Bueno pido disculpas, sé que tenía que actualizar el 25 para el cumple de Levi, pero no estaba en la ciudad y conectarme era difícil, así que Feliz cumpleaños a nuestro lindo Levi atrasado.

Sigue participando en el evento de #DictaduraRiren.

Los personajes no me pertenecen, son de la llama asesina, yo solo hago que se amen.

A mi beta gracias por tomarte el tiempo de leer cada cap y corregirlo.


Se sentó lejos de su tropa, el lugar era agradable en donde estaba podía ver un paisaje hermoso, no entendía porque las botellas de sake eran tan pequeñas, por él que le dieran un barril que con seguridad se lo tomaría todo, quería poner su mente en blanco, sacar todas esas imágenes desgarradoras de su mente, ser un soldado era una mierda.

Llevó su cabeza a sus manos cubriéndola, sentía el peso de todas esas vidas sobre sus hombros, reconocer a sus hombres en situaciones denigrantes, podía ver a los niños inocentes que no habían logrado escapar, siendo abrazados por sus madres, abuelos, todo eso lo mortificaba, cerrar sus ojos en sano juicio era eso sentir la culpa de una guerra sin sentido, todo por gente inepta y egoísta, con deseos de grandeza además de poder poseer riquezas que ellos no tenían.

Llevo la botellita a sus labios la cual consumió en un instante, necesitaba más si fuera posible que su cuerpo sucumbiera en su totalidad para jamás despertar.


Estaba atendiendo a la mujer con gafas, era increíble saber que ella estuvo en la guerra y logró regresar con vida, su sentido del humor era bastante extraño, se reía por todo agregándole que le gustaba molestar a los demás.

—Eres un ángel, ¿te lo han dicho? – el negó, por su cabeza solo pasaba "me han denominado como un ser repugnante" – tienes unos ojos increíbles, que envidia de la buena, a Levi le cambian de grises a azules cuando esta de muy mal humor.

—Muchas gracias señorita Hanji – sirvió otro poquito de saque también le paso un plato con onigiris - ¿Quién es Levi?

—El capitán con cara de gato estreñido – soltó una fuerte carcajada que lo dejo sentado nuevamente, lo sorprendió – que no me escuche o podría matarme.

—Es bastante agresivo – lo mira rápidamente vio con sorpresa la postura que tenía – ¿desea algo más?

—No, gracias cariño – le dijo con una tierna sonrisa – el no siempre fue así, era un niño feliz, amaba desesperadamente la vida, pero la guerra hace estragos en cualquier ser y a él le toco afrontar situaciones muy difíciles.

—No entiendo muy bien – sabía que estaba siendo entrometido, pero era fascinante escuchar de gente con tanta experiencia en la vida –

—Erwin es nuestro superior, yo voy por debajo de el – le explicaba con movimientos de sus manos, era tierna cuando se lo proponía – pero Levi es el capitán que llevaba a todos los demás al campo de batalla, él debía posteriormente identificar a sus hombres caídos y nosotros hacíamos llegar la notificación a las familias.

—¿Y usted? – veía la preocupación en el ojo de la mujer sabía que todo iba para el azabache –

—Yo solo participe en una, digamos que, en la más difícil, nuestro plan contemplaba varias fases, así que nos dividimos en tres grupos liderados por Erwin, Levi y yo – la vio girar su rostro para soltar un gran suspiro – nuestros grupos llegaron casi completos, pocas bajas, muchos heridos, pero el de Levi …

Vio como lágrimas empezaban a salir, se preocupó así que rápidamente se acercó a ella la limpio con su pañuelo, ella agradeció con un movimiento de cabeza.

—Solo llegó el – continuo después de tomar aire beber una copa de sake – nunca pensamos que el enemigo usaría a civiles, cuando se vieron sorprendidos, retomar el plan fue difícil y después ir a buscar a sus hombres.

—Eso quiere decir que vio muchas muertes – ella solo afirmo tomó otra copa – lo lamento mucho.

—Solo espero que no cometa ninguna estupidez – ella se retira sus gafas masajeo el puente de su nariz – la fragilidad de la vida humana, es tan hermosa, pero a la vez tan aterradora, más cuando eres un hombre de principios y tu mente te tortura constantemente.

—Eren – escucho la voz de Mikasa con un leve movimiento de cabeza pidió permiso – ¿todo está bien?

—Sí, pero creo que hay que pedir más sake, ellos quieren ahogar sus penas – la vio preocupada lo cual era entendible, jamás habían visto a gente con tanta pena - pero dime ¿qué pasa?

—Nadie quiere acercarse al hombre que está afuera – vio como tomaba toda la botella su vista se perdía en el horizonte - ¿Qué hacemos?

—Yo iré – se dirigió al lugar donde estaban los diferentes platillos y bebidas – ve por más cosas, será una noche larga.

Se encamino, seria mentira decir que no sentía miedo de la reacción de aquel hombre, pero se le veía afligido, adolorido, perdido él sabía a la perfección que era sentir todo eso, porque la soledad y la tristeza eran las peores consejeras. Se inclinó, dejo la bandeja abrió la puerta e hizo lo mismo estando afuera.

—Disculpe – vio esos ojos posarse sobre él sintió un escalofrió recorrer su cuerpo – no quiero incomodarlo, pero traje más sake y alimentos.

—Deja solo la bebida – esa voz hizo que su corazón junto a su respiración se detuvieron, podía jurar que olvido como debía hacer cada función correctamente – puedes irte.

—¿Me permite atenderlo? – algo dentro de su cabeza le decía que se quedara, que él estaba más roto – solo si quiere.

—No me hables tan formal – pido extendiendo la mano, esperando recibir la copa – te puedo asegurar que cuando entres el imbécil de Jean te llamara un suicida.

—¿Quién es Jean? – preguntó mientras tomaba la bebida, lo vio buscar entre los presentes – adelante por favor.

—¿Ves a ese que está molestando a la mujer azabache? – al encontrarlo asintió le paso un onigiris – él es Jean.

—Hay el que tiene cara de caballo – se cubrió su boca para no reírse – perdón.

Escucho un leve sonido al ver a su acompañante, supo que se había reído pues una leve sonrisa adornaba su rostro de porcelana.

—No lo había pensado de esa manera – respondió, mordiendo de la bolita de arroz – es un imbécil, pero si se sabe dirigir cumple muy bien con su misión.

—Espero que no moleste demasiado a Mikasa – le preocupaba que el pobre soldado quedara con una palma estampada en su mejilla –

—¿Por qué? – extendió la mano a lo cual le sirvió de nuevo – él es fuerte.

—Todos ustedes lo son – no estaba acostumbrado a mentir, así que con ese hombre no cambiaría – pero ella odia a los hombres con toda su alma, hemos sido castigados por … bueno … Jajajaja … es gracioso … por golpear a algunos clientes.

—Espera entonces – lo vio levantarse para entrar –


Hablar con Eren era agradable se desenvolvía muy bien, cada movimiento, expresión que hacia lo dejaba embelesado, cuando lo escucho referirse a Jean de esa manera supo que era un joven divertido de buena manera, no como la loca.

No permitiría que a causa de Jean la joven sea castigada así que entró, se paró detrás este seguía moviendo sus manos como un pobre enfermo, cuando lo vio lanzarse hacia la joven lo tomó de los hombros a detenerlo.

—Date cuenta que la estas fastidiando – el peli ceniza giro su cara con una expresión de pánico – contrólate un poco y se respetuoso.

—Capitán yo lo lamento – lo vio sentarse de nuevo – me disculpo hermosa Mikasa.

—Erwin – el nombrado lo volteo a ver solo le sonrió – contrólalos pueden estar ebrios pero que respeten a los demás.

—Claro Rivaille – chasqueo su lengua mientras salía vio como el castaño corría al ser llamado por Riko –

Esta vez no cerró la puerta, se recostó sobre una de las vigas mientras miraba con detalle esa luna que lo acompañaba esa noche, no recordaba cuando fue la última vez que la vio así de hermosa y pacífica, escuchaba a lo lejos que efectivamente llamaban a Eren la geisha suicida, que había sido el único capaz de calmar la ira del demonio.

Lo vio negar varias veces, ver como esas hermosas manos con delicados movimientos cubría su boca, era hermoso bastante para sus ojos, así que sintiéndose indigno volteo a ver a otro lado.

—Capitán – la voz de Connie era inconfundible, así que solo lo miro esperando que continuara – ¿desea algo más?

—¿Tu sabes cómo puedo hacer que mi madre venga? – sabía que eso no era lo que le ofrecía el joven, pero él siempre tenía información de todo –

—Escuché que, si muestra en la embajada de Paradis un documento que afirme que viviste en alguno de los países perdidos, podrás ingresar con facilidad – le respondió con honestidad – ¿desea que averigüe más?

—Por favor – cerró sus ojos – te lo encargo.

—Claro capitán no lo decepcionare – lo escucho entrar –

—Mierda – se quejó consigo mismo, se sentía extremadamente pesado – una cuerda y un árbol serian una buena opción.

—No lo creo – abrió sus ojos vio a la azabache – gracias por su ayuda.

—No agradezcas son mis hombres y no permitiré que sean irrespetuosos, sin importar las circunstancias – tienen un buen trago.

—Gracias – la vio servirle también llevarle una botella más grande dentro de una vasija con agua caliente – este es sake caliente, hará efecto más rápido en su interior.

—¿Me vas a ayudar a embriagarme? – ella afirmo con su cabeza dejó un plato de comida muy sofisticado – pues te lo agradezco.

—Con una sola condición – él levantó su ceja, esa mujer era muy determinada hubiera sido una excelente soldado – que deje esos pensamientos suicidas.

—¿Eres salvadora? – una mujer que apenas lo acababa de conocer no podía pedirle eso – he visto demasiadas muertes, no me exijas nada.

—Lo hago porque se lo impotente que uno se siente cuando … - ella hizo una pausa volteó a ver al castaño – cuando piensas que no volverás a ver a ese ser especial.

Volvió a servirle e ingresar, Riko se llevó a tres de ellos Mikasa, Eren y Armin mientras los veía hablar, comía de todas las clases de peces en diferentes cortes que le habían llevado, ahora entendía porque su madre decía que nunca había visto otro sitio que no fuera en Japón, donde se especializaran en el sushi.

—¡Me reusó! – grito el castaño lo vio salir por el gran jardín hacia su dirección, pero no se detuvo –

Los otros jóvenes intentaron detenerlo, pero ya había tomado una gran distancia, siguió bebiendo hasta que sintió su mente pesada, veía como sus hombres empezaban a caer exhaustos e ingreso las diferentes bandejas que le habían llevado, odiaba su buena resistencia al alcohol, no diría que estaba sobrio, pero no estaba lo suficientemente borracho; agradeció a los presentes luego volvió a salir, ahí llegaba sus deseos de dormir tranquilamente.

La paz era algo que solo algunos lograron experimentar, entre ellos su madre puesto que la había defendido con todo su poder, ella le rogaba encontrar su paz interior, pero era extremadamente difícil; mientras llegaba a la cascada escucho unos sollozos, caminó tan despacio y suave para que sus pasos no se escuchen, ahí a la orilla el castaño se iba retirando el maquillaje, sus lindos adornos junto a sus lágrimas eran iluminadas por la luna mientras de vez en cuando se las retiraba tarareaba una delicada melodía.

—Eren – se ocultó en el árbol, ahora se sentía como un pervertido – debes regresar, Riko san está preocupada.

—Déjame – su voz sonaba fuerte pero ese temblor no dejaba nada a la imaginación – iré cuando me sienta mejor.

—Eren por favor …

—¡No quiero Mikasa! – él se giró dejando caer su hermoso cabello en su totalidad – no entiendo cómo puedes estar tan tranquila cuando odias a los hombres, sabes que dentro de tres días tendremos que presentarnos frente a ese viejo asqueroso y su familia, además las que han ido jamás regresan y se dice que deben satisfacerlos cada vez que quieren.

—Me preocupa – se acercó a él lo abrazo – sé que odias más a los hombres como a las mujeres más que yo, pero nos vendieron a este lugar, nos enseñaron, nos sacaron adelante, Riko invirtió demasiado en nosotros por lo que debemos devolverle el favor.

—No quiero – veía su cuerpo moverse dándole a entender que lloraba – quiero salir de este lugar, quiero ser libre, quiero conocer lo que llaman mar, quiero poder caminar descalzo sobre la arena.

—Pero no nacimos libres – él se separó vio la tristeza en ambos ojos – solo somos geishas que sabíamos que seriamos comprados en algún momento, te esperaré en la habitación, mañana acompañaremos a los soldados en grupos a conocer el lugar, debes descansar.

La vio tomar todos los elementos que antes habían estado adornando la cabellera castaña, ella le dio un beso en la frente y se retiró.

—Debería estar descansando – le impresionó que lo encontrara, era muy suspicaz – veo que tiene buena resistencia al alcohol.

—Lo lamento – salió de su escondite se acercó – y si es complicado que me sienta mal con el alcohol, ni Hanji lo ha logrado.

—No se preocupe capitán – lo vio tratar de sonreír, pero sabía que no salía honestamente – más bien disculpe mi falta de respeto.

—Solo dime Rivaille o Levi – se recostó de nuevo posó sus ojos en el cielo – me molesta el título y no te disculpes todos tenemos demonios que cargar.

—¿Le duele? – no entendió a qué se refería, así que lo volteo a ver se quedó perdido en esas esferas que brillaban más por las lágrimas – es decir si le duele lo que vivió.

—No todo – no apartó la mirada sabía que el joven tampoco lo haría – conocí gente increíble, guerreros que no dudaron en apoyarme en cada misión, aprendí a cocinar aunque aún no sabe muy bien, valoro más a mi madre que sin descanso oró por mi regreso y bienestar, a los imbéciles que conociste hoy pues lograron sobreponerse a el dolor, pero duele recordar, saber que no fui capaz de proteger a mi escuadrón, a esos niños, mujeres y ancianos, a tener que entregar las insignias a los padres de los soldados al regresar, todo eso pesa, duele, sabes que no puedes sacar de tu ser, cada vez que se cierran los ojos hay imágenes que aparecen y sabes que lo que vendrá será aun peor.

El silencio se hizo presente, regresó sus ojos a esa esfera que se inmutaba ante el dolor ajeno, bella, brillante e inalcanzable, sintió unos finos dedos sobre su frente, le retiraba el cabello que está ahí.

—Puedo asegurarle – vio una genuina sonrisa en ese maravilloso rostro – que su escuadrón debe estar orgullosos de su esfuerzo, de haber llegado tan lejos y de permitirles entrar a su vida.

No se esperaba esa respuesta dentro de su ser se sintió tranquilo, esos dedos se alejaron de su piel, lo vio ponerse de pie sus movimientos eran preciosos.

—Descanse Levi san – se inclinó un poco de un solo movimiento se puso de pie –

—Te acompañare no son horas para que estés solo – una leve risa apareció se anonado con el hermoso movimiento de su cabello –

No hablaron más, pero no era un silencio incómodo, todo lo contrario, su ser se sentía satisfecho solo con la compañía de un recién conocido.


Espero les gustara, si es así háganmelo saber, gracias por leer.

Sin más Ame las ama.