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Capitulo IX

"El error es un arma que acaba siempre por dispararse contra el que la emplea".− Concepción Arenal


La tensión en el aire podía sentirse sin necesidad de hacer preguntas. Los rostros de todos estaban llenos de preocupación y tensión por la presencia de Lan Qiren, quien había dado órdenes precisas de regresar a Gusu de forma inmediata, una orden que ni siquiera Lan Xichen podía negar, no después de lo sucedido una hora atrás en la habitación de su hermano menor.

Para Wei Wuxian aquella orden solo podía significar una sola cosa… Castigo.
Y por la mirada llena de furia y resentimiento que Lan Qiren le dedico tras lo sucedido, estaba seguro de que el mismo seria incluso peor que el exilio.

Durante todo ese tiempo su esposo no había pronunciado palabra alguna, ya que no solo él había sido juzgado duramente por las palabras de Lan Qiren, su alfa también había recibido el mismo juicio, la diferencia en esta ocasión es que su hermano no pudo decir nada para mediar la situación, ya que él estaba igual de consternado que su tío.

Enterarse que su hermano menor había caído en los placeres de la carne con un omega que no era su cónyuge muchos años atrás y, que de este nació un cachorro del que nunca supo nada, le produjo un sentimiento de dolor, desconfianza y decepción. No solo por lo que sucedió sino, por todos los años que su hermano guardo silencio y jamás le comento nada. En este punto no había nada que pudiera hacer para poder ayudar a la pareja, lo único razonable que debían hacer por el momento era volver a Gusu y, aunque no era lo que deseaba, respetar las reglas y llevar a cabo un juicio donde ambos deberían enfrentar las consecuencias.

Esa era la razón de que estuvieran en las puertas del clan Jin, esperando a que Lan Xichen regresara. Aunque solo era una formalidad, debía despedirse de los ancianos así como del líder del clan, antes de que pudiera partir de regreso a Gusu.

− ¿Se puede saber por qué todos lucen como si fueran a un funeral? – pregunto Jingyi al ver los rostros abatidos de los integrantes de Gusu, sobre todo en el rostro de Wei Wuxian, quien siempre sonreía sin importar las circunstancias.

− No lo sé – respondió Sizhui con un aire de preocupación – el maestro Qiren no menciono nada, solo dijo que debíamos los más pronto posible a Gusu – dirigiendo su vista hacia sus padres, quienes se notaban algo distanciados – pero siento que algo paso con mis padres.

− ¿No se habrán peleado?

Su mirada se posó sobre los demás. Wei Wuxian estaba a lado de su hermano, con un gesto abatido en su rostro mientras Lan Wangji estaba a lado de su tío, dándole la espalda a ambos omegas.

− Dudo que una discusión haya sido el motivo, ellos siempre se reconcilian al poco tiempo pero esto… Temo que algo grave sucedió como para que el maestro Qiren diera la orden de irnos.

− Sin mencionar que Zewu−Jun no objeto cuando el maestro Qiren lo ordeno.

Sizhui bajo el cabeza, preocupado por la tensa situación que se estaba percibiendo.

"Solo espero que este mal presentimiento que tengo sea una falsa alarma" pensó tratando de alejar ese vacío que se formó en su pecho.

Ambos guardaron silencio mientras esperaban la llegada de su líder, quien tras unos minutos, regreso a lado de un malhumorado Jin Ling.

Lan Xichen paso por su lado, dedicándoles la sonrisa usual que siempre portaba pero, ambos notaron que la misma no emitía la calidez de siempre sino, un aura de tristeza y melancolía que no sabían cómo describir.

Por su parte, Jin Ling se acercó a ambos con el ceño fruncido y los brazos cruzados.

− ¿Se puede saber por qué tienen que irse con tanta prisa?

Ambos se regresaron a ver sin saber que responder.

− ¿Y bien?

− No lo sabemos – le respondió Sizhui un tanto incómodo.

− El maestro Qiren solo nos avisó que debíamos irnos – secundo Jingyi encogiéndose de hombros.

Jin Ling levanto una ceja, no muy conforme con la respuesta de ambos. Dirigiendo su vista hacia su tío Wei, quien cada cierto tiempo regresaba a ver de reojo a su esposo y bajaba la mirada segundos después.

− ¿Saben si mi tío Wei discutió con Hanguang−Jun?

− ¿Así que tú también lo notaste? – comento Jingyi.

− …

− No estamos seguros pero, tal parece que algo sucedió y por ello volvemos a Gusu.

Los tres regresaron a ver a los adultos, quienes seguían distanciados entre sí, con aquel incomodo silencio que no sabían cómo interpretar.

"¿Que habrá sucedido?" se preguntó Jin Ling.

− ¡Jingyi, Sizhui, es hora de irnos! – los llamo Lan Qiren.

Ambos suspiraron al escuchar sus nombres y regresaron a ver al líder del clan Jin.

− Agradecemos su hospitalidad joven maestro Jin – dijo Sizhui.

No obtuvo respuesta por parte de Jin Ling, quien al escucharle hablar tan formalmente frunció el ceño.

− Debemos irnos – le indico Sizhui a su compañero.

− Si – respondió Jingyi

Ambos hicieron una pequeña reverencia, para darse la media vuelta un segundo después y encaminarse hacia donde los demás los esperaban.

− Sizhui – lo llamo Jin Ling, haciendo que ambos jóvenes se detuvieran y lo regresaran a ver – No olvides lo que te dije, no pienso rendirme.

Sizhui no respondió, bajando la cabeza y soltando un largo suspiro antes de volver a levantarla y dedicarle una mirada llena de seriedad.

− Lo sé.

Sizhui dio la vuelta y retomo su camino.

− ¿De que hablaba Jin Ling? – Pregunto Jingyi un tanto confundido por lo sucedido − ¿Por qué dijo que no iba a rendirse?

− De… Hablaba de la próxima competencia… Ya sabes…

Jingyi alzo una ceja por la respuesta y asintió.

− Cierto, la última vez les ganamos por unos puntos.

Sizhui solo sonrió y continuaron su camino, deteniéndose una vez estuvieron a lado de los demás adultos.

Sí el ambiente les resulto tenso solo con observarlos de lejos, al estar a su lado este era demasiado pesado para el gusto de ambos. Todos tenían un semblante triste y ennegrecido, Lan Qiren acariciaba su larga barba mientras sus ojos observaban de reojo a Wei Wuxian pero, su mirada no era la usual cargada de molestia, era una mirada que contenía una furia que jamás habían visto y que solo se contenía porque estaban en un lugar que no era su clan. El líder del clan Lan mostraba un aire de tristeza y decepción que pocas veces habían visto en su rostro lo cual, acompañado de esa sutil sonrisa, les indicaba que algo había sucedido, a tal grado de dejar que su tío tomara las decisiones.

En cuanto al segundo maestro y su omega… No estaban en mejores condiciones que los demás. Se notaba la distancia y las feromonas que soltaban, aunque eran sutiles, mostraban la tristeza, melancolía y el dolor que estaban sintiendo, como si la distancia que los separara fuera tan grande que no encontraban las palabras para poder arreglar lo que estaba mal entre ellos.

− Es hora de irnos – dijo Lan Qiren, desenfundando su espada para subir en ella y comenzar a elevarse.

Todos los presentes hicieron lo mismo a excepción de Wei Ying, quien antes de que su esposo desenfundara a Bichen se acercó a él, aun cuando su hermano trato de detenlo.

− Lan Zhan – lo llamo tomándolo por la tela de su túnica.

El cuerpo de su esposo se tensó por completo, las feromonas que irradiaba diferían del suave aroma a sándalo que siempre lo reconfortaba y protegía, ahora el aroma se había vuelto algo agrio, el cual trataba de alejarlo un poco, como pidiéndole espacio pero, aun con aquella sensación proveniente de su alfa, se acercó más a él y apoyo su frente sobre la amplia espalda del mismo.

− Lan Zhan… Yo…

− Wei Ying – pronuncio su nombre con algo de duda, tragando con fuerza por lo difícil que le resultaba no girarse para abrazarlo pero, el sentimiento de tristeza, dolor y algo de decepción, le impedían hacerlo.

− Lan Zhan… Por favor… Déjame explicarte… Yo…

El cuerpo de su alfa comenzó a temblar ligeramente por las palabras dichas, lo que por un segundo le indico que su esposo no le dejaría hablar por los fuertes sentimientos que estaba sintiendo pero, grande fue su sorpresa cuando este comenzó a girarse lentamente, hasta que las miradas de ambos volvieron a encontrarse.

− Lan Zhan.

− Wei Ying… Yo…

Para ambos era difícil encontrar las palabras sobre todo cuando antes, hablar entre ellos había sido tan fácil pero ahora, era como si las mismas se hubiesen escapado de sus almas, evitando que pudieran decir algo.

− Yo… Solo… Lan Zhan…

− ¡Wangji! – lo llamo su tío con fuerza.

Ambos regresaron a verlo y la mirada que les dedico a ambos era una de furia contenida.

− Creí haber sido bastante claro contigo, Wei Wuxian – declaro Qiren – no hablaras con Wangji hasta que sea permitido.

Wei Ying apretó con fuerza sus manos, dispuesto a refutar las palabras del alfa mayor pero una mano sobre su hombro le hizo girar la cabeza, encontrándose con la suave sonrisa de Lan Xichen.

− Joven Wei, no es momento para una discusión – aclaro el mayor de los jades – por ahora debemos volver a Gusu y… Tomar decisiones.

− Pero…

− Wei Ying – lo llamo su alfa, pidiéndole en silencio que callara.

Ante aquella muda petición simplemente bajo la mirada.

− Debemos irnos – menciono Xichen usando su espada para elevarse y alcanzar a los demás.

Tras ver como el líder del clan Lan se elevaba por los cielos, una disyuntiva comenzó a generarse en la pareja. Wangji apretó con fuerza a Bichen ya que, por mucho que su esposo mejoro su cultivo durante aquellos cinco años, en su estado no era recomendable que usara a Subían para regresar a los recesos de la nube.

Jiang Cheng al ver el problema que tenía la pareja, soltó un largo suspiro y se acercó a su hermano.

− No te preocupes − le dijo captando la atención del segundo Jade – yo llevare a mi hermano de regreso a Gusu.

Ambos se sostuvieron la mirada y, tras un mudo acuerdo, Wangji asintió con la cabeza, desenfundado Bichen para subir en ella pero, antes de que se elevara por completo le dedico una última mirada a su omega.

Wei Ying al ver como su esposo y los demás desaparecían de la vista solo atino a bajar la cabeza y soltar un largo suspiro.

− Todo estará bien – le dijo su hermano.

− Tú y yo sabemos que no será así.

− Ellos no pueden culparte, en aquellos días ni siquiera tenías una relación con Lan Wangji… Ademes de que en parte tenías razón, conociendo a esos viejos nunca iban a creer que el hijo que tuviste era del segundo Jade.

− Puede ser.

Las palabras murieron entre ambos. No había forma de hacer que aquel sentimiento de pérdida y dolor se aligerara, sobre todo cuando las feromonas de su hermano estaban cargadas de culpa lo cual le hacía casi imposible encontrara algo que le ayudara.

− Wei Ying – lo llamo pero, sin saber exactamente que decirle.

− …

− ¿Puedo saber que sucede? – pregunto su sobrino, haciéndoles girar la cabeza para enfocarlo – Le pregunte a Sizhui y a Jingyi pero, no supieron responderme y Zewu−Jun no fue muy claro tampoco al despedirse – Declaro, un tanto curioso por la repentina partida sobre todo por lo que Qiren había dicho respecto a que su tío Wei no se acercara a su propio alfa.

− No sucede nada – le respondido Wuxian – Solo… Surgieron unos contratiempos.

− ¿Tiene que ver con el hecho de que Lan Qiren no te dejara acercarte a tu propio esposo?

Wei Wuxian desvió la mirada.

− ¡Jin Ling! – le reprendió Jiang Cheng.

− ¡¿Qué?! – frunciendo el ceño ante el regaño de su tío – solo repito lo que el viejo Lan menciono.

− Jiang Cheng – tratando de tranquilizar a su hermano para evitar la clara discusión que estaba por ocurrir – está bien, Jin Ling no hizo nada – le aseguro con una triste sonrisa en su rostro – Sucedieron cosas que molestaron a Qiren así que, debemos regresar a Gusu para resolverlo.

− ¿Estarás bien?

− Lo estaré, no te preocupes – le contesto a su sobrino – ha… Es cierto – dijo metiendo su mano dentro de su túnica y sacando un pequeño paquete – olvide dártelo a noche – extendiéndoselo a un confundido Jin Ling por el repentino cambio de tema.

− ¿Qué es? – tomando el paquete.

− Tu regalo de cumpleaños – sonriéndole suavemente − ¿acaso creías que lo había olvidado?

− No… Solo creí… − sonrojándose ligeramente por el presente − ¡No es como si lo hubiese estado esperando! – Exclamo con vergüenza − ¡es lógico que me trajeras uno!, ¡¿Quién acude a una fiesta de cumpleaños sin llevar un presente?!

Su tío solo negó con su cabeza.

− Ábrelo – le sugirió.

Con algo de vergüenza desato el cordón que guardaba el paquete, sacando de la pequeña bolsita una caja color negro, la cual procedió a abrir un segundo después, alzando una ceja al ver el regalo que su tío le había entregado.

− ¿Una campana? – pregunto con incredulidad.

− Sí.

− Por si no lo has notado ya tengo una − señalando la pequeña campana que su tío Jiang Cheng le había dado hacía mucho tiempo − ¿para que querría otra?

Wei Ying frunció el ceño y le dio pequeño golpe en la frente con su dedo anular, haciendo que el joven omega lanzara un suave gemido.

− Esta campaña es diferente a las demás.

− ¿Así? – Sobándose la frente por el golpe − ¿y que la hace tan especial?

− Eso es un secreto – aseguro con una sonrisa – llévala contigo todo el tiempo, si llegas a tener problemas esta campaña te ayudara sin duda alguna.

Los ojos de Jin Ling viajaban de la campana al rostro de su tío, no muy seguro de las palabras del mismo.

Wei Ying al notar la indecisión, opto por quitarle la campana pero, su sobrino al percatarse de sus intenciones alejo la campana, pegándola lo más posible a su cuerpo.

− ¡Es mía! – le aseguro.

− Pero tú no la quieres.

− ¡Me la regalaste, ahora es mía así que no puedes quitármela! – dijo colocándola en su cintura.

"Pero que terco" pensó Wei Ying al ver el comportamiento de su sobrino – Bien, tengo que irme – comento.

− Mmm… Cuídate.

− Lo hare, no te preocupes.

− Cualquier cosa…

− ¿…?

− Cualquier cosa que suceda… Avísame – le dijo sin regresar a verle − ¡Sin duda iré a ayudarte! – sonrojándose por la vergüenza.

Wuxian sonrió de forma comprensiva y loa abrazo con fuerza.

− Gracias – le susurro antes de separarse.

− Debemos irnos – dijo Jiang Cheng.

Su hermano asintió.

− Nos vemos.

Su sobrino solo asintió a sus palabras, observando como su tío Jiang Cheng desenfundaba su espada y, una vez ambos estuvieron sobre la misma, se elevaron a lo alto, desapareciendo de su vista unos segundos después.

"Solo espero, que realmente todo este bien" pensó, mientras su mirada se encontraba perdida en el cielo.


Nunca en su vida los escalones de la montaña de Gusu Lan le parecieron tan grandes. Había un enorme peso sobre sus hombros, un peso que sabía no era otra cosa que la culpa que le estaba carcomiendo el alma, una culpa que, si bien no seguiría lastimándole por dentro, seria soportable, si tan solo hubiese escuchado a su hermano acerca de decirle todo a su esposo pero, lamentablemente ya nada podía hacer, solo vivir con las consecuencias de haber lastimado a la persona que más amaba en el mundo.

Con pesar soltó un largo suspiro, uno que no pasos desapercibido por su hermano.

− Wei Ying – le hablo colocando una mano sobre su espalda a modo de apoyo – todo estará bien – le susurro.

− Tu y yo sabemos que nada estará bien… Con esto los ancianos y Lan Qiren tiene la perfecta excusa para deshacerse de mi – le respondido con el mismo tono de voz.

− No pienses en eso. Antes de que decidan algo así deben seguir las reglas de su clan.

− …

− Deben llevar a cabo un juicio.

− Lo sé.

− Si lo sabes, debes estar consciente que no pueden hacerte nada hasta que lleguen a un veredicto y, aun cuando casi nunca estoy de acuerdo con tu esposo… Puedo asegurar que no dejara que nada te pase.

− Después de lo que hice…

− Aun con lo que hiciste mi hermano no te abandonaría, mucho menos ahora.

Ambos omegas dieran un pequeño salto por el susto que la voz del primer jade les causo.

Wei Ying no pudo contener la mirada y termino bajando la cabeza.

Aquella reacción hizo que Lan Xichen soltara un suave suspiro, ya que intuía lo mal que se estaba sintiendo su cuñado, sobre todo cuando presentía que en esa cabeza suya miles de pensamientos acerca del posible abandono de su hermano se estaban formando.

Con una sutil sonrisa en su rostro, hablo nuevamente.

− Joven Wei, no se preocupe, no permitiré que se tome una mala decisión basado solo en lo que escuchamos.

−…

− Lo mejor que puede hacer es entrar y regresar al Jingshi, mi hermano y yo tenemos que hablar con los ancianos antes que nada.

− Ellos… Ya…

− Probablemente, estoy seguro que mi tío ya les informo lo sucedido.

Wei Ying trago con fuerza y comenzó a apretar sus manos, indicándoles a ambos la ansiedad que estaba viviendo.

− Solo no hagas una tontería – comento su hermano – trata de seguir las reglas, al menos hasta que todo se resuelva – tratando de calmar los nervio del mismo.

− Lo… Intentare.

Jiang Cheng al ver el estado tan lastimero en el que su hermano se encontraba, no sabía que hacer o decir por lo que, hizo la única cosa que creyó viable en esos momentos.

Los ojos de Wuxian se ampliaron por completo, los cálidos brazos de su hermano adoptivo lo envolvieron cariñosamente, transmitiéndole su apoyo y consuelo con aquel abrazo, uno que no tardo en corresponder.

− Ni se te ocurra llorar – le advirtió Jiang Cheng – lo que menos quiero es llevarme tus microbios.

− Vaya manera de romper el momento.

− ¿Que esperabas?, ¿qué te dejara hacerlo y secar tus lagrimas?

− Eso sería lo mínimo, eres mi hermano y tu deber es consolarme.

− Ya quisieras.

Ambos se separaron y una suave sonrisa se dibujó en sus rostros.

− Cuídate – le pidió Jiang Cheng.

− Lo hare pero, si me expulsan del clan Lan más te vale recibirme en Yunmeng como tu segundo al mando.

− Agradece que te deje ser el señuelo de caza de mis perros.

− ¡No es gracioso! – sacándole la lengua y dando la media vuelta.

Jiang Cheng siguió sonriendo mientras observaba a su hermano subir las enormes escaleras de Gusu en compañía de Sizhui y Jingyi, quienes lo habían estado esperando al pie de la misma.

Cuando la figura de su hermano desapareció de su vista, tuvo la intención de dar media vuelta y regresar a Yunmeng pero, la suave voz del primer Jade lo retuvo, maldiciéndose mentalmente por no poder resistirse a la misma.

Con calma se giró y su vista enfoco el rostro del alfa, quien le sonría suavemente como siempre lo hacía cuando estaban juntos.

"¡Esa maldita sonrisa!" se dijo mentalmente, cruzándose de brazos y desviando la mirada.

− A−Cheng.

− ¿Necesita algo Líder Lan?

Lan Xichen coloco un gesto de tristeza al escuchar la forma tan seca y formal con la que el omega lo llamaba.

− ¿Aun sigues molesto?

− ¿Molesto?, ¿Por qué debería estarlo? – Pregunto con algo de sarcasmo – usted dejo muy claro su posición referente al anterior líder del clan Jin, ¿Quién soy yo para cambiar esa idea?

Xichen no pudo evitar reírse para sus adentros. No era muy común ver al líder del clan Jiang demostrando aquel tipo de emociones, donde los celos eran los que predominaban su razón. Aun cuando le resultaba un tanto tierna la situación ya que nunca espero que su pareja lo celara de esa forma, un pequeño sentimiento de dolor se instaló en su pecho, ya que él había provocado esa reacción sin darse cuenta, alejando a su posible omega por sus sentimientos hacia su hermano jurado.

− Me disculpo, nunca fue mi intención – aseguro no dando más palabras, esperando que el omega comprendiera lo sucedido.

− No tienes que disculparte – dijo desviando la mirada.

− A−Cheng… Yo…

El omega levanto su mano, indicándole que no siguiera, lo cual hizo que bajara la mirada ante el posible rechazo.

− No es el momento ni el lugar para que hablemos – se apresuró a decir al ver aquel gesto en el rostro de su pareja − Por ahora… − acortando la distancia que los separaba, quedando frente a frente – concéntrate en arreglar todo el embrollo que el idiota de mi hermano provoco.

− …

− Después podemos hablar…

− De acuerdo – no era la respuesta que esperaba pero, era suficiente para él.

− Bien, ya que aclaramos eso… Tengo que volver a mi clan – dando la media vuelta y alejándose del primer jade.

Xichen dio un largo suspiro y se giró para retomar su camino de regreso a Gusu cuando la voz de su pareja lo detuvo.

− Xichen.

El primer Jade se giró para enfocar la figura del omega, quien seguía dándole la espalda.

− Cuídalo.

Xichen asintió al darse cuenta de quien hablaba.

− Y… Te espero en Yunmeng.

Tras decir aquellas palabras el líder del clan Jiang comenzó a bajar la montaña, sin percatarse de la suave sonrisa que su pareja coloco en su rostro.

"Te veo ahí" pensó Xichen y continúo su camino hacia el interior de su clan.


Encontrarse con Lan Qiren justo al terminar de subir las escaleras no era lo que realmente quería. No cuando los ojos de este lo observaban, juzgándolo sin palabra alguna por el pecado que había cometido en su vida pasada. Como si no fuera suficiente con esa voz en su cabeza que no paraba de juzgarle por todo los errores que había cometido cuando era el patriarca Yiling.

Al no poder decir nada, prefirió callar, ya tenía suficientes problemas no quería agregar la falta de respeto hacia un maestro de la edad de Qiren a su ya muy largo historial. Después de todo, dijera lo que dijera, este seguiría juzgándole sin permitirle defenderse.

− Sizhui, Jingyi – los llamo Qiren.

− ¡Sí! – ambos se acercaron rápidamente e hicieron una reverencia a su maestro.

− Acompañen a Wei Wuxian al Jingshi por ahora, su presencia no es requerida.

Ambos regresaron a verse y asintieron a la orden de su maestro.

− Xichen, Wangji… El consejo espera – les indico antes de dirigirle una mirada a Wei Wuxian y comenzar a alejarse.

Ambos jades suspiraron, comenzando a seguir a su tío.

Sizhui acatando las ordenes de su maestro, tomo el brazo de su padre omega, sonriéndole lo más suave posible, intentando persuadirlo sin palabras de irse al lugar donde los habían enviado pero, cuando las manos de su padre se apretaron con fuerza, supo que no tenía intenciones de seguir la orden del viejo Lan.

− Madre – lo llamo en un susurro – debemos…

− ¿Simplemente se va a ir, sin permitir explicarle? – dijo entre dientes, confundiendo a ambos jóvenes que se regresaron a ver entre ellos.

− Maestro Wei – lo llamo Jingyi.

Wei Wuxian apretó sus dientes y aparto a ambos de su camino, recorriendo el corto camino que los separaba de los tres Lan. Rodeando la cintura de su marido y pegándose a él una vez estuvo a su lado, restregando su rostro en la amplia espalda de este, quien se tensó al sentirse rodeado de aquella forma por su omega.

El rostro de Lan Qiren pasó de la sorpresa a la ira al observar el comportamiento del omega, comenzando a gritarle para que se alejara de su sobrino y acatara las órdenes que se le estaban dando.

Wei Ying simplemente ignoro los gritos por parte del viejo Lan y separo su rostro de la espalda de su alfa para encararlo.

− Necesito hablar con él, no pueden negármelo – dijo sin dejar de rodear la cintura de su alfa.

− ¿Aun tienes el descaro de pedir que te escuchen? – Pregunto Lan Qiren con furia – ¡¿acaso quieres seguir lastimando a Wangji?!

− Eso no es lo que…

− ¡Ahórrate las excusas! – Dijo sin bajar el tono de voz − ¡Sizhui, Jingyi, llévenselo!

Tanto Sizhui y Jingyi se regresaron a ver nuevamente, incapaces de realizar la petición al ver la tensión en el ambiente.

− ¡No voy a irme sin que él me escuche!

Ambos continuaron discutiendo, ninguno estaba dispuesto a ceder. Lan Qiren trataba de alejar al omega que creía indigno de su sobrino mientras Wei Wuxian se mantenía en su sitio a lado de su esposo, firme en su posición de no irse hasta que este lo escuchara.

Lan Xichen al ver la discusión, soltó un largo suspiro de cansancio ya que estaba seguro que de no interceder en la misma, esta se extendería por más tiempo del que contaban en esos instantes. Estaba por intervenir en la discusión para calmar ambos cuando, la voz de su hermano resonó en el lugar, haciendo que tanto su tío como Wei Ying enmudecieran por lo ocurrido.

− Lan… Zhan…

− Wangji.

Lan Wangji quien había cerrado sus ojos tras elevar su voz para hacerles callar, respiro profundamente, tratando de apaciguar las emociones que estaba viviendo.

− Wei Ying – dijo en un tono de voz casi inaudible para los demás pero, bastante claro para su omega.

−… − No pudo pronunciar palabras ya que seguía un tanto aturdido por el anterior grito de su alfa.

Lan Wangji se giró sobre sus talones, rompiendo el cálido abrazo en el que su esposo lo mantenía, dirigiendo su vista hacia el rostro del mismo.

− Lan… Lan Zhan…

Su alfa apretó sus manos al ver el rostro preocupado y triste de su omega.

− ¡Wangji, tu omega no tiene voz ni voto en estos momentos, debes hacerle entender que…!

− Tío… − regresando a verle de reojo.

Lan Qiren se cruzó de brazos y desvió la mirada con frustración, ya que conocía perfectamente la terquedad de su sobrino y por mucho que tratara de hacerle entender que su omega no debía meterse, él no le haría caso.

Al ver la molestia de su tío, Lan Wangji sabía que no podía seguir retrasando aquella reunión. Volvió a enfocar el rostro de su omega, acaricio su mejilla suavemente haciéndolo sonrojar y, sin previo aviso, lo envolvió entre sus brazos, intentando calmarlo aunque sabía que poco podía hacer.

− Lan Zhan… Yo…

Su alfa rompió el abrazo y lo contemplo unos segundos antes de llamar a su hijo, quien se acercó un tanto incómodo.

− Sizhui.

− Padre.

− Lleva a Wei Ying al Jingshi.

− Sí.

− Y no permitas que salga de ahí hasta que la reunión con los ancianos culmine.

Su hijo dudo en responder pero termino asintiendo con su cabeza.

Wei Ying no conforme con la decisión de su esposo, estaba por reclamar la orden pero, la intensa mirada que su alfa le estaba dedicando así como las fuertes feromonas que lo estaban rodeando, hizo que sus piernas temblaran y una sensación de hundimiento recorriera su cuerpo.

"Así que… esta es la sensación de cuando un alfa te obliga a someterse a su orden" abrazándose así mismo por la sensación que le recorría el cuerpo "Sé que Lan Zhan no tiene otra opción pero… No es justo"

− Wei Ying… − haciendo que su omega alzara la cabeza y lo regresara a ver – Obedece.

Desvió la mirada al escuchar la voz de su alfa, sintiendo como las lágrimas se acumulaban en sus ojos. Respiro profundamente, tratando de controlarlas y evitando que estas escaparan, asintió con su cabeza.

Su alfa regreso a ver a su hijo y con un movimiento de su cabeza le indico que se llevara a su padre omega.

Sizhui y Jingyi se acercaron a Wei Ying quien negó con su cabeza cuando ambos trataron de tomarlo por los brazos y comenzó a caminar hacia el Jingshi sin regresar ver la figura de su esposo.

Cuando las tres figuras desaparecieron totalmente de su vista, el segundo Jade suspiro y se giró para encarar a un muy molesto Lan Qiren.

− Tal parece que tu omega nunca dejara de causar problemas.

− Tío…

− Tío – lo llamo Xichen – no estamos aquí para juzgar la relación actual de mi hermano y mi cuñado – recordándole sin más palabras la razón de la futura reunión.

Qiren resoplo y les dio la espalda.

− Los ancianos están esperando y llegar tarde va en contra de nuestras reglas – retomando el camino hacia el salón ancestral de los Lan.


El silencio en el cual la sala ancestral Lan se veía constantemente rodeada, se veía roto por los constantes gritos y discusiones que los ancianos sostenían entre ellos. Todos comentaban y opinaban lo mismo respecto a Wei Wuxian como omega del segundo maestro de su clan, cuya presencia había manchado su prestigio, uno que se había visto manchado desde mucho antes de lo que pensaban.

Xichen escuchaba cada protesta dicha, teniendo que respirar profundamente cada que alguno de los ancianos comenzaba despotricar contra su cuñado, siendo las mismas opiniones y quejas del resto, lo cual comenzaba a provocarle un fuerte dolor de cabeza por todo el ruido provocado por los mismos.

− ¡Siempre tuvimos razón respecto a ese Wei Wuxian, ha manchado el nombre de nuestro clan!

− ¡Un omega que abandona a su hijo no merece formar parte de nosotros!

− ¡Abandono al futuro heredero de nuestro clan, merece ser castigado y expulsado de nuestro clan!

− ¡Nunca debimos permitir su ingreso!

− ¡Con razón no ha podido darle un heredero a Wangji, es un castigo por el pecado que cometió!

Con cada frase dicha por parte de los ancianos, su corazón se partía poco a poco en pedazos. No solo estaba sufriendo por el hecho de que su propio omega le ocultara un secreto de esa índole también, porque en parte él también era culpable de todo ello, si tan solo le hubiese dicho lo que sentía en aquellos instantes, ¿habría cambiado la situación?, ¿su cachorro estaría con ellos?

Lan Wangji apretó con fuerza sus manos, tratando con fuerza de no responder a todas las acusaciones que los viejos maestros de su clan proferían sobre su esposo, pero frustración que estaba sintiendo poco a poco minaban su auto control y no estaba seguro de cuánto tiempo más soportaría.

− Wangji – lo llamo su hermano percatándose del conflicto interno que su hermano estaba viviendo.

− Hermano – regresando a verle.

Xichen le sonrió suavemente y coloco su mano sobre sui hombro, dándole a entender que, aun cuando la situación era complicada, él no se apartaría de su lado.

Los ancianos seguían discutiendo, elevando su voz con enojo y furia en ellas, tratando de hacerle ver a los dos jades, el enorme error que habían cometido al dejar que ex patriarca Yiling entrara a su clan.

Lan Qiren se mantuvo en silencio la mayor parte de la reunión, escuchando atentamente cada palabra dicha por los ancianos, compartiendo los sentimientos y opiniones de los mismos. Es cierto que Wei Wuxian nunca le agrado, que siempre tuvo presente lo indigno que era para ser la pareja de su sobrino pero, sus ancestros eran testigos de la enorme paciencia que siempre le tuvo solo por ser su omega, que solo cuando paso el tiempo y Wangji no tenía herederos, busco una solución basada en sus propias reglas, no por que deseara hacer sufrir al mismo, simplemente deseaba que tuviera familia, aunque eso significase que tuvieran que mantener a Wuxian en Gusu aun cuando su sobrino desposara a otro omega.

Pero, ¿cometer un pecado de esa índole? ¿Abandonar un hijo? Definitivamente, esta vez haría lo que fuera para alejar a su sobrino de aquel omega, aunque eso significara que este lo odiara por el resto de su existencia.

Elevo su mano pidiendo a todos guardaran silencio a lo cual, los demás ancianos acataron con algo de resistencia y tomo la palabra.

− Wei Wuxian cometió un terrible pecado, abandonar al primogénito del segundo maestro de nuestro clan y todavía tener el descaro de desposarlo como si nada hubiese ocurrido – comento obteniendo el asentimiento de todos – nuestro clan no puede mantenerse al margen y hacer como si nada sucedió. Las reglas son claras, un omega perteneciente a nuestro clan que ha cometido un acto tan ruin solo puede tener un castigo.

− ¡Merece la muerte! – grito uno de los ancianos.

− ¡¿Quién no nos asegura que él tomo la vida del bebe para deshacerse del mismo?!

Aquellas palabras alteraron a Wangji, quien estuvo a punto de replicar pero, la mano de su hermano sobre su brazo lo detuvieron, acto que le hizo regresar a verle, encontrándose con un semblante serio en su rostro, indicándole con un movimiento de su cabeza que guardara la calma.

− Es cierto que merece la pena máxima por lo hecho pero… El ya pago con su vida al morir la primera vez – dijo Qiren ganándose la indignación de todos por lo dicho y haciéndoles callar con un ademan de su mano para continuar su discurso – por ello, el clan Lan no pedirá su vida como pago.

− ¡¿No pretenderás que lo perdonemos?! – Hablo un anciano a su lado − ¡¿Que mejor castigo que ese para un hereje e inmoral como lo es Wei Wuxian?!

− No, nuestras reglas son absolutas y debe ser castigado.

− ¡¿Entonces?!

− Por el acto cometido, sugiero que Wei Wuxian reciba 30 azotes por abandonar al primogénito de Wangji, ser repudiado por este y finalmente ser exiliado de nuestro clan.

− ¡Wei Ying no recibirá ese castigo! – dijo Wangji tras escuchar el fuerte castigo que su tío pretendía infringir en su omega, sobre todo con el estado actual en el que se encontraba – mucho menos voy a repudiarlo – ganándose la desaprobación de todos los ancianos y enfrentado la intensa mirada de su tío – Si culpan a mi omega por el crimen que cometió entonces… Yo también debería ser tratado como culpable del mismo.

− Tu no hiciste nada Wangji, ese omega…

− Wei Ying solo lleva la mitad de la carga de los sucedido, yo también rompí las reglas – aseguro con firmeza – tuve intimidad con un omega que no era mi cónyuge y producto de ello, concebimos un hijo.

− Wangji – lo llamo su tío – tú ya te redimiste de tus culpas, recibiste el castigo que merecías por proteger a ese omega, si hay un crimen del cual se te deba culpar, es el de haber caído en sus redes – acercándose a él pero manteniendo un poco su distancia.

− Lamento que mis decisiones hayan afectado a nuestro clan – declaro Wangji con voz apagada.

− No tienes que disculparte, solo debemos castigarlo y exiliarlo de nuestro clan así podrás repudiarlo y desposar a un omega digno de tu posición, con el cual podrás continuar con el linaje de nuestra familia.

− Con todo respeto tío pero… Puede que mis decisiones no sean las correctas pero, nunca me retractare de ellas. Escogí a Wei Ying para ser mi cónyuge por el resto de mi existencia y si debo afrontar los errores que ambos cometimos… Lo hare a su lado.

− ¡Wangji…!

Los ancianos levantaron nuevamente su voz, indignados por poca comprensión que su segundo maestro estaba teniendo con la situación actual, negándose a repudiar al omega que los había humillado con aquel acto tan atroz.

Xichen al notar que no llegarían a un acuerdo y tomando a consideración cada opinión dada durante el transcurso de la reunión, dio un paso al frente, haciendo callar a todos cuando la presencia del líder de su clan se manifestó gracias a las fuertes feromonas que estaba despidiendo.

− He escuchado cada una de las opiniones y sugerencias que este consejo ha manifestado. Ciertamente, nuestras reglas son absolutas y quebrantarlas significa sufrir un castigo que iguale el valor de la falta – levantando su mano para detener a su hermano quien hizo intento de hablar − pero… No podemos dar un castigo sin escuchar la versión de la parte acusada.

− ¡¿Quieres escucharlo?! – Pregunto un anciano − ¡¿qué más pruebas necesitas para castigar a ese omega?! ¡Abandono al hijo de tu hermano! ¡¿no es prueba suficiente de que no merece estar entre nosotros?!

Los demás ancianos secundaron las palabras de su compañero.

− Es cierto que el crimen que cometió es grave pero, no puedo dictar un veredicto sin escucharle, ¿qué clase de personas seriamos si lo castigamos sin saber sus motivos?, ¿es esa la justicia que nuestro clan ha predicado durante generaciones?

Los ancianos callaron ante las palabras de su líder.

− Además, Wangji tiene razón, no podemos castigar solo a Wei Wuxian por el crimen que cometió, lo que ocurrió fue producto de algo que les concierne a ambos y como tal, ambos deben ser juzgados… No por ser un Lan mi hermano debe ser indultado.

− ¡Xichen, no pretenderás castigar a tu hermano por culpa de ese omega! – levanto la voz Qiren.

− Mi hermano también rompió las reglas – le respondido haciéndole callar, regresando a ver a su hermano menor un segundo después – sabes que lo que hiciste va contra nuestras reglas, tuviste intimidad con un omega que no era tu cónyuge.

− Mmm…

Sonriéndole suavemente antes de regresar a ver a su tío y a los ancianos.

− Por romper las reglas de nuestro clan y yacer con un omega antes del matrimonio, mi hermano deberá recluirse durante seis meses – declaro generando protestas entre los ancianos – no tendrá contacto con nadie salvo con los discípulos que lleven sus alimentos y las visitas que como líder de la secta le hare cada semana.

Su hermano Wangji asintió bajando la cabeza.

− Respecto a Wei Wuxian, mientras mi hermano se encuentre en reclusión, será llevado a la casa de las Gentianas*, donde vivirá aislado de todos a excepción de su hijo, mi persona y los discípulos que se encargaran de sus necesidades… − haciendo con ello que su hermano lo regresara a ver con sorpresa, ya que el pasado de esa casa era conocido por todos los presentes – este aislamiento durara el mismo tiempo que el de mi hermano, después de ello llevaremos a cabo el juicio en su contra – recorriendo el lugar con la mirada − ¿alguna duda?

Todos los presentes murmuraron por lo bajo, inconformes por la decisión de su líder, opiniones que Lan Qiren escucho por lo que volvió a tomar la palabras.

− ¿Es tu última palabra Xichen?

− Lo es – le aseguro – esa es la orden que he dado y espero todos la sigan al pie de la letra.

Lan Qiren solo lo contemplo con el ceño fruncido antes de respirar profundamente.

− Si es tu decisión, así se hará.

Todos los ancianos se levantaron de sus asientos y tras dedicarle una reverencia a su líder, uno a uno abandonaron el salón ancestral, inconformes por la decisión que su líder había tomado acerca del destino del omega.

− Solo espero que sepas lo que haces – le dijo a su sobrino antes de dar la media vuelta y salir junto al resto de los ancianos.

Una vez el salón se quedó en total silencio, Xichen soltó un largo suspiro de cansancio.

− Hermano.

Xichen se giró y le sonrió ligeramente.

− No te preocupes, me encargare de que mi cuñado no se altere y que su embarazo siga sin problema alguno.

− Mmm…

− ¿Quieres ir a despedirte de él?

Su hermano abrió su boca pero no salió sonido alguno, dándose cuenta de lo difícil que era para el mismo encontrar las palabras.

− No.

− ¿Estás seguro? – Pregunto un tanto intrigado – preguntara por ti.

Su hermano negó con su cabeza.

− Es mejor así, yo…

− Entiendo – le aseguro – necesitas tiempo para reflexionar sobre lo sucedido.

− Mmm…

− De acuerdo, toma este tiempo de reclusión para reflexionar sobre tus errores y poner en orden tus ideas, así podrán hablarlo con calma cuando se vuelvan a ver.

Wangji asintió y bajo su cabeza.

− Todo saldrá bien – le dijo colocando su mano sobre su hombro – hare todo lo que esté a mi alcance para protegerle.

− Hermano.

− Una vez cometí el error de mantenerme al margen cuando decidiste protegerle, permití que te marcaran cuando pude detener el castigo.

− Eso no es culpa tuya, yo elegí y mis actos tuvieron consecuencias.

− Lo sé, pero siempre me he preguntado, ¿qué diferente seria todo si desde un inicio te hubiese apoyado?

−…

− No volveré a cometer el mismo error, si esta en mis manos proteger a ambos, lo hare sin duda alguna.


Con calma y desinterés, pasaba las páginas de aquel viejo diario.

Su mente estaba totalmente perdida, no siendo consciente de las palabras del mismo, aturdido por los nervios que le generaba los miles de pensamientos referentes a la apresurada reunión entre su esposo, su cuñado y el consejo de ancianos, uno que seguramente tras cerrarse las puertas del salón ancestral, no midieron sus palabras, despotricando en su contra los miles de errores y pecados que cometió en su vida pasada, sobre todo el haber dejado ir a su hijo sin siquiera replanteárselo.

Pero… ¿Que más podía hacer en esos momentos?

El sentimiento de soledad que lo embargo durante los meses de gestación fueron duros, muchos pensamientos cruzaron su mente. La idea de buscar a su esposo y decirle sobre él bebe, las imágenes que su mente imaginaba acerca del odia que este le tenía o, creía que le tenía, el rechazo, el abandono cuando dijera que no era suyo… Su mente no era la mejor y tomo la decisión que creyó mejor para su hijo.

Crecer lejos de él, del mundo de la cultivación que estaba lleno de odio, sangre y muerte, de las personas que buscaban matarlo… Quería que su hijo fuera feliz y solo estando lejos de él lo lograría o, al menos eso creyó cuando lo entrego a su cuñado.

Comprendía la sorpresa, la decepción y el enojo que aquella verdad provoco pero, ¿no tenía derecho a que lo escucharan? ¿A que explicara sus razones? Sabía perfectamente que aquellos viejos tomarían la oportunidad para demandar un divorcio y un posible exilio pero, esperaba que su cuñado fuera más consciente y le permitiera defenderse… Al menos deseaba eso, si su esposo le negaba su perdón y tomaba la decisión de divorciarse, lo aceptaría sin negarse, todo lo que quería era que Lan Zhan fuera feliz y si su partida era lo único que lograría eso, se iría sin más, aunque sabía que el vínculo que los unía los comenzaría a lastimar y, por lo que sabía de ellos, comúnmente los omegas eran los que no soportaban cuando el vínculo se rompía… Quizás solo su muerte seria el pago por el pecado que cometió.

Cerró el diario y se apoyó sobre la mesa, tratando de relajarse aunque sabía que no podría por los nervios que estaba viviendo.

− Necesito aire – dijo relamiéndose los labios.

Se levantó del asiento, metiendo el diario dentro de su ropa y se giró para encaminarse hacia la puerta pero, antes de que pudiera dar un solo paso la puerta del Jingshi se abrió, dejando pasar a Lan Xichen, quien al verlo le dedico una suave sonrisa, una que no tenía el característico brillo que Wuxian conocía sino, un ápice de tristeza y melancolía.

− Joven Wei.

− Zewu−Jun – haciendo una reverencia a modo de saludo.

− No hay necesidad de las formalidades – dijo con calma – somos familia después de todo.

Wei Ying bajo la mirada al escuchar la última frase.

− Dudo que sigamos siéndolo − murmuro – no después de lo que hice.

Xichen guardo silencio unos instantes, contemplando la silueta de su cuñado, notando el aire triste y nervioso que este poseía, alejado de su habitual alegría.

− Aun no se decide nada – respondido.

− ¿He? – regresándolo a ver con confusión − ¿Por qué?, ¿sucedió algo? – Pregunto con preocupación − ¿Y Lan Zhan? ¿Él está bien?

− Lo está – contesto rápidamente al ver la preocupación del omega – solo que, al igual que usted, él también fue juzgado.

− ¡¿Qué?! ¡¿Por qué?! – No comprendiendo la razón de lo dicho − ¡El no hizo nada malo, fui yo quien cometió el crimen!

− Ciertamente, la razón principal de la reunión fue juzgar sus acciones pero, mi hermano se negó a que solo tú llevaras la carga del mismo.

"Lan Zhan… ¿Por qué?" se preguntó internamente "siempre termino dándote problemas y haciéndote sufrir"

− Además mi hermano también quebranto las reglas – continuo hablando − tuvo intimidad con un omega que no era su cónyuge y concibió un hijo, algo que para nuestro clan es indigno e inmoral.

− Pero… Eso… Fue mi culpa… Mi celo, en esos momentos… Él solo… − comenzando a responder con tartamudeos – Fue mi culpa que sucediera, yo lo provoque.

− Desconozco los detalles de cómo sucedió, Wangji no quiso decirme pero, por lo que me acabas de decir, el celo solo fue un conducto que disparo los sentimientos que mi hermano tenía por ti. Los Lan somos educados para respetar a los omegas, nos enseñan el autocontrol para ser fuertes ante cualquier situación, incluso al celo de un omega, si estamos por perder el control ante sus feromonas podemos optar por dejarnos inconscientes así que…

−…

− Si compartieron un calor, por muy aturdido que estuviera mi hermano en esos momentos, puedo asegurar que sabía lo que hacía y por ello debe afrontar las consecuencias.

Wei Ying se abrazó así mismo, temblando ligeramente por lo que su cuñado le había dicho.

− ¿Que le pasara? – dijo una vez se recuperó del momentáneo aturdimiento − ¿Lo van a castigar? – sintiendo como las lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos.

Xichen soltó un suspiro y asintió con su cabeza.

− ¿Cuál…? − intento preguntar pero su voz le fallo.

− Mi hermano estará en reclusión por los próximos seis meses, impedido de salir ni tener contacto con los demás.

Aquello fue como un balde de agua fría para el omega, recordando los tres años que su esposo vivido recluido producto de los latigazos que recibió tras agredir a los ancianos de su clan y, al igual que ahora, todo era culpa suya.

− ¿Puedo verlo? – Pregunto con temor – Quiero explicarle… Yo…

Xichen negó con su cabeza.

− Mi hermano entro en reclusión, me temo que lo podrás ver hasta que se cumplan los seis meses.

Wei Ying bajo la cabeza y una lagrima rodo por su mejilla, sintiendo como su corazón se oprimía por las palabras dichas y un ligero mareo lo invadía, teniendo que apoyarse en la silla cercana, sentándose cuando el mismo comenzó a intensificarse.

− ¿Estas bien? – pregunto Xichen al ver lo pálido que se había puesto.

− Si, solo… Es un mareo – aseguro tapando su boca con la palma de su mano al sentir las náuseas asaltarlo – y nauseas… Seguro algo me cayó mal.

"Más bien es el pequeño cachorro el que está haciendo que te sientas mal" pensó Xichen con calma.

− Mientras… Mientras Lan Zhan está en reclusión, ¿qué harán conmigo? – Pregunto tras recuperarse del breve malestar – ¿me enviaran lejos?

− No, durante los próximos meses vivirás en la casa de las Gentianas.

− Oh… − Wei Ying no dijo más palabras, comprendiendo hacia donde quería llegar su cuñado con aquella decisión – Los ancianos no querrán que escape, supongo que es lo mejor, considerando mi posición actual.

− No fue su decisión – ganándose una mirada de confusión por parte de su cuñado – fue mía.

−…

− Era lo mejor, considerando lo sucedido y para evitar un encuentro con los ancianos, además mi tío… No iba a ser nada considerado contigo.

− Entiendo.

− Ciertamente no podrá salir de ese lugar pero, podrá recibir visitas.

− ¿Cualquier persona?

− No, solo Sizhui, los discípulos que estarán asignados a llevar sus necesidades así como yo mismo.

Wei Ying trago con fuerza y se levantó del asiento.

− Entonces… Solo recogeré algunas cosas que necesito – dedicándole una triste sonrisa.

− Muy bien, te dejo solo entonces – dijo girándose un poco – Sizhui y Jingyi vendrán más tarde para acompañarle.

Wei Ying Asintió.

Xichen le dio la espalda y dio unos cuantos pasos, dispuesto a salir del Jingshi pero, la pregunta que se había formulado en su mente tras conocer aquella verdad, apareció nuevamente en su cabeza por lo que, se detuvo ante la sorpresa de su cuñado.

− ¿Sucede algo?

El mayor de los jades dudo unos segundos pero, tras pensarlo se giró nuevamente para encarar a su cuñado y preguntar lo que pasaba por su mente.

− Joven Wei, hay algo que he deseado preguntarle pero, no estoy seguro de hacerlo.

− Si soy el único que puede resolver sus preguntas, lo hare sin dudar – contesto − ¿qué es?

− ¿Me responderá sinceramente?

Wei Ying sonrió de forma melancólica.

− Llegados a este punto, ¿de qué me serviría mentir? − le afirmo sin emoción alguna.

− Muy bien – acercándose al omega – la razón por la cual entrego al bebe fue… ¿porque era el hijo de mi hermano?

Wei Wuxian abrió sus ojos a su máxima expresión, sorprendido por la repentina pregunta y por lo que el alfa estaba insinuando con ello.

− ¿Qué? – Sin poder creer lo que había escuchado − ¿Por qué cree…? ¿En serio cree que lo hice por eso?

− Lamento si lo he ofendido pero, haciendo memoria de su pasado, en aquellos momentos su relación con mi hermano no era la mejor así que… Lo siento si erre al pensar de ese modo.

− No, No tiene que disculparse – se apresuró a responderle – tiene razones para pensar así, cualquiera que conozca mi pasado pensaría de ese modo.

− ¿Entonces?

− No niego que mi relación con Lan Zhan era… Complicada pero, no fue por eso que entregue a nuestro hijo, si fuera por esa razón ni siquiera lo hubiese tenido.

Xichen asintió pero no hablo, dejando que su cuñado continuara hablando.

− Cuando sucedió lo que pasó con Lan Zhan… La opción de quedar embarazado era inconcebible, sobre todo cuando Wen Qing había dicho que por el uso de la energía resentida había una alta posibilidad de que mi cuerpo se hubiese vuelto infértil así que… Descubrir que estaba embarazado fue un shock, no sabía qué hacer, tenía miedo, nervios, ansiedad. Tenía demasiados problemas en mi vida como para pensar en tener hijos pero, cuando Shijie se enteró… Mi embarazo fue tranquilo gracias a ella y el pavo real.

− ¿Pavo real? – pregunto Xichen ante el curioso nombre.

− Jin Zixuan… Así le decíamos Jiang Cheng y yo – riendo ligeramente.

− Ya veo.

− Durante esos meses, mi mente fue un caos total pero, si algo puedo asegurar es que comencé a amar a esa personita que comenzó a crecer dentro de mí.

− Si lo llegaste a amar, ¿Por qué dejarlo? ¿Por qué no buscaste a mi hermano para decirle cerca de su futura paternidad?

− Muchas veces pensé en hacerlo pero, tenía mucho miedo. ¿Qué posibilidad había que me creyera? Sobre todo cuando corrían miles de rumores sobre mi supuesto "libertinaje" – enfatizando con sus dedos la palabra – además, en aquellos días creía que Lan Zhan me odiaba y lo que sucedió fue solo producto de un imprevisto celo al que se vio obligado a corresponder. Y ni hablar de Lan Qiren y los ancianos, que seguramente dirían que solo quería obligar a su amado jade a tomar una paternidad que ni era suya.

− …

− Entregar a mi hijo no fue una decisión hecha al vapor – murmuro bajando la cabeza – sopese las posibilidades pero, teniendo a más de la mitad del mundo de la cultivación tras mi cabeza, ¿qué probabilidad había que mi hijo sobreviviera? Sí se hubiera quedado conmigo, hubiese muerto en el asedio así que… Cuando nació, se lo entregue a mi Shijie para que le buscara una buena familia, para que creciera feliz y sano lejos de toda la muerte que me rodeaba – regresando a ver a su cuñado – puede que mi decisión fuera errada pero, hice lo que creí mejor en esos momentos… Todo pensando en su futuro, aun cuando dejarlo ir significo que mi alma se desgarrara por el dolor.

− Comprendo pero, no me queda claro ¿Por qué cuando regreso no le dijo nada?, estoy seguro que mi hermano hubiese comprendido lo sucedido, ¿Por qué seguir ocultándoselo?

− Porque no lo recordaba.

− ¿Qué?

− ¿Recuerda lo que me pregunto aquel día en el templo?

−… − Comenzando a rememorar los hechos de aquel día en específico – quiere decir que…

− Mi mente sigue teniendo lagunas acerca de mis últimos días pero, también hay cosas del pasado que están borradas y, lo sucedido acerca de mi embarazo eran una de ellas.

− Entonces… ¿No recordabas haber estado embarazado?

Wei Ying negó con su cabeza.

Xichen no comento nada, solo contuvo la mirada sobre la de su cuñado, buscando algún ápice de duda o que le indicara que todo lo dicho era una simple mentira bien elaborada pero, lo único que aquellos ojos plateados le demostraron, era un sentimiento de dolor y arrepentimiento.

− Ahora entiendo – dijo en un susurro inaudible para el omega – fue la falta de memoria que posee y la mala comunicación entre ambos lo que genero todo esto.

− ¿Qué?

− Nada – negando con su cabeza – gracias por ser sincero y responderme.

Wei Ying solo sonrió.

− Entonces, me retiro, te dejare solo para que prepares las cosas que llevaras contigo.

− Claro, tendré todo listo para cuando Sizhui y Jingyi vengan.

Xichen asintió con su cabeza, extendiendo su mano hacia su cuñado el cual, sin que hubiese palabras de por medio, entendió lo que el primer jade le pedía. Soltando un largo suspiro metió su mano dentro de su túnica, sacando la pieza de jade que le permitía entrar y salir de la montaña sin necesidad de permiso, entregándosela unos segundos después. Xichen la tomo, guardándola dentro de su túnica, le dedico una suave sonrisa y se dio la media vuelta para finalmente salir del Jingshi, dejando nuevamente a Wei Wuxian solo con todos sus remordimientos pasados.


Qiren escuchaba atentamente las quejas que los ancianos tenían tras la reunión con su líder. Ninguno de ellos llego a pensar que Xichen tomaría aquella drástica decisión, ¿castigar a su propio hermano por culpa de aquel indigno omega? Debía estar bromeando, el único que debía ser castigado y expulsado del clan era ele x patriarca Yiling, al menos esa era la idea cuando escucharon de boca del viejo Qiren, el pecado que este había cometido hacía más de trece años.

Debían pensar en algo pero, con la decisión del líder de su clan, ¿Qué posibilidades tenían de actuar sin romper las reglas?

− ¡Qiren debes hacer al! – Menciono uno de ellos − ¡convence a Xichen de que cambie esa orden!

− ¡Tiene razón, Wangji no debía ser castigado!

− ¡Todo es culpa de ese omega, si nunca hubiese entrado a nuestro clan!

− ¡Pero Wangji lo tomo como esposo! ¿Qué más podíamos hacer?

Cada uno comencé a lanzar sus inconformidades respecto al veredicto, querían deshacerse de Wei Wuxian pero, mientras Xichen lo protegiera usando sus propias reglas en su contra ¿Qué camino podrían tomar?

− Qiren… Debes ayudarnos, tú más que nadie sabe lo que ese omega ha causado desde que llego – le dijo un anciano a su lado – sino hacemos algo, no sabemos que otro pecado cometerá y manchara nuestro apellido.

Qiren escucho al anciano de su clan y tras acariciar su barba, se levantó de su lugar.

− Entiendo sus inconformidades – comento colocando sus manos tras su espalda – todos en esta sala saben lo difícil que ha sido para mí tener que convivir con ese omega, soportar cada error que ha cometido, el ver como mi sobrino caía en sus redes, el cómo soporto el castigo que le impusimos hace trece años… Y ahora esto.

− ¿Qué podemos hacer Qiren?

− Para nuestra mala suerte, me temo que por ahora solo podemos esperar.

− ¡Pero Qiren! – gritaron al unísono.

− Sé que es difícil acatar las reglas cuando se trata de enjuiciar a un criminal pero, Xichen es el líder y el tomo esta decisión.

Todos los ancianos guardaron silencio.

− Lo única manera en la que podríamos enjuiciarlo sin que Xichen pueda intervenir, es que Wei Wuxian cometa un error.

− Aunque lo cometa, tu sobrino lo protegerá.

− No si viola el castigo que el mismo le impuso.

− ¿De verdad crees que ese omega trate de escapar? – Le pregunto el anciano – sabe que está a un paso de ser expulsado, dudo que lo haga, sobre todo cuando está al tanto que Wangji y Xichen estarán ahí para cubrir sus faltas.

− Si comete ese error de querer escapar para no ser enjuiciado… Ni Xichen podrá defenderle.

− Entonces… ¿Solo esperaremos a que cometa un error?

− Con su historial, es posible que suceda – respirando profundamente – solo nos queda esperar y ver.

Todos los ancianos asintieron a sus palabras aun con la molestia y la ira recorriéndoles el cuerpo.


"Ambos recibieron un castigo por el error que cometieron hace trece años. Mi hermano se mantendrá en reclusión durante seis meses sin tener contacto con el exterior mientras Wei Wuxian se mantendrá aislado en la casa que alguna vez perteneció mi madre por el mismo tiempo que mi hermano. Sé que no es la resolución que esperabas pero, fue la única alternativa que encontré para ganar tiempo y poder proteger a ambos… Espero comprendas lo que hice, te prometo que encontrare una forma de tu hermano sea indultado"

Continuo leyendo la breve carta que Xichen le había mandado de forma urgente. Ciertamente, estaba indignado por su decisión, su hermano no merecía ser aislado por un error que cometió en el pasado, uno que había cometido basándose en todas las opciones que tuvo en aquellos momentos. Quizás hizo mal al no confiar en el segundo maestro de Gusu pero, teniendo a más de la mitad del mundo de la cultivación tras él y esperando su hijo fuera feliz, ¿Qué esperaban que decidiera?

Bajo la carta y la dejo sobre el escritorio, pensando en que debía responder. Sus emociones seguían un tanto alteradas, no solo por lo que había leído sino, por la aun inconclusa discusión que tenía pendiente con su pareja.

Sabía que tarde o temprano Lan Xichen arribaría a Yunmeng para hablar de lo sucedido entre ambos y por la resolución hecha en Gusu, seguramente ese día estaba más cerca de lo que esperaba.

Tras meditarlo varias veces y el saber que su pareja llegaría a su secta, tomo la carta y la doblo, guardándola en el cajón del escritorio, después de todo Lan Xichen vendría ¿para qué molestarse en contestarla?

Soltó un largo suspiro, levantándose de su asiento para salir del despacho y tomar un poco de aire, sintiendo como la tensión que el problema de su hermano le había provocado, poco a poco se iba de sus hombros.

Cuando la brisa del exterior rozo su rostro, alzo la cabeza y sus ojos contemplaron el cielo, enviando una pequeña oración al mismo.

"Yanli… Hermana… Donde quiera que estés, ayuda al idiota de nuestro hermano, él te necesita más que nunca"


Unos golpes en la puerta captaron su atención, guardando rápidamente dentro de su túnica el pequeño quemador de incienso así como el diario de su cuñado, ya que de todas sus pertenencias aquellos dos objetos eran los que más le importaban en aquel momento, sobre todo cuando quizás gracias a ambos podría encontrar algún indicio acerca de su hijo.

Al cerciorarse que ambos estaban bien resguardados, se encamino a la puerta para abrirla, encontrando a su hijo Sizhui frente a la misma, quien al verlo le dirigió un triste sonrisa.

− A−Yuan.

− Madre.

− ¿Y Jingyi?, ¿no vendría contigo?

− No pudo venir, tiene que cumplir con el castigo que mi padre le impuso.

− Oh, cierto – dijo recordando el castigo que su esposo le había puesto cuando estaban en Torre Koi.

− ¿Tienes todo listo?

Wei Ying asintió y se alejó de la puerta para regresar al interior del Jingshi, siendo seguido por hijo. Ambos se detuvieron frente a la pequeña mesa que estaba en el centro de la habitación, donde una sola caja estaba sobre la misma.

− ¿Es todo lo que llevaras? – le pregunto su hijo.

− No tengo muchas pertenencias, la mayoría son de Lan Zhan – aseguro sin regresar a verlo − además, no necesito más cosas, sobre todo cuando estaré aislado por tantos meses.

Sizhui bajo la cabeza por las palabras de su padre omega, quien al ver el gesto se acercó a él y acaricio su mejilla.

− No te preocupes, estaré bien – le aseguro dedicándole una sutil sonrisa – pero no perdamos tiempo, es mejor irnos antes de que Qiren o los ancianos crean que hui.

Su hijo soltó una pequeña risa por lo dicho, tomando la caja entre sus manos para después salir del Jingshi, mientras Wei Ying le dedicaba una triste mirada al lugar que había sido su hogar hasta ahora.

"Solo espero poder volver junto a Lan Zhan" pensó antes de dar la vuelta, salir del Jingshi y cerrar la puerta tras él.


La pequeña casa se encontraba en una zona retirada del clan Lan, la misma estaba rodeada por vegetación, hermosas flores y un pequeño claro. El aire era limpio y puro, no había sonido alguno en el lugar por lo que se respiraba un ambiente frio y lleno de soledad.

Conforme avanzaron hacia la misma un sentimiento de melancolía se apodero de su pecho, el cual le hizo pensar si Madame Lan se había sentido así durante los años que vivido en aquel lugar. Lejos de sus hijos y esposo. No sabía todos los detalles de la relación de los padres de Lan Zhan, nunca se le ocurrió preguntárselo, no por falta de curiosidad sino, porque creyó que era un tema algo doloroso para su esposo y él no quería que sufriera más de la cuenta.

Si su esposo deseaba compartir aquella historia estará dispuesto a escucharla en caso contrario, lo aceptaría sin protestar.

Sizhui abrió la puerta de la pequeña casa, entrando a la misma siendo seguido por Wei Ying. El interior no era diferente al Jingshi, tenía todo lo necesario para poder habitarla, salvo que el frio de aquel lugar contrastaba con la calidez que tenía el hogar que compartía con su esposo, algo a lo que no estaba seguro verse capaz de acostumbrarse.

− Dentro de unas horas traerán la comida – le dijo su hijo dejando la caja en la mesa – y en la noche un discípulo vendrá para preparar el baño.

− No es necesario, yo puedo hacerlo.

− Zewu−Jun fue muy claro en que atendiéramos todas las necesidades que podrías tener.

Wei Ying sonrió al escucharlo, nunca creyó que Zewu−Jun se preocuparía por él, sabía que durante aquellos cinco años, el resentimiento que le guardo durante trece años por lo sucedido con su hermano había menguado, al menos lo suficiente como para considerarlo parte de su familia pero, después de lo que descubrieron supuso que él sería el primero en ignorarlo y castigarlo… Saber que se había equivocado le hacía feliz de algún modo.

− ¿Necesitas algo? – pregunto su hijo.

El negó con su cabeza.

− De acuerdo, debo irme entonces, nos vemos más tarde.

− Claro.

Su hijo se giró un poco con la intención de dar la media vuelta e irse pero se detuvo, gesto que llamo su atención sobre todo cuando noto un poco de confusión en su rostro.

− ¿Sucede algo? – le pregunto.

− Yo…− bajando la cabeza.

− ¿Quiere preguntarme algo?

Sizhui abrió su boca un par de veces pero de ella no salió ningún sonido.

− Sabes que puedes preguntarme lo que sea – sonriéndole suavemente.

− Este… Yo… Es cierto lo que…

− ¿Lo que…?

Sizhui respiro profundamente y pregunto.

− ¿Es cierto lo que dicen?

− Es contra las reglas escuchar conversaciones ajenas – le recordó con un poco de diversión, haciéndole sonrojar − ¿qué es lo que dicen?

− ¿Que tuviste un hijo con padre y que lo abandonaste por ser de él? – agachando la cabeza.

− Oh… − desviando la mirada ante la pregunta – eso…

− Mmm…

Wei Ying suspiro y respondido.

− Es cierto que Lan Zhan y yo tuvimos un hijo antes de que muriera – sorprendiendo a su hijo por la respuesta – pero, te seguro que las razones del por qué lo entregue no son las que escuchaste − regresando a verle – en aquellos días no era consciente de los sentimientos de Lan Zhan así que, tenía la idea de que me odiaba.

− Pero padre no…

− Lo sé, pero todo el mundo lo creía, incluyéndome.

− …

− No entregue a nuestro hijo por que fuera hijo de Lan Zhan… Las circunstancias no me dejaron otra opción pero, aun después de tantos años sigo amando a ese bebe y no hay día que no me arrepienta de mi decisión.

Sizhui amplio sus ojos al ver como las lágrimas comenzaban a caer por las mejillas de su padre omega. Con el corazón lleno de aflicción, se acercó rápidamente a él, envolviéndolo en un fuerte abrazo, tratando de transmitirle un poco del consuelo que el mismo necesitaba.

つづく/ Continuara...


¡Hola!

¿Qué les pareció el capítulo?

Sé que no es un drama súper wow y el castigo menos pero, trate de darle un poco de dramatismo y comprensión.

Debo decir que no se si hice bien al colocar a Qiren como "malo" en esta historia, obviamente no es malo, malo, simplemente que hace lo que cree correcto, sobre todo por el bienestar de sus sobrinos, aunque uno como lector dirá "pinche viejo" aunque… Debo añadir que, hay algo más detrás de eso pero, se verá mucho más adelante.

Sobre Xichen trate de hacerle ver como un buen hermano y líder, quien sigue las reglas pero a la vez trata de proteger a su familia, ya que en el pasado se mantuvo al margen de lo que sucedía con su hermano así que, ahora trata de compensarlo.

Sobre Wangxian, bueno, estarán separados un tiempo, ya que Lan Zhan también se culpa de lo sucedido y Wei Ying se culpa por el castigo de su esposo. Hay un punto que quiero aclarar sobre el primero, no sé si la escena donde LZ hizo que Wwx obedeciera fue comprendida, el no uso la voz de mando ya que nunca la usaría con su omega pero, no sé si se entendió bien… Así que, díganme si comprendieron que LZ solo trato de que Wwx se mantuviera al margen de eso ya que él quería arreglarlo.

A partir de aquí el problema de los Juniors queda al margen, al menos de forma reducida ya que todo se desarrolla en Gusu por lo que no habrá escenas de eso, pero tratare de abordar el tema de otra manera hasta que se resuelva lo del juicio y Wangxian.

Ahora las preguntas:

¿Los ancianos y Qiren se quedan sentados mientras Wangxian cumple el castigo?

¿Wangxian se arreglara?

¿Xicheng se reconciliara?

¿Wei Ying soportara el encierro y descubrirá su embarazo?

¿Que pasara con el diario de Zixuan ahora?

Todo esto se resolverá en los próximos capítulos.

Antes de despedirme quiero agradecerles sus votos y comentarios, me alegra que les guste este intento de Fanfic, no soy una gran escritora pero hago lo mejor que puedo.

Ahora sí, nos vemos en el próximo capítulo.

¡Bye, Bye!