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Capitulo XXVI
"Amar no es solamente querer, es sobre todo, comprender".– Françoise Sagan.
– Dejo todo en sus manos – dijo el joven alfa, girándose sobre sus talones para enfocar el rostro de ambos betas.
– No te preocupes, déjanos el resto – respondió Dong Hua.
– Sí ocurre algo que se escapa de nuestras manos, te avisaremos en seguida – apoyo Heng Yu.
Li sonrió suavemente y asintió a las palabras de sus compañeros.
Dejar Torre Koi no era algo que deseara, sobre todo con los miles de problemas que últimamente estaba teniendo, la vigilancia del consejo y los demás líderes sobre su desempeño, el entrenamiento de los discípulos, las promesas que hizo y los ataques durante las cacerías nocturnas.
Tenía demasiado trabajo acumulado e irse no era una opción pero, si deseaba encontrar una solución al problema de los ataques, debía acudir a Gusu Lan y pedir ayuda a Zewu–Jun, era en el único de entre todos los líderes que posiblemente tuviera conocimiento más amplio de lo que podría estar ocurriendo.
Por lo que, aunque no lo deseara, debía irse y dejar Torre Koi en las únicas manos que consideraba capaces.
– El clan Lan ya fue informado desde ayer así que, no deberías tener problemas a tu llegada – menciono Dong Hua.
– Dudo que aun sin un aviso, tuviera problemas para entrar – respondió Li.
– ¿Lo dices por Jin Ling? – pregunto de forma insinuante Heng Yu.
El rostro de Li enrojeció levemente.
– ¡Claro que no! – Exclamo – soy un líder de secta y conozco a Zewu–Jun, estoy seguro que cuando le anunciaran mi presencia me dejaría entrar – aclaro rápidamente.
Heng Yu solo rodo los ojos.
– Solo cuídate – intervino Dong Hua, compadeciéndose del joven alfa.
– Lo hare, no te preocupes – respondió – y antes de que se me olvide, sí llegan a tener problemas con el consejo y comienzan a cuestionarlos, solo recuérdenles que los deje a cargo – menciono cruzándose de brazos – esos viejos son muy elitistas y recibir órdenes de betas no es su estilo.
Ambos betas rieron por lo último.
– Esos viejos necesitan una sesión de comportamiento – aseguro Heng Yu – con unos cuantos trabajos forzados y azotes, estoy seguro que cambiarían esa forma de pensar.
– Heng Yu – lo llamo su pareja a modo de advertencia.
– ¿Qué?, es la verdad.
– No somos partidarios de los castigos innecesarios – le reprocho el beta – ¿ya olvidaste las enseñanzas del maestro?
– Creo que el maestro entendería que lo hicimos por un bien mayor.
– Dong Hua tiene razón – apoyo Li – a menos que el consejo haya cometido crímenes que requieran un castigo, no podemos imponerles una pena solo porque nos plazca.
– Oh, vamos, ¿no me digas que no sospechas de ellos? – pregunto Heng Yu con algo de aburrimiento
– …
– Lo sucedido con Jin Rulan.
Li Wang desvió la mirada.
Lo sucedido con Jin Ling también era un tema que no había podido concluir, ya que hasta el momento solo tenía sospechas sobre quienes pudieron tramar aquel despreciable suceso pero, no tenía ninguna prueba sólida para poder aprender a los perpetuadores.
Algo que lo frustraba en sobre manera.
– Sin pruebas no puedo hacer nada y lo sabes – aclaro Li.
Heng Yu resoplo y rodo los ojos.
– Hablando de ese tema, ¿aún no has decidido qué hacer con esos bandidos? – Pregunto Dong Hua – llevan casi tres meses encerrados.
– No hay mucho que hacer, mientras ellos sigan diciendo que no saben quién les pago – encogiéndose de hombros – además, tienen muchos crímenes encima, cuando regrese decidiré que hacer con ellos.
– De acuerdo – hablo Dong Hua con una sonrisa – es mejor que te vayas, no debes hacer esperar a Zewu–Jun.
– Mmm… Cuiden todo por mí.
– Siempre lo hacemos – afirmo Heng Yu.
Li Wang solo les sonrió antes de desenfundar su espada, montar sobre ella, emprender el vuelo y desaparecer segundos después de la vista de ambos betas.
– ¿Alguna vez imaginaste a nuestro pequeño Li como un líder de secta? – pregunto Heng Yu.
– No, aun siendo hijo de uno, nunca lo imagine en ese puesto – respondió su pareja – Li es un alma demasiado libre como para atarse de esa forma pero, es alguien responsable y si tiene que hacer el trabajo, lo hará, aunque no le guste.
– Mmm… Así es nuestro A–Li.
– Solo espero que esto no le traiga más problemas de los que ya tiene, sobre todo esa promesa que hizo.
– ¿Crees que la cumpla? – pregunto Heng Yu cruzándose de brazos – con todo lo que está ocurriendo, no sería difícil que se le pase por la cabeza… – insinuando algo que por el gesto en su rostro, no se trataba de algo muy agradable.
Dong Hua soltó un suave suspiro.
– El siempre cumple sus promesas, aunque estas sean complicadas.
– Tienes razón… Li no es alguien que guarde rencor pero… Los sentimientos humanos son bastante complicados ¿no?
– Sí no fuéramos humanos no tendríamos esos sentimientos tan complicados, es lo que nos hace ser lo que somos.
– Supongo que tienes un punto – tomando la mano de su pareja y apretándola suavemente.
– Solo confiemos en A–Li – le aseguro Dong Hua – solo él puede decidir cómo proceder a partir de ahora.
Jingyi observaba con curiosidad al pequeño niño que se encontraba alejado de todos los demás.
Nunca lo había visto antes, lo poco que sabía era que el maestro Qiren lo había traído para que comenzara a estudiar a lado de los demás pero, fuera de ahí, no conocía más del nuevo discípulo del que todo mundo hablaba.
Era la hora de irse a casa junto con sus padres pero, la cara tan seria que colocaba mientras esperaba a que vinieran por él, le daba curiosidad.
– ¿Qué tendrá? – pregunto Jingyi, avanzando un poco para acercársele.
– Es mejor que no te acerques – dijo otro niño.
– ¿Por qué? – regresándole a ver.
– Escuche a mis padres decir que él es protegido de Zewu–Jun.
– Mmm… Yo escuche que es hijo de Hánguāng–jūn pero que es un secreto…
– Es mejor no acercarse o nos castigaran – menciono otro.
Jingyi enarco una ceja.
Ahora comprendía porque nadie se acercaba al otro niño. Todos temían acercarse y ser castigados por solo estar a su lado.
Sin importarle lo que dijeran, Jingyi camino lentamente al niño del que todos hablaban, dibujando una enorme sonrisa.
– Hola.
– …
– Te llamas Yuan, ¿verdad?
– …
– ¿Te gustan las clases?
–…
– A mí me aburrieron mucho y eso que solo era la primera clase, pero mi mamá dice que debo aprender todo lo que digan mis maestros o no seré un buen discípulo del clan.
– …
– ¿Me estas escuchando?
Y nuevamente, no obtuvo respuesta.
Jingyi hizo una mueca al ver que aquel niño ni siquiera lo regresaba a ver, lo ignoraba completamente, como si no existiera o no escuchara nada de lo que decía.
Indignado, el pequeño Jingyi se alejó de aquel niño engreído y antipático. Sí quería seguir solo que lo hiciera, el no seguiría hablándole cuando él se comportaba de esa forma.
– A–Yi, ¿Qué sucede?
La voz de su madre lo llamo, quien había venido a recogerlo después de las clases y de inmediato fue a su encuentro.
– Mamá – dijo Jingyi con una enorme sonrisa.
– ¿Por qué tenías esa mueca? , ¿Te castigaron nuevamente por no poner atención?
– …
– ¿A–Yi?
– Solo me regañaron pero… No es por eso que estoy enojado.
– ¿Entonces? – arrodillándose para ver mejor el rostro de su hijo.
– Es que intente hablar con el aquel niño pero, me ignoro.
Su madre se le quedo viendo unos segundos antes de girar su cabeza y enfocar al pequeño niño que estaba en el rincón.
– Oh, así que se trata de él…– susurro la mujer.
– ¿Mamá?
– ¿Recuerdas cuando te explique por qué nuestro clan tiene todas esas "aburridas" reglas?
– Si.
– El clan Lan fue fundado por un monje que bajo al mundo y donde conoció a su persona destinada.
– Mmm…
– Todas las reglas que nos rigen existen para que nunca nos desviemos del camino del bien. Para que cada integrante busque la iluminación, sea correcto, virtuoso, amable y justo.
– …
– Pero por sobre todas las cosas… Nunca rendirse ante nada.
–…
– ¿Recuerdas cuando visitamos Caiyi y me pediste los dulces?
– Mmm…
– ¿Y te dije que no porque tenían algo de chile pero tu seguiste insistiendo porque querías probarlos?
–Mmm…
– ¿Te rendiste aun cuando te dije que no en muchas ocasiones?
– No – contesto con algo de vergüenza.
– ¿Los dejaste aun cuando estaban picosos?
– No…
– Entonces… ¿te rendirás con él?
– Pero no es lo mismo, el me ignora… Y si no quiere hablar pues no le hablo.
Su madre sonrió suavemente y tomo sus pequeñas manos.
– A–Yi, ¿olvidaste que hay una regla que dice "prohibido juzgar sin pruebas"?
– …
– A veces es más fácil juzgar sobre lo que nuestros ojos contemplan pero, no somos capaces de darnos cuenta que siempre hay más de lo que las personas aparentan.
– No entiendo.
– Estoy segura que ese pequeño ha sufrido mucho en la vida y seguramente tiene miedo de interactuar con los demás, se siente solo y triste.
– Pero… Es hijo de Hánguāng–jūn – tapándose la boca rápidamente por lo dicho.
– A–Yi, no es educado hablar de otros a sus espaldas.
– Lo siento.
Su madre rio suavemente.
– No importa quienes son sus padres o su origen – le indico acariciando su mejilla – lo que yo veo, es un pequeño niño que necesita amigos y tiempo para volver a sonreír… ¿No le ayudaras?
Jingyi regreso a ver al pequeño que estaba en el mismo sitio, para después regresa la vista al rostro de su madre.
– Mmm…
– Entonces – dijo su madre, metiendo su mano dentro de la pequeña bolsa que traía con ella, sacando dos pequeños dulces de su interior – llévaselo.
– Pero está prohibido comer dulces antes de la comida.
– Lo sé – indico su madre – pero este será nuestro secreto – guiñándole un ojo.
Jingyi sonrió ampliamente, tomando el par de dulces y corriendo hacia donde se encontraba el otro niño.
Se detuvo nuevamente frente a él y extendió su mano, enseñándole el dulce.
– A–Yuan… ¿te gustan los dulces?
El pequeño solo observo el dulce pero no respondió.
– A mí me gustan – sentándose frente a él – Mamá no suele dármelos porque suelo romper las reglas pero, cuando me porto bien, me trae una caja de ellos.
– …
– Mamá dice que si como muchos engordare pero que aun así me querrá aunque parezca una pelota – comenzando a desenvolver el dulce.
– …
– Hay unos que tienen chile, no es que no me gusten, los tolero pero… Prefiero los rellenos de crema de fresa – dejando la envoltura a un lado – seguro te gusta.
– …
Sin darle tiempo a que Yuan dijera algo –aunque realmente no decía nada– Jingyi se lo metió en la boca para su sorpresa del primero.
– ¿Dulce verdad?
Yuan lo regreso a ver, mordiendo lentamente el dulce y tragándolo un segundo después.
– ¿Te gusto?
– Mmm…
Jingyi sonrió al recibir aunque sea un sonido como confirmación.
– Oh, mira esa cara – dijo Jingyi el rostro serio del otro niño – toda seria y sin una sonrisa, los demás pensaran que sabes como reír - le aseguro con una sonrisa - vamos sonríe - llevando sus manos a las mejillas del otro, sorprendiéndolo por lo hecho - ¡sonríe! - estirando sus mejillas de forma graciosa - sonreír es mejor.
– …
– ¿No crees?
Yuan se le quedo viendo, mientras Jingyi sonreía ampliamente.
–… Tú… ¿No me tienes miedo?
Jingyi hizo una mueca de confusión y respondió.
– ¿Miedo? ¿Por qué?
– Los… Los demás niños… Dicen… No quieren hablar conmigo…
– Oh, eso…
–…
– No te tienen miedo, le tienen miedo al maestro Qiren y como él te trajo…
– ¿Tu no me tienes miedo? – volvió a preguntar.
– No, si te tuviera miedo no te hubiese dado mi dulce – dedicándole una enorme sonrisa.
Yuan se le quedo viendo, sorprendido por la franqueza del otro niño, admirando la amplia sonrisa que tenía marcada en su rostro.
– ¡Ya se! – Levantándose – ¡Ven a comer con nosotros!
– ¿Comer?
– Mmm… Mamá cocina muy rico y…
– No creo que… el maestro Qiren…
– Sí mamá le pide permiso seguro acepta, el maestro Qiren nunca le niega nada.
– Lan Yuan, es hora de retirarse.
La voz del viejo maestro los interrumpió. Ambos regresaron a ver hacia donde se encontraba, encontrándolo junto a la madre de Jingyi.
– …
– ¡Mamá! – Grito Jingyi – ¡¿Yuan puede venir con nosotros a comer?!
– ¡Lan Jingyi está prohibido gritar! – le reprendió Lan Qiren.
Jingyi hizo un puchero por el regaño.
Ambos niños guardaron silencio unos minutos.
Jingyi observo como su madre hablaba con el viejo maestro, este último soltó un largo suspiro y termino asintiendo muy a su pesar. Su madre regreso a verlo y asintió con su cabeza, confirmándole que el viejo maestro había dado su autorización.
– ¿Ya vez? – Lo regreso a ver Jingyi – Mamá siempre lo convence.
– Pero…
– Nada de peros – tomando la mano del otro niño – mamá nos está esperando.
Jingyi jalo a Yuan de su mano, levantándolo rápidamente, ambos comenzaron a correr hacia donde la madre del primero se encontraba, sin importarles los reclamos del viejo maestro.
Cuando Jingyi regreso a ver a Yuan, este sonreía suavemente.
En ese momento, Jingyi pensó que haría lo que sea para ver sonreír al otro niño y jamás soltaría su mano.
Sus ojos se abrieron lentamente.
El sol aún no había salido pero la hora de levantarse había llegado.
Con calma se reincorporo sobre la cama y se tallo los ojos, soltando un largo bostezo antes de estirar su cuerpo, saliendo de la cama un segundo después para comenzar su rutina.
Tendió su cama, se dio un baño, se cambió rápidamente y salió del cuarto para comenzar el día.
Camino hacia las habitaciones donde los demás discípulos omegas se encontraban, para verificar que ya estuvieran levantados, encontrándolos hablando tranquilamente mientras terminaban su rutina.
Jingyi por su parte se sentó en una de las camas mientras esperaba que terminaran, derrumbándose sobre de esta mientras su cabeza no deja de pensar en aquel sueño que tuvo, uno que le recordó de forma vivida el día que conoció a Sizhui y la silenciosa promesa que había hecho, una que había olvidado por alguna razón.
"¿Por qué recordé eso?" se preguntó con las mejillas algo rojas "¿La sonrisa de Sizhui era tan brillante desde que era niño?, ¿Por qué me siento así?"
Por la vergüenza Jingyi tomo la manta y se cubrió con ella, escuchando como uno de sus compañeros se quejaba por deshacer su cama.
– ¡Oye, ya la había arreglado! – Exclamo su compañero – ¡Sal de ahí! – tomando la manta y jalándola.
– ¡Déjame! – respondió Jingyi apretando con fuerza la misma para que no lo vieran con la cara roja.
– ¡¿Quieres llegar tarde al desayuno?! – le pregunto con molestia.
– ¡No es como si no llegara tarde siempre!
– ¡Tu…!
– Ya déjalo… – intervino otro omega – si él quiere llegar tarde es cosa de él.
– Pero…
– ¿Y ahora qué le pasa a Jingyi? – Pregunto otro compañero, curioso por la escena – ¿se siente mal?
– ¿Mal?, ¿desde cuándo los tontos se enferman?
– ¡Oye! – exclamo Jingyi sin salir debajo de la manta.
– Quizás solo este… Nervioso – intervino otro omega – Ya saben, con eso del cortejo y así… – riendo suavemente.
– ¡Oh! – exclamaron los demás.
– Entonces… ¿Era cierto?
– ¿Pensabas que era broma?
– Pues… Como Zewu–Jun no ha dicho nada…
– Claro que no lo hará, es su sobrino después de todo… Solo confirmaran cuando sea un hecho.
Poco a poco los omegas del área comenzaron a reunirse para hablar del tema, aun cuando sabían que iba en contra de las reglas hablar de otros, la curiosidad sobre el tema había captado su atención.
– Entonces… Solo estas nervioso – dijo uno de los omegas, intentando quitar la manta que cubría a Jingyi – es normal, no todos los días un alfa con esa posición, te pide formalmente un compromiso.
– Es cierto, el joven Zizhen es un buen alfa, es el hijo de un líder de secta, cualquier omega estaría encantado de ser su futuro esposo – apoyo otro discípulo.
– Que suerte tienes Jingyi, incluso el mismo líder del clan Ouyang pidió la autorización para el cortejo. Zizhen debe estar loco por ti – riendo suavemente.
– Nuestro Jingyi solo esta avergonzado, seguramente a él también le gusta el joven Zizhen pero… ya saben cómo es él.
Jingyi quien había escuchado toda la conversación, se quitó la manta rápidamente y hablo con las mejillas encendidas.
– ¡Dejen de molestarme! – Exclamo – ¡A mí no me gusta Zizhen! ¡Si quieren se los cambio!
Todos los presentes se le quedaron viendo por la forma en como había reaccionado Jingyi, soltando un largo suspiro.
– Pobre del joven Zizhen, ¿Cómo fue que se fijó en un omega tan escandaloso?
– Cuando se casen y vivan juntos, ya no dirás que no te gusta – soltando una ligera risa.
– ¡Dejen de hablar como si no estuviera aquí!
Jingyi salto de la cama y comenzó a perseguirlos, levantando la voz para que dejaran de hablar del tema, ya que no planeaba ser el centro de burlas de todos los omegas de Gusu Lan.
Todos corrieron mientras Jingyi los perseguía por el lugar hasta que, uno de los discípulos mayores del área de omegas, los reprendió por causar semejante ruido, mandándoles a todos a copiar las reglas.
Una vez su castigo impuesto, el discípulo los escolto hacia el comedor, donde tomarían el desayuno antes de realizar su castigo impuesto.
"Yo no quiero casarme" pensó Jingyi mientras seguía a los demás hacia el comedor "Pero si llegara a hacerlo… La persona con la que me casaría…" sus mejillas tomaron un fuerte color carmín, cuando la imagen de cierto alfa apareció en su mente "Pero… ¿Qué cosas estoy pensando?"
Negó rápidamente con su cabeza y apresuro el paso hacia el comedor, mientras el corazón le latía rápidamente.
– Y finalmente, ¿Cuándo vendrá el clan Ouyang a Gusu? – pregunto Wuxian mientras toma un pan caliente y lo muerde.
– Aun no hay una fecha establecida – respondió su esposo, sentándose a su lado – hermano cree que el clan Ouyang arribara a Gusu dentro de las próximas semanas.
– Mmm…
El tema acerca del cortejo de Jingyi se había vuelto un tema bastante típico entre ambos, sobre todo porque de una u otra forma esto incluía a su hijo Sizhui, no solo porque era amigo de Zizhen sino, por que él también estaba interesado en Jingyi, aunque este último no tuviera conocimiento de ello.
– A–Yuan… ¿Ya sabe de esto? – Pregunto – me refiero así lo tiene presente.
– Mmm… Se lo recordé hace poco.
– ¿Y?, ¿Qué piensa hacer? – pregunto curioso.
– …
– Lan Zhan… ¿No me digas que decidió dejar ir a Jingyi? – Ampliando sus ojos al pensar en ello – pero él dijo que…
– Decidió cortejarlo.
– Lo amaba – callando de pronto al escuchar las palabras de su esposo – ¿Qué?
– Sizhui decidió cortejar a Jingyi, hablara con él antes de que el clan Ouyang arribe a Gusu.
– ¿Por qué presiento que se acerca un pero?
Su alfa suspiro.
– Sizhui ha tenido problemas.
– ¿Problemas?
– …
– ¡Lan Zhan, ya dime! – Exclamo de forma impaciente, tomándolo de la túnica y jalándolo suavemente – sé que hay una regla que impide hablar de otro a sus espaldas pero, somos esposos… No es hablar de otros, es hablar del futuro de nuestro hijo.
Su alfa volvió a suspira y hablo.
– Jin Ling…
Wei Ying soltó a sus esposo y se le quedo viendo, esperando le explicara que tenía que ver su sobrino – aun le costaba creer que era su hijo – en los problemas que su alfa había mencionado.
Con calma, el segundo jade procedió a contarle de forma breve lo que su hijo le había dicho, de la decisión tomada y los problemas que había tenía para hablar con el omega que eligió, todo porque su destinado intervenía en cada oportunidad.
– Entiendo – bajando la cabeza – Jin Ling ha estado interviniendo en ello… Pensé que con los problemas que teníamos, olvidaría por completo el lazo que los une pero, veo que no fue así.
Ambos permanecieron en silencio.
El omega, aunque no apoyaba la postura de Jin Ling, lo comprendía, se trataba de su destinado y verlo ir tras otra persona no era nada agradable pero, aun así, inmiscuirse de esa forma… Solo esperaba que Sizhui no terminara odiando a Jin Ling por esto, odiaría que dos personas que amaba con todo su corazón, se pelearan de por vida.
– ¿Crees que deberíamos hablar con Jin Ling? – Pregunto con algo de tristeza en su voz – sé que no es correcto pero, siento que las cosas se están complicando demasiado entre ellos y…
– Cuando se trata de sentimientos, solo los involucrados pueden hablarlo, terceras personas podrían perjudicar la situación entre ellos.
Wuxian entrecerró los ojos y sonrió.
– Le recuerdo, querido Hanguang–Jun, que si no fuera por la intervención de un tercero, en el lugar y hora adecuada, ni usted ni yo estaríamos aquí… – recordando con cariño aquel día en el templo de la diosa.
– ….
– Pero entiendo lo que quieres decir – dijo para no seguir incomodando a su alfa – además, estoy seguro que Sizhui no querría eso.
– Mmm… Él quiere solucionar sus propios problemas.
El omega sonrió.
– Solo espero que cuando necesite ayuda no me siga excluyendo – dijo haciendo un puchero.
– ¿Excluir? – pregunto su esposo un tanto confundido.
– No te hagas, hace mucho que A–Yuan no me visita y prefiere hablar contigo de estas cosas que conmigo – su alfa iba a responder pero él se apresuró a seguir hablando – no cuenta que yo te pida que hables con él… Hablo de que él te busca para tratar estos temas más que a mí… Se supone que el "sensible y amoroso" de los dos soy yo. ¿Por qué es más abierto contigo sobre lo que le sucede que conmigo?
– No es que sea más abierto – respondió su alfa – es... Es más fácil hablar con otro alfa sobre lo que te sucede que un omega – regresándolo a ver de reojo.
– ¿Me estás diciendo que hay cosas que no me dices Lan Zhan? – enarcando una ceja de forma divertida.
El negó con su cabeza.
– Es más… Algo biológico.
– …
– Hay cosas que solo otro alfa entiende, como nuestros celos, nuestro instinto de protección hacia nuestras parejas, la sensación que nos mueve cuando encontramos a nuestro destinado… En ocasiones necesitamos el punto de vista de otro alfa para poder comprender mejor lo que nos sucede.
– Por eso sueles hablar mucho con tu hermano ¿no?
– …
– Esta bien, entiendo a dónde quieres llegar – aseguro Wuxian, apoyando su cabeza en el hombro del alfa – eres un alfa y su padre, así que habrá cosas que solo tu podrás responder… Solo desearía que recordara que también cuenta conmigo – dijo haciendo un puchero.
– Lo sabe, solo no quiere abrumarte con sus problemas, sobre todo ahora, que estas a pocos meses de dar a luz.
– Ustedes dos son unos exagerados.
– No queremos correr riesgos – besando su cabeza.
– Lo sé – sonriendo suavemente – ambos estamos bien – le aseguró – Y, ¿Cuándo planea decirse todo a Jingyi?
Su esposo negó con su cabeza.
– Supongo que solo nos queda esperar.
– Mmm…
Wei Ying soltó un suave suspiro y cerro sus ojos, disfrutando del momento.
Aunque apoyaba a su hijo, también le entristecía ya que, esto terminaría rompiendo el corazón de Jin Ling.
Solo esperaba que todo terminara bien para esos tres.
El pabellón de la biblioteca se encontraba totalmente en silencio. Los discípulos poco a poco comenzaron a abandonarlo conforme terminaron sus castigos hasta que, solo Jingyi quedo en el lugar, esto debido a que, siendo la razón principal del alboroto causado, su castigo fue más severo que el de los demás.
Hacía mucho que había perdido la cuenta de las veces que transcribió las reglas del clan por ende, ya no había necesidad que abriera el libro para hacerlo, su cabeza recordaba cada una de ellas por lo que, solo se dedicaba a escribir sobre el papel.
– ¿Por qué siempre termino en este lugar? – se preguntó continuando su tarea.
Su intención al despertar, nunca fue romper las reglas de hecho, solo pensaba en cumplir sus obligaciones y mantener su cabeza lejos de todos los problemas que tenía pero, las habladurías matutinas –las cuales se supone están prohibidas– agotaron su paciencia, terminando con aquel nefasto escándalo en el que termino metido.
No era un secreto, todo mundo sabía de la propuesta de cortejo que el clan Ouyang había hecho al clan Lan pero, por respeto, se mantenía todo en silencio, aunque a veces salían conversaciones como la ocurrida en la mañana.
Era cierto que Ouyang Zizhen era un alfa muy guapo, diestro, cariñoso y con un estatus que muchos omegas quisieran alcanzar, no todos los días el hijo de un líder de secta te propone cortejarte y, si se dan bien las cosas, casarse a futuro… Cualquier omega del clan Lan estaría gustoso de aceptar pero… Él no era cualquier omega.
Quería mucho a Zizhen pero… ¿Lo que sentía era propiamente amor? ¿Podría casarse con él?, ¿Tener a sus cachorros?, ¿Ser visto como el omega del futuro líder del clan Ouyang?
Jingyi negó rápidamente su cabeza, alejando todos aquellos pensamientos.
No sentía nada más que amistad por Zizhen, siempre ha sido así, no puede aceptar algo como ese cortejo y después romperle el corazón aunque… También estaba Zewu–Jun, era el líder del clan Lan y su primo por lo que… Sí se negaba podría verse como una ofensa…
– ¿Qué hago? – dejando el pincel y midiéndose el labio inferior.
No sabía qué hacer.
¿Aceptaba y vivía una vida que, aunque no fuera infeliz, no sería lo que él querría?, ¿Se negaba y con ello, rompía quizás los lazos entre ambas clanes?
Además estaban esos extraños sentimientos que estaba experimentando por su mejor amigo…Últimamente soñaba con él, algunas veces eran sueños ligeros de cuando eran niños pero otros… Que de solo pensarlo lo hacían sonrojar.
No es que se avergonzara por tener esa clase de sueños, cualquier joven a esa edad los tenia, era parte del crecimiento y de las hormonas pero… No entendía porque en dichos sueños aparecía su mejor amigo, la situación se volvía muy incómoda cuando se lo encontraba por que dichos sueños regresaban a su cabeza y le hacían decir cualquier tontería para alejarse… incluso agradecía que Jin Ling apareciera en esos momentos para poder huir.
– Me estoy volviendo loco – murmuro apoyando su cuerpo sobre el escritorio para ocultar su rostro sobre sus brazos – ¿Por qué me siento así?
Unos pasos lo alertaron, haciendo que se reincorporara rápidamente.
Sus ojos se ampliaron cuando noto como la figura de la persona cuyos pensamientos le atormentaban aparecía en la biblioteca.
– ¿Sizhui?
Su mejor amigo sonrió y se acercó.
– ¿Te castigaron nuevamente?
Jingyi bajo la mirada, sintiendo una extraña vergüenza que nunca sintió cuando se encontraba con él.
– ¿Por qué estás aquí? – intentando cambiar el tema.
– Acabo de salir de una reunión con padre y Zewu–Jun y escuche que castigaron a algunos discípulos, tu nombre apareció entre ellos – dijo sin dejar de sonreír – como tuve un poco de tiempo libre, vine a ver como estabas.
– No es como si fuera la primera vez que me castigan – dijo sin regresar a verle – ya sabes que siempre lo hacen.
– Porque siempre rompes las reglas – dijo con una pequeña risa.
– ¿Viniste a burlarte? – le reclamo, regresando a verle.
– Sabes que nunca lo haría.
Ambos se quedaron viendo unos segundos antes de comenzar a reír suavemente.
– ¿Estas por acabar?
– Mmm, solo me faltan algunas copias.
Sizhui asintió y se sentó frente a él, esperando pacientemente a que su compañero terminara de copiar las reglas.
– Jingyi…
– ¿Mmm? – respondió sin levantar la vista.
– ¿Recuerdas lo que quise decirte en Torre Koi?
– …
– O mejor dicho, lo que he tratado de decirte últimamente…
Jingyi trago con fuerza y asintió.
– Pues… – extendiendo su mano para tomar la del omega, quien se sobre salto por el hecho, levantando la vista con las mejilla salgo sonrojadas.
– Siempre… Siempre has sido alguien importante para mí, lo sabes ¿verdad?
– Mmm…
– Jingyi… Sé sobre la petición de cortejo que el clan Ouyang le extendió a Zewu–Jun.
Aquello sorprendió a Jingyi.
– Mi intención no es incomodarte…
– ¿Entonces? – Desviando la mirada – ¿Por qué lo mencionas?
– Jingyi yo… Yo… – apoyándose sobre la mesa y acercando su rostro al del omega – si hay alguna posibilidad de que tú me…
El sonido de varios libros cayendo a una de las mesas los sobre salto, haciendo que se separaran de golpe. Ambos giraron sus cabezas para ver la razón del sonido, encontrándose con la figura de Jin Ling.
– ¿Jin Ling?
– ¿Joven amante?
El ceño de Jin Ling estaba fruncido, sus feromonas mostraban claramente el enojo que estaba sintiendo en ese momento.
Mientras que Jingyi no comprendía la razón del por qué su aroma mostraba aquel sentimiento. Sizhui por su parte lo comprendía y solo dejo escapar un largo suspiro.
– Al parecer no hay día en el cual no estés copiando las reglas – dijo Jin Ling con clara molestia – No entiendo como alguien como tú, puede ser un Lan.
Jingyi se levantó de golpe y respondió.
– Mira quien lo dice, a ti te han castigado por levantarle la voz al maestro Wei en repetidas ocasiones.
Aquello hizo que Jin Ling se molestara aún más, llevando su mano hacia la empuñadura de su espada.
– Tu…
Sizhui al ver la escena no pudo más que suspirar.
Las cosas siempre terminaban de esta forma, con ambos omegas enfrentándose por alguna tontería dicha.
Sizhui se levantó y se puso en medio de ambos, intentando mediar entre ambos omegas, cuyos aromas comenzaban a inundar el lugar.
– Ambos tranquilícense – dijo levantando la voz para que ambos lo escucharan – les recuerdo el lugar donde estamos, está prohibido hacer ruido, sobre todo iniciar peleas entre los discípulos… Si siguen así, me temo que tendré que llevarlos con mi padre.
– ¡Sizhui! – exclamo Jingyi.
Jin Ling por su parte aun cuando tenía apretados los dientes y su mano se aferraba con fuerza a la empuñadura de su espada, tuvo que relajarse, ya había tenido problemas con Lan Wangji por culpa de su omega, no quería ser castigado nuevamente por él.
Ambos omega se regresaron a ver por unos segundos antes de desviar la mirada y cruzarse de brazos.
Sizhui por su parte solo suspiro ante la actitud de ambos, sintiéndose un tanto decepcionado al ver que, nuevamente, no puedo decirle nada a Jingyi.
"Quizás la próxima vez" pensó Sizhui.
Un silencio incomodo se extendió en el lugar, ninguna sabía que decir o hacer. Ambos omegas estaban molestos, sus aromas los delataban y el joven alfa, no sabía qué hacer con dos personas en ese estado… Definitivamente era complicado que ambos estuvieran en el mismo lugar sin terminar luchando.
– Disculpen la interrupción.
Una tercera voz capto la atención de los tres, haciendo que voltearan a ver al recién llegado.
– No te preocupes – menciono Sizhui al discípulo – ¿sucede algo?
– Vine a informar que ha llegado una visita a Gusu Lan.
– ¿Visita? – Enarcando una ceja – ¿Ya se le informo a Zewu–Jun?
– Tanto Zewu–Jun y Hanguang–Jun siguen en reunión por ende, decidí informarle.
– Entiendo, ¿Quién es la persona que acaba de llegar?
– Es el hijo del líder del clan Ouyang, Ouyang Zizhen.
Los tres ampliaron sus ojos al escuchar las palabras del discípulo, sorprendidos por la llegada del alfa del clan Ouyang.
"¿Qué hace aquí?" se preguntó Sizhui "Se suponía que aún no había fecha oficial para su llegada a Gusu"
Jin Ling regreso a ver a Sizhui, notando lo tenso que se había puesto por la mención del otro alfa, apretando sus manos por lo que aquello significaba, ya que había escuchado sobre la petición de cortejo del clan de Zizhen hacia Jingyi.
Esto último le hizo sonreír, quizás podría usarlo a su favor.
– Vaya, no sabía que tu prometido iba a venir – dijo regresando a ver a Jingyi – deberías recibirlo, no querrás que se sienta ofendido.
– ¡Él no es…!
– ¿Sigue esperando en la entrada? – pregunto Sizhui, tratando de mantenerse clamado ante la situación.
– Así es, de hecho… – regresando a ver a Jingyi – pregunto por el joven Jingyi.
– …
– Y pidió verlo.
Aquello conmociono tanto a Sizhui y a Jingyi mientras que Jin Ling, simplemente sonreía para sus adentros.
"Tal parece que Zizhen va en serio" pensó Sizhui "No puedo negarle que lo vea, después de todo, está el pedido de cortejo…"
– Joven Sizhui, ¿Qué desea que se haga? – pregunto el discípulo.
– Dile que enseguida estaremos con él.
El discípulo asintió y salió de la biblioteca.
– Sizhui – lo llamo Jingyi con algo de nerviosismo en su voz.
El alfa lo regreso a ver y le sonrío suavemente.
– Es mejor no hacerlo esperar – le menciono con calma.
– Pero… – bajando la cabeza y soltando un suave suspiro – de acuerdo.
Jin Ling al ver la escena frunció el ceño e intervino.
– Yo también voy.
– ¿Y tú por qué? – pregunto Jingyi, enarcando una ceja.
– Zizhen es mi amigo y hace tiempo que no lo veo – cruzándose de brazos – ¿hay algún problema?
– Pues…
– No, no lo hay – respondió Sizhui – estoy seguro que Zizhen se alegrara de vernos – caminando hacia la salida del pabellón.
Jingyi solo hizo una mueca y sigue a Sizhui fuera del lugar.
Acto que Jin Ling imito.
La felicidad que el rostro de Ouyang Zizhen mostro una vez los vio acercarse, provoco un vuelvo en el estómago del omega. Nunca antes se había sentido intimidado por alguna situación, siempre se mantuvo firme en cualquier circunstancia, sin importar que eso significase tener que enfrentar a los fantasmas que tanto temía pero, la actual situación lo sobrepasaba y por mucho.
No había visto a Zizhen en mucho tiempo, la última vez había sido en una cacería nocturna en la que coincidieron pero, en esos momentos no había una solicitud de cortejo entre ambos por lo que, la incomodidad y el nerviosismo lo estaba recorriendo por completo.
Su instinto le decía que debía irse, ya que él no deseaba esto pero, la suave sonrisa de Sizhui lo tranquilizo un poco, haciendo que llegara hasta el alfa y lograra sonreírle.
– ¡Hola! – Dijo Zizhen al verlos llegar – ¡Hace mucho que no nos veíamos!
– Mmm… A nosotros también nos da gusto verte – menciono Sizhui.
– Más bien, hace tiempo que tu no apareces, ni siquiera en las cacerías – intervino Jin Ling – ¿acaso tu padre nuevamente te tiene metido en las reuniones?
Zizhen rio un poco.
– Sí, mi padre quiere que comience a relacionarme con los demás líderes y sus hijos, así que… Me tortura llevándome a esas aburridas reuniones y me tiene estudiando a tiempo completo.
– Comprendo el sentimiento – apoyo Sizhui – a veces las tareas del clan nos quitan tiempo para otras actividades.
– Ni que lo digas.
Ambos ríen por el comentario ya que, al ser hijos o discípulos principales, tendían a tener responsabilidades mayores a los demás por lo que muchas veces no tenían tiempo ni para ellos mismos.
Fue en ese momento que los ojos de Zizhen enfocaron la figura de Jingyi, dibujando una amplia sonrisa al verlo.
– Hola Jingyi – dijo con algo de emoción en su voz.
El omega se estremeció cuando escucho al alfa llamarlo, trago con fuerza y respondió.
– Hey… Hola…
Sizhui al notar la incomodidad de Jingyi, tuvo que respirar profundamente, ya que su alfa interno noto como las feromonas del otro alfa demostraban lo feliz que estaba por ver al omega y, si no se controlaba, podría hacer algo de lo cual se arrepentiría.
– No esperábamos verte tan pronto, el clan Ouyang no ha enviado ninguna misiva de cuando arribarían a Gusu.
– Mi padre ha tenido algunos asuntos que lo han mantenido ocupado por ello aún no hay una fecha para la visita pero, le pedí me dejara venir para visitar a mis amigos, así podríamos salir y hablar un poco antes de… – regresando a ver a Jingyi y sonreírle suavemente – pasar a asuntos más formales.
El omega trago con fuerza al notar la intensa mirada que el alfa le estaba dedicando y aprieto sus manos con fuerza.
– Cuando te refieres a salir – intervino Jin Ling – ¿te refieres a ustedes dos? – pasando sus ojos de Jingyi a Zizhen.
Jingyi regreso a ver al otro omega con clara molestia por la insinuación.
Mientras que Sizhui solo regreso a ver a Jin Ling de reojo, con la mandíbula tensa por mantener apretados los dientes.
Zizhen ríe y responde.
– No, eso… Se verá más adelante – dijo sin negar la insinuación – por ahora solo quiero salir con mis amigos, hace mucho que no nos divertimos.
Jin Ling solo rodo los ojos y se cruzó de brazos al no conseguir lo que buscaba.
– En Caiyi hay un restaurante cuya comida me encanto – siguió hablando Zizhen – y sería un lugar adecuado para hablar.
– Oh… Creo saber de cual hablas – menciono Jingyi– el maestro Wei nos llevó una vez cuando regresábamos de una cacería nocturna, ¿verdad Sizhui?
El alfa lo regreso a ver y al notar la mirada tan ansiosa que su compañero le dedicaba, entendió la indirecta.
– Mmm… La comida es muy placentera, siempre y cuando no haya mucho picante de por medio.
– No es mala idea ir a ese lugar, es muy tranquilo y se puede conversar sin problemas – agrego Jingyi.
– Entonces, sino hay objeciones, podemos ir – dirigiendo su vista hacia Sizhui – no estarás muy ocupado ¿verdad?, mi padre menciono que has estado ayudando a los jades desde que te volviste discípulo mayor.
Sizhui negó con su cabeza.
– Tengo un poco de tiempo – indico con una sonrisa – además, el restaurante abre un poco tarde por lo que, para evitar cualquier contratiempo en cuanto al toque de queda, lo mejor es que los acompañe.
Zizhen sonríe y regresa a ver a Jin Ling.
– Espero nos acompañes.
– Por supuesto que lo hare – observando de reojo a Sizhui – no me perdería la ocasión por nada del mundo.
Sizhui suspira al percibir la intensa mirada de Jin Ling sobre su persona.
– Sí ya no hay nada más de que hablar, te acompañare a los aposentos que te fueron asignados – dándose la vuelta para comenzar a caminar.
Zizhen se despidió y comenzó a seguir a su amigo, no sin antes regresar a ver de reojo a Jingyi, a quien le sonrió suavemente, haciendo que el omega se sonrojara y desviara la mirada.
Cuando ambos alfas se alejaron, perdiéndose de la vista de ambos omegas, Jin Ling retomo la palabra, dirigiéndose a Jingyi.
– Te consiguieron un buen alfa – menciono con una sonrisa de medio lado – el clan Ouyang no es tan estricto respecto a los principios y la etiqueta como el clan Lan, por lo que no tendrás que preocúpate de que Zizhen se queje de tu mal comportamiento.
Jingyi no soporto el comentario ni la burla que este contenía y respondió.
– Al menos hay alguien que se interesa en mí sin importar mi comportamiento, no como otros que de seguro por su mal carácter ni los mocas se acercan.
Jin Ling apretó con fuerza sus manos pero, decidió controlarse, respirar hondo y contestarle.
– Yo no tengo prisa – aseguro cruzándose de brazos – estoy completamente seguro que mi destinado será mi alfa algún día así que, no tengo por qué preocuparme después de todo… Es un cultivador de gran prestigio.
Aquellas palabras descolocaron un poco a Jingyi quien, enarco una ceja por la enorme confusión que aquello le hacía sentir.
– ¿Ya encontraste a tu destinado?
Jin Ling solo sonrió.
– Eso es algo que no te concierne – dándole la espalda con la intensión de irse pero, antes de hacerlo decidió continuar hablando – te aconsejo que comiences a hacerte la idea de que Sizhui no estará siempre a tu lado para protegerte – girándose un poco para enfocarlo – ya que una vez te cases, tendrás que irte del clan Lan.
Tras decir aquello, Jin Ling comienza a alejarse hasta perderse de la vista del otro omega.
Jingyi por su lado, no pudo responderle antes de irse, sobre todo porque muy en el fondo sabía que Jin Ling tenía razón. Sizhui no estaría siempre ahí, para protegerle de aquello que le incomodara o lo hiciera sentir mal y, por alguna extraña razón, eso le provocaba un enorme vacío en su pecho que no sabía cómo explicar.
つづく/ Continuara...
¡Y se acabó!
Otro capítulo más terminado.
¿Qué les pareció?
¿Les gusto?
Obviamente no fue tan largo por que, realmente no hay mucha información que dar pero, fue un inicio para lo que se trata la relación de los juniors que, como pudieron notar, será el foco de esta parte hasta que regresemos con Wangxian y compañía que, si saldrán pero, no tanto así que, espero sean pacientes Xd
Ahora las preguntas, como siempre:
¿Qué les pareció Li Wang? ¿Por qué ambos betas dijeron eso?
¿Les gusto el recuerdo de Jingyi y Sizhui?
Tiene una razón de ser, si buscan lógica por la novela no la van a encontrar ya que yo hice mi propia razón Xd sean pacientes.
¿Qué les pareció la escena de la biblioteca?, ¿llegara un día en el que Jin Ling y Jingyi se lleven bien?
¿Qué les pareció la llegada de Zizhen? ¿La esperaban?
¿Creen que Jin Ling tenga oportunidad ahora que Zizhen llego a Gusu?
Quien sabe, aún hay muchas cosas por aclarar.
¡Nos vemos en el próximo capítulo!
¡Bye, Bye!
