DGM no me pertenece.

Merry Christmas and happy birthday

Road lo había invitado a la mansión Kamelot para una fiesta de Navidad, decía que, aunque a ellos no les importaba tanto en sí la celebración, les gustaba celebrarlo en familia. Allen se negó al principio, pero Road no quiso aceptar su negativa.

—Allen, ¿vas a ir?

—Tú misma dijiste que es una celebración en familia, ¿por qué iría entonces?

Ella resopló enojada.

—¿Será porque ahora eres parte de la familia?

Allen la miró con el ceño fruncido, pero a la vez con un nudo en la garganta ante sus palabras.

—Road, yo no soy parte de tu familia.

—Tal vez tú digas eso, pero todos y cada uno de nosotros lo vemos así.

—¿Todos? —cuestionó—¿incluso Sheryl?

—Bueno, casi todos, pero el casi odio que te tiene mi padre, solo es porque me quiere mucho.

—Sigo sin entender por qué me odia tanto, no es como si nosotros estuviéramos saliendo o algo así.

Road no respondió a eso por unos segundos, eso en verdad había dolido.

—Pero, aunque no estemos saliendo, mi padre sabe cuánto te quiero y por eso se pone celoso.

Allen la miró, los ojos de Road le decían que hablaba con la verdad. Ella era siempre tan honesta con sus sentimientos que en ocasiones en verdad le hacía sentirse mal el hecho de no expresar los suyos y ni siquiera entendía por qué no se los decía. ¿A qué le tenía miedo cuando sabía que ella le correspondía? ¿A lo que la gente de la Orden llegara a pensar de ello? Ellos ya tenían conocimiento hasta del beso que ella le dio en el arca, había sido objeto de burlas por mucho tiempo, sobre todo de Lavi, pero ninguno de ellos lo odiaba por ello y ahora mucho menos.

Suspiró con un poco de desesperación hacia su propia indecisión y temores sin fundamento.

—Está bien, iré a tu casa por Navidad.

Horas después se arrepentía del hecho de a quien le había pedido ayuda para quitarse el miedo de ser sincero con sus sentimientos.

—¿Así que te vas a declarar y no sabes cómo? —reía Lavi.

—No le veo lo divertido al asunto, Lavi—dijo enojado.

—Hey, no te enojes Allen, solo me rio porque recuerdo cuántas veces negaste tener alguna clase de sentimientos románticos por Road y ahora mírate, pidiendo ayuda para declararte.

—No es como si me hubiera sido fácil darme cuenta y mucho menos poder expresarlos.

Después de limpiarse las lágrimas por tanto reír, Lavi aceptó ayudarlo.

—Ok, te ayudaré, pero tengo una pregunta, ¿por qué me pides a mi ayuda?

—Simplemente porque no sé a quién más pedírselo.

—Entiendo, iniciemos entonces, ¿qué es lo que no puedes hacer con exactitud?

—Todo, ni siquiera sé cómo empezar.

El pelirrojo frunció el ceño.

—Sin embargo, no creo poder ser de mucha ayuda, Allen.

—¿Por qué no? —preguntó con desesperación—¿acaso no estás saliendo con Lenalee? En algún momento te confesaste, ¿no?

—Honestamente, en esa ocasión solo se lo dije sin pensarlo, simplemente se me salió—Lavi ni siquiera estaba muy orgulloso de ello.

—Pero, las cosas salieron bien, solo dame un par de consejos, por favor.

El pelirrojo suspiró al ver a su amigo de esa manera.

—Está bien, pero no sé si te sirva de algo.

—Lo que sea es bueno, dime.

—Sé honesto, dile exactamente lo que quieres transmitirle sin darle muchas vueltas al tema.

—Ok, comprendo.

—Intenta que estén solos para evitar posibles interrupciones, así solo conseguirás perder el valor.

—Entiendo.

—También podrías buscar un buen lugar y momento para decirle, para que sea un bonito recuerdo entre ustedes.

—Se escucha bien.

—Y, por último, ella es atrevida, ¿por qué no lo eres tú esta vez?

—¿A qué te refieres exactamente?

—Podrías besarla.

Allen bajó la mirada con angustia, le habían parecido excelentes sus consejos, pero algo así…

—Lavi, ni siquiera sé cómo declararme y pretendes que la bese, ¡imposible!

—Solo era una idea, no te me alteres.

—De acuerdo—respondió repitiendo en su cabeza todos los consejos—intentaré hacerte caso, gracias Lavi, sabía que podía confiar en ti.

—Buena suerte, Allen.

El día había llegado y Allen se encontraba más nervioso que al principio, a pesar de que ya había practicado múltiples veces cómo poder decírselo.

Llegó a la mansión Kamelot, pero antes de que pudiera tocar el timbre, la puerta se abrió.

—Allen, llegaste, pasa.

Road lo tomó de la mano, y lo hizo entrar a la mansión.

—¿A dónde me llevas, Road?

La chica no lo soltó de la mano, hasta que entraron a una habitación, en donde lo invitó a sentarse.

—Solo espera un momento, Allen.

Allen miró el lugar. Por los objetos que había, parecía una alcoba. Observó a Road sentada frente a un espejo, quien parecía estarse peinando.

—¿Es tu habitación?

—Así es.

Allen se removió inquieto. Eso quería decir que estaba sentado en la cama de Road. ¿Y si Sheryl lo veía allí? Pero sus pensamientos fueron interrumpidos con la voz de Road.

—He terminado.

El chico la miró de pies a cabeza por unos momentos y se quedó boquiabierto. Road traía un vestido rosa de media campana con encajes blancos, dejaba sus hombros al descubierto, llevaba puestos unos guantes de encajes y una diadema de tela también.

—Qué linda—le dijo sin pensar.

Allen se dio cuenta de lo que dijo cuando vio que Road se ruborizó.

—Gracias, Allen.

Avergonzado por ni siquiera darse cuenta que pensaba en voz alta, solo agachó la mirada. Road lo notó y sonrió con calidez.

—Ven, tienes que conocer a alguien—Road volvió a tomar su mano y lo dirigió a la sala de estar. Allí había una mujer muy hermosa pero que nunca había visto.

—Mucho gusto Allen, al fin nos conocemos—dijo la mujer tendiendo la mano, la cual Allen aceptó—soy Trisha Kamelot.

—¿Kamelot?

—Ella es mi madre.

Allen hizo una reverencia al escuchar quien era.

—Mucho gusto, yo soy Allen Walker.

Trisha rio al ver su comportamiento y le sonrió a su hija.

—Tan educado como me han contado que eres. Es un placer tenerte aquí, Allen.

—El placer es mío, muchas gracias por invitarme, yo no soy de la familia y aun así ustedes…

—Allen—interrumpió Road—, ya te he dicho que eres parte de la familia.

—Pero…

—Road tiene razón—agregó Trisha—, espero que te guste lo que preparamos, me han contado que tienes un gran apetito.

—Con lo que sea estoy bien.

—No hay problema, Allen. Road, ¿me ayudas un momento? —le pidió su madre.

—Claro, madre. Allen siéntate con confianza, enseguida vuelvo.

—Te la regreso enseguida, Allen.

Allen suspiró cuando Road y Trisha se fueron. Eso lo había puesto aún más nervioso. Road le había mencionado antes sobre su madre, pero estaba tan preocupado con la confesión, que no lo había recordado.

—¿Ya te presentaron a tu suegra?

Allen saltó de su asiento al escuchar a Tyki.

—¡No me asustes!

—Yo no te asuste, tú eres el que está nervioso y no sé da cuenta de su alrededor.

El chico exhaló un gran suspiro.

—Yo no estoy nervioso.

—Lo que digas, chico. Se te nota. ¿Qué ocurre?

Allen miró a Tyki con angustia. ¿Él podría ayudarle?

—¿Prometes no reírte ni hacer un escándalo?

—No.

Allen aún más frustrado, en verdad quiso golpearlo.

—Te lo diré, aun así, solo escucha, ¿sí? No sé cómo decirle a Road—se detuvo sin saber cómo explicarlo tampoco—tú sabes, eso…

—¿Te le vas a declarar a Road y no sabes cómo?

El chico asintió.

—Pero, no entiendo qué te preocupa, solo tienes que decírselo y ya, ¿no?

—Como si fuera tan fácil.

—Ok, sigo sin entender el problema, pero dime, ¿te puedo ayudar de alguna manera?

—¿Podrías por lo menos darnos un tiempo completamente a solas?

—Eso no es necesario que yo lo haga—rio—después de cenar seguramente Road te querrá solo para ella.

Segundos después, Road regresó por Allen.

—Tyki, espero que no hayas estado molestando a Allen—se quejó.

—Yo solo intentaba ayudarlo, pero ya me voy, ¿ya es hora de la cena?

Tyki se fue al comedor, dejando solos a Road y a Allen.

—Ya está lista la cena Allen, vamos, todos te están esperando.

Allen sonrió. La comida tal vez le ayudaría con sus nervios.

Era la primera vez que Allen tenía una cena de ese estilo, a pesar de todo, los Noah eran una gran familia. Siendo honesto, había sido la cena navideña más divertida y cálida que había tenido en su vida, los Noah eran muy divertidos y unidos. Eran una familia peculiar, pero una familia con lazos indestructibles sin duda.

—Regreso en un momento, Allen—le dijo Road cuando terminaron de cenar.

Allen la miró salir del comedor, añoraba poder decírselo ya, pero fue sacado una vez más de sus pensamientos cuando Tyki le dio un codazo en las costillas.

—Con la forma en la que la miras, se va a dar cuenta antes de que se lo digas.

El chico se sonrojó. ¿Tan obvio estaba siendo?

—Por lo que escuché, Road quiere mostrarte el nuevo jardín, por lo que probablemente tengas una buena oportunidad, yo cuidaré que nadie los moleste.

La mirada que Allen le dio a Tyki al escucharlo, lo hizo poner una mueca.

—Por favor chico, cuando muestres ese tipo de miradas, dedícaselas a Road cuando yo no esté presente.

—¿Ese tipo de miradas?

—Casi podía ver tus ojos brillar de la emoción.

Allen no tuvo tiempo de volverse a avergonzar, ya que Road regresó con un pastel en manos.

—Feliz cumpleaños, Allen.

Vio como Road puso el pastel frente a él y la miró con emoción y curiosidad.

—Espero que te guste, yo misma lo horneé, pero mi madre me ayudó.

—Road, yo…no sé qué decir, no me lo esperaba.

—Ya me lo puedes agradecer después, ahora comamos.

Allen no comprendió a qué se refería con después, pero Tyki casi se pone a reír y Sheryl frunció el ceño.

No podía negar jamás, que esa fue una noche magnífica. Todos los Noah lo felicitaron y comieron del pastel que Road le preparó, el cual estaba exquisito.

Había tal ambiente acogedor y cálido que no se percató que poco a poco todos se fueron yendo, hasta que se quedó solo con Road. Se quiso golpear al darse cuenta, especialmente cuando se suponía que eso esperaba.

—Allen me gustaría mostrarte algo, ¿me acompañas?

—Claro, ¿qué es?

—Ya lo verás.

Ambos salieron por la puerta de un costado de la mansión y Road lo guio hasta un jardín, tal y como Tyki le había dicho que haría.

—¿Acaso no es bonito, Allen? Mi padre lo hizo para mí.

Allen observó con detenimiento cada detalle, mientras Road se los mostraba. Había flores de varios colores y tamaños, incluso había algunas que nunca había visto. También había puentes decorados, una fuente y unas bancas blancas rodeadas de pequeños arbustos.

—En verdad todo es muy lindo, Road.

Allen se sentó en una de las bancas para admirar mejor toda la naturaleza de su alrededor, quedando Road parada frente a él.

—Muchas gracias por venir hoy, Allen. En verdad quería que lo hicieras.

—Gracias a ustedes por invitarme, Road.

—Y, hay otra cosa que quiero darte…

—¿Darme?

Sin que Allen se lo esperara, Road le dio un pequeño beso en los labios.

—Feliz cumpleaños, Allen—le dijo aún cerca de su rostro.

Allen parpadeó un par de veces y sonriendo, tomó su rostro para volver a besarla. Road se sobresaltó un poco ante la sorpresa, pero correspondió gustosa. Al dejar de besarla, Allen la abrazó por la cintura con fuerza.

—¿Allen?

El joven alzó la vista para verla a los ojos.

—Me gustas, Road. Tenía planeado decírtelo hoy, pero vaya que me ha costado hacerlo.

—Allen…, tú sabes que también me gustas.

Allen aún sonrojado y sin soltarla, le sonrió dulcemente. Road casi no podía con esa mirada que le dedicaba, ¿desde cuándo la veía así? ¿Por qué no se había dado cuenta antes?

—¿Podrías ser mi novia?

Vaya, a pesar de ser una sonrisa deslumbrante, en verdad podría acostumbrarse a ella.

—Por supuesto que sí, Allen.

Allen la soltó, para tomar sus manos y jalarla para que sentara en sus piernas.

—Gracias, Road—y dicho esto último, la besó una vez más sin ocultar ya nada de lo que su corazón sentía.