Los personajes no me pertenecen, son de la llama asesina, yo solo hago que ellos se amen y tengan hijos.
A partir de este momento solo estaré usando esta cuenta y la de AO3 (aquí podrán ver los vestuarios que usan), dejare Wattpad definitivamente, siempre presenta problemas de seguridad incómodos y me canse ajaja, gracias por su apoyo incondicional.
Despertar junto a Levi había sido la experiencia más linda en su vida, el hombre lo tenía abrazado fuertemente a su cuerpo, donde pudo detallar esa piel lleno de heridas ya cicatrizadas, ese rostro que se veía tan pacifico mientras dormía, sobre todo notar que el ceño fruncido seguía ahí, cosa que le hizo reír un poco.
Pero lentamente fue soltándose, debía salir antes que alguien notara que no estaba en su cuarto y así empezar una pelea innecesaria, así que cuando lo logró, tomó su ropa salió lo más rápido posible, al llegar a su cuarto, tomó una ducha, aunque no quería perder ese delicioso aroma de su cuerpo, debía hacerlo.
Salió, se colocó uno de los kimonos más suaves que tenía, debía ir por su vestido de presentación, así que, aislando sus sentimientos, fue directo al comedor, comió solo un poco, se terminó de arreglar y salió.
—Pensé que te quedarías conmigo – esa fuerte voz, hizo que su piel se erizara, giró de inmediato – así que me sentí algo traicionado.
—Lo lamento – se inclinó un poco en señal de vergüenza – pero temí que mi hermano fuera y no me viera.
—Vamos – lo vio caminar, fue detrás de él, dejando un espacio entre ellos –
El silencio era agradable, no solo el de la calle sino entre ellos, podía detallar la belleza de la pequeña ciudad que lo vio crecer, donde corrió para evitar sus clases, podía verse ahí con sus amigos comiendo dulces.
Aunque había tenido momentos muy dolorosos, todo quedaba en un segundo plano cuando recordaba que sus amigos siempre estuvieron ahí, ellos serían felices con personas que de verdad los cuidarían y amarían.
—Venga un momento – lo tomó del brazo, empezó a llevarlo a su lugar favorito – aquí podrá probar el mejor pan del mundo.
Al llega al lugar pidió ese delicioso pan de frutos rojos con un té verde, que combinaba a la perfección, se sentó a su lado pudo ver en la expresión suave de Levi que en verdad le había gustado. Después de agradecerle, retomaron el camino, ahí la gran casa de kimonos, el hombre ya era un anciano casi ciego, pero tejía los más hermosos bordados.
—Ve te esperaré aquí – le dijo, él solo pudo sonreír e ingresar –
—Buenos días – saludo con fuerza – soy Eren, Riko mamá me envió a recoger mi vestido.
—Se bienvenido – dijo el hombre con una suave sonrisa – sígueme por favor.
Así hizo, ingresó al lugar lo llevó hasta un cuarto, al entrar lo vio, ahí hermoso en su pedestal mostrando su belleza, se acercó suavemente lo tocó era suave, con cada roce que le hacia su corazón se apretaba más, tenía miedo del desenlace de esa presentación, lo más triste era que su única salida la tenía Levi.
—Los colores fueron escogidos para resaltar el color de tu piel y ojos – afirmó el hombre sintiéndose orgulloso – es bueno que uses accesorios un poco más oscuros así tu belleza será la protagonista.
—Muchas gracias – trató de sonreírle, pero era difícil - ¿debo medírmelo?
—Sería lo mejor, así podré comprobar que nada está fuera de lugar – él afirmó, al rato las ayudantes entraron –
Su kimono fue quitado lento de su pedestal, posteriormente con gran cuidado fue vestido, mostrando al final lo que todos verían, no podía negar que el anciano tenía un excelente gusto porque sus palabras eran ciertas, todo resaltaba su figura desde el color de su piel sus ojos hasta la forma de su cuerpo.
—Se ve tan hermoso – dijo una de las jóvenes, con una linda sonrisa – todos quedarán encantados con su belleza.
—Gracias – fue lo único que se atrevió a contestar –
—No hay nada que ajustar – escuchó al anciano que detallaba su cuerpo – quedó perfectamente, retírenselo y empáquenlo, te deseo mucho éxito y felicidad.
Asintió lo vio salir, apreciaba esos deseos, pero si era honesto consigo mismo que persona en sus zapatos podría ser feliz al caer en las manos de un hombre que nunca amaría, que solo lo ve como un objeto, del que solo sería un ser que daría placer.
Tomó aire cuando la joven le entregó la hermosa caja, salió lo más rápido posible quería sentarse a llorar, lanzarse de un edificio, evitar esa presentación que cada vez se acercaba más, solo unas pocas horas más y seria de ese asqueroso rey junto a su hermano.
—¿Regresamos o quieres ir a dar una vuelta? – esa áspera voz lo sacó de sus malos pensamientos – ¿Qué?
—Demos una vuelta – respondió tomó su brazo, él le quito la caja empezaron a caminar lentamente – gracias por esperar.
—Dije que te acompañaría – tan honesto como siempre, eso le gustaba mucho – escuché que hay una tienda de curry increíble vamos yo invito.
Sabia a cuál se estaba refiriendo, de inmediato tomó rumbo a ese lugar, al ver el reloj entendió porque tocaba ese tema, ya iba a ser medio día, sabía que colocarse de manera adecuada un kimono y quitárselo tomaba demasiado tiempo.
—Pero que linda sorpresa – dijo una de las camareras del lugar – si es el hermoso Eren, cuanto tiempo sin verte.
—Hola Annie – la saludo cortésmente – tan seria como siempre.
—Trabajo es trabajo – ella solo los llevó a una mesa – escuché que mañana es tu presentación.
—Así es – trato de sonreírle normalmente – esta noche, debo mentalizarme que ya no podre soñar con ser libre.
—Puede que el rey te saque a pasear – ella dijo eso con buenas intenciones – así podrás conocer el mundo.
—Sabes que eso es imposible – tomó las cartas, le pasó una a Levi – de entradas tráenos unas guiozas de pollo.
—De inmediato – ella se alejó, él posó sus ojos en el papel –
El silencio estaba ahí presente entre ellos, aunque la gente ya estaba llenando el lugar, tenía miedo de levantar su mirada, ver un rostro lleno de desprecio.
—No sonrías si no quieres – con esas palabras, sintió como su fortaleza se derrumbaba – pero antes que esas lagrimas salgan, toma.
Vio una hermosa caja, adornada con flores, era de madera muy bien trabajada, la tomó lentamente empezó a abrirla, lo que vio solo hizo que sonriera, en el interior había una hermosa horquilla con colores en degrade azul, la forma daba la sensación de olas de mar, también unos hermosos adornos de cabello, que al finalizar caían cintas onduladas, un collar con una botella, al levantarla su nombre estaba ahí y se veía una linda playa en su interior, los aretes eran igual y todo era perfecto.
—Gracias Levi san – le dijo, mientras besaba la botella – lo atesorare por el resto de mi vida.
—Me alegra que te gustara – lo vio empezar a comer, después de guardarlo, hizo lo mismo –
Ambos pidieron curry de pollo y carne, Levi afirmó que en verdad era el más rico que había probado en su vida, luego lo llevó a diferentes tiendas donde lo compró todos los dulces que quiso, aunque él no probó ninguno, llegaron a la posada después de las siete de la noche.
—Levi san – lo llamó, él le entregó sus objetos – ¿podría pedirle algo?
—Que quieres mocoso – dijo mirándolo seriamente – no te daré más dulces.
—No es eso – esas palabras lo hicieron sonreír – ¿me daría la pequeña botella?
—La perdí – esas palabras hicieron que sus ojos se abrieran – descansa mocoso.
Levi le dio un suave beso en su frente, esperó a que sus ojos dejaran de verlo, entró a su cuarto y abrazando la caja de su regalo se permito llorar, la ansiedad lo estaba matando, pero debía ser realista su tiempo se acababa, mañana debía dejar en alto el nombre de Riko mamá.
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Después de dejar a Eren se dirigió a ver a Riko a dejar todo en claro, él le dio los jabones que ella pidió para el arreglo del castaño, el kimono de seda, sobre todo que los documentos estaban en regla al ser entregados, los guardó en una carpeta y salió de ahí.
Al llegar a su cuarto, guardó de forma segura los documentos junto con la horquilla de libélula, trató desesperadamente dormir, pero no lo logró, así que salió a ejercitarse debía mantener la rutina, una noche más que no descansara no lo iba a matar.
Y cuando menos se dio cuenta el sol ya estaba presente, su madre fue a sacarlo de ahí, llevarlo para que desayunaran juntos por lo que debió arreglarse lo más rápido posible; ella lo llevó a otra muralla, le compró un nuevo traje que en verdad consideraba innecesario pero su madre afirmó que debía verse como un príncipe ante Eren, por lo que dejó de pelear.
Fueron a ver los diferentes autores de arte y arquitectura, lo cual lo asombró porque todo combinaba a la perfección, pero sus pensamientos viajaban a un joven con heterocromía y sonrisa cegadora, le preocupaba que hiciera alguna estupidez.
—¿Estas nervioso? – él afirmó, su madre abrazó muy fuerte su brazo – regresemos, cuando lleguemos ya iniciará.
—No estoy seguro de haber tomado buenas decisiones – dijo mientras iba al paradero del tren – pero Eren me hace tomar decisiones estúpidas, me siento a gusto a su lado.
—Nunca creí escuchar eso – le dio un beso sintió que su madre era su joya más preciada, pero Eren era su sol – estoy orgullosa de cada paso que has dado, cada día te amo más mi bebé.
Ante esas palabras solo pudo sonreí; el trayecto en ese momento lo sintió eterno, rogaba a su tropa que evitaran que el mocoso no tomara buenas decisiones bajo el estrés que debía estar pasando, al ver el lugar caminó más rápido, entró al pequeño teatro, todo ya estaba con las luces bajas, se sentó junto a Hanji.
—Mi linda Mikasa dijo que se veía hermoso – la escuchó, dejó salir un suspiro que no sabía que estaba conteniendo – en la primera fila están esos cerdos.
—Muero por ver esas asquerosas caras cuando se enteren – afirmó, escuchó unas suaves campanas –
Su mirada se dirigió de inmediato al único lugar que dejaron iluminado, el sonido del shamisen fue suave pero mientras se abrían las cortinas sonaba con más intensidad, ahí estaba él con el instrumento en sus piernas, cuando el koto entró él se puso de pie.
Estaba con un hermoso kimono blanco perla, con diferentes flores y mariposas grabados en él era fantástico, su cabello estaba con lindos adornos dorados, en la parte superior la horquilla y adornos que le dio haciendo que con esos delicados movimientos pareciera que el mar lo acompañaba.
Cada movimiento era fino, delicado, su posición casi en cuclillas le daba esa sensación de estar buscando ese algo importante pero que con tanto esfuerzo no encontraba, su mirada perdida en sus manos, luego unos hermosos abanicos aparecieron los hacía mover como mariposas que tomaban su primer vuelo, después quedo sobre sus rodillas, los tambores, koto y shamisen se detuvieron.
Todos empezaron a aplaudir las luces se apagaron, él quedó protegido por las cortinas, ese hermano bastardo palmeaba suavemente la espalda de su rey por lo que su mente gritaba que fuera y les arrancara esa asquerosa sonrisa.
—Gracias por estar aquí presentes – dijo Riko al salir, tenía una linda sonrisa – Eren es nuestra geisha más valiosa, no solo por su belleza física sino por sus capacidades en todos los artes, por lo que entregarlo es doloroso para mí.
—Dinos ya quien dio la suma más alta – dijo Zeke con fastidio – tenemos algo de afán.
—Bueno, él en este momento está siendo preparado – si para él malditos bastardos, era en lo único que podía pensar – pero si tanto lo desean.
Ella empezó a dar las cifras sin dar nombre, al final se escuchó la que dio el rey agradeció haber vendido esos autos, porque su oferta lo sobrepasaba con creces.
—Es decir que me pertenece – lo vio ponerse de pie extender la mano – dame los papeles de propiedad.
—Su majestad temo informarle que eso será imposible – todos los rostros se sorprendieron, hasta los amigos del castaño no podían cerrar la boca – eso se debe a que la mayor suma la dio el capitán Rivaille Ackerman.
Todos posaron sus ojos sobre él, se puso de pie, fue por la llave de la habitación donde Eren lo estaba esperando.
—Gracias – dijo, se inclinó un poco – ¿puedo irme ya?
—Claro que sí, Mikasa llévalo hasta el lugar – pidió amablemente siguió a la mujer –
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Su presentación fue perfecta por lo que le dijo Riko mamá, él fue llevado por las jóvenes geishas al cuarto, le quitaron el kimono que acomodaron en el pedestal, lo sumergieron en un baño que tenía un delicioso aroma a rosas, después aplicaron un suave aceite y peinaron su cabello, lo acomodaron en la cama y salieron.
Tomo con fuerza el collar que Levi le había dado, sabía que ese sería el último recuerdo que tendría del hombre, sobre todo debía olvidar todo lo que habían vivido porque para él no tenía esa libertad de soñar como las demás personas.
—Tranquilo – se decía suavemente – estaremos bien, lo soportamos por muchos años, estaremos bien.
Le daba la espalda a la puerta, no tendría el valor de ver entrar a ese viejo asqueroso, de poder soportarlo sin que su mente viajara a ese hermoso mar, donde Levi le dio tanta felicidad.
—Dios – empezaba a hiperventilar, por lo que trató de calmar su respiración – dame fuerzas me siento morir.
Y ahí unos pasos empezaron a escucharse, apretó con más fuerza el objeto, unas lágrimas traicioneras salieron de sus ojos, soltó un largo y pesado suspiro que estaba conteniendo, escuchó la llave entrar en el cerrojo, cerró sus ojos con fuerza, un paso, dos se detuvieron.
Ahora si perdía toda capacidad de soñar, de ver un mundo diferente, solo sería un objeto más en un gran palacio, tendría que aceptar cualquier trato sonriendo siempre, era una mierda en el mundo en que nació, pero siempre tendría en su mente esos lindos momentos junto al mar, esos brazos fuertes que lo amaron desesperadamente, esa tarde que le dio todos los dulces que quiso junto a esa mirada que demostraba placer y amor.
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Espero les gustara, si es así háganmelo saber.
Sin más, Ame las ama.
