*°*°*La última vez con esa persona se siente como si fuera la primera vez*°*°*

Underword

Summary:

Ginko se acaba de desmayar, cuando despierte nunca se imaginó que recibiría una sorprendente noticia que muy pronto le llenaría de alegría pero eso no fue todo. Las sorpresas a veces vienen no una sino dos veces.

Notes:

Por fin! Trataba de decidir que parte del capítulo debería subir tras hacer una corrección, finalmente les tengo el capítulo 2. Espero que les sea de su agrado, puse un intento de humor estilo Gintama espero que me haya quedado bien. El último capítulo aún esta en proceso así que sean pacientes por favor.

Capítulo II: Las sorpresas no vienen una sino dos veces

Oía voces...voces resonando en la oscuridad. Al principio sentían simples ecos que poco a poco se escucharon más claros y reconocibles.

-Gin-san!

-Gin-chan!

-Ginko! -

En medio de la nubosidad de la inconsciencia, Ginko podía oír voces amortiguada por el sonido de las máquinas y oler el fuerte aroma a alcohol y otras sustancias, supo desde ese momento que estaba en el hospital.

Abrió lentamente los ojos encontrándose con un techo blanco e iluminado que le hizo doler la vista.

-Se está despertando, doctor -escuchó a Shinpachi hablar.

-Gin-chan -

-Ginko, ¿estás bien? -esa voz teñida de preocupación, se trataba de Zura.

-Chicos -pronunció con voz ronca debido a su garganta seca- ¿Q-qué pasó? -preguntó desorientada.

-Se desmayó por el agotamiento, Sakata-san. Afortunadamente no fue nada grave, ambos lo están bien -

Ah, así que era por eso. Tal vez debería tomar como excusa para…

Un momento. Era lo que se les cruzó en los pensamientos de los presentes.

-D-disculpe, doctor. Acaba de decir ambos…-recitó Ginko con nerviosismo.

- ¿Qué quiere decir con eso? -fue Zura quien preguntó confundido.

-N-no me digas que -Shinpachi pareció darse cuenta lo que eso podría significar.

-¿Qué sucede, Shinpachi? -Kagura siendo una niña miró sin comprender.

-¿No lo sabía? -el doctor tan sólo le sonrió a la paciente para después decir- ¡Felicitaciones Sakata-san, usted tiene tres meses de embarazo! -

La noticia cayó bomba para los presentes y Ginko palideció esperando la tormenta. El silencio tenso se rompió en cuanto una enfermera irrumpió la sala.

-Doctor, necesitan rápidamente su asistencia en la sala 15 -

-Recuerde esto, Sakata-san. No debe someterse a trabajos pesados ni hacer demasiado esfuerzo, debe alimentarse bien reduciendo su consumo de azúcar, no beba alcohol y no debe someterse al estrés para evitar perjudicar a su bebé -el doctor le extendió un papel que acaba de anotar- Aquí tiene la lista de los alimentos ricos en vitaminas y cualquier consulta, no olvide de venir aquí para hacer un chequeo. ¿De acuerdo?

Ginko asintió algo conmocionada mientras el resto aún estaban en shock.

-Muy bien, debo retirarme. Nos vemos dentro de unos días, Sakata-san -el doctor se fue cerrando la puerta tras de sí con suavidad.

Una vez que estaban solos.

-¿¡NANIIIIIIIIII!? -gritaron muy incrédulos Katsura, Shinpachi y Kagura resonaron en el hospital.

-¡Esto no puede ser, tiene que ser una broma! -Shinpachi parecía a punto de enloquecer como si él es el que estuviera embarazado- ¡No puede estar pasando!

-¡Gin-chan, ¿acaso te comiste un bebé para terminar así? -inquirió Kagura incrédula.

-¡Ginko! ¿¡Qué significa todo esto!? -Katsura exclamó exigiendo respuesta.

-¡Callénse todos! -les gritó Ginko con dolor de cabeza por los gritos incesantes. Dejó escapar un largo suspiro- Les puedo explicar.

-Gin-san, esto no es una broma ¿verdad? -Shinpachi fue el primero en preguntar- El doctor acaba de decir que usted está embarazada de tres meses.

-O sea que Gin-chan comió demasiado para quedar embarazada, aru -inquirió Kagura incrédula.

-Te lo puedo explicar, Kagura-chan -Shinpachi había olvidado que Kagura no tiene idea sobre de dónde vienen los bebés.

-Es sencillo, líder. Ginko estuvo haciendo esto y aquello con un hombre al azar -se dispuso a explicar Katsura recibiendo un golpe de parte de Ginko con su zapato.

-No les hagas creer que soy una clase de zorra, Zura -espetó Ginko con irritación.

-¡Zura ja nai, Katsura da! (No soy Zura, es Katsura) -corrigió Zura con su eslogan famoso- Ginko, explícame ahora mismo el porqué estás esperando un bebé. ¿Sabías de esto? -preguntó esta vez con seriedad mientras maquinaba planes contra el bastardo que se atrevió a embarazar a su hermana.

- Bueno...pude haber sospechado que esto...pasaría -confesó Ginko con cierta timidez- Después de todo una vez que la espada del hombre se introduzca dentro de la vaina de la mujer pasará...

-¡Es suficiente imagen lo que estás describiendo! -espetó un muy sonrojado Shinpachi ante la explicación de su jefa- ¿¡Qué edad piensa que tiene, Gin-san!? ¡Eres una mujer adulta! ¿Cómo puede cometer un error propio de un descuidado mocoso? -Shinpachi exclamó exasperado.

-Lo dice un virgen con anteojos que no ha besado a una chica, un perfecto ejemplo de chico cereza -comentó Ginko con aburrimiento.

-Eso es cierto, Shinpachi. No haz salido con nadie y te creas un completo adulto, das vergüenza -apoyó Kagura rascándose la nariz.

-Me parece que estás fuera de lugar con este tema, chico cereza - Katsura afirmó.

-Oi, basta de burlarse de mi -exclamó Shinpachi sonrojado sea por la ira o la vergüenza- Estamos hablando de Gin-san ahora.

Katsura miró directamente a Ginko, quien parecía querer esconderse en las sábanas.

-Ginko, quiero que seas honesta conmigo y me digas quien te hizo esto -al ver que la aludida no estaba dispuesta en responderle se puso a adivinar- Fue ese ninja acosador, porque si es así se pasó de la raya -

-No, no fue él. Casi le arranqué sus p*** y dejó de molestarme en ese tema -admitió con una mueca al recordar a Sarutobi Ayato.

-El líder Hyakka, me parecía que estaba interesado en ti -adivinó Zura al recordar al protector de Yoshiwara.

-Tampoco es Tsukuo, además le dejé claro que somos amigos -por mucho que lo había encontrado guapo e increíble, nunca dejó de recordar al único hombre que amó. Sería injusto estar con alguien cuando todavía piensas en otra persona, es por eso que lo rechazó.

-No me digas que es el Vicecomandante de Shinsengumi - Katsura abrió los ojos par a par- Debí saberlo, era notable la química que hay entre ustedes -

-Tampoco es él, Zura -

-¿No lo es? -espetó esta vez Shinpachi y Kagura con expresión de sorpresa.

-No, ninguno de ellos son -respondió Ginko antes que dirigieran sus pensamientos al Oni no fukucho (Vicecomandante demoníaco) por mucho que era obvio para todos, su complemento lo había considerado imposible.

-Por ahora son los únicos hombres que se vieron interesados en ti, Ginko -Katsura estaba pensativo, no le estaba quedando ideas sobre quien podría ser- No me digas que ese MADAO - fue pateado por Ginko.

Shinpachi y Kagura miraron a Zura con desdén ante esa estúpida idea.

-Crees que me rebajaría en dejarme tomar por un MADAO - Ginko estaba irritada ante la estupidez de su hermano.

-Entonces, dinos quien fue Gin-san -Shinpachi ya se dio por vencido de adivinar.

-¿Quién es la persona que te dio mucha comida, aru? -

-Kagura-chan, esto no tiene mucho que ver con la comida -

-Ginko, al menos tienes idea de quién es el padre del futuro Joui 17 -

-¿Por qué a mi futuro hijo lo llamaría Joui 17? -espetó con molestia para luego suspirar para calmarse, su expresión se tornó vacilante algo que sorprendió a los presentes- Antes que les revele, me prometen que no se volverán locos por favor.

Los presentes se sorprendieron de ver a Ginko tan insegura, la jefa de Yorozuya había sido todo menos una persona que se mostrara vunerable. Empezaron a preocuparse, acaso...el padre del futuro bebé es ¿alguien peligroso? ¿alguien malvado? Las posibilidades eran muchas.

A pesar del incertidumbre asintieron, sea cual sea Ginko necesitaba su apoyo más que nadie.

La peli plata dejó escapar un suspiro, se enderezó hasta quedar sentada y mirarlos.

-Él es...bueno, alguien que ustedes lo conocen -aún insegura decidió dejar pistas para que la sorpresa sea menos intensa

-¿Alguien que conocemos? Te refieres tanto nosotros como Katsura-san -preguntó Shinpachi.

Ginko tan sólo asintió.

Bien al menos tenían algo.

-Ese alguien está cerca o lejos, aru -esta vez fue Kagura quien preguntó.

La respuesta no fue inmediata, vieron la expresión de Ginko tornarse triste mientras apretaba su agarre de las sábanas.

-Lejos...muy lejos -le respondió con un brillo en su mirada.

Los tres se miraron con vacilación para volver a mirar a Ginko.

-¿Es buen sujeto? -preguntó Katsura con cierta ansiedad.

-Lo es - no tardó en responder aquello.

Ante aquella afirmación se relajaron un poco.

-¿Es alguien que pocas o muchas veces lo hemos visto? -inquirió Shinpachi.

-Pocas veces, sería -respondió Ginko con calma- Era...muy cercano a mí.

Katsura abrió los ojos y Ginko se mordió los labios. Él la conocía muy bien, ya lo sabia y esta vez no lo evitaría. Tarde o temprano se habrían dado cuenta, se preparó para lo peor.

- Ginko…no me digas que -Zura pausó en un dramático silencio que los presentes lo miraron expectantes- es Sakamoto.

Ginko quería golpearse la cabeza, pero en su lugar le lanzó otro par de su zapato directo a la cabeza de su estúpido hermano.

-¿Estás loco? ¿¡Sakamoto!? -espetó sin poder creer que escuchaba esa ridícula ocurriencia- ¡Él ni siquiera sabe decir correctamente mi nombre! -harta de tanto rodeo decidió ser honesta- ¡Fue Takasugi, idiota! ¿¡Cómo pensaste que fue Sakamoto en lugar de él!? -tomó por el cuello a Zura y comenzó a sacudirlo.

Los presentes, principalmente Kagura y Shinpachi quedaron en completo silencio. Como si intentarán procesar lo que acaban de escuchar.

-Kagura-chan…¿acaso escuché bien? -comentó Shinpachi conmocionado.

-Creí que escuché mal cuando Gin-chan dijo Takasugi, aru -la joven Yato estaba igual de sorprendida e incrédula.

- Ginko, ¿¡dijiste Takasugi!? -expresó Katsura sorprendido- ¿¡Cuándo pasó eso entre ustedes!? ¿Desde cuando se reconciliaron? -

Espera, ¿qué? ¿Qué? ¿¡QUEEEEÉ!?

-¡Gin-san/ Gin-chan! ¿¡QUÉ SIGNIFICA ESTO/ ARU!? -explotaron Shinpachi y Kagura ante la noticia bomba mucho más que enterarse hace unos ratos sobre el embarazo de su jefa.

Una vez que se calmaron, los tres miraron expectantes a una insegura Ginko. Ellos eran sus más cercanos seres queridos y necesitaban saberlo.

Decidió contar su historia sobre desde cuándo conocía a Takasugi junto con Katsura. Su larga amistad y donde han crecido juntos. Como comenzó a mostrar interés en Takasugi. Shouyo-sensei, era la persona más importante para ellos. Como han perdido la escuela y su Sensei cuando fue arrestado, siendo esto la razón por la que los tres se unieron a la guerra y conocieron a Sakamoto. Como han luchado juntos. Como Takasugi y ella comenzaron a salir. Como han fracasado cuando su Sensei murió, provocando que tomarán caminos separados y se reencontraron después de una década sin verse.

-Así que...Gin-san, usted y Takasugi-san fueron pareja -Shinpachi aún no podía creer que el criminal más buscado y anterior líder de los Kiheitai haya sido el amor de su jefa.

-Eso sí que fue una sorpresa gigantesca, aru -Kagura la primera vez que había conocido a Takasugi, había sido testigo de esa mirada y sonrisa inquietantemente sádica llena de locura en el hombre, nunca se imaginó que estuvo involucrado con Katsura y Ginko en el pasado. Tampoco podía imaginar de otra manera que haya sido el hombre del que Ginko había amado.

-Sí, antes Takasugi no fue así. Era un gran hombre y un buen amigo, sólo se perdió en su camino -dijo Katsura para mirar a Ginko- ¿Cuándo pasó eso entre ustedes? -

-Fue en el barco de camino a Edo, Shin digo Takasugi nos hemos reencontrado y hemos llegado a una tregua. Nos enfrentamos contra los Tendoshuu y luego abordamos un barco que se dirigía a Edo -se dispuso a contar aquella vez que le llevó a esta situación, inconscientemente acarició su vientre plano- En esa noche...hablamos...y bueno, nos besamos...y lo hicimos -habló lentamente omitiendo decir ciertas partes por el bien de Kagura.

-...Y-ya veo, Gin-san. Felicidades para ambos -se limitó a decir Shinpachi algo avergonzado, se abstuvo en imaginarse la intimidad que su jefa y el ex terrorista compartieron.

- No tengo idea de lo que hicieron, pero felicitaciones por el nuevo bebé Gin-chan -felicitó Kagura para acercarse a hablarle al vientre de la susodicha- Hola, bebé. Soy tu Tia Kagura, espero que no seas un fumador aterrador como tu padre. O una apostadora diabética como tu madre -recibió una pequeña palmada de Ginko en la cabeza.

Katsura, en cambio, estaba llorando de felicidad y se limpiaba las lágrimas con su pañuelo, que mágicamente apareció en su mano.

-Ginko no puedo creer que finalmente te hayas reconciliado con Takasugi, estoy tan orgulloso de ti -Katsura sonaba como una madre orgullosa de sus hijos.

Ginko puso los ojos blancos ante la rápida aceptación de todos y las estupideces que hacen, pero les sonrió. Supuso que confían mucho en ella como para haber aceptado que espera al hijo de Takasugi y tras escuchar el pasado que comparten, los hizo comprender aún más sobre su complicada relación.

Acarició su vientre con delicadeza, no pudo evitar recordar a Shinsuke.

-Espero que no aparezcas entre los muertos para recriminarme por esto, Shinsuke -sonrió llena de felicidad y emoción ante la idea que esperaba un bebé, un hijo del hombre que había amado, con el apoyo de su familia.

A medida que pasa los meses el vientre de Ginko ha ido creciendo y ha sufrido los síntomas del embarazo pero fueron tolerables, la noticia que estaba embarazada ha corrido voz a sus más cercanos incluso los Joui restantes del grupo de Katsura la han felicitado. Pero mantuvieron en secreto sobre la identidad del padre de su bebé.

Todos sabiendo de su situación económica decidieron ayudarla, Ginko hizo caso a los consejos del doctor y alimentarse mejor por el bien de su bebé, reduciendo el consumo del azúcar.

Decidió beber más Yakult que leche de fresa, rió ante la idea que Shinsuke estaría enojado y orgulloso que haya integrado su bebida favorita a su dieta.

Su doctor dijo que el bebé estaba creciendo muy bien y mientras siga así, el pequeño nacerá sano y crecerá muy fuerte.

Ginko ayudaba a los Yorozuya para recaudar más dinero ahora que un nuevo miembro venía en camino, Shinpachi y Kagura decidieron realizar los trabajos manuales mientras su jefa se quedaba con Otose o con Tae y Kyubei, a pesar que no le gustaba la idea de quedarse sin hacer nada por primera vez en su rutina diaria.

Esta vez, se quedó en Yorozuya en compañía de Katsura.

-Si Takasugi estuviera aquí...estaría todo el tiempo contigo y feliz de escuchar que esperas un hijo suyo - Katsura le sonrió nostálgico.

-Si, quizás tocaría su shamisen a su pequeño Yakult 15 - Ginko sonrió también y acariciaba con ternura a su vientre abultado.

-¿No hemos acordado que sería Joui 17? -inquirió Katsura con un puchero.

-Dudo que Shinsuke querría que su hijo se llamará así -le recriminó poniendo los ojos blancos.

-Pero hablando en serio. Qué harás cuando los Kiheitai vengan, ellos querrán conocer al hijo de su líder -el semblante de Katsura se tornó serio. A pesar que estaban en buenos términos con el grupo radical, podía suponer que su líder nunca mencionó que su relación con Shiroyasha iba más allá de la amistad y camaradería.

-Supongo que Sakamoto soltó la lengua - Ginko debió haberlo visto venir.

-Mutsu cuidó que no hablará demás a otros, es mejor mantener el secreto -

Ginko asintió. Solamente Katsura, Kagura, Shinpachi, Sakamoto, Mutsu y ahora los Kiheitai, saben que está embarazada de Takasugi. Los demás presentes creen que está embarazada de un viejo amigo suyo y el de Katsura, que murió emboscado por los bandidos.

Era mejor mantener así hasta que todo se mejore.

-Sea lo que suceda, estaremos aquí contigo, Ginko - Katsura tomó su mano y dio un ligero apretón como muestra de apoyo.

Ginko le sonrió agradecida, sintió lágrimas filtrarse en sus ojos no estaba segura si era por sus hormonas del embarazo o la felicidad.

Estaba feliz de tener a personas que se preocupaban por ella.

Pasaron los 9 meses, Ginko estaba dando luz a su bebé. Se había confirmado que se trataba de una niña para la felicidad de sus amigas y Kagura, había estado horas en completa agonía usando sus fuerzas para dejar salir a su bebé siendo ayudada por los doctores y en compañía de sus amigos, quienes insistieron quedarse con ella en lugar de estar en la sala de espera.

Estaba agotada, le recordaba a sus días en la guerra pero en su lugar sentía una creciente felicidad en su pecho en cuanto escuchó a la bebé llorar y tenerla en sus brazos.

Los meses de sufrir cambios de humor, noches de insomnio, antojos y otras cosas por las que le restaba acordarse, valió la pena mirar a su hija dormida en sus brazos.

Un sentimiento de inmenso júbilo invadió su pecho.

Una vez instalada en su habitación recibió visitas de sus amigos que, con entusiasmo fueron a conocer a la nueva miembro de la familia Yorozuya. Fue una visita larga y entretenida con cada comentario de las personas que conoció a lo largo de su aventura. Hasta los miembros que quedaba de los Kiheitai, que resultó mejor de lo que habría esperado, aceptaron de inmediato a su hija ahora que estaban en buenos términos y compartieron el mismo deseo que su líder estuviera aquí mismo para recibirla. Ginko estaba de acuerdo, a pesar que anhelaba la presencia del padre de su bebé, se prometió que no lloraría otra vez. Viviría por él, por sus amigos y por su hija.

-¿Cómo llamarías a tu pequeña, Ginko? -preguntó Katsura, una vez que se despidieron de los Kiheitai y ahora estaba acompañandola junto con los dormidos Kagura y Shinpachi.

-Estuve pensando...Umeko -pronunció con suavidad.

-¿Umeko? -

-Mírala, su cabello me recuerda a una ciruela cuando la veo -sonrió con ternura a su bebé, que había heredado el cabello oscuro con matices púrpura como Shinsuke. No podía ver sus ojos, ya que aún permanecían cerrados como a todos los bebés pero se imaginaba que serían hermosos, sin importar que haya heredado los verdes de su amado o color escarlata como los suyos.

-Pensaste en algo así la primera vez que conociste a Takasugi -preguntó Katsura con diversión.

-A él le gustaba los cerezos pero, me recordaba a las flores del ciruelo cuando lo veía contemplar el árbol de Sakura -confesó Ginko con nostalgia.

-¿Se lo dijiste alguna vez? -

-Lo hice, a él encontraba belleza en las flores y no veía mucha diferencia. Después de todo son árboles de flores y contemplarlas en ese momento era lo que le gustaba, al igual que los fuegos artificiales -

-Esperaba que la llamaras Chocho, Sakura o Hanabi. No esperaba que fuera Umeko -comentó Katsura.

-Esos son nombres demasiados comunes, Zura. ¿Cuantas chicas de otros animes se llaman así? -

-Si ese nombre te gusta mucho, no me quejaré - Katsura asintió aceptando su derrota- Estoy seguro que a Takasugi le encantará mucho -la sonrió genuinamente a su hermana.

Ginko le regaló una sonrisa a pesar de su cansancio, le depositó un beso a su hija y se quedó dormida, después de tantos años, se sintió en paz.

Pasaron cinco años, Umeko había crecido convirtiéndose en una niña hermosa llena de alegría que contagiaba a todos.

Siempre entusiasmada, llena de sonrisas y tan vivaz. Había ciertos rasgos que le recordaba a Shinsuke, le gustaba mucho las mariposas, adoraba los festivales o jugar soplando burbujas, algo que su padre hacía cuando niño.

Le encantaba el Yakult, se lo tomaba cada vez que se le antojaba. Le entusiasmaba mucho pasear montando sobre Sadaharu junto con su Tia Kagura. Le divertía molestar a su Tio Shinpachi llamándolo Megane-ojisan (Tio Gafotas). Se daba cuenta rápidamente de los disfraces ridículos de su Tio Zura (¡Zura ja nai, Katsura da!) y le encantaba "hablar" con Elizabeth. Le gustaba leer Jump junto con su mamá.

Todos comenzaron a tomarle cariño a la encantadora niña, Ginko estaba orgullosa de su hija y sentía que Shinsuke también lo estaría.

Aun sentía en su pecho un intenso calor de anhelo, a pesar que sabía que Shinsuke se había ido para siempre, todavía persistía ese deseo que algún día lo encontraría sea esta o en otra vida. Tan sólo quería que su hija tuviera la oportunidad de conocer algún día a su padre.

Ginko le ha contado sobre Shinsuke a Umeko, de una manera sutil. Era una niña, su inocencia le resultaba entrañable y no quería romper aquella ilusión tan temprano. Esperaría a que creciera y tuviera la edad para comprenderlo.

-Umeko, es hora de ir a la cama -anunció apagando la televisión.

-Ohhh -una queja infantil no se tardó en escuchar de parte de la joven Yato y la pequeña Takasugi.

-Mami, puedo quedarme por un minuto más. Por fi -la miró con sus ojos rojos brillantes que le recordaba a Sadaharu cada vez que pedía comida.

-Buen intento, pero ya conoces las reglas de crecimiento. Los niños deben irse temprano a la cama - Ginko no podía creer que estaba comenzando a ser responsable, pero era la única manera para que su hija crezca bien y tuviera una buena infancia.

-Uuhh -a pesar que estaba en desacuerdo, Umeko decidió obedecer- Buenas noches, Tia Kagura. Buenas noches, Sadaharu -se despidió de la Yato y de su perro.

-Buenas noches, Umeko-chan. Puede que sea injusto pero Gin-chan lo hace para que crezcas mejor que tu padre -

-No es tu hora de dormir, Kagura - le recriminó Ginko alzando a Umeko para llevarla a la habitación que compartían.

-Ya soy una niña grande, Gin-chan. Ya he crecido suficiente, aru -

-Si, si, claro - Ginko rodó los ojos- Asegúrate de apagar todas las luces antes que te vayas a dormir -

-Si, claro. Y tú asegúrate de no despertar a Umeko-chan con tus ronquidos -

Ginko negó la cabeza y cerró la puerta de su habitación una vez que ingresó.

-Mami -llamó Umeko aún en los brazos de su madre.

-¿Si, Umeko? -inquirió Ginko sin soltarla mientras sacaba su futon.

-¿Papi no era tan alto? -preguntó la pequeña con curiosidad.

Ginko se detuvo para separarse y mirar a su hija.

-¿Por qué piensas así, Umeko? -

-Tia Kagura acaba de decir que debo crecer mejor que papi -mencionó al recordar lo de hace unos minutos- Significa que papi tuvo problemas para crecer -preguntó.

Ginko se rió divertida ante ocurriencia de su hija.

-Tu padre no era tan alto como tu Tio Zura y tu Tio Sakamoto -depositó a su hija en el tatami mientras se puso a preparar su futon- Era irónico que el kanji de su apellido que formaba era "alto" -comentó con diversión.

-Acaso no creceré como él -preguntó Umeko con cierto temor.

-Aayy. Umeko-chan, eres tan linda que quiero comerte a besos -Ginko se volteó para alzar a su hija y dar vueltas para darle besos en las mejillas- Tu padre me envidiaría mucho si nos viera.

-Jajaja, basta Mami me estoy mareando -rió cantarinamente la niña pelioscura.

- Lo digo en serio, eres tan linda y adorable Sadaharu debería envidiarte mucho -le dio otro beso en la cabeza mientras la abrazaba.

-Mami no esquives mi pregunta -Umeko la miró con un puchero que le pareció tierno a los ojos de Ginko.

-Tienes razón -pronunció una vez que se recostó en la cama junto con Umeko- Es normal que las chicas no seamos tan altas como los chicos, los chicos siempre serán más altos que las chicas. Ya los viste a tus tíos, a tu Tia Kagura y a mí. Así que no tienes que preocuparte por eso, Umeko.

Umeko parecía aliviada ante aquella aclaración. Luego miró con cierta timidez a su madre.

-Mami -llamó otra vez

-¿Qué sucede, Umeko? -preguntó Ginko, nunca se cansaria de atender el llamado de su pequeña.

-¿Papi era alguien fuerte a pesar que era pequeño? -preguntó con mucha curiosidad.

Ginko rió ante la pregunta de su hija. Era tan entrañable su inocencia, tan diferente a ella y a Takasugi cuando fueron niños.

-Tu padre era alguien muy fuerte, tenía un gran ejército con él y luchó de una manera increíble en la guerra junto con tu Tio Zura, Tio Sakamoto y yo -le relató descansando su rostro sobre su mano con el codo apoyado en el suelo mientras con su mano izquierda acariciaba el cabello de Umeko.

-¿Ustedes se conocieron en la guerra? -

-Solamente a tu Tio Sakamoto, pero tu Tio Zura, tu padre y yo nos conocemos desde que éramos niños -le sonrió con suavidad- Fuimos a la misma escuela y crecimos juntos.

Umeko sonrió también, le gustaba ver a su mamá sonreír cada vez que hablaba de su padre. Le daba imagen que fue un gran samurai, un buen hombre del que su madre lo había amado mucho.

-Mami -a pesar que estaba sintiendo mucho sueño, Umeko se aventuró a preguntar más- ¿Extrañas mucho a papi?

Ginko detuvo su movimiento, Umeko miró a su madre con ojos brillantes pero luego le sonrió con tristeza.

-Mucho, Umeko -pronunció con suavidad.

Su hija le abrazó a su madre, esa mirada por mucho que lo ocultara con una sonrisa sentía que necesitaba consuelo. Umeko no le gustaba ver triste a su mamá.

-Yo también lo extraño, Mami -

Ginko respiró para reprimir lágrimas, no lloraría otra vez, no frente a su pequeña. Sin decir nada más, se aferró a ese dulce abrazo y cerró los ojos para evitar que las gotas saladas se escaparan.

Se había prometido que no lloraría. No lloraría por la muerte de Shinsuke. No lloraría frente a Umeko.

No quería sentir otra vez esta lluvia en su corazón.

Se quedaron así hasta que se entregaron a los brazos del Morfeo.

Ginko había ido de paseo por las calles de Edo con Umeko, hace unos ratos Shinpachi le avisó que acaban de aceptar un trabajo y que el dueño solicitó una reunión con los Yorozuya para explicar lo que se trata, Ginko creyendo que tomaría cierto tiempo decidió dejar a Umeko con Tae y Kyubei para que no se aburriera.

-No se preocupe, Gin-san. Umeko-chan estará en muy buenas manos -le aseguró Tae con una sonrisa junto con Kyubei.

-Aquí les dejo todo el Yakult y otras cosas que Umeko puede necesitar -confiaba en que Kyubei se asegurara que su hija se alimentara bien, por mucho que le agradaba la hermana de Shinpachi no podía evitar desconfiar en el tema de la cocina.

-Nos aseguraremos que no le falte nada -asintió Kyubei enviándole un guiño, ese mensaje significaba "comeré los huevos de Tae-chan y le daré a Umeko-chan Yakult y otras comidas". La idea tampoco parecía molestar a Kyubei, es la única dispuesta en comer la extraña "materia oscura" preparada por Tae.

-Portate bien, Umeko. Más tarde, vendré a buscarte - Ginko le miró a su hija para luego darle un peluche con forma de un zorro blanco.

- Lo haré, escucharé a Tia Tae y a Tia Kyubei. Que te vaya muy bien en tu trabajo, Mami -

Ginko le sonrió con cariño a su hija y le depositó un beso en la cabeza. No podía haber tenido una mejor hija.

Se despidió de las chicas y su pequeña para dirigirse a Yorozuya, a donde le esperaban Kagura y Shinpachi y el cliente que les contrató.

Al llegar a su oficina, Ginko abrió la puerta. Miró los zapatos encontrando 4 pares extra además los que pertenecían a los chicos, no se imaginó que el cliente vendría con alguien más.

Avanzaba con despreocupación, a juzgar por los ruidos podía suponer que estaban conversando.

-Ya estoy aquí, chicos -anunció cruzando por los pasillos- Ya dejé a Umeko con tu hermana, Patsan -

Se detuvo al abrir la puerta se encontró con Kagura, Shinpachi y sorprendentemente, Katsura.

-¿Zura? -era normal ver a Katsura tan seguido pero era extraño verlo en su oficina cuando estaba a punto de ir a trabajar.

Luego giró su cabeza para encontrarse, para su sorpresa se trataba de los Kiheitai: Takechi y Matako.

-Ustedes -pronunció Ginko entre sorprendida y confundida ante la abrupta reunión del grupo extremista.

-Ha pasado un tiempo que no nos hemos visto, Shiroyasha -saludó Henpeita, con ese rostro inexpresivo y esos ojos tontos de pez (Henpeita: Oi, Autora-san!).

-¿Qué los trae aquí? -pregunta Ginko.

-Hay un asunto que decidimos compartir con ustedes -pronunció Matako con seriedad.

-Pudieron mandarlo por carta, Ma*ko con panti sucia -dijo Kagura sin rodeos.

-Oi, teme! ¿¡Dejarás el asunto de mis panties en paz!? -pronunció Matako con irritación- ¡Sobre todo no censures mi nombre como si fuera algo sucio!

-Debe ser un asunto importante como para requerir la presencia de Gin-san y Katsura-san -comentó Shinpachi en un intento por mantener a raya la posible confrontación entre la pistolera y la Yato.

-Así es -afirmó el estratega de los Kiheitai- Es algo que no podemos explicarlo con palabras, además es preferible que vean por ustedes mismos.

Takechi y Matako hicieron a un lado dejando pasar una figura pequeña pero muy conocida para los presentes, al menos para los ex alumnos de Shouyo-sensei.

- Ese es… -pronunció Katsura con los ojos abiertos par a par.

Ginko tenía los ojos y la boca abierta por el asombro.

Era un niño de cabello oscuro con matices púrpura bajo la luz natural que se filtraba por la ventana, un par de hermosos y brillantes ojos verdes y esa tez pálida.

-Aah! Ese niño se parece mucho a Takasugi -expresó Katsura conmocionado.

-¿¡Qué significa esto!? -exclamó Shinpachi descolocado.

- Oi! Acaso ese bastardo, embarazó a alguien más además de Gin-chan. Estuvo haciendo *** contigo, Chi*ko -espetó Kagura furiosa ante la idea que Takasugi haya engañado a su querida jefa.

-Escúchame, bastarda! Mi relación con Shinsuke-sama no era del modo que tú piensas. ¡Y ese último no suena para nada parecido a mi nombre! -replicó Matako con animosidad siendo sujetada por Takechi.

-Cálmate, Kijima. Perjudicarás la situación si te descontrolas -

-Cállate, Takechi-hentai -espetó con irritación.

-Es senpai -corrigió el lolicon (Henpeita: es feminista, Autora-san!).

Ignorando el caos desatado entre el grupo, Ginko miraba fijamente al niño parecido a Shinsuke mientras el niño le devolvía la mirada.

A pesar lo que había dicho Kagura podía ser una posibilidad, algo en su interior sentía que no era así. Esto se sentía familiar, como aquella vez que cuidó a Shouyo de bebé.

Acaso es…

No quería que haya falsa esperanza. No quería que esto fuera una ilusión.

Abrió la boca para dejar escapar su nombre…

-Gin...ko? -la voz del niño pronunciando su nombre con lentitud se le adelantó.

Los presentes detuvieron su discusión ante la voz del niño.

-¿Ginko? -pronunció nuevamente el niño mirándola con esos cautivantes ojos verdes.

Antes que alguien más pudiera decir algo, la susodicha se lanzó para abrazar al niño. Quien en realidad era ese mismo hombre que había estado presente en sus sueños y recuerdos, el que ocupaba un lugar especial en su corazón junto con las personas que forman parte de su vida y el que había estado anhelando a lo largo de su vida desde que se habían distanciado.

-Shi-Shinsuke -pronunció Ginko con cierta dificultad, sin poder creer que estaba abrazando a ese hombre que había amado con toda intensidad ahora siendo un niño.

-Oi, ¿de verdad eres tú? Ya casi no siento tu apestoso aliento dulce -rompió la atmósfera con el humor habitual entre ellos.

Ginko rió agradecida que no haya necesidad de llorar.

-Te recuerdo que eras un poco más alto que yo. ¿Qué te pasó, Shinsuke? ¿Acaso te encogiste? - le devolvió el gesto mirándolo con diversión.

-Cállate, estúpida cabeza permanente -espetó consternado y enrojecido sea por el comentario de Ginko o haber sentido sus enormes pechos en su cara.

Los demás no tardaron de unirse a la pareja. Katsura no podía creer que ese pequeño era su viejo amigo preguntando si había estado practicando un milagroso método anti envejecimiento, recibiendo golpe y patada por parte de Ginko y el pequeño Shinsuke ante la estúpida ocurrencia de su amigo. Kagura y Shinpachi estuvieron confundidos pero al ver como Katsura y Ginko hablaban normalmente a ese niño pudieron notar que no se trataba de un simple niño, hasta que los Kiheitai explicaron cuando lo conocieron y notaron que, al parecer, Takasugi al igual que Shouyo reencarnó.

Luego llegaron a un acuerdo que Shinsuke visitaría Edo para recuperar de a poco sus recuerdos y para eso, necesitaban principalmente la ayuda de sus más cercanos amigos.

Sorprendentemente, Shinsuke estaba creciendo rápido, mucho más que un niño normal muy parecido a Shouyo cuando Ginko lo cuidó. Según los Kiheitai, fue un bebé que en unas semanas creció como niño. Y en un mes, creció teniendo la edad de Shinpachi. Para no causar confusión a su hija, Ginko y Shinsuke acordaron mantener en secreto hasta alcanzar la edad de un adulto.

-Ella es mi hija -preguntó Shinsuke contemplando por la ventana junto con Ginko a la pequeña paseando con Kagura, Sadaharu y Shinpachi afuera.

-Su nombre es Umeko - Ginko asintió sintiendo con orgullo ver a su pequeña sonreír.

-Se ve hermosa, muy vivaz mucho más de lo que he sido cuando tenía su edad -Shinsuke esbozó una suave sonrisa al mirar a su hija alegre.

-Pudiste jugar con ella cuando todavía eras niño -comentó Ginko con una mirada divertida.

-¿Estás loca? No sabría como explicarle cómo crecí rápido y que al día siguiente le digo que soy su padre -a pesar de su queja, Shinsuke estaba sonriendo. Después dejó de sonreír para mirar a Ginko con cierta incertidumbre- Ella sabe de mí.

- Por supuesto que sí, ella tiene el derecho de saber quien es su padre - le respondió con cierta seriedad para luego mirarlo- Si algo te preocupa sólo le conté lo necesario, no quise mencionarle todas las cosas que pasó entre nosotros antes, para evitar complicar las cosas.

-Ya veo -expresó Shinsuke con postura un poco más relajada.

-¿Por qué te pones así? ¿Temes que ella te odie? - Ginko le preguntó directamente.

-Si - le respondió sinceramente luego de soltar un suspiro.

-Shinsuke -le tomó el rostro del adolescente- Umeko te ama mucho y no sabes lo mucho que te ha extrañado. Ella escuchó cosas buenas de ti de parte de todos, ha crecido aprendiendo sobre tu vida y sé que cuando escuche el resto, ella lo comprenderá -acarició el rostro de su amado con el pulgar para esbozarle una sonrisa- No estás solo en esto, estamos todos juntos ahora que nos hemos vuelto a ver.

Shinsuke sintió una calidez floreciendo en su pecho ante las palabras de Ginko, por alguna razón siempre lograba cambiar a una persona con sólo encontrar una forma de decir algo de una manera extraña y natural.

No sólo las palabras sino sus sentimientos expresados a través de su mirada, acciones o su espada. Sea esta, una de las razones por las que se enamoró de esta mujer.

-Siempre encuentras una forma de convencer a alguien cuando hablas -Shinsuke pronunció con una expresión aliviada por primera vez en su vida- Espero que no le hayas contado cosas vergonzosas de mí.

-Sólo le conté una y otras cosas sobre nosotros - le respondió Ginko con un encogimiento de hombros- Zura y Sakamoto tuvieron que abrir la boca sobre eso, le di una patada a Sakamoto cuando estaba a punto de tocar temas adultas.

Shinsuke levantó la ceja divertido.

- Ese idiota nunca dejó de abrir su boca -negó con la cabeza ante las estupideces de su amigo, hay ciertas cosas que nunca cambiaban con los años.

-Por cierto, tu hija está creciendo mucho, le dio el gusto de beber Yakult y puedo suponer que será mucho más alta -comentó Ginko para sonreírle con descaro- Date prisa en crecer antes que te alcance.

Shinsuke quería reprenderle con un golpe, pero en su lugar y aprovechando de la cercanía le dio un beso que, duró unos buenos ratos para quitarle el aliento.

Ginko parpadeó para mirarlo con picardía.

-Wau, Shinsuke. Tan joven y dispuesto a llevar a una mujer mayor a la cama. Parece que Zura no es el único que tiene debilidades por las mayores -

-Cállate, idiota. Sigue soñando que quieras meterte en los pantalones de un adolescente -espetó consternado- Tendrás que esperar otros años más hasta que te lleve de vuelta a la cama.

-Eso lo veremos, Shinsuke -le miró aceptando el desafío- Para que lo sepas mientras estaba embarazada, mis pechos se hicieron mucho más grandes de lo que recuerdas.

El aludido bufó.

-Como si eso fuera suficiente para provocarme, tendrás que mejorar tu estrategia, Ginko -

Ella lo miró con un puchero, pero se recuperó rápidamente al guiñar un ojo y sonreírle con picardía.

-No te preocupes, Shinsuke. Tengo pensado en muchas sorpresas cuando llegue el momento -

Takasugi no sabía si debía preocuparse por su futuro encuentro con su hija o el saber que Ginko le tenía preparado una sorpresa.

Tan sólo tenía que esperar y prepararse para lo peor.

Continuará...

Notes:

Takasugi Shinsuke está basado en el personaje histórico llamado Takasugi Shinsaku, que fue líder de los Kiheitai y que padecía de tuberculosis, eso explicaría el estado enfermizo de Takasugi ademas que su estaba casi muerto cuando decidio usar el poder de la Altana. También decía que Shinsaku tuvo un hijo llamado Takasugi Umenoshin.

Así que decidí que en este fic en lugar que Ginko haya dado luz a un niño, me decidí por una niña y le puse Umeko.

Espero que les haya gustado el capítulo, nos vemos en el siguiente y último capítulo.

Saludos

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