de suaves labios capturaron los suyos, paralizándolo por completo sobre el lugar en el que estaba.
El tiempo se había detenido por aquella fracción de segundo, el único sonido que podían percibir era el latir de sus corazones, uno más errático que el otro y solo cuando ambos se separaron notaron como las mejillas de ambos se encontraban sonrojadas.
− Jin Ling… ¿Por qué?
− No se la dejare fácil – declaro alzando la mirada, con las mejillas encendidas y los labios humedecidos por el anterior beso – Tu eres mío, el destino nos ató por alguna razón y luchare por ello.
− Eso no es… Jingyi ni siquiera…
− Si él te quiere, tendrá que ganarme – le aseguro con una determinación que callo al alfa – porque estoy completamente seguro que ese omega siente por ti, lo mismo que yo.
Aquellas fueron las últimas palabras que Jin Ling le dedico. Paso con rapidez a lado del alfa, sin siquiera darle tiempo de responder y se alejó del lugar hasta que su figura se perdió en el interior del edificio.
Por su parte, Sizhui se llevó sus dedos anular y mayor hacia sus labios, percibiendo la calidez que Jin Ling había dejado sobre los mismos, sintiendo un enorme vacío en su alma por causar aquel conflicto entre ambos omegas, donde uno de los dos ni siquiera estaba enterado del mismo.
Lo único que Sizhui sabía con certeza es que sus sentimientos serian un problema entre su destinado y su mejor amigo, donde uno de ellos había ganado su corazón desde hace mucho tiempo pero, por miedo a que las cosas cambiaran entre los tres, lo había ocultado en lo más profundo de su alma.
Cuando volvió a entrar al salón, la música había cambiado a una más lenta y suave. Los invitados se encontraban sentados, tomando jarras de alcohol o te, degustando los platillos que los sirvientes colocaban en sus mesas y riendo abiertamente producto de las bebidas que habían consumido.
Con pesar continuo su camino hasta que llego a lado de sus padres. El primero en divisarlo fue Jingyi, con una sonrisa se levantó con su plato de comida en una mano y camino hasta interceptarlo.
− Al fin volviste, ¿Dónde te mentiste? – Le pregunto tragando la albóndiga que tenía en la boca – te perdiste de un gran espectáculo – girándose ligeramente para ver a Wuxian haciendo un puchero y discutiendo con su hermano.
− Ya… Ya veo.
Jingyi regreso a verlo al notar aquella respuesta tan pobre. Conocía a su mejor amigo y, comúnmente respondía de forma clara y concisa, nunca dudaba al hablar sin importar las circunstancias. El hecho de que hablara con un breve tartamudeo es que algo le había sucedido.
− ¿Sucedió algo?
Sizhui negó con su cabeza y le dedico una triste sonrisa.
− ¿Seguro?
− Sí.
Aquella respuesta simplemente acrecentó las dudas del omega pero, conociendo a su mejor amigo y lo terco que era para decir las cosas cuando algo le molestaba o inquietaba decidió no preguntar, cuando fuera el momento, el alfa le contaría para desahogar sus problemas.
Con una suave sonrisa en su rostro tomo un palillo para insertarlo en una de las albóndigas que estaban sobre su plato y la acerco al alfa.
− Te fuiste sin cenar y sabes lo que dice el maestro Wei acerca de saltarnos las comidas.
Sizhui parpadeo por la acción y las palabras dichas por el omega, intuyendo que aquello era una forma de distraerlo de lo que estuviese atormentando su mente. Aceptando el ofrecimiento de su mejor amigo, tomo la mano del omega para llevar la albóndiga a su boca y tomarla de un bocado, haciendo que el omega se sonrojara ligeramente por la acción.
− Mmm… ¿Tenia chile?
− Pues… Si – respirando profundamente tras salir de su conmoción y alejar su mano – Solo un poco, el maestro Wei dijo que sabían mejor con especias pero, como él estaba por condimentarlas demás, las separe del resto y las mezcle con un poco de chile en polvo…
Sizhui asintió. Era de conocimiento público que los discípulos del clan Lan no toleraban el picante, siendo Wei Wuxian la única razón por la cual se compraban especias. Durante aquellos cinco años en los que convivio con su padre omega, su gusto por el picante ahora era algo tolerante al igual que el de Jingyi, pero no eran muy aficionados a consumirlo.
− Tenía razón, su sabor es agradable – dijo con una sonrisa, haciendo un movimiento para tomar otra albóndiga y llevarla a su boca.
− ¡Hey! – Exclamo con enfado − ¡Consigue tu plato! – contesto Jingyi alejando su comida.
Ambos rieron brevemente.
− Ven – dijo Jingyi tomándole de la mano – Maestro Wei tiene mucha comida, podemos robarle un poco.
− Jingyi.
− Oh, Vamos, estoy seguro que no se molestara en compartir con su hijo.
El omega sonrió ampliamente y Sizhui asintió con su cabeza, sintiéndose un poco reconfortado por el aroma que el mismo comenzó a desprender en un intento de calmarlo.
Ambos avanzaron hacia donde se encontraba Wei ying y su esposo, siendo el primero quien conversaba con su hermano mientras prácticamente devoraba la comida.
− Wei Ying, come con calma – dijo su alfa, limpiando el rostro de su omega con una servilleta.
− Pero… Tengo hambre.
− ¿Que olvidas dónde estamos? – Pregunto Jiang Cheng avergonzado por la forma de comer de su hermano – Come adecuadamente.
El omega hizo un puchero antes de meterse un bollo relleno a la boca.
− Tu…
− Madre – hablo Sizhui – Padre.
− ¡Sizhui! – Hablo con emoción al ver a su hijo − ¿quieres acompañarme? – señalando la comida.
Su hijo asintió pero, antes de que pudiera tomar asiento, Jin Ling se acercó a ellos.
− Solo vine a decirles que pronto haremos el brindis – anuncio regresando a ver de reojo a Sizhui, quien esquivo la mirada, sentándose a lado de su padre omega y tomando un pan al vapor para comenzar a comerlo.
Aquello irrito aún más al joven omega quien frunció el ceño y se cruzó de brazos. Acto que no pasó desapercibido por su tío.
− A−Ling, ¿qué sucede? – pregunto Wei ying.
− Nada.
− ¿Seguro?, te noto algo irritado.
− ¿Quién no lo estaría? – Respondió – no disfrute mi fiesta porque tuve que ir deshacerme de esos bandidos y el idiota de Jin Chan sigue metiéndose conmigo.
− ¿Lo sigue haciendo? – Alzando una ceja – ese chico aun no acepta que tú seas el líder, es normal, cree que por ser alfa él está más capacitado cuando el segundo género no garantiza que seas un buen líder – argumento Wei ying tomando de su jugo.
− Lo sé – resoplo.
Wei Ying negó con su cabeza. Comprendía el sentir de su sobrino, aun cuando los omegas actualmente eran tratados con igualdad en la mayoría de las sectas, algunas aún se mantenían firmes en sus viejas creencias. En donde los alfas eran los fuertes y diseñados para dirigir la masas mientras los omegas, solo servían para ser madres, cuidar a los cachorros, atender a su alfa y verse presentables en algún evento público, teniendo prohibido el hablar.
Agradecía enormemente haber sido criado por su tío Femiang, cuya secta valoraba a sus discípulos sin importar su segundo género, ayudándoles a progresar en su cultivo para ser fuertes e independientes. Además de que actualmente se había casado con la secta Lan, una donde los omegas eran valorados y protegidos, aunque a los ancianos les resultara difícil protegerlo cuando aún creían que era una muy mala influencia.
Pero para su sobrino Jin Ling la situación era aún más complicada, cuando era el único descendiente con la sangre de la familia principal corriéndole por las venas y que además era omega, dentro de una secta que en su mayoría siempre había sido liderada por alfas o en algunas excepciones, betas.
− No te dejes llevar por lo que digan.
− Ya lo sé, solo que me irritan sus palabras.
− Como a muchos.
Le dedico una sonrisa al ver el ceño fruncido de su sobrino, recordándole un poco al pavo real cuando eran jóvenes.
− Joven Líder.
Todos voltearon a ver a una joven sirvienta que hizo una reverencia al llegar a su lado.
− ¿Qué pasa?
− Toda esta listo para el brindis.
− Muy bien.
La sirvienta asintió, hizo una reverencia a modo de despedida y se alejó de los presentes.
− ¿Me acompañan?
Se levantaron de sus asientos y siguieron al joven omega.
Los presentes en el salón al notar su presciencia se levantaron de sus asientos y esperaron pacientemente. Jin Ling se colocó al frente del salón y hablo.
− En nombre de mi clan, les agradezco el haber asistido a esta celebración. Como saben el día de hoy cumplo dieciocho años, aun no soy mayor de edad y me toco la difícil tarea de lidera todo el clan de Lanling Jin tras la muerte de mi tío – muchos contuvieron el aliento al escuchar nombrar al anterior líder del clan Jin – Los años que han pasado han sido duros, no solo para mí que he tenido que aprender a dirigir el clan sino, también para aquellos que son mi familia y han tenido que acompañarme durante todo este viaje – regresando a ver a sus tíos, quienes le sonrieron ligeramente.
− Claro que te acompañaremos – aseguro Jiang Cheng – tengo que asegurarme que hagas las cosas bien sino, te atiendes a que te rompa las piernas si no lo logras.
Ganándose una ligera risa del público.
− Jiang Cheng – hablo Wei ying, negando con su cabeza por las palabras de su hermano.
Jin Ling con la cara roja por la vergüenza continúo.
− Sé que me falta experiencia y que algunos aún tienen dudas acerca de mi capacidad como líder pero, puedo asegurarles que aun con todo ello, amo a mi clan, amo a quienes viven en el así que… Hare todo lo que está en mi mano para ser mejor cada día y ser el líder que todos esperan que sea.
Todos sonrieron por sus palabras.
− Espero que sigan a mi lado, continuando este viaje el cual pretendo culmine hasta que exhale mi último aliento en este mundo.
Los invitados comenzaron a aplaudir con fuerza, apoyando las palabras del joven líder del clan Jin.
− Gracias por estar esta noche a mi lado – levanto su manos y las sirvientas comenzaron a pasar por el salón con las copas encimas de las bandejas, las cuales una a una fueron tomadas por los invitados.
Mientras los invitados tomaban su copa, Wei Ying las observaba pasar, haciendo el movimiento de tomar una cuando una sirvienta se colocó enfrente de ellos.
− No – su alfa impidió que su mano tocara la copa.
− Lan Zhan…
− No – pidiéndole amablemente a la joven sirvienta que trajera una copa con jugo para su omega.
Wei ying hizo un puchero, tomando la copa de jugo una vez la sirvienta le trajo.
− Brindemos – hablo Jin Ling.
Todos los invitados tomaron de su copa, a excepción de los jades y Wei Ying quienes tomaron un poco de té y Jugo de naranja respectivamente.
Mientras Wei ying seguía tomando de su juego fue cuando lo noto, rodeando el cuello de su sobrino se encontraba una cadena que le resultaba bastante familiar, una que sabía nunca le había visto puesta antes.
− Jin Ling – acercándose al joven omega.
− ¿Qué?
− ¿Que tienes en el cuello?
− ¿Disculpa?
− En tu cuello – señalándolo con una de sus manos.
− … – bajo la cabeza y diviso la cadena que rodeaba su cuello − ¿esto? – tomando la cadena con sus dedos.
Wei ying asintió.
− Pues – haciendo el movimiento de sacarla por completo − esto es…
Las puertas del salón fueron abiertas de par en par nuevamente para irritación de Jin Ling, quien estaba cansado de que interrumpieran su fiesta. Un discípulo de su secta entro con premura al salón, cayendo de rodillas al suelo y jadeando por la falta de aire.
− ¿Ahora qué? – Pregunto Jin Ling dejando su copa vacía sobre la bandeja de una de las sirvientas − ¿Por qué entras así?
− Mi señor no es… Mi intención interrumpirlo… Solo…
Jin Ling suspiro.
− ¿Qué sucede?
− Un hombre solicita hablar con usted.
− ¿Un hombre?, ¿por eso me interrumpiste?
El discípulo bajo la cabeza con vergüenza.
− Dile que por el momento no atenderé a nadie, que si es tan urgente el tema que debe tratar conmigo, con gusto lo atenderé el día de mañana.
− Señor… Eso fue lo que le respondimos pero, dice que lo que tiene que tratar es urgente y que es un tema que le compete exclusivamente a nuestro clan, sobre todo a nuestro líder.
− ¿Tan urgente que no puede esperar?
El discípulo asintió.
− Los ancianos pasaban por el lugar cuando intentamos pedirle que regresara mañana pero, cuando escucharon que era algo urgente, uno de ellos me pidió que viniera por usted… Dijeron…
− ¿Qué dijeron? – cruzándose de brazos.
− Dijeron… Que si era algo urgente nuestro líder antepondría la urgencia e importancia de este asunto para nuestro clan a una simple fiesta.
El rostro de Jin Ling se endureció. Sabía que aquello solo lo habían dicho como un modo de hacerle ir, ya que estaban poniendo entre dicho su lugar como líder y sus prioridades. Chasqueo la lengua con frustración y asintió con su cabeza.
− Diles que enseguida estaré ahí.
− Como usted diga – inclinándose hacia su líder y procedió a salir corriendo del salón.
− No puedo creerlo – susurro.
− Jin Ling – lo llamo su Wei Ying − ¿quieres que te acompañemos?
El joven omega lo regreso a ver con el ceño fruncido.
− Necesitaras todo el apoyo moral que puedas conseguir si vas a estar con los ancianos mientras discutes lo que sea que quiera ese hombre – sonriéndole sinceramente.
Su sobrino suspiro profundamente y finalmente aceptó el ofrecimiento.
Cuando llegaron a la entrada del clan Jin. Los ancianos se encontraban hablando con el hombre que había solicitado hablar con él, llevándose una gran sorpresa al ver de quien se trataba.
− ¿Tu? – pregunto al ver que era el mismo hombre que había luchado con ellos para detener a los bandidos.
− Oh, Nos volvemos a ver – respondió el joven con una sonrisa al ver a Jin Ling y a los demás.
− ¿Qué haces aquí? – Pregunto cruzándose de brazos – sino mal recuerdo, comentaste que tenías asuntos personales pero, no creí que vinieras a nuestra secta, si necesitabas ayuda, pudiste pedírnosla.
− Sí, lo siento es solo que, era información privada y…
− No te sentías suficientemente confiado como para decírnosla aun cuando portábamos las ropas del clan Jin.
El hombre asintió.
− No te preocupes, en esa situación era normal que lo hicieras.
− Veo que lo conoce – hablo uno de los anciano observándole de reojo.
− Eso no es del todo correcto – le contesto Jin Ling con el mismo tono – simplemente que nos apoyó con los bandidos, es todo.
El anciano chasqueo la lengua con desdén.
− Tal parece que le acompaño sus… Conocidos – recorriendo con la mirada la figura de los presentes.
− Son mi familia, ellos pueden estar presentes – dirigiendo su vista hacia el anciano − ¿alguna objeción?
− No, ninguna.
Jin Ling negó con su cabeza por la actitud del anciano y suspiro.
− ¿Y bien? – Dirigiéndose al joven − ¿Qué necesitas?
− Solicite una audiencia con el líder del clan Jin – indico con determinación – necesito hablar con Jin Rulan.
− ¿De qué quieres hablar con él?
La voz de Wei Ying fue más rápida y pregunto lo que su sobrino deseaba saber. Ganándose un pequeño golpe en la cabeza por parte de su hermano, quien le reprendía por meterse en asuntos que no le concernían.
El joven solo sonrió suavemente.
− Me temo que es un tema que solo puedo hablar con él – le respondió el joven a Wei Ying.
− Pues, aquí me tienes – dijo un segundo después Jin Ling.
− ¿Qué? – el joven regreso a verle.
− Dijiste que querías hablar con el líder del clan, con Jin Rulan… Aquí me tienes – cruzándose de brazos.
− Espera… ¿Tu eres Jin Rulan?
− Así es.
− Wow… Esto es… Inesperado – mostrándose claramente sorprendido.
− ¿Por qué?, ¿Acaso es una enorme sorpresa que yo sea el líder o que un omega lo sea?
− No, no, claro que no – excusándose rápidamente – lo decía porque, si desde el inicio hubiese sabido que tú eres Jin Rulan, te hubiese dicho todo.
− Entonces dilo, ¿Qué necesitas? – hablo con claro fastidio.
− Claro – respirando profundamente y haciendo una reverencia – Es un honor finalmente conocerlo líder del clan Jin – mostrando sus respetos e irguiéndose un segundo después − Mi nombre es Li Wang, he viajado desde una pequeña y vieja provincia llamada Liaoning con la firme intención de reclamar mi lugar en el clan como descendiente de los Jin que soy.
− ¡¿Qué?! – exclamaron todos al unísono.
El rostro confundido de los presentes no se hizo esperar, ya que no entendían la solicitud hecha por el joven Wang.
− ¿Descendiente? – Volvió a preguntar Jin Ling − ¿de qué hablas?
− Puede que sea una enorme sorpresa pero, por mis venas corre la sangre de la familia principal del clan Jin – aseguro sin ningún rastro de dudas en su voz – por derecho pertenezco al mismo al ser hijo de mi padre.
− ¿Tu padre? – Pregunto Jin Ling – recuerdo que dijiste que había muerto.
− Eso es verdad, mi padre murió hace cinco años.
− ¿Quién es tu padre, jovencito? – pregunto uno de los ancianos con curiosidad.
Li Wang sonrió.
− Mi padre… Era Jin Guangyao, el anterior líder del clan Jin.
Los ojos de todos se ampliaron al escuchar la declaración del mismo.
− ¿Su hijo? – Jin Ling contuvo el aliento.
Li Wang dirigió su vista hacia el rostro de Jin Ling.
− Así es – volvió a asegurar − Es un gusto finalmente poder conocerte, querido primo.
Continuara….
¡Hola Lectores!
¿Me extrañaron? Yo sé que no, pero me gusta preguntar jajaja
Antes que nada, quiero agradecerles el que sigan aquí conmigo, el Fanfic alcanzo las 8,000 mil vistas y las 1,000 estrellas, es la primera vez que me sucede y no saben lo feliz que me hacen. Sé que no soy la mejor escritora y tengo muchas fallas pero, trato de hacer lo mejor que puedo para traerlas esta historia. Muchas gracias, en serio TT−TT
Cambiando de tema, finalmente vemos quien es ese alfa misterioso del capítulo anterior y no, no era el hijo de Wwx como muchos pensaban, además tenia ojos cafés claros, ni Lwj ni Wwx los tienen así jajaja
Y bien, a partir de aquí comienza el drama, no solo por el hijo del enano sino, por que se acerca el momento en el que Lwj se entere del bebe que tuvieron en el pasado y no, no se imaginan lo que pasara, sobre todo con los ancianos cuando se enteren, sobre todo cuando no tragan a Wwx TT−TT
Pero en fin, espero que no tarde en actualizar jajaj
Hora de las preguntas:
¿Por qué Wei Ying no se da cuenta de su estado? Si come como vaca jaja
¿Sera que Jin Ling tiene razón y Jingyi siente lo mismo que él por Sizhui?
¿Quién será de los dos el que ocupa el corazón de Sizhui?
Li Wang… ¿Realmente será el hijo del enano?
Muchas preguntas y nada de respuestas jajaja
Ya saben, dejen sus comentarios para que las respondan, me gusta leerlos
¡Nos vemos!
