Advertencia: Los personajes de K-ON! le pertenecen a Kakifly.


Epílogo

2 años después.

Casa Tainaka – Akiyama

Un suspiro salía de los labios de Mio. Ese día había sido agotador, por tantas cosas que tuvo que hacer. Y lo primero que realizó fue la consulta de cómo iba su embarazo de cuatro meses junto a Ritsu. La castaña había decidido tomarse el día libre para esta junto a Mio en todos sus quehaceres. Quería ser el apoyo de la pelinegra en todo el sentido de la palabra. Tal vez no recuperará el tiempo perdido, pero podía empezar un nuevo viaje junto al amor de su vida.

Al año de haberse reencontrado, y de haber tenido una convivencia, ambas decidieron vender sus respectivos departamentos, y con ese dinero, comprar una casa en la ciudad en la cual ellas había vivido sus mejores recuerdos. Minoru era la persona más feliz con esa decisión, porque la casa, aunque era de un piso, tenía un amplio patio en el cual podría jugar su hijo con el perro que habían decidido adoptar. Era un pequeño labrador Golden Retriever, que fue abandonado por los antiguos dueños al percatarse que tenía un problema de nacimiento.

Tenía una parta corta, que lo hacía cojear y no crecía al mismo ritmo que los otros. Ritsu fue la que más se enamoró del pequeñín y al buscarle nombre, en conjunto decidieron ponerle Little Star, porque sí, él era una pequeña estrella que llegó para darles alegría. Minoru era que aprovechaba para estar al cuidado del pequeño cachorro, y le gustaba que se acostara a su lado mientras él tocaba batería, en sus prácticas de las tardes; o escribía sus pequeñas historias.

Porque ya empezaba a demostrar el talento en el mundo literario, tal cual como mami.

Pero ellas no eran las únicas que decidieron mudarse de ciudad. Nodoka y Megumi también lo hicieron, debido a que el buffet donde trabaja Manabe hacia decidió abrir una pequeña oficina de asesoría legal en aquella ciudad. Y con ella, también se mudó sus dos amigos de trabajo, Akemi y Haru decidiendo así contratar personal local.

Azusa, Yui y su pequeña también volvieron a la ciudad. Regresar a Toyosato había terminado siendo una buena elección, puesto que, a pesar de ser una ciudad pequeña y agrícola, estaba en crecimiento. La escuela elemental donde ellas estudiaron había sido cerrada para pasar a ser museo, y crearon otra, que, a pesar de tener fachada antigua, tenía los pilares modernos y cierta parte de su infraestructura, también moderna. Sobre todo, porque es hecha de manera antisísmica.

Toyosato quedaba a pocas horas de Kioto. Para ser más exacto, a 1h44, como muy largo el viaje, pero la gente que vivía ahí era feliz, sobre todo porque empezaba a crecer de una manera que nadie se lo hubiese imaginado. Cuando era el cumpleaños de Mugi, todas se reunían en la casa de Ritsu y Mio para celebrarlo de una manera sencilla y recordar viejos momentos. De vez en cuando, iban a su antigua escuela, cuando tenían tiempo libre, y revivían aquellos instantes que marcaron su vida.

Con la ayuda de los Kotobuki, se fundó la primera clínica y luego hospital de la pequeña ciudad. Así sus habitantes no tendrían que viajar a la ciudad más cercana para hacerse atender. Tal vez, ese fue uno de los motivos que llevó a Ritsu a renunciar a su antiguo trabajo para empezar desde cero en la ciudad que la vio crecer y que al mismo tiempo fue testigo de todas aquellas decisiones que la llevaron a distanciarse del amor de su vida, aunque aún conserva las acciones del hospital para el cual trabajó por tanto tiempo. De hecho, agradecía de volver, porque así estaría cerca de sus padres también. Y de sus suegros.

Era como volver al pasado, pero más madura.

No se podía quejar. Todas habían vuelto porque, tal vez, aquello era lo que el destino quería para cada una de ellas. Porque al estar en aquella pequeña ciudad, se podrían escapar de vez en cuando a tomarse unos momentos de relajación. Y ahora que sería madre de ese pequeño que estaba en camino, estaba con toda la felicidad que nadie se la podrá quitar. Porque finalmente había decidido aceptar que Mio quería una relación con ella a largo plazo. Olvidar lo que sucedió y seguir. Pero con el recuerdo de lo que pudo ser y no fue en ese momento, ahora sí se podrá con la madurez de todos los implicados.

Y es que, con el regreso de gran parte de las chicas, y con la inversión adecuada de los Kotobuki en el pueblo, todo volvía a su cauce. Ahora era el momento de vivir el presente de la mejor manera. Akane también fue otra de las que se mudó al pueblo junto a su esposo y actualmente está embarazada esperando a su primer hijo. Lo curioso de todo, es que al volver todas, se toparon con una tienda deportiva y la dueña era nada más ni nada menos que Himeko Tachibana junto a su esposa Ichigo Tachibana.

Qué cosas de la vida, ¿no?

Aquel día, aunque fue un poco agotador, fue productivo para todo el mundo en el pueblo. Y es que Toyosato volvía a sentir la vida, y aunque hubiese preferido, sus habitantes, de ver como crecía el pueblo para convertirse en una ciudad como Kioto o tener cierta similitud con Tokyo; la verdad es que sus ciudadanos se sentían a gusto con el lugar, y amaban madrugar para revisar sus sembríos y posterior cosecha. Si algo caracterizaba a la pequeña ciudad, era la agricultura que sus habitantes realizaban en las tierras fértiles.

La noche se aproximaba, y en la casa Tainaka-Akiyama ambas se alistaban con sus ropas de dormir, mientras que el pequeño Minoru practicaba en su batería con el pequeño cachorro echado a su lado. Ritsu fue la primera en estar en el marco de la puerta, ya vestida con short negro y una camiseta de tiras con el logo de su banda favorita: Linkin Park. Sonrío con ternura al ver el entusiasmo y concentración del pequeñín al momento de tocar. Le recordaba a ella misma cuando empezó a tocar, y canalizaba toda su energía hiperactiva hacía el instrumento.

Luego llegaría Mio a su vida, y el resto sería historia.

Sintió unos brazos alrededor de su cintura, y un suave beso en su hombro izquierdo. Su cuerpo se relajó aún más al sentir a su prometida abrazándola y mirar como su hijo tocaba el instrumento con mucha emoción. Y por un momento, la pelinegra le recordó a su castaña en la tierna adolescencia cuando tocaban en HTT. Ritsu se volteó pasando su brazo izquierdo sobre los hombros de la exbajista, mientras que ella ponía los brazos alrededor de la cintura y la castaña le daba un beso en su frente de manera cariñosa.

Por fin tenía la familia que debió haberla creado desde el inicio. Pero así es la vida: impredecible.

Han pasado algunos años para que todo se solucionara por aquellos silencios que, en su momento, no debieron haber sido invocados. Sin embargo, aquello les costó la separación de todas, y un malestar en sus vidas, un sabor amargo que duró el tiempo que tuvo que durar, y que al final, aquellas dos personas que fueron muy importantes en sus vidas partieron sin haber recibido las disculpas debidas; y aunque al final pudieron perdonarse unas con otras, no supieron si al final tanto Mugi como Sawako supieron perdonarlas aún si haberlas escuchado.

Y es por eso que cada domingo, las chicas suelen ir al cementerio a visitar la tumba tanto de Mugi como de Sawako con su madre. Porque al final, Sumire logró comprar un lote vacío que justamente estaba al lado de la que fue tecladista de HTT. La lápida de ambas era hermosa con unas palabras precisas que describía a cada una. También para su madre. Un bonito gesto por parte de todas.

Lograron ponerla junto al amor de su vida en tierra y esperaban que en el cielo se hubiesen podido encontrar y estar juntas.

Tsumugi Kotobuki

2 de julio 1990 – 2 de julio 2020

Amiga, hermana, hija, novia.

Partiste de este mundo dejando un legado irremplazable. Tu memoria y tu bondad seguirán en los corazones de quienes te conocieron y estuvieron a tu lado. ¡Buen viaje, capitán!

Sawako Yamanaka

31 de enero 1979 – 10 de agosto 2019

Hija, novia, amiga, guía, profesora.

Partiste de este mundo de una manera inesperada, y aunque ahora estás en un viaje eterno, siempre serás recordada como aquel ser humano que lo daba todo con amor. ¡Tus nuevos alumnos deben estar orgullosos de ti, querida profesora!

Umi Yamanaka

N.R.

Una excelente madre quien lo dio todo por su única hija, Sawako. Ahora deben estar compartiendo gratos recuerdos juntas, allá, estén donde estén.

—Minoru se lo ve contento desde que estás aquí —Ritsu despertó de sus recuerdos al escuchar la dulce voz de su prometida. Se iban a casar después del nacimiento de su hijo.

—Y ahora está aún más radiante por su nuevo hermanito o hermanita que viene en camino.

—Sí... —Mio se perdió por un momento en varios recuerdos. Ritsu se percató de aquellos, y la abrazó aún más dándole un beso en la frente.

—Las cosas pasan por alguna razón. Tal vez en ese momento no estábamos listas y ahora sí. Uno nunca sabe, porque la vida es así, misteriosa.

—Eso lo sé, amor. Sólo pensaba en que fuiste muy gentil en dar tu ovulo para que sea fecundado en mi vientre. Pensé por un momento que tú querrías vivir el proceso del embarazo. Además, por...

—No. La verdad quería vivir el proceso del embarazo contigo, estando tu embarazada. Y por lo otro, estoy feliz de que tu difunto marido tuviera un corazón grande y haya hecho lo que hizo. Estoy segura que él hubiese querido que tú volvieses a vivir un amor.

—Mamá, mami —llamó Minoru despacito, porque temía molestar a sus madres. Y, al final de cuentas, el pequeño comprendió muchas cosas porque Mio y Ritsu le explicaron de tal manera para que él pudiese comprender lo que realmente pasaba entre la doctora y la escritora —. ¿Qué tal estuve?

—Vas mejorando, cariño. ¿Te doy un consejo? —el niño asintió con la cabeza y la mirada llena de ilusión. Él veía a la castaña como su ídolo, y le escuchaba todo —. Busca disminuir la velocidad de los tiempos al final del toque. Recuerda, si tocas en ocho tiempos, el tiempo seis y el tiempo ocho deben disminuir para hacer cambio de ritmo. Si tocas en cuatro tiempos, el tiempo dos y el tiempo cuatro deben disminuir. Ten presente cariño que en algún momento vas a tocar con otros instrumentos, y tú das las pauta para que los otros te sigan. Sobre todo, el bajo, que lleva la marcación de los tiempos junto a la batería.

—Gracias, mamá.

Minoru abrazo con la fuerza que podía sus bracitos alrededor de la cintura de la castaña, y ella le devolvió el mismo poniéndolo alrededor de sus hombros. Al final, tuvo una familia y la está haciendo agrandar. Sus amigas se mudaron junto a ellas y viven bien, siendo felices y trabajando en lo que siempre han querido. El pequeño little star también se unió al abrazo familiar moviendo la cola demostrando lo contento que estaba de pertenecer a ese amor que ellos le demostraban cada día.

—Te amo, Rina.

—Te amo, Mai.

The end


Notas de la Autora:

¡Aquí estoy!

Finalmente, el epílogo de esta pequeña historia. Espero que les haya gustado.

¡Feliz Navidad!

¡Merry Christmas!

Espero que hayan disfrutado de la mejor manera estas fiestas navideñas y espero que se cuiden mucho; la salud es lo más importante en estos momentos.

¡A leer!